El motorista

Comparteixo aquest dibuix realitzat per practicar el dibuix vectorial (de fet fals vectorial, ja que està feta amb l’eina ploma del Photoshop). Us ensenyo algunes imatges del procés!

Read more

La habitación

El primer día de curso, Carlos entró en clase y vio a un grupo de niños que se amontonaban alrededor de su amigo Marcos. Marcos era el centro de atención de todos los niños porque se encontraba enseñando y presumiendo de su nuevo y flamante teléfono móvil.

– ¡Hola!- Exclamó en voz alta. Pero la presentación de Marcos tenía a todos los niños y niñas completamente embobados. La envidia se apoderó completamente del celoso Carlos.

Carlos volvió  del colegio muy enfadado y de un portazo hizo notar que ya estaba en casa. Desde su habitación mientras lanzaba la mochila con rabia al suelo, gritó a su madre que se encontraba preparando la comida en la cocina:

– ¡Mamá!, ¡Quiero otro teléfono!- Y cerró la puerta de una patada.

Al escuchar el estruendo la madre de Carlos se secó las manos con un trapo y fue a ver que le pasaba a su hijo. Temerosa abrió la puerta de la habitación del niño y le preguntó dulcemente:

– ¿Cómo ha ido el primer día de cole?- Un gesto ansioso se reflejaba en su rostro mientras esperaba la respuesta.

-¡Este teléfono es una porquería, quiero otro teléfono y lo quiero ya!- Exclamó Carlos mirando fijamente a su madre.

La madre de Marcos volvió a la cocina apagó el fuego y salió de casa para comprarle otro teléfono a su hijo. Tenía miedo de él, tenía miedo de sus arrebatos y tenía miedo de que le hiciese daño.

La verdad era que los cuatro o cinco últimos regalos que había recibido el niño habían sido teléfonos móviles. Cada rabieta del niño era otro teléfono estrellado contra la pared. Carlos tenía varios cajones de su escritorio lleno de teléfonos rotos, cables y cargadores. Ahora el niño quería otro teléfono y sabía que su sometida madre se lo iba a comprar. Ahora quería el mismo teléfono que tenía Marcos. El niño no soportaba los celos, no quería sentirse inferior.

El niño cerró la puerta de su habitación y no salió ni para comer. Ya por la tarde, la madre de Carlos tocó débilmente la puerta de la habitación del niño y casi susurrando dijo:

– Carlos ya te he comprado el teléfono.

La puerta de la habitación se abrió, el niño cogió la caja y mirando a su madre con desprecio, volvió a cerrar la puerta.

 La puerta de la habitación de Carlos

La madre de Carlos daba todos los caprichos al niño porque sabía que si no lo hacía así, su hijo se transformaba en un tirano. Fuera de casa se comportaba como un niño dulce y encantador pero dentro sometía a su madre como un verdadero dictador. Toda la vida familiar giraba en torno a él y cuando no era así, se encargaba de transformar en un verdadero infierno la vida en el hogar. Patadas, puñetazos, golpes y gritos eran su estrategia para conseguir todo lo que se proponía. La puerta de su habitación tenía varios agujeros de los arrebatos que había tenido anteriormente. Cada vez que la madre de Carlos los veía, se acordaba de lo desagradable que podía llegar a ser su hijo y se acordaba de los momentos de miedo que había sufrido. El niño no admitía un no a sus reclamaciones, lo único que quería y permitía escuchar era sí.

Todos los antojos que tenía el niño los tenía, todos los caprichos que se le antojaban los conseguía. Había convertido a su madre en una verdadera esclava del terror.

Pasaban los meses y la habitación del niño cada vez estaba más llena de trastos. Aunque su madre había intentado en varias ocasiones hacer limpieza, el niño montaba en cólera y la mujer desistía. El espacio en la habitación de Carlos cada vez era más reducido. Ropa nueva, patinetes nuevos, consolas de videojuegos nuevas y teléfonos nuevos que ocupaban ya casi toda la habitación.

Una mañana, al ver que su hijo no se levantaba, la madre de Carlos tocó a su puerta:

– Carlos, hijo, levántate ya que vas a llegar tarde al colegio- Le dijo a través de los agujeros de la puerta.

Pero no obtuvo ninguna respuesta. La mujer intentó abrir la puerta pero la infinidad de cosas que había en la habitación se lo impidieron. Era imposible, estaba completamente bloqueada.

– ¿Carlos hijo mío, dónde estás?- Le gritó desesperada.

Pero el niño no respondía. La madre de Carlos llamó a la policía y estos se presentaron en la casa acompañados de los bomberos. Ni la policía ni los bomberos pudieron hacer nada por el niño. Había desaparecido, la habitación se lo había tragado.

Con los ojos empapados en lágrimas, la madre de Carlos preguntaba a los bomberos:

– ¿Qué le ha pasado a mi hijo? ¿Dónde está?- Repetía sin cesar.

Uno de los bomberos se acercó a la mujer y le dijo:

– Señora ¿Nunca pensó en decirle a su hijo no?

Read more

La habitación

El primer día de curso, Carlos entró en clase y vio a un grupo de niños que se amontonaban alrededor de su amigo Marcos. Marcos era el centro de atención de todos los niños porque se encontraba enseñando y presumiendo de su nuevo y flamante teléfono móvil.

– ¡Hola!- Exclamó en voz alta. Pero la presentación de Marcos tenía a todos los niños y niñas completamente embobados. La envidia se apoderó completamente del celoso Carlos.

Carlos volvió  del colegio muy enfadado y de un portazo hizo notar que ya estaba en casa. Desde su habitación mientras lanzaba la mochila con rabia al suelo, gritó a su madre que se encontraba preparando la comida en la cocina:

– ¡Mamá!, ¡Quiero otro teléfono!- Y cerró la puerta de una patada.

Al escuchar el estruendo la madre de Carlos se secó las manos con un trapo y fue a ver que le pasaba a su hijo. Temerosa abrió la puerta de la habitación del niño y le preguntó dulcemente:

– ¿Cómo ha ido el primer día de cole?- Un gesto ansioso se reflejaba en su rostro mientras esperaba la respuesta.

-¡Este teléfono es una porquería, quiero otro teléfono y lo quiero ya!- Exclamó Carlos mirando fijamente a su madre.

La madre de Marcos volvió a la cocina apagó el fuego y salió de casa para comprarle otro teléfono a su hijo. Tenía miedo de él, tenía miedo de sus arrebatos y tenía miedo de que le hiciese daño.

La verdad era que los cuatro o cinco últimos regalos que había recibido el niño habían sido teléfonos móviles. Cada rabieta del niño era otro teléfono estrellado contra la pared. Carlos tenía varios cajones de su escritorio lleno de teléfonos rotos, cables y cargadores. Ahora el niño quería otro teléfono y sabía que su sometida madre se lo iba a comprar. Ahora quería el mismo teléfono que tenía Marcos. El niño no soportaba los celos, no quería sentirse inferior.

El niño cerró la puerta de su habitación y no salió ni para comer. Ya por la tarde, la madre de Carlos tocó débilmente la puerta de la habitación del niño y casi susurrando dijo:

– Carlos ya te he comprado el teléfono.

La puerta de la habitación se abrió, el niño cogió la caja y mirando a su madre con desprecio, volvió a cerrar la puerta.

 La puerta de la habitación de Carlos

La madre de Carlos daba todos los caprichos al niño porque sabía que si no lo hacía así, su hijo se transformaba en un tirano. Fuera de casa se comportaba como un niño dulce y encantador pero dentro sometía a su madre como un verdadero dictador. Toda la vida familiar giraba en torno a él y cuando no era así, se encargaba de transformar en un verdadero infierno la vida en el hogar. Patadas, puñetazos, golpes y gritos eran su estrategia para conseguir todo lo que se proponía. La puerta de su habitación tenía varios agujeros de los arrebatos que había tenido anteriormente. Cada vez que la madre de Carlos los veía, se acordaba de lo desagradable que podía llegar a ser su hijo y se acordaba de los momentos de miedo que había sufrido. El niño no admitía un no a sus reclamaciones, lo único que quería y permitía escuchar era sí.

Todos los antojos que tenía el niño los tenía, todos los caprichos que se le antojaban los conseguía. Había convertido a su madre en una verdadera esclava del terror.

Pasaban los meses y la habitación del niño cada vez estaba más llena de trastos. Aunque su madre había intentado en varias ocasiones hacer limpieza, el niño montaba en cólera y la mujer desistía. El espacio en la habitación de Carlos cada vez era más reducido. Ropa nueva, patinetes nuevos, consolas de videojuegos nuevas y teléfonos nuevos que ocupaban ya casi toda la habitación.

Una mañana, al ver que su hijo no se levantaba, la madre de Carlos tocó a su puerta:

– Carlos, hijo, levántate ya que vas a llegar tarde al colegio- Le dijo a través de los agujeros de la puerta.

Pero no obtuvo ninguna respuesta. La mujer intentó abrir la puerta pero la infinidad de cosas que había en la habitación se lo impidieron. Era imposible, estaba completamente bloqueada.

– ¿Carlos hijo mío, dónde estás?- Le gritó desesperada.

Pero el niño no respondía. La madre de Carlos llamó a la policía y estos se presentaron en la casa acompañados de los bomberos. Ni la policía ni los bomberos pudieron hacer nada por el niño. Había desaparecido, la habitación se lo había tragado.

Con los ojos empapados en lágrimas, la madre de Carlos preguntaba a los bomberos:

– ¿Qué le ha pasado a mi hijo? ¿Dónde está?- Repetía sin cesar.

Uno de los bomberos se acercó a la mujer y le dijo:

– Señora ¿Nunca pensó en decirle a su hijo no?

Read more

CLND 20 Cuando los niños usan iPads en la escuela

  La tecnología ha llegado para quedarse, desde hace tiempo convivimos con ella a diario, la usamos y la necesitamos. Mientras que en las escuelas parece que se han quedado en otra época. Libros, tizas… pero eso va cambiando poco a poco,  algunas escuelas van integrando las nuevas tecnologías en las aulas, son muchas las…

La entrada CLND 20 Cuando los niños usan iPads en la escuela aparece primero en Nación Podcast.

Read more

Vamos a la playa

Si las primeras vacaciones -esas donde el bebé era más una planta que una persona- fueron un caos, agarrate fuerte para las segundas. Resulta que ir a la playa con un ser humano de 60 centímetros que come arena, se hace lo segundo en los momentos más inoportunos y duerme la siesta justo cuando no tenía […]

Read more

Volvemos por aquí

Perdón. Podría deciros que voy como loco con la niña y por eso tardo tanto en publicar, pero os mentiría. Lo cierto es que algo ha cambiado nuestra vida, aunque solo sea porque A. está de baja y porque A jr. requiere atenciones muy a menudo (¡es lo que tiene tener 1 mes y pico de vida!)… ahora mismo estoy escribiendo esta entrada tecleando con un dedo porque en mi brazo izquierdo tengo a la pequeña boca abajo y -por fin- dormida tras pasearla por la casa en esta posición y ponerle música de la buena (mi lista de Enya en Spotify).

También ha ayudado a esta sequía el que el ordenador del despacho no me deja escribir entradas. Sí, lo sé, es rarísimo, pero es como si Blogger hubiera decidido que desde ahí no voy a publicar más entradas. Aunque parezca una tontería, no lo es. Desde el despacho publicaba la mayoría de posts.

¿Y qué ha pasado durante este tiempo? Pues no sé, las noticias las sigo y compruebo que la situación política es peor si cabe, la económica dicen que va bien, pero sigo sin conocer a ninguno de los que lo dicen y para de verdad enterarme de lo que ha pasado, ahora me daré una vuelta por los blogs que sigo para ponerme al día (no sabéis lo que cansa escribir con un dedo y con el brazo que sujeta a la niña apoyado en el muslo). Una cosa que he descubierto es que durante este tiempo se me han ido tres seguidores. No los tengo controlados, pero conocía el número y lo cierto es que me ha sorprendido que se hayan ido tres de una tacada, aunque nada puedo reprocharles, porque seguir a un tío que es capaz de pasarse más de un mes sin publicar nada, tiene mucho mérito y eso no está al alcance de todos (de 88, sí)

Buf, ha llegado A. y se ha llevado a la niña. Ya puedo escribir con dos manos, mientras un hormigueo recorre mi brazo izquierdo (¡se me había dormido el brazo!)

La situación familiar ha cambiado algo. Además de ser uno más, los niños tienen un juguete. Todos quieren cogerla solo llegar a casa. Están todos entusiasmados con la niña y -algunos a su manera- nos ayudan con ella. El domingo, 7 de febrero, bautizamos a A jr y S. recibió la Primera Comunión (se me pasó por la cabeza que podríamos aprovechar y que P. se casara, pero me pareció un poco precipitado). Fue muy bonito y vino mucha gente. Al final éramos unos 120 (vamos, casi como una boda). Nuestra amiga Eva, una artistaza, nos hizo estos recordatorios. Ya tenéis el enlace y ya tardáis en encargarle cosas. Os aseguro que son geniales.

Volviendo a los cambios, no recordaba yo lo que llega a ocupar una niña tan pequeña. Empezando por su bañera (pensad que en casa reformamos un baño, eliminando la bañera para poner dos duchas, mientras que en el otro solo hay una ducha), el moisés, su cochecito (lo dejamos en la entrada del edificio), la maxi-cosi, el balancín … No es una queja, ni mucho menos, porque todo esto nos lo han dejado o nos lo han regalado, así que en ese sentido estoy encantado. Y cuando vamos en coche, sus trastos ocupan todo el maletero de una furgoneta … que si lo miras bien, suerte que tenemos una furgoneta para poder llevar esos apéndices del bebé.

¿Qué más cosas han pasado? Pues que el Sevilla va como una bala. Hemos llegado a la Final de la Copa del Rey y … un dato: desde que nació A jr., el Sevilla ha ganado 9 partidos y ha empatado 3. No ha perdido ninguno. ¿Será talismán?

Espero no tardar mucho en volver por aquí.

Read more

Volvemos por aquí

Perdón. Podría deciros que voy como loco con la niña y por eso tardo tanto en publicar, pero os mentiría. Lo cierto es que algo ha cambiado nuestra vida, aunque solo sea porque A. está de baja y porque A jr. requiere atenciones muy a menudo (¡es lo que tiene tener 1 mes y pico de vida!)… ahora mismo estoy escribiendo esta entrada tecleando con un dedo porque en mi brazo izquierdo tengo a la pequeña boca abajo y -por fin- dormida tras pasearla por la casa en esta posición y ponerle música de la buena (mi lista de Enya en Spotify).

También ha ayudado a esta sequía el que el ordenador del despacho no me deja escribir entradas. Sí, lo sé, es rarísimo, pero es como si Blogger hubiera decidido que desde ahí no voy a publicar más entradas. Aunque parezca una tontería, no lo es. Desde el despacho publicaba la mayoría de posts.

¿Y qué ha pasado durante este tiempo? Pues no sé, las noticias las sigo y compruebo que la situación política es peor si cabe, la económica dicen que va bien, pero sigo sin conocer a ninguno de los que lo dicen y para de verdad enterarme de lo que ha pasado, ahora me daré una vuelta por los blogs que sigo para ponerme al día (no sabéis lo que cansa escribir con un dedo y con el brazo que sujeta a la niña apoyado en el muslo). Una cosa que he descubierto es que durante este tiempo se me han ido tres seguidores. No los tengo controlados, pero conocía el número y lo cierto es que me ha sorprendido que se hayan ido tres de una tacada, aunque nada puedo reprocharles, porque seguir a un tío que es capaz de pasarse más de un mes sin publicar nada, tiene mucho mérito y eso no está al alcance de todos (de 88, sí)

Buf, ha llegado A. y se ha llevado a la niña. Ya puedo escribir con dos manos, mientras un hormigueo recorre mi brazo izquierdo (¡se me había dormido el brazo!)

La situación familiar ha cambiado algo. Además de ser uno más, los niños tienen un juguete. Todos quieren cogerla solo llegar a casa. Están todos entusiasmados con la niña y -algunos a su manera- nos ayudan con ella. El domingo, 7 de febrero, bautizamos a A jr y S. recibió la Primera Comunión (se me pasó por la cabeza que podríamos aprovechar y que P. se casara, pero me pareció un poco precipitado). Fue muy bonito y vino mucha gente. Al final éramos unos 120 (vamos, casi como una boda). Nuestra amiga Eva, una artistaza, nos hizo estos recordatorios. Ya tenéis el enlace y ya tardáis en encargarle cosas. Os aseguro que son geniales.

Volviendo a los cambios, no recordaba yo lo que llega a ocupar una niña tan pequeña. Empezando por su bañera (pensad que en casa reformamos un baño, eliminando la bañera para poner dos duchas, mientras que en el otro solo hay una ducha), el moisés, su cochecito (lo dejamos en la entrada del edificio), la maxi-cosi, el balancín … No es una queja, ni mucho menos, porque todo esto nos lo han dejado o nos lo han regalado, así que en ese sentido estoy encantado. Y cuando vamos en coche, sus trastos ocupan todo el maletero de una furgoneta … que si lo miras bien, suerte que tenemos una furgoneta para poder llevar esos apéndices del bebé.

¿Qué más cosas han pasado? Pues que el Sevilla va como una bala. Hemos llegado a la Final de la Copa del Rey y … un dato: desde que nació A jr., el Sevilla ha ganado 9 partidos y ha empatado 3. No ha perdido ninguno. ¿Será talismán?

Espero no tardar mucho en volver por aquí.

Read more

Va siendo hora

Little Ana no es tan little como lo era en su momento y ya va para 6 años aunque, por fortuna, sigue con el recipiente de la inocencia a rebosar. 

Little Dani suma, y suma mucho más de lo que todos esperábamos. Es un tipo tozudo, con la personalidad propia de los hermanos pequeños y el cariño y afecto de las grandes personas.

Un servidor se ha hecho más viejo, más impaciente (si cabe) y más feliz.

Y Gretzky sigue deambulando por nuestras vidas, igual de joven y cascarrabias que siempre – Creo que va siendo hora de volver – me escribió un día en el espejo del baño.

– Si, va siendo hora.

Read more

Va siendo hora

Little Ana no es tan little como lo era en su momento y ya va para 6 años aunque, por fortuna, sigue con el recipiente de la inocencia a rebosar. 

Little Dani suma, y suma mucho más de lo que todos esperábamos. Es un tipo tozudo, con la personalidad propia de los hermanos pequeños y el cariño y afecto de las grandes personas.

Un servidor se ha hecho más viejo, más impaciente (si cabe) y más feliz.

Y Gretzky sigue deambulando por nuestras vidas, igual de joven y cascarrabias que siempre – Creo que va siendo hora de volver – me escribió un día en el espejo del baño.

– Si, va siendo hora.

Read more

Curiosidades sobre el balón de fútbol.

Hoy os vamos a hablar del balón de fútbol y unas pequeñas curiosidades en cuanto a él… Esperamos que os gusten…

Antes de que se inventaran los materiales sintéticos, los amantes de los juegos de balón debían hacerse ellos mismos la pelota… Con qué?
Piel de cerdo y otras cosas…
Los egipcios, los aztecas, los chinos, los esquimales. los japoneses, los europeos… Muchos pueblos juegan al balón desde la Antigüedad.
Al principio, las pelotas se hacían con materiales naturales: pieles de cerdo o de perro rellenas de plumas o de pelos, pieles de foca rellenas de espuma, bolas de hojas enroscadas dentro de un trapo…  ¡ Había para todos los gustos ! Incluso se han encontrado restos de pelotas de madera o de piedra recubiertas de látex ( el natural, no el sintético… ).

Balón de lino encontrado en una tumba egípcia

Por fin un balón que bota… ( un poco ).

En la Edad Media, los jugadores de soule, un juego parecido al fútbol, inventaron una pelota que podía botar: una vejiga de buey o de cerdo rellena de aire – recordad que la vejiga es la ” bolsa” que tenemos dentro del cuerpo para “almacenar” la orina- . 
Con el tiempo, este balón, que no era realmente redondo, fue mejorando.
Se le añadió una funda de cuero para hacerlo más resistente pero seguía teniendo un pequeño problema: cuando absorbía agua pesaba más de 1 kg. 
Este ligero inconveniente desapareció en el siblo XX, cuando el cuero se cubrió con una fina película de plástico estanco que pesa como máximo 500 gramos.
Un balón blanco y negro para verlo bien por la televisión…
Hasta mediados del siglo XX, los balones de fútbol eran marrones, el color natural del cuero que los recubría,  hasta el día que los partidos empezaron a retransmitirse por las primeras televisiones en blanco y negro. 
Para que los telespectadores distinguieran mejor el balón, lo pintaron de blanco. 
El negro se le añadió después, en 1970 con motivo del mundial de fútbol y la idea fue del fabricante de la marca Adidas.. 

* Fuente: El Gran Libro de los Inventos ( Larousse )

Read more

San Valentin y hasta con hijos!

A veces lo aprendemos, a veces llega en forma de revelación. La vida nos lleva por lugares impensados, damas y caballeros y paternidad- maternidad puede ser uno de ellos.

Cuando aparecen en el calendario estas fechas tan amorosas, tan de recordar, vivir y reforzar amores como la del Viejo San Valentin se nos presentan en formas de avisos, de regalos y regalitos, de escapadas románticas, desayuno almuerzo cena romántico sin siquiera ponernos a pensar que ese sacerdote del siglo III opusiera su voluntad al regente de turno en Roma (emperador Claudio II) en la idea de seguir casando a los varones jóvenes que en vez de seguir sus decisiones personales de matrimonio todavía podían servir al ejercito y a la conquista romana.

Como era de esperarse, Valentin, que era Obispo por ese entonces, fue degollado, pagando por sus actos contrarios al emperador el 14 de Febrero del 270.

Como la historia y sus protagonistas siempre caminan en círculos, dos siglos después, el Papa Gelasio I toma la figura de  Valentín, la actualiza como patrono de los enamorados en su puntada con hilo para dar por tierra a la fiesta de Lupercalia, celebrada los 15 de Febrero donde los solteros escogían una pareja y le daban al amor libre y sin concesiones durante un año.

                                        Y donde terminamos con las vuelta de la visa? Ah, si! Llega el 14 de Febrero, amas a tu pareja, ella te ama y ahora el festejo incluye vida con hijos.
Cómo cambian los horizontes, verdad? Si hay abuelos, tíos pues tendrás los tan difíciles y deseados momentos de intimidad (en todo nivel).  Podrán verse a los ojos y re encontrarse apartando biberones, juguetes, escolaridades, horarios, comidas y toda la lista infinita.

Sino…a sumarlos!

Creo que el amor es tan delicado y potente a la vez que tienes la obligación de encontrar ese momento para potenciarlo y hacerlo crecer. En este caso vendrá de pareja e hijos pero puede hallarse en cualquier corazón dispuesto.

La celebración de San Valentín mutó a situaciones comerciales no porque el “maldito capitalismo” se apoderara de todos los iconos de la cristiandad y de la occidentalidad. No le echemos la culpa a la pobre Esther Howland que en 1847 tuvo la idea de hacer tarjetas para festejar el amor y hasta la amistad.

La cultura popular también adopta a sus figuras según sus necesidades, sus ganas de creer o de amar a los  que cada humanidad en nuestro planeta azul va creando para existir.

En mi pequeño San Valentín me siento inmenso con mi mujer y mi hijo. Me siento feliz por tenerlos. Tengo la suerte de la reciprocidad.

Mis mejores deseos a aquellos que se dan la oportunidad de amar.

A todos.

Incluso a uno mismo.

Si te gustaron mis palabras, por favor comparte en twt @bienvenidosok, Facebook bienvenidos a mis mañanas o visitándome en ésta pagina.

Gracias!

Read more

San Valentin y hasta con hijos!

A veces lo aprendemos, a veces llega en forma de revelación. La vida nos lleva por lugares impensados, damas y caballeros y paternidad- maternidad puede ser uno de ellos.

Cuando aparecen en el calendario estas fechas tan amorosas, tan de recordar, vivir y reforzar amores como la del Viejo San Valentin se nos presentan en formas de avisos, de regalos y regalitos, de escapadas románticas, desayuno almuerzo cena romántico sin siquiera ponernos a pensar que ese sacerdote del siglo III opusiera su voluntad al regente de turno en Roma (emperador Claudio II) en la idea de seguir casando a los varones jóvenes que en vez de seguir sus decisiones personales de matrimonio todavía podían servir al ejercito y a la conquista romana.

Como era de esperarse, Valentin, que era Obispo por ese entonces, fue degollado, pagando por sus actos contrarios al emperador el 14 de Febrero del 270.

Como la historia y sus protagonistas siempre caminan en círculos, dos siglos después, el Papa Gelasio I toma la figura de  Valentín, la actualiza como patrono de los enamorados en su puntada con hilo para dar por tierra a la fiesta de Lupercalia, celebrada los 15 de Febrero donde los solteros escogían una pareja y le daban al amor libre y sin concesiones durante un año.

                                        Y donde terminamos con las vuelta de la visa? Ah, si! Llega el 14 de Febrero, amas a tu pareja, ella te ama y ahora el festejo incluye vida con hijos.
Cómo cambian los horizontes, verdad? Si hay abuelos, tíos pues tendrás los tan difíciles y deseados momentos de intimidad (en todo nivel).  Podrán verse a los ojos y re encontrarse apartando biberones, juguetes, escolaridades, horarios, comidas y toda la lista infinita.

Sino…a sumarlos!

Creo que el amor es tan delicado y potente a la vez que tienes la obligación de encontrar ese momento para potenciarlo y hacerlo crecer. En este caso vendrá de pareja e hijos pero puede hallarse en cualquier corazón dispuesto.

La celebración de San Valentín mutó a situaciones comerciales no porque el “maldito capitalismo” se apoderara de todos los iconos de la cristiandad y de la occidentalidad. No le echemos la culpa a la pobre Esther Howland que en 1847 tuvo la idea de hacer tarjetas para festejar el amor y hasta la amistad.

La cultura popular también adopta a sus figuras según sus necesidades, sus ganas de creer o de amar a los  que cada humanidad en nuestro planeta azul va creando para existir.

En mi pequeño San Valentín me siento inmenso con mi mujer y mi hijo. Me siento feliz por tenerlos. Tengo la suerte de la reciprocidad.

Mis mejores deseos a aquellos que se dan la oportunidad de amar.

A todos.

Incluso a uno mismo.

Si te gustaron mis palabras, por favor comparte en twt @bienvenidosok, Facebook bienvenidos a mis mañanas o visitándome en ésta pagina.

Gracias!

Read more

Tostadas Francesas para Sofía

(Sí, se llaman así, no importa para quién sean, no es una receta, es un ritual)

Paso 1:

Romper los huevos, eso lo hace el niño o niña:

  • “Papá, Papá, Papá, Papá, Papá, Papá, Papá, Papá… ¿me haces tostadas francesas?”

Cuando te haya convencido, procede al siguiente paso.

Paso 2:

Read more

Tostadas Francesas para Sofía

(Sí, se llaman así, no importa para quién sean, no es una receta, es un ritual)

Paso 1:

Romper los huevos, eso lo hace el niño o niña:

  • “Papá, Papá, Papá, Papá, Papá, Papá, Papá, Papá… ¿me haces tostadas francesas?”

Cuando te haya convencido, procede al siguiente paso.

Paso 2:

Read more

Jabba Speed

Siempre he sido un tipo muy puntual. Me gusta llegar pronto a los sitios y me pone muy nervioso la gente que te dice una hora y aparece dos días más tarde o te dice lo típico de “¡Ya estoy llegando!” y todavía está tirado en el sofá jugando al God of War buscando un punto de guardado. […]

Read more

Said

 Said

Aquella mañana era diferente, la casa estaba fría y vacía. Papá y Mamá habían vendido todo lo que pudieron, los muebles, los electrodomésticos, los recuerdos, todo. Únicamente quedaban dos bolsas de plástico con ropa junto a la puerta en el pasillo. La puerta de mi habitación se abrió y vi la figura de mi madre acercarse a mi cama, me susurró:



– Said, ángel mío, es hora de levantarse.



Ella no había dormido. Lo sabía por qué la escuché llorar durante toda la noche mientras mi padre la consolaba.



El desayuno fue rápido, no nos quedaba nada, ni comida ni nevera. Bebimos un vaso de leche cada uno mientras escuchábamos los estruendos de las explosiones, cada vez más fuertes y cada vez más cerca.  Los aviones se acercaban al centro de la ciudad y dejaban caer sus bombas sobre las casas.  Ya no quedaba casi ningún edificio en pie en la calle donde vivíamos, quizás tres o cuatro. Ya no era una ciudad.



No tenía muy claro que iba ser de nosotros, únicamente recuerdo a mi padre explicándome que debíamos salir de la ciudad y que nos marchábamos de viaje. Debíamos salir de la ciudad antes de que alguna bomba cayese sobre nuestra casa. No tenía claro a qué tipo de viaje se refería mi padre. ¿Nos íbamos al pueblo de la abuela? ¿Nos mudábamos a otra ciudad? No entendía nada de lo que pasaba a mi alrededor. ¿Qué era la guerra¿? ¿Por qué los aviones que antes me gustaban tanto cuando los veía pasar, ahora eran señal de destrucción y muerte?



Papá y mamá cogieron las dos bolsas con nuestra ropa y bajamos hasta la calle. Lo mismo de cada día, personas corriendo de un lado para otro, llantos, gritos y explosiones.



Mi tío Yasar nos esperaba en la esquina de la calle en su coche. Corrimos todo lo que pudimos pegados a las paredes de los edificios hasta que llegamos al coche y nos subimos. A pesar de que el coche tenía las ventanillas subidas, los ruidos de las explosiones y los gritos de la gente se escuchaban con claridad. Esquivando escombros y hombres armados, llegamos al límite de la ciudad, donde bajamos del coche.



– Hasta siempre, Yasar, hermano. Siempre te llevaré en mi corazón- Le dijo mi padre a mi tío con los ojos llenos de lágrimas.



Caminamos hasta las montañas. A medida que avanzábamos otras personas se unían a nuestra marcha. Éramos un grupo bastante grande cuando llegamos a la costa. Nunca había visto el mar, me pareció precioso, enorme y precioso. Por un estrecho camino bajamos hasta la playa. No pude resistir la tentación de correr a tocar el agua pero cuando estaba en la orilla, escuché a mi madre llamándome casi a gritos:



– Said, ven aquí ahora mismo- Me asusté y retrocedí. No acababa de entender por que mi madre se enfadaba tanto.



El día se hizo noche y seguíamos en aquella playa de rocas. Pequeños grupos de personas se reunían alrededor de fuegos improvisados. Hacía frío, mucho frío y me cobijé entre las piernas de mi padre, bajo su abrigo.



-¿Qué estamos esperando, Papá?- Le pregunté a mi padre mientras se me cerraban los ojos.



– Tranquilo, duerme- Me respondió.



Cuando desperté todavía era de noche. Mi padre me llevaba en brazos y me dejó en el suelo. Mis pies ya no notaban las duras rocas de la playa, ahora notaban algo blando, mojado y frío. Era una barca de plástico.



Papá, mamá y yo hicimos un ovillo bajo una manta en un rincón de aquella barca de plástico. Las personas de la playa continuaban subiendo a la barca y nuestro ovillo se hizo más pequeño. Algunos hombres empujaron la barca y notamos como se balanceaba en el agua. Recuerdo a mis padres rezar susurrando bajo la manta que nos cubría a los tres. Se escuchó un motor y notamos un fuerte impulso.

Pero esa noche el mar no quería amigos, embravecido, con mucha fuerza golpeaba la barca una y otra vez. Recuerdo que la barca de plástico llena de gente volcó y ya no recuerdo nada más.

Read more

Said

 Said

Aquella mañana era diferente, la casa estaba fría y vacía. Papá y Mamá habían vendido todo lo que pudieron, los muebles, los electrodomésticos, los recuerdos, todo. Únicamente quedaban dos bolsas de plástico con ropa junto a la puerta en el pasillo. La puerta de mi habitación se abrió y vi la figura de mi madre acercarse a mi cama, me susurró:



– Said, ángel mío, es hora de levantarse.



Ella no había dormido. Lo sabía por qué la escuché llorar durante toda la noche mientras mi padre la consolaba.



El desayuno fue rápido, no nos quedaba nada, ni comida ni nevera. Bebimos un vaso de leche cada uno mientras escuchábamos los estruendos de las explosiones, cada vez más fuertes y cada vez más cerca.  Los aviones se acercaban al centro de la ciudad y dejaban caer sus bombas sobre las casas.  Ya no quedaba casi ningún edificio en pie en la calle donde vivíamos, quizás tres o cuatro. Ya no era una ciudad.



No tenía muy claro que iba ser de nosotros, únicamente recuerdo a mi padre explicándome que debíamos salir de la ciudad y que nos marchábamos de viaje. Debíamos salir de la ciudad antes de que alguna bomba cayese sobre nuestra casa. No tenía claro a qué tipo de viaje se refería mi padre. ¿Nos íbamos al pueblo de la abuela? ¿Nos mudábamos a otra ciudad? No entendía nada de lo que pasaba a mi alrededor. ¿Qué era la guerra¿? ¿Por qué los aviones que antes me gustaban tanto cuando los veía pasar, ahora eran señal de destrucción y muerte?



Papá y mamá cogieron las dos bolsas con nuestra ropa y bajamos hasta la calle. Lo mismo de cada día, personas corriendo de un lado para otro, llantos, gritos y explosiones.



Mi tío Yasar nos esperaba en la esquina de la calle en su coche. Corrimos todo lo que pudimos pegados a las paredes de los edificios hasta que llegamos al coche y nos subimos. A pesar de que el coche tenía las ventanillas subidas, los ruidos de las explosiones y los gritos de la gente se escuchaban con claridad. Esquivando escombros y hombres armados, llegamos al límite de la ciudad, donde bajamos del coche.



– Hasta siempre, Yasar, hermano. Siempre te llevaré en mi corazón- Le dijo mi padre a mi tío con los ojos llenos de lágrimas.



Caminamos hasta las montañas. A medida que avanzábamos otras personas se unían a nuestra marcha. Éramos un grupo bastante grande cuando llegamos a la costa. Nunca había visto el mar, me pareció precioso, enorme y precioso. Por un estrecho camino bajamos hasta la playa. No pude resistir la tentación de correr a tocar el agua pero cuando estaba en la orilla, escuché a mi madre llamándome casi a gritos:



– Said, ven aquí ahora mismo- Me asusté y retrocedí. No acababa de entender por que mi madre se enfadaba tanto.



El día se hizo noche y seguíamos en aquella playa de rocas. Pequeños grupos de personas se reunían alrededor de fuegos improvisados. Hacía frío, mucho frío y me cobijé entre las piernas de mi padre, bajo su abrigo.



-¿Qué estamos esperando, Papá?- Le pregunté a mi padre mientras se me cerraban los ojos.



– Tranquilo, duerme- Me respondió.



Cuando desperté todavía era de noche. Mi padre me llevaba en brazos y me dejó en el suelo. Mis pies ya no notaban las duras rocas de la playa, ahora notaban algo blando, mojado y frío. Era una barca de plástico.



Papá, mamá y yo hicimos un ovillo bajo una manta en un rincón de aquella barca de plástico. Las personas de la playa continuaban subiendo a la barca y nuestro ovillo se hizo más pequeño. Algunos hombres empujaron la barca y notamos como se balanceaba en el agua. Recuerdo a mis padres rezar susurrando bajo la manta que nos cubría a los tres. Se escuchó un motor y notamos un fuerte impulso.

Pero esa noche el mar no quería amigos, embravecido, con mucha fuerza golpeaba la barca una y otra vez. Recuerdo que la barca de plástico llena de gente volcó y ya no recuerdo nada más.

Read more

Primera visita al pediatra

Una escapada de fin de semana solos mi esposa y yo: traje de baño, cholitas, toalla y ganas de ir a gozar la vida; ese pensamiento no dejaba de reproducirse en mi mente la primera vez que tuvimos que salir con la bebé, por supuesto a conocer al único primer hombre que está autorizado por […]

Read more

Condicionamiento friki

Soy un friki. Sí. Creo que ha quedado claro a lo largo de los post que he estado escribiendo desde que empezó mi andadura en Dad Vader. Pienso, la verdad, que no hay nada mejor en el mundo que dar rienda suelta a tus pasiones. Pero también es cierto que tiene un peligro muy grande: […]

Read more

Mamitis, Papitis o salto sin red.

Han estado en una batalla?

La mayoría de la gente no, y yo tampoco.

Pero si mucha noches de mi vida, sobre la madrugada, en la cama, la charla típica con mi mujer mientras nuestro hijo rueda por encima nuestro y cambia de posición 525 veces en 2 minutos (no da la cuenta, verdad?). Eso, eso es una batalla.

Pies hacia la almohada

Caballito sobre las piernas de mi mujer

Codazo (prohibido) a los testículos de papá (todos los reclamos son insuficientes)

Tetas rehén (cuando se sirve cual expendedora)

Salto  palomita y rebote

Vuelta a rodar

Codazos y patadas a cara, torso y zonas pudendas (cualquier réferi hubiese detenido el combate inmediatamente)

Todo este remolino de movimientos matizado por la charla de pareja, con las frases entrecortadas por los golpes.


Julieta- Basta Benjamin , por favorrrr (con la r muy acentuada)- de paso se cubre la cara de un par de golpes


Benjamin frena como si hubiese recibido una orden de sargento de caballería.

Y pone en marcha uno de sus grandes trucos: La seña internacional de hambre.

Con su manita en montoncito golpea su pecho y la lleva a la boca repitiendo ñam ñam ñam. Después, puede esperar dos segundos a que yo lo levante en brazos y lo lleve rumbo a una manzana o alguna masita o…directamente baja apresurado de la cama y decide por el autoservice.

Ya te tomó el tiempo- sonríe mi mujer-. Pero lo hace con esa mueca que tienen las madres sobre los padres y significa: “Ves? Hace lo que quiere con vos y te levanta y te pasea por el comedor la cocina la compu la tele los dibujitos y no hay promesa que  funcione para hacerlo volver a la cama si no es chillando”

Gracias mi amor.

Entendí.

No obstante, el pequeñuelo va al sillón, se acuesta, cierra los ojos y ambos sabemos que no estas durmiendo queridodemialmanomepodesengañarporquemeengañastesuficientesveces

Y  ríe con su actuación. Buena actuación para sus 26 meses. Muy buena.

Pero ya no puedes con tu padre, niño- dicen mis pensamientos con vos de anuncio americano de los ´50.

También me sonrío y lo llevo al cuarto. Esto puede desencadenar innumerables reacciones.

Nunca sueño.

Pero en nuestros cerebros de adultos cansados, es la sustancia que predomina: sueño.

Mi hermosa  Julieta adquirió la velocidad y destreza de una luchadora rusa para batallar con el crio, sus movimientos, la futura modorra y el esperado descanso. Confieso que solo le falta arrojarse desde la esquina del ring como en las luchas de Hulk Hogan o The Undertaker.

                                                            Luchar con The Undertaker
En mayor o menor grado, todos los niños que cruzan los 2 años desarrollan variantes a lo que se conoce como “mamitis”  el apego excesivo a la madre,

O “papitis”, a su padre. A la par del aumento de su autonomía en el mundo que lo rodea, necesitan de, casi siempre, su mamá para apoyarse e impulsarse en sus acciones y descubrimientos.

En la forma más soft, desarrollan su mamitis y papitis e incluso abuelitis para llevar adelante todos sus deseos. Limites? Quién quiere límites?

Mudanzas, hermanitos nuevos, horarios laborales, inicio de etapa jardín, cualquier otra circunstancia que intente modificar su universo será respondida con esa clase de adaptación.

Algunos Sres. padres se descolocan cuando sus hijos solo quieren estar con su madre, pero no lo hacen por rechazo a su figura, sino porque llevan ese acostumbramiento, esa rutina diaria con su madre que con su padre.

La autonomía va lográndose de mejor manera si es gradual. Así se va ganando la confianza con el mundo y con sus protagonistas.

Benjo no tiene mamitis o papitis. Pone su cara dramática y extiende los brazos alternando el padre de acuerdo a conseguir lo que quiere.

Apuesto que muchísimos padres tienen estas puestas en escena y sepan, son pasajeras.

De mayorcitos


Cuando el adolescente, cuando el adulto y hasta cuando el adulto ya tiene su propia familia, la mamitis pudo haberse quedado con él. Pero este bastón, este soporte, la mayoría de las veces tiene su fundamento en la búsqueda de aprobación, de aceptación. Esos insignificantes momentos donde el ninito buscaba su incipiente independencia en el mundo, tal vez fueron contenidos por mamá, retenidos con la mejor buena voluntad de evitar un raspón

Y por lo que sabemos, existe un momento en esta vida donde la caminata se realiza sin red. Más allá del apoyo de familiares, amigos y favorecedores. Más allá del muy confortable, seguro, reparador sostén de mamá.

Tal vez Edipo haga su entrada y esas ansias de posesión terminen construyendo un complejo.

Cuantos delicados, frágiles, sutiles momentos trae la crianza!

Por momentos me siento Humphrey Bogart en La reina africanasurcando los peligros del rio Ulanga en su barquito. Por más que conozcas las aguas lo inesperado salta de la vida misma porque es parte.

                                              USA 1951  Dir John Houston
A veces es como dice mi mujer en las noches de batalla familiar: Bueno…rodará de aquí para allá y luego calmará y viviremos este momento y con suerte vendrán otros. No es para tanto.

Por eso nacieron todas mis palabras en éste blog.

Bienvenidos! Bienvenidos a mis mañanas!

Read more

Mamitis, Papitis o salto sin red.

Han estado en una batalla?

La mayoría de la gente no, y yo tampoco.

Pero si mucha noches de mi vida, sobre la madrugada, en la cama, la charla típica con mi mujer mientras nuestro hijo rueda por encima nuestro y cambia de posición 525 veces en 2 minutos (no da la cuenta, verdad?). Eso, eso es una batalla.

Pies hacia la almohada

Caballito sobre las piernas de mi mujer

Codazo (prohibido) a los testículos de papá (todos los reclamos son insuficientes)

Tetas rehén (cuando se sirve cual expendedora)

Salto  palomita y rebote

Vuelta a rodar

Codazos y patadas a cara, torso y zonas pudendas (cualquier réferi hubiese detenido el combate inmediatamente)

Todo este remolino de movimientos matizado por la charla de pareja, con las frases entrecortadas por los golpes.


Julieta- Basta Benjamin , por favorrrr (con la r muy acentuada)- de paso se cubre la cara de un par de golpes


Benjamin frena como si hubiese recibido una orden de sargento de caballería.

Y pone en marcha uno de sus grandes trucos: La seña internacional de hambre.

Con su manita en montoncito golpea su pecho y la lleva a la boca repitiendo ñam ñam ñam. Después, puede esperar dos segundos a que yo lo levante en brazos y lo lleve rumbo a una manzana o alguna masita o…directamente baja apresurado de la cama y decide por el autoservice.

Ya te tomó el tiempo- sonríe mi mujer-. Pero lo hace con esa mueca que tienen las madres sobre los padres y significa: “Ves? Hace lo que quiere con vos y te levanta y te pasea por el comedor la cocina la compu la tele los dibujitos y no hay promesa que  funcione para hacerlo volver a la cama si no es chillando”

Gracias mi amor.

Entendí.

No obstante, el pequeñuelo va al sillón, se acuesta, cierra los ojos y ambos sabemos que no estas durmiendo queridodemialmanomepodesengañarporquemeengañastesuficientesveces

Y  ríe con su actuación. Buena actuación para sus 26 meses. Muy buena.

Pero ya no puedes con tu padre, niño- dicen mis pensamientos con vos de anuncio americano de los ´50.

También me sonrío y lo llevo al cuarto. Esto puede desencadenar innumerables reacciones.

Nunca sueño.

Pero en nuestros cerebros de adultos cansados, es la sustancia que predomina: sueño.

Mi hermosa  Julieta adquirió la velocidad y destreza de una luchadora rusa para batallar con el crio, sus movimientos, la futura modorra y el esperado descanso. Confieso que solo le falta arrojarse desde la esquina del ring como en las luchas de Hulk Hogan o The Undertaker.

                                                            Luchar con The Undertaker
En mayor o menor grado, todos los niños que cruzan los 2 años desarrollan variantes a lo que se conoce como “mamitis”  el apego excesivo a la madre,

O “papitis”, a su padre. A la par del aumento de su autonomía en el mundo que lo rodea, necesitan de, casi siempre, su mamá para apoyarse e impulsarse en sus acciones y descubrimientos.

En la forma más soft, desarrollan su mamitis y papitis e incluso abuelitis para llevar adelante todos sus deseos. Limites? Quién quiere límites?

Mudanzas, hermanitos nuevos, horarios laborales, inicio de etapa jardín, cualquier otra circunstancia que intente modificar su universo será respondida con esa clase de adaptación.

Algunos Sres. padres se descolocan cuando sus hijos solo quieren estar con su madre, pero no lo hacen por rechazo a su figura, sino porque llevan ese acostumbramiento, esa rutina diaria con su madre que con su padre.

La autonomía va lográndose de mejor manera si es gradual. Así se va ganando la confianza con el mundo y con sus protagonistas.

Benjo no tiene mamitis o papitis. Pone su cara dramática y extiende los brazos alternando el padre de acuerdo a conseguir lo que quiere.

Apuesto que muchísimos padres tienen estas puestas en escena y sepan, son pasajeras.

De mayorcitos


Cuando el adolescente, cuando el adulto y hasta cuando el adulto ya tiene su propia familia, la mamitis pudo haberse quedado con él. Pero este bastón, este soporte, la mayoría de las veces tiene su fundamento en la búsqueda de aprobación, de aceptación. Esos insignificantes momentos donde el ninito buscaba su incipiente independencia en el mundo, tal vez fueron contenidos por mamá, retenidos con la mejor buena voluntad de evitar un raspón

Y por lo que sabemos, existe un momento en esta vida donde la caminata se realiza sin red. Más allá del apoyo de familiares, amigos y favorecedores. Más allá del muy confortable, seguro, reparador sostén de mamá.

Tal vez Edipo haga su entrada y esas ansias de posesión terminen construyendo un complejo.

Cuantos delicados, frágiles, sutiles momentos trae la crianza!

Por momentos me siento Humphrey Bogart en La reina africanasurcando los peligros del rio Ulanga en su barquito. Por más que conozcas las aguas lo inesperado salta de la vida misma porque es parte.

                                              USA 1951  Dir John Houston
A veces es como dice mi mujer en las noches de batalla familiar: Bueno…rodará de aquí para allá y luego calmará y viviremos este momento y con suerte vendrán otros. No es para tanto.

Por eso nacieron todas mis palabras en éste blog.

Bienvenidos! Bienvenidos a mis mañanas!

Read more

Es cosa de hombres: necesitamos más hombres por la igualdad.

Tenemos novedades en #papanoara !

¿Pudiste ver ayer el programa de Salvados? ¿crees que hay desigualdades en la vida diaria? Me refiero a desigualdades entre sexos, entre géneros,… ¿has oído hablar de los hombres por la igualdad? Si tu respuesta es no… te sugiero que le eches un vistazo [o también a toda la conversación que generó el programa bajo la etiqueta #machismomata] Si quieres recuperar el Salvados sobre machismo, ya está disponible en Atresplayer: t.co/jcmggYHoKC — SALVADOS (Oficial) (@salvadostv) febrero 8, 2016 Si tu respuesta es si… seguramente estés de acuerdo en que nos queda mucha faena por hacer para acabar con esta situación. Lo primero que…

#dalegas

Read more