Ansioso, ¿yo?

El bebé está parado. Lo sostiene, atrás, la pared. Me planto a dos o tres pasitos suyos. Le estiro las manos para que se arrime solo. Me mira, sonríe y arranca. Uno, dos, lo atajo. La secuencia se repite por lo menos 10 veces más. En las mejores ocasiones, el pibito superó los dos pasos […]

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Levantarte con la voz de tu hijo es empezar el día bien

Hay días, sobre todo en invierno con tan bajas temperaturas, que uno se resiste a abandonar la cama aunque fuera para trabajar. Siempre tratamos de ganar cinco minutos más entre las cobijas, pero cuando sus vocecitas te llaman para acompañarlos al baño o te gritan buen día, te levantas como un bólido sin siquiera pensarlo. Seguir leyendo

Imagen: Dormir personaje bebé| Vector by Vector Open Stock
Nota completa publicada en el blog de Bebycenter: http://espanol.babycenter.com/thread/1606323/levantarte-con-la-voz-de-tu-hijo-es-empezar-bien-el-d%C3%ADa

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Peripecias de un papá – Miserias

La vida está llena de patrones preconcebidos no se sabe cuando por no se sabe quién. Yo no formé parte de su elaboración y probablemente tú tampoco. Y sin embargo parece que nuestra felicidad o, cuando menos, nuestra virtud depende de ellos. En el mundo de la paternidad existen escuelas a las que hay que adscribirse en su totalidad. Hacerlo a medias te deja en tierra de nadie, el lugar perfecto para los que amparan sus miedos y sus inseguridades al refugio de esos patrones que dictaron sus escuelas te señalen con el dedo. Patrones en cuya elaboración no participaron.

La entrada Peripecias de un papá – Miserias aparece primero en decabo.com.

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Erase una vez un blog

Y heme aquí por fin… después de mucho tiempo tengo tiempo (o me doy tiempo, nunca lo sabré), para dar inicio al blog eternamente pospuesto. Activo en la web desde el 2003 mediante el consultorio pediátrico on-line… no sé si alguien recordará esta imagen: Entre la respuesta a las consultas y escribir artículos para la […]

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VDLN #003 La cuna de nuestro futbolista

Maldito sea Bendito sea el tiempo por que pasa, y pasa volando, cuando menos lo esperamos nuestros hijos crecen, la verdad es que de cerca es poco probable que notes el crecimiento de los niños, por lo general lo notamos cuando al ponerle su pijama o sus jeans para salir a echar rostro, estos ya le queda por los tobillos, o que tal cuando ya no le cierra el botón.

Mi hijo ya creció, empieza a dar sus primeros pasos y desde luego, ya no es el mismo bebé domable que era antes, o debo decir que nunca fue.

Ya lo tomamos de las mano y lo llevamos a dar sus primeros paseos, no voy a mentir, no son paseos largos, ya saben, la espalda, las dolencias y esas cosas; una de las cosas más emocionantes de esta etapa es que ya ha empezado a patear su balón, le compre un balón del numero 5 con un forro de tela suave, ¡es increíble!

El Matt aun no dice más que «Papá» o «Mamá», pero expresa bien las ganas de jugar con su balón, si lo alejo de el, hace esos pujidos que no pueden significar otra cosa que “acércame al balón por que voy a romper la red” este es Matt y esos son sus nuevos pasos, como me recuerda aquel comercial de NIKE, ese de la jaula, ¿alguien lo recuerda?
Cuando por alguna cosa que tenga que hacer lo meto a su cuna y le hecho el balón un rato, en verdad que es un imitación perfeta de Ronaldo (el fenómeno) del vídeo de NIKE. Y hay un parecido más, Matt acaba de aprender a salirse de su cuna, entonces se trepa en una de las paredes y se lanza boca abajo hacia la cama, tuvimos suerte de estar ahí para evitar que cayera pero, ah como me recordó ese escorpión que se lanza Roberto Carlos en el minuto 2:25 de ese comercial, no sé ustedes, pero yo no pude pensar otra cosa “Que bien se habría visto si sonara de fondo A Little Less Conversation de Elvis Presley”

Nike – La jaula

Elvis – A Little Less Conversation

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VDLN #003 La cuna de nuestro futbolista

Maldito sea Bendito sea el tiempo por que pasa, y pasa volando, cuando menos lo esperamos nuestros hijos crecen, la verdad es que de cerca es poco probable que notes el crecimiento de los niños, por lo general lo notamos cuando al ponerle su pijama o sus jeans para salir a echar rostro, estos ya le queda por los tobillos, o que tal cuando ya no le cierra el botón.

Mi hijo ya creció, empieza a dar sus primeros pasos y desde luego, ya no es el mismo bebé domable que era antes, o debo decir que nunca fue.

Ya lo tomamos de las mano y lo llevamos a dar sus primeros paseos, no voy a mentir, no son paseos largos, ya saben, la espalda, las dolencias y esas cosas; una de las cosas más emocionantes de esta etapa es que ya ha empezado a patear su balón, le compre un balón del numero 5 con un forro de tela suave, ¡es increíble!

El Matt aun no dice más que «Papá» o «Mamá», pero expresa bien las ganas de jugar con su balón, si lo alejo de el, hace esos pujidos que no pueden significar otra cosa que “acércame al balón por que voy a romper la red” este es Matt y esos son sus nuevos pasos, como me recuerda aquel comercial de NIKE, ese de la jaula, ¿alguien lo recuerda?
Cuando por alguna cosa que tenga que hacer lo meto a su cuna y le hecho el balón un rato, en verdad que es un imitación perfeta de Ronaldo (el fenómeno) del vídeo de NIKE. Y hay un parecido más, Matt acaba de aprender a salirse de su cuna, entonces se trepa en una de las paredes y se lanza boca abajo hacia la cama, tuvimos suerte de estar ahí para evitar que cayera pero, ah como me recordó ese escorpión que se lanza Roberto Carlos en el minuto 2:25 de ese comercial, no sé ustedes, pero yo no pude pensar otra cosa “Que bien se habría visto si sonara de fondo A Little Less Conversation de Elvis Presley”

Nike – La jaula

Elvis – A Little Less Conversation

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Cuatro verdades esclarecedoras sobre la paternidad

1.- Ser padre supone una intensa frustración: Indudablemente todos llegamos al nacimiento de nuestros hijos con la mochila llena de expectativas, creencias, imágenes, recuerdos, miedos, consejos, teorías, ascos y todo tipo de elementos que distorsionan y nos impiden ver, comprender y gestionar con claridad nuestra nueva vida. Quizá esto sea lo último que un futuro padre quiera escuchar, pero es inevitable que la paternidad, aunque probablemente sea la experiencia más gratificante, hermosa y liberadora que jamás viviremos, nos hará experimentar mucha confusión y frustración. Noches insomnes, la paciencia que se acaba, diferencias insalvables con la pareja, presiones, dudas, deseos de criar lo mejor posible, no ser protagonista ya de nuestro tiempo, espacio y ocio, el consejo de los médicos, madre, suegra, vecina, amigos, libros… Queramos verlo o no, tarde o temprano nos descubrimos chocando molestamente contra el hecho de que nuestra forma habitual de ser y hacer no nos aporta las respuestas que necesitamos.

2.- Este desasosiego ocurre porque nos resistimos al enorme cambio que supone ser hombre de familia: Sin saberlo ni pretenderlo nos aferramos a esa mochila que tanto nos pesa y la defendemos a muerte. Ya sea porque nos aterra deshacernos de su contenido o porque creemos que no hay alternativa, intentamos rabiosamente que la vida se amolde a los conceptos que contiene. Esto nos lleva a lecturas muy poco acertadas acerca de lo que vivimos, de esto siguen decisiones erróneas y estas, junto con el tren de consecuencias que generan, nos hacen creer que solo somos víctimas de las circunstancias. Culpamos al humor de nuestra mujer, a sus hormonas, familia o hábitos, culpamos a nuestra larga jornada de trabajo y lo cansados que nos deja, nos culpamos a nosotros y empezamos a sentir que nos equivocamos con esto de ser padres y que en el fondo no estamos hechos para la familia. Cargamos la escopeta en contra de todo menos de la única causa de este enorme malestar: nuestro testarudo intento de hacer que la vida -hijos, compañera, jefe, amigos, economía, etc.- se comporte como nosotros creemos que debería de hacerlo.

3.- Existe una salida en este laberinto: No te preocupes, es posible terminar con esta confusión. Además de disfrutar enormemente de tu nueva vida, podrás darle a tu familia lo mejor de ti. Para eso tienes que empezar a darte cuenta de las creencias y expectativas con que coloreas la realidad, las proyecciones que impiden ver con claridad lo que SÍ está sucediendo.

4.- La paternidad misma ofrece las pistas para salir del laberinto: La disolución del engaño empieza cuando reconocemos que el origen de nuestro padecimiento reside en la manera que tenemos de ver la vida y no en los acontecimientos externos. Disponte entonces con ánimos de echar mano a tu cableado interno y deja de esperar que las cosas afuera cambien. Dado que cada persona es única e irrepetible, aunque el problema de raíz sea uno solo, el camino para diluir la confusión variará. Existen muchas herramientas y recursos en los que apoyarte, van desde la información veraz y liberadora, la buena compañía y la comunicación honesta con tu pareja hasta la psicoterapia, la meditación y el contacto con otros hombres y padres con los que compartir el camino. Sea lo que sea hay una tarea central que puedes empezar a realizar en este mismo instante y mediante la cual podrás hacerte con el mando de tu vida: ya que los problemas se deben en gran medida a tu disposición interna, cada vez que sientas frustración, enfado, dolor, miedo, impotencia, resentimiento, culpa, indefensión, o cualquier otra emoción dolorosa, presta atención a cómo estás. Mira la actitud y los pensamientos que alimentan dicha emoción y permite que cada problema te indique la expectativa que tienes que soltar, la creencia que debes modificar y, sobre todo, la realidad que no estás aceptando. Algunas pistas que pueden ayudarte y que sin duda alguna te librarán inmediatamente de mucha frustración son las siguientes:

  • Presta especial atención a frases -pensamientos- internos del tipo “estoy enfadado con … porque ha hecho …”. Aunque hablan de una emoción, no reconocen tu implicación en los acontecimientos. Sería más acertado, por ejemplo, constatar que dicho enfado viene de una expectativa tuya que no se ha cumplido y que no habías cotejado con la naturaleza de la situación o las personas implicadas. Un ejemplo de esto sería “el enfado ha surgido a raíz perderme el partido de fútbol que pensé que podría ver si mi hijo se dormía rápidamente como otras veces, pero no ha sido así”. ¿Lo ves? En este caso la frustración ha crecido en el terreno de una creencia errónea -los hijos cumplen impecablemente con sus horas de sueño- y una planificación por lo tanto absurda -que se podría ver el partido. 
  • Deja de responder inmediatamente. Aprende a generar un espacio entre los eventos y tus reacciones. Utiliza este espacio para mirar detenidamente lo que sucede. 
  • Mira lo que está alrededor de las emociones: las actitudes que producen y los pensamientos con que se alimentan. Siguiendo el ejemplo del partido de fútbol, podríamos decir que del enfado se desprende poca paciencia hacia el hijo; una creencia secundaria de que duerme mal y es necesario hacer algo al respecto; culpa por no poder dormir al niño “como lo hace todo el mundo”; una actitud de resentimiento hacia la pareja por no entender lo importante que son los partidos de fútbol para el padre; la sensación de que ya nunca será posible ver fútbol; etc. 
  • No te limites a explorar solo lo evidente. Muchas veces lo visible no es la frustración y conviene recorrer el camino en dirección opuesta. Un ejemplo de esto es cuando culpamos a nuestra pareja por no hacer algo de forma correcta, es muy probable que detrás de esto se esconda un deseo frustrado del que no te habías percatado. 
  • Disponte con ánimo científico para observar sin juicios de valor lo que sucede dentro de ti, lo que haces en relación a esto y la reacción que esto causa en tu entorno y circunstancias. 
  • Deja de esperar que la vida se amolde a tus creencias.
  • Despierta tu creatividad. Cada momento de tu vida es único e irrepetible y necesita de una respuesta igualmente única. Muchas veces, lo que dicta la norma no te servirá de nada.
  • Reconoce la influencia que ejerces en lo que te sucede -interna y externamente.


Ya ves, tanto si eres padre como si vas a serlo, puedes saberte afortunado; la vida te está regalando el camino más hermoso y potente para liberarte del caos interno y la confusión que acontece en toda persona. Es cierto, lo expresado en este texto refleja el dia a dia de todas las personas y no solo de los padres, pero con el nacimiento de nuestros hijos se hace evidente la urgente necesidad de liberarnos de nuestras ataduras interiores. No hay cosa que refleje nuestra turbación mejor que la mirada pura e inocente del hijo recién llegado.

¿Cómo vivirías a partir de ahora si supieses que tienes el poder de calmar el 90% de tu malestar?

Para terminar, te propongo un ejercicio práctico que se desprende directamente de lo anterior. Ajústalo a tus necesidades y gustos.

Visualiza una situación real y que recuerdes con frescura en la que te hayas sentido claramente frustrado. Si no te viene ninguna puedes inventar una en la que sepas que experimentarías gran frustración. Ahora mira, sin adelantarte a responder, qué expectativas y creencias le dan forma. No juzgues ni dialogues con lo que encuentres, solo disponte a mirar y deja que lo que está ahí muestre su cara. Mira detenidamente cuál era el deseo que no se cumplió y contra quien cargaste las tintas de tu frustración. Si el destinatario de tu enfado fue una persona, pregúntate con afán de observar objetivamente si realmente esa persona estaba en disposición de satisfacer tu deseo. ¿Sabía de él? ¿Tenía el conocimiento, el tiempo, los recursos y la disposición para satisfacerlo? ¿Tu deseo frustrado tenía sentido dada las circunstancias o más bien era como pedirle peras a un olmo?. Haz todas las preguntas necesarias hasta encontrar la estructura que soporta tu frustración y simplemente acoge cariñosamente las respuestas que emerjan. No te apresures a darte las respuestas que siempre te has dado pues estas probablemente también sean creencias poco acertadas sobre tu realidad interna. Pregunta y espera, cuanto más desconcertante sea la respuesta, mayores serán las probabilidades de que porte información valiosa sobre ti.
**Basado en las cuatro nobles verdades de Buda**
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Cuatro verdades esclarecedoras sobre la paternidad

1.- Ser padre supone una intensa frustración: Indudablemente todos llegamos al nacimiento de nuestros hijos con la mochila llena de expectativas, creencias, imágenes, recuerdos, miedos, consejos, teorías, ascos y todo tipo de elementos que distorsionan y nos impiden ver, comprender y gestionar con claridad nuestra nueva vida. Quizá esto sea lo último que un futuro padre quiera escuchar, pero es inevitable que la paternidad, aunque probablemente sea la experiencia más gratificante, hermosa y liberadora que jamás viviremos, nos hará experimentar mucha confusión y frustración. Noches insomnes, la paciencia que se acaba, diferencias insalvables con la pareja, presiones, dudas, deseos de criar lo mejor posible, no ser protagonista ya de nuestro tiempo, espacio y ocio, el consejo de los médicos, madre, suegra, vecina, amigos, libros… Queramos verlo o no, tarde o temprano nos descubrimos chocando molestamente contra el hecho de que nuestra forma habitual de ser y hacer no nos aporta las respuestas que necesitamos.

2.- Este desasosiego ocurre porque nos resistimos al enorme cambio que supone ser hombre de familia: Sin saberlo ni pretenderlo nos aferramos a esa mochila que tanto nos pesa y la defendemos a muerte. Ya sea porque nos aterra deshacernos de su contenido o porque creemos que no hay alternativa, intentamos rabiosamente que la vida se amolde a los conceptos que contiene. Esto nos lleva a lecturas muy poco acertadas acerca de lo que vivimos, de esto siguen decisiones erróneas y estas, junto con el tren de consecuencias que generan, nos hacen creer que solo somos víctimas de las circunstancias. Culpamos al humor de nuestra mujer, a sus hormonas, familia o hábitos, culpamos a nuestra larga jornada de trabajo y lo cansados que nos deja, nos culpamos a nosotros y empezamos a sentir que nos equivocamos con esto de ser padres y que en el fondo no estamos hechos para la familia. Cargamos la escopeta en contra de todo menos de la única causa de este enorme malestar: nuestro testarudo intento de hacer que la vida -hijos, compañera, jefe, amigos, economía, etc.- se comporte como nosotros creemos que debería de hacerlo.

3.- Existe una salida en este laberinto: No te preocupes, es posible terminar con esta confusión. Además de disfrutar enormemente de tu nueva vida, podrás darle a tu familia lo mejor de ti. Para eso tienes que empezar a darte cuenta de las creencias y expectativas con que coloreas la realidad, las proyecciones que impiden ver con claridad lo que SÍ está sucediendo.

4.- La paternidad misma ofrece las pistas para salir del laberinto: La disolución del engaño empieza cuando reconocemos que el origen de nuestro padecimiento reside en la manera que tenemos de ver la vida y no en los acontecimientos externos. Disponte entonces con ánimos de echar mano a tu cableado interno y deja de esperar que las cosas afuera cambien. Dado que cada persona es única e irrepetible, aunque el problema de raíz sea uno solo, el camino para diluir la confusión variará. Existen muchas herramientas y recursos en los que apoyarte, van desde la información veraz y liberadora, la buena compañía y la comunicación honesta con tu pareja hasta la psicoterapia, la meditación y el contacto con otros hombres y padres con los que compartir el camino. Sea lo que sea hay una tarea central que puedes empezar a realizar en este mismo instante y mediante la cual podrás hacerte con el mando de tu vida: ya que los problemas se deben en gran medida a tu disposición interna, cada vez que sientas frustración, enfado, dolor, miedo, impotencia, resentimiento, culpa, indefensión, o cualquier otra emoción dolorosa, presta atención a cómo estás. Mira la actitud y los pensamientos que alimentan dicha emoción y permite que cada problema te indique la expectativa que tienes que soltar, la creencia que debes modificar y, sobre todo, la realidad que no estás aceptando. Algunas pistas que pueden ayudarte y que sin duda alguna te librarán inmediatamente de mucha frustración son las siguientes:

  • Presta especial atención a frases -pensamientos- internos del tipo “estoy enfadado con … porque ha hecho …”. Aunque hablan de una emoción, no reconocen tu implicación en los acontecimientos. Sería más acertado, por ejemplo, constatar que dicho enfado viene de una expectativa tuya que no se ha cumplido y que no habías cotejado con la naturaleza de la situación o las personas implicadas. Un ejemplo de esto sería “el enfado ha surgido a raíz perderme el partido de fútbol que pensé que podría ver si mi hijo se dormía rápidamente como otras veces, pero no ha sido así”. ¿Lo ves? En este caso la frustración ha crecido en el terreno de una creencia errónea -los hijos cumplen impecablemente con sus horas de sueño- y una planificación por lo tanto absurda -que se podría ver el partido. 
  • Deja de responder inmediatamente. Aprende a generar un espacio entre los eventos y tus reacciones. Utiliza este espacio para mirar detenidamente lo que sucede. 
  • Mira lo que está alrededor de las emociones: las actitudes que producen y los pensamientos con que se alimentan. Siguiendo el ejemplo del partido de fútbol, podríamos decir que del enfado se desprende poca paciencia hacia el hijo; una creencia secundaria de que duerme mal y es necesario hacer algo al respecto; culpa por no poder dormir al niño “como lo hace todo el mundo”; una actitud de resentimiento hacia la pareja por no entender lo importante que son los partidos de fútbol para el padre; la sensación de que ya nunca será posible ver fútbol; etc. 
  • No te limites a explorar solo lo evidente. Muchas veces lo visible no es la frustración y conviene recorrer el camino en dirección opuesta. Un ejemplo de esto es cuando culpamos a nuestra pareja por no hacer algo de forma correcta, es muy probable que detrás de esto se esconda un deseo frustrado del que no te habías percatado. 
  • Disponte con ánimo científico para observar sin juicios de valor lo que sucede dentro de ti, lo que haces en relación a esto y la reacción que esto causa en tu entorno y circunstancias. 
  • Deja de esperar que la vida se amolde a tus creencias.
  • Despierta tu creatividad. Cada momento de tu vida es único e irrepetible y necesita de una respuesta igualmente única. Muchas veces, lo que dicta la norma no te servirá de nada.
  • Reconoce la influencia que ejerces en lo que te sucede -interna y externamente.


Ya ves, tanto si eres padre como si vas a serlo, puedes saberte afortunado; la vida te está regalando el camino más hermoso y potente para liberarte del caos interno y la confusión que acontece en toda persona. Es cierto, lo expresado en este texto refleja el dia a dia de todas las personas y no solo de los padres, pero con el nacimiento de nuestros hijos se hace evidente la urgente necesidad de liberarnos de nuestras ataduras interiores. No hay cosa que refleje nuestra turbación mejor que la mirada pura e inocente del hijo recién llegado.

¿Cómo vivirías a partir de ahora si supieses que tienes el poder de calmar el 90% de tu malestar?

Para terminar, te propongo un ejercicio práctico que se desprende directamente de lo anterior. Ajústalo a tus necesidades y gustos.

Visualiza una situación real y que recuerdes con frescura en la que te hayas sentido claramente frustrado. Si no te viene ninguna puedes inventar una en la que sepas que experimentarías gran frustración. Ahora mira, sin adelantarte a responder, qué expectativas y creencias le dan forma. No juzgues ni dialogues con lo que encuentres, solo disponte a mirar y deja que lo que está ahí muestre su cara. Mira detenidamente cuál era el deseo que no se cumplió y contra quien cargaste las tintas de tu frustración. Si el destinatario de tu enfado fue una persona, pregúntate con afán de observar objetivamente si realmente esa persona estaba en disposición de satisfacer tu deseo. ¿Sabía de él? ¿Tenía el conocimiento, el tiempo, los recursos y la disposición para satisfacerlo? ¿Tu deseo frustrado tenía sentido dada las circunstancias o más bien era como pedirle peras a un olmo?. Haz todas las preguntas necesarias hasta encontrar la estructura que soporta tu frustración y simplemente acoge cariñosamente las respuestas que emerjan. No te apresures a darte las respuestas que siempre te has dado pues estas probablemente también sean creencias poco acertadas sobre tu realidad interna. Pregunta y espera, cuanto más desconcertante sea la respuesta, mayores serán las probabilidades de que porte información valiosa sobre ti.
**Basado en las cuatro nobles verdades de Buda**
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Descubre los jardines del agua

Hoy te voy a hablar de uno de los pueblos más bonitos de Portugal: Ponte de Lima, considerada la villa más antigua de Portugal.


Como su nombre indica Ponte, significa Puente en portugués y Lima es el río que nace en tierras gallegas con el nombre de Limia.

Este puente es el símbolo de la ciudad, y su río durante un tiempo fue conocido como el río del olvido debido a una leyenda que decía que el que cruzaba sus aguas eliminaba todos sus recuerdos.
Esto duró hasta que en el año 138 A.C. el general Décimo Julio Bruto, quiso convencer a sus soldados, reacios a cruzar el río por miedo a perder la memoria. El general, con su caballo, se dirigió a la otra orilla del río y desde allí fue llamando uno por uno a sus capitanes demostrando así que no había olvidado sus nombres. En recuerdo a esta leyenda, podemos ver una representación del general metálico a caballo llamando a sus soldados apostados al otro lado.

Este municipio limita al norte con Paredes de Coura, al este con Arcos de Valdevez y Ponte da Barca, al sureste con Vila Verde, al sur con Barcelos, al oeste con Viana do Castelo y Caminha, y al noroeste con Vila Nova de Cerveira.
Aun se mantienen en pie dos torres que nos recuerdan que en pasado fue un burgo medieval amurallado. La que vemos en la foto es la Torre da Cadeia Velha, como su nombre indica Cadeia  es prisión y es que esta Torre ha sido la cárcel hasta 1860, hoy es el centro de información turística.

Cada rincón de esta ciudad tiene su encanto, vayas por donde vayas te encontrarás distintos sitios con sus peculiares paisajes donde hacer estupendas fotografías, tanto desde La Torre como desde el Puente las vistas son espectaculares, en el paseo central veras dos claros ejemplos del arte del azulejo tan característico en tierras portugesas. 

Si vas con niños no te puedes perder el museo del juguete,  un recorrido por los juguetes que marcaron nuestra infancia, aquí no existen tablets ni dispositivos electrónicos, son 200 años de historia del juguete. Su horario es de 10:00 a 12:30 y de 14:00 a 18:00 de martes a domingo. 

Perderse entre sus calles es un auténtico lujo para los sentidos. Ponte de Lima ha sido apodada «la ciudad más floral de Portugal» es fácil saber por qué. Cada ventana, cada rincón es buen lugar para enseñar su gusto por las flores.


Este arte floral tiene su máximo exponente en el Festival Internacional de Jardines que se celebra todos los años en esta ciudad y que yo recomiendo fervientemente, este año además versará sobre el agua, “Agua en el jardín” es el lema de este año, que vendrá muy bien para refrescarse, pues calor aquí suele hacer bastante.

La ciudad también dispone de tren turístico a un precio económico: 1 euro, niños hasta 8 años, y 2 euros, de 9 en adelante.
Muy célebre es la feria quincenal realizada los lunes desde 1125 y anualmente en septiembre las “Feiras Novas”.



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Descubre los jardines del agua

Hoy te voy a hablar de uno de los pueblos más bonitos de Portugal: Ponte de Lima, considerada la villa más antigua de Portugal.


Como su nombre indica Ponte, significa Puente en portugués y Lima es el río que nace en tierras gallegas con el nombre de Limia.

Este puente es el símbolo de la ciudad, y su río durante un tiempo fue conocido como el río del olvido debido a una leyenda que decía que el que cruzaba sus aguas eliminaba todos sus recuerdos.
Esto duró hasta que en el año 138 A.C. el general Décimo Julio Bruto, quiso convencer a sus soldados, reacios a cruzar el río por miedo a perder la memoria. El general, con su caballo, se dirigió a la otra orilla del río y desde allí fue llamando uno por uno a sus capitanes demostrando así que no había olvidado sus nombres. En recuerdo a esta leyenda, podemos ver una representación del general metálico a caballo llamando a sus soldados apostados al otro lado.

Este municipio limita al norte con Paredes de Coura, al este con Arcos de Valdevez y Ponte da Barca, al sureste con Vila Verde, al sur con Barcelos, al oeste con Viana do Castelo y Caminha, y al noroeste con Vila Nova de Cerveira.
Aun se mantienen en pie dos torres que nos recuerdan que en pasado fue un burgo medieval amurallado. La que vemos en la foto es la Torre da Cadeia Velha, como su nombre indica Cadeia  es prisión y es que esta Torre ha sido la cárcel hasta 1860, hoy es el centro de información turística.

Cada rincón de esta ciudad tiene su encanto, vayas por donde vayas te encontrarás distintos sitios con sus peculiares paisajes donde hacer estupendas fotografías, tanto desde La Torre como desde el Puente las vistas son espectaculares, en el paseo central veras dos claros ejemplos del arte del azulejo tan característico en tierras portugesas. 

Si vas con niños no te puedes perder el museo del juguete,  un recorrido por los juguetes que marcaron nuestra infancia, aquí no existen tablets ni dispositivos electrónicos, son 200 años de historia del juguete. Su horario es de 10:00 a 12:30 y de 14:00 a 18:00 de martes a domingo. 

Perderse entre sus calles es un auténtico lujo para los sentidos. Ponte de Lima ha sido apodada «la ciudad más floral de Portugal» es fácil saber por qué. Cada ventana, cada rincón es buen lugar para enseñar su gusto por las flores.


Este arte floral tiene su máximo exponente en el Festival Internacional de Jardines que se celebra todos los años en esta ciudad y que yo recomiendo fervientemente, este año además versará sobre el agua, “Agua en el jardín” es el lema de este año, que vendrá muy bien para refrescarse, pues calor aquí suele hacer bastante.

La ciudad también dispone de tren turístico a un precio económico: 1 euro, niños hasta 8 años, y 2 euros, de 9 en adelante.
Muy célebre es la feria quincenal realizada los lunes desde 1125 y anualmente en septiembre las “Feiras Novas”.



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El zapato, la rabieta y TOC.

Una nota del Personal: Desde que soy padre, he sentido muchas clases de miedo. No dude en visitar esos detalles horripilantes aquí. La emocionante conclusión será contada ahora mismo. Principalmente…

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Back again!!!

(Nota: Respetando la creatividad y la propia voz de David, sus post serán publicados en el mismo idioma que el los escribe. Puedes encontrar su traducción al final de su post. Gracias por su apoyo.) We’re back with a NEW AND IMPROVED VERSION “De Dos Nombres 2.0”!!! Hahahaha!!! For those of you who have been … Sigue leyendo Back again!!!

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Soledad incomprendida.

Hace un año menos un día te despediste de mi, el tiempo no lo cura todo, tu ausencia se engrandece cada día que pasa sobre todo cuando ves la cantidad de gente que ya te olvidó, que no recuerdan tu cumpleaños, que no notan tu ausencia o quizá si la notan pero hacen como que no, el porque no lo se pero duele, duele que te olviden o simplemente que lo intenten.
Yo siempre te tendré en mi mente y mi corazón, habrá veces en las que mi mensaje sea confuso pero nunca dejare de quererte y de añorarte.
Besitos enormes mi pequeña princesa.

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Soledad incomprendida.

Hace un año menos un día te despediste de mi, el tiempo no lo cura todo, tu ausencia se engrandece cada día que pasa sobre todo cuando ves la cantidad de gente que ya te olvidó, que no recuerdan tu cumpleaños, que no notan tu ausencia o quizá si la notan pero hacen como que no, el porque no lo se pero duele, duele que te olviden o simplemente que lo intenten.
Yo siempre te tendré en mi mente y mi corazón, habrá veces en las que mi mensaje sea confuso pero nunca dejare de quererte y de añorarte.
Besitos enormes mi pequeña princesa.

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Los peligros de un pequeño globo

No existe fiesta en la que no haya globos por cualquier parte, ah que coloridos recuerdos me traen… hay globos en la recepción, otro tanto en cada mesa, y si sobró algo de dinero en la preparación del cumpleaños ¿Por qué no comprar un ciento más? inflarlos y regarlos por todo el piso mismos que se sumarán a los que caerán de las piñatas grandes y cuadradas de celofán con el primer palazo, ah qué bonito se ve esto.

Lo que no es tan bonito es el peligro que un insignificante globo puede representar, NO me refiero al chingadazo que este puede darte al reventarse (Y vaya que duele) si no a que un globo suele estar en las bocas de los niños, ya sea por inflarlo o porque la verdad es que es sumamente atractivo tratar de morderlo mientras esta inflado.
Supongamos que tu hijo quiere inflar un globo, algo que de por sí es sumamente difícil de lograr, incluso para un adulto, por lo que en más de una ocasión verás que tu hijo sujeta el globo frente a su labios con sus pequeños dedos y luego pegando un gran suspiro se dispone a echarle todo el aire que pueda haber en sus pulmones, es justo aquí donde debes prestar atención, es más común de lo que pensamos que en la preparación para inflarlo el globo sea aspirado por el niño provocando un posible atragantamiento, la cosa empeora cuando sabemos que el globo al ser delgado y sumamente flexible puede tomar la forma del conducto en la garganta, lo que hace más difícil la expulsión de pedazo de plástico.

Otro riesgo se presenta al jugar con los globos es cuando estos se revientan, ya sea por el amigo chistosito que lo pincha o por que lo han apretado o mordido con fuerza, al tiempo en que revienta y por el sonido que este produce los niños se asustan y como expresión del susto aspiran con fuerza, con esto, resulta fácil absorber los pequeños fragmentos del globo, lo que también puede producir un peligroso atragantamiento.

Para finalizar, creo que deberíamos agregar  a este listado lo que yo llamo “Mi globo parece un chicle” Después de que un globo se ha reventado, nunca, en verdad,nunca faltará el niño que tome un pedazo de este y se lo meta a la boca para jugarlo como un chicle, habrán otros que querrán hacer pequeñas burbujas que luego intentarán hacer estallar, también existe un riesgo en este juego, repito, los globos debido a su flexibilidad al ser succionados pudieran adherirse a las paredes de su garganta creando una tapa de plástico o látex que impide el paso de aire a los pulmones de los chiquillos.

Si nos tomamos en serio este papel de padres tal y como nos corresponde, no deberían pasar desapercibidos ninguno de los posibles peligros que corran nuestros hijos e hijas, es cierto que no debemos sobre protegerlos, pero nunca sobrará o estará de más tenerlos a la vista para poder estar seguros que no están haciendo algo peligroso.

El fin de semana en una bonita fiesta infantil, Matt reventó su primer globo, el lloró pues se asustó y yo (sin hacer demasiado show) pude verificar que todo estuviera bien con él, así que además del llanto y un abrazo no hizo falta más para recuperarse y continuar con la pachanga.
¿Qué medidas de cuidado tomas con tus hijos en las fiestas o reuniones?
PapáDe1ra
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Los peligros de un pequeño globo

No existe fiesta en la que no haya globos por cualquier parte, ah que coloridos recuerdos me traen… hay globos en la recepción, otro tanto en cada mesa, y si sobró algo de dinero en la preparación del cumpleaños ¿Por qué no comprar un ciento más? inflarlos y regarlos por todo el piso mismos que se sumarán a los que caerán de las piñatas grandes y cuadradas de celofán con el primer palazo, ah qué bonito se ve esto.

Lo que no es tan bonito es el peligro que un insignificante globo puede representar, NO me refiero al chingadazo que este puede darte al reventarse (Y vaya que duele) si no a que un globo suele estar en las bocas de los niños, ya sea por inflarlo o porque la verdad es que es sumamente atractivo tratar de morderlo mientras esta inflado.
Supongamos que tu hijo quiere inflar un globo, algo que de por sí es sumamente difícil de lograr, incluso para un adulto, por lo que en más de una ocasión verás que tu hijo sujeta el globo frente a su labios con sus pequeños dedos y luego pegando un gran suspiro se dispone a echarle todo el aire que pueda haber en sus pulmones, es justo aquí donde debes prestar atención, es más común de lo que pensamos que en la preparación para inflarlo el globo sea aspirado por el niño provocando un posible atragantamiento, la cosa empeora cuando sabemos que el globo al ser delgado y sumamente flexible puede tomar la forma del conducto en la garganta, lo que hace más difícil la expulsión de pedazo de plástico.

Otro riesgo se presenta al jugar con los globos es cuando estos se revientan, ya sea por el amigo chistosito que lo pincha o por que lo han apretado o mordido con fuerza, al tiempo en que revienta y por el sonido que este produce los niños se asustan y como expresión del susto aspiran con fuerza, con esto, resulta fácil absorber los pequeños fragmentos del globo, lo que también puede producir un peligroso atragantamiento.

Para finalizar, creo que deberíamos agregar  a este listado lo que yo llamo “Mi globo parece un chicle” Después de que un globo se ha reventado, nunca, en verdad,nunca faltará el niño que tome un pedazo de este y se lo meta a la boca para jugarlo como un chicle, habrán otros que querrán hacer pequeñas burbujas que luego intentarán hacer estallar, también existe un riesgo en este juego, repito, los globos debido a su flexibilidad al ser succionados pudieran adherirse a las paredes de su garganta creando una tapa de plástico o látex que impide el paso de aire a los pulmones de los chiquillos.

Si nos tomamos en serio este papel de padres tal y como nos corresponde, no deberían pasar desapercibidos ninguno de los posibles peligros que corran nuestros hijos e hijas, es cierto que no debemos sobre protegerlos, pero nunca sobrará o estará de más tenerlos a la vista para poder estar seguros que no están haciendo algo peligroso.

El fin de semana en una bonita fiesta infantil, Matt reventó su primer globo, el lloró pues se asustó y yo (sin hacer demasiado show) pude verificar que todo estuviera bien con él, así que además del llanto y un abrazo no hizo falta más para recuperarse y continuar con la pachanga.
¿Qué medidas de cuidado tomas con tus hijos en las fiestas o reuniones?
PapáDe1ra
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Sentimientos ocultos.

Hoy murió mi pequeña Mei por segunda vez, segunda por que hace un año que nos dejo y yo hoy no he sido capaz de mostrar mis sentimientos, de llorar, de gritar. He faltado al respeto a mi pequeña, todo por mi incapacidad para mostrar lo que siento.

Siempre he tendido a parecer más fuerte de lo que soy, esa maldita frase de que los hombres no lloran, pues si, lloramos y sufrimos y cuanto más lo reprimimos mas dolor nos causa, nos aleja de quien queremos.
Yo estoy buscando mi camino hacia la felicidad y el primer paso es mostrar mis sentimientos, hoy he llorado por dentro y eso no es sano, a partir de ahora llorare por fuera y si a alguien le incomoda que mire para otro lado, voy a hacer aquello que es mejor para mi y a la vez enseñare a mis hijos que llorar esta bien, que la tristeza no es una maldicion y que los sentimientos están para mostrarlos.
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Sentimientos ocultos.

Hoy murió mi pequeña Mei por segunda vez, segunda por que hace un año que nos dejo y yo hoy no he sido capaz de mostrar mis sentimientos, de llorar, de gritar. He faltado al respeto a mi pequeña, todo por mi incapacidad para mostrar lo que siento.

Siempre he tendido a parecer más fuerte de lo que soy, esa maldita frase de que los hombres no lloran, pues si, lloramos y sufrimos y cuanto más lo reprimimos mas dolor nos causa, nos aleja de quien queremos.
Yo estoy buscando mi camino hacia la felicidad y el primer paso es mostrar mis sentimientos, hoy he llorado por dentro y eso no es sano, a partir de ahora llorare por fuera y si a alguien le incomoda que mire para otro lado, voy a hacer aquello que es mejor para mi y a la vez enseñare a mis hijos que llorar esta bien, que la tristeza no es una maldicion y que los sentimientos están para mostrarlos.
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¿Seguridad infantil?

Cuando asistía a los cursos de preparación al parto de mi hija mayor, Pilar, la matrona que los impartía nos comentaba que todo lo que pudiéramos comprar para bebés era seguro, puesto que el mercado de los productos para ellos movía miles de millones al año, y ninguna empresa quiere jugársela a quedarse fuera de ese jugoso pastel.

¡Error!

Ya sabemos que los niños son de piel delicada, que tienden a llevarlo todo a la boca, los elásticos de la ropa les corta la circulación con facilidad, se pueden enredar con cualquier  cordón… Así que a pesar del optimismo de Pilar, miro un poco de reojo cada nueva compra, y por supuesto huyo como de la peste de los productos que venden en los bazares chinos, que ya sabemos que son de dudosa calidad.

Pero la sorpresa salta donde menos lo esperas.

Quería comprar una cadenita para sujetar el chupete y que este no se fuera al suelo a las primeras de cambio.  En una gran superficie cuyo nombre no diré, solo diré que empieza por Merca y acaba por dona, venden unas cadenitas con un broche mono, pero la cadena en si está hecha de eslabones de plástico que dan poca confianza. Así pues, idea descartada.

En otras superficies, a falta de marca propia, prosperan los productos de Tigex, que casi casi rivalizan en precio con los de marcas como Jane o Bebeconfort. De esta marca encontré una “cadenita” compuesta por un broche, con una tira de goma semi-rigida y el enganche para el chupete. Y para ser un trocito de plástico y goma, no era barato.

Lo compre y primera sorpresa. La tira de goma es tan rígida, que en ocasiones, al doblarse, tira del chupete, con lo que lo saca de la boca del bebé. Y para acabar con el alarde de buen diseño, si el chupete queda en su sitio, la cinta hace marcas en la piel del bebe si este se apoya sobre ella al dormirse, porque los cantos son finos y duros.

Así que de vuelta a la primera gran superficie, compre su cadenita y sustituí a la fallida de Tigex. Al sacarla de la caja me sorprendió que los eslabones son más resistentes de lo que parece a primera vista, y el broche se sujeta fácil y firmemente.

Al final, al cadena de Tigex se destinó a la hamaquita donde juega mi nena, por eso de que a los 7 meses su principal diversión es tirar las cosas al suelo, y por supuesto, gritar a pleno pulmón para que se las devolvamos. Vamos, que sujetamos a ella un sonajero o un mordedor para evitar tener que estarlo recogiendo y lavando continuamente.

Ayer, al llegar a casa, la cadenita estaba sobre la tele. La había puesto allí mi mujer tras un bocado de mi nena, que tiene solo dos dientes, pero bien afilados.

¿No ves el motivo? Te echo una mano

Si, la cadenita está rota de un mordisco. Y no es que mi niña sea un tiburón. Muerde como cualquier otra niña con dos dientes y siete meses.

¿Y si hubiera arrancado el trozo por completo y se lo hubiera tragado?

Así que Pilar. ¡NO! ¡Las marcas solo buscan minimizar costes! Si con ello pierden mercado… ¡es que los comerciales no saben vender!

Señores de Tigex, ¡nunca más!

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¿Seguridad infantil?

Cuando asistía a los cursos de preparación al parto de mi hija mayor, Pilar, la matrona que los impartía nos comentaba que todo lo que pudiéramos comprar para bebés era seguro, puesto que el mercado de los productos para ellos movía miles de millones al año, y ninguna empresa quiere jugársela a quedarse fuera de ese jugoso pastel.

¡Error!

Ya sabemos que los niños son de piel delicada, que tienden a llevarlo todo a la boca, los elásticos de la ropa les corta la circulación con facilidad, se pueden enredar con cualquier  cordón… Así que a pesar del optimismo de Pilar, miro un poco de reojo cada nueva compra, y por supuesto huyo como de la peste de los productos que venden en los bazares chinos, que ya sabemos que son de dudosa calidad.

Pero la sorpresa salta donde menos lo esperas.

Quería comprar una cadenita para sujetar el chupete y que este no se fuera al suelo a las primeras de cambio.  En una gran superficie cuyo nombre no diré, solo diré que empieza por Merca y acaba por dona, venden unas cadenitas con un broche mono, pero la cadena en si está hecha de eslabones de plástico que dan poca confianza. Así pues, idea descartada.

En otras superficies, a falta de marca propia, prosperan los productos de Tigex, que casi casi rivalizan en precio con los de marcas como Jane o Bebeconfort. De esta marca encontré una “cadenita” compuesta por un broche, con una tira de goma semi-rigida y el enganche para el chupete. Y para ser un trocito de plástico y goma, no era barato.

Lo compre y primera sorpresa. La tira de goma es tan rígida, que en ocasiones, al doblarse, tira del chupete, con lo que lo saca de la boca del bebé. Y para acabar con el alarde de buen diseño, si el chupete queda en su sitio, la cinta hace marcas en la piel del bebe si este se apoya sobre ella al dormirse, porque los cantos son finos y duros.

Así que de vuelta a la primera gran superficie, compre su cadenita y sustituí a la fallida de Tigex. Al sacarla de la caja me sorprendió que los eslabones son más resistentes de lo que parece a primera vista, y el broche se sujeta fácil y firmemente.

Al final, al cadena de Tigex se destinó a la hamaquita donde juega mi nena, por eso de que a los 7 meses su principal diversión es tirar las cosas al suelo, y por supuesto, gritar a pleno pulmón para que se las devolvamos. Vamos, que sujetamos a ella un sonajero o un mordedor para evitar tener que estarlo recogiendo y lavando continuamente.

Ayer, al llegar a casa, la cadenita estaba sobre la tele. La había puesto allí mi mujer tras un bocado de mi nena, que tiene solo dos dientes, pero bien afilados.

¿No ves el motivo? Te echo una mano

Si, la cadenita está rota de un mordisco. Y no es que mi niña sea un tiburón. Muerde como cualquier otra niña con dos dientes y siete meses.

¿Y si hubiera arrancado el trozo por completo y se lo hubiera tragado?

Así que Pilar. ¡NO! ¡Las marcas solo buscan minimizar costes! Si con ello pierden mercado… ¡es que los comerciales no saben vender!

Señores de Tigex, ¡nunca más!

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Neymar y las paperas mediáticas

Hace pocos días,nos desayunábamos con una noticia sorprendente: Neymar Jr, una de las estrellas del FC Barcelona sufría paperas. A parte del disgusto puramente futbolístico, en seguida me vino a la cabeza el impacto que semejante noticia puede tener en nuestro entorno.
A nadie se le escapa que la dimensión mediática de los grandes gigantes del deporte supera, amplia y desgraciadamente, a la de cualquier científico o investigador. Basta con conocer que, solo en España, existen un mínimo de 4 periódicos de tirada nacional dedicados casi por completo al mundo del fútbol. Yo la verdad es que desconozco si hay alguna revista científica (tan siquiera una) que salga a la luz todos los días del año (Diario Médico a parte, claro) pero lo cierto es que, en caso de existir,no creo que disponga de un número diario de lectores igual al de cualquiera de estos panfletos deportivos. Pues bien, después de echarnos las manos a la cabeza ante tamaña insensatez, quizás podríamos reflexionar sobre el efecto que tiene para la sociedad una noticia del calado de la parotiditis de Neymar. Y no me refiero tanto a la gravedad de la enfermedad (poca en este caso) como a la magnitud pública del enfermo, nos guste o no,un referente para niños y no tan niños. 
Basta recordar algunos casos de personajes famosos que, al hacer pública su dolencia,permitieron dar un impulso definitivo al conocimiento de la enfermedad y, en muchas ocasiones,contribuyeron de forma activa a recaudar fondos para la investigación de nuevos tratamientos y medidas preventivas.
Uno de los casos más conocidos es el del ex-jugador de baloncesto de la NBA, «Magic» Johnson que hizo público su contagio por el virus del VIH. Un heterosexual no adicto a drogas vía parenteral infectado abrió la mente a la población del riesgo que suponía mantener relaciones sexuales sin protección fueran estas con personas del mismo sexo o no. Hasta entonces,la gran mayoría de la población no era consciente de este riesgo.
Recordado es también el caso del tenor catalán Josep Carreras, superviviente de leucemia que llegó a crear una fundación con su nombre destinada a proporcionar fondos para la investigación y el tratamiento de tan grave enfermedad y que todavía hoy perdura.


No menos impactante fue hace décadas el caso del boxeador más famoso de todos los tiempos, Muhammed Alí, afectado por la enfermedad de Parkinson o el más reciente del político Pasqual Maragall afecto de la enfermedad de Alzheimer. Ambos casos permitieron sensibilizar a una población general ajena en su mayoría al sufrimiento que estas severas y crueles patologías ocasionan a quienes las padecen y a sus familiares.
Por tanto, noticias como la parotiditis del bueno (buenísimo) de Neymar, sin ser un caso extremo como los expuestos, deben ser objeto de análisis por parte del personal sanitario y reflexionar en como aprovechar el impacto mediático para convencer a los aún escépticos de los beneficios de una acción preventiva tan eficaz y controvertida (menuda paradoja) como es la vacunación. 
Y para finalizar, una pregunta a los antivacunas culés ¿hubierais vacunado a Neymar si os hubieran garantizado que jugaría la Supercopa?

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Neymar y las paperas mediáticas

Hace pocos días,nos desayunábamos con una noticia sorprendente: Neymar Jr, una de las estrellas del FC Barcelona sufría paperas. A parte del disgusto puramente futbolístico, en seguida me vino a la cabeza el impacto que semejante noticia puede tener en nuestro entorno.
A nadie se le escapa que la dimensión mediática de los grandes gigantes del deporte supera, amplia y desgraciadamente, a la de cualquier científico o investigador. Basta con conocer que, solo en España, existen un mínimo de 4 periódicos de tirada nacional dedicados casi por completo al mundo del fútbol. Yo la verdad es que desconozco si hay alguna revista científica (tan siquiera una) que salga a la luz todos los días del año (Diario Médico a parte, claro) pero lo cierto es que, en caso de existir,no creo que disponga de un número diario de lectores igual al de cualquiera de estos panfletos deportivos. Pues bien, después de echarnos las manos a la cabeza ante tamaña insensatez, quizás podríamos reflexionar sobre el efecto que tiene para la sociedad una noticia del calado de la parotiditis de Neymar. Y no me refiero tanto a la gravedad de la enfermedad (poca en este caso) como a la magnitud pública del enfermo, nos guste o no,un referente para niños y no tan niños. 
Basta recordar algunos casos de personajes famosos que, al hacer pública su dolencia,permitieron dar un impulso definitivo al conocimiento de la enfermedad y, en muchas ocasiones,contribuyeron de forma activa a recaudar fondos para la investigación de nuevos tratamientos y medidas preventivas.
Uno de los casos más conocidos es el del ex-jugador de baloncesto de la NBA, «Magic» Johnson que hizo público su contagio por el virus del VIH. Un heterosexual no adicto a drogas vía parenteral infectado abrió la mente a la población del riesgo que suponía mantener relaciones sexuales sin protección fueran estas con personas del mismo sexo o no. Hasta entonces,la gran mayoría de la población no era consciente de este riesgo.
Recordado es también el caso del tenor catalán Josep Carreras, superviviente de leucemia que llegó a crear una fundación con su nombre destinada a proporcionar fondos para la investigación y el tratamiento de tan grave enfermedad y que todavía hoy perdura.


No menos impactante fue hace décadas el caso del boxeador más famoso de todos los tiempos, Muhammed Alí, afectado por la enfermedad de Parkinson o el más reciente del político Pasqual Maragall afecto de la enfermedad de Alzheimer. Ambos casos permitieron sensibilizar a una población general ajena en su mayoría al sufrimiento que estas severas y crueles patologías ocasionan a quienes las padecen y a sus familiares.
Por tanto, noticias como la parotiditis del bueno (buenísimo) de Neymar, sin ser un caso extremo como los expuestos, deben ser objeto de análisis por parte del personal sanitario y reflexionar en como aprovechar el impacto mediático para convencer a los aún escépticos de los beneficios de una acción preventiva tan eficaz y controvertida (menuda paradoja) como es la vacunación. 
Y para finalizar, una pregunta a los antivacunas culés ¿hubierais vacunado a Neymar si os hubieran garantizado que jugaría la Supercopa?

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El niñito que quería pescar

* por Olga Carmona

«…Y el mundo está lleno de seres infelices, muertos vivientes que oscurecen  a quienes tienen cerca, incapaces de dar valor a lo bueno y aprovechar lo malo para aprender, personas a las que la vida les queda grande, como un regalo que no saben qué hacer con él….»
 

Tenía unos cuatro años  y quería pescar.

Estábamos en un río cristalino, fresco, en un paraje maravilloso de algún recóndito lugar de la sierra abulense.

La madre, mal encarada desde el principio, desde que llegó con sus dos pequeños, flacos, con caritas tristes, inhibidos para no enfadarla, para que no se desatara el monstruo que se intuía su rostro  y que ellos debían conocer mejor que a sí mismos.

El mayor, unos 6 años, de conducta intachable: no gritaba, no jugaba, estudiando cada uno de sus movimientos para no enfadar a mamá.

Pero el pequeño quería pescar. Y tras muchas horas esperando la  oportunidad de poder hacerlo, puesto que en su pequeño universo  las condiciones estaban dadas, empezó a verbalizar insistentemente que él quería pescar. Se empezaba a poner el sol y el niñito triste intuía sabiamente que se le llevarían de la mano, casi a rastras, sin darle explicación ni consuelo alguno.

Y entonces empezó a demandar: “es que yo quiero pescar”…

El monstruo que habitaba el alma de su madre encontró terreno abonado y emergió: “me tienes harta, no te soporto, eres horriblemente pesado, si  lo vuelves a decir no saldrás de casa mañana”,…

Pero el monstruo, una vez desatado, no se conforma con palabras:  le zarandeó, le pegó un azote en el culo y le obligó a sentarse en silencio… “Hago todo por ti y tu no agradeces nada”, “me paso la vida sacrificándome por vosotros y no reconocéis nada”, “no vas a pescar, ni hoy ni nunca, por pesado”.

Sentado en una piedra,  las lágrimas corriéndole por su pequeña carita, mirando hacía el agua del río dijo bajito:   …“yo quiero pescar”.

Mi hija de 6 años, testigo sereno de la tristeza del niño, se giró hacia a mí y me espetó: “¿qué le pasa a esa madre”?

Y la pregunta me retumba desde entonces tratando de entender, sin juicios, sin caer en simplismos reduccionistas y planos  sobre el bien y el mal, qué lleva a una madre a tratar con ese sadismo cotidiano y conocido a su propia cría.

Y, aún a riesgo de equivocarme, creo tener alguna respuesta: lo que yo vi, más allá de lo evidente,  fue a un  ser humano profundamente infeliz. Lo llevaba tatuado en el gesto, en el cuerpo, en la mirada.  Yo sé bien, que  ese veneno pringoso como alquitrán,  se contagia, se expande, intoxica todo aquello con lo que entra en contacto y especialmente a quienes se alimentan de ella para poder ser: sus hijos.

Y el mundo está lleno de seres infelices, muertos vivientes que oscurecen  a quienes tienen cerca, incapaces de dar valor a lo bueno y aprovechar lo malo para aprender, personas a las que la vida les queda grande, como un regalo que no saben qué hacer con él. Y esas personas traen a otras al mundo y les enseñan a vivir a través de su filtro empañado, perpetuando y engrosando las filas de un ejército de infelices,  que sin embargo, ocuparán lugares de responsabilidad y desempeñaran roles sociales importantes que a su vez harán más y más grande la ya gigantesca tela de araña de esta  inmensa mediocridad.

Sin embargo  a veces, sólo a veces, aparece un individuo, pequeño, flaco, frágil, anónimo,  que a pesar del dolor, a pesar la sumisión, a pesar de la absoluta indefensión, insiste:

 …“es que yo quiero pescar”.

Y yo siento que ese niñito, le devuelve la esperanza al mundo, en una sola frase.

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