De aquellos padres…estos papás – @ritxarbacete

En este año tan especial, extraño y difícil, el MesPadre con el que nos invita Papás Blogueros a participar, está lleno de interrogantes…Y me sumo encantado, tratando de responder a varias preguntas: ¿Dónde están los padres hoy en día? ¿Pero dónde han estado los padres en la historia? ¿Hemos estudiado suficientemente esta figura? ¿Cómo ha ido evolucionando el rol del padre? ¿Qué significa ser un buen padre en el Siglo XXI? ¿Eran las relaciones paterno-filiales en los albores de la humanidad como las que tenemos ahora? ¿Se daban procesos de apego y vínculo seguro en el antiguo Egipto? ¿Fueron los hombres en algún momento de la historia tan cuidadores como las mujeres?

La principal respuesta es que sabemos muy poco de los padres y las paternidades. Llama poderosamente la atención cómo a pesar de vivir en un sistema patriarcal, se haya investigado tan poco sobre la paternidad, y menos aún desde una perspectiva crítica.

¿Dónde están los padres?

El Siglo XXI está siendo el de la revolución del padre, la de esos hombres que han transformado su rol paterno, que están siendo padres de una forma tanto cuantitativa como cualitativamente muy diferente a la experiencia que tuvieron como hijos de la implicación de sus propios padres en los cuidados. Ha cambiado la sociedad, y sobre todo, el papel de las mujeres, empoderadas e incorporadas masivamente al ámbito laboral, que ha promovido la necesidad de una mayor implicación de los hombres y los padres en los cuidados.

Si nos asomamos al balcón de la historia, aparecen un crisol de modelos y prácticas de paternidad: desde el autoritarismo de Roma pasando por el de la Edad Media; desde las ausencias paternas de la era industrial y el modelo de padre proveedor, a los padres expresivos y cuidadores del siglo XXI.

Todo ello sin olvidar los hombres buenos y cuidadores que han existido en cualquier momento histórico. Estos modelos disidentes de masculinidad, o
no se han investigado o directamente han sido borrados.

Lo que más me ha llamado la atención al investigar la paternidad en la historia es que el proceso evolutivo que expresa la implicación de los padres en los cuidados y la crianza, no es lineal, sino que tiene forma pendular: con avances y retrocesos en distintos momentos de la historia. Y sin lugar a dudas, hoy en día estamos inmersos en un proceso de avance sistémico y de emancipación, tanto de las mujeres como por parte de los hombres.

Las paternidades no son, no han sido y nunca serán homogéneas. De igual modo en que la forma de ejercer la paternidad varía a lo largo de la vida de cualquier padre, también cambia con el momento histórico. Como afirma Robert Griswold, gran parte del conocimiento de la paternidad procede del contraste entre las ilusiones estereotipadas y las realidades cotidianas…la paternidad y la masculinidad en sí mismas, han sido conceptos históricamente inestables, variables y cambiantes.

Independientemente del momento histórico y de la sociedad, los varones, sean padres biológicos, padrastros, padres adoptivos o sustitutos o tutores; sean hermanos, tíos o abuelos; sean parte de una relación de pareja del mismo sexo o del sexo opuesto y vivan o no con sus hijos, la participación de los hombres en el cuidado diario de otras personas tiene y siempre ha tenido una influencia duradera en las vidas de las niñas, los niños, las mujeres y los hombres, así como un impacto permanente en el mundo que los rodea.

La historia es la principal fuente de inspiración para las acciones futuras, siendo capaces de generar y motivar acciones en el presente. Por ello, revisar y resignificar el pasado es fundamental para construir unas relaciones más saludables y una paternidad más comprometida y presente.

Y hacerlo a través de las biografías de personajes universales, facilita enormemente el proceso de identificación.


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