• My life as a coach – #01

    (En español más abajo)
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    CanadaI met this kid through the recommendation of a fellow coach. I was told that he was playing house league (by definition, our recreational soccer league) but that he was very good and should probably try out for our ‘Rep’ (competitive) team. I watched him playing indoor soccer and yes, the kid was definitely good. I talked to his parents (very good people as well) and I recommended they signed him up for the upcoming tryouts.
     
    The boy went through the tryouts without problems and made the B team (the one where I was an assistant coach). He had a very good season, so it was not very strange to see him make the transition to our A squad a couple of seasons later. He had really good skills, great work ethic and was very coachable. He was 100% lefty, so I immediately picked him as my favourite. 🙂
     
    Santi (who had decided to go back from the A to the B team) rejoined him a year later, and by that time they were not only going to the same school but had also become close friends. He did not enjoy soccer that year; he was struggling on the field and as a consequence, his confidence was shot. At the end of that season, he actually quit the team. I was very sad when I found out, he had so much potential! I did something I had not done before and that I did very few times after: I talked to him to convince him to come back. I had an interesting proposal for him:
     
    – I know you were not happy with the way you were playing, and that you are not comfortable in the position we made you play last summer. Now listen to this: we are going to play in a winter league and we have no goalkeeper. I have seen you play in net at house league, and I know you do it for fun, but I also know you are very good at it. Would you like to try playing in net?
     
    He actually agreed and came back. To say he shone in net is an understatement. He had a very good winter season, but the best was yet to come. For the next four years, he was not only one of my best players, but in my opinion, he was one of the best goalkeepers in the province at that age group. He was a key player in some of our biggest games and was instrumental in taking our team to the finals of the Ontario Cup. Many times I would say to him at the end of a game:
     
    – I’m lucky there were no scouts watching our game tonight because you would be gone by this weekend…
     
    He had always been very thankful for the opportunities he had been given, another sign of a very well raised kid. Often, he would reply to my praises saying something along the lines of ‘I’m here because of you’. It was very nice of him, though I kept reminding him that it wasn’t me the one making those incredible saves. It was all him. I just asked him to come back, that was all! What a nice kid, though. Pure gold.
     
    Around November of 2012, I heard of some college soccer event in Michigan, and I happened to be working in the area. I called my son and told him about it; I said to him that I could pick him up and take him there along with two of his friends, so they could attend the event. I told Santi to ask our goalkeeper, but he politely declined. In case you’re not a regular reader, you can click here and see how things went for the three players that did go. This kid would have probably been as successful, if not more.
     
    When he made the transition from high school to the university, he, of course, made the team without problems, and he was their starting keeper from day one (still is). He went through a series of injuries (some of them serious), so his availability to play for my team was logically affected. Still, he showed up whenever he could, even if he was not 100%. On August 6th, 2015, he was there, guarding the net, as we lost to Sigma FC Academy in what would be my last game as a men’s soccer coach.
     
    It’s not like I never saw him again; like I said, he’s very close friends with Santi so we are still somehow in touch. Occasionally, I would go to watch him play for our local University team. Last summer, I was there watching him as he once again stole the show in a tough 1-1 tie against the stronger Western Ontario team.
     
    I waited for him to leave the field, of course. We greeted, and I said to him once again:
     
    – You still are the greatest…
     
    His response was the usual:
     
    – I owe it all to you. I wouldn’t be here otherwise.
     
    He and I knew that was not true. But what a nice guy, right?
     

     
    ArgentinaConocí a este chico a través de la recomendación de un colega. Me dijo que había estado jugando ‘house league’ (nuestra liga recreacional) pero que era muy bueno y seguramente debería probarse para el equipo ‘Rep’ (competitivo). Lo ví jugar un par de partidos de fútbol indoor y sí, el chico era definitivamente bueno. Hablé con sus padres (muy buena gente) y les recomendé que lo anotaran para los tryouts que se venían.
     
    El chico pasó las pruebas sin problemas y entró al equipo B (donde yo ya era asistente del técnico). Tuvo una muy buena temporada, así que no fue extraño verlo progresar al equipo A al cabo de un par de temporadas. Tenía muy buenas condiciones, era muy trabajador y era muy fácil y placentero dirigirlo. Era totalmente zurdo, así que de inmediato lo nombré mi favorito. 🙂
     
    Santi (que había elegido bajar del A al B ese año) volvió a ese equipo un año después, y para entonces no sólo eran compañeros de escuela sino que también muy buenos amigos. Este chico no la pasó bien ese año; tenía dificultades para encontrar su lugar en la cancha y perdió la confianza. Al final de la temporada, hasta renunció al equipo. Yo me puse mal cuando me enteré, porque sabía que tenía mucho potencial! Hice algo que no había hecho hasta entonces y que sólo repetí un par de veces en el futuro: hablé con él para convencerlo de volver. Tenía una propuesta que esperaba le interesara:
     
    – Sé que no estás muy contento con la forma en que has estado jugando, y que no te sentís cómodo con la posición en que te hemos puesto este verano. Pero escuchame esto; vamos a jugar una liga de invierno y no tenemos arquero. Te he visto jugar en el arco en el House League, y sé que lo hacer por diversión, pero también sé que sos muy bueno. Te interesaría probar jugando de arquero?
     
    El aceptó y volvió al equipo. Decir que brilló en su nueva posición es muy poco. Tuvo una temporada de invierno buena, pero lo mejor estaba por venir. Los siguientes cuatro años no sólo lo vieron convertirse en uno de mis mejores jugadores, sino que también y en mi opinión, fue uno de los mejores arqueros en la provincia en esa edad. Fue instrumento crucial en muchos de nuestros partidos más importantes, y jugó un rol esencial en nuestro camino a las finales de la Copa de Ontario. Muchas veces, al final de nuestros partidos, le diría:
     
    – Menos mal que hoy no había ‘scouts’ (veedores) en la cancha porque si no ya para este fin de semana estarías jugando en otro lado…
     
    Él siempre fue muy agradecido por las oportunidades que se le habían dado, otro signo de un chico muy bien educado. Más de una vez respondía a mis elogios diciendo cosas como ‘Yo estoy aquí gracias a vos’. Era muy lindo de su parte, pero yo siempre le remarqué que no era yo el que volaba de palo a palo para hacer esas atajadas brillantes. Era él. Yo sólo le había pedido que volviera, era todo! Pero qué buen chico, no? Oro en polvo.
     
    En Noviembre de 2012, me enteré de un evento de fútbol en Michigan, muy cerca de donde me hallaba trabajando. Llamé a mi hijo y le conté sobre las pruebas; le dije que lo podía pasar a buscar y que había lugar para dos de sus amigos, así podían asistir y probar su suerte. Le pedí a Santi que llamara a nuestro arquero, pero el amablemente se excusó. Si leen este blog no muy frecuentemente, pueden hacer click aquí y ver cómo le fueron las cosas a los tres chicos que sí asistieron. El protagonista de esta historia hubiera sido igualmente exitoso, si no más.
     
    Cuando hizo la transición de la escuela secundaria a la universidad, el por supuesto entró al equipo sin problemas, y fue el arquero titular desde el primer día (aún lo es!). Tuvo una serie de desafortunadas lesiones (algunas serias), así que su disponibilidad para jugar para mi equipo fue lógicamente afectada. De todos modos, siempre que pudo o se lo necesitó vino, aún si no estaba 100%. El 6 de Agosto de 2015, el estuvo allí, custodiando mi arco, en el partido en que perdimos contra Sigma FC Academy y que sería mi despedida como técnico de fútbol masculino.
     
    Lo seguí viendo, sin embargo; es que como dije, es muy amigo de Santi, así que de vez en cuando nos encontramos. A veces lo fui a ver jugar para el equipo de la universidad. El verano pasado, allí estuve, viendo una vez más cómo se robaba los aplausos en un durísimo 1-1 ante el más fuerte equipo de la Universidad del Oeste de Ontario.
     
    Esperé a que saliera de la cancha, por supuesto. Lo saludé, y una vez más le dije:
     
    – Seguís siendo el mejor…
     
    La respuesta fue la de siempre:
     
    – Te lo debo todo a vos. No estaría aquí de otro modo.
     
    Ambos sabíamos que eso no era cierto. Pero como dije, que chico fantástico, no?
     

    Ontario Cup semifinal – 2012
     
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  • La metamorfosis

    *Al despertar Goyo Samsánez una mañana, tras un sueño intranquilo, se encontró en su cama convertido en un monstruoso insecto.* —¡Ñiiiii….Ñiiiiiii…ÑÍ! —Paquito, ve a ver qué quiere tu padre. —Jooooo, mamá pero si estoy siendo aleccionado por un youtuber para matar a todos los adultos y que los menores de 14 años conquistemos el mundo. […]

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  • Recuperando aún de la vorágine del día del padre

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  • Viernes dando la nota #194: Mejor espero…

    Cortito y al pie. A veces el chip cambia de un día para otro. Esto no quiere decir que vaya a mejor, o que se arruine todo en un momento. Siempre hay muchas posiciones intermedias, retrocesos, intentos fallidos y hasta cabezonería por apagar, encender y reiniciar. Pero hasta la monotonía y el hastío termina por morderte los tobillos, y más arriba. Esta semana me han dicho de todo, y me han llamado casi de todo. Pero ni siquiera eso importa, y tampoco tengo tiempo para eso. Es como esa lona que restalla con el viento. Ruido. Cuando una de tus vendas en la cara es el estrés, al final es el goteo que ya ni recuerdas cuándo comenzó lo que acaba por empaparte. Para lo bueno y para lo malo.

    Nunca conocí a un hombre sabio. Y si lo hice, era una mujer. Una cosa es tener buena actitud, y otra bien distinta –y al alcance de tan poca gente– tener talento. Y a veces a mí me faltan de las dos. Demasiadas veces. Cuesta darse cuenta de que lo único que puedes intentar cambiar es tu disposición. Porque lo que te haya tocado de capacidad o aptitudes es como el helado derretido chorreando por el barquillo. Y solo te queda esperar a que no se te note demasiado. Y aprender de la mujer sabia. A seguir esperando.

    A cambiar el paso. Sigo teniendo ganas, necesidad, de subirme a un avión, y de hoteles. Pero eso tendrá que esperar. No es tan raro, ¿verdad? La semana que viene, más. Sed libres.

    ¡Feliz #VDLN! ¡Y que la Fuerza os acompañe!
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  • Parques para gente mayor

    Vive Dios que hoy he visto a una señora de unos 70 años largos utilizar una de estas máquinas. No era un niño, ni un gamberro, ni un adolescente desfaenado… ¡Una anciana! ¡El público al que van dirigidas!¿Podéis creerlo? Las máquinas tampoco.

  • Lucarius: Breath of the Wild

    Ha llegado el día. El título de “Mejor juego de la historia” ha encontrado un nuevo dueño. Tranquilos que no ha muerto nadie para ocupar el Trono de Hierro. Ha sido una transición suave que se ha ido forjando a lo largo de 19 largos años. Al final ha sido un salto de generación, una evolución natural, […]

  • Pequeños lectores: “¿Qué le pasa a Uma?”, de Raquel Díaz Reguera

    En ‘¿Qué le pasa a Uma?’ Raquel Díaz Reguera se acerca a un tipo de acoso escolar mucho menos visible que el que utiliza la violencia, pero igual de duro en sus consecuencias: el acoso que se vale de la exclusión para marginar al diferente, al que no se une al “todos los demás”.

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  • LOS RÍOS DE ALBERTO

    La política española se ha enfangado tanto en los últimos tiempos que es normal que las personas mínimamente sensatas, y sobre todo con un trabajo que les permita ganarse la vida decentemente, no estén por la labor de implicarse en unas dinámicas que, controladas por unas élites oligárquicas, les restan autonomía. Ello no quiere decir que no haya muchas personas honestas, inteligentes y comprometidas en la vida pública. Por supuesto que las hay, aunque me temo que con demasiada frecuencia en un segundo plano o a punto siempre de abandonar el barco. Ahora bien, las que manejan el timón, marcan estrategias y se reparten cuotas de poder suelen ser profesionales de la política para los que la disciplina y la sumisión al jerarca de turno es un mínimo precio que gustosos pagan con tal de mantenerse en el púlpito y, en muchos casos, mantener un nivel de vida y de reconocimiento que por otras vías serían impensables. Estos males se multiplican en la política local, donde la cercanía hace más fáciles las redes clientelares, las servidumbres y las tácticas sicilianas, y donde además el nivel de dedicación es tan extremo para quien se lo toma en serio que es habitual que la «vitae» acabe siendo engullida por el «curriculum».
    En un escenario como este es lógico que encajen mal los seres disidentes, las mentes que se interrogan y los individuos que suelen buscar los cientos de matices que hay entre el blanco y el negro. Con este panorama, que tampoco la «nueva política» ha conseguido transformar, sino que más bien lo ha subrayado con estrategias más sibilinas, a nadie de los que lo conocemos bien nos ha cogido por sorpresa que Alberto de los Ríos haya decidido abandonar el Ayuntamiento. Además de ser un hombre que tiene un puesto de trabajo al que volver, cosa que me temo no pueden decir buena parte de sus colegas de Pleno, Alberto es un tipo que asumió hace años que la curiosidad permanente es el mejor estado del alma, que conquistó en una ciudad tan armarizada como esta su irrenunciable derecho a amar a quien le dé la gana y que siempre entendió que la política o transforma la injusta realidad o es solo una escenificación en beneficio de los privilegiados. Su voz pública, además, nunca fue guerrera ni altiva, lo cual no quiere decir que no haya tenido ni tenga convicciones hondas, pero siempre la usó recordando que la ternura, como bien nos enseñó Petra Kelly, también puede ser un arma de lucha.
    Con todos estos mimbres, y otros muchos que hacen del profesor De los Ríos un soñador que un día quiso probar la efervescencia de la res publica, es evidente que Capitulares haya acabado siendo un cauce demasiado estrecho y limitado para quien alberga un caudal de utopías en su cerebro de niño grande. Ello no quiere decir, estoy seguro, que se retire a la comodidad de sus habitaciones. Lo imagino curtiéndose en otras batallas, militando en sus múltiples luchas contra la desigualdad, aprendiendo y haciendo ecofeminismo, confiando en las potencialidades del cuidado y en la savia renovadora de lo horizontal. Esta ciudad, por tanto, seguirá disfrutando de su coraje y de su ternura. Solo pierde con su marcha una política que, tan vieja como la más vieja, continúa mirándose el ombligo y desilusionando a quienes un día pensamos que cabían alternativas frente al neoliberalismo salvaje y la democracia formal. Menos mal que seguiremos encontrándonos con Alberto en «la república de las letras» mientras que recordamos lo que la sabia Adrienne Rich un día nos enseñó: «Un movimiento por el cambio vive en los sentimientos, las acciones y las palabras. Cualquier cosa que limite o mutile nuestros sentimientos dificulta más nuestra actuación, hace que nuestros actos sean reactivos, repetitivos: el pensamiento abstracto, las estrechas lealtades tribales, cualquier tipo de superioridad, la arrogancia de creernos en el centro».
    LAS FRONTERAS INDECISAS, Diario Córdoba, 22 de marzo de 2017:
    http://www.diariocordoba.com/noticias/opinion/rios-alberto_1133358.html
  • Televisión y horarios

    Que bien. Ahora en La Uno ponen un par de programas para poder ver en familia, con nuestros retoños y retoñas. No son dibujos animados ni películas. Son programas programas, con sus presentadores y todo, y salen niños y niñas de verdad. En “Jugando con la estrellas”, presentado por Jaime Cantizano, papás o mamás tienen…