Listeza

«De un muchacho que principia y que promete, el mayor elogio que se puede hacer es exclamar: «¡Qué listo!». Es listeza la labia, la travesura, la habilidad: he ahí los supremos dones entre los españoles, he ahí las cualidades insignes para llegar a ser ministro».
(Azorín, Tiempos y cosas)

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10 cosas que jamás le diré a mi hijo adolescente

El otro día, viendo la película Yes Man, me puse a pensar en como sería si yo me convirtiera en un Yes Dad y complaciera a mi hijo en todo lo que pidiera, ahora que ha entrado a la adolescencia. Siempre hay quien piensa que hay que darles lo que a nosotros nos faltó. Pero cuidado, eso puede tener un alto precio. Muchos podemos tener las mejores intenciones, pero podemos terminar malcriando a nuestros hijos.
  
A continuación les presento un listado de las diez cosas que jamás le diría a mi hijo, espero no aflojar rodillas.
1-     Aquí tienes mi tarjeta de crédito con límite de $50 mil. Úsala a tu antojo.
2-     Que tienes un “party” de tu clase! Claro que puedes ir. Es más, me llamas como a las 6 de la mañana y voy y te recojo.
3-     ¿Quieres un teléfono? Te compro el iPhone 5© con un plan de data ilimitada, llamadas internacionales y mensajes de textos ilimitados.
4-     ¿Que te quieres hacer un tatuaje? Suuuper cool. Vamos juntos y nos lo hacemos.
5-     Me voy de viaje con tu Madre. Te quedas solito y  si quieres puedes hacer una fiesta. Te contrato una banda.
6-     Que no quieres ir a la Universidad y hacerte de una carrera para ganarte la vida? Relax, quédate a vivir con nosotros y te cubro tus gastos.
7-     ¿No quieres limpiar tu cuarto? Tranquilo, te contrato una ama de llaves.
8-     ¿Necesitas vacaciones? Te vas para Europa con gastos pagos y de paso te llevas a dos de tus mejores amigos.
9-     ¿Aburrido del menú de tu Madre? Te contrato un chef personal para que complazca cada uno de tus caprichos.
10- ¿Que quieres unos tennis Nike© de $150 dólares? Te compro tres pares para que los alternes.
Como ven, todo tiene un límite. Estoy claro que hay cosas de esta lista que mi hijo llegará a hacer, pero será cuando sea adulto. Mientras viva bajo mi techo, “my rules”.
¿Y tú, qué añadirías a este listado? 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
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10 cosas que jamás le diré a mi hijo adolescente

El otro día, viendo la película Yes Man, me puse a pensar en como sería si yo me convirtiera en un Yes Dad y complaciera a mi hijo en todo lo que pidiera, ahora que ha entrado a la adolescencia. Siempre hay quien piensa que hay que darles lo que a nosotros nos faltó. Pero cuidado, eso puede tener un alto precio. Muchos podemos tener las mejores intenciones, pero podemos terminar malcriando a nuestros hijos.
  
A continuación les presento un listado de las diez cosas que jamás le diría a mi hijo, espero no aflojar rodillas.
1-     Aquí tienes mi tarjeta de crédito con límite de $50 mil. Úsala a tu antojo.
2-     Que tienes un “party” de tu clase! Claro que puedes ir. Es más, me llamas como a las 6 de la mañana y voy y te recojo.
3-     ¿Quieres un teléfono? Te compro el iPhone 5© con un plan de data ilimitada, llamadas internacionales y mensajes de textos ilimitados.
4-     ¿Que te quieres hacer un tatuaje? Suuuper cool. Vamos juntos y nos lo hacemos.
5-     Me voy de viaje con tu Madre. Te quedas solito y  si quieres puedes hacer una fiesta. Te contrato una banda.
6-     Que no quieres ir a la Universidad y hacerte de una carrera para ganarte la vida? Relax, quédate a vivir con nosotros y te cubro tus gastos.
7-     ¿No quieres limpiar tu cuarto? Tranquilo, te contrato una ama de llaves.
8-     ¿Necesitas vacaciones? Te vas para Europa con gastos pagos y de paso te llevas a dos de tus mejores amigos.
9-     ¿Aburrido del menú de tu Madre? Te contrato un chef personal para que complazca cada uno de tus caprichos.
10- ¿Que quieres unos tennis Nike© de $150 dólares? Te compro tres pares para que los alternes.
Como ven, todo tiene un límite. Estoy claro que hay cosas de esta lista que mi hijo llegará a hacer, pero será cuando sea adulto. Mientras viva bajo mi techo, “my rules”.
¿Y tú, qué añadirías a este listado? 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
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Y llegó el día…

Y llegó el gran día. Una idea que desde hace 2 años me rondaba por la cabeza ha salido a la luz.  
– ¿Y por que ahora?.
El detonante se produjo este fin de semana en la mesa redonda de crianza de PediaTIC en Lleida.
– ¿Que pasó?.
Muy fácil, todas las invitadas eran madres, salvo una honrosa excepción, Pedro Martínez de http://www.citomegalovirus.es, eso si, junto a su mujer Ana González.
– ¿Y los padres…?. 
Simplemente no se nos oye, no se sabe si estamos o no. 
La mayoría de los blogs son escritos por las madres y nos dan su visión de la crianza. Y la visión de los padres, ¿no tenemos nada que aportar ni que decir?.

Tuve la suerte de comentar algo al respecto con Amalia Arce en su blog hace un tiempo (http://www.dra-amalia-arce.com, la mamá pediatra), y con Rafa Pardo (http://www.perdidosenpandora.com) en PediaTIC, que fue el que me acabó de animar a contar mi experiencia.

– ¿Que experiencia?.
La de un médico en proceso de ser pediatra que tuvo la «suerte» de ser padre de un gran prematuro. 


De las vivencias y experiencias de un padre del otro lado, que pasó a ser un pediatra del otro lado.

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Y llegó el día…

Y llegó el gran día. Una idea que desde hace 2 años me rondaba por la cabeza ha salido a la luz.  
– ¿Y por que ahora?.
El detonante se produjo este fin de semana en la mesa redonda de crianza de PediaTIC en Lleida.
– ¿Que pasó?.
Muy fácil, todas las invitadas eran madres, salvo una honrosa excepción, Pedro Martínez de http://www.citomegalovirus.es, eso si, junto a su mujer Ana González.
– ¿Y los padres…?. 
Simplemente no se nos oye, no se sabe si estamos o no. 
La mayoría de los blogs son escritos por las madres y nos dan su visión de la crianza. Y la visión de los padres, ¿no tenemos nada que aportar ni que decir?.

Tuve la suerte de comentar algo al respecto con Amalia Arce en su blog hace un tiempo (http://www.dra-amalia-arce.com, la mamá pediatra), y con Rafa Pardo (http://www.perdidosenpandora.com) en PediaTIC, que fue el que me acabó de animar a contar mi experiencia.

– ¿Que experiencia?.
La de un médico en proceso de ser pediatra que tuvo la «suerte» de ser padre de un gran prematuro. 


De las vivencias y experiencias de un padre del otro lado, que pasó a ser un pediatra del otro lado.

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Y llegó el día…

Y llegó el gran día. Una idea que desde hace 2 años me rondaba por la cabeza ha salido a la luz.  
– ¿Y por que ahora?.
El detonante se produjo este fin de semana en la mesa redonda de crianza de PediaTIC en Lleida.
– ¿Que pasó?.
Muy fácil, todas las invitadas eran madres, salvo una honrosa excepción, Pedro Martínez de http://www.citomegalovirus.es, eso si, junto a su mujer Ana González.
– ¿Y los padres…?. 
Simplemente no se nos oye, no se sabe si estamos o no. 
La mayoría de los blogs son escritos por las madres y nos dan su visión de la crianza. Y la visión de los padres, ¿no tenemos nada que aportar ni que decir?.

Tuve la suerte de comentar algo al respecto con Amalia Arce en su blog hace un tiempo (http://www.dra-amalia-arce.com, la mamá pediatra), y con Rafa Pardo (http://www.perdidosenpandora.com) en PediaTIC, que fue el que me acabó de animar a contar mi experiencia.

– ¿Que experiencia?.
La de un médico en proceso de ser pediatra que tuvo la «suerte» de ser padre de un gran prematuro. 


De las vivencias y experiencias de un padre del otro lado, que pasó a ser un pediatra del otro lado.

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Cumpleaños Feeeeeeliz

El día 8 de Octubre Guzmán cumplió 5 años. ¡¡¡¡5 añazos!!!!
El verano le ha sentado fenomenal. Ha dado un estirón brutal y el comienzo del cole, nada que ver con el del año anterior.
Lógicamente, como seguimos con la quimio, el sigue un poco cansadito (cuando un adulto te explica el efecto de lo que está tomando en su cuerpo y en sus palabras, no es de extrañar…). Así que hemos decidido que los miércoles no vaya a clase y nos quedemos en casa.

El está encantado de tener 5 años, de hecho hoy está organizando su fiesta con amigos, unos cuantos días después, pero como el dice cada día…

«mmmmmmm… Me lo he pensado mejod y he cambiado de opinión… lo vamos a celebrad… en casa»

Y nosotros… no podemos pedir más… si hace año y medio nos dicen que íbamos a estar así celebrando su 5º cumpleaños lo habríamos deseado, lo habríamos proyectado visualmente, pero no habríamos querido pensar mucho en ello por estar encogidos de temor y esperanza a la vez.

Hoy Guzmán está tan alto, tan guapo, tan lleno de energía y con la melena tan larga y rubia como yo lo había visualizado en todas las meditaciones que hice y he ido haciendo cada viernes desde hace casi 2 años. Y para mi ese es mi mayor regalo.

Este martes nos han suspendido el tratamiento porque está bajito de defensas, pero parece que suele ser recurrente en él, que cada 2 meses seguidos de «merca» y «meto», de un bajón de bigotes. Una semanita y de nuevo a las pastillas.

Y por otro lado el médico nos dijo que finalizaríamos POR FIN el tratamiento, no a principios de Noviembre como yo creia, sino a finales. Al principio, no voy a mentir, fue un jarro de agua fria para mi, pero viéndolo con distancia, ya no queda nada.

Siento estár escribiendo tan poco, por un lado el trabajo, el mio y el de Eva que casi no tenemos tiempo para vernos, y por otro toda la energía que estoy depositando en el lanzamiento de la Fundación no me está dejando ni tiempo ni aire para escribir unas líneas.

Echo de menos no sólo escribir sino el apoyo y los mensajes que siempre habéis enviado. Pero se que estais ahí. Gracias por seguir empujando. Mucho amor y energía positiva!!!!

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Cumpleaños Feeeeeeliz

El día 8 de Octubre Guzmán cumplió 5 años. ¡¡¡¡5 añazos!!!!
El verano le ha sentado fenomenal. Ha dado un estirón brutal y el comienzo del cole, nada que ver con el del año anterior.
Lógicamente, como seguimos con la quimio, el sigue un poco cansadito (cuando un adulto te explica el efecto de lo que está tomando en su cuerpo y en sus palabras, no es de extrañar…). Así que hemos decidido que los miércoles no vaya a clase y nos quedemos en casa.

El está encantado de tener 5 años, de hecho hoy está organizando su fiesta con amigos, unos cuantos días después, pero como el dice cada día…

«mmmmmmm… Me lo he pensado mejod y he cambiado de opinión… lo vamos a celebrad… en casa»

Y nosotros… no podemos pedir más… si hace año y medio nos dicen que íbamos a estar así celebrando su 5º cumpleaños lo habríamos deseado, lo habríamos proyectado visualmente, pero no habríamos querido pensar mucho en ello por estar encogidos de temor y esperanza a la vez.

Hoy Guzmán está tan alto, tan guapo, tan lleno de energía y con la melena tan larga y rubia como yo lo había visualizado en todas las meditaciones que hice y he ido haciendo cada viernes desde hace casi 2 años. Y para mi ese es mi mayor regalo.

Este martes nos han suspendido el tratamiento porque está bajito de defensas, pero parece que suele ser recurrente en él, que cada 2 meses seguidos de «merca» y «meto», de un bajón de bigotes. Una semanita y de nuevo a las pastillas.

Y por otro lado el médico nos dijo que finalizaríamos POR FIN el tratamiento, no a principios de Noviembre como yo creia, sino a finales. Al principio, no voy a mentir, fue un jarro de agua fria para mi, pero viéndolo con distancia, ya no queda nada.

Siento estár escribiendo tan poco, por un lado el trabajo, el mio y el de Eva que casi no tenemos tiempo para vernos, y por otro toda la energía que estoy depositando en el lanzamiento de la Fundación no me está dejando ni tiempo ni aire para escribir unas líneas.

Echo de menos no sólo escribir sino el apoyo y los mensajes que siempre habéis enviado. Pero se que estais ahí. Gracias por seguir empujando. Mucho amor y energía positiva!!!!

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Urgencias

Esta mañana, al salir de casa con mis fieles escuderos Umbrello y Fratello, vi que una ambulancia había aparcado delante de nuestro portal. Fratello, que es muy aficionado a celebrar con alaridos la presencia de cualquier servicio público que lleve sirenas, se mostró feliz y ruidoso con la novedad. Umbrello estaba más ocupado en alguna misteriosa reflexión intelectual y, a mí, la verdad, no me sorprendió el vehículo dado que vivimos en un barrio que al ser habitado casi por completo por niños y ancianos es muy de romperse la crisma, partirse la cadera o sufrir un ictus.

En lo que sí pensé es que debía revisar mi estigmatismo, enfermedad de la que me avisó hace un par de años un amable lector de este blog (en el post “Mudanzas”, en junio del 2010) y que, al parecer, va en aumento. Y es que vi la ambulancia y donde claramente se anunciaba “Urgencias Médicas” yo leí “Urgencias Míticas”. Intenté no pensar en eso y llevar a sus escuelas a Fratello y a Umbrello sin contratiempos, pero el mal ya estaba hecho. ¿Urgencias míticas? Sin duda, pensé, las de Héctor ante Aquiles, las de éste al recibir la flecha mortal en su talón; las de Julio César ante la poco amistosa visita de Bruto y compañía; mucho más modernas pero ya tambien míticas son las urgencias del Titanic tras su encuentro con el iceberg o las de la evacuación de Dunkerque. Las urgencias de los habitantes de la Atlántida. O de Pompeya. Las ya míticas urgencias históricas de Jorge Valdano. Las urgencias de Stanley por hallar a Livingstone. Cuántas urgencias míticas. Y qué poco mítico es correr detrás de un autobús, día tras día, pero cuánto me urge hacerlo para que Umbrello no llegue tarde a clase de psicomotricidad (II).

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Urgencias

Esta mañana, al salir de casa con mis fieles escuderos Umbrello y Fratello, vi que una ambulancia había aparcado delante de nuestro portal. Fratello, que es muy aficionado a celebrar con alaridos la presencia de cualquier servicio público que lleve sirenas, se mostró feliz y ruidoso con la novedad. Umbrello estaba más ocupado en alguna misteriosa reflexión intelectual y, a mí, la verdad, no me sorprendió el vehículo dado que vivimos en un barrio que al ser habitado casi por completo por niños y ancianos es muy de romperse la crisma, partirse la cadera o sufrir un ictus.

En lo que sí pensé es que debía revisar mi estigmatismo, enfermedad de la que me avisó hace un par de años un amable lector de este blog (en el post “Mudanzas”, en junio del 2010) y que, al parecer, va en aumento. Y es que vi la ambulancia y donde claramente se anunciaba “Urgencias Médicas” yo leí “Urgencias Míticas”. Intenté no pensar en eso y llevar a sus escuelas a Fratello y a Umbrello sin contratiempos, pero el mal ya estaba hecho. ¿Urgencias míticas? Sin duda, pensé, las de Héctor ante Aquiles, las de éste al recibir la flecha mortal en su talón; las de Julio César ante la poco amistosa visita de Bruto y compañía; mucho más modernas pero ya tambien míticas son las urgencias del Titanic tras su encuentro con el iceberg o las de la evacuación de Dunkerque. Las urgencias de los habitantes de la Atlántida. O de Pompeya. Las ya míticas urgencias históricas de Jorge Valdano. Las urgencias de Stanley por hallar a Livingstone. Cuántas urgencias míticas. Y qué poco mítico es correr detrás de un autobús, día tras día, pero cuánto me urge hacerlo para que Umbrello no llegue tarde a clase de psicomotricidad (II).

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Actuaciones en el nido

Desde que mi enana entró al nido he tratado de no perderme ni una sola de sus actuaciones. Pidiendo permiso en el trabajo o llegando un poquito tarde he podido estar allí, con ella, en sus momentos especiales, al igual que su mami.
De hecho, creo que nosotros hemos estado más emocionados que ella misma. Felizmente al parecer ni hijita no se pone nerviosa o tímida a diferencia de otros niños que empiezan a llorar o hacen algún berrinche o se quitan los disfraces (en eso hemos tenido mucha suerte). De hecho, nos aseguramos de que nos vea y que sepa que estamos allí pero nos mantenemos a una distancia prudente para no saturarla ni distrerla de lo que debe hacer. Estar encima de ellos tratando de sacarles la foto ideal, a veces, puede hacer que el buen momento que nuestros hijos estaban pasando con sus compañeros de clase, misses demostrando lo que vinieron practicando desde semanas atrás, se arruine.
Muchos aplausos para su hijo cuando le toque actuar pero tampoco demasiada barra que le distraiga de su rol en la actuación. Eso sí, cuando salga al término del evento, muchos cariños y palabras de reconocimiento por el esfuerzo hecho.
Si por alguna razón las cosas no funcionan, no les recriminemos allí mismo aquello que no hicieron, por el contrario hagámosles sentir que todo esta bien y después, en la tranquilidad de la casa, conversemos con ellos y tratemos de que entiendan que fue lo que pasó y busquemos que se comprometan, para una siguiente ocasión, a dar todo de ellos para que las cosas salgan bien.
Trabajemos en construir grandes recuerdos y si podemos inmortalizarlos con fotos o incluso editando un video casero que podamos compartir, mejor aún.
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Actuaciones en el nido

Desde que mi enana entró al nido he tratado de no perderme ni una sola de sus actuaciones. Pidiendo permiso en el trabajo o llegando un poquito tarde he podido estar allí, con ella, en sus momentos especiales, al igual que su mami.
De hecho, creo que nosotros hemos estado más emocionados que ella misma. Felizmente al parecer ni hijita no se pone nerviosa o tímida a diferencia de otros niños que empiezan a llorar o hacen algún berrinche o se quitan los disfraces (en eso hemos tenido mucha suerte). De hecho, nos aseguramos de que nos vea y que sepa que estamos allí pero nos mantenemos a una distancia prudente para no saturarla ni distrerla de lo que debe hacer. Estar encima de ellos tratando de sacarles la foto ideal, a veces, puede hacer que el buen momento que nuestros hijos estaban pasando con sus compañeros de clase, misses demostrando lo que vinieron practicando desde semanas atrás, se arruine.
Muchos aplausos para su hijo cuando le toque actuar pero tampoco demasiada barra que le distraiga de su rol en la actuación. Eso sí, cuando salga al término del evento, muchos cariños y palabras de reconocimiento por el esfuerzo hecho.
Si por alguna razón las cosas no funcionan, no les recriminemos allí mismo aquello que no hicieron, por el contrario hagámosles sentir que todo esta bien y después, en la tranquilidad de la casa, conversemos con ellos y tratemos de que entiendan que fue lo que pasó y busquemos que se comprometan, para una siguiente ocasión, a dar todo de ellos para que las cosas salgan bien.
Trabajemos en construir grandes recuerdos y si podemos inmortalizarlos con fotos o incluso editando un video casero que podamos compartir, mejor aún.
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Collage

En Iges de Valnorte, la aldea de donde huyó mi abuelo, las personas son raras, muy raras o simplemente anormales. Y algunos, los menos, salen listos. Mi abuelo, que era de los raros a secas, pero también de los listos, decía que eso era cosa de la endogamia. Basta con pasearse brevemente por sus dos cementerios, el viejo y el nuevo, para sospechar que algo habrá de eso: casi todos los muertos –y los vivos que siguen malviviendo en Iges- se apellidan Porrés o Batés. Muchos son Porrés Porrés o Batés Batés, algunos son Batés Porrés y otros Porrés Batés. De vez en cuando uno se sorprende al descubrir a un García o quizá a un Martínez; sin duda llegaron a Iges por error y, por un error aún más monumental, allí se quedaron, con lo que en los cementerios de la aldea descansan también muertos llamados García Batés o Porrés Martínez. Los Porrés y los Batés, en cualquier caso, llevan siglos matándose y amándose entre ellos, sin apenas rivales, por conservar en su poder las miserias de Iges.
Mi abuelo, un Porrés Porrés, era, además de raro, de los listos. Fue así que nada más cumplir los 14 huyó de Iges, como quien huye de un maldición y, decidido a tener un futuro para él y para quienes pudiera engendrar en el futuro, se fue tan lejos como pudo: su talento le permitió llegar a San Juan, donde se casó con una muchacha de la ciudad y donde nació mi padre, que aún salió raro, pero normal, y donde mi padre me tuvo a mí y a mis hermanos. Alguno de ellos es raro, pero su rareza no es ya la de Iges.
Más listo que mi abuelo –y también mucho más raro, según se ha contado siempre en casa, de los muy raros- era su primo segundo Aquilino Batés. Mi abuelo, pese a su inteligencia, no pudo llegar más allá de San Juan y aquí se quedó. Aquilino Batés supo ir mucho más lejos, a América, donde llegó con cuatro chavos y donde prosperó con no sé qué negocios sin duda raros. Durante unos años se escribió con el abuelo y, después, ya muy brevemente, con papá. Sabemos que se casó con una chica de allí. Nunca volvió a Iges, ni siquiera a España, se americanizó por completo y hasta perdió feliz el acento de su maldito apellido Batés. Tuvo cuatro o cinco hijos y al parecer todo empezó a torcerse al nacer el menor, que de tan raro que era, escribió Aquilino, parecía haber nacido en Iges. Luego su mujer empezó a enfermar, algo mental, y años después Aquilino murió asesinado, no sabemos cómo. Perdimos el contacto con la familia y de los hijos solo llegamos a saber algo muchos años después. Del menor, aquel al que Aquilino bautizó con ese nombre que siempre nos pareció más propio de una marca de calzoncillos. ¿Cómo se llamaba? Ah, sí. Norman, eso. Norman Bates.

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Collage

En Iges de Valnorte, la aldea de donde huyó mi abuelo, las personas son raras, muy raras o simplemente anormales. Y algunos, los menos, salen listos. Mi abuelo, que era de los raros a secas, pero también de los listos, decía que eso era cosa de la endogamia. Basta con pasearse brevemente por sus dos cementerios, el viejo y el nuevo, para sospechar que algo habrá de eso: casi todos los muertos –y los vivos que siguen malviviendo en Iges- se apellidan Porrés o Batés. Muchos son Porrés Porrés o Batés Batés, algunos son Batés Porrés y otros Porrés Batés. De vez en cuando uno se sorprende al descubrir a un García o quizá a un Martínez; sin duda llegaron a Iges por error y, por un error aún más monumental, allí se quedaron, con lo que en los cementerios de la aldea descansan también muertos llamados García Batés o Porrés Martínez. Los Porrés y los Batés, en cualquier caso, llevan siglos matándose y amándose entre ellos, sin apenas rivales, por conservar en su poder las miserias de Iges.
Mi abuelo, un Porrés Porrés, era, además de raro, de los listos. Fue así que nada más cumplir los 14 huyó de Iges, como quien huye de un maldición y, decidido a tener un futuro para él y para quienes pudiera engendrar en el futuro, se fue tan lejos como pudo: su talento le permitió llegar a San Juan, donde se casó con una muchacha de la ciudad y donde nació mi padre, que aún salió raro, pero normal, y donde mi padre me tuvo a mí y a mis hermanos. Alguno de ellos es raro, pero su rareza no es ya la de Iges.
Más listo que mi abuelo –y también mucho más raro, según se ha contado siempre en casa, de los muy raros- era su primo segundo Aquilino Batés. Mi abuelo, pese a su inteligencia, no pudo llegar más allá de San Juan y aquí se quedó. Aquilino Batés supo ir mucho más lejos, a América, donde llegó con cuatro chavos y donde prosperó con no sé qué negocios sin duda raros. Durante unos años se escribió con el abuelo y, después, ya muy brevemente, con papá. Sabemos que se casó con una chica de allí. Nunca volvió a Iges, ni siquiera a España, se americanizó por completo y hasta perdió feliz el acento de su maldito apellido Batés. Tuvo cuatro o cinco hijos y al parecer todo empezó a torcerse al nacer el menor, que de tan raro que era, escribió Aquilino, parecía haber nacido en Iges. Luego su mujer empezó a enfermar, algo mental, y años después Aquilino murió asesinado, no sabemos cómo. Perdimos el contacto con la familia y de los hijos solo llegamos a saber algo muchos años después. Del menor, aquel al que Aquilino bautizó con ese nombre que siempre nos pareció más propio de una marca de calzoncillos. ¿Cómo se llamaba? Ah, sí. Norman, eso. Norman Bates.

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Papá, ¿cómo se besa a una chica?

Oficialmente mi hijo ha entrado a la adolescencia, etapa que promete mantenerme ocupado leyendo e investigando sobre todos los cambios que le están ocurriendo. Uno de esos cambios es que verá a las chicas de otra forma. Ya no será como “molestosas”, sino que  se sentirá atraído por ellas.

El otro día iba en el auto con él cuando de repente me soltó la bomba.

─Papá, ¿cómo se besa a una chica?preguntó. 
Abrí los ojos como vaca que va pa’l risco y empecé a gaguear.

─Ehhh, ehhh, ehhh, ¿por qué quieres saber?le pregunté con cierta ansiedad.

─Pues porque quiero saber. Eso es todo.

Diosss!  Con tantos tíos y con mayor millaje, me pregunta a mí. Jajaja. Bueno, pero a fin de cuentas soy su padre y es a mí a quien le corresponde. Así que, luego de respirar profundo e invocar al universo algo de inspiración, esto fue lo que le contesté:

©2012-Carlos Torres

─Bueno mi Rey, besar es una forma de expresarle a alguien el amor que sientes por ella. Hay diferentes formas de besar, pero en realidad, un buen beso depende del momento indicado.  Una vez se dé el momento, debes acercarte lentamente a la persona y poco a poco a su boca, mirándola fijamente a los ojos. Cuando tengas tus labios sobre los de la otra persona, cierra tus ojos y bésala suavemente (no seas brusco). Luego te despegas un poquito, abres tus ojos y mira como ha reaccionado tu pareja. Si le gustó, te aseguro que te volverá a besar. ¿Entendiste?

─Eso creo, ¿pero qué pasa si esa chica no me conoce?─preguntó ingenuamente.

─Jajaja, pues prepárate a recibir un buen *pescozón.

Ambos nos reímos a carcajadas y seguimos nuestro camino.

¿Qué aprendí de esto?

Aprendí que este tipo de conversaciones son el resultado de haber trabajado en ganar su confianza y que sea yo su mayor y mejor fuente de información.

*cachetada, bofetada

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Papá, ¿cómo se besa a una chica?

Oficialmente mi hijo ha entrado a la adolescencia, etapa que promete mantenerme ocupado leyendo e investigando sobre todos los cambios que le están ocurriendo. Uno de esos cambios es que verá a las chicas de otra forma. Ya no será como “molestosas”, sino que  se sentirá atraído por ellas.

El otro día iba en el auto con él cuando de repente me soltó la bomba.

─Papá, ¿cómo se besa a una chica?preguntó. 
Abrí los ojos como vaca que va pa’l risco y empecé a gaguear.

─Ehhh, ehhh, ehhh, ¿por qué quieres saber?le pregunté con cierta ansiedad.

─Pues porque quiero saber. Eso es todo.

Diosss!  Con tantos tíos y con mayor millaje, me pregunta a mí. Jajaja. Bueno, pero a fin de cuentas soy su padre y es a mí a quien le corresponde. Así que, luego de respirar profundo e invocar al universo algo de inspiración, esto fue lo que le contesté:

©2012-Carlos Torres

─Bueno mi Rey, besar es una forma de expresarle a alguien el amor que sientes por ella. Hay diferentes formas de besar, pero en realidad, un buen beso depende del momento indicado.  Una vez se dé el momento, debes acercarte lentamente a la persona y poco a poco a su boca, mirándola fijamente a los ojos. Cuando tengas tus labios sobre los de la otra persona, cierra tus ojos y bésala suavemente (no seas brusco). Luego te despegas un poquito, abres tus ojos y mira como ha reaccionado tu pareja. Si le gustó, te aseguro que te volverá a besar. ¿Entendiste?

─Eso creo, ¿pero qué pasa si esa chica no me conoce?─preguntó ingenuamente.

─Jajaja, pues prepárate a recibir un buen *pescozón.

Ambos nos reímos a carcajadas y seguimos nuestro camino.

¿Qué aprendí de esto?

Aprendí que este tipo de conversaciones son el resultado de haber trabajado en ganar su confianza y que sea yo su mayor y mejor fuente de información.

*cachetada, bofetada

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Hoy sí que nos toca reir… y a lo grande.

El jueves de la semana pasada recibí una llamada de esas que te marcan para siempre.

E: Jose, soy Elías. Que te llamaba porque te lo quería decir personalmente a ti por teléfono. Por todo lo que significais. Por vuestra situación, lo que compartimos. Por lo que hemos compartido. Por todo, quería decírtelo, decírsoslo antes de publicarlo o contárselo a nadie más…   

J: (Nudo en la garganta) 

E: que hoy, me han puesto el último pinchazo. ¡Acabé!. ¡Se acabó! Fin al tratamiento… ¡¡Que los siguientes sois vosotros!!  

J: Lagrimas contenidas, incontenidas, no se lo que dije sin gallos y mucho menos con ellos en la voz… 

Bufff…. Pocas llamadas de teléfono en mi vida recordaré tan relevantes para mi como esta. Lo que significó y significa no es grande, es lo siguiente.

Acordarme de todo lo que ha sido encontrarme a Elías en este camino significa mucho. Conocerle a él ha sido de lo más grande que nos ha pasado en estos dos años. Saber lo que ha pasado, lo que ha vivido, lo que hemos compartido con él… Haber encontrado a alguien que compartía conmigo lo que siempre he tratado de hacer en este blog: transformar en positivo esta experiencia, esta carrera, este día a día…

Lo que nos ha enseñado, lo que nos hemos llegado a entender… Saber dónde estaba su madre, su padre, su hermano, por lo que han podido llegar a pasar… entenderle a él y a ellos al mismo tiempo…

Me alegro tanto, tanto, tanto, por él, por los suyos, por todos los que puedan ver este post, o su post donde lo cuenta, o su blog, y ver que todo tiene un final, que todo llega…

Todo esto, es demasiado concentrado para resumirlo no sólo en palabras, sino también en sentimientos sin que, incluso habiendo pasado dos semanas desde aquella conversaciónn, se me siga formando un nudo en la garganta y los ojos se me inunden y me desenfoquen la pantalla del ordenador.

Te queremos Elías. Enhorabuena por haber llegado. Gracias por haberte cruzado en nuestras vidas. Gracias por habernos dado todos los días más aquís y más ahoras.

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Hoy sí que nos toca reir… y a lo grande.

El jueves de la semana pasada recibí una llamada de esas que te marcan para siempre.

E: Jose, soy Elías. Que te llamaba porque te lo quería decir personalmente a ti por teléfono. Por todo lo que significais. Por vuestra situación, lo que compartimos. Por lo que hemos compartido. Por todo, quería decírtelo, decírsoslo antes de publicarlo o contárselo a nadie más…   

J: (Nudo en la garganta) 

E: que hoy, me han puesto el último pinchazo. ¡Acabé!. ¡Se acabó! Fin al tratamiento… ¡¡Que los siguientes sois vosotros!!  

J: Lagrimas contenidas, incontenidas, no se lo que dije sin gallos y mucho menos con ellos en la voz… 

Bufff…. Pocas llamadas de teléfono en mi vida recordaré tan relevantes para mi como esta. Lo que significó y significa no es grande, es lo siguiente.

Acordarme de todo lo que ha sido encontrarme a Elías en este camino significa mucho. Conocerle a él ha sido de lo más grande que nos ha pasado en estos dos años. Saber lo que ha pasado, lo que ha vivido, lo que hemos compartido con él… Haber encontrado a alguien que compartía conmigo lo que siempre he tratado de hacer en este blog: transformar en positivo esta experiencia, esta carrera, este día a día…

Lo que nos ha enseñado, lo que nos hemos llegado a entender… Saber dónde estaba su madre, su padre, su hermano, por lo que han podido llegar a pasar… entenderle a él y a ellos al mismo tiempo…

Me alegro tanto, tanto, tanto, por él, por los suyos, por todos los que puedan ver este post, o su post donde lo cuenta, o su blog, y ver que todo tiene un final, que todo llega…

Todo esto, es demasiado concentrado para resumirlo no sólo en palabras, sino también en sentimientos sin que, incluso habiendo pasado dos semanas desde aquella conversaciónn, se me siga formando un nudo en la garganta y los ojos se me inunden y me desenfoquen la pantalla del ordenador.

Te queremos Elías. Enhorabuena por haber llegado. Gracias por haberte cruzado en nuestras vidas. Gracias por habernos dado todos los días más aquís y más ahoras.

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unoentrecienmil.org

Hoy tengo algo nuevo e ilusionante que contaros. He comenzado un nuevo proyecto con amigos. Con grandes compañeros de viaje.

Llevo más de un año y medio dándole vueltas y por fin tengo el valor de mostrarla a todos. Voy a convertir Uno entre cien mil y toda su energía positiva en una Fundación. De momento está en fase Beta, hasta que en Noviembre esté realmente en marcha que es cuando haremos una presentación oficial. Causalidades más que casualidades, haciéndolo coincidir con el 2º año del diagnóstico de Guzmán. De momento la vamos mostrando a amigos, conocidos para que nos den comentarios, nos aporten cosas o se apunte quien quiera para ser voluntario. www.unoentrecienmil.org

En ella trabajaremos desde la innovación, la comunicación, la creatividad, la tecnología para favorecer causa
s sociales y conseguir fundamentalmente acabar con la leucemia infantil. Porque lo que recaudemos irá a un proyecto de investigación contra ella.

Jose Antonio Ritoré un gran amigo que he hecho en este camino fruto de una entrevista que me hizo justo cuando empezaba a pensar yo en hacer algo social. Yo diría justo al día siguiente de estar convencido que lo haría. Aquella entrevista fue fruto de la causalidad una vez más, y quizás el primer día de estos dos años en el que emplee en voz alta esa palabra que me taladraba el cerebro.

Hoy Jose Antonio es Patrono junto a mi de la Fundación, junto a María mucho más que una amiga, un bastón y un faro que me ha acompañado sin que le flojearan las fuerzas en todo momento, los malos y por supuesto los buenos.
Quiero compartir con todos vosotros el primer post que ha escrito Jose Antonio en el Blog de la Fundación, y que me llena de orgullo, satisfacción y de agradecimiento por toda la energía positiva con la que está escrito.
Os invito a todos a ser Uno entre cien mil. Gracias por las energías que siempre he tenido vuestras que me han permitido arrancar este proyecto.


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Hoy tengo algo nuevo e ilusionante que contaros. He comenzado un nuevo proyecto con amigos. Con grandes compañeros de viaje.

Llevo más de un año y medio dándole vueltas y por fin tengo el valor de mostrarla a todos. Voy a convertir Uno entre cien mil y toda su energía positiva en una Fundación. De momento está en fase Beta, hasta que en Noviembre esté realmente en marcha que es cuando haremos una presentación oficial. Causalidades más que casualidades, haciéndolo coincidir con el 2º año del diagnóstico de Guzmán. De momento la vamos mostrando a amigos, conocidos para que nos den comentarios, nos aporten cosas o se apunte quien quiera para ser voluntario. www.unoentrecienmil.org

En ella trabajaremos desde la innovación, la comunicación, la creatividad, la tecnología para favorecer causa
s sociales y conseguir fundamentalmente acabar con la leucemia infantil. Porque lo que recaudemos irá a un proyecto de investigación contra ella.

Jose Antonio Ritoré un gran amigo que he hecho en este camino fruto de una entrevista que me hizo justo cuando empezaba a pensar yo en hacer algo social. Yo diría justo al día siguiente de estar convencido que lo haría. Aquella entrevista fue fruto de la causalidad una vez más, y quizás el primer día de estos dos años en el que emplee en voz alta esa palabra que me taladraba el cerebro.

Hoy Jose Antonio es Patrono junto a mi de la Fundación, junto a María mucho más que una amiga, un bastón y un faro que me ha acompañado sin que le flojearan las fuerzas en todo momento, los malos y por supuesto los buenos.
Quiero compartir con todos vosotros el primer post que ha escrito Jose Antonio en el Blog de la Fundación, y que me llena de orgullo, satisfacción y de agradecimiento por toda la energía positiva con la que está escrito.
Os invito a todos a ser Uno entre cien mil. Gracias por las energías que siempre he tenido vuestras que me han permitido arrancar este proyecto.


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Día de teatro

Mi Mamá nunca fue proclive a las artes escénicas, así que de niño muy pocas veces fui al teatro. Mi mujer es otra cosa y de ella nació la idea de llevar a mi hija a su primera función de teatro. La obra elegida: «Chimoc, el perro calato».
Mi enana llegaba con todas las canciones aprendidas del libro, muy familiarizada con los personajes también. La primera parte transcurrió muy divertida. La obra tenía música en vivo y estaba llena de bailes e interacción con los niños. En una de esas salidas de los actores para interactuar con los niños, Chimoc, el personaje principal y hasta ese momento ídolo de mi hija se acercó mucho a  nuestro asiento y mi enana se asustó casi al punto de llorar.
La misma escena se repitió al término de la obra, en el momento en que los niños se toman las fotos con los actores y sus personajes favoritos. Creo que el motivo principal de este susto fue el disfraz y maquillaje de Chimoc. En realidad no pensábamos que hubiese sido para tanto, pero un año después al ir a la nueva puesta en escena de Chimoc, mi hijita se privó en llanto y no quiso entrar. Tuvimos que regalar las entradas.
A veces surgen algunos pequeños sustos que los papás no nos damos cuenta pero que en la memoria de nuestros hijos pueden quedar grabados para ser recordados en cualquier momento, tomémonos el tiempo para ver cuáles podrían ser estos pequeños, pero potencialmente significativos miedos y conversémoslos y a modo de juego, enfrentémoslos para que no crezcan en ellos y puedan llegar a convertirse en algo más complicado a medida que crecen.
Sin embargo, seguiremos llevando a nuestra hija y esperamos que siga disfrutando el teatro y aprenda de esta maravillosa forma de expresión artística. 
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Día de teatro

Mi Mamá nunca fue proclive a las artes escénicas, así que de niño muy pocas veces fui al teatro. Mi mujer es otra cosa y de ella nació la idea de llevar a mi hija a su primera función de teatro. La obra elegida: «Chimoc, el perro calato».
Mi enana llegaba con todas las canciones aprendidas del libro, muy familiarizada con los personajes también. La primera parte transcurrió muy divertida. La obra tenía música en vivo y estaba llena de bailes e interacción con los niños. En una de esas salidas de los actores para interactuar con los niños, Chimoc, el personaje principal y hasta ese momento ídolo de mi hija se acercó mucho a  nuestro asiento y mi enana se asustó casi al punto de llorar.
La misma escena se repitió al término de la obra, en el momento en que los niños se toman las fotos con los actores y sus personajes favoritos. Creo que el motivo principal de este susto fue el disfraz y maquillaje de Chimoc. En realidad no pensábamos que hubiese sido para tanto, pero un año después al ir a la nueva puesta en escena de Chimoc, mi hijita se privó en llanto y no quiso entrar. Tuvimos que regalar las entradas.
A veces surgen algunos pequeños sustos que los papás no nos damos cuenta pero que en la memoria de nuestros hijos pueden quedar grabados para ser recordados en cualquier momento, tomémonos el tiempo para ver cuáles podrían ser estos pequeños, pero potencialmente significativos miedos y conversémoslos y a modo de juego, enfrentémoslos para que no crezcan en ellos y puedan llegar a convertirse en algo más complicado a medida que crecen.
Sin embargo, seguiremos llevando a nuestra hija y esperamos que siga disfrutando el teatro y aprenda de esta maravillosa forma de expresión artística. 
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Doña Eva

Dos años antes de que enfermara Guzmán, Eva decidió cambiar de vida.

Después de un año sabático dedicado a criar a sus dos maravillosos hijos, se dio cuenta de que el marketing no era lo suyo y decidió inscribirse tras un impulso repentino de la noche anterior, a estudiar magisterio. Para ser maestra algún día.

Aquella fue la primera vez. 

El estudio, las clases, los compañeros que conoció, la incertidumbre del camino iban rellenando un hueco que parecía estar llamándola desde hace tiempo desde sus entrañas. Todo encajaba, todo se iba completando de forma natural y nuestros hijos creciendo. Y llegó Noviembre del 2010 y el mundo se removió desde el interior y sacudió nuestras vidas azotándonos el alma con tanta brusquedad que el agujero interior se hizo inmenso. 
Al día siguiente del diagnóstico, tras escuchar el tremendo “uno de los dos tiene que dejarlo todo durante un año para estar a su lado”, Eva llamó a la facultad para comentarles que se daba de baja durante el año.

Pasaron las semanas, comenzamos a digerir algo que todavía no hemos terminado del todo. Pasó el mes del hospital, conversaciones por teléfono a distancia entre los dos, momentos fugaces de comidas en restaurantes a 20 minutos para poder vernos, mirarnos, llorar y escucharnos. Y antes de salir del primer mes del hospital, Eva decidió volver a llamar a la Universidad para retraerse de lo dicho y matricularse cuatro asignaturas. No por el hecho de la perseverancia de sacarlo adelante, sino por lo importante que era saber que podía tener algo para mantenerle la cabeza ocupada.

Y lo hizo, ya lo creo que lo hizo. Entre visitas una semana si otra no al hospital, punciones de medula, intratecales, se sacó las cuatro asignaturas con sabor a jeringuillas, batas, neutrófilos y metotrexate.

El cuidado recibido por parte del colegio de los niños, el cariño, la preocupación y la sensibilidad con nuestra situación no tienen de vuelta suficientes palabras de agradecimiento. Llegaba el verano, Martina pasaba a primaria rodeada de amor y cargada de la fuerza que le dieron en infantil, Rosana, Leti… sus maestras del alma… en un año tan complicado como el que le había tocado vivir. Y Guzmán, poco a poco tomaba su relevo en infantil con el increíble regalo de heredar a sus maestras.

Empezaba un año (para mi los años siempre han sido los escolares) en el que dividiríamos el tiempo de Guzmán entre visitas al hospital para la quimio de turno, el cole con su timidez adquirida entre adultos y jeringuillas, y casa con mamá y la abuela. Cansadito y sin demasiadas fuerzas.

Y mientras tanto, Eva arrancaba, su último curso de magisterio. Madre mía con lo que habíamos vivido… Entre algún día de dudas viendo el final de ese trayecto y su marcada autoexigencia, (aquello que no era matrícula le parecia insuficiente) fueron pasando los días, las semanas, y los meses, y Guzmán ya sólo iba los martes al hospital para regularle la medicación y sus fuerzas poquito a poco creciendo.

Y llegaron las prácticas en un cole y el destino hizo que terminase sus últimas prácticas en de los niños. Dudas, y más dudas, indirectas y directas. Exámenes, notas. Y aprobada y titulada de magisterio con creces…

Y entonces surgió…
– “Eva, ¿a ti que te parecería trabajar en el colegio el año que vien?”
– “qqqqquuu?”
– “siendo la profe de los de primero deprimaria”………………………

Hoy han pasado cinco años desde que Eva decidió tomar una excedencia, cuatro desde que se decidió matricular de magisterio, y casi dos desde que Guzmán fue diagnosticado (ahí está el campeón, casi llegando). Y ayer 11 de Septiembre del 2012, un día después de que Martina haya empezado segundo de primaria, y un día antes de que Guzmán vaya a empezar su curso de infantil después de la energía recogida en verano, Rosana, ese ángel que nos ha acompañado en este camino, ha presentado a Eva como la nueva profesora de primaria a todos los niños del colegio.

Y hoy, cuando Eva estaba allí arriba, en ese escenario que llevaba tiempo esperándola, e iba diciendo los nombres de los niños uno a uno y estos pasaban y le daban una flor ha sido la segunda vez.

Después de aquella primera en aquella noche de hace ya cuatro años en la que decidió matricularse, ella estaba allí, de pie, pausada, con la mirada profundamente tranquila y conectada. Conectada a la vez a la tierra y al cielo, rellenando los huecos de las entrañas que faltaban por completar, como si siempre hubiese tenido una maestra dentro que llevaba años, décadas, siglos, buscando el camino y tratando de llegar allí.

Enhorabuena Eva. No puedo expresar con palabras el orgullo, la admiración, el amor tan profundo que siento por ti y mucho más intenso que es en un momento como el de ayer en el que las lágrimas no han dejado de brotarme en cada segundo en el que tu recuerdo me ha hecho volver a conectar.

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Doña Eva

Dos años antes de que enfermara Guzmán, Eva decidió cambiar de vida.

Después de un año sabático dedicado a criar a sus dos maravillosos hijos, se dio cuenta de que el marketing no era lo suyo y decidió inscribirse tras un impulso repentino de la noche anterior, a estudiar magisterio. Para ser maestra algún día.

Aquella fue la primera vez. 

El estudio, las clases, los compañeros que conoció, la incertidumbre del camino iban rellenando un hueco que parecía estar llamándola desde hace tiempo desde sus entrañas. Todo encajaba, todo se iba completando de forma natural y nuestros hijos creciendo. Y llegó Noviembre del 2010 y el mundo se removió desde el interior y sacudió nuestras vidas azotándonos el alma con tanta brusquedad que el agujero interior se hizo inmenso. 
Al día siguiente del diagnóstico, tras escuchar el tremendo “uno de los dos tiene que dejarlo todo durante un año para estar a su lado”, Eva llamó a la facultad para comentarles que se daba de baja durante el año.

Pasaron las semanas, comenzamos a digerir algo que todavía no hemos terminado del todo. Pasó el mes del hospital, conversaciones por teléfono a distancia entre los dos, momentos fugaces de comidas en restaurantes a 20 minutos para poder vernos, mirarnos, llorar y escucharnos. Y antes de salir del primer mes del hospital, Eva decidió volver a llamar a la Universidad para retraerse de lo dicho y matricularse cuatro asignaturas. No por el hecho de la perseverancia de sacarlo adelante, sino por lo importante que era saber que podía tener algo para mantenerle la cabeza ocupada.

Y lo hizo, ya lo creo que lo hizo. Entre visitas una semana si otra no al hospital, punciones de medula, intratecales, se sacó las cuatro asignaturas con sabor a jeringuillas, batas, neutrófilos y metotrexate.

El cuidado recibido por parte del colegio de los niños, el cariño, la preocupación y la sensibilidad con nuestra situación no tienen de vuelta suficientes palabras de agradecimiento. Llegaba el verano, Martina pasaba a primaria rodeada de amor y cargada de la fuerza que le dieron en infantil, Rosana, Leti… sus maestras del alma… en un año tan complicado como el que le había tocado vivir. Y Guzmán, poco a poco tomaba su relevo en infantil con el increíble regalo de heredar a sus maestras.

Empezaba un año (para mi los años siempre han sido los escolares) en el que dividiríamos el tiempo de Guzmán entre visitas al hospital para la quimio de turno, el cole con su timidez adquirida entre adultos y jeringuillas, y casa con mamá y la abuela. Cansadito y sin demasiadas fuerzas.

Y mientras tanto, Eva arrancaba, su último curso de magisterio. Madre mía con lo que habíamos vivido… Entre algún día de dudas viendo el final de ese trayecto y su marcada autoexigencia, (aquello que no era matrícula le parecia insuficiente) fueron pasando los días, las semanas, y los meses, y Guzmán ya sólo iba los martes al hospital para regularle la medicación y sus fuerzas poquito a poco creciendo.

Y llegaron las prácticas en un cole y el destino hizo que terminase sus últimas prácticas en de los niños. Dudas, y más dudas, indirectas y directas. Exámenes, notas. Y aprobada y titulada de magisterio con creces…

Y entonces surgió…
– “Eva, ¿a ti que te parecería trabajar en el colegio el año que vien?”
– “qqqqquuu?”
– “siendo la profe de los de primero deprimaria”………………………

Hoy han pasado cinco años desde que Eva decidió tomar una excedencia, cuatro desde que se decidió matricular de magisterio, y casi dos desde que Guzmán fue diagnosticado (ahí está el campeón, casi llegando). Y ayer 11 de Septiembre del 2012, un día después de que Martina haya empezado segundo de primaria, y un día antes de que Guzmán vaya a empezar su curso de infantil después de la energía recogida en verano, Rosana, ese ángel que nos ha acompañado en este camino, ha presentado a Eva como la nueva profesora de primaria a todos los niños del colegio.

Y hoy, cuando Eva estaba allí arriba, en ese escenario que llevaba tiempo esperándola, e iba diciendo los nombres de los niños uno a uno y estos pasaban y le daban una flor ha sido la segunda vez.

Después de aquella primera en aquella noche de hace ya cuatro años en la que decidió matricularse, ella estaba allí, de pie, pausada, con la mirada profundamente tranquila y conectada. Conectada a la vez a la tierra y al cielo, rellenando los huecos de las entrañas que faltaban por completar, como si siempre hubiese tenido una maestra dentro que llevaba años, décadas, siglos, buscando el camino y tratando de llegar allí.

Enhorabuena Eva. No puedo expresar con palabras el orgullo, la admiración, el amor tan profundo que siento por ti y mucho más intenso que es en un momento como el de ayer en el que las lágrimas no han dejado de brotarme en cada segundo en el que tu recuerdo me ha hecho volver a conectar.

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El Niágara en bicicleta

¿Quién no se acuerda cuando aprendió a correr bicicleta sin las rueditas de atrás? ¿Recuerdas que estabas asustado? ¿Recuerdas a tu Padre gritándote “¡Pedalea, pedalea!”? Pues ahora es mi turno de enseñar.

Para unas Navidades, mis hijos pidieron bicicletas y las recibieron. Yo, como todo padre, comencé la tarea de enseñarles, pero mi viejo nunca me dijo que era tan difícil. Así que decidí volver a instalar las famosas rueditas.

Un día, mi hijo salió a correr su bici -aún con las rueditas de atrás- y a los pocos minutos regresó furioso.

─Estúpida bicicleta─gritó.

─¿Qué pasó?─le pregunté.

─Esos niños me dijeron que me veo tonto con las rueditas. Ya no quiero correr más bicicleta─reaccionó.

Fue tan serio el asunto para él, que estuvo dos años si volver a intentarlo.

En todo ese tiempo, insistí y lo motivé pero no tuve éxito.

Confieso que me sentí frustrado. Pensé que había fallado como padre en enseñarle algo tan básico.

Luego, durante este verano, la Chiqui se motivó y lo logramos. Salió corriendo su bicicleta en dos o tres días. Su hermano agarró su bici y  finalmente decidió intentarlo. Yo, ni corto ni perezoso, comencé con mi special project.

Luego de haber trotado el equivalente al maratón de Nueva York -sin rebajar ni una onza de mi panza- con la espalda doblada -aún me duele- y agarrando su asiento por la parte de atrás, finalmente lo logró.

Todo era cuestión de tiempo y paciencia.

Les comparto el video de tan maravilloso momento.

 


 


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¿Quién no se acuerda cuando aprendió a correr bicicleta sin las rueditas de atrás? ¿Recuerdas que estabas asustado? ¿Recuerdas a tu Padre gritándote “¡Pedalea, pedalea!”? Pues ahora es mi turno de enseñar.

Para unas Navidades, mis hijos pidieron bicicletas y las recibieron. Yo, como todo padre, comencé la tarea de enseñarles, pero mi viejo nunca me dijo que era tan difícil. Así que decidí volver a instalar las famosas rueditas.

Un día, mi hijo salió a correr su bici -aún con las rueditas de atrás- y a los pocos minutos regresó furioso.

─Estúpida bicicleta─gritó.

─¿Qué pasó?─le pregunté.

─Esos niños me dijeron que me veo tonto con las rueditas. Ya no quiero correr más bicicleta─reaccionó.

Fue tan serio el asunto para él, que estuvo dos años si volver a intentarlo.

En todo ese tiempo, insistí y lo motivé pero no tuve éxito.

Confieso que me sentí frustrado. Pensé que había fallado como padre en enseñarle algo tan básico.

Luego, durante este verano, la Chiqui se motivó y lo logramos. Salió corriendo su bicicleta en dos o tres días. Su hermano agarró su bici y  finalmente decidió intentarlo. Yo, ni corto ni perezoso, comencé con mi special project.

Luego de haber trotado el equivalente al maratón de Nueva York -sin rebajar ni una onza de mi panza- con la espalda doblada -aún me duele- y agarrando su asiento por la parte de atrás, finalmente lo logró.

Todo era cuestión de tiempo y paciencia.

Les comparto el video de tan maravilloso momento.

 


 


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Hay un nuevo ángel en el cielo.

Hay ángeles que hablan a través de la voz de otros, incluso a veces a través de la tuya.

Hay ángeles que iluminan lúgubres caminos con faros y señales.
Hay ángeles que nos enseñan a levantarnos, a caminar, a vivir.
Hay ángeles que se dedican a ponernos el vello de punta a lo largo del cuello hasta la cabeza.
Hay ángeles que convierten en un segundo las lágrimas en sal y la sal en sonrisas.
Hay ángeles que hacen que en instantes donde nadie te rodea te sientas más acompañado que nunca.
Hay ángeles que hacen brotar las flores hasta en invierno.

Hay ángeles que te acompañan de por vida hasta que tu te conviertes en uno de ellos.

Desde el 23 de Agosto, a las tres de la tarde, hay un nuevo Ángel en el cielo. Hugo se ha ido y sigue estando aquí. Su sonrisa siempre acompañará a su mami y a los suyos.

Se nos ha ido un ángel al cielo para protegernos a nosotros. 

Nos veremos de nuevo Huguito, gracias por estar ahí, cuida de Guzmán y de todos los demás.

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Hay un nuevo ángel en el cielo.

Hay ángeles que hablan a través de la voz de otros, incluso a veces a través de la tuya.

Hay ángeles que iluminan lúgubres caminos con faros y señales.
Hay ángeles que nos enseñan a levantarnos, a caminar, a vivir.
Hay ángeles que se dedican a ponernos el vello de punta a lo largo del cuello hasta la cabeza.
Hay ángeles que convierten en un segundo las lágrimas en sal y la sal en sonrisas.
Hay ángeles que hacen que en instantes donde nadie te rodea te sientas más acompañado que nunca.
Hay ángeles que hacen brotar las flores hasta en invierno.

Hay ángeles que te acompañan de por vida hasta que tu te conviertes en uno de ellos.

Desde el 23 de Agosto, a las tres de la tarde, hay un nuevo Ángel en el cielo. Hugo se ha ido y sigue estando aquí. Su sonrisa siempre acompañará a su mami y a los suyos.

Se nos ha ido un ángel al cielo para protegernos a nosotros. 

Nos veremos de nuevo Huguito, gracias por estar ahí, cuida de Guzmán y de todos los demás.

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