Próximo destino: Road-trip por Francia (+ Disneyland Paris)

Ya queda poquito para nuestro gran viaje del año… Este año no tuvimos grandes dudas de cuál iba a ser el destino al que íbamos a dedicar unos días, y lo sabíamos porque creemos que es el momento de que nuestros hijos visiten un lugar que seguro que les encanta: Disneyland París.
Nuestra hija mayor está a punto de cumplir los 6 años y pensamos que esa es una buena edad para visitar uno de los parques de atracciones más importantes de Europa (el peque irá un poco a remolque aquí…).

Así pues, teniendo en cuenta el hándicap de que teníamos que visitar Disneyland París decidimos que nuestro viaje iba a ser un roadtrip por Francia. Empezamos a madurar la idea y cada vez nos parecía una mejor idea: No conocemos mucho nuestro país vecino y hacer ruta iba a ser una buena oportunidad para hacerlo. Haciendo que la visita al parque formara parte del viaje hacíamos también que su coste se diluyera un poco en lo referente al transporte, así que parece una muy buena jugada.
En un principio teníamos intención de visitar la Bretaña francesa pero por distancias y tiempo disponible al final lo cambiamos por la región de Normandía. Bretaña tendrá que esperar…
Saldremos de Terrassa dirección a la Duna de Pilat (la duna más alta de Europa); allí haremos nuestra primera parada y recuperaremos fuerzas del viaje… Al día siguiente nos desplazaremos hasta Burdeos y conoceremos la ciudad. Seguirá nuestra ruta hasta Nantes y ahí pararemos otra noche. Al día siguiente ya estaremos en zona normanda y empezaremos con uno de los platos fuertes del viaje: Mont Saint Michel. Estaremos 5 días por la región conociendo las playas del desembarco, pueblos típicos y llegaremos hasta los acantilados de la zona de Etretat. A continuación nos desplazaremos hasta París, donde pasaremos 4 días enteros para descubrir la que dicen que es una de las ciudades más bellas del mundo… Finalmente, el punto fuerte del viaje: 4 días en Disneyland París. Lo esperamos con muchas ganas y será toda una sorpresa para los peques porque no se lo vamos a decir hasta que estemos allí… Después del parque ya tocará volver a casa, y está por ver si lo haremos en uno o dos días, en función de lo cansados que vayamos… 
Serán 19 – 20 días de viaje en el que haremos de todo: conocer grandes ciudades, disfrutar de la naturaleza y del mar, conocer la historia en primera persona y nos divertiremos en un parque de atracciones… En pocas semanas nos vamos!
Una cosa que también nos hace especial ilusión es estrenar la equipación oficial de Con peques se puede: Iremos toda la familia con estas fantásticas camisetas de www.camisetaspersonalizadas.es que diseñamos nosotros mismos desde su página web utilizando nuestro flamante logo realizado por www.snikcomunicacion.es . Han quedado fantásticas!

(aunque nos gusten mucho, no las llevaremos todos los días :P)

Os iremos contando todas nuestras peripecias por las redes sociales.
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Próximo destino: Road-trip por Francia (+ Disneyland Paris)

Ya queda poquito para nuestro gran viaje del año… Este año no tuvimos grandes dudas de cuál iba a ser el destino al que íbamos a dedicar unos días, y lo sabíamos porque creemos que es el momento de que nuestros hijos visiten un lugar que seguro que les encanta: Disneyland París.
Nuestra hija mayor está a punto de cumplir los 6 años y pensamos que esa es una buena edad para visitar uno de los parques de atracciones más importantes de Europa (el peque irá un poco a remolque aquí…).

Así pues, teniendo en cuenta el hándicap de que teníamos que visitar Disneyland París decidimos que nuestro viaje iba a ser un roadtrip por Francia. Empezamos a madurar la idea y cada vez nos parecía una mejor idea: No conocemos mucho nuestro país vecino y hacer ruta iba a ser una buena oportunidad para hacerlo. Haciendo que la visita al parque formara parte del viaje hacíamos también que su coste se diluyera un poco en lo referente al transporte, así que parece una muy buena jugada.
En un principio teníamos intención de visitar la Bretaña francesa pero por distancias y tiempo disponible al final lo cambiamos por la región de Normandía. Bretaña tendrá que esperar…
Saldremos de Terrassa dirección a la Duna de Pilat (la duna más alta de Europa); allí haremos nuestra primera parada y recuperaremos fuerzas del viaje… Al día siguiente nos desplazaremos hasta Burdeos y conoceremos la ciudad. Seguirá nuestra ruta hasta Nantes y ahí pararemos otra noche. Al día siguiente ya estaremos en zona normanda y empezaremos con uno de los platos fuertes del viaje: Mont Saint Michel. Estaremos 5 días por la región conociendo las playas del desembarco, pueblos típicos y llegaremos hasta los acantilados de la zona de Etretat. A continuación nos desplazaremos hasta París, donde pasaremos 4 días enteros para descubrir la que dicen que es una de las ciudades más bellas del mundo… Finalmente, el punto fuerte del viaje: 4 días en Disneyland París. Lo esperamos con muchas ganas y será toda una sorpresa para los peques porque no se lo vamos a decir hasta que estemos allí… Después del parque ya tocará volver a casa, y está por ver si lo haremos en uno o dos días, en función de lo cansados que vayamos… 
Serán 19 – 20 días de viaje en el que haremos de todo: conocer grandes ciudades, disfrutar de la naturaleza y del mar, conocer la historia en primera persona y nos divertiremos en un parque de atracciones… En pocas semanas nos vamos!
Una cosa que también nos hace especial ilusión es estrenar la equipación oficial de Con peques se puede: Iremos toda la familia con estas fantásticas camisetas de www.camisetaspersonalizadas.es que diseñamos nosotros mismos desde su página web utilizando nuestro flamante logo realizado por www.snikcomunicacion.es . Han quedado fantásticas!

(aunque nos gusten mucho, no las llevaremos todos los días :P)

Os iremos contando todas nuestras peripecias por las redes sociales.
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Operación pañal 2.0: El retorno

Hace pocos días vivimos la segunda operación pañal en la familia… y qué diferente fue respecto a la primera! Antes de ponerme a escribir estas líneas me revisé lo que expliqué hace ya más de 3 años… y qué diferencia! Consideramos en la primera operación pañal que nos había salido bastante bien… hoy lo habríamos hecho diferente.
Hoy en día aún se oyen muchas cosas como:
  • Hay que hacerlo en verano
  • Cuando decidas quitarle el pañal tienes que…
  • Tienes que insistirle mucho
  • Tienes que encerrarte en casa
Pues no.
Tras mucho leer y escuchar a gente que sabe del tema nos quedó bien claro una cosa: No es algo que podamos decidir nosotros. Se trata de un proceso madurativo y como tal ni se aprende ni se enseña. Dejemos de hacer las cosas cuando a nosotros nos vaya bien y tomemos conciencia de hacerlas cuando tocan.
¿Que debe ser el propio niño que decida cuándo a hacerlo? Pues esperaremos… y pese a la tensión autoimpuesta porque este septiembre ya empieza el cole de los grandes, tuvimos paciencia y confiamos en él. Finalmente, el día llegó hace poco:
– No vull bolquer, sóc un nen gran (No quiero pañal, soy un niño grande). 
Pues nada, si no lo quieres, lo quitamos… Al principio seguíamos actuando igual; hacíamos el gesto de ir a ponerle el pañal y, si nos decía que no lo quería, no se lo poníamos. Por supuesto, algún escape hubo (un par o tres, no más) pero el tema no pasó de ahí; cada vez lo llevaba menos y, cuando nos quisimos dar cuenta, se había pasado todo un día sin pañal: Ya estaba hecho.
Desde ese día no le hemos vuelto a poner pañal salvo para dormir (y creo que no vamos a tardar mucho en abandonarlo…) y solo hemos tenido un par de escapes húmedos y uno sólido. Vamos, un balance genial!
Estamos muy contentos con este proceso y el peque lo ha gestionado completamente a su manera… sin presiones de ningún tipo. Eso nos reafirma que hemos hecho lo que tocaba cuando tocaba.
De hecho, podríamos decir que esta operación pañal 2.0 no ha existido.
Si estáis o vais a estar en este proceso no os dejéis llevar por los tópicos… leed sobre el tema y no tengáis prisa, de verdad. Anticiparse no es buena idea.
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Operación pañal 2.0: El retorno

Hace pocos días vivimos la segunda operación pañal en la familia… y qué diferente fue respecto a la primera! Antes de ponerme a escribir estas líneas me revisé lo que expliqué hace ya más de 3 años… y qué diferencia! Consideramos en la primera operación pañal que nos había salido bastante bien… hoy lo habríamos hecho diferente.
Hoy en día aún se oyen muchas cosas como:
  • Hay que hacerlo en verano
  • Cuando decidas quitarle el pañal tienes que…
  • Tienes que insistirle mucho
  • Tienes que encerrarte en casa
Pues no.
Tras mucho leer y escuchar a gente que sabe del tema nos quedó bien claro una cosa: No es algo que podamos decidir nosotros. Se trata de un proceso madurativo y como tal ni se aprende ni se enseña. Dejemos de hacer las cosas cuando a nosotros nos vaya bien y tomemos conciencia de hacerlas cuando tocan.
¿Que debe ser el propio niño que decida cuándo a hacerlo? Pues esperaremos… y pese a la tensión autoimpuesta porque este septiembre ya empieza el cole de los grandes, tuvimos paciencia y confiamos en él. Finalmente, el día llegó hace poco:
– No vull bolquer, sóc un nen gran (No quiero pañal, soy un niño grande). 
Pues nada, si no lo quieres, lo quitamos… Al principio seguíamos actuando igual; hacíamos el gesto de ir a ponerle el pañal y, si nos decía que no lo quería, no se lo poníamos. Por supuesto, algún escape hubo (un par o tres, no más) pero el tema no pasó de ahí; cada vez lo llevaba menos y, cuando nos quisimos dar cuenta, se había pasado todo un día sin pañal: Ya estaba hecho.
Desde ese día no le hemos vuelto a poner pañal salvo para dormir (y creo que no vamos a tardar mucho en abandonarlo…) y solo hemos tenido un par de escapes húmedos y uno sólido. Vamos, un balance genial!
Estamos muy contentos con este proceso y el peque lo ha gestionado completamente a su manera… sin presiones de ningún tipo. Eso nos reafirma que hemos hecho lo que tocaba cuando tocaba.
De hecho, podríamos decir que esta operación pañal 2.0 no ha existido.
Si estáis o vais a estar en este proceso no os dejéis llevar por los tópicos… leed sobre el tema y no tengáis prisa, de verdad. Anticiparse no es buena idea.
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Viaje a Noruega: Algunos números

Los fiordos tienen de todo, tal y como os he ido contando durante unos cuantos posts… aún quedan algunas cosas por contar, pero echando la vista atrás, hoy toca dejar algunos números de nuestro viaje para ver un poco en perspectiva todo lo que implica visitar esta bella región. De forma muy resumida, lo que vimos / hicimos fue:

Visitar 15 Cascadas: Teniendo en cuenta que nos llovió mucho, veíamos agua por todos sitios… sin embargo, contando las que fuimos a visitar expresamente las podemos dejar en este número.
Recorrer 2.100 Kilómetros: Noruega es un país muy grande, y solo recorriendo la región de los fiordos hicimos esa nada despreciable cantidad de kilómetros… sin contar los que hicimos con ferry, claro.
Dormir en 9 alojamientos: 1 hotel, 2 apartamentos y 6 cabañas fueron los lugares en los que hicimos noche durante los 15 días que duró el viaje.
Uno de los mejores alojamientos…
Utilizar 11 ferries: Ya os he comentado en más de una ocasión que este medio de transporte es muy habitual en el país. De hecho, si no los hubiera, las distancias aún serían mayores.
Usar 11 medios de transporte: Desde nuestra llegada en avión, utilizamos de todo: coche, ferry, funicular, teleférico, autocar, bus interurbano, tren turístico, tren regional… cada uno de ellos con su encanto.
El fantástico tren de Flam
Recorrer 6 Carreteras turísticas nacionales: Catalogadas como de excepcional belleza, merece la pena pasar por algunas de las 18 rutas para disfrutar del paisaje. Es posible que en alguna ocasión el recorrido no sea el más rápido, pero compensa. Un ejemplo claro es la Carretera de los Trolls.
Pasar por decenas de túneles: Cortos, largos, muy largos (el más largo del mundo entre ellos), en espiral, con rotondas en su interior… de todos los gustos y colores para conseguir arañar minutos en los desplazamientos por su complicada geografía.
Disfrutar (o no) de 11 miradores: Comenzando por algunos naturales como el Preikestolen, pasando por los urbanos como el de Alesund, el fantástico mirador de la carretera de los Trolls o los que se asoman a Geiranger. En algunos no pudimos ver nada por el mal tiempo :(.
La carretera de los Trolls
Visitar 4 museos: No visitamos demasiados porque preferimos aprovechar más los paisajes, pero sí que conocimos algunos en Bergen (Hanseático y de la Pesca), en Flam y el del Petróleo en Stavanger.
Museo de la pesca
Conocer 6 Iglesias: Algunas de madera, otras más tradicionales… incluyendo entre ellas la de Hopperstad o la de Lom.
Iglesia de Hopperstad
Maravillarnos con 5 Fiordos: Algunos desde dentro, como Naerofjord o GeirangerFjord, otros desde estupendos miradores (como el Preikestolen) y algunos de ellos desde la carretera…
Imposible resumirlo todo; lo que quería reflejar aquí es el viaje tan versátil que se puede llegar a vivir… por supuesto, me he dejado muchas cosas más, pero creo que estas son un buen reflejo de lo que hicimos.
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Reserva africaine de Sigean: Conociendo la zona

Hace algunos días os explicaba nuestra experiencia en la Reserva Africaine de Sigean… Tal y como os comentaba, aprovechamos para pasar el fin de semana por la zona y conocerla algo más (Lo que se puede conocer en dos días y medio).
Llegamos el viernes a última hora de la tarde a Port la Nouvelle y nos instalamos en unos apartamentos llamados Port La Nouvelle Residence situados en la entrada del pueblo. Tras una pequeña charla con los propietarios de los apartamentos, nos recomendaron que fuéramos al parque a primera hora del sábado: Es cuando los animales están más activos y cuando se puede encontrar un poco menos de gente. Con esa información, nuestro planning previsto quedaba así:
  • Viernes: Llegada a Port la Nouvelle Residence.
  • Sábado: Por la mañana y hasta media tarde (18.00 aprox) visita a la Reserva. A última hora del día, visita relámpago a Narbonne y cena en Les Grands Buffets.
  • Domingo: Por la mañana, conocer un poco Port La Nouvelle y, después de comer, vuelta a casa.
Port La Nouvelle
Este pequeño pueblo costero es un lugar fantástico como centro de operaciones. Es agradable, tiene todos los servicios que se puedan necesitar y está bastante cerca de la reserva (no más de 15 minutos). El sábado por la mañana aprovechamos para dar una vuelta por el mercado semanal y así preparar el avituallamiento.
El domingo pudimos disfrutar de un agradable paseo por el centro y acabamos en la playa. 10 kilómetros de arena fina en el que, sobretodo los peques, disfrutaron como enanos… De hecho, acabaron sin ropa y completamente empapados. Muy cerca de la playa hay también un gran parque infantil en el que pasar un buen rato.

Tenéis más información del pueblo en su página web: http://www.ot-portlanouvelle.com/
Nuestro alojamiento
Nos alojamos en unos apartamentos llamados Port la Nouvelle Residence (enlace booking). Pequeñitos pero con todo lo necesario en un edificio centenario. Los propietarios fueron encantadores y nos dieron valiosas recomendaciones (y nos ayudaron en alguna que otra gestión). Además, como tienen niños pequeños hay muchos juguetes con los que los peques se entretuvieron… y para cenar, barbacoa en la terracita.
Conociendo Narbonne
Otra de las cosas que queríamos hacer aprovechando que estábamos por la zona era conocer ese famoso buffet del que tanto se habla: Les Grands Buffets. De él os hablaré después, pero aprovechando que está en las afueras de Narbonne y que íbamos a ir a cenar allí, decidimos hacer una visita fugaz y conocer un poco su casco histórico.

Lo cierto es que vimos lo justito porque era algo tarde (alrededor de las 19.00) y, evidentemente, ya no había nada abierto. Nuestra guía fue un mapa que encontramos a la orilla del canal de Robine y que recomendaba un recorrido por el casco antiguo y durante el que vimos los exteriores del mercado de Les Halles, el Ponts des Marchands (en el canal), la plaza de las 4 fuentes, la Chapelle des penitents bleus, el Palais des Archeveques (en la plaza de l’Hotel de Ville ) y la imponente Catedral de Saint-Just y Saint-Pasteur. El plato fuerte de la zona, la abadía de Fontfroide, no la pudimos visitar. Otra vez será.

Les Grands Buffets
El sábado por la noche teníamos previsto algo que nos llamaba mucho la atención: visitar Les Grands Buffets; ese fantástico Buffet del que se habla en tantos y tantos lugares y que permite, por poco más de 30 euros por persona, disfrutar de diferentes tipos de comida que seguramente no sean habituales en nuestra dieta y que evidentemente no son los que se acostumbran a encontrar en lo que nosotros llamamos buffet libre.
Tartars, pescados al gusto, marisco, ostras, langostas, decenas de tipos de queso y patés… decenas y decenas de platos que tienen su colofón en varias decenas de postres. Imposible probarlo todo!

Algo indispensable antes de visitarlo: Reservar por internet en cuanto sepáis la fecha en la que vais a ir… siempre se llena y, conforme se acerca la fecha deseada, se puede hacer muy difícil conseguir una mesa (y eso que hay muchas).
Nosotros interpretamos erróneamente la información de la web y acabamos reservando muy tarde; conclusión? Nos dieron una de las últimas horas disponibles: El sábado a las 22.00 (tardísimo para ser un horario francés). Intentamos cambiarla por su web pero, tras encontrar un hueco a las 19.45 y averiguar si podíamos o no podíamos cambiarla (con la ayuda de los propietarios de los apartamentos), no conseguimos hacerlo.
Tras nuestro paseo por Narbonne, decidimos acercarnos al restaurante antes de la hora prevista a ver si había suerte… y la hubo. Teníamos reserva a las 22.00 en la zona interior del restaurante, pero había quedado un hueco en la zona del jardín y pudimos entrar antes.
El restaurante tiene dos grandes zonas para comer: El salón, donde está toda la comida, la zona de cocina en directo, los postres y una zona de juegos infantiles y el jardín, al aire libre y muy bien decorado. Es bonito pero hay que desplazarse más para ir a buscar la comida.

Estuvimos muuuuucho rato cenando… tanto que salimos de allí pasadas las 00.15 (con los peques ya reventados del día completito que habían pasado); pasamos allí más de dos horas y media (van sacando comida hasta las 00.00).
Nuestra conclusión sobre el restaurante: No está mal, aunque quizás teníamos las expectativas demasiado elevadas y no nos sorprendió tanto como nos esperábamos. Es un lugar digno de visitar y la comida está muy buena; sin embargo, no deja de ser un buffet… hay que levantarse una y otra vez a buscar la comida y yo, que no soy demasiado amigo de este tipo de restaurantes, me da la sensación de estar comiendo solo. Eso sí, los camareros son encantadores y, si es tu cumpleaños, tienen un pequeño detalle.
Podéis leer mi review completa del restaurante en Tripadvisor.
Para reservar, desde su web: www.lesgrandsbuffets.com
Y esto es lo que dio de si nuestro fin de semana por tierras francesas… todos disfrutamos mucho en todo lo que hicimos y nos vino muy bien para cargar pilas y cambiar de aires.
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Reserva africaine de Sigean: Conociendo la zona

Hace algunos días os explicaba nuestra experiencia en la Reserva Africaine de Sigean… Tal y como os comentaba, aprovechamos para pasar el fin de semana por la zona y conocerla algo más (Lo que se puede conocer en dos días y medio).
Llegamos el viernes a última hora de la tarde a Port la Nouvelle y nos instalamos en unos apartamentos llamados Port La Nouvelle Residence situados en la entrada del pueblo. Tras una pequeña charla con los propietarios de los apartamentos, nos recomendaron que fuéramos al parque a primera hora del sábado: Es cuando los animales están más activos y cuando se puede encontrar un poco menos de gente. Con esa información, nuestro planning previsto quedaba así:
  • Viernes: Llegada a Port la Nouvelle Residence.
  • Sábado: Por la mañana y hasta media tarde (18.00 aprox) visita a la Reserva. A última hora del día, visita relámpago a Narbonne y cena en Les Grands Buffets.
  • Domingo: Por la mañana, conocer un poco Port La Nouvelle y, después de comer, vuelta a casa.
Port La Nouvelle
Este pequeño pueblo costero es un lugar fantástico como centro de operaciones. Es agradable, tiene todos los servicios que se puedan necesitar y está bastante cerca de la reserva (no más de 15 minutos). El sábado por la mañana aprovechamos para dar una vuelta por el mercado semanal y así preparar el avituallamiento.
El domingo pudimos disfrutar de un agradable paseo por el centro y acabamos en la playa. 10 kilómetros de arena fina en el que, sobretodo los peques, disfrutaron como enanos… De hecho, acabaron sin ropa y completamente empapados. Muy cerca de la playa hay también un gran parque infantil en el que pasar un buen rato.

Tenéis más información del pueblo en su página web: http://www.ot-portlanouvelle.com/
Nuestro alojamiento
Nos alojamos en unos apartamentos llamados Port la Nouvelle Residence (enlace booking). Pequeñitos pero con todo lo necesario en un edificio centenario. Los propietarios fueron encantadores y nos dieron valiosas recomendaciones (y nos ayudaron en alguna que otra gestión). Además, como tienen niños pequeños hay muchos juguetes con los que los peques se entretuvieron… y para cenar, barbacoa en la terracita.
Conociendo Narbonne
Otra de las cosas que queríamos hacer aprovechando que estábamos por la zona era conocer ese famoso buffet del que tanto se habla: Les Grands Buffets. De él os hablaré después, pero aprovechando que está en las afueras de Narbonne y que íbamos a ir a cenar allí, decidimos hacer una visita fugaz y conocer un poco su casco histórico.

Lo cierto es que vimos lo justito porque era algo tarde (alrededor de las 19.00) y, evidentemente, ya no había nada abierto. Nuestra guía fue un mapa que encontramos a la orilla del canal de Robine y que recomendaba un recorrido por el casco antiguo y durante el que vimos los exteriores del mercado de Les Halles, el Ponts des Marchands (en el canal), la plaza de las 4 fuentes, la Chapelle des penitents bleus, el Palais des Archeveques (en la plaza de l’Hotel de Ville ) y la imponente Catedral de Saint-Just y Saint-Pasteur. El plato fuerte de la zona, la abadía de Fontfroide, no la pudimos visitar. Otra vez será.

Les Grands Buffets
El sábado por la noche teníamos previsto algo que nos llamaba mucho la atención: visitar Les Grands Buffets; ese fantástico Buffet del que se habla en tantos y tantos lugares y que permite, por poco más de 30 euros por persona, disfrutar de diferentes tipos de comida que seguramente no sean habituales en nuestra dieta y que evidentemente no son los que se acostumbran a encontrar en lo que nosotros llamamos buffet libre.
Tartars, pescados al gusto, marisco, ostras, langostas, decenas de tipos de queso y patés… decenas y decenas de platos que tienen su colofón en varias decenas de postres. Imposible probarlo todo!

Algo indispensable antes de visitarlo: Reservar por internet en cuanto sepáis la fecha en la que vais a ir… siempre se llena y, conforme se acerca la fecha deseada, se puede hacer muy difícil conseguir una mesa (y eso que hay muchas).
Nosotros interpretamos erróneamente la información de la web y acabamos reservando muy tarde; conclusión? Nos dieron una de las últimas horas disponibles: El sábado a las 22.00 (tardísimo para ser un horario francés). Intentamos cambiarla por su web pero, tras encontrar un hueco a las 19.45 y averiguar si podíamos o no podíamos cambiarla (con la ayuda de los propietarios de los apartamentos), no conseguimos hacerlo.
Tras nuestro paseo por Narbonne, decidimos acercarnos al restaurante antes de la hora prevista a ver si había suerte… y la hubo. Teníamos reserva a las 22.00 en la zona interior del restaurante, pero había quedado un hueco en la zona del jardín y pudimos entrar antes.
El restaurante tiene dos grandes zonas para comer: El salón, donde está toda la comida, la zona de cocina en directo, los postres y una zona de juegos infantiles y el jardín, al aire libre y muy bien decorado. Es bonito pero hay que desplazarse más para ir a buscar la comida.

Estuvimos muuuuucho rato cenando… tanto que salimos de allí pasadas las 00.15 (con los peques ya reventados del día completito que habían pasado); pasamos allí más de dos horas y media (van sacando comida hasta las 00.00).
Nuestra conclusión sobre el restaurante: No está mal, aunque quizás teníamos las expectativas demasiado elevadas y no nos sorprendió tanto como nos esperábamos. Es un lugar digno de visitar y la comida está muy buena; sin embargo, no deja de ser un buffet… hay que levantarse una y otra vez a buscar la comida y yo, que no soy demasiado amigo de este tipo de restaurantes, me da la sensación de estar comiendo solo. Eso sí, los camareros son encantadores y, si es tu cumpleaños, tienen un pequeño detalle.
Podéis leer mi review completa del restaurante en Tripadvisor.
Para reservar, desde su web: www.lesgrandsbuffets.com
Y esto es lo que dio de si nuestro fin de semana por tierras francesas… todos disfrutamos mucho en todo lo que hicimos y nos vino muy bien para cargar pilas y cambiar de aires.
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Nostalgia de padres: Cosas que echamos de menos

Cómo pasa el tiempo, ¿verdad? Parece que no, pero ya hace algo más de 5 años y medio que somos padres. Algunos dirán que tampoco es tanto (sobretodo padres más experimentados :P), pero es una época tan intensa que ya casi ni nos acordamos qué hacíamos con nuestra vida cuando no estaban los pequeñajos ocupándolo todo.
En esta época en la que andamos cansados, saturados y faltos de paciencia aparece cierta nostalgia y vienen a la mente algunas de las cosas que no tienes; se echan de menos muchas ciertas cosas que igual vuelven de aquí unos años y otras que quizás han desaparecido para siempre. Voy a enumerar algunas de ellas:
  • Momentos de sofá: Esos fines de semana en las que te podías pegar una maratón de series / películas sin interrupciones… ahora es un reto ver un capítulo de algo sin interrupciones (ya sea por los peques o porque nos dormimos…).
  • Dormir sin interrupciones: Dormir hasta que te duele la espalda de tanto estar en la cama. Mirar el reloj y ver que ya no vas a desayunar; casi mejor hacer el aperitivo y comer. Ahora te duele la espalda, pero seguramente porque el peque te hace dormir en posiciones extrañas.
  • Ir sin prisas: Poder ir a cualquier sitio y no sufrir porque “son más de las dos y estos niños aún sin comer” y situaciones del estilo; acabar comprándote alguna guarrada algo de fast-food y acabar comiendo sentados en un bordillo sin mayor preocupaciones.
  • Aburrirse: Llegar a casa y pensar… ¿qué hago? 
  • Poder tener momentos íntimos… a cualquier hora y en cualquier sitio de casa.
  • Disfrutar de la lectura: Ahora que tenemos mucho menos tiempo que antes, los ratos mientras los peques duermen se aprovechan al máximo para poner la vida en orden. En mi caso, la lectura es una de las perjudicadas y la tengo algo abandonada 🙁
  • Poder hacer planes de última hora sin que suponga un trauma o te lo tengas que pensar miles de varias veces.
  • Disfrutar del silencio… Quien vive con niños sabe el valor que tiene el silencio. Y no, no hablo de ese momento en el que los peques están durmiendo. 
Podría seguir haciendo suspiros y escribiendo más cosas que ya no tenemos, pero tampoco es necesario. Pensándolo fríamente, pocas cosas de las que os he enumerado son vitales. En realidad nuestra vida, sea como sea, está bastante bien; es ajetreada, caótica e intensa… pero es la nuestra 🙂
¡Lo que tenemos son ganas de vacaciones y de cambiar de aires!
Y vosotros/as, ¿Echáis mucho de menos algo?

P.D.: Un ratillo de algunas de ellas de vez en cuando para cargar pilas tampoco está de más 😛
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Nostalgia de padres: Cosas que echamos de menos

Cómo pasa el tiempo, ¿verdad? Parece que no, pero ya hace algo más de 5 años y medio que somos padres. Algunos dirán que tampoco es tanto (sobretodo padres más experimentados :P), pero es una época tan intensa que ya casi ni nos acordamos qué hacíamos con nuestra vida cuando no estaban los pequeñajos ocupándolo todo.
En esta época en la que andamos cansados, saturados y faltos de paciencia aparece cierta nostalgia y vienen a la mente algunas de las cosas que no tienes; se echan de menos muchas ciertas cosas que igual vuelven de aquí unos años y otras que quizás han desaparecido para siempre. Voy a enumerar algunas de ellas:
  • Momentos de sofá: Esos fines de semana en las que te podías pegar una maratón de series / películas sin interrupciones… ahora es un reto ver un capítulo de algo sin interrupciones (ya sea por los peques o porque nos dormimos…).
  • Dormir sin interrupciones: Dormir hasta que te duele la espalda de tanto estar en la cama. Mirar el reloj y ver que ya no vas a desayunar; casi mejor hacer el aperitivo y comer. Ahora te duele la espalda, pero seguramente porque el peque te hace dormir en posiciones extrañas.
  • Ir sin prisas: Poder ir a cualquier sitio y no sufrir porque “son más de las dos y estos niños aún sin comer” y situaciones del estilo; acabar comprándote alguna guarrada algo de fast-food y acabar comiendo sentados en un bordillo sin mayor preocupaciones.
  • Aburrirse: Llegar a casa y pensar… ¿qué hago? 
  • Poder tener momentos íntimos… a cualquier hora y en cualquier sitio de casa.
  • Disfrutar de la lectura: Ahora que tenemos mucho menos tiempo que antes, los ratos mientras los peques duermen se aprovechan al máximo para poner la vida en orden. En mi caso, la lectura es una de las perjudicadas y la tengo algo abandonada 🙁
  • Poder hacer planes de última hora sin que suponga un trauma o te lo tengas que pensar miles de varias veces.
  • Disfrutar del silencio… Quien vive con niños sabe el valor que tiene el silencio. Y no, no hablo de ese momento en el que los peques están durmiendo. 
Podría seguir haciendo suspiros y escribiendo más cosas que ya no tenemos, pero tampoco es necesario. Pensándolo fríamente, pocas cosas de las que os he enumerado son vitales. En realidad nuestra vida, sea como sea, está bastante bien; es ajetreada, caótica e intensa… pero es la nuestra 🙂
¡Lo que tenemos son ganas de vacaciones y de cambiar de aires!
Y vosotros/as, ¿Echáis mucho de menos algo?

P.D.: Un ratillo de algunas de ellas de vez en cuando para cargar pilas tampoco está de más 😛
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Reserva africana de Sigean

Llevaba años viendo carteles publicitarios de la Reserva Africaine de Sigean y finalmente, hace algunas semanas, lo visitamos. En este post os voy a explicar nuestra experiencia y algunos datos prácticos para que veáis qué se puede encontrar en este lugar.

Como bien indica el nombre, la Reserva africana se encuentra en el pequeño pueblo de Sigean. Esta localidad está en en Francia, en el departamento de Aude, en Languedoc – Roussillon. Está a algo más de dos horas de Barcelona, fácilmente accesible por autopista y entre las localidades de Perpignán y Narbonne. Ya véis que la distancia no es excesivamente grande, sobretodo para los que somos de la zona de Catalunya.
Muchos de vosotros pensaréis que se trata de un parque zoológico al uso, pero nada más lejos de la realidad; de hecho, nosotros no somos para nada defensores de ese tipo de recintos así que nos aseguramos bien de que no fuera un zoo antes de ir.
Al empezar a indagar un poco en sus características se ve rápidamente que es algo diferente: la estructura de la reserva, la enorme extensión de terreno, la mezcla de especies, la conservación de los mismos, la ingente cantidad de animales que hay, las políticas de conservación…
Las dos zonas del parque
Una de las partes más destacadas y por la que más se conoce es por su recorrido en coche entre los animales: Se trata de un recorrido de 7,5 kilómetros que transcurren por varias áreas:
  • La maleza africana: Donde podremos ver Búfalos, Impalas, cebras, avestruces, jirafas…

Los animales pasan muy, muy cerca
Muchísimo espacio para moverse
  • Los osos del tíbet y los leones
Los osos estaban un poco perezosos…
Pero los leones no tanto

  • Los parques de la sabana, donde se puede pasar entre rinocerontes blancos, asnos de somalia, facóqueros…
Es una experiencia fantástica; los animales campan a sus anchas y perfectamente puede pasarte una cebra por delante del coche o un león se puede tumbar en medio de la carretera a descansar… Nosotros estuvimos un buen rato parados entre un grupo de cebras que tranquilamente pasaban el rato entre los coches; mientras estábamos esperando nos vino a saludar una avestruz que dio golpecitos en el cristal del coche… Pese a que todo el recorrido en coche es espectacular, el plato principal de todo esto son, sin duda, los osos y los leones. Separados cada uno en una zona, se pasa primero por la de los osos y después por la de los leones: La primera vez que pasamos (puedes hacer el recorrido tantas veces como quieras) los osos estaban bastante perezosos, pero por la tarde, que volvimos a pasar, nos los encontramos de frente a la entrada al recinto. Los leones, por su parte, nos los encontramos las dos veces muy cerca del camino, con su tónica de no moverse en exceso (aunque mucho más activos que en los zoos tradicionales).
Estas dos áreas son la parte más peligrosa del recorrido y, si en teoría en ningún lugar se pueden llevar las ventanas bajadas, aquí incluso no se debe parar ni el coche; no olvidemos que son animales muy peligrosos.
Tras hacer el recorrido en coche, después de algo más de hora y media recorriendo las diferentes áreas, aparcamos y nos fuimos a realizar el recorrido a pie. En esta zona, grandísima también, las áreas más espectaculares son el estanque del ojo de Ca, donde habitan multitud de aves y la zona del Llano africano, repleta de animales habituales en ese tipo de hábitats (antílopes, impalas, ñúes, gacelas…) y con una isla en la que están los chimpancés. Entre estas dos zonas, las más grandes, se intercalan otras estancias en la que podemos encontrar multitud de animales: Jirafas, loros, dromedarios, aligátors, canguros… Es imposible decirlos todos; según comentan desde el parque, disponen de más de 3.800 animales repartidos en mamíferos, aves y reptiles.

Teóricamente también hay elefantes; sin embargo, no veremos ninguno en el parque. ¿Por qué? Hace algunos meses se murió el único macho que formaba parte del grupo de elefantes que habitaba en la reserva. Por lo que se explica en los carteles informativos, al no encontrar un nuevo macho que reemplazara al fallecido y así no ver, en un futuro cercano, posibilidad de que la colonia aumentara, las hembras fueron trasladadas a otras reservas / parques donde sí pudieran ayudar a la conservación de la especie… Son estas cosas las que hacen ver que no es un zoológico tradicional.

Cerca de la entrada hay una zona de las llamadas ‘toca-toca’. Diseñada específicamente para los más pequeños, en ella podemos tocar algunas pequeñas cabras (si quieren, tienen una zona de ‘descanso’ inaccesible a las personas) y hacer algunas fotos.

Lo ideal para visitar el parque es estar el día completo; nosotros entramos a la zona del safari a las 10 y poco y salíamos del parque pasadas las 5 de la tarde. El parque abre de las 09.00 hasta las 18.00 de abril a septiembre, hasta las 17.00 en marzo y entre septiembre y diciembre y hasta las 16.00 durante los meses de enero y febrero, todos los días del año. Es difícil no encontrar una época en la que no podamos escaparnos a conocer los animales.
Hay varias opciones de restauración si se quiere pasar el día completo en el parque. A los bares / restaurantes repartidos por todo el recinto se le suman también varias zonas de picnic (algunas de ellas muy cercanas a los animales) en las que disfrutar cómodamente de la comida que uno se pueda traer desde casa. Nosotros optamos por la opción del pícnic y estuvo genial… Los peques pudieron corretear a su gusto sin problemas.
Finalmente, los precios:
Visitar el parque cuesta 32 euros por adulto y 23 por niños (de 4 a 14 años ambos inclusive). Cabe la posibilidad, con un suplemento (y siempre que sea un grupo de gente grande), de hacer visitas vip (con guía).
Por supuesto, si queréis ampliar información y/o comprar las entradas, en su web, recientemente renovada, lo tendréis todo: www.reserveafricainesigean.com
Nosotros aprovechamos la visita al parque para pasar el fin de semana por la zona… os contaré en el siguiente post algunas de las cosas que hicimos por ella.
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Reserva africana de Sigean

Llevaba años viendo carteles publicitarios de la Reserva Africaine de Sigean y finalmente, hace algunas semanas, lo visitamos. En este post os voy a explicar nuestra experiencia y algunos datos prácticos para que veáis qué se puede encontrar en este lugar.

Como bien indica el nombre, la Reserva africana se encuentra en el pequeño pueblo de Sigean. Esta localidad está en en Francia, en el departamento de Aude, en Languedoc – Roussillon. Está a algo más de dos horas de Barcelona, fácilmente accesible por autopista y entre las localidades de Perpignán y Narbonne. Ya véis que la distancia no es excesivamente grande, sobretodo para los que somos de la zona de Catalunya.
Muchos de vosotros pensaréis que se trata de un parque zoológico al uso, pero nada más lejos de la realidad; de hecho, nosotros no somos para nada defensores de ese tipo de recintos así que nos aseguramos bien de que no fuera un zoo antes de ir.
Al empezar a indagar un poco en sus características se ve rápidamente que es algo diferente: la estructura de la reserva, la enorme extensión de terreno, la mezcla de especies, la conservación de los mismos, la ingente cantidad de animales que hay, las políticas de conservación…
Las dos zonas del parque
Una de las partes más destacadas y por la que más se conoce es por su recorrido en coche entre los animales: Se trata de un recorrido de 7,5 kilómetros que transcurren por varias áreas:
  • La maleza africana: Donde podremos ver Búfalos, Impalas, cebras, avestruces, jirafas…

Los animales pasan muy, muy cerca
Muchísimo espacio para moverse
  • Los osos del tíbet y los leones
Los osos estaban un poco perezosos…
Pero los leones no tanto

  • Los parques de la sabana, donde se puede pasar entre rinocerontes blancos, asnos de somalia, facóqueros…
Es una experiencia fantástica; los animales campan a sus anchas y perfectamente puede pasarte una cebra por delante del coche o un león se puede tumbar en medio de la carretera a descansar… Nosotros estuvimos un buen rato parados entre un grupo de cebras que tranquilamente pasaban el rato entre los coches; mientras estábamos esperando nos vino a saludar una avestruz que dio golpecitos en el cristal del coche… Pese a que todo el recorrido en coche es espectacular, el plato principal de todo esto son, sin duda, los osos y los leones. Separados cada uno en una zona, se pasa primero por la de los osos y después por la de los leones: La primera vez que pasamos (puedes hacer el recorrido tantas veces como quieras) los osos estaban bastante perezosos, pero por la tarde, que volvimos a pasar, nos los encontramos de frente a la entrada al recinto. Los leones, por su parte, nos los encontramos las dos veces muy cerca del camino, con su tónica de no moverse en exceso (aunque mucho más activos que en los zoos tradicionales).
Estas dos áreas son la parte más peligrosa del recorrido y, si en teoría en ningún lugar se pueden llevar las ventanas bajadas, aquí incluso no se debe parar ni el coche; no olvidemos que son animales muy peligrosos.
Tras hacer el recorrido en coche, después de algo más de hora y media recorriendo las diferentes áreas, aparcamos y nos fuimos a realizar el recorrido a pie. En esta zona, grandísima también, las áreas más espectaculares son el estanque del ojo de Ca, donde habitan multitud de aves y la zona del Llano africano, repleta de animales habituales en ese tipo de hábitats (antílopes, impalas, ñúes, gacelas…) y con una isla en la que están los chimpancés. Entre estas dos zonas, las más grandes, se intercalan otras estancias en la que podemos encontrar multitud de animales: Jirafas, loros, dromedarios, aligátors, canguros… Es imposible decirlos todos; según comentan desde el parque, disponen de más de 3.800 animales repartidos en mamíferos, aves y reptiles.

Teóricamente también hay elefantes; sin embargo, no veremos ninguno en el parque. ¿Por qué? Hace algunos meses se murió el único macho que formaba parte del grupo de elefantes que habitaba en la reserva. Por lo que se explica en los carteles informativos, al no encontrar un nuevo macho que reemplazara al fallecido y así no ver, en un futuro cercano, posibilidad de que la colonia aumentara, las hembras fueron trasladadas a otras reservas / parques donde sí pudieran ayudar a la conservación de la especie… Son estas cosas las que hacen ver que no es un zoológico tradicional.

Cerca de la entrada hay una zona de las llamadas ‘toca-toca’. Diseñada específicamente para los más pequeños, en ella podemos tocar algunas pequeñas cabras (si quieren, tienen una zona de ‘descanso’ inaccesible a las personas) y hacer algunas fotos.

Lo ideal para visitar el parque es estar el día completo; nosotros entramos a la zona del safari a las 10 y poco y salíamos del parque pasadas las 5 de la tarde. El parque abre de las 09.00 hasta las 18.00 de abril a septiembre, hasta las 17.00 en marzo y entre septiembre y diciembre y hasta las 16.00 durante los meses de enero y febrero, todos los días del año. Es difícil no encontrar una época en la que no podamos escaparnos a conocer los animales.
Hay varias opciones de restauración si se quiere pasar el día completo en el parque. A los bares / restaurantes repartidos por todo el recinto se le suman también varias zonas de picnic (algunas de ellas muy cercanas a los animales) en las que disfrutar cómodamente de la comida que uno se pueda traer desde casa. Nosotros optamos por la opción del pícnic y estuvo genial… Los peques pudieron corretear a su gusto sin problemas.
Finalmente, los precios:
Visitar el parque cuesta 32 euros por adulto y 23 por niños (de 4 a 14 años ambos inclusive). Cabe la posibilidad, con un suplemento (y siempre que sea un grupo de gente grande), de hacer visitas vip (con guía).
Por supuesto, si queréis ampliar información y/o comprar las entradas, en su web, recientemente renovada, lo tendréis todo: www.reserveafricainesigean.com
Nosotros aprovechamos la visita al parque para pasar el fin de semana por la zona… os contaré en el siguiente post algunas de las cosas que hicimos por ella.
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Viaje a Noruega: Fiordo de Geiranger

Hace algunas semanas os explicaba nuestra experiencia por el fantástico fiordo de Naeroyfjord. Hoy voy a hacer lo propio con el de Geiranger; al igual que en el caso anterior, también Patrimonio de la Humanidad.
El fiordo, que es una rama del Storfjorden, se encuentra en el distrito de Sunnmøre, en la provincia de Møre og Romsdal. Mide unos 15 kms de longitud y tiene una anchura máxima de 1,5 kms. Fue declarado patrimonio de la humanidad en el año 2005 y actualmente Se trata de uno de los lugares más turísticos del país, y hay que ser consciente de ello cuando se visita… El pueblo de Geiranger, que cuenta únicamente con unos 200 habitantes, recibe más de 600.000 turistas cada año y unos 150 barcos de pasajeros realizan excursiones a través del mismo… 
El fiordo de Geiranger es espectacular!
El recorrido en ferry es espectacular y durante él, además de las fantásticas vistas que ofrece el propio fiordo se pueden ver muchas cascadas (entre las más conocidas encontramos las 7 hermanas, el velo nupcial y el pretendiente) y también muchas granjas, la mayoría abandonadas; es impresionante darse cuenta de que ahí vivía gente hasta, en algunos casos, no hace demasiados años. Tiene una duración aproximada de algo más de dos horas y se puede incluso embarcar el coche; nosotros lo hicimos partiendo del tranquilo pueblo de Helesylt y con final en Geiranger. No se trata de un trayecto económico, pero tal y como he explicado antes, es una de las visitas obligadas en un viaje a Noruega. El coste del trayecto fue:
  • Coche + Conductor: 505 NOK
  • Adulto: 250 NOK
  • Niña mayor de 4 años: 125 NOK
  • Niño menor de 3 años: 0 NOK
Para este recorrido no está de más controlar un poco las frecuencias ya que no son tan habituales como en otros lugares; nosotros aprovechamos para comer en Helesylt mientras llegaba nuestro barco.
Vistas desde Ørnevegen
Al desembarcar en Geiranger toca disfrutar de las vistas; por un lado, desde Ørnevegen, un mirador con un diseño bastante curioso… incluso con una cascada por debajo de la plataforma de observación. Las vistas, os podéis imaginar: espectaculares! El acceso es muy sencillo por la carretera que va hacia Eidsdal.
El otro gran mirador del fiordo es el de Flydalsjuvet, que ofrece una de las vistas más famosas del paisaje noruego. Desde él se disfruta de una perspectiva del pueblo de Geiranger y del fiordo que hace difícil no quedarse embobado ante tal imagen… Nosotros estuvimos menos tiempo del deseado porque al poco de llegar aparecieron varias decenas de autocares de alguno de los cruceros atracados en el puerto y nos vimos literalmente absorbidos por ellos: Salimos despavoridos de allí 🙁
Vistas desde Flydalsjuvet
Llegar a él es también muy sencillo, pero es una carretera diferente a la anterior; en este caso es la carretera dirección Grotli (no tiene pérdida, únicamente hay que ir subiendo la carretera…).
Las siete hermanas
En fin, no dejéis de visitar esta zona; es de las más impresionantes que hemos visto nunca…
Diario de viaje a Noruega: Inicio
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Viaje a Noruega: Fiordo de Geiranger

Hace algunas semanas os explicaba nuestra experiencia por el fantástico fiordo de Naeroyfjord. Hoy voy a hacer lo propio con el de Geiranger; al igual que en el caso anterior, también Patrimonio de la Humanidad.
El fiordo, que es una rama del Storfjorden, se encuentra en el distrito de Sunnmøre, en la provincia de Møre og Romsdal. Mide unos 15 kms de longitud y tiene una anchura máxima de 1,5 kms. Fue declarado patrimonio de la humanidad en el año 2005 y actualmente Se trata de uno de los lugares más turísticos del país, y hay que ser consciente de ello cuando se visita… El pueblo de Geiranger, que cuenta únicamente con unos 200 habitantes, recibe más de 600.000 turistas cada año y unos 150 barcos de pasajeros realizan excursiones a través del mismo… 
El fiordo de Geiranger es espectacular!
El recorrido en ferry es espectacular y durante él, además de las fantásticas vistas que ofrece el propio fiordo se pueden ver muchas cascadas (entre las más conocidas encontramos las 7 hermanas, el velo nupcial y el pretendiente) y también muchas granjas, la mayoría abandonadas; es impresionante darse cuenta de que ahí vivía gente hasta, en algunos casos, no hace demasiados años. Tiene una duración aproximada de algo más de dos horas y se puede incluso embarcar el coche; nosotros lo hicimos partiendo del tranquilo pueblo de Helesylt y con final en Geiranger. No se trata de un trayecto económico, pero tal y como he explicado antes, es una de las visitas obligadas en un viaje a Noruega. El coste del trayecto fue:
  • Coche + Conductor: 505 NOK
  • Adulto: 250 NOK
  • Niña mayor de 4 años: 125 NOK
  • Niño menor de 3 años: 0 NOK
Para este recorrido no está de más controlar un poco las frecuencias ya que no son tan habituales como en otros lugares; nosotros aprovechamos para comer en Helesylt mientras llegaba nuestro barco.
Vistas desde Ørnevegen
Al desembarcar en Geiranger toca disfrutar de las vistas; por un lado, desde Ørnevegen, un mirador con un diseño bastante curioso… incluso con una cascada por debajo de la plataforma de observación. Las vistas, os podéis imaginar: espectaculares! El acceso es muy sencillo por la carretera que va hacia Eidsdal.
El otro gran mirador del fiordo es el de Flydalsjuvet, que ofrece una de las vistas más famosas del paisaje noruego. Desde él se disfruta de una perspectiva del pueblo de Geiranger y del fiordo que hace difícil no quedarse embobado ante tal imagen… Nosotros estuvimos menos tiempo del deseado porque al poco de llegar aparecieron varias decenas de autocares de alguno de los cruceros atracados en el puerto y nos vimos literalmente absorbidos por ellos: Salimos despavoridos de allí 🙁
Vistas desde Flydalsjuvet
Llegar a él es también muy sencillo, pero es una carretera diferente a la anterior; en este caso es la carretera dirección Grotli (no tiene pérdida, únicamente hay que ir subiendo la carretera…).
Las siete hermanas
En fin, no dejéis de visitar esta zona; es de las más impresionantes que hemos visto nunca…
Diario de viaje a Noruega: Inicio
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Vestuarios y niños: Combinación explosiva

Visitamos habitualmente el vestuario del club natación del que somos socios durante todo el año; ya sea para acompañar a los peques a hacer cursillos, para ir a hacer deporte o para ir a darnos un chapuzón en cualquier momento.
Cada vez que vamos, pasamos demasiado un rato en ellos… al llegar y al salir. No os lo voy a negar, muchas veces me he visto tentado de salir corriendo -incluso desnudo- porque hubiera pasado menos vergüenza de la que he tenido que vivir con determinados comentarios y/o situaciones; hoy os voy a comentar algunas de ellas:
Las comparaciones son odiosas… o no
La HermanaMayor varias veces ha comparado los miembros reproductores de algunos hombres y/o niños; por supuesto, sin el menor disimulo:

Situación 1: Papá, mira qué pene más grande tiene ese señor!
Situación 2: Papá… ese niño de ahí tiene el pene muy pequeñito, casi ni se le ve!
Comentarios y miradas indiscretas
Situación 1: Un hombre, sentado a nuestro lado, con una verruga enorme en la espalda… Papá! Qué es eso que tiene ese señor en la espalda? (faltando milímetros para que lo tocara…). Tras una pequeña explicación por mi parte, puede fácilmente llegar otro comentario del estilo a: – Puaj, qué asco!
Situación 2: Ponerse delante de una persona que se está duchando y quedarse fijamente mirando cómo lo hace. Y no importa que la persona que se está duchando mire o no… ellos se quedan tan frescos ahí plantados (parecen clavados al suelo!). 
Momentos escatológicos (podéis saltarlo si sois un poco escrupulosos).
Situación 1: Llegar a la ducha, quitarle el pañal acuático al peque y ver que lleva -un mojón como un piano- sorpresa. A ver cómo limpia uno los tropezones cuando la ducha está clavada a la pared.
Situación 2: Después de una -discusión- negociación el HermanoMenor me convence de no ponerle pañal para ir a la piscina. Parecía muy decidido… hasta que, 10 segundos después, cuando había bajado del banco (menos mal!) me mira y me dice: Papá, pipi! Instantáneamente ver un chorrillo que baja de la pierna…
Carreras
No sé por qué, pero es muy divertido correr por el vestuario, dando vueltas a los bancos, a las taquillas y por los pasillos. Por supuesto, estas carreras muchas veces llevan asociados resbalones, caídas, golpes y choques con otros usuarios. 
Peleas
No es lo más habitual, pero sí se ha dado alguna vez… los hermanos se quieren mucho, pero también se pelean bastante. Cuando esto pasa, todo el mundo sabe dónde están mis hijos; es muy posible que alguno de los dos acabe gritando, pegándose, molestándose…
Cuando pasan cosas como la que os he explicado se pasa mal en el momento. Sin embargo, es tremendamente divertido revivirlo luego explicándoselo a cuánta más gente mejor 😛
Por supuesto no siempre pasan este tipo de cosas: Muchas veces (la mayoría) nos cambiamos de forma razonablemente tranquila y descontrolada y nos vamos a casa sin más… 
¿Vosotros tenéis experiencias de este estilo?
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Vestuarios y niños: Combinación explosiva

Visitamos habitualmente el vestuario del club natación del que somos socios durante todo el año; ya sea para acompañar a los peques a hacer cursillos, para ir a hacer deporte o para ir a darnos un chapuzón en cualquier momento.
Cada vez que vamos, pasamos demasiado un rato en ellos… al llegar y al salir. No os lo voy a negar, muchas veces me he visto tentado de salir corriendo -incluso desnudo- porque hubiera pasado menos vergüenza de la que he tenido que vivir con determinados comentarios y/o situaciones; hoy os voy a comentar algunas de ellas:
Las comparaciones son odiosas… o no
La HermanaMayor varias veces ha comparado los miembros reproductores de algunos hombres y/o niños; por supuesto, sin el menor disimulo:

Situación 1: Papá, mira qué pene más grande tiene ese señor!
Situación 2: Papá… ese niño de ahí tiene el pene muy pequeñito, casi ni se le ve!
Comentarios y miradas indiscretas
Situación 1: Un hombre, sentado a nuestro lado, con una verruga enorme en la espalda… Papá! Qué es eso que tiene ese señor en la espalda? (faltando milímetros para que lo tocara…). Tras una pequeña explicación por mi parte, puede fácilmente llegar otro comentario del estilo a: – Puaj, qué asco!
Situación 2: Ponerse delante de una persona que se está duchando y quedarse fijamente mirando cómo lo hace. Y no importa que la persona que se está duchando mire o no… ellos se quedan tan frescos ahí plantados (parecen clavados al suelo!). 
Momentos escatológicos (podéis saltarlo si sois un poco escrupulosos).
Situación 1: Llegar a la ducha, quitarle el pañal acuático al peque y ver que lleva -un mojón como un piano- sorpresa. A ver cómo limpia uno los tropezones cuando la ducha está clavada a la pared.
Situación 2: Después de una -discusión- negociación el HermanoMenor me convence de no ponerle pañal para ir a la piscina. Parecía muy decidido… hasta que, 10 segundos después, cuando había bajado del banco (menos mal!) me mira y me dice: Papá, pipi! Instantáneamente ver un chorrillo que baja de la pierna…
Carreras
No sé por qué, pero es muy divertido correr por el vestuario, dando vueltas a los bancos, a las taquillas y por los pasillos. Por supuesto, estas carreras muchas veces llevan asociados resbalones, caídas, golpes y choques con otros usuarios. 
Peleas
No es lo más habitual, pero sí se ha dado alguna vez… los hermanos se quieren mucho, pero también se pelean bastante. Cuando esto pasa, todo el mundo sabe dónde están mis hijos; es muy posible que alguno de los dos acabe gritando, pegándose, molestándose…
Cuando pasan cosas como la que os he explicado se pasa mal en el momento. Sin embargo, es tremendamente divertido revivirlo luego explicándoselo a cuánta más gente mejor 😛
Por supuesto no siempre pasan este tipo de cosas: Muchas veces (la mayoría) nos cambiamos de forma razonablemente tranquila y descontrolada y nos vamos a casa sin más… 
¿Vosotros tenéis experiencias de este estilo?
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Excursión al Montcau y a la Cova Simanya

Llega Semana Santa y ya hace días que pensamos cosas para hacer con los peques durante estas vacaciones. Una de las opciones que nos habían recomendado fue la de una excursión en el Parc Natural de Sant Llorenç del Munt i la Serra de l’Obac: Visitar el Montcau y la Cova Simanya.
El Montcau

Fuimos a pasar el día, así que no salimos de casa muy temprano. Llegamos al párquing del Coll d’Estenalles a las 11 y pico… Por la cantidad de coches que había en él, estaba claro que mucha gente había decidido pasar el día en el parque. El acceso es muy sencillo: viniendo desde Terrassa, únicamente hay que seguir las indicaciones primero hacia Matadepera y luego ya las del parque. Tras algunas curvas aparece el aparcamiento del Centro de Interpretación.

Cogemos todos los bártulos y, tras cuzar la carretera, seguimos las indicaciones hacia nuestro primer destino: El Montcau, la segunda cima más alta del parque. Al principio el camino es asfaltado y con una buena subida, pero fácil para que los niños puedan afrontarlo. Tras unos minutos caminando, el camino principal tiene una bifurcación a la izquierda para acabar el ascenso.

Está todo muy bien indicado
El peque se lo pasa en grande porque el camino pasa entre la vegetación y vamos jugando diciéndole que estamos pasando por túneles (le encantan!). A medida que vamos avanzando esta vegetación va dando paso a un camino de rocas no tan sencillo como al principio.

Respecto a mi Princess, pese a que es bastante gandulilla lo de ir de excursión le motiva bastante. Tal y como pasó en la subida al Preikestolen me va dando ánimos para subir… jajaja, ella que se cansa yendo de casa al cole! A mitad de subida hacemos una mini parada en una gran roca para beber agua y recuperar un poco las fuerzas. El último tramo es el más complicado ya que el camino es bastante empinado y nos tenemos que ayudar un poco con las manos para llegar arriba, pero no importa demasiado: Los peques cada vez van están más animados al ver que estamos cerca de la cima.
Después de un último esfuerzo coronamos el Montcau (bastante concurrido, por cierto) y no podemos hacer nada más que maravillarnos con las vistas: Montserrat, la plana de Bages, el pirineo al fondo… Intentamos localizar mi pueblo (Balsareny) en la Rosa de los Vientos que hay en la cima, pero no hay suerte… parece estar tras una pequeña montaña.

Vistas desde la cima
Descansamos un poco y comenzamos el descenso; no es sencillo, así que es conveniente ir con precaución. Una vez superado el tramo más dificil tomamos un camino diferente al de subida para dirigirnos al Coll d’Eres, donde hacemos una nueva parada y aprovechamos para picar algo.
El camino a la Cova Simanya está claramente indicado, así que tras la pausa nos vamos a su encuentro. Hay que prestar mucha atención donde se ponen los pies: abundan las raíces, hay escalones hechos con rocas… Después de estar un rato bajando, un nuevo desvío nos indica el camino a seguir para llegar a la Cova. Los peques ya hace rato que preguntan cuándo llegamos; están nerviosos por ver qué es. Creo no saben muy bien lo que se van a encontrar.

Indicaciones

Pasamos un pequeño riachuelo seco (seguro que en otras épocas del año pasa agua) y ya solo quedan unos metros para llegar a la Cova. Justo llegamos a la hora de comer, así que aprovechamos que hay gente visitándola para comer y poder visitarla de forma más tranquila. Mientras esperamos, nada mejor para entretener a los peques que ponerse a jugar con el eco y disfrutar del solecito y las vistas, de nuevo espectaculares.

Acceso a la Cova Simanya

Por fin entramos; subir hasta la cueva no es sencillo, pero con un poco de precaución, organización y paciencia se puede acceder perfectamente. Es muy emocionante estar en la cueva! Encendemos las linternas y empezamos a adentrarnos en la oscuridad. Los peques, tan valientes al principio ahora ya no lo son tanto… El Petit Príncep tiene miedo y no quiere continuar, así que él y yo nos volvemos a la entrada; Mi Princess sigue con su papi la labor de investigación y siguen el camino hacia el interior.

Desde dentro de la Cova

A ver qué hay aquí…

Tras un rato de expedición, la visita llega a su fin. Salir de la cueva requiere una nueva labor de coordinación entre los adultos para ayudar a los pequeños; es conveniente ir con precaución porque está resbaladizo y hay que bajar unas rocas.
Deshacemos el camino hasta el Coll d’Eres, esta vez de subida. Paramos de nuevo para descansar (el cansancio ya hace su aparición) y, tras unos minutos, continuamos el descenso por la pista que rodea el Montcau hasta el párking.

La vuelta es algo ‘complicadilla’

La excursión ha durado unas 4 horas, sin prisas y disfrutando del día. Ha merecido la pena; es muy posible que la repitamos otro día… o que hagamos otra de las muchas excursiones en familia que se pueden hacer por la zona.

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Excursión al Montcau y a la Cova Simanya

Llega Semana Santa y ya hace días que pensamos cosas para hacer con los peques durante estas vacaciones. Una de las opciones que nos habían recomendado fue la de una excursión en el Parc Natural de Sant Llorenç del Munt i la Serra de l’Obac: Visitar el Montseny y la Cova Simanya.
El Montcau

Fuimos a pasar el día, así que no salimos de casa muy temprano. Llegamos al párquing del Coll d’Estenalles a las 11 y pico… Por la cantidad de coches que había en él, estaba claro que mucha gente había decidido pasar el día en el parque. El acceso es muy sencillo; viniendo desde Terrassa, únicamente hay que seguir las indicaciones primero hacia Matadepera y luego ya las del parque. Tras algunas curvas aparece el aparcamiento del Centro de Interpretación.

Cogemos todos los bártulos y, tras cuzar la carretera, seguimos las indicaciones hacia nuestro primer destino: El Montcau, la segunda cima más alta del parque. Al principio el camino es asfaltado y con una buena subida, pero fácil para que los niños puedan afrontarlo. Tras unos minutos caminando, el camino principal tiene una bifurcación a la izquierda para subir a la cima.

Está todo muy bien indicado
El peque se lo pasa en grande porque el camino pasa entre la vegetación y vamos jugando diciéndole que estamos pasando por túneles (le encantan!). A medida que vamos avanzando esta vegetación va dando paso a un camino de rocas y no tan sencillo como al principio.

Respecto a mi Princess, pese a que es bastante gandulilla, lo de ir de excursión le motiva bastante. Tal y como pasó en la subida al Preikestolen me va dando ánimos para subir… jajaja, ella que se cansa yendo de casa al cole! A mitad de subida hacemos una mini parada en una gran roca para beber un poco de agua y recuperar un poco las fuerzas. El último tramo es el más complicado ya que el camino está bastante empinado y nos tenemos que ayudar un poco con las manos para llegar arriba. Los peques cada vez van están más animados porque ven que cada vez estamos más cerca de la cima.
Después de un último esfuerzo coronamos el Montcau, bastante concurrido y no podemos hacer nada más que maravillarnos con las vistas: Montserrat, la plana de Bages, el pirineo al fondo… Intentamos localizar mi pueblo (Balsareny) en la Rosa de los Vientos que hay en la cima, pero no hay suerte… parece estar tras una pequeña montaña.

Vistas desde la cima
Descansamos un poco y empezamos el descenso; no es un descenso sencillo, así que es conveniente ir con precaución. Una vez superado el tramo más dificil tomamos un camino diferente al de subida para acabar llegando al Coll d’Eres, donde hacemos una nueva parada y aprovechamos para picar algo.
El camino a la Cova Simanya está claramente indicado. Tras el descanso, nos vamos a su encuentro. En esta ocasión el paisaje es totalmente diferente, mucho más forestal. Hay que prestar mucha atención donde se ponen los pies: abundan las raíces, hay escalones hechos con rocas… Tras un rato bajando, un nuevo desvío nos indica el camino a seguir para llegar a la Cova. Los peques ya hace rato que preguntan cuándo llegamos; están nerviosos por ver qué es. Creo no saben muy bien lo que se van a encontrar.

Indicaciones

Pasamos un pequeño riachuelo seco (seguro que en otras épocas del año pasa agua) y estamos ya muy cerca de la Cova. Justo llegamos a la hora de comer, así que aprovechamos que hay gente dentro para comer y así poder visitarla de forma más tranquila. Cuesta mantener a los niños fuera, así que nada mejor que ponerse a jugar con el eco y disfrutar del solecito y las vistas, de nuevo espectaculares.

Acceso a la Cova Simanya

Por fin entramos; subir hasta la cueva no es sencillo, pero con un poco de precaución, organización y paciencia se puede acceder perfectamente. Es muy emocionante estar en la cueva! Encendemos las linternas y empezamos a adentrarnos en la oscuridad. Los peques, tan valientes al principio ahora ya no lo son tanto… El Petit Príncep tiene miedo y no quiere continuar, así que él y yo nos volvemos a la entrada; Mi Princess sigue con su papi la labor de investigación y siguen el camino hacia el interior.

Desde dentro de la Cova

A ver qué hay aquí…

Tras un rato de expedición, la visita llega a su fin. Salir de la cueva requiere una nueva labor de coordinación entre los adultos para ayudar a los pequeños; es conveniente ir con precaución porque está resbaladizo y hay que bajar unas rocas.
Deshacemos el camino hasta el Coll d’Eres, esta vez de subida. Paramos de nuevo para descansar (el cansancio ya hace su aparición) y, tras unos minutos, continuamos el descenso por la pista que rodea el Montcau hasta el párking.

La vuelta es algo ‘complicadilla’

La excursión ha durado unas 4 horas. Hecha sin prisas y disfrutando del día. Ha merecido la pena; es muy posible que la repitamos otro día… o que hagamos otra de las muchas excursiones en familia que se pueden hacer por la zona.

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Lecturas infantiles: Pepe y Mila

En casa nos gusta mucho la lectura, ya lo sabéis. Hace no mucho os hablaba de lo encantados que estamos con Las princesas Dragón y lo que nos gustan sus historias. Hoy, sin embargo, me voy a centrar más en el sector más juvenil de la casa: el de los 2 – 3 años.
Por supuesto, aquí los cuentos juegan un papel muy importante y los usamos a menudo. De hecho, después de cenar el Hermanomenor siempre sale disparado hacia la librería a coger un cuento… mientras los mayores acabamos de cenar, lo miramos una y otra vez.
El más reciente que ha llegado a casa para el rango de edad del pequeño es Pepe y Mila tienen mucha prisa de Editorial SM. A Pepe y Mila ya los conocíamos de hace tiempo… y fue más por capricho mío que por gusto del pequeño de la casa: Cuando vi los dibujos me encantaron; son diferentes a muchos de los que se ven por ahí y los libros tienen multitud de solapas. El visto bueno, sin embargo, no lo tenía que dar yo… y no defraudó. 
El cuento del que os hablo hoy es un poco escatológico, no nos vamos a engañar. Pero si ya de por si los cuentos de Pepe y Mila son atractivos por todo lo que os comentaba antes, el que acaba de llegar a nuestras manos además es muy divertido… Al pequeño (y a la Hermanamayor también) le da mucha risa ver determinadas situaciones que se reproducen en el libro e interactuar con los elementos móviles.
Este tipo de cuentos son ideales a partir del año y medio: Tamaño manejable, muy resistente (aunque alguno del estilo no goce de muy buena salud) y con muchos elementos móviles de todo tipo.
De Pepe y Mila hay multitud de historias y se pueden encontrar tanto en castellano como en catalán. Ahora que se acerca el día del libro os puedo asegurar que es un buen cuento para regalar :D.
En el siguiente enlace podréis haceros con él: 
Castellano: Amazon.
Catalán: Amazon
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Lecturas infantiles: Pepe y Mila

En casa nos gusta mucho la lectura, ya lo sabéis. Hace no mucho os hablaba de lo encantados que estamos con Las princesas Dragón y lo que nos gustan sus historias. Hoy, sin embargo, me voy a centrar más en el sector más juvenil de la casa: el de los 2 – 3 años.
Por supuesto, aquí los cuentos juegan un papel muy importante y los usamos a menudo. De hecho, después de cenar el Hermanomenor siempre sale disparado hacia la librería a coger un cuento… mientras los mayores acabamos de cenar, lo miramos una y otra vez.
El más reciente que ha llegado a casa para el rango de edad del pequeño es Pepe y Mila tienen mucha prisa de Editorial SM. A Pepe y Mila ya los conocíamos de hace tiempo… y fue más por capricho mío que por gusto del pequeño de la casa: Cuando vi los dibujos me encantaron; son diferentes a muchos de los que se ven por ahí y los libros tienen multitud de solapas. El visto bueno, sin embargo, no lo tenía que dar yo… y no defraudó. 
El cuento del que os hablo hoy es un poco escatológico, no nos vamos a engañar. Pero si ya de por si los cuentos de Pepe y Mila son atractivos por todo lo que os comentaba antes, el que acaba de llegar a nuestras manos además es muy divertido… Al pequeño (y a la Hermanamayor también) le da mucha risa ver determinadas situaciones que se reproducen en el libro e interactuar con los elementos móviles.
Este tipo de cuentos son ideales a partir del año y medio: Tamaño manejable, muy resistente (aunque alguno del estilo no goce de muy buena salud) y con muchos elementos móviles de todo tipo.
De Pepe y Mila hay multitud de historias y se pueden encontrar tanto en castellano como en catalán. Ahora que se acerca el día del libro os puedo asegurar que es un buen cuento para regalar :D.
En el siguiente enlace podréis haceros con él: 
Castellano: Amazon.
Catalán: Amazon
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Lecturas infantiles: Pepe y Mila

En casa nos gusta mucho la lectura, ya lo sabéis. Hace no mucho os hablaba de lo encantados que estamos con Las princesas Dragón y lo que nos gustan sus historias. Hoy, sin embargo, me voy a centrar más en el sector más juvenil de la casa: el de los 2 – 3 años.
Por supuesto, aquí los cuentos juegan un papel muy importante y los usamos a menudo. De hecho, después de cenar el Hermanomenor siempre sale disparado hacia la librería a coger un cuento… mientras los mayores acabamos de cenar, lo miramos una y otra vez.
El más reciente que ha llegado a casa para el rango de edad del pequeño es Pepe y Mila tienen mucha prisa de Editorial SM. A Pepe y Mila ya los conocíamos de hace tiempo… y fue más por capricho mío que por gusto del pequeño de la casa: Cuando vi los dibujos me encantaron; son diferentes a muchos de los que se ven por ahí y los libros tienen multitud de solapas. El visto bueno, sin embargo, no lo tenía que dar yo… y no defraudó. 
El cuento del que os hablo hoy es un poco escatológico, no nos vamos a engañar. Pero si ya de por si los cuentos de Pepe y Mila son atractivos por todo lo que os comentaba antes, el que acaba de llegar a nuestras manos además es muy divertido… Al pequeño (y a la Hermanamayor también) le da mucha risa ver determinadas situaciones que se reproducen en el libro e interactuar con los elementos móviles.
Este tipo de cuentos son ideales a partir del año y medio: Tamaño manejable, muy resistente (aunque alguno del estilo no goce de muy buena salud) y con muchos elementos móviles de todo tipo.
De Pepe y Mila hay multitud de historias y se pueden encontrar tanto en castellano como en catalán. Ahora que se acerca el día del libro os puedo asegurar que es un buen cuento para regalar :D.
En el siguiente enlace podréis haceros con él: 
Castellano: Amazon.
Catalán: Amazon
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Viaje a Noruega: Glaciares Bøyabreen y Supphellebreen con niños

Durante años, el formidable Jostedalsbreen, el glaciar más extenso de la Europa continental se desplazaba a contracorriente porque mientras los glaciares del resto del mundo retrocedían, él avanzaba despacio. Sin embargo, en la actualidad también ha sucumbido y está en retroceso (como la gran mayoría de glaciares en el mundo). Con una superficie de 487 km2 y un espesor de hasta 600 metros preside las tierras altas de Sogn on Fjordane.

Tal y como hicimos días atrás visitando uno de los brazos más conocidos (el Glaciar Nigardsbreen) de esa imponente masa de hielo, en esta ocasión íbamos a intentar tocar el hielo en otros dos glaciares de fácil acceso: Bøyabreen y Supphellebreen.

Llegar a ellos es muy sencillo: Se encuentran ubicados muy cerca del pueblo de Fjaerland, que pese a su pequeño tamaño recibe la nada despreciable cifra de más de 300.000 visitantes al año; muchos de ellos con la intención de visitar estos glaciares.

El glaciar Bøyabreen

Bøyabreen
Fue el primero que visitamos camino a Fjaerland. En este caso no es posible acceder a la zona de hielo porque hay un lago que separa de la zona del restaurante y del aparcamiento (gratuito), pero si se tiene suerte es posible ver desprenderse algún bloque de hielo que acabará cayendo al agua. Con este espectacular paisaje pasamos un buen rato jugando con las piedras en el lago y haciendo algunas fotos.

Es totalmente recomendable disfrutar de las vistas que ofrecen las ventanas panorámicas que hay en la cafetería a la orilla del lago. Nosotros aprovechamos para comer allí mismo viendo que los precios eran razonables, las hamburguesas tenían buena pinta y tampoco teníamos claro que pudiéramos encontrar un lugar por los alrededores. 

Supphellebreen
En otro desvío de la carretera se encontraba nuestro segunda parada del día. Es menos espectacular que Bøyabreen pero a priori más accesible para llegar a la base. Se encuentra en la parte inferior del valle Supphelledalen y es el que se encuentra a una altitud más baja de todos los glaciares del sur de Noruega; se mantiene vivo por el hielo que cae del glaciar Flatbreen ubicado sobre él. Como curiosidad, destacar que el hielo de los podios de los JJOO de Lillehammer de 1994 se sacó de este glaciar.
Nuestro objetivo, como en la mayoría de glaciares que visitamos, era que los peques pudieran llegar hasta la base del glaciar y jugar un rato con el hielo. Estos planes, sin embargo, parecía que de nuevo no se iban a cumplir: Al llegar llovía bastante, así que nos quedamos en el coche a la espera que amainara; cuando por fin lo hizo, nos equipamos y emprendimos la marcha hacia el glaciar…

Lamentablemente después de tanta lluvia, de la ladera de la montaña bajaba un río que hacía impracticable el camino que pudiera llevar hasta la base del glaciar. Intentamos acercarnos por alguno de los bordes pero nada, no fue posible. Al menos los peques pudieron jugar un rato con algunos trozos de hielo que la corriente había arrastrado hasta donde estábamos…

Pese a que no pudimos llegar a tocarlo en vivo, no tengo ninguna duda de que en otras épocas habríamos podido llegar sin problemas. Aparentemente es un recorrido sencillo y no muy largo.

Jugando con hielo
Acabamos el día en un camping de Fjaerland ubicado muy cerca del Museo Noruego del Glaciar, que tampoco pudimos visitar porque ya estaba cerrado al llegar. Nos instalamos en nuestra cabaña y estuvimos jugando un rato en familia, que tampoco vino mal 😀

Diario de viaje a Noruega: Inicio
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Viaje a Noruega: Glaciares Bøyabreen y Supphellebreen con niños

Durante años, el formidable jostedalsbreen, el glaciar más extenso de la Europa continental se desplazaba a contracorriente, porque mientras los glaciares del resto del mundo retrocedían, él avanzaba despacio. En la actualidad también ha sucumbido y está en retroceso. Con una superficie de 487 km2 y un espesor de hasta 600 m preside las tierras altas de Sogn on Fjordane. Al igual que en su día visitamos uno de sus brazos más conocidos (Nigardsbreen), hoy íbamos a intentar tocar hielo en otros dos de fácil acceso: Boyabreen y Suppellebreen.

Estos dos glaciares se ubican muy cerca del pueblo de Fjaerland, que recibe la nada despreciable cifra de más de 300.000 visitantes al año; muchos de ellos con visitar estos glaciares.

Bøyabreen
Fue el primero que visitamos camino a Fjaerland. En este caso no es posible acceder a la zona de hielo porque hay un lago que separa de la zona del restaurante y del aparcamiento (gratuito), pero si se tiene suerte es posible ver desprenderse algún bloque de hielo que acabará cayendo al agua. Es muy fácil de acceder desde la carretera principal y es totalmente recomendable disfrutar de las vistas desde las ventanas panorámicas que hay en la cafetería que hay a los pies. Aprovechamos para comer allí mismo viendo que los precios eran razonables y las hamburguesas tenían buena pinta. Pasamos un buen rato jugando con las piedras en el lago y haciendo algunas fotos.
Supphellebreen
Es menos espectacular pero a priori más accesible que el anterior. Como curiosidad, destacar que el hielo de los podios de los JJOO de Lillehammer de 1994 se sacó de este glaciar. Se encuentra en la parte inferior del valle Supphelledalen y es el que se encuentra a una altitud más baja de todos los glaciares del sur de Noruega; se mantiene vivo por el hielo que cae del glaciar Flatbreen ubicado sobre él.
Nuestro objetivo, y en este lo teníamos que conseguir, era que los peques pudieran llegar hasta la zona del glaciar y jugar un rato con el hielo. Nuestros planes, sin embargo, parecía que no se iban a cumplir: Al llegar llovía bastante, así que nos quedamos en el coche a la espera que amainara; cuando por fin amainó, nos equipamos y emprendimos la marcha hacia el glaciar… Lamentablemente después de tanta lluvia de la base del glaciar bajaba un río que hacía impracticable el ‘camino’ que pudiera llevar hasta la base. Intentamos acercarnos por alguno de los bordes, pero nada, no fue posible porque estaba todo impracticable. Al menos los peques pudieron jugar un rato con bloques de hielo que la corriente había arrastrado hasta donde estábamos… no tengo ninguna duda de que en otras épocas habríamos podido llegar sin problemas. Es un recorrido muy sencillo.
Acabamos el día en un camping ubicado muy cerca del Museo Noruego del Glaciar, que tampoco pudimos visitar porque ya estaba cerrado al llegar.
Nos instalamos en nuestra cabaña y estuvimos jugando un rato en familia, que tampoco vino mal 😀

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Las ruedas

Ya os hablé hace algún tiempo que nuestros hijos (y no creo que sea una exclusiva de ellos) son de ideas fijas. En él os comentaba que el HermanoMenor siempre tiene que ir con algo de ruedas a cualquier sitio que vamos…

Lo cierto es que tiene un buen repertorio de cosas rodantes y aunque tiene algunos preferidos evidentemente unos tienen más éxito que otros. Últimamente el que triunfa es un carrito de Play Doh, similar a los de la compra que le regalaron para navidad… Dentro hay plastilina, pero eso es lo de menos porque nunca lo abre; de hecho, podría ir vacío o con piedras en su interior… a él lo que le gusta es llevarlo de paseo. Porque eso es otra cosa que va asociado al llevarse cosas con ruedas a la calle: Le encanta caminar. Y eso nos genera muchos algún problemilla cuando al abrir la puerta del ascensor ve que estamos en el párking en lugar de la planta baja; problemas hasta el punto de que no quiere subirse al coche o dice que quiere ir a casa de los abuelos maternos andando… cuando hay 40 kilómetros.
Otros grandes candidatos para salir a la calle son: Cochecitos de bebé (con bebé o sin él), un correpasillos (sí, es rosa), una bicicleta sin pedales o, la última y flamante adquisición: un patinete (que el pobre pedía insistentemente de camino al cole cada día…).
Pero bueno, que me desvío; otras veces os he comentado que en casa intentamos no ser sexistas, así que vemos genial que el niño juegue con muñecas y la niña con coches, párkings y demás. No obstante, desde que es un poco independiente, siempre se ha decantado por aquellos juguetes que tiene su hermana que van con su mayor afición: los que tienen ruedas; Desde coches, motos, camiones grandes y pequeños hasta uno de sus preferidos: los trenes.
Llega a tal extremo la predilección que tiene por las ruedas que incluso los cuentos que tienen vehículos son de sus preferidos, usa los que no los tienen para hacer rampas para los coches y disfruta viendo Chuggington, Thomas y sus amigos o Bob el Constructor (por supuesto, tampoco dice que no a Pocoyó, PJ Masks u otros…).
En fin, que algo innato debe haber en eso que dicen que a los niños les gustan más los coches que a las niñas… al menos en nuestro caso es así: La grande ha tenido coches y nunca les ha hecho demasiado caso… en cambio, el peque disfruta como un loco con ellos y puede estarse horas sin destrozar nada hacer ruido.
Los cochecitos tampoco se libran…
Vuestros hijos tienen obsesiones hobbies de este tipo?
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Las ruedas

Ya os hablé hace algún tiempo que nuestros hijos (y no creo que sea una exclusiva de ellos) son de ideas fijas. En él os comentaba que el HermanoMenor siempre tiene que ir con algo de ruedas a cualquier sitio que vamos…

Lo cierto es que tiene un buen repertorio de cosas rodantes y aunque tiene algunos preferidos evidentemente unos tienen más éxito que otros. Últimamente el que triunfa es un carrito de Play Doh, similar a los de la compra que le regalaron para navidad… Dentro hay plastilina, pero eso es lo de menos porque nunca lo abre; de hecho, podría ir vacío o con piedras en su interior… a él lo que le gusta es llevarlo de paseo. Porque eso es otra cosa que va asociado al llevarse cosas con ruedas a la calle: Le encanta caminar. Y eso nos genera muchos algún problemilla cuando al abrir la puerta del ascensor ve que estamos en el párking en lugar de la planta baja; problemas hasta el punto de que no quiere subirse al coche o dice que quiere ir a casa de los abuelos maternos andando… cuando hay 40 kilómetros.
Otros grandes candidatos para salir a la calle son: Cochecitos de bebé (con bebé o sin él), un correpasillos (sí, es rosa), una bicicleta sin pedales o, la última y flamante adquisición: un patinete (que el pobre pedía insistentemente de camino al cole cada día…).
Pero bueno, que me desvío; otras veces os he comentado que en casa intentamos no ser sexistas, así que vemos genial que el niño juegue con muñecas y la niña con coches, párkings y demás. No obstante, desde que es un poco independiente, siempre se ha decantado por aquellos juguetes que tiene su hermana que van con su mayor afición: los que tienen ruedas; Desde coches, motos, camiones grandes y pequeños hasta uno de sus preferidos: los trenes.
Llega a tal extremo la predilección que tiene por las ruedas que incluso los cuentos que tienen vehículos son de sus preferidos, usa los que no los tienen para hacer rampas para los coches y disfruta viendo Chuggington, Thomas y sus amigos o Bob el Constructor (por supuesto, tampoco dice que no a Pocoyó, PJ Masks u otros…).
En fin, que algo innato debe haber en eso que dicen que a los niños les gustan más los coches que a las niñas… al menos en nuestro caso es así: La grande ha tenido coches y nunca les ha hecho demasiado caso… en cambio, el peque disfruta como un loco con ellos y puede estarse horas sin destrozar nada hacer ruido.
Los cochecitos tampoco se libran…
Vuestros hijos tienen obsesiones hobbies de este tipo?
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Las ruedas

Ya os hablé hace algún tiempo que nuestros hijos (y no creo que sea una exclusiva de ellos) son de ideas fijas. En él os comentaba que el HermanoMenor siempre tiene que ir con algo de ruedas a cualquier sitio que vamos…

Lo cierto es que tiene un buen repertorio de cosas rodantes y, aunque tiene algunos preferidos, algunos de ellos tienen más éxito que otros. Últimamente el que triunfa es un carrito de Play Doh, similar a los de la compra, que le regalaron para navidad… Dentro hay plastilina, pero eso es lo de menos porque nunca lo abre; de hecho, podría ir vacío o con piedras en su interior… a él lo que le gusta es llevarlo de paseo. Porque eso es otra cosa que va asociado al llevarse cosas con ruedas a la calle: Le encanta caminar. Y eso nos genera muchos algún problemilla cuando al abrir la puerta del ascensor ve que estamos en el párking en lugar de la planta baja; problemas hasta el punto de que no quiere subirse al coche o dice que quiere ir, por a casa de los abuelos maternos andando… cuando hay 40 kilómetros.
Otros grandes candidatos a salir a la calle son: Cochecitos de bebé (con bebé o sin él), un correpasillos (sí, es rosa), una bicicleta sin pedales o, la última y flamante adquisición: un patinete (que el pobre pedía insistentemente de camino al cole cada día…).
Pero bueno, que me desvío; otras veces os he comentado que en casa intentamos no ser sexistas, así que vemos genial que el niño juegue con muñecas y la niña con coches, párkings y demás. No obstante, desde que es un poco independiente, siempre se ha decantado por aquellos juguetes -çque tiene su hermana que van con su mayor obsesión: los que tienen ruedas; Desde coches, motos, camiones grandes y pequeños hasta uno de sus preferidos: los trenes.
Llega a tal extremo que incluso los cuentos que tienen vehículos son de sus preferidos, usa los que no los tienen para hacer rampas para los coches y disfruta viendo Chuggington, Thomas y sus amigos o Bob el Constructor (aunque aquí somos algo más flexibles y a veces se cuelan cosas más estandars…).
En fin, que algo innato debe haber en eso que dicen que a los niños les gustan más los coches que a las niñas… al menos en nuestro caso es así: La grande ha tenido coches y nunca les ha hecho demasiado caso… en cambio, el peque disfruta como un loco con ellos y puede estarse horas sin destrozar nada hacer ruido.
Los cochecitos tampoco se libran…
Vuestros hijos tienen obsesiones hobbies de este tipo?
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Disney on Ice: Frozen – La crónica

Son las 08.00 y la HermanaMayor acaba de aparecer en nuestra habitación. Llevamos una semana con la cuenta atrás y, por fin, ha llegado el día. Casi 3 meses después de haber abierto el sobre que nos dejó Papá Noel en el árbol, hoy podremos disfrutar de nuestro regalo todos juntos. Esta tarde vamos a Disney on ice: Frozen!!

Tenemos el día planificado desde hace unas semanas: después de arreglarnos haremos unos bocatas y nos iremos a Barcelona (la sesión empieza a las 16.00). El HermanoMenor también está emocionado por el acontecimiento y no pierde la ocasión: de buena mañana ya lleva su disfraz de Mickey Mouse.
Salimos de casa pasadas las 13.00 y a eso de las 14.00 ya estamos por los alrededores del Palau Sant Jordi, justo en el momento en el que los espectadores de la sesión anterior (la de las 12.00) se están yendo… Gracias a esto conseguimos aparcar a pocos pasos de la entrada al Palau.
Comemos por la zona y una vez estamos listos la HermanaMayor se pone su fantástico disfraz de Elsa… Todas las niñas van emocionadas imitando a sus princesas preferidas; sin embargo para mi, mi niña es la más guapa, con esos grandes ojos que me miran expectantes mientras le voy contando que en poco rato estaremos viendo a Elsa y a Anna.
Entramos en el recinto y se nos ponen los pelos de punta: el merchandising nos deja sin sentido; todo es atractivo y llamativo para esas niñas que empiezan a pedir varitas luminosas giratorias, muñecos, peluches, bebidas de colores o palomitas…
Son las 15.30; en poco rato empieza el espectáculo y ya estamos todos nerviosos, así que nos vamos a buscar nuestros asientos. Tras cruzar la cortina nos quedamos boquiabiertos: aparece ante nosotros esa pista de hielo iluminada de azul, preciosa, perfecta y con la banda sonora de Frozen de fondo.
El HermanoMenor también está nervioso; no hace más que preguntar si ya empieza, aunque no tiene del todo claro qué es lo que va a ver…
Poco a poco el Palau se va llenando, cada vez más Elsas y Annas inundan las gradas. Y todas con un sentimiento común: nervios porque empiece ya Disney on Ice… Y de repente se escucha: “Señoras y señores, en 10 minutos empieza el espectáculo”… Qué nervios! Tras esos 10 minutos interminables se apagan las luces del Sant Jordi y únicamente queda iluminada la pista: Aparecen Mickey y Minnie y el público enloquece. Mi pequeño príncipe adora a Mickey y casi ni pestañea cuando lo ve. Le siguen Goofy y Donald y entre todos nos presentan lo que vamos a ver: Una historia de amor… Aparecen Blancanieves y el príncipe azul, Cenicienta y el príncipe, Aurora y Felipe, Ariel y Eric, Rapunzel y Eugene, Timón y Pumba, Dory y Nemo, Buzz LightYear y Buddy… Y por último nos presentan la historia principal: Frozen.
Aparece Cristoff con Sven cuando eran pequeños y comienza la historia que todos conocemos. La puesta en escena es magnífica: Cada detalle, cada movimiento; el staff cambiando el decorado sutilmente… Todo está calculado al milímetro para que salga bien. Nadie aparta la vista de esos personajes que tantas veces hemos visto en la televisión y hoy son de carne y hueso.
El espectáculo recrea la película Frozen en patinaje sobre hielo. Es todo tan bonito, tan especial y tan divertido… Mi hija se parte de risa con Olaf, la chispa graciosa que, como en la película, en cualquier momento te arranca una carcajada. 
Hacen una pausa de unos 10-15 minutos y la aprovechamos para comprar unas palomitas (básicamente para calmar el ansia consumista de la HermanaMayor).
Empieza la segunda parte y continuamos con las vivencias de estas dos hermanas y acabamos cantando “Libre soy” al mismo tiempo que Elsa. Seguimos encandilados con el juego de luces y efectos; incluso Anna se convierte en estatua de hielo!! Menos mal que el acto de amor verdadero la convierte de nuevo en humana.
El espectáculo está llegando a su fin, aunque en realidad no queremos que sea así… Ya para acabar vuelven a salir Mickey, Minnie y el resto de personajes a despedirse. Los saludamos a todos efusivamente intentando retener en nuestra mente cada minuto de lo que hemos visto durante estas casi dos horas.
La valoración de mi Princesa ha sido: “Mama, no m’ha agradat. M’ha encantat (Mama, no me ha gustado. Me ha encantado)”. En realidad, los 4 hemos salido encantados y emocionados sabiendo que estas navidades volveremos a pedirle a Papá Noel las entradas para el año que viene: Disney on ice – Un mundo mágico.
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Disney on Ice: Frozen – La crónica

Son las 08.00 y la HermanaMayor acaba de aparecer en nuestra habitación. Llevamos una semana con la cuenta atrás y, por fin, ha llegado el día. Casi 3 meses después de haber abierto el sobre que nos dejó Papá Noel en el árbol, hoy podremos disfrutar de nuestro regalo todos juntos. Esta tarde vamos a Disney on ice: Frozen!!

Tenemos el día planificado desde hace unas semanas: después de arreglarnos haremos unos bocatas y nos iremos a Barcelona (la sesión empieza a las 16.00). El HermanoMenor también está emocionado por el acontecimiento y no pierde la ocasión: de buena mañana ya lleva su disfraz de Mickey Mouse.
Salimos de casa pasadas las 13.00 y a eso de las 14.00 ya estamos por los alrededores del Palau Sant Jordi, justo en el momento en el que los espectadores de la sesión anterior (la de las 12.00) se están yendo… Gracias a esto conseguimos aparcar a pocos pasos de la entrada al Palau.
Comemos por la zona y una vez estamos listos la HermanaMayor se pone su fantástico disfraz de Elsa… Todas las niñas van emocionadas imitando a sus princesas preferidas; sin embargo para mi, mi niña es la más guapa, con esos grandes ojos que me miran expectantes mientras le voy contando que en poco rato estaremos viendo a Elsa y a Anna.
Entramos en el recinto y se nos ponen los pelos de punta: el merchandising nos deja sin sentido; todo es atractivo y llamativo para esas niñas que empiezan a pedir varitas luminosas giratorias, muñecos, peluches, bebidas de colores o palomitas…
Son las 15.30; en poco rato empieza el espectáculo y ya estamos todos nerviosos, así que nos vamos a buscar nuestros asientos. Tras cruzar la cortina nos quedamos boquiabiertos: aparece ante nosotros esa pista de hielo iluminada de azul, preciosa, perfecta y con la banda sonora de Frozen de fondo.
El HermanoMenor también está nervioso; no hace más que preguntar si ya empieza, aunque no tiene del todo claro qué es lo que va a ver…
Poco a poco el Palau se va llenando, cada vez más Elsas y Annas inundan las gradas. Y todas con un sentimiento común: nervios porque empiece ya Disney on Ice… Y de repente se escucha: “Señoras y señores, en 10 minutos empieza el espectáculo”… Qué nervios! Tras esos 10 minutos interminables se apagan las luces del Sant Jordi y únicamente queda iluminada la pista: Aparecen Mickey y Minnie y el público enloquece. Mi pequeño príncipe adora a Mickey y casi ni pestañea cuando lo ve. Le siguen Goofy y Donald y entre todos nos presentan lo que vamos a ver: Una historia de amor… Aparecen Blancanieves y el príncipe azul, Cenicienta y el príncipe, Aurora y Felipe, Ariel y Eric, Rapunzel y Eugene, Timón y Pumba, Dory y Nemo, Buzz LightYear y Buddy… Y por último nos presentan la historia principal: Frozen.
Aparece Cristoff con Sven cuando eran pequeños y comienza la historia que todos conocemos. La puesta en escena es magnífica: Cada detalle, cada movimiento; el staff cambiando el decorado sutilmente… Todo está calculado al milímetro para que salga bien. Nadie aparta la vista de esos personajes que tantas veces hemos visto en la televisión y hoy son de carne y hueso.
El espectáculo recrea la película Frozen en patinaje sobre hielo. Es todo tan bonito, tan especial y tan divertido… Mi hija se parte de risa con Olaf, la chispa graciosa que, como en la película, en cualquier momento te arranca una carcajada. 
Hacen una pausa de unos 10-15 minutos y la aprovechamos para comprar unas palomitas (básicamente para calmar el ansia consumista de la HermanaMayor).
Empieza la segunda parte y continuamos con las vivencias de estas dos hermanas y acabamos cantando “Libre soy” al mismo tiempo que Elsa. Seguimos encandilados con el juego de luces y efectos; incluso Anna se convierte en estatua de hielo!! Menos mal que el acto de amor verdadero la convierte de nuevo en humana.
El espectáculo está llegando a su fin, aunque en realidad no queremos que sea así… Ya para acabar vuelven a salir Mickey, Minnie y el resto de personajes a despedirse. Los saludamos a todos efusivamente intentando retener en nuestra mente cada minuto de lo que hemos visto durante estas casi dos horas.
La valoración de mi Princesa ha sido: “Mama, no m’ha agradat. M’ha encantat (Mama, no me ha gustado. Me ha encantado)”. En realidad, los 4 hemos salido encantados y emocionados sabiendo que estas navidades volveremos a pedirle a Papá Noel las entradas para el año que viene: Disney on ice – Un mundo mágico.
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Viaje a Noruega: Visitando cascadas

En Noruega hay agua… mucha agua. Buena muestra de ello son las muchísimas cascadas que existen, de todos los tamaños, de todas las alturas… y por todos sitios.
Algunas aparecen de forma inesperada mientras circulas por la carretera, casi sin saber cómo se llaman. Otras son puntos de parada obligada. Hoy os voy a hablar de algunas de las que hemos visto y que nos han llamado la atención especialmente:

Låtefossen
La primera de las grandes cascadas nos la encontramos en la carretera. Apareció sin avisar mientras íbamos camino a otra al poco de dejar atrás Odda (conocido por ser base para visitar Trolltunga). Ahí, en medio de la carretera es una de las más importantes de Noruega; tiene 165 metros y su peculiaridad es la de tener dos corrientes que se acaban uniendo justo antes de pasar por debajo de la Ruta 13. Lo cierto es que al ser la primera que vimos, nos dejó con la boca abierta.
Vøringfossen
Esta cascada es la que íbamos buscando cuando nos encontramos la anterior. Se encuentra en plena meseta de Hardangervidda y tiene una altura de 182 metros. Las mejores vistas se obtienen desde el mirador que hay junto al aparcamiento del Hotel Fossli. En un principio hay que pagar, pero en algunas situaciones te puedes encontrar la caseta cerrada; en nuestro caso llovía, así que pudimos verla de forma gratuita (aunque no sé si habríamos preferido que no lloviera y pagar…) Os podéis imaginar la cantidad de agua que bajaba al llover intensamente.
Tvindefossen
Para mi, la visita a esta cascada fue una de las mejores experiencias de nuestro viaje; la visitamos tras un intenso día de lluvia y bajaba una cantidad de agua impresionante… si a eso le unimos el hecho de que te puedes acercar mucho, las sensaciones que vivimos al estar algo cerca fue impresionante (y la bronca que me pegó mi hija mayor también fue épica por haber hecho que se mojara :P).
Está ubicada cerca de Voss, justo al lado de un cámping; de muy fácil acceso y con aparcamiento gratuito. Al día siguiente volvimos a pasar por delante y no caía tantísima agua…
Esos del fondo somos mi hija mayor y yo 😛

Kjosfossen
Es uno de los atractivos más visitados del país. Se encuentra a medio camino del recorrido del famosísimo tren de Flam y cuenta incluso con una pequeña central eléctrica que alimenta la famosa línea ferroviaria. Tiene una caída impresionante de 225 metros y, durante la temporada alta, una actriz vestida como una Huldra (criatura seductora del bosque en el folclore escandinavo) baila y canta frente a la cascada.
Gudbrandsjuvet
Tras pasar Valldan y de camino a Trollstigen está el desvío a Gudbrandsjuvet. Es un curioso conjunto de pasarelas y miradores sobre la garganta que se forma en el río Valldola. Es un lugar de muy fácil acceso en la ruta 43 y una agradable parada antes de llegar a la espectacular carretera de los Trolls.



Stigfossen & Tverrdalsfossen
Si la visita a Trollstigen ya es espectacular en si misma, aún lo es más si le añadimos dos cascadas; una de 189m y otra que cae unos 320m por la ladera de la montaña. Sin duda, esta carretera, sus vistas y sus cascadas son una visita obligada en un viaje a Noruega.


Cascada de las 7 Hermanas y el pretendiente
Muy conocidas por su ubicación: El fiordo de Geiranger (patrimonio de la Humanidad); son 7 corrientes de agua separadas que caen por la ladera del fiordo, la más alta de las cuales tiene 250 metros. Justo delante se encuentra la cascada del Pretendiente, que tiene una peculiar forma de botella. Cuenta la leyenda que el protagonista de la historia se dio a la bebida tras ser rechazado por las 7 hermanas. Se disfrutan cómodamente realizando otra visita obligada: Un crucero por el precioso fiordo.

Stalheimfossen y Sivlefossen
Se encuentran durante el espectacular descenso de la carretera de Stalheimskleiva, conocida por ser una de las más empinadas del mundo con un 18% de desnivel. Se trata de una carretera únicamente de un sentido (bajada).
Bordalsgjelet Gorge – Voss
No se trata de una cascada propiamente dicha, pero bien merece ser nombrado ya que permite disfrutar de las vistas que proporciona la garganta a muy corta distancia. Está muy cerca del centro de Voss y está completamente adaptado para ser visitado en familia.
Por supuesto hay muchas más, conocidas y otras no tanto; con tanta lluvia que tuvimos durante el viaje, lo cierto es que caía agua por todos sitios… alguna ventaja tenía que haber! Los peques (y nosotros, claro) disfrutamos muchísimo con estas fantásticas vistas.
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Viaje a Noruega: Visitando cascadas

En Noruega hay agua… mucha agua. Buena muestra de ello son las muchísimas cascadas que existen, de todos los tamaños, de todas las alturas… y por todos sitios.
Algunas aparecen de forma inesperada mientras circulas por la carretera, casi sin saber cómo se llaman. Otras son puntos de parada obligada. Hoy os voy a hablar de algunas de las que hemos visto y que nos han llamado la atención especialmente:

Låtefossen
La primera de las grandes cascadas nos la encontramos en la carretera. Apareció sin avisar mientras íbamos camino a otra al poco de dejar atrás Odda (conocido por ser base para visitar Trolltunga). Ahí, en medio de la carretera es una de las más importantes de Noruega; tiene 165 metros y su peculiaridad es la de tener dos corrientes que se acaban uniendo justo antes de pasar por debajo de la Ruta 13. Lo cierto es que al ser la primera que vimos, nos dejó con la boca abierta.
Vøringfossen
Esta cascada es la que íbamos buscando cuando nos encontramos la anterior. Se encuentra en plena meseta de Hardangervidda y tiene una altura de 182 metros. Las mejores vistas se obtienen desde el mirador que hay junto al aparcamiento del Hotel Fossli. En un principio hay que pagar, pero en algunas situaciones te puedes encontrar la caseta cerrada; en nuestro caso llovía, así que pudimos verla de forma gratuita (aunque no sé si habríamos preferido que no lloviera y pagar…) Os podéis imaginar la cantidad de agua que bajaba al llover intensamente.
Tvindefossen
Para mi, la visita a esta cascada fue una de las mejores experiencias de nuestro viaje; la visitamos tras un intenso día de lluvia y bajaba una cantidad de agua impresionante… si a eso le unimos el hecho de que te puedes acercar mucho, las sensaciones que vivimos al estar algo cerca fue impresionante (y la bronca que me pegó mi hija mayor también fue épica por haber hecho que se mojara :P).
Está ubicada cerca de Voss, justo al lado de un cámping; de muy fácil acceso y con aparcamiento gratuito. Al día siguiente volvimos a pasar por delante y no caía tantísima agua…
Esos del fondo somos mi hija mayor y yo 😛

Kjosfossen
Es uno de los atractivos más visitados del país. Se encuentra a medio camino del recorrido del famosísimo tren de Flam y cuenta incluso con una pequeña central eléctrica que alimenta la famosa línea ferroviaria. Tiene una caída impresionante de 225 metros y, durante la temporada alta, una actriz vestida como una Huldra (criatura seductora del bosque en el folclore escandinavo) baila y canta frente a la cascada.
Gudbrandsjuvet
Tras pasar Valldan y de camino a Trollstigen está el desvío a Gudbrandsjuvet. Es un curioso conjunto de pasarelas y miradores sobre la garganta que se forma en el río Valldola. Es un lugar de muy fácil acceso en la ruta 43 y una agradable parada antes de llegar a la espectacular carretera de los Trolls.



Stigfossen & Tverrdalsfossen
Si la visita a Trollstigen ya es espectacular en si misma, aún lo es más si le añadimos dos cascadas; una de 189m y otra que cae unos 320m por la ladera de la montaña. Sin duda, esta carretera, sus vistas y sus cascadas son una visita obligada en un viaje a Noruega.


Cascada de las 7 Hermanas y el pretendiente
Muy conocidas por su ubicación: El fiordo de Geiranger (patrimonio de la Humanidad); son 7 corrientes de agua separadas que caen por la ladera del fiordo, la más alta de las cuales tiene 250 metros. Justo delante se encuentra la cascada del Pretendiente, que tiene una peculiar forma de botella. Cuenta la leyenda que el protagonista de la historia se dio a la bebida tras ser rechazado por las 7 hermanas. Se disfrutan cómodamente realizando otra visita obligada: Un crucero por el precioso fiordo.

Stalheimfossen y Sivlefossen
Se encuentran durante el espectacular descenso de la carretera de Stalheimskleiva, conocida por ser una de las más empinadas del mundo con un 18% de desnivel. Se trata de una carretera únicamente de un sentido (bajada).
Bordalsgjelet Gorge – Voss
No se trata de una cascada propiamente dicha, pero bien merece ser nombrado ya que permite disfrutar de las vistas que proporciona la garganta a muy corta distancia. Está muy cerca del centro de Voss y está completamente adaptado para ser visitado en familia.
Por supuesto hay muchas más, conocidas y otras no tanto; con tanta lluvia que tuvimos durante el viaje, lo cierto es que caía agua por todos sitios… alguna ventaja tenía que haber! Los peques (y nosotros, claro) disfrutamos muchísimo con estas fantásticas vistas.
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Lecturas Infantiles: Las princesas Dragón (y II)

Hace algunas semanas os hablé de un nuevo libro que había llegado a casa: Las princesas Dragón. En la reseña ya vaticinaba que seguramente acabaríamos teniendo más en casa… Pues ya tenemos los 3 que completan la colección (y espero y deseo que la continúen!).

Os puedo asegurar sin ninguna duda que son los libros infantiles que más gustan en casa (para los que leen, el HermanoMenor se contenta con otros cuentos de los que ya hablaré otro día): Sus espectaculares portadas, los dibujos que acompañan a la historia y su lenguaje desenfadado y a veces algo irreverente nos hacen pasar ratos de tensión, alegría, suspense…
Tres princesas, tres libros (espero que haya más!): Bamba, Nuna y Koko son las narradoras de cada uno de ellos; cada una en su estilo, cada una en una aventura diferente.
Ahora mismo estamos con el tercer libro, Su majestad la bruja. No os voy a explicar nada de la historia porque vale mucho la pena vivirla a ciegas desde el principio. Lo único que os voy a decir es que la protagonista es la inconformista Koko.
El formato del libro es muy similar al de los dos anteriores (y que, pese a ser historias separadas, están enlazadas entre ellas): Capítulos cortos, mucho humor, lenguaje muy coloquial y desenfadado, fantásticos dibujos por todos sitios y, en ocasiones, partes de la historia explicada en formato cómic.
La edad recomendada la pondría a partir de los 5 años (es lo que tiene la HermanaMayor), de momento como oyente. Más pequeños no lo veo, a veces se usa la ironía y el sarcasmo y si son más pequeñas les costará pillar lo que están pretendiendo decir.
De verdad, son fantásticos… y sus cliffhangers (esos finales de capítulo que a veces te obligan a seguir leyendo) son espectaculares. Y nada de que sean ‘para niñas’… cualquiera se divertirá con ellos!
Si os interesa, los podéis conseguir a continuación:
1. El misterio del huevo dorado – Amazon
2. El pantano de las sirenas – Amazon
3. Su majestad la bruja – Amazon
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