CAMINO DEL NORTE II

La ruta continuó por toda la costa norte pasando por lugares espectaculares, entre bosques, montañas y el mar cantábrico que siempre nos acompañaba desde el norte.

Recorrimos el País Vasco, Cantabria, Asturias y finalmente Galicia.
No fué ningún paseo y terminarla en el tiempo previsto pasó por tener que coger un tren desde Gijon a el límite con Galicia aprovechando el día de peor tiempo. Medias de 100km con BTT y alforjas no son fáciles de superar sin lesiones y con la integridad del grupo intacta.
Como en las buenas amistades no todo son risas, chuletones y copas…también hubo sus dificultades y discusiones que nos hicieron crecer un poquito más como personas.
Os dejo aquí un vídeo con las imágenes de la ruta, intentando transmitir como nos sentimos…

Espero que os gusten, y como siempre lo mejor de un viaje, es que es el principio del siguiente.

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CAMINO DEL NORTE II

La ruta continuó por toda la costa norte pasando por lugares espectaculares, entre bosques, montañas y el mar cantábrico que siempre nos acompañaba desde el norte.

Recorrimos el País Vasco, Cantabria, Asturias y finalmente Galicia.
No fué ningún paseo y terminarla en el tiempo previsto pasó por tener que coger un tren desde Gijon a el límite con Galicia aprovechando el día de peor tiempo. Medias de 100km con BTT y alforjas no son fáciles de superar sin lesiones y con la integridad del grupo intacta.
Como en las buenas amistades no todo son risas, chuletones y copas…también hubo sus dificultades y discusiones que nos hicieron crecer un poquito más como personas.
Os dejo aquí un vídeo con las imágenes de la ruta, intentando transmitir como nos sentimos…

Espero que os gusten, y como siempre lo mejor de un viaje, es que es el principio del siguiente.

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De cómo intentando conciliar fue que nos conciliaron por demás

El año pasado nos quejábamos de los baremos de puntuación utilizados para las becas, dando por hecho que conseguir una plaza en una escuela pública (0-3 años) era aún más complicado. Además, los baremos de puntuación eran parecidos, de manera que las becas se las llevaban generalmente los que serían los primeros en la lista de no admitidos de las escuelas. En particular, el peso que se daba por trabajar a jornada completa (punto 4, apartado 1 del proceso de admisión) era suficiente para establecer el límite mínimo, como pasaba con las becas (artículo 13 de la ORDEN 3336/2010).



Pues mira por donde este año nos encontramos con que habían cambiado ligeramente los baremos para la admisión (no para las becas), y ahora se igualaban los trabajos a jornada parcial o completa. ¡Pues vamos a probar! Y entregando los papeles in extremis, pensando que seríamos un número más en la lista de espera, nos encontramos con que aparecíamos dentro en las listas provisionales.



Sin enrollarme más en esto, resulta que tenemos a las 2 niñas matriculadas en la EI Arce ¡menuda suerte! – nos dice todo el mundo. Me temo que ha quedado gente por detrás que seguramente lo necesite más (sigo pensando que los parados no deberían perder los puntos a la vez que el trabajo), pero me tranquiliza ver que los que venían justo detrás sí que se lo merecían menos (la misma puntuación, pero mayor renta).

Pero la historia que quería contar no era esta, no, que sería demasiado bonito; la historia se complica cuando nos informan de que tenemos que incorporar a la niña en cuanto cumpla los 4 meses, o sino perdemos la plaza – ¿cómo? Si tengo baja hasta los 5 meses – Pues a la niña la llevas a la guarde y así descansas. Otra vez nos rechina escuchar “conciliación de la vida laboral y familiar” si luego te piden que ocupes la plaza antes de terminar la baja maternal, antes también de los 6 meses que recomienda la OMS como lactancia materna exclusiva.

Así que nos dirigimos a la Consejería de Educación para exponerles nuestro caso y básicamente nos dijeron que sí, que la ley dice eso, pero que si no nos gusta que hagamos trampa (que la niña se ha puesto mala, que ahora nos vamos de viaje..). Curiosamente, según hemos ido contando a los amigos nuestro problema, casi todos nos han animado con la misma solución: la llevas el primer día, pero al siguiente se pone mala, etc…



Y es que eso es justo lo que NO queremos, tener que andar con mentiras y excusas para hacer algo que a todo el mundo le parece lógico. Por eso estamos moviéndonos contrarreloj para intentar que nos reserven la plaza hasta octubre sin tener que llevarla con 4 meses, para no perder la lactancia materna y evitar las enfermedades habituales de las guarderías.



Además, estamos buscamos más gente que se encuentre en la misma situación o parecida, para ver si nuestros juntos podemos hacer más fuerza y si nuestros avances pueden servir a más gente. Así que lanzamos estas 3 preguntas:



¿alguien más se encuentra en esta situación en la Comunidad de Madrid?



¿alguien más ha pasado esta situación en la Comunidad de Madrid? ¿qué habéis hecho?



Y en el resto de España, ¿conocéis si existe este plazo de incorporación y cuál es?






Como a nosotros también nos costaba creer que esta normativa fuera así, os ponemos aquí el enlace a la ORDEN 314/2011 publicada en el BOCM, donde aparecen los siguientes artículos:



Artículo 17, punto 3: “Para formalizar la matrícula es necesario que el niño admitido haya nacido. La incorporación al centro se producirá una vez cumplidos los tres meses de edad, pudiendo retrasarse hasta los cuatro meses por decisión familiar, previa comunicación de la familia a la dirección del centro.”

Artículo 26, punto 2: “Causará baja el alumno que no se incorpore al centro, una vez transcurridos siete días naturales del comienzo del curso escolar sin causa justificada notificada por la familia. Asimismo, causará baja el alumno que, una vez incorporado, no asista al centro durante quince días naturales consecutivos sin justificación.”



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De cómo intentando conciliar fue que nos conciliaron por demás

El año pasado nos quejábamos de los baremos de puntuación utilizados para las becas, dando por hecho que conseguir una plaza en una escuela pública (0-3 años) era aún más complicado. Además, los baremos de puntuación eran parecidos, de manera que las becas se las llevaban generalmente los que serían los primeros en la lista de no admitidos de las escuelas. En particular, el peso que se daba por trabajar a jornada completa (punto 4, apartado 1 del proceso de admisión) era suficiente para establecer el límite mínimo, como pasaba con las becas (artículo 13 de la ORDEN 3336/2010).



Pues mira por donde este año nos encontramos con que habían cambiado ligeramente los baremos para la admisión (no para las becas), y ahora se igualaban los trabajos a jornada parcial o completa. ¡Pues vamos a probar! Y entregando los papeles in extremis, pensando que seríamos un número más en la lista de espera, nos encontramos con que aparecíamos dentro en las listas provisionales.



Sin enrollarme más en esto, resulta que tenemos a las 2 niñas matriculadas en la EI Arce ¡menuda suerte! – nos dice todo el mundo. Me temo que ha quedado gente por detrás que seguramente lo necesite más (sigo pensando que los parados no deberían perder los puntos a la vez que el trabajo), pero me tranquiliza ver que los que venían justo detrás sí que se lo merecían menos (la misma puntuación, pero mayor renta).

Pero la historia que quería contar no era esta, no, que sería demasiado bonito; la historia se complica cuando nos informan de que tenemos que incorporar a la niña en cuanto cumpla los 4 meses, o sino perdemos la plaza – ¿cómo? Si tengo baja hasta los 5 meses – Pues a la niña la llevas a la guarde y así descansas. Otra vez nos rechina escuchar “conciliación de la vida laboral y familiar” si luego te piden que ocupes la plaza antes de terminar la baja maternal, antes también de los 6 meses que recomienda la OMS como lactancia materna exclusiva.

Así que nos dirigimos a la Consejería de Educación para exponerles nuestro caso y básicamente nos dijeron que sí, que la ley dice eso, pero que si no nos gusta que hagamos trampa (que la niña se ha puesto mala, que ahora nos vamos de viaje..). Curiosamente, según hemos ido contando a los amigos nuestro problema, casi todos nos han animado con la misma solución: la llevas el primer día, pero al siguiente se pone mala, etc…



Y es que eso es justo lo que NO queremos, tener que andar con mentiras y excusas para hacer algo que a todo el mundo le parece lógico. Por eso estamos moviéndonos contrarreloj para intentar que nos reserven la plaza hasta octubre sin tener que llevarla con 4 meses, para no perder la lactancia materna y evitar las enfermedades habituales de las guarderías.



Además, estamos buscamos más gente que se encuentre en la misma situación o parecida, para ver si nuestros juntos podemos hacer más fuerza y si nuestros avances pueden servir a más gente. Así que lanzamos estas 3 preguntas:



¿alguien más se encuentra en esta situación en la Comunidad de Madrid?



¿alguien más ha pasado esta situación en la Comunidad de Madrid? ¿qué habéis hecho?



Y en el resto de España, ¿conocéis si existe este plazo de incorporación y cuál es?






Como a nosotros también nos costaba creer que esta normativa fuera así, os ponemos aquí el enlace a la ORDEN 314/2011 publicada en el BOCM, donde aparecen los siguientes artículos:



Artículo 17, punto 3: “Para formalizar la matrícula es necesario que el niño admitido haya nacido. La incorporación al centro se producirá una vez cumplidos los tres meses de edad, pudiendo retrasarse hasta los cuatro meses por decisión familiar, previa comunicación de la familia a la dirección del centro.”

Artículo 26, punto 2: “Causará baja el alumno que no se incorpore al centro, una vez transcurridos siete días naturales del comienzo del curso escolar sin causa justificada notificada por la familia. Asimismo, causará baja el alumno que, una vez incorporado, no asista al centro durante quince días naturales consecutivos sin justificación.”



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m’ijo, el fulanito 2011-08-16 21:14:00

Papá…kikikí!

El fulanito se está volviendo un flojonazo para hablar, cuando aprende una palabra nueva la dice los primeros días pero después sólo pronuncia la ultima sílaba por lo que tenemos que andar adivinando qué es lo que el chamaco nos quiere decir. Así por ejemplo “ta” sirve para bota, pelota y pasta por decir solo algunas cosas.

Eso sí…caracol lo dice súper bien, sabrá porque esa palabra que es más complicada el chamaco la pronuncia a la perfección por lo que Má y yo asumimos que tan sólo es maña o es que el fulanito está bien consentido y le da flojera hablar. Para arreglar esto decidimos obligarlo un poco más y cuando nos pide algo, si no dice la palabra completa, le pedimos que la pronuncie bien y que lo repita después de nosotros. Al principio creímos que iba a funcionar pero no…el fulanito sigue diciendo la ultima sílaba e incluso la grita cuando se harta de que le pronunciamos el nombre correcto de cada cosa y esto se vuelve una lucha por ver quien se cansa primero y temo decir que generalmente somos nosotros.

El chamaco tiene ya dos o tres días con una nueva puntada. Como no le damos lo que nos pide si no hace el más mínimo esfuerzo por pronunciarlo el fulanito se inventó una palabra para nombrar aquello que no conoce: “KIKIKI”. Ahora estamos peor que al principio porque si ve algo que le llama la atención por ejemplo en sus juguetes, me dice: “Papá, kikikí! Así que le señalo cosa tras cosa para adivinar que es lo que me está pidiendo pero generalmente todo es seguido de un rotundo “NO” y el fulanito de manera muy insistente pide de nuevo el kikikí… de plano termino cargándolo para que tome lo que quiere así que el chamaco ni se esfuerza por aprender una nueva palabra y de paso se sale con la suya.



Y pues ahora casi todo es kikikí, espero que poco a poco este fulano hable pronto porque en verdad que me urge ya conocer cómo percibe el mundo. Nosotros seguiremos insistiendo esperando que al menos registre nuevas palabras para que cuando él lo decida, las utilice para comunicarse con nosotros.

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m’ijo, el fulanito 2011-08-16 21:14:00

Papá…kikikí!

El fulanito se está volviendo un flojonazo para hablar, cuando aprende una palabra nueva la dice los primeros días pero después sólo pronuncia la ultima sílaba por lo que tenemos que andar adivinando qué es lo que el chamaco nos quiere decir. Así por ejemplo “ta” sirve para bota, pelota y pasta por decir solo algunas cosas.

Eso sí…caracol lo dice súper bien, sabrá porque esa palabra que es más complicada el chamaco la pronuncia a la perfección por lo que Má y yo asumimos que tan sólo es maña o es que el fulanito está bien consentido y le da flojera hablar. Para arreglar esto decidimos obligarlo un poco más y cuando nos pide algo, si no dice la palabra completa, le pedimos que la pronuncie bien y que lo repita después de nosotros. Al principio creímos que iba a funcionar pero no…el fulanito sigue diciendo la ultima sílaba e incluso la grita cuando se harta de que le pronunciamos el nombre correcto de cada cosa y esto se vuelve una lucha por ver quien se cansa primero y temo decir que generalmente somos nosotros.

El chamaco tiene ya dos o tres días con una nueva puntada. Como no le damos lo que nos pide si no hace el más mínimo esfuerzo por pronunciarlo el fulanito se inventó una palabra para nombrar aquello que no conoce: “KIKIKI”. Ahora estamos peor que al principio porque si ve algo que le llama la atención por ejemplo en sus juguetes, me dice: “Papá, kikikí! Así que le señalo cosa tras cosa para adivinar que es lo que me está pidiendo pero generalmente todo es seguido de un rotundo “NO” y el fulanito de manera muy insistente pide de nuevo el kikikí… de plano termino cargándolo para que tome lo que quiere así que el chamaco ni se esfuerza por aprender una nueva palabra y de paso se sale con la suya.



Y pues ahora casi todo es kikikí, espero que poco a poco este fulano hable pronto porque en verdad que me urge ya conocer cómo percibe el mundo. Nosotros seguiremos insistiendo esperando que al menos registre nuevas palabras para que cuando él lo decida, las utilice para comunicarse con nosotros.

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m’ijo, el fulanito 2011-08-10 22:18:00

El fulanito dibuja a su Pá



Pá salió de viaje durante toda la semana, así que mientras pueda les estaré contando sobre las ocurrencias del fulanito. Como era de esperarse desde el primer día fulanito extrañó a Pá y se la pasó preguntando por él, como siempre encontró la misma respuesta : “salió de viaje chirris, regresa el viernes…” de plano el fulanito optó por gritarle así que a cada ratito podía escuchar por todos lados al fulanito llamar a a Pá con ese tonito especial que utiliza para llamarlo: “papaaaaaa…….”

Creo que por ahora fulanito anda más resignado por el viaje de papá. Ya no pregunta tanto por él y más bien se ha dedicado a pintar. Sí, me da toda la idea que cuando fulanito piensa en papá y quire verlo pero como sabe que por el momento no está en casa, el chamaquito lo dibuja. Sólo me dice “Má…” mientras hace un circulo grande con el brazo simulando que pinta en su cuaderno, entonces le pregunto: “quieres pintar” y él me dice “shi”…. Así que le doy su cuaderno con alguna pluma mientras el chamaco se sienta y se pone creativo frente a la hoja en blanco.

Así se la pasa un buen rato, haciendo círculos, puntitos, rayas…dibujando en un lado u otro de la hoja mientras saca la lengua y casi se sube a su cuaderno. Cuando termina le pregunto: “que dibujaste chirris? ” y el chamaco muy seguro me dice: “a papá”….

Esto la ha hace entre dos y tres veces al día, algunas ocasiones mejora el prototipo de papá que realizó anteriormente, otras veces hace un dibujo nuevo y una que otra vez dibuja al bebé, como que de repente se acuerda y también lo plasma en su cuaderno . Por lo que estos días el chamaco hace honor a Pá que está lejos y que por el momento está presente a través del skype y el recuerdo de mi chamaco y el bebé que quiensabe de que manera se encuentra presente o como lo concibe en su mundo.

Pá llegará pronto, seguritito con hartas ganas de ver a su fulanito y jugar con él, yo estoy segura que el fulanito por su parte desea mucho ya estar con su Pá para aventarse, gritar y corretearlo por todo el departamento mientras le va diciendo que está loquito…

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m’ijo, el fulanito 2011-08-10 22:18:00

El fulanito dibuja a su Pá



Pá salió de viaje durante toda la semana, así que mientras pueda les estaré contando sobre las ocurrencias del fulanito. Como era de esperarse desde el primer día fulanito extrañó a Pá y se la pasó preguntando por él, como siempre encontró la misma respuesta : “salió de viaje chirris, regresa el viernes…” de plano el fulanito optó por gritarle así que a cada ratito podía escuchar por todos lados al fulanito llamar a a Pá con ese tonito especial que utiliza para llamarlo: “papaaaaaa…….”

Creo que por ahora fulanito anda más resignado por el viaje de papá. Ya no pregunta tanto por él y más bien se ha dedicado a pintar. Sí, me da toda la idea que cuando fulanito piensa en papá y quire verlo pero como sabe que por el momento no está en casa, el chamaquito lo dibuja. Sólo me dice “Má…” mientras hace un circulo grande con el brazo simulando que pinta en su cuaderno, entonces le pregunto: “quieres pintar” y él me dice “shi”…. Así que le doy su cuaderno con alguna pluma mientras el chamaco se sienta y se pone creativo frente a la hoja en blanco.

Así se la pasa un buen rato, haciendo círculos, puntitos, rayas…dibujando en un lado u otro de la hoja mientras saca la lengua y casi se sube a su cuaderno. Cuando termina le pregunto: “que dibujaste chirris? ” y el chamaco muy seguro me dice: “a papá”….

Esto la ha hace entre dos y tres veces al día, algunas ocasiones mejora el prototipo de papá que realizó anteriormente, otras veces hace un dibujo nuevo y una que otra vez dibuja al bebé, como que de repente se acuerda y también lo plasma en su cuaderno . Por lo que estos días el chamaco hace honor a Pá que está lejos y que por el momento está presente a través del skype y el recuerdo de mi chamaco y el bebé que quiensabe de que manera se encuentra presente o como lo concibe en su mundo.

Pá llegará pronto, seguritito con hartas ganas de ver a su fulanito y jugar con él, yo estoy segura que el fulanito por su parte desea mucho ya estar con su Pá para aventarse, gritar y corretearlo por todo el departamento mientras le va diciendo que está loquito…

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m’ijo, el fulanito 2011-08-05 19:06:00

Un regalo para los chamaquitos de Uganda…

Hace un par de meses me enteré sobre una empresa social que hace mantitas para bebés. No es cualquier mantita ya que debido a la alta tasa de mortalidad en niños menores de un año en todo el mundo, se les ocurrió hacer una cobija con información básica sobre salud infantil. La idea es que la mamá tenga a la mano dicha información, la recuerde y pueda ayudar a mejorar la calidad de vida del pequeño durante los primeros meses de vida.

Es una idea súper sencilla pero muy útil que ayuda a reducir la mortalidad de los chamaquitos. La misión de esta empresa social es “Proporcionar las mantas a los padres de los recién nacidos en las zonas subdesarrolladas de todo el mundo y reducir la mortalidad infantil”



Hasta ahora se han repartido 600 cobijas en Uganda y el asunto funciona así: se compra una cobija y otra se manda a los niños de este país La cobijita tiene impresa información como :

· Tabla de Vacunas

· Tabla de crecimiento

· Síntomas más importantes cuando el niño se enferme y sobre los cuales hay que poner especial atención como la fiebre o diarrea.

· Temperatura normal en un niño de 0 meses al año de edad.

Sinceramente creo que es una muy buena labor, si podemos hacer un esfuerzo valdría mucho la pena apoyar la labor que realizan para revertir las cifras de mortalidad infantil. Por lo pronto nosotros ya encargamos nuestra mantita para zutanito y enviaran a otro chamaquito la suya.

Les dejo los datos para que revisen la página, le echen un ojo a las fotos y conozcan el trabajo que realizan. A ver si se animan!

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m’ijo, el fulanito 2011-08-05 19:06:00

Un regalo para los chamaquitos de Uganda…

Hace un par de meses me enteré sobre una empresa social que hace mantitas para bebés. No es cualquier mantita ya que debido a la alta tasa de mortalidad en niños menores de un año en todo el mundo, se les ocurrió hacer una cobija con información básica sobre salud infantil. La idea es que la mamá tenga a la mano dicha información, la recuerde y pueda ayudar a mejorar la calidad de vida del pequeño durante los primeros meses de vida.

Es una idea súper sencilla pero muy útil que ayuda a reducir la mortalidad de los chamaquitos. La misión de esta empresa social es “Proporcionar las mantas a los padres de los recién nacidos en las zonas subdesarrolladas de todo el mundo y reducir la mortalidad infantil”



Hasta ahora se han repartido 600 cobijas en Uganda y el asunto funciona así: se compra una cobija y otra se manda a los niños de este país La cobijita tiene impresa información como :

· Tabla de Vacunas

· Tabla de crecimiento

· Síntomas más importantes cuando el niño se enferme y sobre los cuales hay que poner especial atención como la fiebre o diarrea.

· Temperatura normal en un niño de 0 meses al año de edad.

Sinceramente creo que es una muy buena labor, si podemos hacer un esfuerzo valdría mucho la pena apoyar la labor que realizan para revertir las cifras de mortalidad infantil. Por lo pronto nosotros ya encargamos nuestra mantita para zutanito y enviaran a otro chamaquito la suya.

Les dejo los datos para que revisen la página, le echen un ojo a las fotos y conozcan el trabajo que realizan. A ver si se animan!

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m’ijo, el fulanito 2011-08-05 19:06:00

Un regalo para los chamaquitos de Uganda…

Hace un par de meses me enteré sobre una empresa social que hace mantitas para bebés. No es cualquier mantita ya que debido a la alta tasa de mortalidad en niños menores de un año en todo el mundo, se les ocurrió hacer una cobija con información básica sobre salud infantil. La idea es que la mamá tenga a la mano dicha información, la recuerde y pueda ayudar a mejorar la calidad de vida del pequeño durante los primeros meses de vida.

Es una idea súper sencilla pero muy útil que ayuda a reducir la mortalidad de los chamaquitos. La misión de esta empresa social es “Proporcionar las mantas a los padres de los recién nacidos en las zonas subdesarrolladas de todo el mundo y reducir la mortalidad infantil”



Hasta ahora se han repartido 600 cobijas en Uganda y el asunto funciona así: se compra una cobija y otra se manda a los niños de este país La cobijita tiene impresa información como :

· Tabla de Vacunas

· Tabla de crecimiento

· Síntomas más importantes cuando el niño se enferme y sobre los cuales hay que poner especial atención como la fiebre o diarrea.

· Temperatura normal en un niño de 0 meses al año de edad.

Sinceramente creo que es una muy buena labor, si podemos hacer un esfuerzo valdría mucho la pena apoyar la labor que realizan para revertir las cifras de mortalidad infantil. Por lo pronto nosotros ya encargamos nuestra mantita para zutanito y enviaran a otro chamaquito la suya.

Les dejo los datos para que revisen la página, le echen un ojo a las fotos y conozcan el trabajo que realizan. A ver si se animan!

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m’ijo, el fulanito 2011-08-03 16:48:00

Plastilina hecha en casa

Al fulanito le gusta jugar con la plastilina, digamos que no le encanta del todo la textura pero le fascina hacer muchas bolitas, tenerlas en el vasito y después inventarse cosas como vaciarlas en una pelota con forma de reja y aventarla por el pasillo mientas ve con singular alegría como se van desparramando por todos lados dichas bolitas de plastilina.

Pero como es de suponerse, él no hace las bolitas, las perfecciona. Nos pone a Má o a mí a hacerlas, después les da otra pasada por sus manos y las acomoda en el envase previamente seleccionado. Es muy paciente y siempre espera a que se llene el vasito para después tirarlas, pisarlas, aventarlas o simplemente esconderlas supongo que las guarda para después jugar nuevamente con ellas.

Pero la bronca con la plastilina no toxica que le compramos en el súper es que se seca de volada y aun echándole agua no agarra la misma consistencia y queda toda pegajosa. Cuando el fulanito juega con ella no solo acaba embarrada en todos lados, es seguro que ese envase de plastilina le dure sólo un momentito porque pasa horas sin guardarla y se seca o cada vez tiene menos pelotitas para aventar, cuando eso sucede el fulanito nos pide desesperado “mash” (más)…y pues eso de estar comprando como que no.


Así que de plano encontramos esta receta de plastilina casera que tampoco es tóxica, es barata, podemos hacerla de varios colores, con la consistencia que queramos y si se seca pues sólo le agregamos más agua y ya estuvo.

Les dejo la receta:

INGREDIENTES:

· 3 tazas de harina

· 1/4 de taza de sal

· 1 taza de agua

· 1 cucharada de aceite vegetal

PREPARACIÓN:

· Vaciar todos los ingredientes en un recipiente y amasarlos, después se colocan a fuego lento por unos minutos mientras se mueve la mezcla hasta que se vea homogénea

· Luego dejar enfriar y se añaden 1 o 2 gotitas de de colorante vegetal (se usa para las comidas ) y ya estuvo!

· Para guardarlas se recomienda hacerlas bolita y ponerlas en una bolsa de plástico hasta que las necesites.

· Si la mezcla está muy pegajosa solamente agrega más harina, si está demasiado tiesa agrega más agua.

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m’ijo, el fulanito 2011-08-03 16:48:00

Plastilina hecha en casa

Al fulanito le gusta jugar con la plastilina, digamos que no le encanta del todo la textura pero le fascina hacer muchas bolitas, tenerlas en el vasito y después inventarse cosas como vaciarlas en una pelota con forma de reja y aventarla por el pasillo mientas ve con singular alegría como se van desparramando por todos lados dichas bolitas de plastilina.

Pero como es de suponerse, él no hace las bolitas, las perfecciona. Nos pone a Má o a mí a hacerlas, después les da otra pasada por sus manos y las acomoda en el envase previamente seleccionado. Es muy paciente y siempre espera a que se llene el vasito para después tirarlas, pisarlas, aventarlas o simplemente esconderlas supongo que las guarda para después jugar nuevamente con ellas.

Pero la bronca con la plastilina no toxica que le compramos en el súper es que se seca de volada y aun echándole agua no agarra la misma consistencia y queda toda pegajosa. Cuando el fulanito juega con ella no solo acaba embarrada en todos lados, es seguro que ese envase de plastilina le dure sólo un momentito porque pasa horas sin guardarla y se seca o cada vez tiene menos pelotitas para aventar, cuando eso sucede el fulanito nos pide desesperado “mash” (más)…y pues eso de estar comprando como que no.


Así que de plano encontramos esta receta de plastilina casera que tampoco es tóxica, es barata, podemos hacerla de varios colores, con la consistencia que queramos y si se seca pues sólo le agregamos más agua y ya estuvo.

Les dejo la receta:

INGREDIENTES:

· 3 tazas de harina

· 1/4 de taza de sal

· 1 taza de agua

· 1 cucharada de aceite vegetal

PREPARACIÓN:

· Vaciar todos los ingredientes en un recipiente y amasarlos, después se colocan a fuego lento por unos minutos mientras se mueve la mezcla hasta que se vea homogénea

· Luego dejar enfriar y se añaden 1 o 2 gotitas de de colorante vegetal (se usa para las comidas ) y ya estuvo!

· Para guardarlas se recomienda hacerlas bolita y ponerlas en una bolsa de plástico hasta que las necesites.

· Si la mezcla está muy pegajosa solamente agrega más harina, si está demasiado tiesa agrega más agua.

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m’ijo, el fulanito 2011-08-03 16:48:00

Plastilina hecha en casa

Al fulanito le gusta jugar con la plastilina, digamos que no le encanta del todo la textura pero le fascina hacer muchas bolitas, tenerlas en el vasito y después inventarse cosas como vaciarlas en una pelota con forma de reja y aventarla por el pasillo mientas ve con singular alegría como se van desparramando por todos lados dichas bolitas de plastilina.

Pero como es de suponerse, él no hace las bolitas, las perfecciona. Nos pone a Má o a mí a hacerlas, después les da otra pasada por sus manos y las acomoda en el envase previamente seleccionado. Es muy paciente y siempre espera a que se llene el vasito para después tirarlas, pisarlas, aventarlas o simplemente esconderlas supongo que las guarda para después jugar nuevamente con ellas.

Pero la bronca con la plastilina no toxica que le compramos en el súper es que se seca de volada y aun echándole agua no agarra la misma consistencia y queda toda pegajosa. Cuando el fulanito juega con ella no solo acaba embarrada en todos lados, es seguro que ese envase de plastilina le dure sólo un momentito porque pasa horas sin guardarla y se seca o cada vez tiene menos pelotitas para aventar, cuando eso sucede el fulanito nos pide desesperado “mash” (más)…y pues eso de estar comprando como que no.


Así que de plano encontramos esta receta de plastilina casera que tampoco es tóxica, es barata, podemos hacerla de varios colores, con la consistencia que queramos y si se seca pues sólo le agregamos más agua y ya estuvo.

Les dejo la receta:

INGREDIENTES:

· 3 tazas de harina

· 1/4 de taza de sal

· 1 taza de agua

· 1 cucharada de aceite vegetal

PREPARACIÓN:

· Vaciar todos los ingredientes en un recipiente y amasarlos, después se colocan a fuego lento por unos minutos mientras se mueve la mezcla hasta que se vea homogénea

· Luego dejar enfriar y se añaden 1 o 2 gotitas de de colorante vegetal (se usa para las comidas ) y ya estuvo!

· Para guardarlas se recomienda hacerlas bolita y ponerlas en una bolsa de plástico hasta que las necesites.

· Si la mezcla está muy pegajosa solamente agrega más harina, si está demasiado tiesa agrega más agua.

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¿Y si al final de todo me hiciera homeópata?

Después de varias entradas hablando de homeopatía y expresando todos los argumentos que he podido aglutinar e incluso después de ir a la TV3 a hablar acerca de las terapias alternativas sigue escribiéndome gente, tanto por las redes sociales como por correo para explicarme que a ellos les funciona y que estoy equivocado (a veces estoy incluso muy equivocado).

Es decir, después de explicar todo lo explicado y demostrar que no hay lógica por donde coger a la homeopatía, sigue habiendo gente que cierra los ojos a las evidencias mostradas, algunas científicas y otras que nos hacen recordar la química del instituto, y confirma que, sea como sea, funciona.

Pues bien, como en Catalunya la sanidad está a punto de desmoronarse (después vendrá el resto de España, pero aquí parece ser que hemos querido ser pioneros), pues ya hay hospitales cerrados y EREs en camino en los que aún permanecen abiertos, y dado que parece que el futuro es la privatización de la sanidad y ninguno tenemos el puesto asegurado, he pensado que podría abrir mi propia consulta de algo que domino un poco: ¿y si al final de todo me hiciera homeópata?

En el programa de TV3 al que acudí hace una semana pude escuchar a una homeópata decir que hay cerca de 6.000 homeópatas titulados y trabajando a la luz y otros 6.000 titulados (o no, porque total, da lo mismo), trabajando “en negro” (yo diría que se refería a España).

Algunos de ellos serán personal sanitario y otros no, pero a día de hoy, como la homeopatía no está regulada, puede ejercer quien quiera. Tú te montas una consulta en tu casa (que parezca una consulta, porque si parece tu casa igual queda feo), pones abajo en el portal una placa con tu nombre y “Homeópata” y ya está. A esperar que vayan viniendo.

Yo soy enfermero y podría poner “Enfermero homeópata”, que me distinguiría como alguien que tiene más estudios que muchos de los homeópatas con consulta, sin embargo, como la gente cree que los homeópatas son médicos (no todo el mundo lo piensa, pero muchos sí), casi me iría mejor no poniendo nada.

Mis tarifas

Soy una persona sensata y de igual modo que no me gusta que me estafen no me gusta estafar a los demás. He pensado que podría tener unas tarifas un poco más bajas que el resto de homeópatas, aunque no mucho más, porque podrían pensar que sé poco.

Pensándolo mejor, creo que cobraré un poco más que los demás y así la gente pensará que sé mucho. Lo que haré es, de vez en cuando, regalar alguna visita: “María, hoy no le cobro, que estoy muy contento por cómo le está funcionando la medicación a su hijo y para mí eso es lo primero… venga cuando quiera”. Así me aseguro que volverán y me aseguro también los turrones en Navidad (ya sabéis, la gente para Navidad suele regalar cositas a las personas que les hacen sentir bien).

Medicando, que es gerundio

Todos saldrán con algo: gránulos, glóbulos, pomada… lo que haga falta, pero que sea homeopático, claro. A la gente le encanta sentirse bien tratada y les gusta sentir que te preocupas por ellos y por sus hijos, así que tiene que parecer que me interesa la salud de las personas. Les diré, de vez en cuando: “para esto prefiero de momento no darte nada… vamos a esperar a ver si se le soluciona porque creo que con un poco de suero para los moquitos y un poco más de agua lo arreglaremos” y si la cosa no va bien, pues medicamentos al canto: “mira, creo que está yendo a peor. Casi mejor le damos esta disolución y… no, espera, vamos a por todas, venga, disolución 30 CH… no suelo utilizarla en niños porque me gusta ser más precavido, pero esto no le hará ningún daño y seguro que logramos que su cuerpo responda”.

Pero por si acaso, que vayan al médico

La medicina que todos conocemos y la homeopatía son incompatibles. Repito: son incompatibles.

Muchos homeópatas, para abarcar más radio de acción, se están sumando al carro de “las terapias complementarias”, para decirle a la gente que no tiene por qué elegir entre una y otra cuando puede utilizar las dos.

Sin embargo es un sinsentido, porque la homeopatía trata las enfermedades con las sustancias que provocan los síntomas que uno padece y la medicina convencional lo hace, normalmente, utilizando un contrario.

Si un niño tiene fiebre lo lógico es darle un medicamento que baje la fiebre. La homeopatía, en cambio, ofrece como solución una sustancia que aumenta la temperatura corporal, pero diluida hasta el infinito (y más allá).

No tiene sentido que alguien le de a un niño paracetamol para bajar la fiebre y que acto seguido le dé Belladona, que la provoca. Por eso no entiendo que haya médicos homeópatas o pediatras homeópatas, a menos que estén haciendo la misma reflexión que yo: estás un rato con la gente, les atiendes, les escuchas como nadie lo hace (casi nadie quiere escuchar los problemas de los demás, sino contar los propios), les haces sentir importantes y luego te sacas una pasta por darles caramelitos de azúcar y agua.

Entonces, como yo estoy en el grupo de profesionales que creen que lo que cura de verdad es la medicina convencional y como no me perdonaría que a alguien le sucediera algo por venir a mi consulta, haré lo que hacen algunos homeópatas (traidores de Hahnemann y sus postulados, traidores de la homeopatía), que es permitir que ambas medicinas coexistan.

Si me llama una madre y veo que el niño está chungo, le diré que vaya al pediatra, pero que luego venga a verme para darle algo que le suba las defensas y algo para paliar los efectos secundarios del jarabe que le ha dado el pediatra. Esa visita la cobraré baratita… que no se sienta estafada, que me vea como ese ángel salvador que piensa en los niños y en su bienestar y no en llenarse la cartera.

Y si me vienen a la consulta y veo lo mismo, que la cosa está difícil y que la salud del niño corre riesgo (otitis, laringitis, bronquitis,…), haré lo mismo: “mira, esto puede curarse con homeopatía, pero tardará mucho y el niño lo va a pasar mal… ya sabes que la homeopatía a veces es muy lenta. Te recomiendo que lo lleves al pediatra y te voy a dar algo para complementar ese tratamiento y algo para evitar los efectos secundarios”.

¿Cómo lo veis?

Como veis está todo ya bastante pensado… voy dándole vueltas a ver cómo podría ser la consulta y de qué color tiene que ser la bata, que es importante. De momento ya tengo cinco títulos de Boiron, que es más de lo que tienen muchos homeópatas que ejercen (y eso que me los saqué todos en una mañana). Tres de ellos los habéis podido ver a lo largo de esta entrada.

¿Qué os parece? ¿Me hago homeópata? Total, ya me sé todos los argumentos a favor y en contra, así que estoy preparado para todo, hasta para los escépticos que no creen en la homeopatía y a los que les interesa dejarla mal porque detrás hay unos intereses económicos de las grandes farmacéuticas bestiales… ¿no dicen que el mejor policía es aquel que fue ladrón?

Publicado originalmente en Bebés y más.

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¿Y si al final de todo me hiciera homeópata?

Después de varias entradas hablando de homeopatía y expresando todos los argumentos que he podido aglutinar e incluso después de ir a la TV3 a hablar acerca de las terapias alternativas sigue escribiéndome gente, tanto por las redes sociales como por correo para explicarme que a ellos les funciona y que estoy equivocado (a veces estoy incluso muy equivocado).

Es decir, después de explicar todo lo explicado y demostrar que no hay lógica por donde coger a la homeopatía, sigue habiendo gente que cierra los ojos a las evidencias mostradas, algunas científicas y otras que nos hacen recordar la química del instituto, y confirma que, sea como sea, funciona.

Pues bien, como en Catalunya la sanidad está a punto de desmoronarse (después vendrá el resto de España, pero aquí parece ser que hemos querido ser pioneros), pues ya hay hospitales cerrados y EREs en camino en los que aún permanecen abiertos, y dado que parece que el futuro es la privatización de la sanidad y ninguno tenemos el puesto asegurado, he pensado que podría abrir mi propia consulta de algo que domino un poco: ¿y si al final de todo me hiciera homeópata?

En el programa de TV3 al que acudí hace una semana pude escuchar a una homeópata decir que hay cerca de 6.000 homeópatas titulados y trabajando a la luz y otros 6.000 titulados (o no, porque total, da lo mismo), trabajando “en negro” (yo diría que se refería a España).

Algunos de ellos serán personal sanitario y otros no, pero a día de hoy, como la homeopatía no está regulada, puede ejercer quien quiera. Tú te montas una consulta en tu casa (que parezca una consulta, porque si parece tu casa igual queda feo), pones abajo en el portal una placa con tu nombre y “Homeópata” y ya está. A esperar que vayan viniendo.

Yo soy enfermero y podría poner “Enfermero homeópata”, que me distinguiría como alguien que tiene más estudios que muchos de los homeópatas con consulta, sin embargo, como la gente cree que los homeópatas son médicos (no todo el mundo lo piensa, pero muchos sí), casi me iría mejor no poniendo nada.

Mis tarifas

Soy una persona sensata y de igual modo que no me gusta que me estafen no me gusta estafar a los demás. He pensado que podría tener unas tarifas un poco más bajas que el resto de homeópatas, aunque no mucho más, porque podrían pensar que sé poco.

Pensándolo mejor, creo que cobraré un poco más que los demás y así la gente pensará que sé mucho. Lo que haré es, de vez en cuando, regalar alguna visita: “María, hoy no le cobro, que estoy muy contento por cómo le está funcionando la medicación a su hijo y para mí eso es lo primero… venga cuando quiera”. Así me aseguro que volverán y me aseguro también los turrones en Navidad (ya sabéis, la gente para Navidad suele regalar cositas a las personas que les hacen sentir bien).

Medicando, que es gerundio

Todos saldrán con algo: gránulos, glóbulos, pomada… lo que haga falta, pero que sea homeopático, claro. A la gente le encanta sentirse bien tratada y les gusta sentir que te preocupas por ellos y por sus hijos, así que tiene que parecer que me interesa la salud de las personas. Les diré, de vez en cuando: “para esto prefiero de momento no darte nada… vamos a esperar a ver si se le soluciona porque creo que con un poco de suero para los moquitos y un poco más de agua lo arreglaremos” y si la cosa no va bien, pues medicamentos al canto: “mira, creo que está yendo a peor. Casi mejor le damos esta disolución y… no, espera, vamos a por todas, venga, disolución 30 CH… no suelo utilizarla en niños porque me gusta ser más precavido, pero esto no le hará ningún daño y seguro que logramos que su cuerpo responda”.

Pero por si acaso, que vayan al médico

La medicina que todos conocemos y la homeopatía son incompatibles. Repito: son incompatibles.

Muchos homeópatas, para abarcar más radio de acción, se están sumando al carro de “las terapias complementarias”, para decirle a la gente que no tiene por qué elegir entre una y otra cuando puede utilizar las dos.

Sin embargo es un sinsentido, porque la homeopatía trata las enfermedades con las sustancias que provocan los síntomas que uno padece y la medicina convencional lo hace, normalmente, utilizando un contrario.

Si un niño tiene fiebre lo lógico es darle un medicamento que baje la fiebre. La homeopatía, en cambio, ofrece como solución una sustancia que aumenta la temperatura corporal, pero diluida hasta el infinito (y más allá).

No tiene sentido que alguien le de a un niño paracetamol para bajar la fiebre y que acto seguido le dé Belladona, que la provoca. Por eso no entiendo que haya médicos homeópatas o pediatras homeópatas, a menos que estén haciendo la misma reflexión que yo: estás un rato con la gente, les atiendes, les escuchas como nadie lo hace (casi nadie quiere escuchar los problemas de los demás, sino contar los propios), les haces sentir importantes y luego te sacas una pasta por darles caramelitos de azúcar y agua.

Entonces, como yo estoy en el grupo de profesionales que creen que lo que cura de verdad es la medicina convencional y como no me perdonaría que a alguien le sucediera algo por venir a mi consulta, haré lo que hacen algunos homeópatas (traidores de Hahnemann y sus postulados, traidores de la homeopatía), que es permitir que ambas medicinas coexistan.

Si me llama una madre y veo que el niño está chungo, le diré que vaya al pediatra, pero que luego venga a verme para darle algo que le suba las defensas y algo para paliar los efectos secundarios del jarabe que le ha dado el pediatra. Esa visita la cobraré baratita… que no se sienta estafada, que me vea como ese ángel salvador que piensa en los niños y en su bienestar y no en llenarse la cartera.

Y si me vienen a la consulta y veo lo mismo, que la cosa está difícil y que la salud del niño corre riesgo (otitis, laringitis, bronquitis,…), haré lo mismo: “mira, esto puede curarse con homeopatía, pero tardará mucho y el niño lo va a pasar mal… ya sabes que la homeopatía a veces es muy lenta. Te recomiendo que lo lleves al pediatra y te voy a dar algo para complementar ese tratamiento y algo para evitar los efectos secundarios”.

¿Cómo lo veis?

Como veis está todo ya bastante pensado… voy dándole vueltas a ver cómo podría ser la consulta y de qué color tiene que ser la bata, que es importante. De momento ya tengo cinco títulos de Boiron, que es más de lo que tienen muchos homeópatas que ejercen (y eso que me los saqué todos en una mañana). Tres de ellos los habéis podido ver a lo largo de esta entrada.

¿Qué os parece? ¿Me hago homeópata? Total, ya me sé todos los argumentos a favor y en contra, así que estoy preparado para todo, hasta para los escépticos que no creen en la homeopatía y a los que les interesa dejarla mal porque detrás hay unos intereses económicos de las grandes farmacéuticas bestiales… ¿no dicen que el mejor policía es aquel que fue ladrón?

Publicado originalmente en Bebés y más.

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La familia crece

Por fin llegó el día. Ana Isabel me despertaba de madrugada con la sugerente frase: “ha llegado la hora” Y así fue, nos preparamos rápidamente, avisé a los abuelos y cogí a Sara para meterla en el coche – Papá, ¿es de noche? – preguntaba la pequeña – sí, cariño, duerme un poquito más. Ya en el coche, Sara nos volvía a preguntar – ¿dónde vamos? – y entonces entonamos la cantinela que habíamos practicado los meses anteriores: ¡Que vieeene Cristina! ¡Que vieeene Cristina! Todo fue muy rápido: parto natural, sin epidural y a las 3:45 de la noche llegó Cristina, chiquitita, con 2.660 kg, apenas 2 horas después de haberme despertado.


La familia crece, la familia cambia. Empezamos una nueva etapa, una nueva familia de cuatro, nuevos proyectos y nuevas ilusiones; también nuevos miedos, nuevas dudas: ¿cogerá bien el pecho? ¿engordará y crecerá rápido? ¿le prestaremos la misma atención que tuvo Sara? ¿y el mismo cariño? ¿tendrá Sara celos del bebé?


Cristina nació el 4 de mayo. Han pasado ya más de dos meses y crece sana y feliz; dos meses también que llevamos sin escribir en el blog, pero volvemos de nuevo para contar nuestros cambios, nuestras alegrías y todo lo que vamos aprendiendo de los niños con nuestra nueva maestra.

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La familia crece

Por fin llegó el día. Ana Isabel me despertaba de madrugada con la sugerente frase: “ha llegado la hora” Y así fue, nos preparamos rápidamente, avisé a los abuelos y cogí a Sara para meterla en el coche – Papá, ¿es de noche? – preguntaba la pequeña – sí, cariño, duerme un poquito más. Ya en el coche, Sara nos volvía a preguntar – ¿dónde vamos? – y entonces entonamos la cantinela que habíamos practicado los meses anteriores: ¡Que vieeene Cristina! ¡Que vieeene Cristina! Todo fue muy rápido: parto natural, sin epidural y a las 3:45 de la noche llegó Cristina, chiquitita, con 2.660 kg, apenas 2 horas después de haberme despertado.


La familia crece, la familia cambia. Empezamos una nueva etapa, una nueva familia de cuatro, nuevos proyectos y nuevas ilusiones; también nuevos miedos, nuevas dudas: ¿cogerá bien el pecho? ¿engordará y crecerá rápido? ¿le prestaremos la misma atención que tuvo Sara? ¿y el mismo cariño? ¿tendrá Sara celos del bebé?


Cristina nació el 4 de mayo. Han pasado ya más de dos meses y crece sana y feliz; dos meses también que llevamos sin escribir en el blog, pero volvemos de nuevo para contar nuestros cambios, nuestras alegrías y todo lo que vamos aprendiendo de los niños con nuestra nueva maestra.

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m’ijo, el fulanito 2011-07-26 20:12:00

De dar vueltas al bailongo…

Al fulanito le ha gustado bailar desde siempre, desde que estaba en la panza de Má. Una vez de plano la susodicha nos censuró…íbamos los dos bailando muy a gusto en el carro mientras escuchábamos Van Halen, pero de plano Má quitó la canción porque el fulanito andaba brincoteando harto en la panza y creo que eso no le resultó muy cómodo.

Desde chiquitito la música le gusta al chamaco, desde que estaba en la panza ha escuchado de todo tipo, ya que nació le poníamos música tranquila para dormir y relajarlo antes del baño. La mayoría de las veces, al escuchar lo que le poníamos el fulanito movía piernas y brazos cuando aun o podía enderezarse, después comenzó a hacer un movimiento de cadera medio chistosito cuando ya se sentaba o si la canción le encantaba se sacudía todo.

Más adelante comenzó a coordinar mejor y pudo mover la cabeza, o los brazos o las piernas. Pero lo mero bueno llegó cuando el chamaco comenzó a pararse y en su brincolin giraba como loco sin miedo alguno a marearse, se impulsaba con tal fuerza que al final solo levantaba los pies y echaba la cabeza para atrás viendo como todo se movía a su alrededor al compás de la música. Ya que pudo sostenerse el chamaco se inventó su propia forma de “perreo” y movía la cadera de adelante hacia atrás con movimientos chiquitos y rápidos, eso sí, sin soltarse ya fuera de la mesa o una silla o sillón. Cuando el chamaco pudo caminar, la técnica de las vueltas se hizo presente de nuevo pero esta vez fue más selectivo con la música y el mariachi se convirtió en su preferido, nomás lo escuchaba y se ponía a brincar y a dar vueltas por toda la habitación y si se nos ocurría quitarla uff! Cuidado!

Justamente aprovechando el gusto por este tipo de música que también le gusta a su abuela materna, el fulanito aprendió a bailar de “cachetito” así que el ritual siempre era el mismo: llegaba a casa de los abuelos, pedía la música, corría hacia su abuela para sacarla a bailar, la abuela lo cargaba y extendía la mano mientras el fulanito le sostenía el dedo y se le repegaba al cachete, así podían estar horas a pesar de que la abuela se cansara.

Después el fulanito comenzó a bailar casi con cualquier cosa que escuchaba en la tele, música de las novelas, de película, comerciales y demás programas, con todo se emocionaba, daba vueltas e incluso zapateaba. El problema era cuando la canción terminaba…el drama se hacía presente porque no teníamos como repetirla y había que esperar a que otro ritmo llamara su atención.

Ahora el chamaco baila moviendo o la cabeza, o los pies, o gira dependiendo del ritmo y como lo siente, tiene un chorro de pasos para presumir, pero eso sí, el decide la música que quiere bailar, el lugar y la hora así sean las 7 de la mañana o las 9 de la noche. El fulanito corre hacia donde tenemos el CD, lo prende, le sube el volumen a todo lo que da y se pone a dar vueltas ya sea alrededor de la mesa, o se avienta contra el sillón si la música está de plano muy pesada o me pida la mano mientras gira a mi alrededor.

Ahora, los fines de semana le ha dado por poner la música, buscar una canción lenta y pedirme que lo cargue mientas me abraza y se recarga en mi hombro y yo me muevo de un lado a otro, es como una variación de lo que en su momento definí lo que era bailar con Má: abrazarnos y dar vueltas… Incluso a veces estamos los tres abrazados dando vueltas bien temprano mientras el fulanito cierra los ojitos y disfruta el momento junto a nosotros…re-bonito…

Ha sido rico ver como mi chamaco ha ido perfeccionando sus técnicas de baile, se ha vuelto más selectivo y siento que cada vez disfruta más el moverse al ritmo de la música mientras comparte el momento con la gente que lo quiere.

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m’ijo, el fulanito 2011-07-26 20:12:00

De dar vueltas al bailongo…

Al fulanito le ha gustado bailar desde siempre, desde que estaba en la panza de Má. Una vez de plano la susodicha nos censuró…íbamos los dos bailando muy a gusto en el carro mientras escuchábamos Van Halen, pero de plano Má quitó la canción porque el fulanito andaba brincoteando harto en la panza y creo que eso no le resultó muy cómodo.

Desde chiquitito la música le gusta al chamaco, desde que estaba en la panza ha escuchado de todo tipo, ya que nació le poníamos música tranquila para dormir y relajarlo antes del baño. La mayoría de las veces, al escuchar lo que le poníamos el fulanito movía piernas y brazos cuando aun o podía enderezarse, después comenzó a hacer un movimiento de cadera medio chistosito cuando ya se sentaba o si la canción le encantaba se sacudía todo.

Más adelante comenzó a coordinar mejor y pudo mover la cabeza, o los brazos o las piernas. Pero lo mero bueno llegó cuando el chamaco comenzó a pararse y en su brincolin giraba como loco sin miedo alguno a marearse, se impulsaba con tal fuerza que al final solo levantaba los pies y echaba la cabeza para atrás viendo como todo se movía a su alrededor al compás de la música. Ya que pudo sostenerse el chamaco se inventó su propia forma de “perreo” y movía la cadera de adelante hacia atrás con movimientos chiquitos y rápidos, eso sí, sin soltarse ya fuera de la mesa o una silla o sillón. Cuando el chamaco pudo caminar, la técnica de las vueltas se hizo presente de nuevo pero esta vez fue más selectivo con la música y el mariachi se convirtió en su preferido, nomás lo escuchaba y se ponía a brincar y a dar vueltas por toda la habitación y si se nos ocurría quitarla uff! Cuidado!

Justamente aprovechando el gusto por este tipo de música que también le gusta a su abuela materna, el fulanito aprendió a bailar de “cachetito” así que el ritual siempre era el mismo: llegaba a casa de los abuelos, pedía la música, corría hacia su abuela para sacarla a bailar, la abuela lo cargaba y extendía la mano mientras el fulanito le sostenía el dedo y se le repegaba al cachete, así podían estar horas a pesar de que la abuela se cansara.

Después el fulanito comenzó a bailar casi con cualquier cosa que escuchaba en la tele, música de las novelas, de película, comerciales y demás programas, con todo se emocionaba, daba vueltas e incluso zapateaba. El problema era cuando la canción terminaba…el drama se hacía presente porque no teníamos como repetirla y había que esperar a que otro ritmo llamara su atención.

Ahora el chamaco baila moviendo o la cabeza, o los pies, o gira dependiendo del ritmo y como lo siente, tiene un chorro de pasos para presumir, pero eso sí, el decide la música que quiere bailar, el lugar y la hora así sean las 7 de la mañana o las 9 de la noche. El fulanito corre hacia donde tenemos el CD, lo prende, le sube el volumen a todo lo que da y se pone a dar vueltas ya sea alrededor de la mesa, o se avienta contra el sillón si la música está de plano muy pesada o me pida la mano mientras gira a mi alrededor.

Ahora, los fines de semana le ha dado por poner la música, buscar una canción lenta y pedirme que lo cargue mientas me abraza y se recarga en mi hombro y yo me muevo de un lado a otro, es como una variación de lo que en su momento definí lo que era bailar con Má: abrazarnos y dar vueltas… Incluso a veces estamos los tres abrazados dando vueltas bien temprano mientras el fulanito cierra los ojitos y disfruta el momento junto a nosotros…re-bonito…

Ha sido rico ver como mi chamaco ha ido perfeccionando sus técnicas de baile, se ha vuelto más selectivo y siento que cada vez disfruta más el moverse al ritmo de la música mientras comparte el momento con la gente que lo quiere.

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El Comeniños

Sí, señor, el comeniños. Mamá le ha comprado a Nico una baraja de cartas de animales, de esas de emparejar, un poco anticuada, y nos hemos encontrado con delicias como las siguientes: El león y el cazador que le mata. El toro con banderillas y el torero que le mata. Los perros de circo y […]

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m’ijo, el fulanito 2011-07-21 22:22:00


Los terribles “casi” dos años

El fulanito lleva dos días en ser el terror en casa. Se ha vuelto súper inquieto, escala todo y después nos grita para que veamos que está en el respaldo del sillón recargado de la ventana, tira todo, no hace caso y quiere que a toda hora se haga su santa voluntad, sin duda cree que puede hacer lo que se le dé la gana. Creo que estamos entrando a los terribles dos años aunque aun no los cumpla.

Ahora sí tenemos harto para pensar que ya entramos en esa etapa porque el fulanito anda de un chipil-necio-retador que nomás nos dan ganas de ponernos a llorar con él. Y por más que Má y yo hemos leído sobre el tema y en todos lados dicen que tenemos que entender que no se porta mal porque quiere hacerlo sino que actúa según sus impulsos los cuales tiene que aprender a controlar, entendemos que la practica no es lo mismo que la teoría y de verdad creo que es un reto a nuestra paciencia.

Supongo que los terribles dos años es la edad más temida por los papás porque no sabemos cómo reaccionar ante sus impulsos o berrinches o pataletas, es decir, a su frustración por no hacer lo que se le antoja a placer. Aquí encontré algunos consejos, igual que con todo algunas cosas se podrán aplicar si es que están viviendo lo mismo que nosotros y va de acuerdo a la forma en la cual están educando a su chamaco.

-Marcar límites. Todos los niños necesitan seguir una serie de reglas para sentirse seguros. No puedes permitir que haga lo que se le antoje en algunos casos por seguridad. Antes de ir al parque por ejemplo explícale 3 o 4 normas sencillas que deberá cumplir: no pegar a otros niños, no colarse en la fila del tobogán, no quitar ningún juguete y no separarse mucho de sus papá por ejemplo

Nunca olvides llevar al parque alguno de sus juguetes preferidos, así habrá menos opciones de que quiera los de los demás. (Aunque ya se sabe cómo son los niños, siempre quieren lo que ellos no tienen.) y podrá ayudarte mucho si es que hace berrinche o de plano quiere correr en dirección contraria a la que tú estás

Intenta ponerte en su lugar cuando le veas enfadado o descontento porque no ha logrado lo que quería. Si le ves llorar porque no se ha podido subir al columpio, consuélale y busca una alternativa. El tratar de ponerte en su lugar podrá hacer más fácil el entender por lo que está pasando y también ayudarte a encontrar la mejor solución en ese momento.

Nunca le grites ni le castigues o le hagas lo mismo que él ha hecho (empujarle, quitarle un juguete suyo…). A pesar de los progresos que tu pequeño ha hecho desde que nació, no debes olvidar que aún es un bebé y, por lo tanto, necesita aprender a comportarse correctamente.

Si a pesar de todo comienza con uno de sus berrinches y no hay forma de calmarlo, vuelve a casa o sal de ese lugar con él hasta que se tranquilice.

Supongo que mientras vayamos viviendo esta etapa con el fulanito podremos irles contando cómo nos va, porque no todo es malo, el fulanito es un chamaco lindo, bien cariñoso y pasamos muy buenos ratos con nuestros rounds de cariño.

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m’ijo, el fulanito 2011-07-21 22:22:00


Los terribles “casi” dos años

El fulanito lleva dos días en ser el terror en casa. Se ha vuelto súper inquieto, escala todo y después nos grita para que veamos que está en el respaldo del sillón recargado de la ventana, tira todo, no hace caso y quiere que a toda hora se haga su santa voluntad, sin duda cree que puede hacer lo que se le dé la gana. Creo que estamos entrando a los terribles dos años aunque aun no los cumpla.

Ahora sí tenemos harto para pensar que ya entramos en esa etapa porque el fulanito anda de un chipil-necio-retador que nomás nos dan ganas de ponernos a llorar con él. Y por más que Má y yo hemos leído sobre el tema y en todos lados dicen que tenemos que entender que no se porta mal porque quiere hacerlo sino que actúa según sus impulsos los cuales tiene que aprender a controlar, entendemos que la practica no es lo mismo que la teoría y de verdad creo que es un reto a nuestra paciencia.

Supongo que los terribles dos años es la edad más temida por los papás porque no sabemos cómo reaccionar ante sus impulsos o berrinches o pataletas, es decir, a su frustración por no hacer lo que se le antoja a placer. Aquí encontré algunos consejos, igual que con todo algunas cosas se podrán aplicar si es que están viviendo lo mismo que nosotros y va de acuerdo a la forma en la cual están educando a su chamaco.

-Marcar límites. Todos los niños necesitan seguir una serie de reglas para sentirse seguros. No puedes permitir que haga lo que se le antoje en algunos casos por seguridad. Antes de ir al parque por ejemplo explícale 3 o 4 normas sencillas que deberá cumplir: no pegar a otros niños, no colarse en la fila del tobogán, no quitar ningún juguete y no separarse mucho de sus papá por ejemplo

Nunca olvides llevar al parque alguno de sus juguetes preferidos, así habrá menos opciones de que quiera los de los demás. (Aunque ya se sabe cómo son los niños, siempre quieren lo que ellos no tienen.) y podrá ayudarte mucho si es que hace berrinche o de plano quiere correr en dirección contraria a la que tú estás

Intenta ponerte en su lugar cuando le veas enfadado o descontento porque no ha logrado lo que quería. Si le ves llorar porque no se ha podido subir al columpio, consuélale y busca una alternativa. El tratar de ponerte en su lugar podrá hacer más fácil el entender por lo que está pasando y también ayudarte a encontrar la mejor solución en ese momento.

Nunca le grites ni le castigues o le hagas lo mismo que él ha hecho (empujarle, quitarle un juguete suyo…). A pesar de los progresos que tu pequeño ha hecho desde que nació, no debes olvidar que aún es un bebé y, por lo tanto, necesita aprender a comportarse correctamente.

Si a pesar de todo comienza con uno de sus berrinches y no hay forma de calmarlo, vuelve a casa o sal de ese lugar con él hasta que se tranquilice.

Supongo que mientras vayamos viviendo esta etapa con el fulanito podremos irles contando cómo nos va, porque no todo es malo, el fulanito es un chamaco lindo, bien cariñoso y pasamos muy buenos ratos con nuestros rounds de cariño.

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m’ijo, el fulanito 2011-07-21 22:22:00


Los terribles “casi” dos años

El fulanito lleva dos días en ser el terror en casa. Se ha vuelto súper inquieto, escala todo y después nos grita para que veamos que está en el respaldo del sillón recargado de la ventana, tira todo, no hace caso y quiere que a toda hora se haga su santa voluntad, sin duda cree que puede hacer lo que se le dé la gana. Creo que estamos entrando a los terribles dos años aunque aun no los cumpla.

Ahora sí tenemos harto para pensar que ya entramos en esa etapa porque el fulanito anda de un chipil-necio-retador que nomás nos dan ganas de ponernos a llorar con él. Y por más que Má y yo hemos leído sobre el tema y en todos lados dicen que tenemos que entender que no se porta mal porque quiere hacerlo sino que actúa según sus impulsos los cuales tiene que aprender a controlar, entendemos que la practica no es lo mismo que la teoría y de verdad creo que es un reto a nuestra paciencia.

Supongo que los terribles dos años es la edad más temida por los papás porque no sabemos cómo reaccionar ante sus impulsos o berrinches o pataletas, es decir, a su frustración por no hacer lo que se le antoja a placer. Aquí encontré algunos consejos, igual que con todo algunas cosas se podrán aplicar si es que están viviendo lo mismo que nosotros y va de acuerdo a la forma en la cual están educando a su chamaco.

-Marcar límites. Todos los niños necesitan seguir una serie de reglas para sentirse seguros. No puedes permitir que haga lo que se le antoje en algunos casos por seguridad. Antes de ir al parque por ejemplo explícale 3 o 4 normas sencillas que deberá cumplir: no pegar a otros niños, no colarse en la fila del tobogán, no quitar ningún juguete y no separarse mucho de sus papá por ejemplo

Nunca olvides llevar al parque alguno de sus juguetes preferidos, así habrá menos opciones de que quiera los de los demás. (Aunque ya se sabe cómo son los niños, siempre quieren lo que ellos no tienen.) y podrá ayudarte mucho si es que hace berrinche o de plano quiere correr en dirección contraria a la que tú estás

Intenta ponerte en su lugar cuando le veas enfadado o descontento porque no ha logrado lo que quería. Si le ves llorar porque no se ha podido subir al columpio, consuélale y busca una alternativa. El tratar de ponerte en su lugar podrá hacer más fácil el entender por lo que está pasando y también ayudarte a encontrar la mejor solución en ese momento.

Nunca le grites ni le castigues o le hagas lo mismo que él ha hecho (empujarle, quitarle un juguete suyo…). A pesar de los progresos que tu pequeño ha hecho desde que nació, no debes olvidar que aún es un bebé y, por lo tanto, necesita aprender a comportarse correctamente.

Si a pesar de todo comienza con uno de sus berrinches y no hay forma de calmarlo, vuelve a casa o sal de ese lugar con él hasta que se tranquilice.

Supongo que mientras vayamos viviendo esta etapa con el fulanito podremos irles contando cómo nos va, porque no todo es malo, el fulanito es un chamaco lindo, bien cariñoso y pasamos muy buenos ratos con nuestros rounds de cariño.

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Debatiendo en "Banda Ampla" acerca de las Terapias Naturales

Hace poco más de una semana tuve la oportunidad de ir al programa de debate Banda Ampla de TV3. Es un programa de debate pensado para el ciudadano en el que tanto pueden hablar profesionales y personas expertas en una materia como los mismos ciudadanos.

Ese día se hablaba de las terapias naturales y de su posible regulación o no. Yo fui en calidad de invitado para hablar un poco de dichas terapias, de la sanidad actual y entre otras cosas para tratar de decir cosas acerca de la homeopatía.

Si lo queréis ver: Banda Ampla – Teràpies Alternatives

PD: Aviso que está en catalán.

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Debatiendo en "Banda Ampla" acerca de las Terapias Naturales

Hace poco más de una semana tuve la oportunidad de ir al programa de debate Banda Ampla de TV3. Es un programa de debate pensado para el ciudadano en el que tanto pueden hablar profesionales y personas expertas en una materia como los mismos ciudadanos.

Ese día se hablaba de las terapias naturales y de su posible regulación o no. Yo fui en calidad de invitado para hablar un poco de dichas terapias, de la sanidad actual y entre otras cosas para tratar de decir cosas acerca de la homeopatía.

Si lo queréis ver: Banda Ampla – Teràpies Alternatives

PD: Aviso que está en catalán.

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m’ijo, el fulanito 2011-07-14 20:04:00

Silla para auto con ¿caducidad?

Ahora con la llegada de zutanito@ comenzaremos de nuevo con todo este relajo para elegir algunas cosas que son indispensables, como la sillita del auto.

Ayer leí en el Publimetro que las sillas de auto para bebé tienen caducidad, y eso me causó mucha curiosidad porque nunca lo consideré, y aunque creo que la palabra caducidad está mal empleada ya que una silla no se echa a perder con el tiempo, si es segurísimo que ya no sirva tras un accidente.

Lo que me llamó la atención del articulo es que la silla de auto se debe elegir en función del peso del niño y no de su edad es en este sentido en el cual se “caduca” el producto ya que las sillas sirven hasta cierto peso, después ya no serán lo suficientemente seguras para llevar al chamaco en el auto. Casi siempre se indica la edad en los manuales pero como los niños difieren de peso, la edad es lo que debe de servir de orientación y el peso es lo que debe de dar la base de uso para todos los demás productos.

C

omo ya lo hemos comentado, si queremos seguridad es mejor comprar una silla nueva para nuestro chamaco ya que no sabemos cómo se han utilizado, o si han estado implicadas en un accidente, o no vienen con instrucciones o falta alguna pieza de la silla. De esta manera no podremos garantizar la seguridad que requerimos para viajar con nuestros niños y al final, las ventajas económicas no compensan los riesgos para la seguridad. Por todo esto lo más seguro es comprar una silla nueva donde le puedan asesorar sobre el uso correcto además de garantizar la calidad.

Estudios realizados demuestran que el 80%[1] de los propietarios de vehículos con niños pequeños instala la silla de auto incorrectamente. Esto se debe, por ejemplo, a errores en la fijación o en la colocación en el sentido equivocado. Es importante exigir siempre al comprar una silla que le asesoren sobre la instalación y elección de la adecuada al peso y talla del chamaco.

Los tipos de sillas que hay son los siguientes:


SILLAS DE AUTO GUPO 0+: de 0 a 13 kg hasta aprox. 12 meses

El grupo 0+ es para bebes recién nacidos hasta que tienen trece kilos (aproximadamente 12 meses) siempre estas sillas deben colocarse en sentido contrario a la marcha y para mayor comodidad y seguridad algunas tienen la opción de utilizarse en combinación de una base que facilita su instalación. La mayoría de las sillas de este grupo se adaptan a la carriola lo cual es muy cómodo porque se puede trasladar al chamaco de la carriola al automóvil en un solo movimiento y sin molestarlo. Si el viaje es más de dos horas es recomendable hacer paradas de descanso para que no sufra la columna. Algunas sillas de este grupo se pueden utilizar hasta que el bebe alcanza los 18 kilos de peso por lo cual son más rentables aunque no permiten adaptarse a la carriola.


SILLAS DE AUTO GUPO I: de 9 a 18 kg hasta aprox. 3,5 años

Abarcan bebes a partir de que alcanzan los 9 Kg de peso hasta los 18 Kg (aproximadamente tres años y medio) aunque en el grupo anterior el bebe puede estar hasta los 13 Kg se le suele cambiar antes a esta silla porque ya le permite ir en sentido de la marcha en contacto visual con los padres y en general al chamaco le gusta observar todo lo que le rodea.



SILLAS DE AUTO GUPO II/III: de 15 a 36 kg hasta aprox. 12 años

Este es el último grupo de silla, lo fundamental de este grupo es la protección en la zona cervical que es la parte más vulnerable en caso de colisión además que permite que, aunque se quede dormido, mantenga la columna recta. A la hora de elegir la silla asegúrate de que cumpla con estos requisitos incluso te recomendamos que tu chamaco la pruebe para asegurarte de que se adapte bien.



Nosotros recomendamos ahorrar y comprar un solo producto, por ello comenzaremos a buscar sillita que pueda ser utilizada hasta que el zutanit@ tenga, si no los 12 años al menos si que aguante un poco menos.

Hemos buscado por internet y encontramos que todas las sillas de la marca The First Years son para niños desde 5 hasta 57 libras en algunas y 100 en otras, es decir de 2.26 kg a hasta 29.5 kg en algunas y 45 kg en otras (lo que pesaba Má antes del embarazo!) Por lo que solo realizaremos una compra que durará mucho tiempo evitando que la silla de nuestro zutanit@ “caduque”…cosa que no pasó con el fulanito a quien también le tendremos que comprar una silla nueva…



[1] Fuente: The Automobile Association

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m’ijo, el fulanito 2011-07-14 20:04:00

Silla para auto con ¿caducidad?

Ahora con la llegada de zutanito@ comenzaremos de nuevo con todo este relajo para elegir algunas cosas que son indispensables, como la sillita del auto.

Ayer leí en el Publimetro que las sillas de auto para bebé tienen caducidad, y eso me causó mucha curiosidad porque nunca lo consideré, y aunque creo que la palabra caducidad está mal empleada ya que una silla no se echa a perder con el tiempo, si es segurísimo que ya no sirva tras un accidente.

Lo que me llamó la atención del articulo es que la silla de auto se debe elegir en función del peso del niño y no de su edad es en este sentido en el cual se “caduca” el producto ya que las sillas sirven hasta cierto peso, después ya no serán lo suficientemente seguras para llevar al chamaco en el auto. Casi siempre se indica la edad en los manuales pero como los niños difieren de peso, la edad es lo que debe de servir de orientación y el peso es lo que debe de dar la base de uso para todos los demás productos.

C

omo ya lo hemos comentado, si queremos seguridad es mejor comprar una silla nueva para nuestro chamaco ya que no sabemos cómo se han utilizado, o si han estado implicadas en un accidente, o no vienen con instrucciones o falta alguna pieza de la silla. De esta manera no podremos garantizar la seguridad que requerimos para viajar con nuestros niños y al final, las ventajas económicas no compensan los riesgos para la seguridad. Por todo esto lo más seguro es comprar una silla nueva donde le puedan asesorar sobre el uso correcto además de garantizar la calidad.

Estudios realizados demuestran que el 80%[1] de los propietarios de vehículos con niños pequeños instala la silla de auto incorrectamente. Esto se debe, por ejemplo, a errores en la fijación o en la colocación en el sentido equivocado. Es importante exigir siempre al comprar una silla que le asesoren sobre la instalación y elección de la adecuada al peso y talla del chamaco.

Los tipos de sillas que hay son los siguientes:


SILLAS DE AUTO GUPO 0+: de 0 a 13 kg hasta aprox. 12 meses

El grupo 0+ es para bebes recién nacidos hasta que tienen trece kilos (aproximadamente 12 meses) siempre estas sillas deben colocarse en sentido contrario a la marcha y para mayor comodidad y seguridad algunas tienen la opción de utilizarse en combinación de una base que facilita su instalación. La mayoría de las sillas de este grupo se adaptan a la carriola lo cual es muy cómodo porque se puede trasladar al chamaco de la carriola al automóvil en un solo movimiento y sin molestarlo. Si el viaje es más de dos horas es recomendable hacer paradas de descanso para que no sufra la columna. Algunas sillas de este grupo se pueden utilizar hasta que el bebe alcanza los 18 kilos de peso por lo cual son más rentables aunque no permiten adaptarse a la carriola.


SILLAS DE AUTO GUPO I: de 9 a 18 kg hasta aprox. 3,5 años

Abarcan bebes a partir de que alcanzan los 9 Kg de peso hasta los 18 Kg (aproximadamente tres años y medio) aunque en el grupo anterior el bebe puede estar hasta los 13 Kg se le suele cambiar antes a esta silla porque ya le permite ir en sentido de la marcha en contacto visual con los padres y en general al chamaco le gusta observar todo lo que le rodea.



SILLAS DE AUTO GUPO II/III: de 15 a 36 kg hasta aprox. 12 años

Este es el último grupo de silla, lo fundamental de este grupo es la protección en la zona cervical que es la parte más vulnerable en caso de colisión además que permite que, aunque se quede dormido, mantenga la columna recta. A la hora de elegir la silla asegúrate de que cumpla con estos requisitos incluso te recomendamos que tu chamaco la pruebe para asegurarte de que se adapte bien.



Nosotros recomendamos ahorrar y comprar un solo producto, por ello comenzaremos a buscar sillita que pueda ser utilizada hasta que el zutanit@ tenga, si no los 12 años al menos si que aguante un poco menos.

Hemos buscado por internet y encontramos que todas las sillas de la marca The First Years son para niños desde 5 hasta 57 libras en algunas y 100 en otras, es decir de 2.26 kg a hasta 29.5 kg en algunas y 45 kg en otras (lo que pesaba Má antes del embarazo!) Por lo que solo realizaremos una compra que durará mucho tiempo evitando que la silla de nuestro zutanit@ “caduque”…cosa que no pasó con el fulanito a quien también le tendremos que comprar una silla nueva…



[1] Fuente: The Automobile Association

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m’ijo, el fulanito 2011-07-14 20:04:00

Silla para auto con ¿caducidad?

Ahora con la llegada de zutanito@ comenzaremos de nuevo con todo este relajo para elegir algunas cosas que son indispensables, como la sillita del auto.

Ayer leí en el Publimetro que las sillas de auto para bebé tienen caducidad, y eso me causó mucha curiosidad porque nunca lo consideré, y aunque creo que la palabra caducidad está mal empleada ya que una silla no se echa a perder con el tiempo, si es segurísimo que ya no sirva tras un accidente.

Lo que me llamó la atención del articulo es que la silla de auto se debe elegir en función del peso del niño y no de su edad es en este sentido en el cual se “caduca” el producto ya que las sillas sirven hasta cierto peso, después ya no serán lo suficientemente seguras para llevar al chamaco en el auto. Casi siempre se indica la edad en los manuales pero como los niños difieren de peso, la edad es lo que debe de servir de orientación y el peso es lo que debe de dar la base de uso para todos los demás productos.

C

omo ya lo hemos comentado, si queremos seguridad es mejor comprar una silla nueva para nuestro chamaco ya que no sabemos cómo se han utilizado, o si han estado implicadas en un accidente, o no vienen con instrucciones o falta alguna pieza de la silla. De esta manera no podremos garantizar la seguridad que requerimos para viajar con nuestros niños y al final, las ventajas económicas no compensan los riesgos para la seguridad. Por todo esto lo más seguro es comprar una silla nueva donde le puedan asesorar sobre el uso correcto además de garantizar la calidad.

Estudios realizados demuestran que el 80%[1] de los propietarios de vehículos con niños pequeños instala la silla de auto incorrectamente. Esto se debe, por ejemplo, a errores en la fijación o en la colocación en el sentido equivocado. Es importante exigir siempre al comprar una silla que le asesoren sobre la instalación y elección de la adecuada al peso y talla del chamaco.

Los tipos de sillas que hay son los siguientes:


SILLAS DE AUTO GUPO 0+: de 0 a 13 kg hasta aprox. 12 meses

El grupo 0+ es para bebes recién nacidos hasta que tienen trece kilos (aproximadamente 12 meses) siempre estas sillas deben colocarse en sentido contrario a la marcha y para mayor comodidad y seguridad algunas tienen la opción de utilizarse en combinación de una base que facilita su instalación. La mayoría de las sillas de este grupo se adaptan a la carriola lo cual es muy cómodo porque se puede trasladar al chamaco de la carriola al automóvil en un solo movimiento y sin molestarlo. Si el viaje es más de dos horas es recomendable hacer paradas de descanso para que no sufra la columna. Algunas sillas de este grupo se pueden utilizar hasta que el bebe alcanza los 18 kilos de peso por lo cual son más rentables aunque no permiten adaptarse a la carriola.


SILLAS DE AUTO GUPO I: de 9 a 18 kg hasta aprox. 3,5 años

Abarcan bebes a partir de que alcanzan los 9 Kg de peso hasta los 18 Kg (aproximadamente tres años y medio) aunque en el grupo anterior el bebe puede estar hasta los 13 Kg se le suele cambiar antes a esta silla porque ya le permite ir en sentido de la marcha en contacto visual con los padres y en general al chamaco le gusta observar todo lo que le rodea.



SILLAS DE AUTO GUPO II/III: de 15 a 36 kg hasta aprox. 12 años

Este es el último grupo de silla, lo fundamental de este grupo es la protección en la zona cervical que es la parte más vulnerable en caso de colisión además que permite que, aunque se quede dormido, mantenga la columna recta. A la hora de elegir la silla asegúrate de que cumpla con estos requisitos incluso te recomendamos que tu chamaco la pruebe para asegurarte de que se adapte bien.



Nosotros recomendamos ahorrar y comprar un solo producto, por ello comenzaremos a buscar sillita que pueda ser utilizada hasta que el zutanit@ tenga, si no los 12 años al menos si que aguante un poco menos.

Hemos buscado por internet y encontramos que todas las sillas de la marca The First Years son para niños desde 5 hasta 57 libras en algunas y 100 en otras, es decir de 2.26 kg a hasta 29.5 kg en algunas y 45 kg en otras (lo que pesaba Má antes del embarazo!) Por lo que solo realizaremos una compra que durará mucho tiempo evitando que la silla de nuestro zutanit@ “caduque”…cosa que no pasó con el fulanito a quien también le tendremos que comprar una silla nueva…



[1] Fuente: The Automobile Association

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