NUNCA hagas esto cuando tu hijo tiene un berrinche

Los niños no entienden la palabra “no”. Para ellos, la negación se traduce en dolor, lágrimas, tristeza y desespero, y no hay quien logre calmar sus emociones. ¿Cuántas veces hemos visto a un pequeñito haciendo un berrinche en medio de la calle? Esta actitud, hasta que entendamos mejor cómo funciona la mente de los bebés, la tomamos como una malcriadez, pero […]

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Nuevo curso: nuevos compañeros ¿Es bueno cambiar de compañeros?

Acaba de comenzar el curso y en los últimos 6 años es la tercera vez que cambian a los niños de la generación de Alonso de clase. Esto me hace plantearme una pregunta: ¿Es bueno que cambien a los niños de compañeros cada cierto tiempo?

En todos estos años he escuchado muchas opiniones a favor y muchas en contra. Pero sobre todo he escuchado a papás justificarse diciendo que les “da igual”, aunque no acabo de creérmelo del todo. Me parece más una postura resignada ante la imposibilidad de decidir sobre si quieren o no que cambien de compañeros a sus hijos.

En este artículo voy a mostrarte una reflexión personal sobre lo que suponen estos cambios, sus ‘pros’ y sus ‘contras’, lo que me gusta y lo que no.

¿Por qué se cambia a los niños de clase?

El de mi hijo no es el único colegio en el que se realizan estos ‘ajustes’ o cambios en la configuración de las clases de cada curso.

Hasta dónde yo he podido averiguar, y en contra de lo que algunas personas me insinuaron, parece que estos cambios son decisión de cada centro. Al menos es así en los colegios concertados y al menos en Galicia (… y si no es así te agradecería que lo justifiques en los comentarios.). No son, por lo tanto, una obligación impuesta por el gobierno o por la Xunta (como algunos parecen pensar).

De hecho han llegado hasta mi rumores de que a los más pequeños de infantil, en el mismo colegio de Alonso, ya no tienen la intención de mezclarlos en el futuro.

Cómo se llevan a cabo estos cambios

Bueno, en esto supongo que cada colegio tendrá su ‘modus operandi’. Pero nuestra experiencia es la siguiente:

5 clases de 25 alumnos por curso: 125 niños en total.

Primera configuración de la clase

En 1º de Educación Infantil los colocaron por orden alfabético. Algo que a priori parece bastante lógico y transparente.

Primer cambio de grupos

En el cambio de Educación Infantil a Educación Primaria se produce el primer cambio de configuración en las clases.

En este caso parece que los cambios ya no son tan ‘aleatorios’ como nos dicen. Mezclan las clases de una manera bastante equitativa, pero con una excepción: todos los hijos de profesores están en la misma clase.

Las casualidades no existen por lo que me imagino que los padres de estos alumnos pueden escoger la clase en la que van sus hijos… y de hecho la escogen. Van con otros niños, por supuesto. Pero TODOS los hijos de profesores, personal relacionado con el centro o parientes hasta segundo grado de alguien relacionado con la Consellería de Educación estaban en esa clase. ¿Casualidad? No lo creo.

Segundo cambio de clase en 4 de primaria

Este año han vuelto a separar a los niños de la mayoría de sus compañeros de clase.

Bueno, a todos no. Los hijos y parientes de empleados de educación se han mantenido en la misma clase.

Es más, algún padre/madre ha empezado a trabajar como profesora durante estos últimos años y ahora su hijo/hija también está en la que ya todos llamamos “La clase de los hijos de los profes”.

Lo que pienso de la clase de los hijos de los profes

La verdad es que no me importa demasiado que los junten a todos en la misma clase. Pero estoy convencido de que si mi hijo fuese en esa clase no me haría ninguna gracia.

Por mucha confianza que depositemos en lo justo del sistema educativo a nadie se le escapa la posibilidad de que a un niño le cueste más destacar académicamente en esa clase que en otra cualquiera. El fantasma de posibles favoritismos existe y el miedo es libre.

Por otra parte me genera un poco de desconfianza que esa clase siempre sea la de mejor nivel académico (o eso es lo que cuentan a posteriori). ¿Casualidad? De nuevo creo que no. Me niego a pensar que los hijos de profesores estén más capacitados que el resto. Pero si me pongo en la piel de sus padres (los profesores) y puedo escoger… pues es evidente que escogeré al mejor profesor. Tampoco se nos escapa que una buena nota en esa clase puede que sea más ‘barata’ que en otra cualquiera.

Cambio de clase en el colegio: dos puntos de vista

Como para casi todo en esta vida existe más de una forma de ver el cambio de clase. Hay los que encuentran en ello cambios positivos, hay a quienes no les gusta nada y también hay los que no se lo plantean: lo asumen y punto.

Dejando de lado a estos últimos me gustaría analizar los otros dos puntos de vista y sus argumentos:

“Favorece que los niños se relacionen con otros niños”

Este suele ser el argumento más común de los que están a favor de estos cambios.
Es cierto. Pero con todo el respeto: forzar esto de esta forma me parece una solemne estupidez.
También lo hacen en campamentos, en la piscina, en la playa, en el parque, en cumpleaños.
¿De verdad hace falta romper lazos para conseguirlo?

“Los separan de sus amigos. Rompen lazos y crean inseguridad en los niños”

Este es, obviamente el argumento de los que piensan que este cambio no es beneficioso.
En parte no les falta razón. Durante 3 años, y sobre todo a ciertas edades, se forjan amistades de las de “toda la vida”. Así es como lo perciben los peques. Separarlos es un golpe más o menos duro en algunos casos.
“Los amigos se verán igualmente en el patio” contra-argumentan los otros.
Es verdad, yo ya lo he visto en Alonso. Algunas grandes amistades de Educación Infantil se mantienen en el patio y siguen vivas tras lo que para ellos es “toda una vida”.
Sin embargo no todos los niños son capaces de ello y a menudo se rompen vínculos.

A mi nunca me cambiaron de clase

Tal vez es  por eso por lo que no acabo de comprender muy bien el sentido de estos cambios. No veo la necesidad de que cada cierto tiempo usen a los niños como naipes y se dediquen a barajar, cortar y repartir de nuevo.
Al fin y al cabo a mi no me causo ningún problema. Al contrario. He creado lazos muy fuertes con gente que 40 años más tarde se siguen manteniendo.

Un cambio agridulce

Ayer dio comienzo el nuevo curso y no teníamos muy claro como iría el cambio ni que compañeros tendría.
Yo, desde el punto de vista académico preferiría que no le tocase con esos Grandes Amigos con los que sé que su atención dura menos que la mecha de un petardo.
Reconozco que también tenía mi lista negra de 2 o 3 niños que preferiría que no le tocasen en clase. Sé que mi lista negra coincidía con la de otros padres sin habernos puesto de acuerdo, pero creo que a mi me hubiese dado un poco más igual si le hubiesen tocado en clase.
Él, por su parte, me insistía durante el verano en el miedo a que sus mejores amigos de clase se fuesen a otra clase y también en el deseo/posibilidad de que otros amigos que había dejado en primaria volviesen a compartir aula durante los próximos años.
Al final, como cabía esperar pasó de todo. Algunos se fueron a otras clases, algunos amigos del curso pasado se quedaron con Alonso y el mejor amigo de infantil volvió a coincidir en su clase.

Un problema inesperado

Todo parecía ir genial, pero cuando íbamos a casa en el coche tras el primer día de clase miré por el retrovisor interior y percibí una cara de preocupación en su cara.
Me extrañó bastante, pues me acababa de contar ilusionadísimo lo buena que es su nueva profe y lo estupendos que son todos sus compañeros de clase.
– ¿Te preocupa algo Alonso?
Me dijo que le preocupaba su novia.
Sí, a mi también me parece pronto. Tiene nueve años y lleva dos con “su novia” Pero es así y eso siempre es bonito.
Lo malo es que este año ya no les tocó en la misma clase y por eso me dijo:
– Es que… espero que quiera seguir siendo mi novia aunque no estemos juntos en clase.

– No te preocupes por eso. Seguro que sí. Tu vales muchísimo y un cambio de clase no cambia eso. Pero si no es así, tampoco te preocupes: las buenas relaciones aguantan. Las otras hay que dejarlas ir.
Por el momento conseguí cambiar su cara, pero sé que estaba preocupado de verdad.
Es muy pequeño. La vida da muchas vueltas y soy consciente de que en los próximos años sufrirá muchos desengaños. Pero soy su padre y cuando lo pasa mal se me rompe el alma… como a cualquier padre.
En ese momento me di cuenta que estaba más de la parte de los que piensan que estos cambios rompen lazos que de los que piensan que son beneficiosos. 
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El primer día de Cangrejín

Hoy ha sido el primer día de colegio de cangrejín y es inevitable emocionarse, preocuparse y sentir orgullo paterno. Todo así junto y mezclado en la coctelera de nuestro corazón.

Ha ido tranquilo, creo que en realidad no tenía claro lo que pasaba, después en la clase se le notaba un poco nervioso, aunque creo que era porque había otro niño que no dejaba de llorar. Aun así él nada más llegar se ha puesto a revisar todas las mesas para ver los juguetes, se ha sentado en una de las sillitas y ha jugado unos instantes con lo que había allí.

Después a vuelto a deambular por el aula y se ha salido a la terraza, donde había un nene jugando con un corre pasillos. Así que ha cogido otro y se ha subido. Ya me lo veo corriendo por allí cuando aprenda a usarlo, porque en casa no los ha usado, de modo que es algo nuevo para el.

Cuando ha llegado la profe y nos ha dicho que nos despidamos se me ha hecho un nudo en el estómago. Me he despedido y, poco a poco, me he ido de la clase. El último vistazo que he echado atrás cangrejín estaba entrando en el aula mirando de nuevo las mesas.

Supongo que en algún momento llorará, pero es lo normal, su hermano también lloró los primeros días. Es algo por lo que tienen que pasar hasta que se dan cuenta de que no los hemos abandonado allí. Aunque yo supongo que el hecho de haber ido conmigo tanto tiempo a llevar y a recoger a su hermano le hará más fácil darse cuenta de ello.

La verdad es que yo tenía muchas ganas de que los dos empezaran, pero si os soy sincero, al menos hoy, la casa está demasiado vacía, demasiado en silencio, se me hace demasiado grande. Y estoy deseando que llegue la hora para ir a recogerlos, lo que me hace preguntarme si el periodo de adaptación es para ellos o para nosotros.

Supongo que los dos necesitamos de ese periodo de adaptación a una nueva situación, y que en breve el se sentirá cómodo en clase y yo no notaré tanto su ausencia, la de los dos.

Mientras escribo estas líneas me ha llegado un Whatsapp de mamacangreja diciéndome que cangrejín no ha llorado nada, que esta todo el rato jugando.

¿Cómo lo sabe?

Muy fácil, su profesora es la cuñada de su compañero de trabajo, cosas de la vida, y le ha mandado un mensaje a este para que le diga a mamacangreja que todo va muy bien.

Así que aquí estoy yo, solo y echándolo de menos, será …. ni una lagrimilla ni na.



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Aprender a ser padre

Una de las preguntas que más gracia me hizo al contar que me abriría el blog sobre paternidad fue: ¿Vas a enseñar a ser padre? Esto, unido a un cartel que me pasaron por WhatsApp de una “Escuela de Padres” me ha hecho reflexionar sobre este tema y es de lo que vengo a hablaros hoy. No sin antes decir que es mi opinión y como bien dicen: “Las opiniones son como los culos, todo el mundo tiene una”.

Con respecto a la pregunta que me hicieron, ¿Quién en su sano juicio se guiaría por mi a la hora de ser padre? Yo cuento mis vivencias, mis experiencias y mis anécdotas pero jamás en la vida se me ocurriría sentar cátedra sobre un tema del que soy un auténtico novato. Si alguien que tenga el pensamiento de que le pueden enseñar a ser padres quiere aprender algo aquí, ya está tardando en darle a la famosa X de la parte superior derecha. Puedes sacar muchas cosas de mi blog pero una clase teórica para convertirte en el padre del año no, pero ni en este ni en ninguno que no te engañen.

Hablando de engaños, pasemos al punto de “La Escuela de Padres” en el cartel te ofrecen tantas cosas que parecerá hasta barato pero no te engañes, nadie te va a dar una guía para ser el mejor padre del mundo. Te darán consejos, en este caso creo que te “enseñan” la crianza respetuosa esa que está tan de moda y que parece que es la más válida del universo. Es como el BLW (aquí tienes mi opinión sobre este método de alimentación complementaria) que puedes aprender mucha teoría pero luego tendrás que ver como le afecta a tu bebé y si él está de acuerdo en este método (parece que nadie piensa en eso con tanta respetuosidad hacia tu hijo, si no te acepta un trozo y se te come la papillas divinamente tendrás que seguir insistiendo con los trozos porque como es lo mejor). No por pagar este curso te vas a convertir en el padre/madre ideal, es más, creo que aprenderás lo mismo sin pagar o incluso más porque aprenderás cosas que te las irá indicando el único que te puede enseñar, tu hijo.

¿Quién tiene la facultad para enseñarte a ser padre? ¿Hay alguien con los conocimientos necesarios para intentar darte clases de paternidad? La respuesta ya te la digo yo, NO. Esto no es una ciencia exacta, no es decir 2+2=4 y ya está, te vas a casa con la lección aprendida. Desde luego que puedes pedir consejos, guiarte por tus más cercanos (padres y madres), consultar algunas dudas, etc. pero finalmente harás lo que tu instinto crea que es mejor o peor para tu hijo. No creas que ese instinto siempre te llevará por el buen camino, habrá veces que te equivocarás y te maldices por ello pero ya te digo que es mejor culparte a ti mismo que haberte dejado llevar por otros y haberla cagado. A ser papá se aprende con la experiencia, todos los días aprenderás algo nuevo y hasta que te mueras estarás aprendiendo a ser papá. Cada niño es un mundo y es por eso que nadie te puede decir cual es la mejor manera de criar a tu hijo, como todo, lo que vale para unos quizás no valgan para otros. ¿Alguien que no conoce a tu hijo te va a enseñar cómo educarle? Ni lo pienses…

Mi reflexión es muy clara, cada uno tiene libertad para tirar el dinero como quiera y como si te quieres apuntar a un curso de cómo cagar en un vaso de tubo sin mancharte (me resultaría más útil este último por las risas) pero ten clara las cosas. Como te he dicho, tu profesor, o profesores, en esto de ser padre serán tus hijos y a ti lo único que te hace falta es práctica para comenzar a aprender. Tú aprenderás de ellos y ellos aprenderán contigo, será una enseñanza fruto del amor y eso no se paga con dinero.

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Mi hija tiene uno

Demoré mucho tiempo para entender porque mi esposa estaba tan nerviosa cuando salieron aquellas líneas en la prueba de embarazo. Como yo siempre quise tener un hijo (o una hija) le dije que todo iba a salir bien, sin importar que la noche anterior habíamos discutido seguramente por alguna tontería; ella continuó llorando quizá de […]

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¿Y cómo me preparo para el parto?

Durante mi embarazo, además de las emociones y de las expectativas que tenía, también me surgían muchas dudas en cuanto al momento en que conocería a Pía y lo que esto conllevaba; la verdad trate de aliviar muchas de mis inquietudes en  sitios de Internet, algunas revistas, libros, etc., sin embargo, leer estos artículos en […]

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