AMOR DEL BUENO – @gemaruizt

Cartelería Dónde están los Padres

Aunque hace casi cinco años que soy padre (madre no gestante para ser exactos) es la primera vez que estoy contenta y orgullosa de celebrar el día del padre, o el mes del padre, sintiéndome protagonista del evento.

gema y la pequeña

Por una parte, he tardado casi cinco años en comprender que lo mío es más paternidad (con p) que maternidad, y ahora estoy encantada con el hallazgo. Por otra, mi experiencia como hija es… digamos durilla y le tenía un poco de tirria al 19 de marzo. Pero hace unos días cayó en mis manos el maravilloso álbum «Papá» de Ritxar Bacete, lo leí con devoción, y me ha hecho querer ser padre con todas mis fuerzas.

¿Y qué he aprendido en estos casi cinco años? Pues solo una cosa, la verdad: amor del bueno.

Al principio fue un amor confuso y desconcertante: ¿ahora qué hago? ¿qué pinto yo aquí, si no doy leche? Al mismo tiempo, un amor tiernísimo: aún añoro el altar del cambiador, con esos besos de culito limpio y ese frotar bodis enmarronados.

Llegó también un amor difícil y cuesta arriba: el de pareja cansada que arrastra años de tratamientos de fertilidad, doble turno de trabajo y casa sin apenas apoyo familiar, el aprendizaje a trancas y barrancas de una nueva convivencia y una nueva afectividad. En esta parte hay que tener mucho cuidado porque el amor parece frágil y da miedo que se rompa.
Hace falta empeño y remar en equipo. Para ser justa, aquí he de recitar la alineación y dar las gracias a mi mujer, mis amigas, mis psicólogas, mis tías, mis profas de meditación, de yoga, de biodanza… y a un buen puñado de autoras y sus libros (todos los femeninos de la lista son también masculinos, por supuesto).

Dicen que para educar a un niño se necesita toda la tribu, y yo creo que para crecer como adulto todavía más.

Mientras tanto, otro amor chiquitito empezó a germinar en mi interior. Era tan silencioso y discreto que no lo noté; aunque lo buscaba, vaya que si lo buscaba. Ahora está brotando, como si supiera que se acerca la primavera. Es un amor muy distinto al que tuve por modelo. Es compasivo, protector y sanador, capaz de acoger una pataleta con un abrazo o una mirada cariñosa. Un amor que aprecia los errores por lo que enseñan y busca la manera de hacerlo mejor la próxima vez, sin rencor. Un amor sereno y firme, que sabe administrar premios y límites con la misma dulzura.

Esta nueva forma de amar, esta nueva paternidad que estoy descubriendo, aún está muy verde, es pequeña, frágil, titubeante y a ratos duele. Pero me gusta tanto, que solo deseo seguir muy atenta para verla florecer, llena de asombro y agradecimiento.

Escribo el borrador de este texto en un banco del parque, con una niña de casi cinco años trepando a mis hombros. Y me muero de amor.


Gema Ruiz de la Torre Fernández se define como

Gema Ruiz de la Torre Fernández

Mami en construcción, asustada y entusiasmada a partes iguales. Lectora voraz, curiosa incorregible y aprendiz de todo.

2 comentarios sobre “AMOR DEL BUENO – @gemaruizt

  1. Gema, te conozco de toda la vida y siempre pensé que eras una persona muy especial y muy valiente….. por eso me alegro de que seas feliz y disfrutes de tu hija.

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