• Televisión y horarios

    Que bien. Ahora en La Uno ponen un par de programas para poder ver en familia, con nuestros retoños y retoñas. No son dibujos animados ni películas. Son programas programas, con sus presentadores y todo, y salen niños y niñas de verdad. En “Jugando con la estrellas”, presentado por Jaime Cantizano, papás o mamás tienen…

  • Educar para la rebelión

    Por Mrs. Tomico, la Maestra-Jedi.

    De entre las que yo considero muchas y buenas (aunque quizás no demasiado prácticas) enseñanzas que recibí en la Facultad de Periodismo, he atesorado durante todos estos años, el descubrimiento del conocido como “Experimento de Milgram”. Descubrimiento que debió sobrevenirme en alguna de aquellas remotas y soporíferas tardes de primero o segundo de carrera.

    Básicamente el famoso experimento social viene a demostrar que los adultos poseemos, mayoritariamente, una “extrema buena voluntad para aceptar casi cualquier requerimiento ordenado por la autoridad”. ¿Que cómo demostró Milgram esta afirmación suya? Bueno, pues juntó a unas cuantas criaturitas, les dio un botón y les dijo que cuando lo apretaran le provocarían descargas eléctricas a un pobre desgraciado que había en la habitación contigua (el pobre desgraciado era un actor muy convincente y en realidad estaba tan tranquilo echando el rato, pero los otros esto no lo sabían). Les dijeron que pulsaran cada vez que se lo pidieran. Que no pasaba nada, que era para un experimento… Pues la inmensa mayoría de estas personas apretó, apretó y apretó cada vez que se lo ordenaron, incluso mientras escuchaban claramente las súplicas desesperadas de dolor que llegaban de la habitación de al lado. Solo unas pocas pararon

    El tal Milgram parece que no tenía intereses sádicos en el asunto y que lo único que intentaba comprender era qué clase de mecanismo puede llevar a cometer verdaderas atrocidades a seres humanos aparentemente normales. Se planteaba, en concreto, si Eichmann (responsable directo de la “solución final”) y su millón de cómplices en el Holocausto habían actuado así, no por maldad o convicción sino, simplemente, porque estaban siguiendo órdenes… Pedazo de dilema moral que os he dejado. Lo sé. Aquí más información sobre el tema.

    Libro que Luke y Leia leen en su cole sobre cómo aprender a decir '¡NO!'.

    La cuestión es que desde que comencé a dedicarme a la enseñanza y, más intensamente, desde que me convertí en madre, el temita este de las descargas me viene a la cabeza en según qué circunstancias. No porque haya querido yo darle descargas a más de uno/a, por dió, sino por la cuestión esa de la obediencia ciega a la autoridad… La pregunta que comencé a hacerme hace algunos años fue exactamente: aceptando que la premisa de Milgram fuera cierta, ¿qué hace que las personas actuemos mayoritariamente de esta manera? Y, lo que es más importante, ¿qué puedo hacer yo como educadora/madre para cambiar esta situación? Obviamente se trataba de una experiencia sobre personas adultas y todos sabemos que los niños y, sobre todo, los adolescentes, tienen una tendencia natural a rebelarse contra la autoridad. Pero, ¿en qué momento abandonamos esta actitud? ¿Por qué lo hacemos? Y, lo que es más importante, ¿cómo podemos educar a las futuras generaciones para aprender a encauzar ese caudal de disidencia hacia los fines adecuados en vez de tratar de aniquilarlo durante el proceso educativo?

    Y entonces abrí los ojos. Y empecé a mirar bien.

    No me gustó lo que vi en clase: “niñ@ no te levantes sin mi permiso”, “ahora no toca hablar de eso”, “date prisa en terminar ese ejercicio que hay más trabajo que hacer”,… todo esto yo les decía. No me gustaron algunas cosas que vi en casa tampoco, aunque quizá en menor medida porque 2 no es lo mismo que 32 y 1 o 2 años no es lo mismo que 12 o 13.

    No me gusté yo misma. Porque yo, en mi ignorancia, estaba reproduciendo el modelo educativo este que enseña la obediencia ciega a la autoridad. De alguna manera, premiaba al que estaba callado (aunque quisiera hablar para denunciar una injusticia), al que no se levantaba para quejarse por la fecha de un examen (aun cuando ese mismo día toda la clase tuviera otros dos exámenes y yo, siendo mi obligación saberlo, no tenía ni idea del asunto). Celebraba a mi hijo o a mi hija cuando daban un beso a un desconocido solo porque yo se lo había pedido…

    Menos mal que ya había abierto los ojos y comencé a intentar cambiar la situación. No estoy hablando de fomentar el desorden y, obviamente, existen unas reglas y límites que deben ser cumplidos y respetados si queremos convivir en una sociedad medianamente pacífica y respirable. Pero sí hablo de enseñar a decir NO cuando es NO. De demostrar que, a veces, no pasa nada por enfrentarse a la autoridad si se ha realizado una petición injusta o excesiva y que está bien pensar si algo es moralmente aceptable o no, antes de obedecer ciegamente. Tampoco pasa nada si aquell@s que ostentamos la autoridad (todos los padres y madres ante nuestr@s hij@s lo hacemos) demostramos a veces que nos equivocamos y pedimos perdón públicamente de forma clara, sin ambages. Esto no nos hace perder “poder” sino que nos procura el respeto de l@s otr@s.

    Se trata, en definitiva, de educar ciudadan@s más comprometid@s y conscientes. No aborregados en las aguas tranquilas de una sociedad pacífica, sino en guardia, alerta y preparados por si en algún momento se comete alguna injusticia y hay que rebelarse contra ella. Sinceramente creo que la inmensa mayoría de los ciudadan@s no estamos educados para la rebelión. Y así nos va. Porque a veces la rebelión es necesaria.

    Me gustaría terminar recordando una anécdota que me ocurrió cuando daba clases en un instituto (os prevengo de que llevo ya unos meses lejos de las aulas y quizás la nostalgia esté empezando a idealizar este y otros recuerdos). Fue una de las grandes lecciones que he recibido de mis alumn@s. Simple y brillante y muy relacionada con todo esto. Lo que ocurrió en resumen es que una compañera y yo habíamos preparado con algunos chicos y chicas de 2º de ESO una representación teatral para realizar en instalaciones municipales, dentro de las actividades conmemorativas del Día de la Mujer. El caso es que la representación se llevó a cabo antes de la hora que fue comunicada a los padres y muchos de ellos llegaron cuando todo había terminado.

    Entonces uno de los alumnos preguntó a la representante municipal allí presente si era posible repetir la obra ante el nuevo público ya que todas las actuaciones previas habían terminado y no se necesitaba el salón de actos para nada más, pero recibieron una negativa clara. Ante tal respuesta yo estaba ya dispuesta a recoger y marcharme pero l@s chic@s se subieron al escenario y se negaron a bajarse hasta que les dejaran representar por segunda vez. Comenzaron a actuar y nadie pudo evitar que terminaran, aun cuando la mitad de la representación se hizo con la iluminación principal apagada, casi a oscuras. Pero nadie de entre el público se movió y todos les aplaudimos durante más de cinco minutos al terminar la obra. Fue emocionante.

    Ellos se rebelaron contra la autoridad para hacer algo que consideraban bello y justo. Ellos lo hicieron; no yo, que me senté en una de las últimas filas como una espectadora más. Y ellos me hicieron creer que, a fin de cuentas, no todo estaba perdido.

    Fue más o menos por la época en que estaba abriendo los ojos y comenzaba a ver de verdad.

    Fdo.: La Maestra-Jedi.

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    Publicado Charla de Carlos González sobre el sueño en Experiencia Bebé inicialmente en Roderíc Papiblogger.

  • Reformulando, repasando y subtitulando

    Reformulando, repasando y subtitulando

    No he empezado a escribir y ya sé que esta entrada va a parecer un ‘Diario de Villa Palet‘ de mis queridos y admirados Eva y Alfonso. Pero es necesario, porque abarca muchas cosas que tienen sentido por separado, más que en conjunto, de hecho, pero que me vienen así, como la vida.

    He vuelto al transporte público. Varias cosas me han llevado a ello. El proyecto en el que estoy acaba de despegar y eso me ha llevado a hacer más horas extras de las que me gustaría admitir, porque lo que realmente deseaba era salir a mi hora e irme con mi familia.

    Continue reading Reformulando, repasando y subtitulando at Padre en Estéreo.

  • Un testículo en ascensor

    Hoy os hablo de dos situaciones similares pero distintas: la criptorquidia y el testículo en ascensor. La criptorquidia o testículo oculto es la falta de al menos uno de los testículos en su localización normal (el escroto). En la mayoría de los casos se suele dar en el testículo derecho. Los testículos ocultos pueden encontrarse …leer más

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  • Jugar para que nuestros hijos sueñen con ser todo lo que quieran ser

    La semana pasada, para un reportaje que publiqué en Madresfera sobre la literatura infantil que lucha contra el machismo y los estereotipos, hablaba con Raquel Díaz Reguera, autora del genial álbum ilustrado ‘¿Hay algo más aburrido que ser una princesa rosa?’. Me decía la escritora e ilustradora sevillana que, según datos de un estudio, a los 9 años […]

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  • Tufo Cards y Electro Sour

    Hace unos días, gracias a Un Papa como Vader, Magico Editions y Kidzs World, recibimos en casa un paquete con muestras de las novedades de Magico Editions (Tufo Cards) y de Kidzs World (Electro Sour).

    En esta ocasión cangrejito a vuelto a traer para hacer el vídeo a su amigo L. Se las prometían muy felices, y se mostraban muy contentos en los momentos previos. Quizás el vídeo era una excusa para poder comerse unas chucherías, pero pronto se cambiaron las tormas.

    Tengo que reconocer que el vídeo a rozado lo gore, ya que cangrejito estuvo a punto de vomitar y todo con las Tufo Cards. Reconozco que huelen muy mal y os recomiendo que cuando las compréis las abráis en el exterior, porque si no el olor se queda en el ambiente, nosotros tuvimos que poner ambientador y sacar las cartas de la habitación.

    En cuanto a las gominolas de Electro Sour os comento que algunas están buenas, para mi gusto, un poco ácidas pero aceptables. Sin embargo hay otras que son imposibles de comer, son más bien un artículo de broma, ni el más pintado aguantará un minuto con esos caramelos en la boca, si no me creéis probarlos.

    Bueno espero que veáis el vídeo y os echéis unas risas. Yo sabía que iba a ser tremendo porque cangrejito no bebe refrescos ni de cola ni de naranja porque no soporta el “picor del gas” así que imaginad con esos caramelos.


  • Los niños que tiran petardos…

    Cuando, durante las fiestas patronales, vas dando un agradable paseo por la ciudad concentrado en tus movidas internas, cuando una adorable criaturita de no más de siete años y todas luces asilvestrada, pobre, te tira a los pies un petardo del tamaño de un calabacín que, al explotar, produce una detonación de tal calibre, que […]