Niños diferentes

Soy la madre de un niño diferente.
Desde que nació ya percibimos que algo en él era distinto, pero preferimos pensar que sólo éramos unos padres inexpertos y asustados que veían rarezas por todas partes.

Pero no. A medida que pasaba el tiempo los síntomas aumentaban. Nuestro entorno nos miraba con una mezcla entre la compasión y el miedo.  Imagino que el hecho de que nosotros fuéramos psicólogos les hacía reprimir un consejo o una advertencia.  Los que nos tenían más confianza  llegaron a sugerirnos que lo valorase un profesional, que  nada en él parecía normal. Yo seguía aferrada a la necesidad de normalidad, yo quería creer que mi hijo era como todos los demás niños y que sólo era una cuestión de tiempo que llegara a normalizarse. 
El miedo a lo desconocido nos hace desear formar parte de lo normal como si ello fuera una garantía de felicidad o facilidad, o ambas.

Los problemas aumentaron al escolarizarle. Odiaba ir al cole. Su carácter cambió, se volvió un niño triste, enfadado, amargado. Y yo, con él. Hasta que decidí que mi cobardía no podía extenderse más, que la felicidad de mi hijo era la prioridad y que si no era normal, pues entonces habría que aceptarlo, establecer un diagnóstico  y habilitar los caminos, cuales fueran, para devolverle la alegría.

Así que, yo misma le pasé unas pruebas y ante el escalofriante resultado corrí al despacho de una profesional de reconocido prestigio para que me diera una segunda opinión.  Rosa Jové lo evaluó y ratificó mi diagnóstico.

Y ahí estábamos nosotros, con una nueva realidad (mentira, la realidad había existido siempre pero no tenía nombre) y una sensación a caballo entre el miedo, la incertidumbre y la ausencia de caminos. “Lo tenéis difícil” nos dijo Rosa Jové, “ahora empieza vuestra cruzada”.

Digerir, aceptar que nuestro hijo no es como los demás niños ni lo va a ser nunca, que el procesa y percibe la realidad de una forma distinta a como lo hace el resto del mundo, un mundo que no le entiende y al que él muchas veces tampoco comprende, un niño que percibe hostilidad, incomprensión, miradas de compasión, un niño que escucha como algunos adultos nos ofrecen palabras de apoyo o de pésame, un niño que me dice “mamá yo no puedo evitar ser como soy” y llora desconsoladamente abrazado a mí.

Mi hijo tiene necesidades educativas especiales que nadie sabe cubrir, que nadie conoce.

La ley le ampara pero la realidad no.

 El sistema lo percibe como incómodo y se lo tratan de sacar de encima con listas de espera interminables y parches académicos para taparnos la boca a su padre y a mi, que efectivamente, hemos iniciado una cruzada. Una pelea para que el sistema educativo y social de respuesta a la necesidad de cada niño, tenga este lo que tenga.  No sólo para los niños “normales” que están en el centro de la Campana de Gauss. 

Un niño es, por encima de todo, un niño. Tenga autismo, Asperger, Deficit de Atención, o Retraso. Un niño es más que eso, mucho más que eso y tiene el inalienable derecho a ser feliz y a ser atendido en su necesidad. Y nosotros, los padres, los profesores, los organismos públicos, la absoluta responsabilidad de hacer lo que haya que hacer para preservar la infancia, con independencia de los diagnósticos, pero atendiendo cada una de las demandas que cada niño pueda presentar.

Garantizar la alegría de  un niño debería ser ley, porque es nuestro mayor tesoro.

Si me has leído hasta aquí es porque seguramente crees que mi hijo tiene un déficit, una patología y has podido empatizar conmigo y seguramente también con él, entonces te lo puedo decir: mi hijo es superdotado. Pertenece a ese minúsculo 2% de la población que tiene el don de la inteligencia elevada a su máxima potencia. Ese pequeño y descuidado grupo de seres humanos que traen consigo un inmenso regalo que ofrecer y que sin embargo son tratados como marginales, complicados, raros y desadaptados.

Y yo quiero gritar a través de todos los medios a mi alcance que todo eso son estigmas asociados a lo desconocido y a lo envidiado. Quiero ofrecer una visión limpia y realistade la sobredotación y decirte que todas esas etiquetas forman parte de la profecía autocumplida: en un sistema donde todo lo que sobresalga es señalado con el dedo,  podemos sentir compasión por aquellos que no llegan, pero jamás por lo que vienen al mundo especialmente dotados. 
Quiero decirte que  necesitan tu comprensión, que son niños extremadamente sensibles, con un sentido de la justicia y la solidaridad excepcionales, que en un mundo ruidoso, injusto, mediocre y cruel para con lo diferente, necesitan apoyos extras para no sucumbir, para no tirar la toalla, para no llegar a creer que es mejor ser tan mediocre como sus profesores, como sus gobernantes.

Me he permitido esta pequeña trampa porque se que muchos de vosotros no me habríais leído de haber empezado por ahí y porque yo misma, he necesitado hacer un trabajo previo para poder “salir de este armario”, para no seguir ocultando la diferencia de mi hijo como si fuera algo de lo que avergonzarnos y decirle al mundo que hoy, en plena cruzada contra un mundo donde se hace apología de la mediocridad, donde lo bueno se confunde con lo mayoritario, donde el sistema educativo se niega a reciclarse porque en el fondo no cree poder dar la talla, digo, escribo y grito que soy la orgullosa madre de un niño que vino con un regalo, con un privilegio y con enorme  desafío para mi.

Doy gracias a la vida por ello.

Olga Carmona

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Niños diferentes

Soy la madre de un niño diferente.
Desde que nació ya percibimos que algo en él era distinto, pero preferimos pensar que sólo éramos unos padres inexpertos y asustados que veían rarezas por todas partes.

Pero no. A medida que pasaba el tiempo los síntomas aumentaban. Nuestro entorno nos miraba con una mezcla entre la compasión y el miedo.  Imagino que el hecho de que nosotros fuéramos psicólogos les hacía reprimir un consejo o una advertencia.  Los que nos tenían más confianza  llegaron a sugerirnos que lo valorase un profesional, que  nada en él parecía normal. Yo seguía aferrada a la necesidad de normalidad, yo quería creer que mi hijo era como todos los demás niños y que sólo era una cuestión de tiempo que llegara a normalizarse. 
El miedo a lo desconocido nos hace desear formar parte de lo normal como si ello fuera una garantía de felicidad o facilidad, o ambas.

Los problemas aumentaron al escolarizarle. Odiaba ir al cole. Su carácter cambió, se volvió un niño triste, enfadado, amargado. Y yo, con él. Hasta que decidí que mi cobardía no podía extenderse más, que la felicidad de mi hijo era la prioridad y que si no era normal, pues entonces habría que aceptarlo, establecer un diagnóstico  y habilitar los caminos, cuales fueran, para devolverle la alegría.

Así que, yo misma le pasé unas pruebas y ante el escalofriante resultado corrí al despacho de una profesional de reconocido prestigio para que me diera una segunda opinión.  Rosa Jové lo evaluó y ratificó mi diagnóstico.

Y ahí estábamos nosotros, con una nueva realidad (mentira, la realidad había existido siempre pero no tenía nombre) y una sensación a caballo entre el miedo, la incertidumbre y la ausencia de caminos. “Lo tenéis difícil” nos dijo Rosa Jové, “ahora empieza vuestra cruzada”.

Digerir, aceptar que nuestro hijo no es como los demás niños ni lo va a ser nunca, que el procesa y percibe la realidad de una forma distinta a como lo hace el resto del mundo, un mundo que no le entiende y al que él muchas veces tampoco comprende, un niño que percibe hostilidad, incomprensión, miradas de compasión, un niño que escucha como algunos adultos nos ofrecen palabras de apoyo o de pésame, un niño que me dice “mamá yo no puedo evitar ser como soy” y llora desconsoladamente abrazado a mí.

Mi hijo tiene necesidades educativas especiales que nadie sabe cubrir, que nadie conoce.

La ley le ampara pero la realidad no.

 El sistema lo percibe como incómodo y se lo tratan de sacar de encima con listas de espera interminables y parches académicos para taparnos la boca a su padre y a mi, que efectivamente, hemos iniciado una cruzada. Una pelea para que el sistema educativo y social de respuesta a la necesidad de cada niño, tenga este lo que tenga.  No sólo para los niños “normales” que están en el centro de la Campana de Gauss. 

Un niño es, por encima de todo, un niño. Tenga autismo, Asperger, Deficit de Atención, o Retraso. Un niño es más que eso, mucho más que eso y tiene el inalienable derecho a ser feliz y a ser atendido en su necesidad. Y nosotros, los padres, los profesores, los organismos públicos, la absoluta responsabilidad de hacer lo que haya que hacer para preservar la infancia, con independencia de los diagnósticos, pero atendiendo cada una de las demandas que cada niño pueda presentar.

Garantizar la alegría de  un niño debería ser ley, porque es nuestro mayor tesoro.

Si me has leído hasta aquí es porque seguramente crees que mi hijo tiene un déficit, una patología y has podido empatizar conmigo y seguramente también con él, entonces te lo puedo decir: mi hijo es superdotado. Pertenece a ese minúsculo 2% de la población que tiene el don de la inteligencia elevada a su máxima potencia. Ese pequeño y descuidado grupo de seres humanos que traen consigo un inmenso regalo que ofrecer y que sin embargo son tratados como marginales, complicados, raros y desadaptados.

Y yo quiero gritar a través de todos los medios a mi alcance que todo eso son estigmas asociados a lo desconocido y a lo envidiado. Quiero ofrecer una visión limpia y realistade la sobredotación y decirte que todas esas etiquetas forman parte de la profecía autocumplida: en un sistema donde todo lo que sobresalga es señalado con el dedo,  podemos sentir compasión por aquellos que no llegan, pero jamás por lo que vienen al mundo especialmente dotados. 
Quiero decirte que  necesitan tu comprensión, que son niños extremadamente sensibles, con un sentido de la justicia y la solidaridad excepcionales, que en un mundo ruidoso, injusto, mediocre y cruel para con lo diferente, necesitan apoyos extras para no sucumbir, para no tirar la toalla, para no llegar a creer que es mejor ser tan mediocre como sus profesores, como sus gobernantes.

Me he permitido esta pequeña trampa porque se que muchos de vosotros no me habríais leído de haber empezado por ahí y porque yo misma, he necesitado hacer un trabajo previo para poder “salir de este armario”, para no seguir ocultando la diferencia de mi hijo como si fuera algo de lo que avergonzarnos y decirle al mundo que hoy, en plena cruzada contra un mundo donde se hace apología de la mediocridad, donde lo bueno se confunde con lo mayoritario, donde el sistema educativo se niega a reciclarse porque en el fondo no cree poder dar la talla, digo, escribo y grito que soy la orgullosa madre de un niño que vino con un regalo, con un privilegio y con enorme  desafío para mi.

Doy gracias a la vida por ello.

Olga Carmona

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Niños diferentes

Soy la madre de un niño diferente.
Desde que nació ya percibimos que algo en él era distinto, pero preferimos pensar que sólo éramos unos padres inexpertos y asustados que veían rarezas por todas partes.

Pero no. A medida que pasaba el tiempo los síntomas aumentaban. Nuestro entorno nos miraba con una mezcla entre la compasión y el miedo.  Imagino que el hecho de que nosotros fuéramos psicólogos les hacía reprimir un consejo o una advertencia.  Los que nos tenían más confianza  llegaron a sugerirnos que lo valorase un profesional, que  nada en él parecía normal. Yo seguía aferrada a la necesidad de normalidad, yo quería creer que mi hijo era como todos los demás niños y que sólo era una cuestión de tiempo que llegara a normalizarse. 
El miedo a lo desconocido nos hace desear formar parte de lo normal como si ello fuera una garantía de felicidad o facilidad, o ambas.

Los problemas aumentaron al escolarizarle. Odiaba ir al cole. Su carácter cambió, se volvió un niño triste, enfadado, amargado. Y yo, con él. Hasta que decidí que mi cobardía no podía extenderse más, que la felicidad de mi hijo era la prioridad y que si no era normal, pues entonces habría que aceptarlo, establecer un diagnóstico  y habilitar los caminos, cuales fueran, para devolverle la alegría.

Así que, yo misma le pasé unas pruebas y ante el escalofriante resultado corrí al despacho de una profesional de reconocido prestigio para que me diera una segunda opinión.  Rosa Jové lo evaluó y ratificó mi diagnóstico.

Y ahí estábamos nosotros, con una nueva realidad (mentira, la realidad había existido siempre pero no tenía nombre) y una sensación a caballo entre el miedo, la incertidumbre y la ausencia de caminos. “Lo tenéis difícil” nos dijo Rosa Jové, “ahora empieza vuestra cruzada”.

Digerir, aceptar que nuestro hijo no es como los demás niños ni lo va a ser nunca, que el procesa y percibe la realidad de una forma distinta a como lo hace el resto del mundo, un mundo que no le entiende y al que él muchas veces tampoco comprende, un niño que percibe hostilidad, incomprensión, miradas de compasión, un niño que escucha como algunos adultos nos ofrecen palabras de apoyo o de pésame, un niño que me dice “mamá yo no puedo evitar ser como soy” y llora desconsoladamente abrazado a mí.

Mi hijo tiene necesidades educativas especiales que nadie sabe cubrir, que nadie conoce.

La ley le ampara pero la realidad no.

 El sistema lo percibe como incómodo y se lo tratan de sacar de encima con listas de espera interminables y parches académicos para taparnos la boca a su padre y a mi, que efectivamente, hemos iniciado una cruzada. Una pelea para que el sistema educativo y social de respuesta a la necesidad de cada niño, tenga este lo que tenga.  No sólo para los niños “normales” que están en el centro de la Campana de Gauss. 

Un niño es, por encima de todo, un niño. Tenga autismo, Asperger, Deficit de Atención, o Retraso. Un niño es más que eso, mucho más que eso y tiene el inalienable derecho a ser feliz y a ser atendido en su necesidad. Y nosotros, los padres, los profesores, los organismos públicos, la absoluta responsabilidad de hacer lo que haya que hacer para preservar la infancia, con independencia de los diagnósticos, pero atendiendo cada una de las demandas que cada niño pueda presentar.

Garantizar la alegría de  un niño debería ser ley, porque es nuestro mayor tesoro.

Si me has leído hasta aquí es porque seguramente crees que mi hijo tiene un déficit, una patología y has podido empatizar conmigo y seguramente también con él, entonces te lo puedo decir: mi hijo es superdotado. Pertenece a ese minúsculo 2% de la población que tiene el don de la inteligencia elevada a su máxima potencia. Ese pequeño y descuidado grupo de seres humanos que traen consigo un inmenso regalo que ofrecer y que sin embargo son tratados como marginales, complicados, raros y desadaptados.

Y yo quiero gritar a través de todos los medios a mi alcance que todo eso son estigmas asociados a lo desconocido y a lo envidiado. Quiero ofrecer una visión limpia y realistade la sobredotación y decirte que todas esas etiquetas forman parte de la profecía autocumplida: en un sistema donde todo lo que sobresalga es señalado con el dedo,  podemos sentir compasión por aquellos que no llegan, pero jamás por lo que vienen al mundo especialmente dotados. 
Quiero decirte que  necesitan tu comprensión, que son niños extremadamente sensibles, con un sentido de la justicia y la solidaridad excepcionales, que en un mundo ruidoso, injusto, mediocre y cruel para con lo diferente, necesitan apoyos extras para no sucumbir, para no tirar la toalla, para no llegar a creer que es mejor ser tan mediocre como sus profesores, como sus gobernantes.

Me he permitido esta pequeña trampa porque se que muchos de vosotros no me habríais leído de haber empezado por ahí y porque yo misma, he necesitado hacer un trabajo previo para poder “salir de este armario”, para no seguir ocultando la diferencia de mi hijo como si fuera algo de lo que avergonzarnos y decirle al mundo que hoy, en plena cruzada contra un mundo donde se hace apología de la mediocridad, donde lo bueno se confunde con lo mayoritario, donde el sistema educativo se niega a reciclarse porque en el fondo no cree poder dar la talla, digo, escribo y grito que soy la orgullosa madre de un niño que vino con un regalo, con un privilegio y con enorme  desafío para mi.

Doy gracias a la vida por ello.

Olga Carmona

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Peripecias de un papá. Aquellos maravillosos 2 años.

Por unas razones u otras he ido posponiendo mi cita con estas peripecias paternales y mi hijo, lejos de toda consideración con vosotros lectores, ha seguido progresando por la vida, yo diría que incluso al galope. Así que hoy para aquellos padres que vienen a rebufo (y para algún futuro padre que capitanea un blog que yo me sé) que utilizan estas líneas como cuaderno de bitácoras de referencia para su travesía por la paternidad, me dispongo a hacer un resumen de lo acontecido desde que Miguel cumplió los dos años, un período de actividad, desarrollo y diversión como no

La entrada Peripecias de un papá. Aquellos maravillosos 2 años. aparece primero en decabo.com.

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Médicos y emprendimiento ¿Porqué no?

El camino a recorrer hasta llegar a ser médico especialista es largo y tortuoso. En el mejor de los casos, en 10 o 12 años puedes pasar de estudiante de primero de medicina a ser cirujano maxilofacial, cardiólogo o pediatra. Es entonces cuando se abre ante ti un mar de posibilidades donde desarrollar tu recién estrenada condición. La asistencia, la docencia y la gestión son solo algunos de los caminos que podemos escrutar. Podemos hacerlo cerca de casa o allende los mares,de forma monográfica o combinando diferentes opciones. Dentro de este laberinto profesional, hay una opción todavía poco arraigada dentro de nuestra cultura:el emprendimiento. 
Si acudimos al diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, entendemos por «emprendedor» alguien que emprende con resolución acciones o empresas innovadoras. Cuando pienso en el  significado menos académico de emprendedor me vienen a la cabeza los siguientes elementos: inquietudes profesionales, inquietudes personales y las habilidades de uno mismo barnizadas por la incuestionable influencia del entorno global que nos rodea. Si somos capaces de conjugarlos, podemos llegar a convertirnos en amos de nuestras propias decisiones, en brújula de nuestro propio destino.
Como intuiréis, esto, que dicho así parece sencillo, evidentemente no lo es y requiere de unas premisas previas innegociables. Yo las resumo en la llamada «Ley de las 4 P»: pasión, perseverancia, paciencia y prudencia. Esta ley (de cosecha propia) de nada sirve si no aplicamos la máxima de «Las 3 E» que no es otra que esfuezo,esfuerzo y esfuerzo.
Porque, ¿cuánto vale una idea? Pues una idea no vale nada si no somos capaces de ponerla en práctica,de ejecutarla y para hacer realidad nuestra idea debemos sostenernos en 3 pilares fundamentales: entusiasmo, equipo y un buen plan de negocio. Cualquier signo de debilidad en alguna de estos tres pilares debe ser motivo suficiente para dar un paso atrás y esperar una nueva oportunidad.
El entusiasmo es fundamental. Debemos ser capaces de trabajar y trabajar (recordad las 3 E) disfrutando cada momento. Es importante también que nuestro entusiasmo esté aderezado por un cierto componente de «cabreo», algo que nos haya hecho salir de nuestra zona de confort, arremangarnos y decir «Esto lo arreglo yo»
Si el entusiasmo es el detonante de todo proyecto emprendedor (si no te entusiasma no te metas), el equipo es el otro gran factor limitante. Los compañeros de viaje deben ser elementos con habilidades y conocimientos complementarios a los nuestros, con unos valores y una forma de entender el negocio parecida si no igual. Un buen proyecto no llegará a buen puerto si no disponemos de un equipo potente y cohesionado.
Una vez nos hemos entusiasmado con la idea y conformado un buen equipo de trabajo, solo nos queda poner negro sobre blanco nuestro proyecto, elaborar un plan de negocio. Las formas y técnicas para elaborar un plan de negocio son muchas y variadas y dependen en gran medida de la magnitud de la empresa. Debemos evitar a toda costa elaborar planes de negocio farragosos que se pierdan en montones de números y literatura de relleno. Debemos procurar redactar documento ágiles, que den respuesta a las preguntas de posibles inversores y donde ,de forma detallada, identifiquemos la solución que proponemos a la necesidad detectada y de qué forma llegaremos al objetivo analizando previamente mercado y competidores.
Así pues, si una idea aterriza en vuestra vida, valoradla con cariño,serenidad y método. Quizás ha llegado el momento esperado de un cambio de rumbo.

*Este post ha sido elaborado a partir de la presentación «Emprenedoria,experiència d’un metge ex-jove» dentro de la «Jornada d’Orientació i Emprenedoria per a metges joves» celebrada el pasado 16 de abril de 2015 en el Col·legi Oficial de Metges de Barcelona.
Algunas de las ideas expresadas han sido extraídas de la exposición del Dr Lluís Pareras,Gerent de l’Àrea d’Innovació i Tecnologia del COMB. Director de Healthequity.

                      
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Médicos y emprendimiento ¿Porqué no?

El camino a recorrer hasta llegar a ser médico especialista es largo y tortuoso. En el mejor de los casos, en 10 o 12 años puedes pasar de estudiante de primero de medicina a ser cirujano maxilofacial, cardiólogo o pediatra. Es entonces cuando se abre ante ti un mar de posibilidades donde desarrollar tu recién estrenada condición. La asistencia, la docencia y la gestión son solo algunos de los caminos que podemos escrutar. Podemos hacerlo cerca de casa o allende los mares,de forma monográfica o combinando diferentes opciones. Dentro de este laberinto profesional, hay una opción todavía poco arraigada dentro de nuestra cultura:el emprendimiento. 
Si acudimos al diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, entendemos por «emprendedor» alguien que emprende con resolución acciones o empresas innovadoras. Cuando pienso en el  significado menos académico de emprendedor me vienen a la cabeza los siguientes elementos: inquietudes profesionales, inquietudes personales y las habilidades de uno mismo barnizadas por la incuestionable influencia del entorno global que nos rodea. Si somos capaces de conjugarlos, podemos llegar a convertirnos en amos de nuestras propias decisiones, en brújula de nuestro propio destino.
Como intuiréis, esto, que dicho así parece sencillo, evidentemente no lo es y requiere de unas premisas previas innegociables. Yo las resumo en la llamada «Ley de las 4 P»: pasión, perseverancia, paciencia y prudencia. Esta ley (de cosecha propia) de nada sirve si no aplicamos la máxima de «Las 3 E» que no es otra que esfuezo,esfuerzo y esfuerzo.
Porque, ¿cuánto vale una idea? Pues una idea no vale nada si no somos capaces de ponerla en práctica,de ejecutarla y para hacer realidad nuestra idea debemos sostenernos en 3 pilares fundamentales: entusiasmo, equipo y un buen plan de negocio. Cualquier signo de debilidad en alguna de estos tres pilares debe ser motivo suficiente para dar un paso atrás y esperar una nueva oportunidad.
El entusiasmo es fundamental. Debemos ser capaces de trabajar y trabajar (recordad las 3 E) disfrutando cada momento. Es importante también que nuestro entusiasmo esté aderezado por un cierto componente de «cabreo», algo que nos haya hecho salir de nuestra zona de confort, arremangarnos y decir «Esto lo arreglo yo»
Si el entusiasmo es el detonante de todo proyecto emprendedor (si no te entusiasma no te metas), el equipo es el otro gran factor limitante. Los compañeros de viaje deben ser elementos con habilidades y conocimientos complementarios a los nuestros, con unos valores y una forma de entender el negocio parecida si no igual. Un buen proyecto no llegará a buen puerto si no disponemos de un equipo potente y cohesionado.
Una vez nos hemos entusiasmado con la idea y conformado un buen equipo de trabajo, solo nos queda poner negro sobre blanco nuestro proyecto, elaborar un plan de negocio. Las formas y técnicas para elaborar un plan de negocio son muchas y variadas y dependen en gran medida de la magnitud de la empresa. Debemos evitar a toda costa elaborar planes de negocio farragosos que se pierdan en montones de números y literatura de relleno. Debemos procurar redactar documento ágiles, que den respuesta a las preguntas de posibles inversores y donde ,de forma detallada, identifiquemos la solución que proponemos a la necesidad detectada y de qué forma llegaremos al objetivo analizando previamente mercado y competidores.
Así pues, si una idea aterriza en vuestra vida, valoradla con cariño,serenidad y método. Quizás ha llegado el momento esperado de un cambio de rumbo.

*Este post ha sido elaborado a partir de la presentación «Emprenedoria,experiència d’un metge ex-jove» dentro de la «Jornada d’Orientació i Emprenedoria per a metges joves» celebrada el pasado 16 de abril de 2015 en el Col·legi Oficial de Metges de Barcelona.
Algunas de las ideas expresadas han sido extraídas de la exposición del Dr Lluís Pareras,Gerent de l’Àrea d’Innovació i Tecnologia del COMB. Director de Healthequity.

                      
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Dos hijos? Sí. Te doy más motivos para convencerte

El otro día daba motivos para tener un segundo hijo. Pero sé que alguno no estará convencido del todo, por lo que he decidido dar alguno más.
Antes de todo, decir que esto es para un segundo hijo. Sobre un tercero, cuarto o más, no puedo dar motivos, ya que al tener dos, y estar totalmente convencido que no quiero más, ni mi pareja tampoco, sería hablar sin saber, y como no soy colaborador de Sálvame, pues prefiero centrarme y opinar sobre lo que sé. Que tampoco sé mucho, también hay que decirlo, pero bueno, algo de experiencia tengo.

Queda mejor ser 4 en la familia. A ver… normalmente los conjuntos de comedor que tenemos todos en casa constan de mesa + 4 sillas. Si sólo tienes un hijo, qué haces con la silla restante? De perchero!? Para utilizar algo de perchero ya tienes la cinta de correr plegable que venden en el Teletienda! O por qué crees que siempre es plegable? Porque saben que lo vas a utilizar 2 semanas máximo y luego o lo usas de perchero o debajo de la cama!

Puedes repartir las tareas de la casa de forma más eficiente. Cuando son pequeños, a los niños les encantan los trapos y hacer de pinches de cocina. Cuando son más grandes, que los únicos trapos que les gustan son los que se pueden poner y llevan marquita, como dicen que se necesitan 21 días para crear un hábito, pues ya lo tienes hecho. Visión de futuro, que podríamos decir.

Alguno me dará como motivo para tener sólo un hijo el tema consola, que normalmente son para dos mandos… A ver, eso está ya superado con el juego on-line. Que sí, que hace años ibas a casa de uno que tenía dos mandos para jugar a la consola y era como ir a un babyshower, llorabas de emoción. Pero todo evoluciona, deja de vivir en el pasado que ya no tienes 15 años y existen más juegos aparte de la serpiente de Nokia.

Tienes más opciones para echar la culpa. Que te dejas unas bragas en medio: ha sido el niño 1. Que llegas tarde: el niño 2 se ha entretenido justo cuando salíamos. Que no te da la gana comprar algo que te han puesto en la lista: el niño 1 se peleaba con el niño 2 y nos hemos ido sin comprar aquello.

Reducción de jornada. Ahora es hasta los 12 años que puedes coger una reducción. Si tienes 2 hijos, la puedes alargar un poco más. Y si te lo puedes permitir, mejor trabajar 5 horas que 8, no? Menos es más. Bueno, quizá alguien no esté de acuerdo con esta última afirmación, cuando hablamos de sexo.

Para padres solteros/divorciados, bueno, y casados también. Cuando vas a las tiendas tipo Bershka, Stradivarius acompañando a tu pareja, las dependientas te hablan más. Y oye, que aunque te miren con cara de pena por estar lidiando con dos bichos mientras tu pareja se recorre toda la tienda, que te hable una chica que está medio decente, y no para preguntarte si quieres que te envase la pechuga de pavo o no, pues te alegra el día.

Cuando seas mayor con un montón de achaques, tendrás dos posibilidades para ir a casa de tus hijos a que te cuiden, o que repartan la cuota de la residencia entre 2, que son muy caras. O si no tienes que ir, al menos que te escuchen y vean la cantidad de pastillas que te tienes que tomar cada día. Lo recuerdo de mi abuelo, que cuando iba a su casa, tenía más pastillas que comida, el pobre.

Hay gente a quien le gusta presumir de hijos o enseñar fotos. Está clara la ventaja, no? Más fotos para enseñar! El único inconveniente es que o te compras un móvil con más almacenamiento o una tarjeta SD directamente. Pero es un precio muy bajo comparado con la cara de felicidad de las personas a quienes les enseñas las fotos de tus churumbeles. Sobre todo la de tus compañeros de trabajo…


Si no te he convencido ya, hazlo. No estarás convencido pero hazlo. Ten un segundo. A mi tampoco me convencían los bolis Bic, así tan simples, pero son los que más duran y los que mejor me van.

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Dos hijos? Sí. Te doy más motivos para convencerte

El otro día daba motivos para tener un segundo hijo. Pero sé que alguno no estará convencido del todo, por lo que he decidido dar alguno más.
Antes de todo, decir que esto es para un segundo hijo. Sobre un tercero, cuarto o más, no puedo dar motivos, ya que al tener dos, y estar totalmente convencido que no quiero más, ni mi pareja tampoco, sería hablar sin saber, y como no soy colaborador de Sálvame, pues prefiero centrarme y opinar sobre lo que sé. Que tampoco sé mucho, también hay que decirlo, pero bueno, algo de experiencia tengo.

Queda mejor ser 4 en la familia. A ver… normalmente los conjuntos de comedor que tenemos todos en casa constan de mesa + 4 sillas. Si sólo tienes un hijo, qué haces con la silla restante? De perchero!? Para utilizar algo de perchero ya tienes la cinta de correr plegable que venden en el Teletienda! O por qué crees que siempre es plegable? Porque saben que lo vas a utilizar 2 semanas máximo y luego o lo usas de perchero o debajo de la cama!

Puedes repartir las tareas de la casa de forma más eficiente. Cuando son pequeños, a los niños les encantan los trapos y hacer de pinches de cocina. Cuando son más grandes, que los únicos trapos que les gustan son los que se pueden poner y llevan marquita, como dicen que se necesitan 21 días para crear un hábito, pues ya lo tienes hecho. Visión de futuro, que podríamos decir.

Alguno me dará como motivo para tener sólo un hijo el tema consola, que normalmente son para dos mandos… A ver, eso está ya superado con el juego on-line. Que sí, que hace años ibas a casa de uno que tenía dos mandos para jugar a la consola y era como ir a un babyshower, llorabas de emoción. Pero todo evoluciona, deja de vivir en el pasado que ya no tienes 15 años y existen más juegos aparte de la serpiente de Nokia.

Tienes más opciones para echar la culpa. Que te dejas unas bragas en medio: ha sido el niño 1. Que llegas tarde: el niño 2 se ha entretenido justo cuando salíamos. Que no te da la gana comprar algo que te han puesto en la lista: el niño 1 se peleaba con el niño 2 y nos hemos ido sin comprar aquello.

Reducción de jornada. Ahora es hasta los 12 años que puedes coger una reducción. Si tienes 2 hijos, la puedes alargar un poco más. Y si te lo puedes permitir, mejor trabajar 5 horas que 8, no? Menos es más. Bueno, quizá alguien no esté de acuerdo con esta última afirmación, cuando hablamos de sexo.

Para padres solteros/divorciados, bueno, y casados también. Cuando vas a las tiendas tipo Bershka, Stradivarius acompañando a tu pareja, las dependientas te hablan más. Y oye, que aunque te miren con cara de pena por estar lidiando con dos bichos mientras tu pareja se recorre toda la tienda, que te hable una chica que está medio decente, y no para preguntarte si quieres que te envase la pechuga de pavo o no, pues te alegra el día.

Cuando seas mayor con un montón de achaques, tendrás dos posibilidades para ir a casa de tus hijos a que te cuiden, o que repartan la cuota de la residencia entre 2, que son muy caras. O si no tienes que ir, al menos que te escuchen y vean la cantidad de pastillas que te tienes que tomar cada día. Lo recuerdo de mi abuelo, que cuando iba a su casa, tenía más pastillas que comida, el pobre.

Hay gente a quien le gusta presumir de hijos o enseñar fotos. Está clara la ventaja, no? Más fotos para enseñar! El único inconveniente es que o te compras un móvil con más almacenamiento o una tarjeta SD directamente. Pero es un precio muy bajo comparado con la cara de felicidad de las personas a quienes les enseñas las fotos de tus churumbeles. Sobre todo la de tus compañeros de trabajo…


Si no te he convencido ya, hazlo. No estarás convencido pero hazlo. Ten un segundo. A mi tampoco me convencían los bolis Bic, así tan simples, pero son los que más duran y los que mejor me van.

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El tiempo pasa

Pasan los días,  semanas,  meses, se acerca ya el primer año. Ese pequeño bebé que antes cabía en la palma de la mano está comenzando a dar sus primeros pasos y decir sus primeras palabras..
Cada día va aprendiendo cosas nuevas y sus ansias por conocer el mundo muchas veces me deja impresionado.
Esa pequeña semilla se está convirtiendo en un pequeño arbolito resguardado al amparo de sus padres y regado con cariño y amor.
Cada día  en la vida es distinto,  no hay dos iguales aunque lo parezca, cosas nuevas,  nuevos momentos, nuevas alegrías, ilusiones, experiencias…
Todos los días se nos regala aunque no sepamos verlo una nueva cosa que hace esta vida emocionante.
La vida a nosotros en  poco tiempo nos ha dado muchos cambios y vueltas en pocos años.  Noticias importantes e inesperadas, cambios laborales,  gente nueva y otras que por desgracia ya no están, toma de decisiones erróneas y acertadas, etc.
Pero eso es la vida, una ruleta que gira donde nosotros somos el principal jugador, y hasta el final si queremos, siempre tendremos una ficha para apostar a ganar.
Como decía Forrest Gump
«La vida es como una caja de bombones,  nunca sabes se que sabor te va a tocar».
Antes no era tan consciente,  del paso del tiempo, pero voy viendo como poco a poco los mayores van faltando. Yo sin darme cuenta ya no soy el niño aquel que solo tenía que preocuparse en jugar y jugar. Algún día mis hojas se marchitaran también,  Dios quiera que dentro de mucho. Aunque nuestra huella siempre quedará en nuestros actos, palabras y relaciones.
Yo enseño a mi hijo muchas cosas que antaño me enseñó mi padre, y a él mi abuelo y así sucesivamente quedando vivo su recuerdo.
Por eso considero tan importante el dejar huella y todo lo que podamos compartir y enseñar a nuestros seres queridos.  Pues con el tiempo eso será lo que perdure.
Pero bueno supongo,  que el paso del tiempo y la brevedad de la vida es lo que hace que realmente merezca la pena y la haga tan maravillosa.
Así que no lo olvidemos, el tiempo pasa. Pero en nuestra mano está como utilizarlo.
Un saludo a tod@s
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El tiempo pasa

Pasan los días,  semanas,  meses, se acerca ya el primer año. Ese pequeño bebé que antes cabía en la palma de la mano está comenzando a dar sus primeros pasos y decir sus primeras palabras..
Cada día va aprendiendo cosas nuevas y sus ansias por conocer el mundo muchas veces me deja impresionado.
Esa pequeña semilla se está convirtiendo en un pequeño arbolito resguardado al amparo de sus padres y regado con cariño y amor.
Cada día  en la vida es distinto,  no hay dos iguales aunque lo parezca, cosas nuevas,  nuevos momentos, nuevas alegrías, ilusiones, experiencias…
Todos los días se nos regala aunque no sepamos verlo una nueva cosa que hace esta vida emocionante.
La vida a nosotros en  poco tiempo nos ha dado muchos cambios y vueltas en pocos años.  Noticias importantes e inesperadas, cambios laborales,  gente nueva y otras que por desgracia ya no están, toma de decisiones erróneas y acertadas, etc.
Pero eso es la vida, una ruleta que gira donde nosotros somos el principal jugador, y hasta el final si queremos, siempre tendremos una ficha para apostar a ganar.
Como decía Forrest Gump
«La vida es como una caja de bombones,  nunca sabes se que sabor te va a tocar».
Antes no era tan consciente,  del paso del tiempo, pero voy viendo como poco a poco los mayores van faltando. Yo sin darme cuenta ya no soy el niño aquel que solo tenía que preocuparse en jugar y jugar. Algún día mis hojas se marchitaran también,  Dios quiera que dentro de mucho. Aunque nuestra huella siempre quedará en nuestros actos, palabras y relaciones.
Yo enseño a mi hijo muchas cosas que antaño me enseñó mi padre, y a él mi abuelo y así sucesivamente quedando vivo su recuerdo.
Por eso considero tan importante el dejar huella y todo lo que podamos compartir y enseñar a nuestros seres queridos.  Pues con el tiempo eso será lo que perdure.
Pero bueno supongo,  que el paso del tiempo y la brevedad de la vida es lo que hace que realmente merezca la pena y la haga tan maravillosa.
Así que no lo olvidemos, el tiempo pasa. Pero en nuestra mano está como utilizarlo.
Un saludo a tod@s
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Un día cualquiera…

No, no es ningún día especial, es, como reza el titulo, un día cualquiera, un día sin ninguna particularidad mas allá de llevar los niños al colegio, ir corriendo al trabajo, sincronizar horarios con los de mama, y en medio, en esos huecos de tiempo encontrados, preparar comida, poner lavadoras, recoger calcetines de los rincones, tender, guardar ropa, limpiar, ayudar con los deberes…etc, si, un día cualquiera.
Pero hace tiempo que quería escribir algo, se me ocurren cosas, tampoco es que tenga el seso seco, pero por escasez de tiempo, no lo he hecho, y las ideas se van, la mayoría…
Cuando estuve en Dinamarca, aprovechando que tenía algo mas de tiempo libre, empecé a escribir una especie de «manual» para los padres (y madres) primerizos, nada concienzudo, solo algunas directrices básicas basadas únicamente en mi experiencia. No lo termine, escribir algo así requiere mucho mas tiempo y dedicación del que tengo ahora mismo, pero si que avance un buen trecho, y como me da pena tenerlo ahí, cogiendo polvo en un cajón (en una nube) he pensado en compartir algún fragmento…empieza así:

Capitulo 1


Todo empieza con una decisión,
después de un tiempo en pareja, indefinido, eso depende de cada uno, a la mayoría le empieza a picar el gusanillo, al principio te sorprendes sonriendo cuando pasa junto a ti una madre con su hijo en su carrito poniendo caras, poco después tu mujer, o tu mismo, te das cuenta de que llevas un rato en un escaparate de una tienda para bebes, pensando: mira eso, que monada…llegados a este punto, ya es difícil que exista marcha atrás, se puede llamar reloj biológico, o tontura pre-paternal, pero lo llames como lo llames, ya tienes el virus, y la decisión está tomada, ¡queremos un bebe!
Una vez que el médico confirma el embarazo, en tu entorno y familia se desata la locura, este mundo ha visto nacer a billones de niños, pero no importa, parecerá que el tuyo es el primero, y en realidad, para ti lo es.
Abuelos, tíos, amigos, todos te traeran tal o cual ropita monísima que han visto, en ocasiones con precios que te permitirían a ti comprarte un traje, no importa, todo sea por el nuevo miembro de la familia. En nuestro caso, la pequeña Ada era la primera de ambas familias, y la primera del grupo de amigos, eso hizo que nos viésemos literalmente desbordados por la cantidad de regalos, no tuvimos que comprarle nada de ropa hasta que cumplió más de un año. En este punto hay que hacer una parada. En plena vorágine consumista, todo parece bien, pero, hay que tener en cuenta en que tiempo nacerá, para ver si esa monería de chaqueta de talla tres meses, le va a estar bien en pleno julio, o ese bañador en pleno enero, parece una tonteria, pero es el error número uno, aunque lo adviertas, los menos experimentados no lo tendran en cuenta, pero al menos intentalo.
Otro consejo en el tema de la ropa, es que, en la medida de lo posible, se intente tener cierto tanto por ciento del vestuario unisex, motivo uno, siempre esta la opcion de que el ecógrafo, con toda su buena intención y buen hacer te diga  niña, y sea niño, aunque eso cada vez pasa menos, y motivo dos, este es tu primer hijo, te van a regalar montañas de ropa, pero si tienes un segundo, y es muy probable, los regalos descienden considerablemente, tener guardadas unas cajitas de ropa te darán mucha alegría llegado el momento. No se trata de vestir a tu hija de azul, pero verde, blanco, no todo, alguna cosa.
Otro apartado es el dormitorio del bebé, ahora en la distancia que da el tiempo, esta expresión me hace incluso gracia, dormitorio del bebé, el bebé no va a dormir ahí hasta dentro de mucho, muchísimo tiempo,  algunos quizá tendrán varios años cuando pasen allí una noche solos, así que aunque nos de la prisa, en realidad prisa no hay, suelta esa brocha mojada en pintura azul o rosa y relájate.
Hay que reconocer sin pudor, que en esta etapa, y aún más en la posterior, el padre no es una pieza clave del juego, su labor será bien apreciada si se limita a acompañar, sonreír y asentir, y sobre todo no llevarle la contraria a su señora embarazada, a tope de hormonas, es dificil, porque nos preguntaran por nuestra opinión constantemente, pero en realidad lo que quieren es que confirmemos la suya, ejemplo, ella: mira cariño que cenefa más ideal de elefantitos para el cuarto del bebé, el: yaaa- con mala cara- me gusta mas esta con el logo del Real Madrid. ¡¡¡error!!! de esa cenefa hay que olvidarse, no se ni porque la fabrican, a ella le gusta la otra, y lo que quiere es que a ti te guste tambien. Conformate, lleva a tu hijo dentro, bastante esta pasando, imaginate que lo llevaras tu…escalofrios, ya habra tiempo mas adelante para los posters del Real Madrid.

Las mujeres embarazadas son un mundo aparte, yo por mi lado tengo que admitir que la mía no sufrió ningún tipo de explosión  de hormonas, y que llevó sus embarazos con la mayor naturalidad, sin ninguna histeria, ni hormonal, ni ficticia. He oido que existen mujeres que se aprovechan de su condición de embarazadas, para , sin pudor ninguno,  tener a su marido todo el dia satisfaciendo sus caprichos, pero eso no esta confirmado, y yo creo que es un mito, no creo que existan.

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Un día cualquiera…

No, no es ningún día especial, es, como reza el titulo, un día cualquiera, un día sin ninguna particularidad mas allá de llevar los niños al colegio, ir corriendo al trabajo, sincronizar horarios con los de mama, y en medio, en esos huecos de tiempo encontrados, preparar comida, poner lavadoras, recoger calcetines de los rincones, tender, guardar ropa, limpiar, ayudar con los deberes…etc, si, un día cualquiera.
Pero hace tiempo que quería escribir algo, se me ocurren cosas, tampoco es que tenga el seso seco, pero por escasez de tiempo, no lo he hecho, y las ideas se van, la mayoría…
Cuando estuve en Dinamarca, aprovechando que tenía algo mas de tiempo libre, empecé a escribir una especie de «manual» para los padres (y madres) primerizos, nada concienzudo, solo algunas directrices básicas basadas únicamente en mi experiencia. No lo termine, escribir algo así requiere mucho mas tiempo y dedicación del que tengo ahora mismo, pero si que avance un buen trecho, y como me da pena tenerlo ahí, cogiendo polvo en un cajón (en una nube) he pensado en compartir algún fragmento…empieza así:

Capitulo 1


Todo empieza con una decisión,
después de un tiempo en pareja, indefinido, eso depende de cada uno, a la mayoría le empieza a picar el gusanillo, al principio te sorprendes sonriendo cuando pasa junto a ti una madre con su hijo en su carrito poniendo caras, poco después tu mujer, o tu mismo, te das cuenta de que llevas un rato en un escaparate de una tienda para bebes, pensando: mira eso, que monada…llegados a este punto, ya es difícil que exista marcha atrás, se puede llamar reloj biológico, o tontura pre-paternal, pero lo llames como lo llames, ya tienes el virus, y la decisión está tomada, ¡queremos un bebe!
Una vez que el médico confirma el embarazo, en tu entorno y familia se desata la locura, este mundo ha visto nacer a billones de niños, pero no importa, parecerá que el tuyo es el primero, y en realidad, para ti lo es.
Abuelos, tíos, amigos, todos te traeran tal o cual ropita monísima que han visto, en ocasiones con precios que te permitirían a ti comprarte un traje, no importa, todo sea por el nuevo miembro de la familia. En nuestro caso, la pequeña Ada era la primera de ambas familias, y la primera del grupo de amigos, eso hizo que nos viésemos literalmente desbordados por la cantidad de regalos, no tuvimos que comprarle nada de ropa hasta que cumplió más de un año. En este punto hay que hacer una parada. En plena vorágine consumista, todo parece bien, pero, hay que tener en cuenta en que tiempo nacerá, para ver si esa monería de chaqueta de talla tres meses, le va a estar bien en pleno julio, o ese bañador en pleno enero, parece una tonteria, pero es el error número uno, aunque lo adviertas, los menos experimentados no lo tendran en cuenta, pero al menos intentalo.
Otro consejo en el tema de la ropa, es que, en la medida de lo posible, se intente tener cierto tanto por ciento del vestuario unisex, motivo uno, siempre esta la opcion de que el ecógrafo, con toda su buena intención y buen hacer te diga  niña, y sea niño, aunque eso cada vez pasa menos, y motivo dos, este es tu primer hijo, te van a regalar montañas de ropa, pero si tienes un segundo, y es muy probable, los regalos descienden considerablemente, tener guardadas unas cajitas de ropa te darán mucha alegría llegado el momento. No se trata de vestir a tu hija de azul, pero verde, blanco, no todo, alguna cosa.
Otro apartado es el dormitorio del bebé, ahora en la distancia que da el tiempo, esta expresión me hace incluso gracia, dormitorio del bebé, el bebé no va a dormir ahí hasta dentro de mucho, muchísimo tiempo,  algunos quizá tendrán varios años cuando pasen allí una noche solos, así que aunque nos de la prisa, en realidad prisa no hay, suelta esa brocha mojada en pintura azul o rosa y relájate.
Hay que reconocer sin pudor, que en esta etapa, y aún más en la posterior, el padre no es una pieza clave del juego, su labor será bien apreciada si se limita a acompañar, sonreír y asentir, y sobre todo no llevarle la contraria a su señora embarazada, a tope de hormonas, es dificil, porque nos preguntaran por nuestra opinión constantemente, pero en realidad lo que quieren es que confirmemos la suya, ejemplo, ella: mira cariño que cenefa más ideal de elefantitos para el cuarto del bebé, el: yaaa- con mala cara- me gusta mas esta con el logo del Real Madrid. ¡¡¡error!!! de esa cenefa hay que olvidarse, no se ni porque la fabrican, a ella le gusta la otra, y lo que quiere es que a ti te guste tambien. Conformate, lleva a tu hijo dentro, bastante esta pasando, imaginate que lo llevaras tu…escalofrios, ya habra tiempo mas adelante para los posters del Real Madrid.

Las mujeres embarazadas son un mundo aparte, yo por mi lado tengo que admitir que la mía no sufrió ningún tipo de explosión  de hormonas, y que llevó sus embarazos con la mayor naturalidad, sin ninguna histeria, ni hormonal, ni ficticia. He oido que existen mujeres que se aprovechan de su condición de embarazadas, para , sin pudor ninguno,  tener a su marido todo el dia satisfaciendo sus caprichos, pero eso no esta confirmado, y yo creo que es un mito, no creo que existan.

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Empiezan las aventuras: explorando acantilados

El pequeño empieza a dejar de serlo y poco a poco se puede contar con él para actividades de personas adultas. Buen ejemplo es esta mañana que dedicamos en Semana Santa a explorar los acantilados de Langre, en Cantabria. El paraje es de una belleza excepcional y salvaje. En concreto, las pozas no son muy visitadas debido a que […]

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Papá no te escondas!

Cuando me iniciaron en esto de la Crianza de hijos, como cualquier padre, estaba lleno de miedo, incertidumbres y hasta ciertas mezclas de ambos que de seguro tienen hasta mi nombre. Por lo que…

[[ This is a content summary only. Visit my website fo…

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Papá no te escondas!

Cuando me iniciaron en esto de la Crianza de hijos, como cualquier padre, estaba lleno de miedo, incertidumbres y hasta ciertas mezclas de ambos que de seguro tienen hasta mi nombre. Por lo que…

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Tener o no un segundo hijo. Esa SÍ es la cuestión

Llega un momento en toda relación en que surge la eterna pregunta: tendremos hijos? Y cuando tienes ya uno, sueles plantearte ir a por el segundo. Pero a veces hay un problema. Tienes un niño, pasa el tiempo, y uno quiere tener otro, pero el otro miembro de la pareja tiene claro que así ya esta bien.

Qué haces entonces? Quién gana/pierde? Porque hay alguien que se va a fastidiar, eso está claro, y vivir con ello para el resto de su vida.

Lo mires por donde lo mires, es un marrón!

Yo soy hijo único y mi pareja son tres hermanas, así que si haces la media son 2! Qué casualidad, no? Ambos eramos partidarios de tener dos hijos, y así ha sido. Qué buenos somos!

Y viendo lo que tenemos en casa, no nos hemos equivocado. Todos tenemos argumentos a favor y en contra. Yo voy a exponer mis reflexiones.

Por tema económico, te dicen que donde comen dos comen tres, o que donde comen tres, comen cuatro. A ver, eso es así si la olla es mas grande y pones más comida. Se nota, nosotros lo hemos notado. También es cierto que es una buena forma de comer lo que realmente necesitas, y dejas de bajar al aquí a por palomitas de colores, coca-cola y donettes.
Así que por eso no te preocupes, no vais a pasar hambre.
Y luego los otros gastos derivados: pañales, colegios, ropa, etc., qué quieres que te diga, todos tenemos gastos superfluos que si los analizas te das cuenta que podrías tener familia numerosa. Y si tienes en cuenta los gastos y luego ya tiras con lo que te queda, al final, normalmente te acabas adaptando.

A nadie le suena esta frase?: pues ya veras cuando tengas dos! Pues… yo voy más tranquilo ahora que cuando sólo había uno. Es decir, hay más faena, eso es cierto, pero te lo tomas de otra forma, con más calma. Quizá sea la experiencia, quizá sea que sabes que tienes que adaptar tu tiempo.
Además, ayuda mucho el hermano mayor. Y no digo que haga él de padre, pero sí de apoyo para jugar. El hermano pequeño admira al mayor, y cualquier cosa que le haga le hará gracia. Ellos se montan sus historias, y tú puedes jugar con ellos, o puedes aprovechar para ir haciendo cosas de casa.

Logística colegios. Si uno va al colegio y otro a la guardería, y encima están alejados, es un caos. Pero… siempre hay un pero. Esto no es eternamente! Además, que así te mantienes en forma yendo de una lado para otro.

Un confidente. Tú ya tienes un hijo. Y si tienes otro, habrá un hermano. Para mi esto era muy importante. Ofrecerle a Hugo la posibilidad de tener un confidente, un compañero. Alguien con quien jugar, con quien compartir inquietudes, con quien ponernos verdes a su padre y a su madre cuando tengan que hacerlo.
Soy muy partidario de esto. Sólo hay un caso en que no lo recomiendo. Y es si los padres se llevan mal, si hay gritos constantes en casa, ludopatía, malos tratos. Esto no. Mejor ser hijo único. Tú lo pasas mal y no tienes a nadie a quien acudir, pero a la vez evitas el sufrimiento a otra persona. Es jodido.

Si no tienes un segundo, pero el otro quiere, el que se queda sin, se va a joder. Pero opino que él que se sale con la suya tampoco gana, ya que tienes una persona a tu lado que no es feliz por una razón importante. En cambio, si tienes otro, el que lo quería, fenomenal, y el que no lo quería… es su hijo. Lo va a acabar queriendo SÍ o SÍ.
Además, si eres feliz con uno, con dos: el doble de feliz!

Así que… no intento convences a nadie (o sí), pero aunque es una decisión difícil, y seguramente prefieras hacer puenting, anímate, no te arrepentirás. Los niños no tienen garantía como la tele, pero te lo garantizo yo: Sí, sin duda es una de las mejores decisiones tomadas en mi vida.
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Tener o no un segundo hijo. Esa SÍ es la cuestión

Llega un momento en toda relación en que surge la eterna pregunta: tendremos hijos? Y cuando tienes ya uno, sueles plantearte ir a por el segundo. Pero a veces hay un problema. Tienes un niño, pasa el tiempo, y uno quiere tener otro, pero el otro miembro de la pareja tiene claro que así ya esta bien.

Qué haces entonces? Quién gana/pierde? Porque hay alguien que se va a fastidiar, eso está claro, y vivir con ello para el resto de su vida.

Lo mires por donde lo mires, es un marrón!

Yo soy hijo único y mi pareja son tres hermanas, así que si haces la media son 2! Qué casualidad, no? Ambos eramos partidarios de tener dos hijos, y así ha sido. Qué buenos somos!

Y viendo lo que tenemos en casa, no nos hemos equivocado. Todos tenemos argumentos a favor y en contra. Yo voy a exponer mis reflexiones.

Por tema económico, te dicen que donde comen dos comen tres, o que donde comen tres, comen cuatro. A ver, eso es así si la olla es mas grande y pones más comida. Se nota, nosotros lo hemos notado. También es cierto que es una buena forma de comer lo que realmente necesitas, y dejas de bajar al aquí a por palomitas de colores, coca-cola y donettes.
Así que por eso no te preocupes, no vais a pasar hambre.
Y luego los otros gastos derivados: pañales, colegios, ropa, etc., qué quieres que te diga, todos tenemos gastos superfluos que si los analizas te das cuenta que podrías tener familia numerosa. Y si tienes en cuenta los gastos y luego ya tiras con lo que te queda, al final, normalmente te acabas adaptando.

A nadie le suena esta frase?: pues ya veras cuando tengas dos! Pues… yo voy más tranquilo ahora que cuando sólo había uno. Es decir, hay más faena, eso es cierto, pero te lo tomas de otra forma, con más calma. Quizá sea la experiencia, quizá sea que sabes que tienes que adaptar tu tiempo.
Además, ayuda mucho el hermano mayor. Y no digo que haga él de padre, pero sí de apoyo para jugar. El hermano pequeño admira al mayor, y cualquier cosa que le haga le hará gracia. Ellos se montan sus historias, y tú puedes jugar con ellos, o puedes aprovechar para ir haciendo cosas de casa.

Logística colegios. Si uno va al colegio y otro a la guardería, y encima están alejados, es un caos. Pero… siempre hay un pero. Esto no es eternamente! Además, que así te mantienes en forma yendo de una lado para otro.

Un confidente. Tú ya tienes un hijo. Y si tienes otro, habrá un hermano. Para mi esto era muy importante. Ofrecerle a Hugo la posibilidad de tener un confidente, un compañero. Alguien con quien jugar, con quien compartir inquietudes, con quien ponernos verdes a su padre y a su madre cuando tengan que hacerlo.
Soy muy partidario de esto. Sólo hay un caso en que no lo recomiendo. Y es si los padres se llevan mal, si hay gritos constantes en casa, ludopatía, malos tratos. Esto no. Mejor ser hijo único. Tú lo pasas mal y no tienes a nadie a quien acudir, pero a la vez evitas el sufrimiento a otra persona. Es jodido.

Si no tienes un segundo, pero el otro quiere, el que se queda sin, se va a joder. Pero opino que él que se sale con la suya tampoco gana, ya que tienes una persona a tu lado que no es feliz por una razón importante. En cambio, si tienes otro, el que lo quería, fenomenal, y el que no lo quería… es su hijo. Lo va a acabar queriendo SÍ o SÍ.
Además, si eres feliz con uno, con dos: el doble de feliz!

Así que… no intento convences a nadie (o sí), pero aunque es una decisión difícil, y seguramente prefieras hacer puenting, anímate, no te arrepentirás. Los niños no tienen garantía como la tele, pero te lo garantizo yo: Sí, sin duda es una de las mejores decisiones tomadas en mi vida.
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Si pestañean se lo van a perder

Si eres aficionado a la Fórmula 1 en España, seguro que te suena la frasecita, relativa a lo rápido que ocurren las cosas allí. Pero te puedo asegurar que con mis hijas, los cambios son aún más rápidos.

Tres meses, y apenas sabe abrir los puños. Sentada en su hamaquita mira con poco interés a los peluches que cuelgan sobre su cabeza. Yo me empeño en balancearlos ante sus ojos sin éxito.

No pasa ni una semana y me la encuentro palmoteándolos mientras les dedica toda clase de gorjeos.

Sólo unos días más tarde le compramos el típico sonajero con forma de animal y diferentes texturas y colores. Lo colgamos junto a los animalitos que cuelgan sobre su hamaca y no deja de mirarlo con interés.

Al día siguiente, en medio de un concierto de gorgoritos y grititos, esas manitas que hace unos días sólo eran puñitos sujetan con fuerza las patas del sonajero y se la llevan con decisión a la boca.

Si siendo tan pequeña veo esos progresos en tan poco tiempo ¿Qué puedo esperar en un par de años?

Pues la respuesta está a su lado y es su hermana, que ha venido corriendo a cantarle una nana porque “hermanita” estaba lloriqueando.

Que rápido pasa el tiempo, y cuantas cosas ocurren sin que nos demos cuenta hasta que lo las vemos con algún punto de contraste.

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Si pestañean se lo van a perder

Si eres aficionado a la Fórmula 1 en España, seguro que te suena la frasecita, relativa a lo rápido que ocurren las cosas allí. Pero te puedo asegurar que con mis hijas, los cambios son aún más rápidos.

Tres meses, y apenas sabe abrir los puños. Sentada en su hamaquita mira con poco interés a los peluches que cuelgan sobre su cabeza. Yo me empeño en balancearlos ante sus ojos sin éxito.

No pasa ni una semana y me la encuentro palmoteándolos mientras les dedica toda clase de gorjeos.

Sólo unos días más tarde le compramos el típico sonajero con forma de animal y diferentes texturas y colores. Lo colgamos junto a los animalitos que cuelgan sobre su hamaca y no deja de mirarlo con interés.

Al día siguiente, en medio de un concierto de gorgoritos y grititos, esas manitas que hace unos días sólo eran puñitos sujetan con fuerza las patas del sonajero y se la llevan con decisión a la boca.

Si siendo tan pequeña veo esos progresos en tan poco tiempo ¿Qué puedo esperar en un par de años?

Pues la respuesta está a su lado y es su hermana, que ha venido corriendo a cantarle una nana porque “hermanita” estaba lloriqueando.

Que rápido pasa el tiempo, y cuantas cosas ocurren sin que nos demos cuenta hasta que lo las vemos con algún punto de contraste.

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#29

Català Li falta moooolta tècnica amb la cullera, però ella no es rendeix… La pràctica fa la perfecció! Castellano Le falta muuuucha técnica con la cuchara, pero ella no se rinde… La práctica hace la perfección!

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¿Que es la felicidad?

¿Qué es para mi la felicidad?

La verdad que este concepto para mí ha cambiado bastante en los últimos años. Dándome cuenta de que cada vez necesito menos cosas para ser feliz.

Me basta con observar a mi hijo 10 minutos para ver con que poco se es feliz. Sin necesidad de grandes juguetes,  consolas, etc. Muchas veces dale una caja de cartón y quita lo demás.

Tal vez por un cambio de valores y principios o tal vez porque me he vuelto más espiritual.

Antes pensaba que para ser feliz necesi taba un trabajazo, muchísimo dinero, un estatus, mi casaza, mi coche, un montón de amigos….
En fin, los pensamientos de la juventud y las ganas de ser más y más.

Pero la vida me ha enseñado que soy quien soy y que realmente lo que de verdad me hace feliz son las pequeñas cosas que la vida nos regala.

Pasear como mientras escribo esto y ver la cara de mi hijo dormido.

Oirle decir con mucho esfuerzo por primera vez papá.

Ver los pequeños logos que va alcanzado día a día.

Las muestras incondicionales de afecto que me muestran mi hijo y pareja y el resto de familia y amigos.

Una tarde de campo, parque, piscina,  paseo, casa. .. en familia.

Llegar a casa tras un día duro y encontrar una sonrisa.

Los planes improvisados.

Disfrutar de la familia y amigos.

Etc. Como veis, cosas que tenemos al alcance de nuestra mano día a día y que sobre todo la paternidad me sigue enseñando a diario.

Así que no dejéis de disfrutar de esas «pequeñas grandes» cosas.
Un saludo a tod@s

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¿Que es la felicidad?

¿Qué es para mi la felicidad?

La verdad que este concepto para mí ha cambiado bastante en los últimos años. Dándome cuenta de que cada vez necesito menos cosas para ser feliz.

Me basta con observar a mi hijo 10 minutos para ver con que poco se es feliz. Sin necesidad de grandes juguetes,  consolas, etc. Muchas veces dale una caja de cartón y quita lo demás.

Tal vez por un cambio de valores y principios o tal vez porque me he vuelto más espiritual.

Antes pensaba que para ser feliz necesi taba un trabajazo, muchísimo dinero, un estatus, mi casaza, mi coche, un montón de amigos….
En fin, los pensamientos de la juventud y las ganas de ser más y más.

Pero la vida me ha enseñado que soy quien soy y que realmente lo que de verdad me hace feliz son las pequeñas cosas que la vida nos regala.

Pasear como mientras escribo esto y ver la cara de mi hijo dormido.

Oirle decir con mucho esfuerzo por primera vez papá.

Ver los pequeños logos que va alcanzado día a día.

Las muestras incondicionales de afecto que me muestran mi hijo y pareja y el resto de familia y amigos.

Una tarde de campo, parque, piscina,  paseo, casa. .. en familia.

Llegar a casa tras un día duro y encontrar una sonrisa.

Los planes improvisados.

Disfrutar de la familia y amigos.

Etc. Como veis, cosas que tenemos al alcance de nuestra mano día a día y que sobre todo la paternidad me sigue enseñando a diario.

Así que no dejéis de disfrutar de esas «pequeñas grandes» cosas.
Un saludo a tod@s

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Dejémosles ser

Voy paseando, la soledad del campo y el ligero ruido del viento incita a la reflexión.
¿Que será el día de mañana?
Pues queridos padres y madres lo que le de la gana de ser.
Como padres siempre queremos lo mejor para nuestr@s hij@s,  que haga una carrera, que sea medico, que sea juez, científico…
Exigimos y exigimos pero…
Realmente ¿es lo que quieren ser?  ¿es lo que les hace feliz?
Puede sentirse más feliz y realizado el barrendero de un pequeño pueblo, que un gran director de una multinacional.
Pues la felicidad no se mide en la  nómina a fin de mes sino en la manera de vivir.
Y no estoy diciendo que no debemos animar a nuestros hijos a aspirar a algo, al contrario.  Pero que aspiren a lo que ellos desean y no nosotros.  Pues al fin y al cabo nosotros vivimos nuestra vida, así que ellos tienen todo el derecho del mundo a vivir la suya.
Y aunque las aspiraciones de nuestr@s hij@s sean distintas que las que nosotr@s imaginamos para ellos,  alegrémonos si las consiguen, eso querrá decir que serán lo que quieren ser y serán felices.
Me imagino que mis padres para mi en su día imaginaron mil proyectos,de hecho acabe mis estudios universitarios. Pero al tomar la decisión que tome al principio se quedaron contrariados, pero pronto al ver que eso era lo que yo quería, fueron los primeros junto a mi pareja en estar a mi lado, y eso fue una lección que el día de mañana me servirá como padre.
Al  final, lo único importante es su felicidad. ¿O no?
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Dejémosles ser

Voy paseando, la soledad del campo y el ligero ruido del viento incita a la reflexión.
¿Que será el día de mañana?
Pues queridos padres y madres lo que le de la gana de ser.
Como padres siempre queremos lo mejor para nuestr@s hij@s,  que haga una carrera, que sea medico, que sea juez, científico…
Exigimos y exigimos pero…
Realmente ¿es lo que quieren ser?  ¿es lo que les hace feliz?
Puede sentirse más feliz y realizado el barrendero de un pequeño pueblo, que un gran director de una multinacional.
Pues la felicidad no se mide en la  nómina a fin de mes sino en la manera de vivir.
Y no estoy diciendo que no debemos animar a nuestros hijos a aspirar a algo, al contrario.  Pero que aspiren a lo que ellos desean y no nosotros.  Pues al fin y al cabo nosotros vivimos nuestra vida, así que ellos tienen todo el derecho del mundo a vivir la suya.
Y aunque las aspiraciones de nuestr@s hij@s sean distintas que las que nosotr@s imaginamos para ellos,  alegrémonos si las consiguen, eso querrá decir que serán lo que quieren ser y serán felices.
Me imagino que mis padres para mi en su día imaginaron mil proyectos,de hecho acabe mis estudios universitarios. Pero al tomar la decisión que tome al principio se quedaron contrariados, pero pronto al ver que eso era lo que yo quería, fueron los primeros junto a mi pareja en estar a mi lado, y eso fue una lección que el día de mañana me servirá como padre.
Al  final, lo único importante es su felicidad. ¿O no?
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AMOR PATERNAL 2015-04-14 18:43:00


LA ANCIANA Y LAS SEMILLAS

Un hombre trabajaba en una fábrica distante cincuenta minutos de autobús de su casa.
En la siguiente parada entraba una señora anciana que siempre se sentaba junto a la ventana.

Ella abría la bolsa, sacaba un paquetito y se pasaba todo el viaje arrojando alguna cosa para fuera.
La escena siempre se repetía y un día, curioso, el hombre le preguntó qué arrojaba por la ventana.
Tiro semillas, respondió ella.
¿Semillas? ¿Semillas de qué? De flores, es que veo la calle tan vacía

Me gustaría poder viajar viendo flores coloridas por todo el camino. ¡Imagine cuán bello sería!
¿Cree usted señora que las semillas germinarán a la orilla de la carretera?
– Pero las semillas caen sobre el asfalto, son aplastadas por las ruedas de los coches, devoradas por los pájaros…
Así es, hijo mío. Aunque muchas se pierdan, algunas acaban cayendo en la tierra y con el tiempo van a brotar.
Aún así, dijo el hombretardarán en crecer…necesitan agua…
– Ah, yo hago mi parte. Siempre hay días de lluvia. Y si alguien arroja las semillas, las flores nacerán.
Diciendo esto, se dio vuelta hacia la ventana y recomenzó su trabajo.
El hombre descendió luego más adelante, pensando que la señora ya estaba senil.
Un tiempo después…
Un día, en el mismo autobús, el hombre al mirar hacia afuera percibió flores en la vera del camino … Muchas flores… ¡El paisaje colorido, perfumado y hermoso!
Se acordó entonces de aquella señora. La buscó en vano. Le preguntó al chofer, que conocía a todos los pasajeros de viaje.
¿La viejecita de las semillas?…. Pues… Murió hace cerca de un mes.
El hombre se volvió a su lugar y continuó mirando el paisaje florido por la ventana
Quién diría, ¡las flores han brotado!
¿Pero de qué le valió su trabajo? Murió y no pudo ver toda esta belleza.
En ese instante, oyó risas de criatura. En el asiento de enfrente, una niña señalaba por la ventana, entusiasmada:
Mirá qué hermoso! Cuántas flores por la calle…

Meditación:

Así es a menudo el trabajo de los padres, un trabajo de servicio, de siembra. En la siembra, en el trabajo, empieza y finaliza su misión, que es en sí misma un proyecto hecho realidad con principio y fin. El tiempo y la vida se encarga de germinar cómo, dónde y cuando, y ésa es ya otra fase.

Como decía Khalil Gibran. Los padres somos el arco, donde la flecha se apoya y coge el impulso para dirigirse a una diana, un punto que queda lejos del arco,  que la mano de la vida agarra para lanzar la flecha, pero qué importante es estar tenso y dispuesto para que pueda ser lanzado hacia su lugar….

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AMOR PATERNAL 2015-04-14 18:43:00


LA ANCIANA Y LAS SEMILLAS

Un hombre trabajaba en una fábrica distante cincuenta minutos de autobús de su casa.
En la siguiente parada entraba una señora anciana que siempre se sentaba junto a la ventana.

Ella abría la bolsa, sacaba un paquetito y se pasaba todo el viaje arrojando alguna cosa para fuera.
La escena siempre se repetía y un día, curioso, el hombre le preguntó qué arrojaba por la ventana.
Tiro semillas, respondió ella.
¿Semillas? ¿Semillas de qué? De flores, es que veo la calle tan vacía

Me gustaría poder viajar viendo flores coloridas por todo el camino. ¡Imagine cuán bello sería!
¿Cree usted señora que las semillas germinarán a la orilla de la carretera?
– Pero las semillas caen sobre el asfalto, son aplastadas por las ruedas de los coches, devoradas por los pájaros…
Así es, hijo mío. Aunque muchas se pierdan, algunas acaban cayendo en la tierra y con el tiempo van a brotar.
Aún así, dijo el hombretardarán en crecer…necesitan agua…
– Ah, yo hago mi parte. Siempre hay días de lluvia. Y si alguien arroja las semillas, las flores nacerán.
Diciendo esto, se dio vuelta hacia la ventana y recomenzó su trabajo.
El hombre descendió luego más adelante, pensando que la señora ya estaba senil.
Un tiempo después…
Un día, en el mismo autobús, el hombre al mirar hacia afuera percibió flores en la vera del camino … Muchas flores… ¡El paisaje colorido, perfumado y hermoso!
Se acordó entonces de aquella señora. La buscó en vano. Le preguntó al chofer, que conocía a todos los pasajeros de viaje.
¿La viejecita de las semillas?…. Pues… Murió hace cerca de un mes.
El hombre se volvió a su lugar y continuó mirando el paisaje florido por la ventana
Quién diría, ¡las flores han brotado!
¿Pero de qué le valió su trabajo? Murió y no pudo ver toda esta belleza.
En ese instante, oyó risas de criatura. En el asiento de enfrente, una niña señalaba por la ventana, entusiasmada:
Mirá qué hermoso! Cuántas flores por la calle…

Meditación:

Así es a menudo el trabajo de los padres, un trabajo de servicio, de siembra. En la siembra, en el trabajo, empieza y finaliza su misión, que es en sí misma un proyecto hecho realidad con principio y fin. El tiempo y la vida se encarga de germinar cómo, dónde y cuando, y ésa es ya otra fase.

Como decía Khalil Gibran. Los padres somos el arco, donde la flecha se apoya y coge el impulso para dirigirse a una diana, un punto que queda lejos del arco,  que la mano de la vida agarra para lanzar la flecha, pero qué importante es estar tenso y dispuesto para que pueda ser lanzado hacia su lugar….

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Papá, no te escondas

Hola, soy el Señor Lobo. Soluciono problemas.

¿Tu problema es que siendo Padre te da vergüenza que vean tu lado intimo y sensiblero con tus Lö-Båby? No debes avergonzarte, Chuck Norris también lloró una vez (y dicen que sus lágrimas curaron el cáncer): Papá, no te escondas.


Últimamente tengo un poco abandonado el Blog. No suelo hablar de temas personales fuera de mi paternidad, pero como estoy en contacto con otros padres bloggers me han llegado algunas propuestas, como por ejemplo escribir un post hoy en llos que todos tratemos un mismo tema: Papá, no te escondas.


Pues hoy no me voy a esconder tras mi pseudónimo. Me llamo Edgar y trabajo en I+D de la industria farmacéutica. Estoy llevando un proyecto que ha hecho que lleve mes y medio de viajes entre semana fuera de casa, con lo que sólo veo a mis hijos los fines de semana (y aún me queda otro mes y medio así). Cuando acabé esta locura transitoria, prometo recuperar mis posts y actualizaros sobre las aventuras y desventuras de Le Petit Terrorist y Penny


Aprovecho que me destapo para invitaros a todos a la presentación del libro #Papiconcilia coordinado por Usúe Madinaveitia que haremos este viernes 17 de Abril en Alpha Espai (Carrer Pere IV, 214) de 17:30 a 19:30. En esta edición del libro he colaborado junto con otros 22 padres aportando nuestro punto de vista de la conciliación (aunque irónicamente no concilie mucho últimamente….).


Pero la entrada de hoy hace referencia a Papá, no te escondas y la estoy escribiendo en el AVE de camino a Málaga. Junto a mi tengo a un padre con un Lö-Båby de unos 10 meses ±1 semana (aproximación a ojímetro por los hitos de motricidad) que ante el berrinche que se estaba cogiendo ha salido del vagón para calmarlo. Por lo que el primer Papá no te escondas se lo dedico a él y a la Psicosis persecutoria que sufrimos los padres: 
¡Son niños y lloran señores! 

Si les molesta que repoblemos la tierra, están pidiendo voluntarios para ir a vivir a Marte. 


Otro de los motivos de los que trata Papá, no te escondas, es tratar de concienciar de que los padres de hoy estamos implicados en la crianza de nuestros Lö-Båby. Llegado este punto debo hacer referencia a mi padre. Tanto mi padre como mi madre trabajan en el sector sanitario, por lo que siempre han tenido horarios y guardias poco conciliadoras. Pero mi padre siempre ha estado ahí: si tenía que poner una lavadora, pues la ponía; si tenía que ducharnos, pues se mojaba; y si tenía que hacernos la cena, pues la quemaba. 
Una de las cosas que recuerdo con más cariño eran los domingos de lluvia en que nos quedábamos en casa jugando toda la tarde a juegos de mesa, mi padre, mi hermano y yo. 

Con todo esto quiero decir que el siguiente Papá, no te escondas se lo dedico a todos nuestros Padres, que sin duda, ellos ya se implicaron antes que nosotros en nuestra crianza. 

Por «culpa» de mi padre, me cuesta tanto entrar a valorar si soy un padre implicado o no en la crianza de mis Lö-Båbies. Yo cumplo la máxima de: 

«Ellos harán lo que tú hagas«, y yo hago lo que he vivido en mi casa. 

Para mi es lo más natural: Criar, educar y querer a mis hijos. Para mi todo es lo mismo. Hablar de querer es una sinécdoque de un todo que implica alimentar, educar, preocuparse, etc. Siento decir que no concibo el que un padre no se implique, ya que creo que es lo más natural del mundo. El día que decides ser padre tomas una decisión junto con tu pareja de tener/adoptar un hijo (excepto en casos como Penny que nos vino de penalty-y-expulsión), darle un hogar, una educación y todo el amor incondicional el cual no sabías que podías llegar a albergar. 

Por eso, cuando los fines de semana llevo a Penny en la mochila, y teniéndola a escasos centímetros de mi cara no puedo evitar babearla a base de besos, me miran por la calle y me llaman Padrazo, me enorgullezco pero a la vez me indigno: Si una madre lo hace es una escena enternecedora, pero nadie dice Madraza

¿Qué yo demuestre el amor que siento por mis Lö-Båbies me hace mejor padre que otro que no lo haga en público? Lo dudo. 

Creo que la única diferencia es un tema de autocontrol en público, porque todos supuramos babás por cada uno de los poros de nuestra piel. Como no vamos a ser menos Machos Alfas por babear a besos a nuestros Lö-Båbies, lo único que puedo decir es: 

Papá(babás), no te escondas.    




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