Carta a mi hijo – Hay que ser muy hombre – Milagros Caballero Ángel

Cartelería MesPadre

Hola, cariño.

Sé que a estas alturas lo mejor sería decirte esto a través de cualquier otro medio. Pero quiero que mis palabras perduren, que resuenen, que puedas tirar de ellas incluso cuando yo no esté.

A tu edad, pensarás, poco puedo enseñarte sobre sexo, sobre amor o sobre sexualidad. Pero dame la oportunidad, lee mis palabras y después, toma tus propias conclusiones.

Hijo, en la vida, en tu vida y, sobre todo, en la vida sexual. Hay que ser muy hombre.

Hay que ser muy hombre para elegir tus propias opciones, para vivir según tus ideas y tus intereses. Para amar a quien tú elijas. Para que nadie te diga cómo ser hombre,

Hay que ser muy hombre para amar sin conocer, para respetar, para entender que ninguna mujer es, ni será jamás, inferior a ti. Para bientratar y responsabilizarte de tu parte y ser consecuente con tu actos y elecciones.

Debes ser muy hombre para saber que ser hombre no tiene nada que ver con ser macho.

Sé muy hombre, cariño. Selo en tu día a día, cuando al mirar a una mujer entiendas que ella es dueña de sí misma, entiendas que su ropa, su forma de hablar o de coquetear, no te convierte en merecedor de nada. Que solamente el deseo mutuo es lo que puede hacer que ambos disfrutéis de una noche, un día o una tarde magnífica. Y que, en cualquier momento, eso puede parar, porque ella lo quiera, porque tú lo quieras o porque ninguno quiera más, y eso está bien. Y eso, cariño, no deja de hacer que sea magnífico.

Hay que ser muy hombre para que, cuando eso suceda, si es la otra persona quien ha decidido parar, te ocupes y te preocupes de que se sienta bien tratada, que se sienta arropada, comprendida y nunca culpable ni culpada (por ti) de nada.

Hay que ser un hombre muy hombre para parar a otros hombres. Para decirles que no tienen derecho a acosar a ninguna mujer por la calle, para no reír las humillaciones y hacerte oír cuando ellos no estén siendo respetuosos, aunque ellas no lo oigan. También hay que serlo para reconocer en uno mismo los actos machistas y cambiarlos lo antes posible. Tú puedes cambiar, tal vez no el mundo, pero sí la parte del mundo que a ti te concierne, haciendo que, al menos, esa parte sea mejor porque tú estás en ella.

Ser hombre no es sinónimo de ser rudo, insensible, de ser siempre el que promete amor para que ellas te den sexo. Cariño, el amor es algo que a ti te enriquecerá igual que a ella, nunca frivolices con eso, porque te sentirás vacío. Y el sexo es algo que a ella le gustará y le enriquecerá igual que a ti. Si no te haces cargo de eso, nunca disfrutarás plenamente.

No eres más hombre por estar con muchas mujeres, por usarlas para tu disfrute, si es que eso es disfrute, o por ser siempre quien está dispuesto. Hay que ser muy hombre para entender que no por ser hombre estás obligado a eso.

No es más hombre quien no observa, quien no pregunta, quien no respeta desde la igualdad, los deseos de su compañera. Hay que ser muy hombre para leer entre líneas, para saber que una persona deseante, no consiente, que el deseo es consenso y que eso y sólo eso es lo que debe primar en una experiencia sexual. Cualquiera.

Hay que ser muy hombre para llevar todo esto a cada aspecto de tu vida. Para hacerte cargo de ti mismo, de tus propias emociones y frustraciones. Para hacerte cargo de tu parte de la relación, ya sea momentánea o duradera. En la casa, en la cama, en la cabeza.

Ser hombre no es mejor, tampoco es peor que ninguna otra cosa. Ser hombre es algo que te han dicho que eres y que, tal vez, también te hayas intentado decir cómo serlo. Y hay que ser muy hombre para que nadie decida tu forma de vivir tu masculinidad.

Amar a otros hombres, es algo muy de hombres, amar de forma romántica, amistosa, sexual, amar porque sí, porque existe. Amar su vida y hacer que, sea como sea que él decide ser, merece ser amado.

Amar a mujeres es algo muy de hombres. Amar de cualquier manera, amar desde el amor a la vida, desde el amor a la libertad. Amar a quien te gusta, a quien no te gusta, amar a quien se siente atraída por ti y a quien no, amar a quien prefiere ser tu amiga, a quien te rechaza. Amar a quien no quiere tener sexo contigo y a quien sí quiera tenerlo. Amarlas, no por ser mujeres, no por protección ni sobreprotección. Amarlas porque son como tú, en todos los aspectos de su existencia y necesitas, el mundo necesita, que nos amemos en igualdad.

Amarte a ti mismo es algo muy de hombres. Amar tus emociones, comprenderlas, expresarlas, ser sincero contigo mismo, vestir de la manera en que te sientas más cómodo, maquillarte si te apetece. Vivir tu sexualidad desde la más absoluta libertad, sintiendo cada momento, responsabilizándote de tu placer y creando una responsabilidad común para el bien de ambos.

Pequeño, siempre que te sientas perdido, que el mundo te rechace por ser “tan hombre” que no puedan entenderlo. Abre y lee de nuevo esta carta. Comprende que no porque muchas personas hagan algo, están en lo cierto. Y entiende que todos, absolutamente todos, formamos y transformamos nuestro mundo. Si puedes, haz que todos los que te rodean entiendan esto (algunos no lo harán jamás), y por favor, aplícatelo cada día de tu vida.

No olvides nunca que te quiero con toda mi alma, que te querré decidas lo que decidas. Que estaré aquí cada vez que me necesites y que para mí eres absolutamente maravilloso.


Milagros Caballero Ángel

1 comentario sobre “Carta a mi hijo – Hay que ser muy hombre – Milagros Caballero Ángel

  1. No es obligatorio hacer llorar a Marisa, que lo sepáis.
    Gracias. Miles de gracias por ser asi, por escribir tan bonito
    Por dejarme leerlo
    Gracias

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