Seguimos a vueltas con el pañal

Si eres asiduo del blog, ya sabrás que estamos inmersos en la “operación pañal”  con mi hija mayor. Sin prisa pero sin pausa vamos trabajando el tema. Y sin prisa pero sin pausa os voy a ir contando los progresos y las regresiones que vivimos. Una historia de contrastes, con la de cal y la de arena, con las sonrisas y las lágrimas…

El tema está dividido en dos. Por un lado, la poco exitosa y muy problemática caca, y por otro lado, el satisfactorio pis.

Con la caca ya os conté que mi niña vivía un idilio tórrido, y no quería dejarla escapar de ninguna de las maneras. Encontramos una solución temporal con un potingue llamado Blevit L, pero… Cuando la cosa se empezó a normalizar, nos confiamos y bajamos la guardia y la cosa fue a peor. A mucho peor

Mi nena se aguanta la caca con una pasión propia de culebrón venezolano. No vale de nada que la amenaces con quitarle los juguetes, que la castigues sin ver los dibus, que le prometas jugar con mi tablet, que la premies con monedas de chocolate cuando hace algo de caca. ¡Qué no! ¡No quiere hacer caca! Hemos llegado al punto de que aguanta horas, y no pocas tras ponerle un supositorio laxante.

Hemos aumentado la dosis de fruta. Antes básicamente la tomaba en potitos de fruta y zumos, y ahora hemos añadido el kiwi y la mandarina. Pero las ciruelas me las estoy comiendo yo, que soy quien menos las necesita en casa. Hemos usado supositorios para casos de largas sequias. Ahora además, estoy implantando la rutina de sentarse en el trono todas las mañanas para “apretuzar”.  El WhatsApp con mi mujer es una escatológica narración de las cacas, tamaños y texturas.

 
Ejemplo de mi WhatsApp

Y parece que vamos viendo luz al final del túnel. Parece que ya hacemos caca a diario, o casi, aunque no en el W.C. Imaginad lo mal que lo hemos pasado, que nos ilusiona quitar cacas de las braguitas. Mi mujer tiene la teoría que después de dar a luz no expulso la placenta si no el estómago.  Porque hace falta tener un estomago de acero para limpiar algunas “caquitas”. Yo creo que directamente nací sin estómago y me pusieron un bidón vacío. Por eso me cuesta tanto llenarlo y por eso puedo limpiar “caquitas”

Pero todo tiene su parte buena y su parte mala. La mala ya la conoces, la buena, es que de la forma más tonta hemos logrado quitar el pañal en lo referente al pis, y sin casi incidentes.

El caso es que yo le empecé a decir a mi nena que teníamos que hacer una aventura  sin pañales, pero sin insistir ni esperar nada. Un día, mi mujer tenía que ir a la farmacia y fue mi niña la que dijo de ir sin pañal. Como era solo bajar a recoger algo de la farmacia y volver, mi mujer se aventuró y fue un gran éxito.

Lo dejamos pasar un poco, hasta que un día, al prepararnos para irnos, volvió el tema de la aventura sin pañales y decidimos probar. Afortunadamente, mi mujer fue previsora y llevamos ropa de repuesto, porque a la niña se le olvido que estábamos de aventura sin pañal y tuvimos un pequeño escape.

Pero solventado el escape, nos envalentonamos todos, y seguimos intentándolo. Los primeros días, de cuando en cuando  recordábamos a nuestra aventurera que iba sin pañal. Pero desde ese primer escape, apenas ha habido fugas.

Por la noche aún estamos “apañalados”, aunque ya tenemos unos bragapañales para hacer el ensayo de dormir con ellos e ir a hacer pis a media noche. Aunque visto como se están desarrollando las cosas con el pis, lo haremos sin presionar, dejando que las cosas fluyan, pero si es posible, que no fluyan al colchón.

Una de cal y otra de arena. Pero en esta guerra no se acepta la rendición.

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Seguimos a vueltas con el pañal

Si eres asiduo del blog, ya sabrás que estamos inmersos en la “operación pañal”  con mi hija mayor. Sin prisa pero sin pausa vamos trabajando el tema. Y sin prisa pero sin pausa os voy a ir contando los progresos y las regresiones que vivimos. Una historia de contrastes, con la de cal y la de arena, con las sonrisas y las lágrimas…

El tema está dividido en dos. Por un lado, la poco exitosa y muy problemática caca, y por otro lado, el satisfactorio pis.

Con la caca ya os conté que mi niña vivía un idilio tórrido, y no quería dejarla escapar de ninguna de las maneras. Encontramos una solución temporal con un potingue llamado Blevit L, pero… Cuando la cosa se empezó a normalizar, nos confiamos y bajamos la guardia y la cosa fue a peor. A mucho peor

Mi nena se aguanta la caca con una pasión propia de culebrón venezolano. No vale de nada que la amenaces con quitarle los juguetes, que la castigues sin ver los dibus, que le prometas jugar con mi tablet, que la premies con monedas de chocolate cuando hace algo de caca. ¡Qué no! ¡No quiere hacer caca! Hemos llegado al punto de que aguanta horas, y no pocas tras ponerle un supositorio laxante.

Hemos aumentado la dosis de fruta. Antes básicamente la tomaba en potitos de fruta y zumos, y ahora hemos añadido el kiwi y la mandarina. Pero las ciruelas me las estoy comiendo yo, que soy quien menos las necesita en casa. Hemos usado supositorios para casos de largas sequias. Ahora además, estoy implantando la rutina de sentarse en el trono todas las mañanas para “apretuzar”.  El WhatsApp con mi mujer es una escatológica narración de las cacas, tamaños y texturas.

 
Ejemplo de mi WhatsApp

Y parece que vamos viendo luz al final del túnel. Parece que ya hacemos caca a diario, o casi, aunque no en el W.C. Imaginad lo mal que lo hemos pasado, que nos ilusiona quitar cacas de las braguitas. Mi mujer tiene la teoría que después de dar a luz no expulso la placenta si no el estómago.  Porque hace falta tener un estomago de acero para limpiar algunas “caquitas”. Yo creo que directamente nací sin estómago y me pusieron un bidón vacío. Por eso me cuesta tanto llenarlo y por eso puedo limpiar “caquitas”

Pero todo tiene su parte buena y su parte mala. La mala ya la conoces, la buena, es que de la forma más tonta hemos logrado quitar el pañal en lo referente al pis, y sin casi incidentes.

El caso es que yo le empecé a decir a mi nena que teníamos que hacer una aventura  sin pañales, pero sin insistir ni esperar nada. Un día, mi mujer tenía que ir a la farmacia y fue mi niña la que dijo de ir sin pañal. Como era solo bajar a recoger algo de la farmacia y volver, mi mujer se aventuró y fue un gran éxito.

Lo dejamos pasar un poco, hasta que un día, al prepararnos para irnos, volvió el tema de la aventura sin pañales y decidimos probar. Afortunadamente, mi mujer fue previsora y llevamos ropa de repuesto, porque a la niña se le olvido que estábamos de aventura sin pañal y tuvimos un pequeño escape.

Pero solventado el escape, nos envalentonamos todos, y seguimos intentándolo. Los primeros días, de cuando en cuando  recordábamos a nuestra aventurera que iba sin pañal. Pero desde ese primer escape, apenas ha habido fugas.

Por la noche aún estamos “apañalados”, aunque ya tenemos unos bragapañales para hacer el ensayo de dormir con ellos e ir a hacer pis a media noche. Aunque visto como se están desarrollando las cosas con el pis, lo haremos sin presionar, dejando que las cosas fluyan, pero si es posible, que no fluyan al colchón.

Una de cal y otra de arena. Pero en esta guerra no se acepta la rendición.

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Un paquete de pañales y dos kilos de paciencia… por favor

Imagen de danjaeger

No sé si soy un buen padre… llevo poco tiempo en el gremio y además, no sería la persona más adecuada para determinarlo. Lo que sí tengo claro es que voy a intentar serlo. Y en ese camino, ya he aprendido algo: la paciencia es un ingrediente indispensable.

Hace un par de días, tras darle el bibe a Milagrito iba a cambiarle el pañal y la ropa. Una tarea sencilla, que no tendría que llevar más de diez minutos, así que ya estaba planeando qué iba a hacer a continuación… ¡¡QUÉ ERROR!!

Al quitarle el pañal, veo que no ha hecho caca, cosa rara en ella porque tras cada comida, con precisión alemana, la mujer se queda a gusto. Así que decido esperar un poco, porque estoy seguro de que se lo va a hacer… Pero no le veo intenciones y tampoco la iba a tener ahí todo el día, así que le pongo un pañal limpio y le cambio la ropa. Cuando estaba abrochando el último clip del body, que no eran pocos, escucho el temido “PHHSRRR”…¡LO SABÍA!

Así que vuelvo a desabrochar lo justo para quitar el pañal, la limpio bien, seco, pongo cremita (porque estos días le estamos poniendo)…y justo en ese instante que ella sabe que soy vulnerable (PORQUE LO SABE), que es el momento en el que quitas el pañal viejo y vas a poner el nuevo…. ¡¡LA MEADA DE LA VIDA!!

Al ser a escape libre, coge el body a la altura de la espalda, recién lavadito, dobladito y puesto…Así que a empezar el ciclo. Si se tratara de cualquier otra cosa, ya tendría suficiente como para acordarme del santoral completo, los doce apóstoles y algunos de sus colegas…Pero es mi niña y hasta me río.

Vuelvo al punto de partida, pero esta vez con la tranquilidad de saber que ya no le queda munición… ¡¡QUÉ ERROR!! Mi confianza hace que me coja desprevenido, y cuando estaba como vino al mundo, se vuelve a hacer caca…con alegría, no una simple pedorruta…¡NO!…una cagada en toda regla que deja un reguero de mierda en el cambiador…

Y ahí estoy yo, que me había arrimado un poco para esquivar un buche, luego para esquivar una meada y ahora tenía que esquivar una montaña de MIERDA… y el cambiador no es infinito. Así que improviso un cambiador en la cama…y vuelvo a empezar…¡OTRA VEZ!

Y los diez minutos se convirtieron en una hora…Así que voy aprendiendo: los niños tienen sus propios ritmos. Y ahora intento organizarme con tiempos relativos. Por ejemplo, digo: cuando termine con el bibe (sin tiempo previsto) haré tal cosa, si me da tiempo…y si no…bueno, ¡qué importa! Lo importante es que se coma su bibe y yo disfrute dándoselo.

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Un paquete de pañales y dos kilos de paciencia… por favor

Imagen de danjaeger

No sé si soy un buen padre… llevo poco tiempo en el gremio y además, no sería la persona más adecuada para determinarlo. Lo que sí tengo claro es que voy a intentar serlo. Y en ese camino, ya he aprendido algo: la paciencia es un ingrediente indispensable.

Hace un par de días, tras darle el bibe a Milagrito iba a cambiarle el pañal y la ropa. Una tarea sencilla, que no tendría que llevar más de diez minutos, así que ya estaba planeando qué iba a hacer a continuación… ¡¡QUÉ ERROR!!

Al quitarle el pañal, veo que no ha hecho caca, cosa rara en ella porque tras cada comida, con precisión alemana, la mujer se queda a gusto. Así que decido esperar un poco, porque estoy seguro de que se lo va a hacer… Pero no le veo intenciones y tampoco la iba a tener ahí todo el día, así que le pongo un pañal limpio y le cambio la ropa. Cuando estaba abrochando el último clip del body, que no eran pocos, escucho el temido “PHHSRRR”…¡LO SABÍA!

Así que vuelvo a desabrochar lo justo para quitar el pañal, la limpio bien, seco, pongo cremita (porque estos días le estamos poniendo)…y justo en ese instante que ella sabe que soy vulnerable (PORQUE LO SABE), que es el momento en el que quitas el pañal viejo y vas a poner el nuevo…. ¡¡LA MEADA DE LA VIDA!!

Al ser a escape libre, coge el body a la altura de la espalda, recién lavadito, dobladito y puesto…Así que a empezar el ciclo. Si se tratara de cualquier otra cosa, ya tendría suficiente como para acordarme del santoral completo, los doce apóstoles y algunos de sus colegas…Pero es mi niña y hasta me río.

Vuelvo al punto de partida, pero esta vez con la tranquilidad de saber que ya no le queda munición… ¡¡QUÉ ERROR!! Mi confianza hace que me coja desprevenido, y cuando estaba como vino al mundo, se vuelve a hacer caca…con alegría, no una simple pedorruta…¡NO!…una cagada en toda regla que deja un reguero de mierda en el cambiador…

Y ahí estoy yo, que me había arrimado un poco para esquivar un buche, luego para esquivar una meada y ahora tenía que esquivar una montaña de MIERDA… y el cambiador no es infinito. Así que improviso un cambiador en la cama…y vuelvo a empezar…¡OTRA VEZ!

Y los diez minutos se convirtieron en una hora…Así que voy aprendiendo: los niños tienen sus propios ritmos. Y ahora intento organizarme con tiempos relativos. Por ejemplo, digo: cuando termine con el bibe (sin tiempo previsto) haré tal cosa, si me da tiempo…y si no…bueno, ¡qué importa! Lo importante es que se coma su bibe y yo disfrute dándoselo.

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Aló, papá al aparato

Hola, no se si a alguna se le ha olvidado que el próximo 19 de Marzo es el nuestro día.

– ¿el de los catadores cerveceros?
– No, aunque no estaría mal saber cuando es. Yo me refiero al día del padre (espacio de 24 horas patrocinado por el Corte Inglés) 
– Ahhh

Pues eso, es nuestro día y en otra época de mi vida hubiera pedido mi chuletón y mi CENSORED pero en estas fechas tan señaladas sólo os pediré que volváis a casa, más concretamente esta (bueno y espero que otras muchas más).

¿Por qué?

Muy fácil, porque el día 19, día arriba, día abajo vamos a contestar a todas las preguntas que nos hayáis hecho a lo largo de estos días.

¿Qué preguntas?

Eso depende de vosotras/os/es/is/us (¿me dejo algún género? No quiero que luego se me cabreen los istas) porque ante la virtud de preguntar está el defecto de no tener ni puta idea del asunto, pero como esto va a ser como el dentista, la primera consulta será gratis y de lo más amable. Podéis preguntar sobre todo aquello que queréis saber y no os atrevéis a preguntarle a vuestra pareja (líos de faldas o pantalones, números de primitivas y herencias perdidas quedan fuera de nuestro alcance).

¿Por qué le haces la coleta torcida a la niña?
¿Qué tiene el bar que yo no tenga?
¿Si yo me pongo el escote de la vecina me las vas a mirar igual?

No te cortes y haznos tu pregunta. Prometemos responder tarde o temprano, pero no coherencia en las respuestas (recuerden, lo nuestro es el fuera de juego)

Podéis hacernos las preguntas a través de la cuenta de twitter de @papasblogueros, o la cuenta de correo papasblogueros de gmail o dejándola aquí mismo.


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Aló, papá al aparato

Hola, no se si a alguna se le ha olvidado que el próximo 19 de Marzo es el nuestro día.

– ¿el de los catadores cerveceros?
– No, aunque no estaría mal saber cuando es. Yo me refiero al día del padre (espacio de 24 horas patrocinado por el Corte Inglés) 
– Ahhh

Pues eso, es nuestro día y en otra época de mi vida hubiera pedido mi chuletón y mi CENSORED pero en estas fechas tan señaladas sólo os pediré que volváis a casa, más concretamente esta (bueno y espero que otras muchas más).

¿Por qué?

Muy fácil, porque el día 19, día arriba, día abajo vamos a contestar a todas las preguntas que nos hayáis hecho a lo largo de estos días.

¿Qué preguntas?

Eso depende de vosotras/os/es/is/us (¿me dejo algún género? No quiero que luego se me cabreen los istas) porque ante la virtud de preguntar está el defecto de no tener ni puta idea del asunto, pero como esto va a ser como el dentista, la primera consulta será gratis y de lo más amable. Podéis preguntar sobre todo aquello que queréis saber y no os atrevéis a preguntarle a vuestra pareja (líos de faldas o pantalones, números de primitivas y herencias perdidas quedan fuera de nuestro alcance).

¿Por qué le haces la coleta torcida a la niña?
¿Qué tiene el bar que yo no tenga?
¿Si yo me pongo el escote de la vecina me las vas a mirar igual?

No te cortes y haznos tu pregunta. Prometemos responder tarde o temprano, pero no coherencia en las respuestas (recuerden, lo nuestro es el fuera de juego)

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Dientes, dientes.

Últimamente hemos estado jugando a los lloros y lágrimas con NiñaBonita. Debe estarlo pasando muy mal con los dientes… y tenemos muchos mitos que buscar si son reales. Mi mujer no me deja darle Apiretal cuando ella tiene una de sus rabietas, y yo sufro de verla con tanto dolo. Mamá asegura que la pediatra del […]

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¡9 meses!

Han pasado ya 9 meses y casi no he escrito sobre la evolución del bebé, ni la mía propia. Sí quería certificar algunas cosas: -Se disfruta mucho más el bebé a partir de 6 meses. No sólo es más interactivo sino que resulta más sencillo cogerle, bañarle, etc. Para mí al menos, es mejor desde […]

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Tengo super poderes: Soy padre

Espero sentarme con calma a escribir cómo fue la llegada al mundo de Milagrito… Pero ahora quería contar lo que empecé a descubrir en ese mismo momento.

Hasta el 15 de Febrero, yo no había cogido a un bebé que no mantuviera más o menos bien el cuello por miedo a hacerle daño. Hasta ese día, una noche en la que me despertara un par de veces, era una mala noche y me costaba muchísimo aguantar despierto el día siguiente, … Hasta ahí, era un chico normal.

Pero mi hija, que tenía prisas por conocer este mundo, me cambió por completo desde ese mismo instante en el que nació.

Al ser prematura, todos nos decían que era fundamental el contacto, que nos sintiera, que nos escuchara, … Así que cuando me dijeron que si quería darle el primer biberón no podía ni quería decir que no. Y me asustaba cogerla y hacerle daño. Me asustaba verla con un respirador en su pequeña nariz… Me asustaba tirar de la sonda gástrica, o lastimarla con la vía… Pero ahí ya empezaba a notar el cambio que ella estaba provocando en mí: mi miedo no importaba. Mis lágrimas ya no tenían sentido…  Así que la cogí, y le hablé, y la besé… y le conté que su madre pronto la iría a ver. Y le dije lo guapa que era, … Y ella comía… Así que las lágrimas se transformaron en sonrisas con cada uno de sus buches. Y el miedo en alegría cuando le quitaron la sonda al ver que comía bien.

Con una niña preciosa que luchaba con fuerzas y pronto no necesitó ninguna de esas mangueras que la rodeaban. Y una mujer que aunque lo pasó realmente mal, cuando por fin pude verla tras su cesárea mantenía la sonrisa como una campeona y se aseguraba de que su hija estuviera bien antes de saber cómo estaba ella… Con esas dos joyas en mi vida, era consciente de mi nuevo super poder: Soy padre. Y ahora sé que sería capaz de cualquier cosa por ellas.

Y tras 36 horas sin dormir, nunca me había sentido tan fuerte. Y le siguieron varios días en la silla de un hospital, descansando a ratos cuando se podía, pero sintiendo cada vez más fuerza, porque mis chicas se recuperaban.

El sueño ya no me hace tanto efecto… El miedo ya no me paraliza si se trata de estar con ellas… No es uno de esos super poderes que te ayudan a proteger el mundo. Pero sí sirve para proteger nuestro mundo y hacer todo lo posible para que ellas sean felices.

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Tengo super poderes: Soy padre

Espero sentarme con calma a escribir cómo fue la llegada al mundo de Milagrito… Pero ahora quería contar lo que empecé a descubrir en ese mismo momento.

Hasta el 15 de Febrero, yo no había cogido a un bebé que no mantuviera más o menos bien el cuello por miedo a hacerle daño. Hasta ese día, una noche en la que me despertara un par de veces, era una mala noche y me costaba muchísimo aguantar despierto el día siguiente, … Hasta ahí, era un chico normal.

Pero mi hija, que tenía prisas por conocer este mundo, me cambió por completo desde ese mismo instante en el que nació.

Al ser prematura, todos nos decían que era fundamental el contacto, que nos sintiera, que nos escuchara, … Así que cuando me dijeron que si quería darle el primer biberón no podía ni quería decir que no. Y me asustaba cogerla y hacerle daño. Me asustaba verla con un respirador en su pequeña nariz… Me asustaba tirar de la sonda gástrica, o lastimarla con la vía… Pero ahí ya empezaba a notar el cambio que ella estaba provocando en mí: mi miedo no importaba. Mis lágrimas ya no tenían sentido…  Así que la cogí, y le hablé, y la besé… y le conté que su madre pronto la iría a ver. Y le dije lo guapa que era, … Y ella comía… Así que las lágrimas se transformaron en sonrisas con cada uno de sus buches. Y el miedo en alegría cuando le quitaron la sonda al ver que comía bien.

Con una niña preciosa que luchaba con fuerzas y pronto no necesitó ninguna de esas mangueras que la rodeaban. Y una mujer que aunque lo pasó realmente mal, cuando por fin pude verla tras su cesárea mantenía la sonrisa como una campeona y se aseguraba de que su hija estuviera bien antes de saber cómo estaba ella… Con esas dos joyas en mi vida, era consciente de mi nuevo super poder: Soy padre. Y ahora sé que sería capaz de cualquier cosa por ellas.

Y tras 36 horas sin dormir, nunca me había sentido tan fuerte. Y le siguieron varios días en la silla de un hospital, descansando a ratos cuando se podía, pero sintiendo cada vez más fuerza, porque mis chicas se recuperaban.

El sueño ya no me hace tanto efecto… El miedo ya no me paraliza si se trata de estar con ellas… No es uno de esos super poderes que te ayudan a proteger el mundo. Pero sí sirve para proteger nuestro mundo y hacer todo lo posible para que ellas sean felices.

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Es tu hijo, no tu gemelo

Conversación de oficina de dos madres, una de ellas preocupada porque su niña no es tan extrovertida como ella. ¿Por qué nos volvemos los papis tan sumamente PESADOS y no dejamos a los peques ser ellos mismos?

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No soy buen padre

Y punto. Mientras escribo estas líneas, Adriana está bramando porque quiere ver los dibus a la vez que Nacho grita por encima de ella intentado hacerse oír y suplicando quién sabe qué. Yo, mientras tanto, intento contener las ganas que me entran de presentar mi dimisión irrevocable como padre, esperando sólo a que llegue el momento de que se metan en la cama. Es como el anuncio de Coca Coca Cero pero en versión realidad, es decir, cabreado. Nada de sonrisas, miradas distraídas y suspiritos propios de La Casa de la Pradera hasta que caen en brazos de Morfeo. Eso son fruslerías comerciales para que quienes no sufrís este calvario no os desaniméis del todo. Frunzo tanto el ceño de un tiempo a esta parte que casi se me ha juntado ya con la perilla. Mis líneas de expresión, otrora fruto de risas y muecas joviales, se deben ahora a regañinas, castigos, gritos y oraciones desesperadas a deidades superiores que, dicho sea de paso, no me hacen ni puto caso.


No soy buen padre porque el mejor momento del día es cuando se acuestan. No soy buen padre porque echo de menos lo que era mi vida, que tampoco era nada del otro mundo, pero coño, era mía. No soy buen padre porque a pesar de todo no hago nada por salir de esta espiral. No soy buen padre porque me he convertido en el padre que nunca quise ser. Y por extensión, en el insoportable marido que ninguna mujer en su sano juicio aguantaría; si es que es una bendita. No soy buen padre porque, a pesar de todo, mis hijos me quieren sin condiciones. Y no lo merezco.


Adoro a mis hijos, vaya por delante. Y a mi santa mujer. Y sin embargo, no soy capaz de disfrutar de esta etapa que se presupone preciosa. No sé disfrutar del hecho tener que pelearme con dos criaturas a la vez, cada uno con sus fortalezas, que se complementan a la perfección para no darme un segundo de respiro. No sé cómo disfrutar de un niño al que tengo que perseguir 12 horas al día (el resto duerme, gracias a dios) por toda la casa para evitar desastres de todo tipo en el mobiliario y en su propia integridad física. O que grita como Camarón pillándose los testículos con la tapa del piano sin ton ni son, porque sí, porque mola desquiciar a papá. O que repite una y otra vez todo aquello que le dices que no haga mientras sonríe viendo cómo te desquicias y te reta con burlona sonrisa.  


No sé cómo disfrutar de una niña que casca como una cotorra de cualquier cosa, sin importar de qué se trate, a un volumen propio de una rave. Que se cae constantemente y se levanta veloz al grito de “no me he hecho daño”. Que tarda una media de 45 minutos en merendar cualquier cosa que le pongas, y cerca de hora y media si se trata de la cena. O que tiene la virtud de vomitar sin motivo aparente justo cuando acabas de fregar el suelo. O que se llena diariamente los bolsillos de arena para que caiga toda ella sobre el parqué del salón. O que se distrae viendo crecer la hierba con tal de no recoger su habitación.


No, no soy buen padre, al menos no lo que se entiende tradicionalmente por buen padre, ese ser resignado que parece realizarse con cada cambio de pañal impregnado en caca de bebé, ese hombre capaz de poner la mejor de sus sonrisas cuando su niño le rompe el móvil, esa personal condescendiente que disfruta de sus lumbalgias. No soy ese tipo de buen padre. Pero me estoy dejando barba, a ver si así….



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No soy buen padre

Y punto. Mientras escribo estas líneas, Adriana está bramando porque quiere ver los dibus a la vez que Nacho grita por encima de ella intentado hacerse oír y suplicando quién sabe qué. Yo, mientras tanto, intento contener las ganas que me entran de presentar mi dimisión irrevocable como padre, esperando sólo a que llegue el momento de que se metan en la cama. Es como el anuncio de Coca Coca Cero pero en versión realidad, es decir, cabreado. Nada de sonrisas, miradas distraídas y suspiritos propios de La Casa de la Pradera hasta que caen en brazos de Morfeo. Eso son fruslerías comerciales para que quienes no sufrís este calvario no os desaniméis del todo. Frunzo tanto el ceño de un tiempo a esta parte que casi se me ha juntado ya con la perilla. Mis líneas de expresión, otrora fruto de risas y muecas joviales, se deben ahora a regañinas, castigos, gritos y oraciones desesperadas a deidades superiores que, dicho sea de paso, no me hacen ni puto caso.


No soy buen padre porque el mejor momento del día es cuando se acuestan. No soy buen padre porque echo de menos lo que era mi vida, que tampoco era nada del otro mundo, pero coño, era mía. No soy buen padre porque a pesar de todo no hago nada por salir de esta espiral. No soy buen padre porque me he convertido en el padre que nunca quise ser. Y por extensión, en el insoportable marido que ninguna mujer en su sano juicio aguantaría; si es que es una bendita. No soy buen padre porque, a pesar de todo, mis hijos me quieren sin condiciones. Y no lo merezco.


Adoro a mis hijos, vaya por delante. Y a mi santa mujer. Y sin embargo, no soy capaz de disfrutar de esta etapa que se presupone preciosa. No sé disfrutar del hecho tener que pelearme con dos criaturas a la vez, cada uno con sus fortalezas, que se complementan a la perfección para no darme un segundo de respiro. No sé cómo disfrutar de un niño al que tengo que perseguir 12 horas al día (el resto duerme, gracias a dios) por toda la casa para evitar desastres de todo tipo en el mobiliario y en su propia integridad física. O que grita como Camarón pillándose los testículos con la tapa del piano sin ton ni son, porque sí, porque mola desquiciar a papá. O que repite una y otra vez todo aquello que le dices que no haga mientras sonríe viendo cómo te desquicias y te reta con burlona sonrisa.  


No sé cómo disfrutar de una niña que casca como una cotorra de cualquier cosa, sin importar de qué se trate, a un volumen propio de una rave. Que se cae constantemente y se levanta veloz al grito de “no me he hecho daño”. Que tarda una media de 45 minutos en merendar cualquier cosa que le pongas, y cerca de hora y media si se trata de la cena. O que tiene la virtud de vomitar sin motivo aparente justo cuando acabas de fregar el suelo. O que se llena diariamente los bolsillos de arena para que caiga toda ella sobre el parqué del salón. O que se distrae viendo crecer la hierba con tal de no recoger su habitación.


No, no soy buen padre, al menos no lo que se entiende tradicionalmente por buen padre, ese ser resignado que parece realizarse con cada cambio de pañal impregnado en caca de bebé, ese hombre capaz de poner la mejor de sus sonrisas cuando su niño le rompe el móvil, esa personal condescendiente que disfruta de sus lumbalgias. No soy ese tipo de buen padre. Pero me estoy dejando barba, a ver si así….



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De venta en farmacias

Cuando quieren darle a algún producto el marchamo de calidad superior, añaden en la caja aquello de “De venta en farmacias”, lo venden en las susodichas farmacias y te cobran un potosí. Y mi pregunto si realmente estos productos están “mejor vendidos” en farmacia que en el super.
La respuesta es no, y te voy a poner unos ejemplos.


Primer ejemplo. Se remonta a cuando nació mi niña mayor.  Como nació en primavera  yo quería comprar un protector solar para que no se me achicharrara cuando la sacara de paseo. Fui a una farmacia bastante grande y pregunte por una crema solar que a mi mujer, que tiene la piel muy delicada le funciona muy bien.

Muy profesionalmente me indicaron que aquella crema no era apta para niños menores de dos años, y me recomiendan una excelente que se puede utilizar en recién nacidos. Al llegar a casa, me puse a ojear el prospecto y cuál no sería mi sorpresa al ver que en grandes y negras letras de imprenta  indicaba que estaba contraindicado en menores de seis meses. Unos días después la pediatra me confirmo que no se deben aplicar protectores solares antes de esa edad.
Así que cuando veáis un carrito de bebé tapado con un pañuelo, una toquilla o algo similar, no es que los padres queramos cocer a nuestro niño en su propio jugo, en todo caso queremos cocer al profesional que me vendió una crema que podría haber sido perjudicial. ¡Y no era barata!
El segundo caso, es menos serio. Me dirigí a una farmacia bastante grande, con muchos expositores llenos de productos para bebés y pedí, literalmente, un bote de pasta al agua. Es una crema para evitar las escoceduras del pañal, tan común que hasta Mercadona tiene su versión.
Aunque la que yo quería, es la de Eryplast, “de venta en farmacias” que da bastante mejor resultado.
La farmacéutica estaba a punto de mandarme a la tienda de pinturas, cuando una compañera, al quite, le soplo que era una crema para el pañal de Eryplast. La chica empezó a buscar y rebuscar en cajones y más cajones, hasta que la compañera que le había dado el chivatazo le apunto que estaba en el cajón de las cremas para pañales. A ver bonita, si te acaban de decir que es una crema para pañales y tienes un cajón de cremas para pañales…
El tercero  y más reciente de los episodios que demuestran que debo confiar más en el farmacéutico que en las estanterías del super, vino cuando a mi pequeña le dio una alergia al sudor que le dejo la cara áspera y su pediatra nos recomendó aplicarle una hidratante. Entre las muestras que nos habían dado antes del parto, encontré una de Suavinex que nos gustó y fui a buscarla a la farmacia.
Entre muy decidido y le dije a la farmacéutica que quería una crema hidratante para bebés de Suavinex que se llama blibloblu (no les voy a hacer tanta publicidad, que no me pagan por ello). La señora muy seria me miró y me dijo que de Suavinex tenía chupetes. ¿Alguien sabe como se unta un chupete?
Se me debió quedar tal cara de idiota, que la mujer intento capear el temporal preguntándome si tenía que ser esa crema concreta. Vamos a ver, si te he pedido una crema específica, y te he dicho hasta el fabricante… solo lo he hecho para que me vendas la que tu tengas más a mano y que no sé qué tal resultado me dará hasta haberla pagado. ¡Claro!
Comenzó a buscar en el ordenador con esa cara de “no tengo ni la más mínima idea de dónde buscar esto” y al cabo de unos minutos, me dijo cargada de razones, que como era una crema muy nueva (la muestra me la habían dado hace 3 o 4 meses) no venía en el Vademecum y tenía que pedirla por teléfono.
Señora, la crema viene en el Vademecum en el mismo epígrafe que otros cosméticos como Channel nº 5 y la Crema Depilatoria Veet. En ninguno, no son medicamentos. Reconózcalo, no tiene ni idea de lo que le he pedido pero hay que asegurar la venta como sea.
En definitiva, que lo de “de venta en farmacias” es el timo de la estampita. O al menos, eso me parece a mí a la vista de mis experiencias.
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De venta en farmacias

Cuando quieren darle a algún producto el marchamo de calidad superior, añaden en la caja aquello de “De venta en farmacias”, lo venden en las susodichas farmacias y te cobran un potosí. Y mi pregunto si realmente estos productos están “mejor vendidos” en farmacia que en el super.
La respuesta es no, y te voy a poner unos ejemplos.


Primer ejemplo. Se remonta a cuando nació mi niña mayor.  Como nació en primavera  yo quería comprar un protector solar para que no se me achicharrara cuando la sacara de paseo. Fui a una farmacia bastante grande y pregunte por una crema solar que a mi mujer, que tiene la piel muy delicada le funciona muy bien.

Muy profesionalmente me indicaron que aquella crema no era apta para niños menores de dos años, y me recomiendan una excelente que se puede utilizar en recién nacidos. Al llegar a casa, me puse a ojear el prospecto y cuál no sería mi sorpresa al ver que en grandes y negras letras de imprenta  indicaba que estaba contraindicado en menores de seis meses. Unos días después la pediatra me confirmo que no se deben aplicar protectores solares antes de esa edad.
Así que cuando veáis un carrito de bebé tapado con un pañuelo, una toquilla o algo similar, no es que los padres queramos cocer a nuestro niño en su propio jugo, en todo caso queremos cocer al profesional que me vendió una crema que podría haber sido perjudicial. ¡Y no era barata!
El segundo caso, es menos serio. Me dirigí a una farmacia bastante grande, con muchos expositores llenos de productos para bebés y pedí, literalmente, un bote de pasta al agua. Es una crema para evitar las escoceduras del pañal, tan común que hasta Mercadona tiene su versión.
Aunque la que yo quería, es la de Eryplast, “de venta en farmacias” que da bastante mejor resultado.
La farmacéutica estaba a punto de mandarme a la tienda de pinturas, cuando una compañera, al quite, le soplo que era una crema para el pañal de Eryplast. La chica empezó a buscar y rebuscar en cajones y más cajones, hasta que la compañera que le había dado el chivatazo le apunto que estaba en el cajón de las cremas para pañales. A ver bonita, si te acaban de decir que es una crema para pañales y tienes un cajón de cremas para pañales…
El tercero  y más reciente de los episodios que demuestran que debo confiar más en el farmacéutico que en las estanterías del super, vino cuando a mi pequeña le dio una alergia al sudor que le dejo la cara áspera y su pediatra nos recomendó aplicarle una hidratante. Entre las muestras que nos habían dado antes del parto, encontré una de Suavinex que nos gustó y fui a buscarla a la farmacia.
Entre muy decidido y le dije a la farmacéutica que quería una crema hidratante para bebés de Suavinex que se llama blibloblu (no les voy a hacer tanta publicidad, que no me pagan por ello). La señora muy seria me miró y me dijo que de Suavinex tenía chupetes. ¿Alguien sabe como se unta un chupete?
Se me debió quedar tal cara de idiota, que la mujer intento capear el temporal preguntándome si tenía que ser esa crema concreta. Vamos a ver, si te he pedido una crema específica, y te he dicho hasta el fabricante… solo lo he hecho para que me vendas la que tu tengas más a mano y que no sé qué tal resultado me dará hasta haberla pagado. ¡Claro!
Comenzó a buscar en el ordenador con esa cara de “no tengo ni la más mínima idea de dónde buscar esto” y al cabo de unos minutos, me dijo cargada de razones, que como era una crema muy nueva (la muestra me la habían dado hace 3 o 4 meses) no venía en el Vademecum y tenía que pedirla por teléfono.
Señora, la crema viene en el Vademecum en el mismo epígrafe que otros cosméticos como Channel nº 5 y la Crema Depilatoria Veet. En ninguno, no son medicamentos. Reconózcalo, no tiene ni idea de lo que le he pedido pero hay que asegurar la venta como sea.
En definitiva, que lo de “de venta en farmacias” es el timo de la estampita. O al menos, eso me parece a mí a la vista de mis experiencias.
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La selva esmeralda 2015-03-02 12:06:00

“En muchos sentidos la vida moderna nos distancia de la carga de espiritualidad que nos ofrece la naturaleza. En la frenética actividad que se nos impone, creemos no disponer de tiempo para la naturaleza. Nos olvidamos de mirarla antes de que nuestros sentidos se debiliten con la edad, y encontremos mil y una razones para seguir concentrándonos en aquello que tenemos delante, en lugar de ampliar nuestro campo de  visión”.

Thomas Moore. “El placer de cada día”.
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La selva esmeralda 2015-03-02 12:06:00

“En muchos sentidos la vida moderna nos distancia de la carga de espiritualidad que nos ofrece la naturaleza. En la frenética actividad que se nos impone, creemos no disponer de tiempo para la naturaleza. Nos olvidamos de mirarla antes de que nuestros sentidos se debiliten con la edad, y encontremos mil y una razones para seguir concentrándonos en aquello que tenemos delante, en lugar de ampliar nuestro campo de  visión”.

Thomas Moore. “El placer de cada día”.
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Marzo.

Con el nuevo mes, me he acercado a mi espacio más íntimo y natural que tengo cerca de mi casa.Y he podido disfrutar del bello despertar de la naturaleza. Sólo no. Acompañado de mi amada naturaleza. Allí todo era bien recibido. Hasta yo con mis botas y mi atuendo rojo. Lo único que además el silencio hizo que me reportara muchas cosas. Con los oídos bien abiertos y los ojos como lechuzas pasé la mañana disfrutando de los seres de la Cañada de Valdemoro (Madrid).

Flores de Olmo Negrillo (Ulmus minor)
Líqueles en los troncos de los rodales de negrillos (ulmus minor)

Típica época de migración postinvernal y retorno de las tareas de nupcias para las aves diurnas más madrugadoras y alguno como el caso del Críalo ya se hacen notar. Como también lo hace el celo del Sapillo Moteado a la luz del sol. Los gazapos salen también, así como los imagos de mariposa saliendo a mostrar su colorido. Las flores son escasas, pero son relevantes las de un árbol autóctono, el Olmo negrillo (ulmus minor) [Foto] que viste al árbol de tonos rosados. Algunas matas anuales como los cardos marianos o las romazas apuntan sus hojas verdes y anchas, así como las umbelíferas como la cicuta y el zumillo (tapsia villosa).

Este día llevaba telescopio terrestre. Lo que me hizo descubrir detalles como que las hembras de Gorrión Moruno se puede distinguir gracias a un leve moteado en los flancos y el pecho. Además de descubrir los escurridizos que son los Escribanos palustres entre las matas y el suelo, los cuales vi pocos y esquivos. Además vi alguna rapaz más de la cuenta, ya que en la zona suelen escasear bastante y unas hembras de Piquituertos que parecían despistadas o que simplemente descansaban para seguir su viaje.

Llaman la atención el paso de Zorzales (Turdus philomelos) y algún precioso Zorzal Alirrojo (Turdus iliacus) que inundaban pastizales, veredas, setos y eriales, remontando su viaje a tierras altas..

Charcas con anfibios

Aves:

Petirrojo, Urraca, Zorzal común, Zorzal Alirrojo, Pinzón, Verderón, Gorrión domestico, Gorrión moruno, Paloma Torcaz (Especialmente abundante), Críalo (sólo oído pero varias veces), Abubilla (canto típico de tres saltos), Pájaro Moscón, Curruca cabecinegra (canto de un macho), Curruca capirotada, Buitrón, Mosquitero (Philloscopus collibyta, identificación gracias al canto), Milano negro (primer ave del año para mi), Ratonero (sobrevolando la finca de El Chaparral), Pardillo, Jilguero (bandos pequeños en eriales), Piquituerto (grupo de 3 aves en vuelo), Gaviota Patiamarilla y Gaviota Reidora (bandos nutridos), Pito real (en fincas colindantes), Mirlo.

Los verderones están muy activos y hay algunos machos que ya visten su manto verde. En una ocasión les vi que daban buena cuenta de los frutos del árbol del Paraíso. Árbol naturalizado que crea aquí un curioso ecosistema. También vi los restos de nuevo de un nido del pasado año de Pájaro Moscón. Aunque todavía no he podido hallar ninguno de Gorrión moruno pese a la presencia regular de esta especie durante gran parte del año. Sin embargo observé que los Gorriones domésticos extendían su dominio a el nido de Ciguieña blanca (hoy sin ninguna actividad).

Humedal del arroyo de la cañada.

Después de visitar la mancha arborea de Paraísos me encaminé arroyo abajo hasta las pequeñas ciénagas que conforma el rio y algunas corrientes de arroyos supuestamente subterráneas, formando un interesante ecosistema que es necesario proteger.

Tipo de malvácea de gran tamaño parecida a un geranio casero.

Allí continué viendo avifauna y además pude ver la existencia en sus charcas estacionales de ranas verdes y sapillos moteados que dan una nota de color amenizando el aire fresco y vital de este comienzo de de la primavera con sus sonidos sordos y suaves desde el agua. No conseguí ver ninguno pero me alegraron sus cantos de celo anunciando la vida.

Aves:

Aguilucho lagunero (una hembra volando alto con un sonido lastimero y corto, algo parecido al ratonero), Ruiseñor bastardo, Escribano palustre, Gallineta de agua, Pájaro moscón (en las eneas y carrizos que rodean al humedal), Buitrón, Rascón (hasta dos aves emitiendo su típico reclamo), Agachadiza (Gallinao gallinao), Bisbita pratense. Avefría (dos aves volando bajo), Cigüeña blanca, Piquituerto (dos hembras descansando en retoño de chopo, Paloma torcaz, Tarabilla, Perdices (grupos pequeños de 2 hasta 4 aves, cuando vuelan se dirigen siempre al cercado próximo. Esto unido a un montón de cartuchos bajo un árbol indican claramente los usos y costumbres de algunos humanos que rondan por aquí), Cogujada montesina (en los cerros de yeso), Pato azulón (parejas y pequeños grupo de 3-5), Gorrión moruno (un macho, sin haber mudado todavía e identificado gracias a los flancos negros que tenía y el pecho con “corbata oscura), Urraca, Mirlo, Carbonero grande y Chova  piquirroja (oída de lejos).

Cápsulas con frutos de Iris sp.

Además de las aves siempre tan a mano y visibles para mis ojos, también vi rastros de mamíferos y aves en los limos del rio. Destacar el intenso olor en algunos enclaves, seguramente por presencia de zorros, aunque todavía no he visto ninguna  presencia visual de este. Lo que si observé fueron agujeros y galerías en el herbazal que por un momento me recordó a la rata de agua. Pero tendría que investigar más.

Muy contento por estar en Marzo otra vez descubriendo la naturaleza cerca de mi.

Fotos y texto: Autor.

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Marzo.

Con el nuevo mes, me he acercado a mi espacio más íntimo y natural que tengo cerca de mi casa.Y he podido disfrutar del bello despertar de la naturaleza. Sólo no. Acompañado de mi amada naturaleza. Allí todo era bien recibido. Hasta yo con mis botas y mi atuendo rojo. Lo único que además el silencio hizo que me reportara muchas cosas. Con los oídos bien abiertos y los ojos como lechuzas pasé la mañana disfrutando de los seres de la Cañada de Valdemoro (Madrid).

Flores de Olmo Negrillo (Ulmus minor)
Líqueles en los troncos de los rodales de negrillos (ulmus minor)

Típica época de migración postinvernal y retorno de las tareas de nupcias para las aves diurnas más madrugadoras y alguno como el caso del Críalo ya se hacen notar. Como también lo hace el celo del Sapillo Moteado a la luz del sol. Los gazapos salen también, así como los imagos de mariposa saliendo a mostrar su colorido. Las flores son escasas, pero son relevantes las de un árbol autóctono, el Olmo negrillo (ulmus minor) [Foto] que viste al árbol de tonos rosados. Algunas matas anuales como los cardos marianos o las romazas apuntan sus hojas verdes y anchas, así como las umbelíferas como la cicuta y el zumillo (tapsia villosa).

Este día llevaba telescopio terrestre. Lo que me hizo descubrir detalles como que las hembras de Gorrión Moruno se puede distinguir gracias a un leve moteado en los flancos y el pecho. Además de descubrir los escurridizos que son los Escribanos palustres entre las matas y el suelo, los cuales vi pocos y esquivos. Además vi alguna rapaz más de la cuenta, ya que en la zona suelen escasear bastante y unas hembras de Piquituertos que parecían despistadas o que simplemente descansaban para seguir su viaje.

Llaman la atención el paso de Zorzales (Turdus philomelos) y algún precioso Zorzal Alirrojo (Turdus iliacus) que inundaban pastizales, veredas, setos y eriales, remontando su viaje a tierras altas..

Charcas con anfibios

Aves:

Petirrojo, Urraca, Zorzal común, Zorzal Alirrojo, Pinzón, Verderón, Gorrión domestico, Gorrión moruno, Paloma Torcaz (Especialmente abundante), Críalo (sólo oído pero varias veces), Abubilla (canto típico de tres saltos), Pájaro Moscón, Curruca cabecinegra (canto de un macho), Curruca capirotada, Buitrón, Mosquitero (Philloscopus collibyta, identificación gracias al canto), Milano negro (primer ave del año para mi), Ratonero (sobrevolando la finca de El Chaparral), Pardillo, Jilguero (bandos pequeños en eriales), Piquituerto (grupo de 3 aves en vuelo), Gaviota Patiamarilla y Gaviota Reidora (bandos nutridos), Pito real (en fincas colindantes), Mirlo.

Los verderones están muy activos y hay algunos machos que ya visten su manto verde. En una ocasión les vi que daban buena cuenta de los frutos del árbol del Paraíso. Árbol naturalizado que crea aquí un curioso ecosistema. También vi los restos de nuevo de un nido del pasado año de Pájaro Moscón. Aunque todavía no he podido hallar ninguno de Gorrión moruno pese a la presencia regular de esta especie durante gran parte del año. Sin embargo observé que los Gorriones domésticos extendían su dominio a el nido de Ciguieña blanca (hoy sin ninguna actividad).

Humedal del arroyo de la cañada.

Después de visitar la mancha arborea de Paraísos me encaminé arroyo abajo hasta las pequeñas ciénagas que conforma el rio y algunas corrientes de arroyos supuestamente subterráneas, formando un interesante ecosistema que es necesario proteger.

Tipo de malvácea de gran tamaño parecida a un geranio casero.

Allí continué viendo avifauna y además pude ver la existencia en sus charcas estacionales de ranas verdes y sapillos moteados que dan una nota de color amenizando el aire fresco y vital de este comienzo de de la primavera con sus sonidos sordos y suaves desde el agua. No conseguí ver ninguno pero me alegraron sus cantos de celo anunciando la vida.

Aves:

Aguilucho lagunero (una hembra volando alto con un sonido lastimero y corto, algo parecido al ratonero), Ruiseñor bastardo, Escribano palustre, Gallineta de agua, Pájaro moscón (en las eneas y carrizos que rodean al humedal), Buitrón, Rascón (hasta dos aves emitiendo su típico reclamo), Agachadiza (Gallinao gallinao), Bisbita pratense. Avefría (dos aves volando bajo), Cigüeña blanca, Piquituerto (dos hembras descansando en retoño de chopo, Paloma torcaz, Tarabilla, Perdices (grupos pequeños de 2 hasta 4 aves, cuando vuelan se dirigen siempre al cercado próximo. Esto unido a un montón de cartuchos bajo un árbol indican claramente los usos y costumbres de algunos humanos que rondan por aquí), Cogujada montesina (en los cerros de yeso), Pato azulón (parejas y pequeños grupo de 3-5), Gorrión moruno (un macho, sin haber mudado todavía e identificado gracias a los flancos negros que tenía y el pecho con “corbata oscura), Urraca, Mirlo, Carbonero grande y Chova  piquirroja (oída de lejos).

Cápsulas con frutos de Iris sp.

Además de las aves siempre tan a mano y visibles para mis ojos, también vi rastros de mamíferos y aves en los limos del rio. Destacar el intenso olor en algunos enclaves, seguramente por presencia de zorros, aunque todavía no he visto ninguna  presencia visual de este. Lo que si observé fueron agujeros y galerías en el herbazal que por un momento me recordó a la rata de agua. Pero tendría que investigar más.

Muy contento por estar en Marzo otra vez descubriendo la naturaleza cerca de mi.

Fotos y texto: Autor.

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#27

Català Si el tema del culet irritat és un malson, el tema dels fongs és desesperant… S’escampen molt i costen molt de marxar😦 Paciència… Castellano Si el tema del culito irritado es unapesadilla, el tema de los hongos es desesperante… Se expanden  muy rápido y cuestan mucho de quitar😦 Paciencia…

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Yo (ya no) soy la ley

El tiempo en que el pediatra todo lo sabía y representaba la máxima autoridad científica frente a los enfermos ha pasado a mejor vida. No hace demasiadas décadas, los médicos sentábamos cátedra y no había paciente que rebatiera nuestras sentencias, estuvieran fundamentadas o no en la evidencia científica. Hoy en día, gracias a Dios, la situación ha cambiado radicalmente y el profesional sanitario es una pieza más dentro del entramado de información al cual acude un paciente en busca de respuestas referentes a su salud. Huelga decir que la aparición de una herrramienta como Internet ha democratizado el acceso de la población general a cualquier tipo de información por específica que esta sea. De todos es bien sabido que este hecho hizo saltar al principio (y todavía hoy en día) algunas chispas entre pacientes y profesionales pues estos últimos no estábamos acostumbrados a que se discutieran nuestras decisiones o conocimientos. La reacción inicial era la de “prohibir” a nuestros pacientes que buscaran en Internet cualquier información relacionada con su salud, que para responder a cualquier cuestión ya estábamos nosotros. Craso error, no se pueden poner puertas al campo. 
Con los años, esta visión ha ido virando (lentamente, eso sí) y muchos profesionales sanitarios han entendido finalmente que los pacientes y sus familias son aliados con los cuales hay que compartir información, conocimientos y decisiones. Que si Internet está abierta a todo el mundo, también lo está para los trabajadores de la salud y que hemos tenido la suerte de asistir y vivir en directo el cambio de una era, un cambio comparable a la teletransportación o a los coches voladores. Por tanto, debemos asumir que la actividad laboral cotidiana de cualquier sector profesional no se entiende hoy en día sin la disponibilidad de los recursos que ofrece la red. La sanidad en general y la pediatría en particular no escapan a esta máxima y los profesionales de la salud debemos ser los primeros en utilizar dichos recursos. Ello nos permitirá estar mejor formados e informados con la lógica consecuencia de proporcionar una mejor atención sanitaria.

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Yo (ya no) soy la ley

El tiempo en que el pediatra todo lo sabía y representaba la máxima autoridad científica frente a los enfermos ha pasado a mejor vida. No hace demasiadas décadas, los médicos sentábamos cátedra y no había paciente que rebatiera nuestras sentencias, estuvieran fundamentadas o no en la evidencia científica. Hoy en día, gracias a Dios, la situación ha cambiado radicalmente y el profesional sanitario es una pieza más dentro del entramado de información al cual acude un paciente en busca de respuestas referentes a su salud. Huelga decir que la aparición de una herrramienta como Internet ha democratizado el acceso de la población general a cualquier tipo de información por específica que esta sea. De todos es bien sabido que este hecho hizo saltar al principio (y todavía hoy en día) algunas chispas entre pacientes y profesionales pues estos últimos no estábamos acostumbrados a que se discutieran nuestras decisiones o conocimientos. La reacción inicial era la de “prohibir” a nuestros pacientes que buscaran en Internet cualquier información relacionada con su salud, que para responder a cualquier cuestión ya estábamos nosotros. Craso error, no se pueden poner puertas al campo. 
Con los años, esta visión ha ido virando (lentamente, eso sí) y muchos profesionales sanitarios han entendido finalmente que los pacientes y sus familias son aliados con los cuales hay que compartir información, conocimientos y decisiones. Que si Internet está abierta a todo el mundo, también lo está para los trabajadores de la salud y que hemos tenido la suerte de asistir y vivir en directo el cambio de una era, un cambio comparable a la teletransportación o a los coches voladores. Por tanto, debemos asumir que la actividad laboral cotidiana de cualquier sector profesional no se entiende hoy en día sin la disponibilidad de los recursos que ofrece la red. La sanidad en general y la pediatría en particular no escapan a esta máxima y los profesionales de la salud debemos ser los primeros en utilizar dichos recursos. Ello nos permitirá estar mejor formados e informados con la lógica consecuencia de proporcionar una mejor atención sanitaria.

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Si lo vives, desde el corazón, lo recordarás, si lo haces desde la mente, no. (Esteve Costa)

Si lo vives, desde el corazón, lo recordarás, si lo haces desde la mente, no. (Esteve Costa)

Esta semana en un ensayo de Coral, el director de la misma, dijo esta frase, que me pareció hermosa. Creo poder afirmar que se puede extrapolar a muchas situaciones en la vida, a muchos procesos. Todo aquello que vivimos, que experimentamos, ya sea en un proceso de aprendizaje como en un proceso de enseñanza desde el corazón, sintiéndolo, es fácil que lo recordemos.
Como padres a menudo nos comunicamos tan sólo a través de la mente, hablan nuestras creencias, nuestros pensamientos arraigados y mecánicos. Para vivir con sinceridad el momento y la experiencia hace falta más que un disco rayado, hace falta un pequeño esfuerzo de sentir.
Cualquier pequeña conversación que tengamos con cualquier persona se quedará grabada en nuestras células si en ese momento la vivimos como una experiencia/oportunidad de enriquecernos y enriquecer.  Si la realizamos como un mero trámite más en una cadena de aconteciemientos que debemos pasar  probablemente no lo recordemos pasados unos días o unos meses.
Como padres, pasamos años teniendo experiencias hermosas, podemos grabarlas y hacerlas más ricas si aplicamos más el corazón y menos la mente. Una palabra que puede reflejarlo es a la empatía. Empatía hacia los hijos, hacia una obra de arte, hacia un pensamiento, en cualquier relación. Y que és la vida sino una relación?

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Si lo vives, desde el corazón, lo recordarás, si lo haces desde la mente, no. (Esteve Costa)

Si lo vives, desde el corazón, lo recordarás, si lo haces desde la mente, no. (Esteve Costa)

Esta semana en un ensayo de Coral, el director de la misma, dijo esta frase, que me pareció hermosa. Creo poder afirmar que se puede extrapolar a muchas situaciones en la vida, a muchos procesos. Todo aquello que vivimos, que experimentamos, ya sea en un proceso de aprendizaje como en un proceso de enseñanza desde el corazón, sintiéndolo, es fácil que lo recordemos.
Como padres a menudo nos comunicamos tan sólo a través de la mente, hablan nuestras creencias, nuestros pensamientos arraigados y mecánicos. Para vivir con sinceridad el momento y la experiencia hace falta más que un disco rayado, hace falta un pequeño esfuerzo de sentir.
Cualquier pequeña conversación que tengamos con cualquier persona se quedará grabada en nuestras células si en ese momento la vivimos como una experiencia/oportunidad de enriquecernos y enriquecer.  Si la realizamos como un mero trámite más en una cadena de aconteciemientos que debemos pasar  probablemente no lo recordemos pasados unos días o unos meses.
Como padres, pasamos años teniendo experiencias hermosas, podemos grabarlas y hacerlas más ricas si aplicamos más el corazón y menos la mente. Una palabra que puede reflejarlo es a la empatía. Empatía hacia los hijos, hacia una obra de arte, hacia un pensamiento, en cualquier relación. Y que és la vida sino una relación?

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