Viernes dando la nota: Voglio vederti danzare

Esta semana se me ha pasado el VDLN, es lo que tiene estar de vacaciones, que no sabes en que día vives.

Hablando de vacaciones, me voy a trasladar a los veranos de mi infancia. Cuando mi padre cogía el coche y atravesaba la península de punta a punta para llevarnos a mi hermano, a mi prima y a mi al pueblo con nuestra abuela. En esas interminables horas de carretera, mi padre nos deleitaba con sus cassettes de «popurrris» con las canciones que a el le gustaban. Algunas eran insufribles y otras eran grandes temas, en las próximas semanas voy a incluir algunas de las que se me quedaron grabadas en la memoria.

Empiezo con este tema de Franco Battiato, un músico que me encanta (ya conocéis mi pasión por todo lo italiano) y aunque en la radio de mi padre sonaba la versión en español, yo os traigo la original. No os perdáis los bailes que se marca el amigo Franco en el vídeo.

BONUS TRACK: Muchos años después de esos viajes estivales, en una discoteca me pusieron esta versión y, aunque a mi la música electrónica no me va mucho, me encantó. Quizá porque me trajo los recuerdos de esos viajes y esos veranos.

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Viernes dando la nota: Voglio vederti danzare

Esta semana se me ha pasado el VDLN, es lo que tiene estar de vacaciones, que no sabes en que día vives.

Hablando de vacaciones, me voy a trasladar a los veranos de mi infancia. Cuando mi padre cogía el coche y atravesaba la península de punta a punta para llevarnos a mi hermano, a mi prima y a mi al pueblo con nuestra abuela. En esas interminables horas de carretera, mi padre nos deleitaba con sus cassettes de «popurrris» con las canciones que a el le gustaban. Algunas eran insufribles y otras eran grandes temas, en las próximas semanas voy a incluir algunas de las que se me quedaron grabadas en la memoria.

Empiezo con este tema de Franco Battiato, un músico que me encanta (ya conocéis mi pasión por todo lo italiano) y aunque en la radio de mi padre sonaba la versión en español, yo os traigo la original. No os perdáis los bailes que se marca el amigo Franco en el vídeo.

BONUS TRACK: Muchos años después de esos viajes estivales, en una discoteca me pusieron esta versión y, aunque a mi la música electrónica no me va mucho, me encantó. Quizá porque me trajo los recuerdos de esos viajes y esos veranos.

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Sello de calidad Hero Baby Natur

Le ha llegado el turno a la cata y prueba a los cereales del sello de calidad de MADRESFERA a los cereales HERO BABY NATUR.

Llegaron a casa en una cajita acompañados de un babero de plástico. Eran dos cajas de cereales de 500 g. 

Como nuestra criatura aún disfruta de la calidez uterina de mi sufridora tuvimos que echar mano de un piloto probador para el asunto, y para ello que

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Sello de calidad Hero Baby Natur

Le ha llegado el turno a la cata y prueba a los cereales del sello de calidad de MADRESFERA a los cereales HERO BABY NATUR.

Llegaron a casa en una cajita acompañados de un babero de plástico. Eran dos cajas de cereales de 500 g. 

Como nuestra criatura aún disfruta de la calidez uterina de mi sufridora tuvimos que echar mano de un piloto probador para el asunto, y para ello que

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Efecto inmediato

Una de las aportaciones más interesantes que se han realizado en neuropsicología en los últimos años ha sido el definir cómo se suceden esquemáticamente los procesos a través de los cuales el cerebro humano se desenvuelve cotidianamente. Siendo breve, podríamos decir que el cerebro de los seres humanos sigue la siguiente secuencia de sucesos: percibe (a través de los sentidos) – siente (asocia unas emociones) – piensa (trata de aplicar un razonamiento lógico) – actúa (en consecuencia con la experiencia asociada): PERCIBIR-SENTIR-PENSAR-ACTUAR, y lo más importante, siempre en este orden, esté donde esté y se enfrente a las situaciones que se enfrente.

Asímismo, de cada una de estas tareas se encargan unas zonas concretas de nuestro cerebro. La percepción de lo que nos rodea es una tarea coordinada con los sentidos que llevan a cabo las zonas más primitivas de nuestro cerebro, al que se le denomina cerebro instintivo o reptiliano (porque lo compartimos con los vertebrados más arcaicos en la faz de la Tierra, los reptiles). En él residen y se modulan nuestros instintos más primarios: nutricio, sexual, de superviviencia, etc… El cerebro emocional o límbico es el que se encarga de vincular emociones a situaciones concretas, estableciendo facilmente patrones de memoria en función de cuán placentera o desagradable, por ejemplo, sea un determinado conjunto de sensaciones, generando una importante huella emocional (de la que provienen muchas fobias, traumas, creencias limitantes, etc.). Finalmente, el pensamiento consciente y racional así como el desarrollo de patrones de comportamiento y actuación se van a establecer en el neocórtex o cerebro racional, encargado de gestionar soluciones a los problemas que la vida cotidiana nos plantea (y para ello tira de experiencias similares guardadas en la memoria). Es importante considerar que el cerebro emocional » tiene la llave que abre las puertas» del cerebro racional para que éste último, que actúa seguidamente, despliegue todo su potencial. Fruto de ello, cuando estamos bajo presión y/o hemos perdido la confianza, la autoestima o la motivación no somos capaces de pensar y actuar con la misma naturalidad, capacidad de resolución y eficiencia. A todo esto hay que añadir que el tiempo en el que se suceden cada una de estas etapas cerebrales no es el mismo. Mientras el cerebro instintivo y el emocional desencadenan sus mecanismos en el orden de unos pocos milisegundos (y condicionan la respuesta del cerebro racional), nuestra «psiquis» racional tarda mucho más tiempo en procesar y modular la información, ya filtrada, que le llega un tiempo después.
Dicho esto será más fácil entender que uno de los principales peligros a los que están expuestos hoy la niñez y, especialmente, la juventud sea lo que me gusta denominar «el efecto inmediato». En los tiempos que corren, y principalmente por el impacto constante de los medios de comunicación de toda índole, desde muy temprana edad, los inputs  a los que se ven sometidos nuestros/as hijos/as están programados para causar en ellos una estimulación de su cerebro más instintivo. Hablo del sexo explícito e implícito, el deseo por lo material, el éxito y el poder entendido como el que más tiene, el individualismo… Estos estímulos están milimétricamente diseñados para desencadenar, en cuestión de milisegundos, mecanismos cerebrales y bioquímicos instintivos que actúan de placebo para el resto de los procesos neuronales que tienen que desencadenarse; emociones, pensamientos, acciones, etc… queden obnubilados. Actuarán así como el filtro con el que los ojos de nuestros/as hijos/as ven y procesan «la realidad» que les circunda. Lo peor es que, como se constata sociológicamente, esto desencadena que la juventud cada vez es más manipulable y tenga menos juício crítico (depende y busca con más ahínco sensaciones que provoquen ese efecto inmediato: drogas, sexo, ropas de marca…), es más hiperactiva (la fidelidad en términos de marca o a unos contenidos dura lo que perdura la sensación bioquímica de placer que experimentan, o sea, muy poco tiempo), por ende está más desmotivada hacia aquello que supone esfuerzo y constancia a medio-largo plazo y tiene escasa (o nula) capacidad de afrontar la frustación.
Todo esto que, para mí, tiene que ver mucho con la educación en términos sociales (sustentada por un pilar básico como es la familia), está condicionando sobremanera las capacidades innatas de las nuevas generaciones y nuestra sociedad del futuro, bien de una manera premeditada y conspirativa por parte de los poderes fácticos a los que interesa tener a ciudadanos/as dóciles y manejables, o simplemente fruto del descuido que todos/as hemos ido poniendo en el uso y abuso de la televisión, el cine, y recientemente, Internet, que se meten en nuestros hogares a diario y actúan como «educadores» silentes y machacantes, hasta el punto de generar patrones de pensamiento y comportamiento más sólidos que aquellos que se tratan de imponer a golpe de tiza en las escuelas o con amor y dedicación por parte de madres y padres.
El efecto inmediato, y por defecto una adecuada educación en valores, es lo único que explica, a mi entender, las altas tasas de consumo de drogas y alcohol entre nuestros jóvenes, las modas del «balconing» y el turismo sexual, la falta de apego y de involucración en los problemas de la sociedad que les rodea, la delincuencia infantil y juvenil, etc… Debemos ser capaces de ir eliminando ese filtro de sensaciones y estimulos primarios de la mente de nuestros/as hijos/as y para ello os propongo esta web desde la que podréis trabajar en la educación en valores con ellos/as: https://www.youtube.com/user/AMEIeducacionvalores
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Efecto inmediato

Una de las aportaciones más interesantes que se han realizado en neuropsicología en los últimos años ha sido el definir cómo se suceden esquemáticamente los procesos a través de los cuales el cerebro humano se desenvuelve cotidianamente. Siendo breve, podríamos decir que el cerebro de los seres humanos sigue la siguiente secuencia de sucesos: percibe (a través de los sentidos) – siente (asocia unas emociones) – piensa (trata de aplicar un razonamiento lógico) – actúa (en consecuencia con la experiencia asociada): PERCIBIR-SENTIR-PENSAR-ACTUAR, y lo más importante, siempre en este orden, esté donde esté y se enfrente a las situaciones que se enfrente.

Asímismo, de cada una de estas tareas se encargan unas zonas concretas de nuestro cerebro. La percepción de lo que nos rodea es una tarea coordinada con los sentidos que llevan a cabo las zonas más primitivas de nuestro cerebro, al que se le denomina cerebro instintivo o reptiliano (porque lo compartimos con los vertebrados más arcaicos en la faz de la Tierra, los reptiles). En él residen y se modulan nuestros instintos más primarios: nutricio, sexual, de superviviencia, etc… El cerebro emocional o límbico es el que se encarga de vincular emociones a situaciones concretas, estableciendo facilmente patrones de memoria en función de cuán placentera o desagradable, por ejemplo, sea un determinado conjunto de sensaciones, generando una importante huella emocional (de la que provienen muchas fobias, traumas, creencias limitantes, etc.). Finalmente, el pensamiento consciente y racional así como el desarrollo de patrones de comportamiento y actuación se van a establecer en el neocórtex o cerebro racional, encargado de gestionar soluciones a los problemas que la vida cotidiana nos plantea (y para ello tira de experiencias similares guardadas en la memoria). Es importante considerar que el cerebro emocional » tiene la llave que abre las puertas» del cerebro racional para que éste último, que actúa seguidamente, despliegue todo su potencial. Fruto de ello, cuando estamos bajo presión y/o hemos perdido la confianza, la autoestima o la motivación no somos capaces de pensar y actuar con la misma naturalidad, capacidad de resolución y eficiencia. A todo esto hay que añadir que el tiempo en el que se suceden cada una de estas etapas cerebrales no es el mismo. Mientras el cerebro instintivo y el emocional desencadenan sus mecanismos en el orden de unos pocos milisegundos (y condicionan la respuesta del cerebro racional), nuestra «psiquis» racional tarda mucho más tiempo en procesar y modular la información, ya filtrada, que le llega un tiempo después.
Dicho esto será más fácil entender que uno de los principales peligros a los que están expuestos hoy la niñez y, especialmente, la juventud sea lo que me gusta denominar «el efecto inmediato». En los tiempos que corren, y principalmente por el impacto constante de los medios de comunicación de toda índole, desde muy temprana edad, los inputs  a los que se ven sometidos nuestros/as hijos/as están programados para causar en ellos una estimulación de su cerebro más instintivo. Hablo del sexo explícito e implícito, el deseo por lo material, el éxito y el poder entendido como el que más tiene, el individualismo… Estos estímulos están milimétricamente diseñados para desencadenar, en cuestión de milisegundos, mecanismos cerebrales y bioquímicos instintivos que actúan de placebo para el resto de los procesos neuronales que tienen que desencadenarse; emociones, pensamientos, acciones, etc… queden obnubilados. Actuarán así como el filtro con el que los ojos de nuestros/as hijos/as ven y procesan «la realidad» que les circunda. Lo peor es que, como se constata sociológicamente, esto desencadena que la juventud cada vez es más manipulable y tenga menos juício crítico (depende y busca con más ahínco sensaciones que provoquen ese efecto inmediato: drogas, sexo, ropas de marca…), es más hiperactiva (la fidelidad en términos de marca o a unos contenidos dura lo que perdura la sensación bioquímica de placer que experimentan, o sea, muy poco tiempo), por ende está más desmotivada hacia aquello que supone esfuerzo y constancia a medio-largo plazo y tiene escasa (o nula) capacidad de afrontar la frustación.
Todo esto que, para mí, tiene que ver mucho con la educación en términos sociales (sustentada por un pilar básico como es la familia), está condicionando sobremanera las capacidades innatas de las nuevas generaciones y nuestra sociedad del futuro, bien de una manera premeditada y conspirativa por parte de los poderes fácticos a los que interesa tener a ciudadanos/as dóciles y manejables, o simplemente fruto del descuido que todos/as hemos ido poniendo en el uso y abuso de la televisión, el cine, y recientemente, Internet, que se meten en nuestros hogares a diario y actúan como «educadores» silentes y machacantes, hasta el punto de generar patrones de pensamiento y comportamiento más sólidos que aquellos que se tratan de imponer a golpe de tiza en las escuelas o con amor y dedicación por parte de madres y padres.
El efecto inmediato, y por defecto una adecuada educación en valores, es lo único que explica, a mi entender, las altas tasas de consumo de drogas y alcohol entre nuestros jóvenes, las modas del «balconing» y el turismo sexual, la falta de apego y de involucración en los problemas de la sociedad que les rodea, la delincuencia infantil y juvenil, etc… Debemos ser capaces de ir eliminando ese filtro de sensaciones y estimulos primarios de la mente de nuestros/as hijos/as y para ello os propongo esta web desde la que podréis trabajar en la educación en valores con ellos/as: https://www.youtube.com/user/AMEIeducacionvalores
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Con el peque en el parque acuático

Cerquita de Castellón, en Benicassim, tenemos un parque acuático: Aquarama. Yo me moría de ganas de llevar al peque aunque Lamamá no estaba muy convencida. Le salió la vena dramamamá que si se aburriría, que las atracciones suelen ser para niños más grandes, que si le va a dar el sol todo el día…  Pero al final fuimos ayer y creo que para el peque ha sido una de las mejores experiencias en lo que llevamos de verano.

Escribo esto con ojeras porque de lo bien que lo estaba pasando, JoanPetit no quiso echar la siesta y solo se durmió en el coche cuando volvíamos (a eso de las siete de la tarde) con lo que se despertó sobre las diez de la noche con ganas de marcha (Esperábamos que durmiera del tirón ¡que ilusos!) … y de marcha estuvo hasta las dos.

Pero a lo que iba. El parque está muy bien, la verdad es que, comparándolo con como era cuando yo iba de pequeño, ha mejorado mucho. Hay muchas más atracciones, está todo más cuidado… antes era un poco «cutre» pero ahora parece otra cosa.

Por el sol no hay que preocuparse porque hay muchas zonas de sombra, lo difícil es convencer a los peques de que se dejen un rato de piscina y se relajen un poquito en las tumbonas o en las toallas.

Los niños más mayores (de más de 1,10 metros) pueden subir a todos los toboganes (a los que se atrevan) y se lo pasan pipa pero los mas chiquitines también tienen zonas donde divertirse, concretamente JoanPetit estuvo en cuatro:

Los lagos: Es una zona de relax. Una piscina con chorros de agua que caen simulando cascadas, otros chorros que salen del suelo, etc. Hay zonas donde no cubre mucho y allí pueden jugar los más pequeños.

Como en el Caribe, oiga.

La piscina de olas: Como su propio nombre indica, es una piscina donde cada cierto tiempo hay olas ¡como en el mar! también hay una zona con unos cubos gigantes que se van llenando de agua y cuando llega al borde, se giran y caen sobre todo aquel incauto que haya debajo. Al peque le gustó mucho mirarlos desde lejos pero cuando le cayó el agua encima no le hizo ni p… gracia.

Todos esperando para que les caiga un cubo de agua encima.

Las minidunas: Son unos pequeños toboganes puestos unos al lado de los otros donde los chavales se lo pasan en grande haciendo carreras. Realmente es para niños a partir de 1,10, pero JoanPetit se quiso tirar y al final lo consiguió (con Lamamá esperándole abajo, claro), pero solo una vez porque luego se dio cuenta que eran para «nens mes gans»

A ver quien llega primero

La cala del pirata: Es la zona exclusiva para peques y donde más rato pasamos. Hay varios toboganes adaptados a su edad, el agua apenas cubre y muchos chorros de agua. Está ambientada con restos de un barco pirata, animales, piratas… ¡Incluso hay un tesoro escondido en una cueva! JoanPetit disfrutó como nunca aunque al principió le dio un poco de miedo tanto chorro, tanta agua y tanto niño y no quería bajar de mis brazos; poco a poco se fue atreviendo más y más y acabo tirándose por todos los toboganes incluso «del mes gan» como decía él.

Para JoanPetit, lo mejor del parque

No quiero cerrar el post sin contar mi hazaña. Hace algunos años, inaguraron en el parque el tobogan más alto y con más inclinación de Europa: El salto del diablo. Tiene 30 metros de altura y desde que está, he ido al parque en dos ocasiones A.D.J.P (Antes de JoanPetit) y nunca me atreví a probarlo… hasta ayer. Subí las escaleras con las piernas temblando, me daba la impresión que hasta la plataforma se movía del viento, me sentía como el loco ese que se tiró en paracaídas desde la estratosfera… Y cuando me llegó el turno, cerré los ojos y me lancé sin pensar…. Y sigo vivo. La verdad es que parece más de lo que realmente es.

Una altura de 30 metros. Para pensárselo..

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Con el peque en el parque acuático

Cerquita de Castellón, en Benicassim, tenemos un parque acuático: Aquarama. Yo me moría de ganas de llevar al peque aunque Lamamá no estaba muy convencida. Le salió la vena dramamamá que si se aburriría, que las atracciones suelen ser para niños más grandes, que si le va a dar el sol todo el día…  Pero al final fuimos ayer y creo que para el peque ha sido una de las mejores experiencias en lo que llevamos de verano.

Escribo esto con ojeras porque de lo bien que lo estaba pasando, JoanPetit no quiso echar la siesta y solo se durmió en el coche cuando volvíamos (a eso de las siete de la tarde) con lo que se despertó sobre las diez de la noche con ganas de marcha (Esperábamos que durmiera del tirón ¡que ilusos!) … y de marcha estuvo hasta las dos.

Pero a lo que iba. El parque está muy bien, la verdad es que, comparándolo con como era cuando yo iba de pequeño, ha mejorado mucho. Hay muchas más atracciones, está todo más cuidado… antes era un poco «cutre» pero ahora parece otra cosa.

Por el sol no hay que preocuparse porque hay muchas zonas de sombra, lo difícil es convencer a los peques de que se dejen un rato de piscina y se relajen un poquito en las tumbonas o en las toallas.

Los niños más mayores (de más de 1,10 metros) pueden subir a todos los toboganes (a los que se atrevan) y se lo pasan pipa pero los mas chiquitines también tienen zonas donde divertirse, concretamente JoanPetit estuvo en cuatro:

Los lagos: Es una zona de relax. Una piscina con chorros de agua que caen simulando cascadas, otros chorros que salen del suelo, etc. Hay zonas donde no cubre mucho y allí pueden jugar los más pequeños.

Como en el Caribe, oiga.

La piscina de olas: Como su propio nombre indica, es una piscina donde cada cierto tiempo hay olas ¡como en el mar! también hay una zona con unos cubos gigantes que se van llenando de agua y cuando llega al borde, se giran y caen sobre todo aquel incauto que haya debajo. Al peque le gustó mucho mirarlos desde lejos pero cuando le cayó el agua encima no le hizo ni p… gracia.

Todos esperando para que les caiga un cubo de agua encima.

Las minidunas: Son unos pequeños toboganes puestos unos al lado de los otros donde los chavales se lo pasan en grande haciendo carreras. Realmente es para niños a partir de 1,10, pero JoanPetit se quiso tirar y al final lo consiguió (con Lamamá esperándole abajo, claro), pero solo una vez porque luego se dio cuenta que eran para «nens mes gans»

A ver quien llega primero

La cala del pirata: Es la zona exclusiva para peques y donde más rato pasamos. Hay varios toboganes adaptados a su edad, el agua apenas cubre y muchos chorros de agua. Está ambientada con restos de un barco pirata, animales, piratas… ¡Incluso hay un tesoro escondido en una cueva! JoanPetit disfrutó como nunca aunque al principió le dio un poco de miedo tanto chorro, tanta agua y tanto niño y no quería bajar de mis brazos; poco a poco se fue atreviendo más y más y acabo tirándose por todos los toboganes incluso «del mes gan» como decía él.

Para JoanPetit, lo mejor del parque

No quiero cerrar el post sin contar mi hazaña. Hace algunos años, inaguraron en el parque el tobogan más alto y con más inclinación de Europa: El salto del diablo. Tiene 30 metros de altura y desde que está, he ido al parque en dos ocasiones A.D.J.P (Antes de JoanPetit) y nunca me atreví a probarlo… hasta ayer. Subí las escaleras con las piernas temblando, me daba la impresión que hasta la plataforma se movía del viento, me sentía como el loco ese que se tiró en paracaídas desde la estratosfera… Y cuando me llegó el turno, cerré los ojos y me lancé sin pensar…. Y sigo vivo. La verdad es que parece más de lo que realmente es.

Una altura de 30 metros. Para pensárselo..

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Papeleos

Nuestro bollito ya tiene hasta el DNI y pasaporte, era lo último porque todos los papeles obligatorios y “grandes” ya se hicieron en las primeras 2-3 semanas. Gran aplauso a la inestimable ayuda que proporciona el listado de http://www.tramitesnacimiento.com/ Te dice qué debes hacer y en qué orden. Ánimo. Todos sus consejos parecen correctos, incluido el enlace al […]

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Peripecias de un papá – Having Flan

Con algo más de año y medio de existencia a sus espaldas nuestro bebé pronuncia con toda claridad la frase “Es mío”. No sé si la aprendió de nosotros, de otros niños o, viendo como está el mundo, es que la esencia de la humanidad le está empezando a brotar por las cuerdas vocales. Por suerte todavía no comprende del todo su significado y la utiliza lo mismo para reclamar la posesión de un juguete que para mostrar su desacuerdo ante una incursión sorpresa de dedos cosquilleros. El caso es que me temo que nos hallamos en un momento clave

La entrada Peripecias de un papá – Having Flan aparece primero en decabo.com.

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Hablemos de series: 24

Para mi gusto es la mejor serie de acción de todos los tiempos. Una de las pocas que vemos Lamamá y yo juntos. Se estrenó en 2001 y finalizó en 2010 con 8 temporadas en su haber, pero este año la han resucitado y han creado una 9ª temporada algo más corta que ha finalizado hace poco y que sigue siendo igual de intensa que las anteriores.

Para quien no la conozca, 24 nos cuenta la historia de Jack Bauer. Un agente federal que trabaja para la CTU (Contra-Terrorist Unit) y que se enfrenta a las amenazas contra la seguridad nacional de los EEUU. La serie transcurre en tiempo real, es decir, si el capítulo dura una hora, en pantalla también transcurre una hora. No hay saltos temporales, ni flashbacks ni nada de esto. Recurrentemente aparece un reloj que nos va indicando la hora. Como las temporadas (excepto la última) tienen 24 capítulos, en cada una de ellas vemos lo que transcurre durante un día entero
Otra de las técnicas que utiliza es la pantalla partida, mostrándonos acciones simultaneas de los personajes que se encuentran en distintas ubicaciones. Además, se hace un uso magistral del cliffhanger, el coitus interruptus de la TV. Siempre, sin excepción, al final de cada episodio, cuando el reloj nos indica que ya ha pasado una hora; te quedas con cara de «¿Pero como? ¿Se acaba así?» y a esperar una semana al próximo (a no ser que la veas del tirón)
Tiene muchos pros. La tensión es constante, cuando parece que por fin se va a resolver la amenaza, la historia da un giro y Jack tiene que lidiar con nuevos frentes. No es excesivamente fantasiosa tecnológicamente (aunque algunas «idas de olla» sí que tienen). Refleja los tiras y aflojas entre agencias norteamericanas, además de las relaciones diplomáticas entre los países. En definitiva, es altamente recomendable si te gustan las películas y series de tiros, acción pura y dura, amenazas terroristas y donde los EEUU ganan siempre
Sobre este tema, hay que aclarar que aunque los americanos son los «buenos», la serie también critica algunos aspectos de la administración norteamericana. Por ejemplo, Jack no siempre sigue las normas y, cuando lo cree necesario para el «bien común», no duda en torturar a un testigo para sacarle la información que le ayudará a detener la amenaza de turno. Estas torturas se hicieron más presentes en la serie coincidiendo con la polémica que se levantó sobre las torturas que infrinjían los soldados americanos a los presos de Guantánamo.
Pero la serie también tiene contras. Obviando el hecho de que la CTU debe de ser la agencia menos segura de los EEUU porque siempre hay un topo infiltrado, lo peor de todo es el tono de voz de Jack Bauer (en VO al menos, supongo que en el doblaje al castellano no lo habrán exagerado tanto.) Kiefer Sutherland, el actor que interpreta a Jack, tiene dos tonos de voz: o susurra o grita, no hay término medio. Esto ha dado para algunas parodias en internet y, la verdad, es que desquicia un poco.
¿Y vosotros? ¿Habéis visto 24? ¿Qué os ha parecido?
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Hablemos de series: 24

Para mi gusto es la mejor serie de acción de todos los tiempos. Una de las pocas que vemos Lamamá y yo juntos. Se estrenó en 2001 y finalizó en 2010 con 8 temporadas en su haber, pero este año la han resucitado y han creado una 9ª temporada algo más corta que ha finalizado hace poco y que sigue siendo igual de intensa que las anteriores.

Para quien no la conozca, 24 nos cuenta la historia de Jack Bauer. Un agente federal que trabaja para la CTU (Contra-Terrorist Unit) y que se enfrenta a las amenazas contra la seguridad nacional de los EEUU. La serie transcurre en tiempo real, es decir, si el capítulo dura una hora, en pantalla también transcurre una hora. No hay saltos temporales, ni flashbacks ni nada de esto. Recurrentemente aparece un reloj que nos va indicando la hora. Como las temporadas (excepto la última) tienen 24 capítulos, en cada una de ellas vemos lo que transcurre durante un día entero
Otra de las técnicas que utiliza es la pantalla partida, mostrándonos acciones simultaneas de los personajes que se encuentran en distintas ubicaciones. Además, se hace un uso magistral del cliffhanger, el coitus interruptus de la TV. Siempre, sin excepción, al final de cada episodio, cuando el reloj nos indica que ya ha pasado una hora; te quedas con cara de «¿Pero como? ¿Se acaba así?» y a esperar una semana al próximo (a no ser que la veas del tirón)
Tiene muchos pros. La tensión es constante, cuando parece que por fin se va a resolver la amenaza, la historia da un giro y Jack tiene que lidiar con nuevos frentes. No es excesivamente fantasiosa tecnológicamente (aunque algunas «idas de olla» sí que tienen). Refleja los tiras y aflojas entre agencias norteamericanas, además de las relaciones diplomáticas entre los países. En definitiva, es altamente recomendable si te gustan las películas y series de tiros, acción pura y dura, amenazas terroristas y donde los EEUU ganan siempre
Sobre este tema, hay que aclarar que aunque los americanos son los «buenos», la serie también critica algunos aspectos de la administración norteamericana. Por ejemplo, Jack no siempre sigue las normas y, cuando lo cree necesario para el «bien común», no duda en torturar a un testigo para sacarle la información que le ayudará a detener la amenaza de turno. Estas torturas se hicieron más presentes en la serie coincidiendo con la polémica que se levantó sobre las torturas que infrinjían los soldados americanos a los presos de Guantánamo.
Pero la serie también tiene contras. Obviando el hecho de que la CTU debe de ser la agencia menos segura de los EEUU porque siempre hay un topo infiltrado, lo peor de todo es el tono de voz de Jack Bauer (en VO al menos, supongo que en el doblaje al castellano no lo habrán exagerado tanto.) Kiefer Sutherland, el actor que interpreta a Jack, tiene dos tonos de voz: o susurra o grita, no hay término medio. Esto ha dado para algunas parodias en internet y, la verdad, es que desquicia un poco.
¿Y vosotros? ¿Habéis visto 24? ¿Qué os ha parecido?
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Viernes dando la nota: Nos vimos en Berlín

Hoy os traigo un tema de un grupo con un sonido muy hardcore: Soziedad Alkoholika. La canción trata de un tema que por desgracia vuelve a estar de actualidad, como es el conflicto de Oriente Próximo.

En la canción, S.A reprocha a una hipotética víctima del holocausto nazi la situación actual del pueblo palestino.

Os dejo la letra porque hay partes que no se entienden muy bien:

Que vueltas da la vida, pero que haces tú aquí
¿es que ya no te acuerdas? nos vimos en Berlin
Fue una madrugada, de aquel invierno hostil
en una mazmorra, a punto de morir
no sabes si llorabas de rabia o de dolor
yo vi caer tus lágrimas entre sangre y sudor

Fue solo ayer, cuando el nazi disparó en tu sien,
solo ayer, el campo de concentración, si fue
solo ayer, tortura y persecución
fue solo ayer, suplicando de rodillas tu perdón.

¿Ahora quién, quién es el asesino?
¿Ahora quién, quién mata sin razón.?
¿Ahora quién, utiliza las torturas.?
Ahora tú, ¡jodido cabrón!

Que vueltas da la vida, pero que haces tú aquí
¿es que ya no te acuerdas? nos vimos en Berlin
Fue una madrugada, de aquel invierno hostil
en una mazmorra, a punto de morir
no sabes si llorabas de rabia o de dolor
yo vi caer tus lágrimas entre sangre y sudor
¡ Jodido cabrón!

El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra.



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Viernes dando la nota: Nos vimos en Berlín

Hoy os traigo un tema de un grupo con un sonido muy hardcore: Soziedad Alkoholika. La canción trata de un tema que por desgracia vuelve a estar de actualidad, como es el conflicto de Oriente Próximo.

En la canción, S.A reprocha a una hipotética víctima del holocausto nazi la situación actual del pueblo palestino.

Os dejo la letra porque hay partes que no se entienden muy bien:

Que vueltas da la vida, pero que haces tú aquí
¿es que ya no te acuerdas? nos vimos en Berlin
Fue una madrugada, de aquel invierno hostil
en una mazmorra, a punto de morir
no sabes si llorabas de rabia o de dolor
yo vi caer tus lágrimas entre sangre y sudor

Fue solo ayer, cuando el nazi disparó en tu sien,
solo ayer, el campo de concentración, si fue
solo ayer, tortura y persecución
fue solo ayer, suplicando de rodillas tu perdón.

¿Ahora quién, quién es el asesino?
¿Ahora quién, quién mata sin razón.?
¿Ahora quién, utiliza las torturas.?
Ahora tú, ¡jodido cabrón!

Que vueltas da la vida, pero que haces tú aquí
¿es que ya no te acuerdas? nos vimos en Berlin
Fue una madrugada, de aquel invierno hostil
en una mazmorra, a punto de morir
no sabes si llorabas de rabia o de dolor
yo vi caer tus lágrimas entre sangre y sudor
¡ Jodido cabrón!

El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra.



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Duro de pelar

Y no me refiero a la peli de Clint Eastwood ni a la aberración canción de Rebeca, si no a lo que nos cuesta dormir al peque últimamente. No importa lo que haya dormido de siesta, lo que haya jugado, lo que haya corrido… Cuando acaba de cenar siempre quiere «ugar» un poco más.

Hasta ahora le dejábamos jugar un ratito y él solo, cuando se sentía cansado, pedía ir a dormir, pero no se que pasa este verano que ahora ya puede estar frotándose los ojos y medio durmiéndose que ahí sigue, al pie del cañón. Ni que fuera un soldado de guardia.

Lamamá no tiene problemas porque se lo lleva a la habitación, le enchufa la teta y se duerme. Pero claro, la pobre no quiere dormirlo todos los días porque ahí en la cama con el peque se está tan agustito que al final se duerme ella también y, claro, a veces también le apetece relajarse un poco viendo la tele o haciendo sus DIY esos que están tan de moda (y que vienen tan bien)

Yo reconozco que me hago el longuis, que a mi me gusta echar una partidita al ordenador por las noches (enganchadísimo al Football Manager que estoy) y si me pongo a dormir a JoanPetit me cuesta la vida… ¡que yo no tengo tetas!, bueno, sí que tengo, más chiquititas, pero no las quiere (creedme que lo he probado)

A veces le convenzo para subir en el carro y salir a pasear juntos al perro y, en estos casos, tengo un 50% de posibilidades de que se quede frito. Depende si hay cosas interesantes con las que entretenerse por el camino como el vuelo de una mosca o preguntar 80 veces si Nahual ya ha hecho pipi y caca.

Lo que es imposible es dormirle con cuentos. Le llevo a la cama diciéndole que le voy a leer un cuento y luego a dormir y él, a priori, parece dispuesto: «Siiiiii, papá, onter de la lluna» así que le leo el cuento de ¿A que sabe la luna? uno de sus favoritos. Cuando acabo y espero una escena como las de las películas en plan: «Venga hijo, ahora a dormir, te arropo y te doy un beso, que tengas felices sueños» y el nene se queda con sus ojitos cerrados plácidamente; la realidad me pega una ostia un golpe en los morros porque el peque se pone a saltar en la cama y dice «Ara onde iven os monstros» y se va corriendo a por su otro cuento favorito Donde viven los monstruos y cuando acabo ese, se va a por otro de sus cuentos favoritos, y luego otro, y otro, y otro….

Total que al final decido dejarle ir a jugar y ya se acostará cuando Lamamá se vaya a la cama, le de la teta y se quede frito. Total, es verano y no tiene que madrugar

Lamamá y yo discutimos a veces por esto pero, en el fondo, le estoy totalmente agradecido a ella y a sus tetas por el efecto somnífero que tienen en JoanPetit, yo solo no podría…

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Duro de pelar

Y no me refiero a la peli de Clint Eastwood ni a la aberración canción de Rebeca, si no a lo que nos cuesta dormir al peque últimamente. No importa lo que haya dormido de siesta, lo que haya jugado, lo que haya corrido… Cuando acaba de cenar siempre quiere «ugar» un poco más.

Hasta ahora le dejábamos jugar un ratito y él solo, cuando se sentía cansado, pedía ir a dormir, pero no se que pasa este verano que ahora ya puede estar frotándose los ojos y medio durmiéndose que ahí sigue, al pie del cañón. Ni que fuera un soldado de guardia.

Lamamá no tiene problemas porque se lo lleva a la habitación, le enchufa la teta y se duerme. Pero claro, la pobre no quiere dormirlo todos los días porque ahí en la cama con el peque se está tan agustito que al final se duerme ella también y, claro, a veces también le apetece relajarse un poco viendo la tele o haciendo sus DIY esos que están tan de moda (y que vienen tan bien)

Yo reconozco que me hago el longuis, que a mi me gusta echar una partidita al ordenador por las noches (enganchadísimo al Football Manager que estoy) y si me pongo a dormir a JoanPetit me cuesta la vida… ¡que yo no tengo tetas!, bueno, sí que tengo, más chiquititas, pero no las quiere (creedme que lo he probado)

A veces le convenzo para subir en el carro y salir a pasear juntos al perro y, en estos casos, tengo un 50% de posibilidades de que se quede frito. Depende si hay cosas interesantes con las que entretenerse por el camino como el vuelo de una mosca o preguntar 80 veces si Nahual ya ha hecho pipi y caca.

Lo que es imposible es dormirle con cuentos. Le llevo a la cama diciéndole que le voy a leer un cuento y luego a dormir y él, a priori, parece dispuesto: «Siiiiii, papá, onter de la lluna» así que le leo el cuento de ¿A que sabe la luna? uno de sus favoritos. Cuando acabo y espero una escena como las de las películas en plan: «Venga hijo, ahora a dormir, te arropo y te doy un beso, que tengas felices sueños» y el nene se queda con sus ojitos cerrados plácidamente; la realidad me pega una ostia un golpe en los morros porque el peque se pone a saltar en la cama y dice «Ara onde iven os monstros» y se va corriendo a por su otro cuento favorito Donde viven los monstruos y cuando acabo ese, se va a por otro de sus cuentos favoritos, y luego otro, y otro, y otro….

Total que al final decido dejarle ir a jugar y ya se acostará cuando Lamamá se vaya a la cama, le de la teta y se quede frito. Total, es verano y no tiene que madrugar

Lamamá y yo discutimos a veces por esto pero, en el fondo, le estoy totalmente agradecido a ella y a sus tetas por el efecto somnífero que tienen en JoanPetit, yo solo no podría…

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