Papá no te escondas!

Cuando me iniciaron en esto de la Crianza de hijos, como cualquier padre, estaba lleno de miedo, incertidumbres y hasta ciertas mezclas de ambos que de seguro tienen hasta mi nombre. Por lo que…

[[ This is a content summary only. Visit my website fo…

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Papá no te escondas!

Cuando me iniciaron en esto de la Crianza de hijos, como cualquier padre, estaba lleno de miedo, incertidumbres y hasta ciertas mezclas de ambos que de seguro tienen hasta mi nombre. Por lo que…

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Tener o no un segundo hijo. Esa SÍ es la cuestión

Llega un momento en toda relación en que surge la eterna pregunta: tendremos hijos? Y cuando tienes ya uno, sueles plantearte ir a por el segundo. Pero a veces hay un problema. Tienes un niño, pasa el tiempo, y uno quiere tener otro, pero el otro miembro de la pareja tiene claro que así ya esta bien.

Qué haces entonces? Quién gana/pierde? Porque hay alguien que se va a fastidiar, eso está claro, y vivir con ello para el resto de su vida.

Lo mires por donde lo mires, es un marrón!

Yo soy hijo único y mi pareja son tres hermanas, así que si haces la media son 2! Qué casualidad, no? Ambos eramos partidarios de tener dos hijos, y así ha sido. Qué buenos somos!

Y viendo lo que tenemos en casa, no nos hemos equivocado. Todos tenemos argumentos a favor y en contra. Yo voy a exponer mis reflexiones.

Por tema económico, te dicen que donde comen dos comen tres, o que donde comen tres, comen cuatro. A ver, eso es así si la olla es mas grande y pones más comida. Se nota, nosotros lo hemos notado. También es cierto que es una buena forma de comer lo que realmente necesitas, y dejas de bajar al aquí a por palomitas de colores, coca-cola y donettes.
Así que por eso no te preocupes, no vais a pasar hambre.
Y luego los otros gastos derivados: pañales, colegios, ropa, etc., qué quieres que te diga, todos tenemos gastos superfluos que si los analizas te das cuenta que podrías tener familia numerosa. Y si tienes en cuenta los gastos y luego ya tiras con lo que te queda, al final, normalmente te acabas adaptando.

A nadie le suena esta frase?: pues ya veras cuando tengas dos! Pues… yo voy más tranquilo ahora que cuando sólo había uno. Es decir, hay más faena, eso es cierto, pero te lo tomas de otra forma, con más calma. Quizá sea la experiencia, quizá sea que sabes que tienes que adaptar tu tiempo.
Además, ayuda mucho el hermano mayor. Y no digo que haga él de padre, pero sí de apoyo para jugar. El hermano pequeño admira al mayor, y cualquier cosa que le haga le hará gracia. Ellos se montan sus historias, y tú puedes jugar con ellos, o puedes aprovechar para ir haciendo cosas de casa.

Logística colegios. Si uno va al colegio y otro a la guardería, y encima están alejados, es un caos. Pero… siempre hay un pero. Esto no es eternamente! Además, que así te mantienes en forma yendo de una lado para otro.

Un confidente. Tú ya tienes un hijo. Y si tienes otro, habrá un hermano. Para mi esto era muy importante. Ofrecerle a Hugo la posibilidad de tener un confidente, un compañero. Alguien con quien jugar, con quien compartir inquietudes, con quien ponernos verdes a su padre y a su madre cuando tengan que hacerlo.
Soy muy partidario de esto. Sólo hay un caso en que no lo recomiendo. Y es si los padres se llevan mal, si hay gritos constantes en casa, ludopatía, malos tratos. Esto no. Mejor ser hijo único. Tú lo pasas mal y no tienes a nadie a quien acudir, pero a la vez evitas el sufrimiento a otra persona. Es jodido.

Si no tienes un segundo, pero el otro quiere, el que se queda sin, se va a joder. Pero opino que él que se sale con la suya tampoco gana, ya que tienes una persona a tu lado que no es feliz por una razón importante. En cambio, si tienes otro, el que lo quería, fenomenal, y el que no lo quería… es su hijo. Lo va a acabar queriendo SÍ o SÍ.
Además, si eres feliz con uno, con dos: el doble de feliz!

Así que… no intento convences a nadie (o sí), pero aunque es una decisión difícil, y seguramente prefieras hacer puenting, anímate, no te arrepentirás. Los niños no tienen garantía como la tele, pero te lo garantizo yo: Sí, sin duda es una de las mejores decisiones tomadas en mi vida.
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Tener o no un segundo hijo. Esa SÍ es la cuestión

Llega un momento en toda relación en que surge la eterna pregunta: tendremos hijos? Y cuando tienes ya uno, sueles plantearte ir a por el segundo. Pero a veces hay un problema. Tienes un niño, pasa el tiempo, y uno quiere tener otro, pero el otro miembro de la pareja tiene claro que así ya esta bien.

Qué haces entonces? Quién gana/pierde? Porque hay alguien que se va a fastidiar, eso está claro, y vivir con ello para el resto de su vida.

Lo mires por donde lo mires, es un marrón!

Yo soy hijo único y mi pareja son tres hermanas, así que si haces la media son 2! Qué casualidad, no? Ambos eramos partidarios de tener dos hijos, y así ha sido. Qué buenos somos!

Y viendo lo que tenemos en casa, no nos hemos equivocado. Todos tenemos argumentos a favor y en contra. Yo voy a exponer mis reflexiones.

Por tema económico, te dicen que donde comen dos comen tres, o que donde comen tres, comen cuatro. A ver, eso es así si la olla es mas grande y pones más comida. Se nota, nosotros lo hemos notado. También es cierto que es una buena forma de comer lo que realmente necesitas, y dejas de bajar al aquí a por palomitas de colores, coca-cola y donettes.
Así que por eso no te preocupes, no vais a pasar hambre.
Y luego los otros gastos derivados: pañales, colegios, ropa, etc., qué quieres que te diga, todos tenemos gastos superfluos que si los analizas te das cuenta que podrías tener familia numerosa. Y si tienes en cuenta los gastos y luego ya tiras con lo que te queda, al final, normalmente te acabas adaptando.

A nadie le suena esta frase?: pues ya veras cuando tengas dos! Pues… yo voy más tranquilo ahora que cuando sólo había uno. Es decir, hay más faena, eso es cierto, pero te lo tomas de otra forma, con más calma. Quizá sea la experiencia, quizá sea que sabes que tienes que adaptar tu tiempo.
Además, ayuda mucho el hermano mayor. Y no digo que haga él de padre, pero sí de apoyo para jugar. El hermano pequeño admira al mayor, y cualquier cosa que le haga le hará gracia. Ellos se montan sus historias, y tú puedes jugar con ellos, o puedes aprovechar para ir haciendo cosas de casa.

Logística colegios. Si uno va al colegio y otro a la guardería, y encima están alejados, es un caos. Pero… siempre hay un pero. Esto no es eternamente! Además, que así te mantienes en forma yendo de una lado para otro.

Un confidente. Tú ya tienes un hijo. Y si tienes otro, habrá un hermano. Para mi esto era muy importante. Ofrecerle a Hugo la posibilidad de tener un confidente, un compañero. Alguien con quien jugar, con quien compartir inquietudes, con quien ponernos verdes a su padre y a su madre cuando tengan que hacerlo.
Soy muy partidario de esto. Sólo hay un caso en que no lo recomiendo. Y es si los padres se llevan mal, si hay gritos constantes en casa, ludopatía, malos tratos. Esto no. Mejor ser hijo único. Tú lo pasas mal y no tienes a nadie a quien acudir, pero a la vez evitas el sufrimiento a otra persona. Es jodido.

Si no tienes un segundo, pero el otro quiere, el que se queda sin, se va a joder. Pero opino que él que se sale con la suya tampoco gana, ya que tienes una persona a tu lado que no es feliz por una razón importante. En cambio, si tienes otro, el que lo quería, fenomenal, y el que no lo quería… es su hijo. Lo va a acabar queriendo SÍ o SÍ.
Además, si eres feliz con uno, con dos: el doble de feliz!

Así que… no intento convences a nadie (o sí), pero aunque es una decisión difícil, y seguramente prefieras hacer puenting, anímate, no te arrepentirás. Los niños no tienen garantía como la tele, pero te lo garantizo yo: Sí, sin duda es una de las mejores decisiones tomadas en mi vida.
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Si pestañean se lo van a perder

Si eres aficionado a la Fórmula 1 en España, seguro que te suena la frasecita, relativa a lo rápido que ocurren las cosas allí. Pero te puedo asegurar que con mis hijas, los cambios son aún más rápidos.

Tres meses, y apenas sabe abrir los puños. Sentada en su hamaquita mira con poco interés a los peluches que cuelgan sobre su cabeza. Yo me empeño en balancearlos ante sus ojos sin éxito.

No pasa ni una semana y me la encuentro palmoteándolos mientras les dedica toda clase de gorjeos.

Sólo unos días más tarde le compramos el típico sonajero con forma de animal y diferentes texturas y colores. Lo colgamos junto a los animalitos que cuelgan sobre su hamaca y no deja de mirarlo con interés.

Al día siguiente, en medio de un concierto de gorgoritos y grititos, esas manitas que hace unos días sólo eran puñitos sujetan con fuerza las patas del sonajero y se la llevan con decisión a la boca.

Si siendo tan pequeña veo esos progresos en tan poco tiempo ¿Qué puedo esperar en un par de años?

Pues la respuesta está a su lado y es su hermana, que ha venido corriendo a cantarle una nana porque “hermanita” estaba lloriqueando.

Que rápido pasa el tiempo, y cuantas cosas ocurren sin que nos demos cuenta hasta que lo las vemos con algún punto de contraste.

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Si pestañean se lo van a perder

Si eres aficionado a la Fórmula 1 en España, seguro que te suena la frasecita, relativa a lo rápido que ocurren las cosas allí. Pero te puedo asegurar que con mis hijas, los cambios son aún más rápidos.

Tres meses, y apenas sabe abrir los puños. Sentada en su hamaquita mira con poco interés a los peluches que cuelgan sobre su cabeza. Yo me empeño en balancearlos ante sus ojos sin éxito.

No pasa ni una semana y me la encuentro palmoteándolos mientras les dedica toda clase de gorjeos.

Sólo unos días más tarde le compramos el típico sonajero con forma de animal y diferentes texturas y colores. Lo colgamos junto a los animalitos que cuelgan sobre su hamaca y no deja de mirarlo con interés.

Al día siguiente, en medio de un concierto de gorgoritos y grititos, esas manitas que hace unos días sólo eran puñitos sujetan con fuerza las patas del sonajero y se la llevan con decisión a la boca.

Si siendo tan pequeña veo esos progresos en tan poco tiempo ¿Qué puedo esperar en un par de años?

Pues la respuesta está a su lado y es su hermana, que ha venido corriendo a cantarle una nana porque “hermanita” estaba lloriqueando.

Que rápido pasa el tiempo, y cuantas cosas ocurren sin que nos demos cuenta hasta que lo las vemos con algún punto de contraste.

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#29

Català Li falta moooolta tècnica amb la cullera, però ella no es rendeix… La pràctica fa la perfecció! Castellano Le falta muuuucha técnica con la cuchara, pero ella no se rinde… La práctica hace la perfección!

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¿Que es la felicidad?

¿Qué es para mi la felicidad?

La verdad que este concepto para mí ha cambiado bastante en los últimos años. Dándome cuenta de que cada vez necesito menos cosas para ser feliz.

Me basta con observar a mi hijo 10 minutos para ver con que poco se es feliz. Sin necesidad de grandes juguetes,  consolas, etc. Muchas veces dale una caja de cartón y quita lo demás.

Tal vez por un cambio de valores y principios o tal vez porque me he vuelto más espiritual.

Antes pensaba que para ser feliz necesi taba un trabajazo, muchísimo dinero, un estatus, mi casaza, mi coche, un montón de amigos….
En fin, los pensamientos de la juventud y las ganas de ser más y más.

Pero la vida me ha enseñado que soy quien soy y que realmente lo que de verdad me hace feliz son las pequeñas cosas que la vida nos regala.

Pasear como mientras escribo esto y ver la cara de mi hijo dormido.

Oirle decir con mucho esfuerzo por primera vez papá.

Ver los pequeños logos que va alcanzado día a día.

Las muestras incondicionales de afecto que me muestran mi hijo y pareja y el resto de familia y amigos.

Una tarde de campo, parque, piscina,  paseo, casa. .. en familia.

Llegar a casa tras un día duro y encontrar una sonrisa.

Los planes improvisados.

Disfrutar de la familia y amigos.

Etc. Como veis, cosas que tenemos al alcance de nuestra mano día a día y que sobre todo la paternidad me sigue enseñando a diario.

Así que no dejéis de disfrutar de esas «pequeñas grandes» cosas.
Un saludo a tod@s

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¿Que es la felicidad?

¿Qué es para mi la felicidad?

La verdad que este concepto para mí ha cambiado bastante en los últimos años. Dándome cuenta de que cada vez necesito menos cosas para ser feliz.

Me basta con observar a mi hijo 10 minutos para ver con que poco se es feliz. Sin necesidad de grandes juguetes,  consolas, etc. Muchas veces dale una caja de cartón y quita lo demás.

Tal vez por un cambio de valores y principios o tal vez porque me he vuelto más espiritual.

Antes pensaba que para ser feliz necesi taba un trabajazo, muchísimo dinero, un estatus, mi casaza, mi coche, un montón de amigos….
En fin, los pensamientos de la juventud y las ganas de ser más y más.

Pero la vida me ha enseñado que soy quien soy y que realmente lo que de verdad me hace feliz son las pequeñas cosas que la vida nos regala.

Pasear como mientras escribo esto y ver la cara de mi hijo dormido.

Oirle decir con mucho esfuerzo por primera vez papá.

Ver los pequeños logos que va alcanzado día a día.

Las muestras incondicionales de afecto que me muestran mi hijo y pareja y el resto de familia y amigos.

Una tarde de campo, parque, piscina,  paseo, casa. .. en familia.

Llegar a casa tras un día duro y encontrar una sonrisa.

Los planes improvisados.

Disfrutar de la familia y amigos.

Etc. Como veis, cosas que tenemos al alcance de nuestra mano día a día y que sobre todo la paternidad me sigue enseñando a diario.

Así que no dejéis de disfrutar de esas «pequeñas grandes» cosas.
Un saludo a tod@s

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Dejémosles ser

Voy paseando, la soledad del campo y el ligero ruido del viento incita a la reflexión.
¿Que será el día de mañana?
Pues queridos padres y madres lo que le de la gana de ser.
Como padres siempre queremos lo mejor para nuestr@s hij@s,  que haga una carrera, que sea medico, que sea juez, científico…
Exigimos y exigimos pero…
Realmente ¿es lo que quieren ser?  ¿es lo que les hace feliz?
Puede sentirse más feliz y realizado el barrendero de un pequeño pueblo, que un gran director de una multinacional.
Pues la felicidad no se mide en la  nómina a fin de mes sino en la manera de vivir.
Y no estoy diciendo que no debemos animar a nuestros hijos a aspirar a algo, al contrario.  Pero que aspiren a lo que ellos desean y no nosotros.  Pues al fin y al cabo nosotros vivimos nuestra vida, así que ellos tienen todo el derecho del mundo a vivir la suya.
Y aunque las aspiraciones de nuestr@s hij@s sean distintas que las que nosotr@s imaginamos para ellos,  alegrémonos si las consiguen, eso querrá decir que serán lo que quieren ser y serán felices.
Me imagino que mis padres para mi en su día imaginaron mil proyectos,de hecho acabe mis estudios universitarios. Pero al tomar la decisión que tome al principio se quedaron contrariados, pero pronto al ver que eso era lo que yo quería, fueron los primeros junto a mi pareja en estar a mi lado, y eso fue una lección que el día de mañana me servirá como padre.
Al  final, lo único importante es su felicidad. ¿O no?
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Dejémosles ser

Voy paseando, la soledad del campo y el ligero ruido del viento incita a la reflexión.
¿Que será el día de mañana?
Pues queridos padres y madres lo que le de la gana de ser.
Como padres siempre queremos lo mejor para nuestr@s hij@s,  que haga una carrera, que sea medico, que sea juez, científico…
Exigimos y exigimos pero…
Realmente ¿es lo que quieren ser?  ¿es lo que les hace feliz?
Puede sentirse más feliz y realizado el barrendero de un pequeño pueblo, que un gran director de una multinacional.
Pues la felicidad no se mide en la  nómina a fin de mes sino en la manera de vivir.
Y no estoy diciendo que no debemos animar a nuestros hijos a aspirar a algo, al contrario.  Pero que aspiren a lo que ellos desean y no nosotros.  Pues al fin y al cabo nosotros vivimos nuestra vida, así que ellos tienen todo el derecho del mundo a vivir la suya.
Y aunque las aspiraciones de nuestr@s hij@s sean distintas que las que nosotr@s imaginamos para ellos,  alegrémonos si las consiguen, eso querrá decir que serán lo que quieren ser y serán felices.
Me imagino que mis padres para mi en su día imaginaron mil proyectos,de hecho acabe mis estudios universitarios. Pero al tomar la decisión que tome al principio se quedaron contrariados, pero pronto al ver que eso era lo que yo quería, fueron los primeros junto a mi pareja en estar a mi lado, y eso fue una lección que el día de mañana me servirá como padre.
Al  final, lo único importante es su felicidad. ¿O no?
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AMOR PATERNAL 2015-04-14 18:43:00


LA ANCIANA Y LAS SEMILLAS

Un hombre trabajaba en una fábrica distante cincuenta minutos de autobús de su casa.
En la siguiente parada entraba una señora anciana que siempre se sentaba junto a la ventana.

Ella abría la bolsa, sacaba un paquetito y se pasaba todo el viaje arrojando alguna cosa para fuera.
La escena siempre se repetía y un día, curioso, el hombre le preguntó qué arrojaba por la ventana.
Tiro semillas, respondió ella.
¿Semillas? ¿Semillas de qué? De flores, es que veo la calle tan vacía

Me gustaría poder viajar viendo flores coloridas por todo el camino. ¡Imagine cuán bello sería!
¿Cree usted señora que las semillas germinarán a la orilla de la carretera?
– Pero las semillas caen sobre el asfalto, son aplastadas por las ruedas de los coches, devoradas por los pájaros…
Así es, hijo mío. Aunque muchas se pierdan, algunas acaban cayendo en la tierra y con el tiempo van a brotar.
Aún así, dijo el hombretardarán en crecer…necesitan agua…
– Ah, yo hago mi parte. Siempre hay días de lluvia. Y si alguien arroja las semillas, las flores nacerán.
Diciendo esto, se dio vuelta hacia la ventana y recomenzó su trabajo.
El hombre descendió luego más adelante, pensando que la señora ya estaba senil.
Un tiempo después…
Un día, en el mismo autobús, el hombre al mirar hacia afuera percibió flores en la vera del camino … Muchas flores… ¡El paisaje colorido, perfumado y hermoso!
Se acordó entonces de aquella señora. La buscó en vano. Le preguntó al chofer, que conocía a todos los pasajeros de viaje.
¿La viejecita de las semillas?…. Pues… Murió hace cerca de un mes.
El hombre se volvió a su lugar y continuó mirando el paisaje florido por la ventana
Quién diría, ¡las flores han brotado!
¿Pero de qué le valió su trabajo? Murió y no pudo ver toda esta belleza.
En ese instante, oyó risas de criatura. En el asiento de enfrente, una niña señalaba por la ventana, entusiasmada:
Mirá qué hermoso! Cuántas flores por la calle…

Meditación:

Así es a menudo el trabajo de los padres, un trabajo de servicio, de siembra. En la siembra, en el trabajo, empieza y finaliza su misión, que es en sí misma un proyecto hecho realidad con principio y fin. El tiempo y la vida se encarga de germinar cómo, dónde y cuando, y ésa es ya otra fase.

Como decía Khalil Gibran. Los padres somos el arco, donde la flecha se apoya y coge el impulso para dirigirse a una diana, un punto que queda lejos del arco,  que la mano de la vida agarra para lanzar la flecha, pero qué importante es estar tenso y dispuesto para que pueda ser lanzado hacia su lugar….

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AMOR PATERNAL 2015-04-14 18:43:00


LA ANCIANA Y LAS SEMILLAS

Un hombre trabajaba en una fábrica distante cincuenta minutos de autobús de su casa.
En la siguiente parada entraba una señora anciana que siempre se sentaba junto a la ventana.

Ella abría la bolsa, sacaba un paquetito y se pasaba todo el viaje arrojando alguna cosa para fuera.
La escena siempre se repetía y un día, curioso, el hombre le preguntó qué arrojaba por la ventana.
Tiro semillas, respondió ella.
¿Semillas? ¿Semillas de qué? De flores, es que veo la calle tan vacía

Me gustaría poder viajar viendo flores coloridas por todo el camino. ¡Imagine cuán bello sería!
¿Cree usted señora que las semillas germinarán a la orilla de la carretera?
– Pero las semillas caen sobre el asfalto, son aplastadas por las ruedas de los coches, devoradas por los pájaros…
Así es, hijo mío. Aunque muchas se pierdan, algunas acaban cayendo en la tierra y con el tiempo van a brotar.
Aún así, dijo el hombretardarán en crecer…necesitan agua…
– Ah, yo hago mi parte. Siempre hay días de lluvia. Y si alguien arroja las semillas, las flores nacerán.
Diciendo esto, se dio vuelta hacia la ventana y recomenzó su trabajo.
El hombre descendió luego más adelante, pensando que la señora ya estaba senil.
Un tiempo después…
Un día, en el mismo autobús, el hombre al mirar hacia afuera percibió flores en la vera del camino … Muchas flores… ¡El paisaje colorido, perfumado y hermoso!
Se acordó entonces de aquella señora. La buscó en vano. Le preguntó al chofer, que conocía a todos los pasajeros de viaje.
¿La viejecita de las semillas?…. Pues… Murió hace cerca de un mes.
El hombre se volvió a su lugar y continuó mirando el paisaje florido por la ventana
Quién diría, ¡las flores han brotado!
¿Pero de qué le valió su trabajo? Murió y no pudo ver toda esta belleza.
En ese instante, oyó risas de criatura. En el asiento de enfrente, una niña señalaba por la ventana, entusiasmada:
Mirá qué hermoso! Cuántas flores por la calle…

Meditación:

Así es a menudo el trabajo de los padres, un trabajo de servicio, de siembra. En la siembra, en el trabajo, empieza y finaliza su misión, que es en sí misma un proyecto hecho realidad con principio y fin. El tiempo y la vida se encarga de germinar cómo, dónde y cuando, y ésa es ya otra fase.

Como decía Khalil Gibran. Los padres somos el arco, donde la flecha se apoya y coge el impulso para dirigirse a una diana, un punto que queda lejos del arco,  que la mano de la vida agarra para lanzar la flecha, pero qué importante es estar tenso y dispuesto para que pueda ser lanzado hacia su lugar….

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Papá, no te escondas

Hola, soy el Señor Lobo. Soluciono problemas.

¿Tu problema es que siendo Padre te da vergüenza que vean tu lado intimo y sensiblero con tus Lö-Båby? No debes avergonzarte, Chuck Norris también lloró una vez (y dicen que sus lágrimas curaron el cáncer): Papá, no te escondas.


Últimamente tengo un poco abandonado el Blog. No suelo hablar de temas personales fuera de mi paternidad, pero como estoy en contacto con otros padres bloggers me han llegado algunas propuestas, como por ejemplo escribir un post hoy en llos que todos tratemos un mismo tema: Papá, no te escondas.


Pues hoy no me voy a esconder tras mi pseudónimo. Me llamo Edgar y trabajo en I+D de la industria farmacéutica. Estoy llevando un proyecto que ha hecho que lleve mes y medio de viajes entre semana fuera de casa, con lo que sólo veo a mis hijos los fines de semana (y aún me queda otro mes y medio así). Cuando acabé esta locura transitoria, prometo recuperar mis posts y actualizaros sobre las aventuras y desventuras de Le Petit Terrorist y Penny


Aprovecho que me destapo para invitaros a todos a la presentación del libro #Papiconcilia coordinado por Usúe Madinaveitia que haremos este viernes 17 de Abril en Alpha Espai (Carrer Pere IV, 214) de 17:30 a 19:30. En esta edición del libro he colaborado junto con otros 22 padres aportando nuestro punto de vista de la conciliación (aunque irónicamente no concilie mucho últimamente….).


Pero la entrada de hoy hace referencia a Papá, no te escondas y la estoy escribiendo en el AVE de camino a Málaga. Junto a mi tengo a un padre con un Lö-Båby de unos 10 meses ±1 semana (aproximación a ojímetro por los hitos de motricidad) que ante el berrinche que se estaba cogiendo ha salido del vagón para calmarlo. Por lo que el primer Papá no te escondas se lo dedico a él y a la Psicosis persecutoria que sufrimos los padres: 
¡Son niños y lloran señores! 

Si les molesta que repoblemos la tierra, están pidiendo voluntarios para ir a vivir a Marte. 


Otro de los motivos de los que trata Papá, no te escondas, es tratar de concienciar de que los padres de hoy estamos implicados en la crianza de nuestros Lö-Båby. Llegado este punto debo hacer referencia a mi padre. Tanto mi padre como mi madre trabajan en el sector sanitario, por lo que siempre han tenido horarios y guardias poco conciliadoras. Pero mi padre siempre ha estado ahí: si tenía que poner una lavadora, pues la ponía; si tenía que ducharnos, pues se mojaba; y si tenía que hacernos la cena, pues la quemaba. 
Una de las cosas que recuerdo con más cariño eran los domingos de lluvia en que nos quedábamos en casa jugando toda la tarde a juegos de mesa, mi padre, mi hermano y yo. 

Con todo esto quiero decir que el siguiente Papá, no te escondas se lo dedico a todos nuestros Padres, que sin duda, ellos ya se implicaron antes que nosotros en nuestra crianza. 

Por «culpa» de mi padre, me cuesta tanto entrar a valorar si soy un padre implicado o no en la crianza de mis Lö-Båbies. Yo cumplo la máxima de: 

«Ellos harán lo que tú hagas«, y yo hago lo que he vivido en mi casa. 

Para mi es lo más natural: Criar, educar y querer a mis hijos. Para mi todo es lo mismo. Hablar de querer es una sinécdoque de un todo que implica alimentar, educar, preocuparse, etc. Siento decir que no concibo el que un padre no se implique, ya que creo que es lo más natural del mundo. El día que decides ser padre tomas una decisión junto con tu pareja de tener/adoptar un hijo (excepto en casos como Penny que nos vino de penalty-y-expulsión), darle un hogar, una educación y todo el amor incondicional el cual no sabías que podías llegar a albergar. 

Por eso, cuando los fines de semana llevo a Penny en la mochila, y teniéndola a escasos centímetros de mi cara no puedo evitar babearla a base de besos, me miran por la calle y me llaman Padrazo, me enorgullezco pero a la vez me indigno: Si una madre lo hace es una escena enternecedora, pero nadie dice Madraza

¿Qué yo demuestre el amor que siento por mis Lö-Båbies me hace mejor padre que otro que no lo haga en público? Lo dudo. 

Creo que la única diferencia es un tema de autocontrol en público, porque todos supuramos babás por cada uno de los poros de nuestra piel. Como no vamos a ser menos Machos Alfas por babear a besos a nuestros Lö-Båbies, lo único que puedo decir es: 

Papá(babás), no te escondas.    




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Papá, no te escondas

Hola, soy el Señor Lobo. Soluciono problemas.

¿Tu problema es que siendo Padre te da vergüenza que vean tu lado intimo y sensiblero con tus Lö-Båby? No debes avergonzarte, Chuck Norris también lloró una vez (y dicen que sus lágrimas curaron el cáncer): Papá, no te escondas.


Últimamente tengo un poco abandonado el Blog. No suelo hablar de temas personales fuera de mi paternidad, pero como estoy en contacto con otros padres bloggers me han llegado algunas propuestas, como por ejemplo escribir un post hoy en llos que todos tratemos un mismo tema: Papá, no te escondas.


Pues hoy no me voy a esconder tras mi pseudónimo. Me llamo Edgar y trabajo en I+D de la industria farmacéutica. Estoy llevando un proyecto que ha hecho que lleve mes y medio de viajes entre semana fuera de casa, con lo que sólo veo a mis hijos los fines de semana (y aún me queda otro mes y medio así). Cuando acabé esta locura transitoria, prometo recuperar mis posts y actualizaros sobre las aventuras y desventuras de Le Petit Terrorist y Penny


Aprovecho que me destapo para invitaros a todos a la presentación del libro #Papiconcilia coordinado por Usúe Madinaveitia que haremos este viernes 17 de Abril en Alpha Espai (Carrer Pere IV, 214) de 17:30 a 19:30. En esta edición del libro he colaborado junto con otros 22 padres aportando nuestro punto de vista de la conciliación (aunque irónicamente no concilie mucho últimamente….).


Pero la entrada de hoy hace referencia a Papá, no te escondas y la estoy escribiendo en el AVE de camino a Málaga. Junto a mi tengo a un padre con un Lö-Båby de unos 10 meses ±1 semana (aproximación a ojímetro por los hitos de motricidad) que ante el berrinche que se estaba cogiendo ha salido del vagón para calmarlo. Por lo que el primer Papá no te escondas se lo dedico a él y a la Psicosis persecutoria que sufrimos los padres: 
¡Son niños y lloran señores! 

Si les molesta que repoblemos la tierra, están pidiendo voluntarios para ir a vivir a Marte. 


Otro de los motivos de los que trata Papá, no te escondas, es tratar de concienciar de que los padres de hoy estamos implicados en la crianza de nuestros Lö-Båby. Llegado este punto debo hacer referencia a mi padre. Tanto mi padre como mi madre trabajan en el sector sanitario, por lo que siempre han tenido horarios y guardias poco conciliadoras. Pero mi padre siempre ha estado ahí: si tenía que poner una lavadora, pues la ponía; si tenía que ducharnos, pues se mojaba; y si tenía que hacernos la cena, pues la quemaba. 
Una de las cosas que recuerdo con más cariño eran los domingos de lluvia en que nos quedábamos en casa jugando toda la tarde a juegos de mesa, mi padre, mi hermano y yo. 

Con todo esto quiero decir que el siguiente Papá, no te escondas se lo dedico a todos nuestros Padres, que sin duda, ellos ya se implicaron antes que nosotros en nuestra crianza. 

Por «culpa» de mi padre, me cuesta tanto entrar a valorar si soy un padre implicado o no en la crianza de mis Lö-Båbies. Yo cumplo la máxima de: 

«Ellos harán lo que tú hagas«, y yo hago lo que he vivido en mi casa. 

Para mi es lo más natural: Criar, educar y querer a mis hijos. Para mi todo es lo mismo. Hablar de querer es una sinécdoque de un todo que implica alimentar, educar, preocuparse, etc. Siento decir que no concibo el que un padre no se implique, ya que creo que es lo más natural del mundo. El día que decides ser padre tomas una decisión junto con tu pareja de tener/adoptar un hijo (excepto en casos como Penny que nos vino de penalty-y-expulsión), darle un hogar, una educación y todo el amor incondicional el cual no sabías que podías llegar a albergar. 

Por eso, cuando los fines de semana llevo a Penny en la mochila, y teniéndola a escasos centímetros de mi cara no puedo evitar babearla a base de besos, me miran por la calle y me llaman Padrazo, me enorgullezco pero a la vez me indigno: Si una madre lo hace es una escena enternecedora, pero nadie dice Madraza

¿Qué yo demuestre el amor que siento por mis Lö-Båbies me hace mejor padre que otro que no lo haga en público? Lo dudo. 

Creo que la única diferencia es un tema de autocontrol en público, porque todos supuramos babás por cada uno de los poros de nuestra piel. Como no vamos a ser menos Machos Alfas por babear a besos a nuestros Lö-Båbies, lo único que puedo decir es: 

Papá(babás), no te escondas.    




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Hola, soy el Señor Lobo. Soluciono problemas.

¿Tu problema es que siendo Padre te da vergüenza que vean tu lado intimo y sensiblero con tus Lö-Båby? No debes avergonzarte, Chuck Norris también lloró una vez (y dicen que sus lágrimas curaron el cáncer): Papá, no te escondas.


Últimamente tengo un poco abandonado el Blog. No suelo hablar de temas personales fuera de mi paternidad, pero como estoy en contacto con otros padres bloggers me han llegado algunas propuestas, como por ejemplo escribir un post hoy en llos que todos tratemos un mismo tema: Papá, no te escondas.


Pues hoy no me voy a esconder tras mi pseudónimo. Me llamo Edgar y trabajo en I+D de la industria farmacéutica. Estoy llevando un proyecto que ha hecho que lleve mes y medio de viajes entre semana fuera de casa, con lo que sólo veo a mis hijos los fines de semana (y aún me queda otro mes y medio así). Cuando acabé esta locura transitoria, prometo recuperar mis posts y actualizaros sobre las aventuras y desventuras de Le Petit Terrorist y Penny


Aprovecho que me destapo para invitaros a todos a la presentación del libro #Papiconcilia coordinado por Usúe Madinaveitia que haremos este viernes 17 de Abril en Alpha Espai (Carrer Pere IV, 214) de 17:30 a 19:30. En esta edición del libro he colaborado junto con otros 22 padres aportando nuestro punto de vista de la conciliación (aunque irónicamente no concilie mucho últimamente….).


Pero la entrada de hoy hace referencia a Papá, no te escondas y la estoy escribiendo en el AVE de camino a Málaga. Junto a mi tengo a un padre con un Lö-Båby de unos 10 meses ±1 semana (aproximación a ojímetro por los hitos de motricidad) que ante el berrinche que se estaba cogiendo ha salido del vagón para calmarlo. Por lo que el primer Papá no te escondas se lo dedico a él y a la Psicosis persecutoria que sufrimos los padres: 
¡Son niños y lloran señores! 

Si les molesta que repoblemos la tierra, están pidiendo voluntarios para ir a vivir a Marte. 


Otro de los motivos de los que trata Papá, no te escondas, es tratar de concienciar de que los padres de hoy estamos implicados en la crianza de nuestros Lö-Båby. Llegado este punto debo hacer referencia a mi padre. Tanto mi padre como mi madre trabajan en el sector sanitario, por lo que siempre han tenido horarios y guardias poco conciliadoras. Pero mi padre siempre ha estado ahí: si tenía que poner una lavadora, pues la ponía; si tenía que ducharnos, pues se mojaba; y si tenía que hacernos la cena, pues la quemaba. 
Una de las cosas que recuerdo con más cariño eran los domingos de lluvia en que nos quedábamos en casa jugando toda la tarde a juegos de mesa, mi padre, mi hermano y yo. 

Con todo esto quiero decir que el siguiente Papá, no te escondas se lo dedico a todos nuestros Padres, que sin duda, ellos ya se implicaron antes que nosotros en nuestra crianza. 

Por «culpa» de mi padre, me cuesta tanto entrar a valorar si soy un padre implicado o no en la crianza de mis Lö-Båbies. Yo cumplo la máxima de: 

«Ellos harán lo que tú hagas«, y yo hago lo que he vivido en mi casa. 

Para mi es lo más natural: Criar, educar y querer a mis hijos. Para mi todo es lo mismo. Hablar de querer es una sinécdoque de un todo que implica alimentar, educar, preocuparse, etc. Siento decir que no concibo el que un padre no se implique, ya que creo que es lo más natural del mundo. El día que decides ser padre tomas una decisión junto con tu pareja de tener/adoptar un hijo (excepto en casos como Penny que nos vino de penalty-y-expulsión), darle un hogar, una educación y todo el amor incondicional el cual no sabías que podías llegar a albergar. 

Por eso, cuando los fines de semana llevo a Penny en la mochila, y teniéndola a escasos centímetros de mi cara no puedo evitar babearla a base de besos, me miran por la calle y me llaman Padrazo, me enorgullezco pero a la vez me indigno: Si una madre lo hace es una escena enternecedora, pero nadie dice Madraza

¿Qué yo demuestre el amor que siento por mis Lö-Båbies me hace mejor padre que otro que no lo haga en público? Lo dudo. 

Creo que la única diferencia es un tema de autocontrol en público, porque todos supuramos babás por cada uno de los poros de nuestra piel. Como no vamos a ser menos Machos Alfas por babear a besos a nuestros Lö-Båbies, lo único que puedo decir es: 

Papá(babás), no te escondas.    




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Iniciarse en el porteo: fulares y mochilas portabebés para madres y padres

Paternidad con Apego
Paternidad con Apego – Crianza con apego, paternidad y disciplina positiva. Reflexiones, ideas y conclusiones sobre la crianza basada en el respeto y el cariño.

Hoy os voy a hablar de un complemento que, hace tan solo un par de años, no pensé que fuera a ponerme nunca: una mochila portabebés. No porque las viera con recelo, sino porque simplemente no veía en qué podía aventajar eso del porteo (así se llama coloquialmente al uso de estos sistemas) a los […]

La entrada Iniciarse en el porteo: fulares y mochilas portabebés para madres y padres se publicó originalmente en Paternidad con Apego.

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Ser madre es un plus XD

Ser madre es un plus. Antes de comenzar mi entrada os recomiendo ver este vídeo para que sepáis por donde van los hilos a los que me quiero referir.


.

Cuando una mujer decide ser madre y dedicarse al cuidado de los hijos, el mundo laboral parece hacerse cada vez más pequeño y lejano, sin apenas oportunidades.
Muchas veces como madres tomamos la importante decisión de renunciar al mundo laboral para dedicarnos al cuidado de nuestros hijos. Cosa por supuesto que no tiene precio y ninguna madre cambiaría por nada del mundo.

Pero el problema llega muchas veces cuando esa madre quiere incorporarse a ese mundo laboral se encuentran las puertas cerradas y no se ve reconocida toda nuestra valía.

Muchas veces no se valoran todas las posibilidades de la madre y el único pensamiento de la persona que la entrevista es que probablemente se quede embarazada y tenga que buscar otra sustituta, convirtiéndose en un estigma.

Pero eso es un falso pensamiento y el mayor error que podemos cometer.

Una madre, gracias a toda l experiencia adquirida durante el cuidado de sus hijos, reúne todas las facetas que se pueden requerir para cualquier trabajo:
-Su tiempo y abnegación.
– Su dedicación sin límites.
– Su capacidad de organización y planificación.
– Su decisión a asumir riesgos.
 – Su esfuerzo.
-Sus cualidades de gestión de recursos.
– Poder de motivación.  
– Dotes de comunicación y oratoria.
– Perseverancia y constancia.
– Su capacidad de trabajo en equipo y liderazgo.
 Y  el cariño que pone una madre son valores que se deben destacar ante todo lo demás.

Por todas esas cualidades, que no son pocas  la sociedad debe cambiar el chip y reconocer la importante labor de todas las madres y su gran valía para cualquier cosa que se propongan hacer, pues son las que traen a sus hijos al mundo,los crían y educan y por supuesto hacen a los hombres y mujeres del mañana.

Por eso, para mí, ser madre es un plus.


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Ser madre es un plus XD

Ser madre es un plus. Antes de comenzar mi entrada os recomiendo ver este vídeo para que sepáis por donde van los hilos a los que me quiero referir.


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Cuando una mujer decide ser madre y dedicarse al cuidado de los hijos, el mundo laboral parece hacerse cada vez más pequeño y lejano, sin apenas oportunidades.
Muchas veces como madres tomamos la importante decisión de renunciar al mundo laboral para dedicarnos al cuidado de nuestros hijos. Cosa por supuesto que no tiene precio y ninguna madre cambiaría por nada del mundo.

Pero el problema llega muchas veces cuando esa madre quiere incorporarse a ese mundo laboral se encuentran las puertas cerradas y no se ve reconocida toda nuestra valía.

Muchas veces no se valoran todas las posibilidades de la madre y el único pensamiento de la persona que la entrevista es que probablemente se quede embarazada y tenga que buscar otra sustituta, convirtiéndose en un estigma.

Pero eso es un falso pensamiento y el mayor error que podemos cometer.

Una madre, gracias a toda l experiencia adquirida durante el cuidado de sus hijos, reúne todas las facetas que se pueden requerir para cualquier trabajo:
-Su tiempo y abnegación.
– Su dedicación sin límites.
– Su capacidad de organización y planificación.
– Su decisión a asumir riesgos.
 – Su esfuerzo.
-Sus cualidades de gestión de recursos.
– Poder de motivación.  
– Dotes de comunicación y oratoria.
– Perseverancia y constancia.
– Su capacidad de trabajo en equipo y liderazgo.
 Y  el cariño que pone una madre son valores que se deben destacar ante todo lo demás.

Por todas esas cualidades, que no son pocas  la sociedad debe cambiar el chip y reconocer la importante labor de todas las madres y su gran valía para cualquier cosa que se propongan hacer, pues son las que traen a sus hijos al mundo,los crían y educan y por supuesto hacen a los hombres y mujeres del mañana.

Por eso, para mí, ser madre es un plus.


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Otro fin de semana con planes y…

Últimamente los fines de semana son una sorpresa…
Hace un par de semanas se chafaron los planes que teníamos por la varicela de Hugo, pues ésta, que también teníamos planes, cambias el nombre de Hugo por el de Eric y ahí lo tienes. Con matices…
Esta vez, el plan fue el sábado, una calçotada con compañeros de trabajo de mi pareja, que organizó la empresa, invitando a todas las familias, no sólo a los trabajadores. Esto la hacen así habitualmente, y aunque la conciliación no es uno de sus fuertes, estos gestos se agradecen mucho.

El sábado por la mañana vimos unos granitos, dos o tres. Intuíamos que podía ser varicela, ya que Hugo lo había tenido dos semanas antes, así que era cuestión de tiempo. Sin embargo, decidimos que íbamos a ir los 4. Sí. Decisión nuestra. Buena o mala, nuestra.
El día empezó ya corriendo, pues teníamos que ir a comprar ropa (mi pareja cada 3 o 4 meses nunca tiene ropa). Me parece bien, yo tengo 4 pares de bambas y sólo dos pies, así que cada uno se gasta el dinero en lo que cree conveniente.
Por cierto, muchas gracias Carol!!
Y digo corriendo, porque mi pareja se encanta cuando va a comprar… Hace un tiempo fuimos a comprar a Fnac, sabiendo lo que había que comprar, ya que era un regalo para una de las sobrinas, y una hora y media!! Fue justo un poco antes de la hora de comer cuando entrábamos y casi anochecía al salir…

De allí nos fuimos al lugar escogido por la empresa, Can Sala de Montornés. Era un restaurante-masia-granja-alojamiento rural-lugar de celebraciones, etc. Y como dice el refrán, quien mucho abarca, poco aprieta.

Para llegar al lugar está bien indicado. Nosotros, que no teníamos ni idea donde estaba, llegamos a la primera, así que no tiene pérdida.

Estuvimos viendo animales: caballos, conejos, cabras, pájaros, zebra (sólo había una, así que en singular), cerdos, etc. Eso estuvo bien. Los niños con los padres y muy bien.

También vi que hacían casales en verano. Tela… de 9 a 13:00, 89 euros la semana. Y si se quedaban a comer, te salía a 10 euros el menú. Joder, si en los polígonos los menús de 7 euros con los que te quedas lleno son para gente de más de 70 kilos. Pero claro, viendo los coches que había en el parking, lo entiendes. Me fijé en una fila: audi, mercedes, bmw, porsche, porsche, bmw, mercedes.

Primero comieron los niños y luego los adultos. Me suena que sobre los 15 euros el menú infantil y 25-30 el de adultos.
Esto fue lo peor con diferencia. El trato del coordinador de sala y de alguna camarera, bastante malo, y la comida tampoco es que fuera ninguna delicia. Quitando que a mi no me gustan los calçots, por lo que no puedo opinar, sí que los otros decían que unos crudos y otros demasiado hechos. De lo que sí puedo opinar es del plato de gambas pasadas, de los fideos sin sabor, del atún que parecía un zapato, y de la carne que era muy normalita.
Porque estaba todo pagado, que sino me hubiera tocado bastante las narices.

Conclusión: para ir a ver los animales perfecto, para todo lo demás, caca de la vaca.

Y el domingo varicelón! Eric en casa y Hugo al parque a que se distrajera.
Y la noche del domingo a lunes un horror. Así, en general. Mi pareja ha dormido de 23:30 a 4:30 y yo de 12:30 a 02:00 y 4:30 a 6:50.
Eric está muy chafado el pobre. Suerte que ya tiene el pelo cortito, sino lo llevo al casting para la próxima temporada de The Walkind Dead!
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Otro fin de semana con planes y…

Últimamente los fines de semana son una sorpresa…
Hace un par de semanas se chafaron los planes que teníamos por la varicela de Hugo, pues ésta, que también teníamos planes, cambias el nombre de Hugo por el de Eric y ahí lo tienes. Con matices…
Esta vez, el plan fue el sábado, una calçotada con compañeros de trabajo de mi pareja, que organizó la empresa, invitando a todas las familias, no sólo a los trabajadores. Esto la hacen así habitualmente, y aunque la conciliación no es uno de sus fuertes, estos gestos se agradecen mucho.

El sábado por la mañana vimos unos granitos, dos o tres. Intuíamos que podía ser varicela, ya que Hugo lo había tenido dos semanas antes, así que era cuestión de tiempo. Sin embargo, decidimos que íbamos a ir los 4. Sí. Decisión nuestra. Buena o mala, nuestra.
El día empezó ya corriendo, pues teníamos que ir a comprar ropa (mi pareja cada 3 o 4 meses nunca tiene ropa). Me parece bien, yo tengo 4 pares de bambas y sólo dos pies, así que cada uno se gasta el dinero en lo que cree conveniente.
Por cierto, muchas gracias Carol!!
Y digo corriendo, porque mi pareja se encanta cuando va a comprar… Hace un tiempo fuimos a comprar a Fnac, sabiendo lo que había que comprar, ya que era un regalo para una de las sobrinas, y una hora y media!! Fue justo un poco antes de la hora de comer cuando entrábamos y casi anochecía al salir…

De allí nos fuimos al lugar escogido por la empresa, Can Sala de Montornés. Era un restaurante-masia-granja-alojamiento rural-lugar de celebraciones, etc. Y como dice el refrán, quien mucho abarca, poco aprieta.

Para llegar al lugar está bien indicado. Nosotros, que no teníamos ni idea donde estaba, llegamos a la primera, así que no tiene pérdida.

Estuvimos viendo animales: caballos, conejos, cabras, pájaros, zebra (sólo había una, así que en singular), cerdos, etc. Eso estuvo bien. Los niños con los padres y muy bien.

También vi que hacían casales en verano. Tela… de 9 a 13:00, 89 euros la semana. Y si se quedaban a comer, te salía a 10 euros el menú. Joder, si en los polígonos los menús de 7 euros con los que te quedas lleno son para gente de más de 70 kilos. Pero claro, viendo los coches que había en el parking, lo entiendes. Me fijé en una fila: audi, mercedes, bmw, porsche, porsche, bmw, mercedes.

Primero comieron los niños y luego los adultos. Me suena que sobre los 15 euros el menú infantil y 25-30 el de adultos.
Esto fue lo peor con diferencia. El trato del coordinador de sala y de alguna camarera, bastante malo, y la comida tampoco es que fuera ninguna delicia. Quitando que a mi no me gustan los calçots, por lo que no puedo opinar, sí que los otros decían que unos crudos y otros demasiado hechos. De lo que sí puedo opinar es del plato de gambas pasadas, de los fideos sin sabor, del atún que parecía un zapato, y de la carne que era muy normalita.
Porque estaba todo pagado, que sino me hubiera tocado bastante las narices.

Conclusión: para ir a ver los animales perfecto, para todo lo demás, caca de la vaca.

Y el domingo varicelón! Eric en casa y Hugo al parque a que se distrajera.
Y la noche del domingo a lunes un horror. Así, en general. Mi pareja ha dormido de 23:30 a 4:30 y yo de 12:30 a 02:00 y 4:30 a 6:50.
Eric está muy chafado el pobre. Suerte que ya tiene el pelo cortito, sino lo llevo al casting para la próxima temporada de The Walkind Dead!
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Los niños ¿son lo peor?

Recientemente se ha generado cierto revuelo por una cuenta en Instragram con el nombre “Kids are the worst” (Los niños son lo peor, para los que estudiasteis en Opening). Evidentemente se trata de una cuenta con cierta ironía en la que, a pesar del nombre, se parte del amor que profesamos a los peques para poner de manifiesto el por culo que dan. La cuenta tiene ya más de 80.000 seguidores. Enlace a la noticia


Quizá sea algo exagerado decir que los niños son lo peor. Hay cosas más destructivas para el ser humano como el holocausto nazi, la peste bubónica, Telecinco o las versiones de Pitingo.


Entramos en el peligroso campo de lo políticamente correcto. No queda ‘bonico’ decir que los niños son un coñazo, que te quitan la vida, que te eliminan la capacidad de socializar, que limitan tu ocio a comer pipas en los parques infantiles… Lo procedente es decir públicamente que son lo mejor que te ha pasado en la vida, y supongo que en algunos casos será verdad, pero vamos que yo he tenido ataques de apendicitis menos molestos que lidiar una tarde con dos delincuentes en potencia.


Eso por no hablar de cómo te modifican tus valores, algo de lo que no te das cuenta hasta que empiezas a cantar “Suéltalo” en la ducha o a tener sueños eróticos con las actrices del Cantajuego.


El caso es que hombre, no son lo peor, pero muchos de vosotros tendréis que reconocerme que al meteros en la cama por las noches (los que logréis llegar a la cama y no caigáis rendidos en el sofá) y hacer balance de la jornada, la cosa rara vez compensa. Y si tenéis alguna duda, sentaos con un padre de familia en un bar, ponerle dos cervezas delante, y cuando se las haya tomado preguntadle cómo es la experiencia de la paternidad. A ver si alguno os dice que los niños son lo mejor que le ha pasado en la vida.   

Que molan, sí, que son entrañables, que es una gozada verles crecer, verles empezar a hablar, verles andar, verles reír con esa sinceridad, ver cómo no paran de gritar en todo el día, cómo se estrellan contra todo saliente de la casa, cómo escupen la comida por las paredes…. Me voy del tema. Molan, sí, y evidentemente no son lo peor, sólo faltaría. Pero ¿lo mejor? Ahí lo dejo, acepto vuestras valoraciones y opiniones, a ser posible políticamente incorrectas.


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Los niños ¿son lo peor?

Recientemente se ha generado cierto revuelo por una cuenta en Instragram con el nombre “Kids are the worst” (Los niños son lo peor, para los que estudiasteis en Opening). Evidentemente se trata de una cuenta con cierta ironía en la que, a pesar del nombre, se parte del amor que profesamos a los peques para poner de manifiesto el por culo que dan. La cuenta tiene ya más de 80.000 seguidores. Enlace a la noticia


Quizá sea algo exagerado decir que los niños son lo peor. Hay cosas más destructivas para el ser humano como el holocausto nazi, la peste bubónica, Telecinco o las versiones de Pitingo.


Entramos en el peligroso campo de lo políticamente correcto. No queda ‘bonico’ decir que los niños son un coñazo, que te quitan la vida, que te eliminan la capacidad de socializar, que limitan tu ocio a comer pipas en los parques infantiles… Lo procedente es decir públicamente que son lo mejor que te ha pasado en la vida, y supongo que en algunos casos será verdad, pero vamos que yo he tenido ataques de apendicitis menos molestos que lidiar una tarde con dos delincuentes en potencia.


Eso por no hablar de cómo te modifican tus valores, algo de lo que no te das cuenta hasta que empiezas a cantar “Suéltalo” en la ducha o a tener sueños eróticos con las actrices del Cantajuego.


El caso es que hombre, no son lo peor, pero muchos de vosotros tendréis que reconocerme que al meteros en la cama por las noches (los que logréis llegar a la cama y no caigáis rendidos en el sofá) y hacer balance de la jornada, la cosa rara vez compensa. Y si tenéis alguna duda, sentaos con un padre de familia en un bar, ponerle dos cervezas delante, y cuando se las haya tomado preguntadle cómo es la experiencia de la paternidad. A ver si alguno os dice que los niños son lo mejor que le ha pasado en la vida.   

Que molan, sí, que son entrañables, que es una gozada verles crecer, verles empezar a hablar, verles andar, verles reír con esa sinceridad, ver cómo no paran de gritar en todo el día, cómo se estrellan contra todo saliente de la casa, cómo escupen la comida por las paredes…. Me voy del tema. Molan, sí, y evidentemente no son lo peor, sólo faltaría. Pero ¿lo mejor? Ahí lo dejo, acepto vuestras valoraciones y opiniones, a ser posible políticamente incorrectas.


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¿ Que tipo de padres somos?

Aquí os dejo un artículo muy interesante sobre los distintos tipos de padres y las consecuencias en los hijos escrito por  MARTA VÁZQUEZ-REINA  el 25 de junio de 2013

Espero que lo disfruten tanto como yo. Un saludo.

Dime cómo te comportas y te diré qué hijo tienes. Los modelos de paternidad son estilos de crianza y formas de educar a los niños con los que se pueden identificar en parte (o en todo) las familias.

De tal padre o madre, tal hijo

Cada padre o madre tiene su propio carácter, modo de actuar y forma de tratar a sus hijos que los hace únicos. Sin embargo, hay una serie de características comunes en la manera de criar a los niños que permite catalogar a los padres en distintos grupos.

Cada estilo de paternidad o maternidad tendrá consecuencias en el niño  en función de cómo sea la comunicación y el afecto que proporcionan a los hijos y el control que ejercen sobre ellos. Cada uno de estos estilos posee determinadas características que tendrán consecuencias en la adaptación social y emocional del niño y en su actitud hacia la familia y los demás.

El mejor padre o madre, ¿existe?

El estilo paternal más adecuado puede no ser el mismo en todos los contextos. Un reciente estudio diferencia cuatro estilos:

Asertivo: aplican normas claras y exigen su cumplimiento, a la vez que razonan con los hijos de modo afectuoso y flexible.

Autoritario: familias controladoras y exigentes con una clara carencia de afectividad hacia los pequeños.

Negligente: carentes de normas y límites y poco afectuosos con los niños.

Indulgente: pocas exigencias y baja represión, pero mucha afectividad.

La paternidad óptima combina altos niveles de afecto e implicación con un bajo nivel de control.
Pero, ¿cuál de estos estilos de crianza se asocia con un ajuste psicológico más óptimo? Las conclusiones son claras. La mejor estrategia parental en el contexto español es la indulgente, aquella que combina altos niveles de afecto e implicación con un bajo nivel de control.

Por el contrario, los modelos autoritarios, en los que se aplican castigos, privaciones y normas rígidas con los niños pueden ser óptimos en ocasiones, aunque es habitual asociarlos con un desarrollo emocional negativo.

La receta para el éxito con los hijos debe incluir entre sus ingredientes comunicación, relaciones cordiales, dedicación, atención, igualdad y tolerancia.

Estilos de crianza de los hijos

Es probable que ningún padre o madre se pueda identificar de forma clara y definida con un único estilo educativo. El modelo único familiar es frecuente que resulte de una combinación de actitudes y comportamientos característicos de cada uno de los estilos.

Estas son algunas pistas para descubrir cada tipo de paternidad o maternidad y cuáles pueden ser los efectos en sus niños.

1. Padres asertivos o democráticos: control y afecto

Afectuosos y cálidos, pero establecen normas claras y coherentes ajustadas a la edad del niño.

Comunicativos y dialogantes con los pequeños.

Tolerantes y respetuosos, pero también críticos constructivos.

Guían y supervisan el comportamiento, a la vez que lo instan a ser autónomo.

Los hijos poseen altas capacidades para la vida social y para empatizar con los demás y tienen una elevada autoestima y seguridad en sí mismos.

2. Padres autoritarios: exigencia y disciplina

Imponen obediencia y disciplina a los niños y basan la relación en el cumplimiento de normas y órdenes.

Son poco afectuosos, muy críticos con las malas acciones de sus pequeños y poco halagadores.

El exceso de control les lleva a dirigir todas sus actividades e impedir que tengan iniciativas.

Los hijos son niños con muy baja autoestima e inseguros en el entorno social, se sienten culpables si no cumplen los deseos de sus padres y son más propensos a los comportamientos agresivos.

3. Padres permisivos o indulgentes: libertad y afectividad

No hay normas ni límites para los pequeños, tienen poco control sobre su comportamiento.

Muestran mucha afectividad a los hijos y mantienen una comunicación muy fluida con ellos.

Pasan mucho tiempo con sus niños y comparten sus actividades.

Los hijos son entusiastas, afectivos e impulsivos, pero también más inmaduros e incontrolados y poco perseverantes en sus tareas.

4. Padres negligentes o indiferentes

Controlan poco a sus niños, se centran más en otras áreas de su vida cotidiana.

Delegan la responsabilidad de educar en el centro escolar y en los abuelos u otros familiares.

No existe consenso entre el padre y la madre para poner límites o normas; cada uno actúa a su manera.

Las muestras de afecto son escasas y la comunicación y el diálogo inexistente.

Los hijos carecen de un referente emocional que les demuestre afecto, esto les produce una baja autoestima y los hace vulnerables a situaciones de riesgo como el fracaso escolar o las adicciones.

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¿ Que tipo de padres somos?

Aquí os dejo un artículo muy interesante sobre los distintos tipos de padres y las consecuencias en los hijos escrito por  MARTA VÁZQUEZ-REINA  el 25 de junio de 2013

Espero que lo disfruten tanto como yo. Un saludo.

Dime cómo te comportas y te diré qué hijo tienes. Los modelos de paternidad son estilos de crianza y formas de educar a los niños con los que se pueden identificar en parte (o en todo) las familias.

De tal padre o madre, tal hijo

Cada padre o madre tiene su propio carácter, modo de actuar y forma de tratar a sus hijos que los hace únicos. Sin embargo, hay una serie de características comunes en la manera de criar a los niños que permite catalogar a los padres en distintos grupos.

Cada estilo de paternidad o maternidad tendrá consecuencias en el niño  en función de cómo sea la comunicación y el afecto que proporcionan a los hijos y el control que ejercen sobre ellos. Cada uno de estos estilos posee determinadas características que tendrán consecuencias en la adaptación social y emocional del niño y en su actitud hacia la familia y los demás.

El mejor padre o madre, ¿existe?

El estilo paternal más adecuado puede no ser el mismo en todos los contextos. Un reciente estudio diferencia cuatro estilos:

Asertivo: aplican normas claras y exigen su cumplimiento, a la vez que razonan con los hijos de modo afectuoso y flexible.

Autoritario: familias controladoras y exigentes con una clara carencia de afectividad hacia los pequeños.

Negligente: carentes de normas y límites y poco afectuosos con los niños.

Indulgente: pocas exigencias y baja represión, pero mucha afectividad.

La paternidad óptima combina altos niveles de afecto e implicación con un bajo nivel de control.
Pero, ¿cuál de estos estilos de crianza se asocia con un ajuste psicológico más óptimo? Las conclusiones son claras. La mejor estrategia parental en el contexto español es la indulgente, aquella que combina altos niveles de afecto e implicación con un bajo nivel de control.

Por el contrario, los modelos autoritarios, en los que se aplican castigos, privaciones y normas rígidas con los niños pueden ser óptimos en ocasiones, aunque es habitual asociarlos con un desarrollo emocional negativo.

La receta para el éxito con los hijos debe incluir entre sus ingredientes comunicación, relaciones cordiales, dedicación, atención, igualdad y tolerancia.

Estilos de crianza de los hijos

Es probable que ningún padre o madre se pueda identificar de forma clara y definida con un único estilo educativo. El modelo único familiar es frecuente que resulte de una combinación de actitudes y comportamientos característicos de cada uno de los estilos.

Estas son algunas pistas para descubrir cada tipo de paternidad o maternidad y cuáles pueden ser los efectos en sus niños.

1. Padres asertivos o democráticos: control y afecto

Afectuosos y cálidos, pero establecen normas claras y coherentes ajustadas a la edad del niño.

Comunicativos y dialogantes con los pequeños.

Tolerantes y respetuosos, pero también críticos constructivos.

Guían y supervisan el comportamiento, a la vez que lo instan a ser autónomo.

Los hijos poseen altas capacidades para la vida social y para empatizar con los demás y tienen una elevada autoestima y seguridad en sí mismos.

2. Padres autoritarios: exigencia y disciplina

Imponen obediencia y disciplina a los niños y basan la relación en el cumplimiento de normas y órdenes.

Son poco afectuosos, muy críticos con las malas acciones de sus pequeños y poco halagadores.

El exceso de control les lleva a dirigir todas sus actividades e impedir que tengan iniciativas.

Los hijos son niños con muy baja autoestima e inseguros en el entorno social, se sienten culpables si no cumplen los deseos de sus padres y son más propensos a los comportamientos agresivos.

3. Padres permisivos o indulgentes: libertad y afectividad

No hay normas ni límites para los pequeños, tienen poco control sobre su comportamiento.

Muestran mucha afectividad a los hijos y mantienen una comunicación muy fluida con ellos.

Pasan mucho tiempo con sus niños y comparten sus actividades.

Los hijos son entusiastas, afectivos e impulsivos, pero también más inmaduros e incontrolados y poco perseverantes en sus tareas.

4. Padres negligentes o indiferentes

Controlan poco a sus niños, se centran más en otras áreas de su vida cotidiana.

Delegan la responsabilidad de educar en el centro escolar y en los abuelos u otros familiares.

No existe consenso entre el padre y la madre para poner límites o normas; cada uno actúa a su manera.

Las muestras de afecto son escasas y la comunicación y el diálogo inexistente.

Los hijos carecen de un referente emocional que les demuestre afecto, esto les produce una baja autoestima y los hace vulnerables a situaciones de riesgo como el fracaso escolar o las adicciones.

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Que tener en cuenta al comprar el carrito del bebé

Hago memoria y una de las cosas que más nos costó decidir al preparar la llegada de nuestro hijo,  fue elegir un carrito que cubriera todas nuestras exigencias.
Aunque dimos mil vueltas, comparamos, probamos, etc. Finalmente dimos con el carrito adecuado.  (Aunque lo guardaremos en secreto para no hacer publicidad XD si alguno está muy interesado que pregunte sin problema).
Pero, ¿que cosas hay que tener en cuenta a la hora de escogerlo?
– La primera, que nos guste.  Si cogemos  algo con desgana siempre nos lo recordaremos.
– Hay que marcarse un presupuesto acorde a nuestro bolsillo,  ya que podemos encontrar carritos de todos los precios.
– Importantísimo mirar que cumpla las homologaciones y normas de seguridad.  Podremos consultar por Internet las puntuaciones de cada modelo.
– Hay que saber los pros y los contras de cada cochecito, no nos fiemos solo de la opinión del vendedor.  En muchos casos preferirán vendernos un modelo solamente por el mayor margen de beneficios, así que solo nos contarán maravillas.
– Ver donde lo usaremos pues en ciudad deberá ser maniobrable, ligero y agil, pero si lo vamos a usar en medio rural tendrá que ser más robusto y con unas buenas ruedas y suspensión.
– Valorar el espacio disponible tanto de la casa como del coche,  así como los tamaños en posición normal y plegado y el peso, ya que tendremos que cargarlo al coche, subir escaleras…
– ¿Vamos a tener un solo hijo o más? 
Con uno solo, con un carro sencillo nos  valdrá.  Si tenemos varios es probable que  sufra bastante y tengamos que coger algo de mejor calidad.
Asegurarnos de que tenga un chasis ligero y resistente.
– Ver la calidad del servicio post- venta para posibles averías, así como las condiciones de garantía.
– También son importantes el sistema de plegado y de frenado, ver si tiene o no suspensión (yo tengo dos cochecitos y hay un mundo gracias a la suspensión), el sistema de anclaje o el manillar
– ¿Vienen las tres piezas?  (Capazo, sillita y grupo 0  o maxicosi como lo llaman muchos)¿ o hay que comprar alguno a parte?
– ¿ Que accesorios vienen de serie con el carrito?  En muchas marcas algunas cosas que consideramos esenciales, se venden por separado. Así que preguntar.  Y que os den precio final con todo.
– Ver que las posiciones de la silla sean cómodas. Que el asiento sea confortable, facil de limpiar, permita la transpiración,  etc.
– Comparad en varias tiendas, pues puede variar el precio bastante y además  podréis probarles y ver como os manejáis.
– Haced una lista con varios modelos para poco a poco ir descartando hasta que solo quede el elegido.
Y por último,  escoger según vuestro criterio,  no por que sea la última moda, lo tenga un conocido, etc. Al fin y al cabo, es una decisión importante que solo podemos decidir nosotr@s.
Un saludo a tod@s
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Que tener en cuenta al comprar el carrito del bebé

Hago memoria y una de las cosas que más nos costó decidir al preparar la llegada de nuestro hijo,  fue elegir un carrito que cubriera todas nuestras exigencias.
Aunque dimos mil vueltas, comparamos, probamos, etc. Finalmente dimos con el carrito adecuado.  (Aunque lo guardaremos en secreto para no hacer publicidad XD si alguno está muy interesado que pregunte sin problema).
Pero, ¿que cosas hay que tener en cuenta a la hora de escogerlo?
– La primera, que nos guste.  Si cogemos  algo con desgana siempre nos lo recordaremos.
– Hay que marcarse un presupuesto acorde a nuestro bolsillo,  ya que podemos encontrar carritos de todos los precios.
– Importantísimo mirar que cumpla las homologaciones y normas de seguridad.  Podremos consultar por Internet las puntuaciones de cada modelo.
– Hay que saber los pros y los contras de cada cochecito, no nos fiemos solo de la opinión del vendedor.  En muchos casos preferirán vendernos un modelo solamente por el mayor margen de beneficios, así que solo nos contarán maravillas.
– Ver donde lo usaremos pues en ciudad deberá ser maniobrable, ligero y agil, pero si lo vamos a usar en medio rural tendrá que ser más robusto y con unas buenas ruedas y suspensión.
– Valorar el espacio disponible tanto de la casa como del coche,  así como los tamaños en posición normal y plegado y el peso, ya que tendremos que cargarlo al coche, subir escaleras…
– ¿Vamos a tener un solo hijo o más? 
Con uno solo, con un carro sencillo nos  valdrá.  Si tenemos varios es probable que  sufra bastante y tengamos que coger algo de mejor calidad.
Asegurarnos de que tenga un chasis ligero y resistente.
– Ver la calidad del servicio post- venta para posibles averías, así como las condiciones de garantía.
– También son importantes el sistema de plegado y de frenado, ver si tiene o no suspensión (yo tengo dos cochecitos y hay un mundo gracias a la suspensión), el sistema de anclaje o el manillar
– ¿Vienen las tres piezas?  (Capazo, sillita y grupo 0  o maxicosi como lo llaman muchos)¿ o hay que comprar alguno a parte?
– ¿ Que accesorios vienen de serie con el carrito?  En muchas marcas algunas cosas que consideramos esenciales, se venden por separado. Así que preguntar.  Y que os den precio final con todo.
– Ver que las posiciones de la silla sean cómodas. Que el asiento sea confortable, facil de limpiar, permita la transpiración,  etc.
– Comparad en varias tiendas, pues puede variar el precio bastante y además  podréis probarles y ver como os manejáis.
– Haced una lista con varios modelos para poco a poco ir descartando hasta que solo quede el elegido.
Y por último,  escoger según vuestro criterio,  no por que sea la última moda, lo tenga un conocido, etc. Al fin y al cabo, es una decisión importante que solo podemos decidir nosotr@s.
Un saludo a tod@s
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Hermano Lobo.

Hace unos días Felix Rodriguez de la Fuente hubiese cumplido ochenta y tres años. Si viviese tendríamos a un anciano. No sabemos en que facultades. Pero sabemos lo que opinaba cuando nos dejó. Hace ya la friolera de treinta y cinco años. Y opinaba que el lobo debía vivir. La España cuando el vivía era muy distinta a la de hoy. Pero muchos de aquellos niños que escuchábamos a Felix estamos vivos y seguimos enamorados de la Naturaleza y no olvidamos a quién nos la mostró con tanta profundidad y claridad . El eco de su voz profunda está en nuestra impronta. Y aunque es odioso comparar esas dos Españas tan lejanas en el tiempo. Es odioso que en pleno siglo veintiuno estemos con el debate de eliminar a los lobos de nuestra Iberia o vivir con ellos de forma pacífica. Yo, desde que salgo al campo a disfrutar de la Naturaleza, a estudiarla, a contemplarla, no había tenido nunca el contacto con  lobos. Pero hace escasamente cuatro meses se me cruzó en mi vida una loba y dos de sus cachorros. No fue una visión fugaz. Si no que fueron muchos segundos de observación donde la loba adulta clavó sus ojos en mi. Desde ese día su mirada a transformado mi visión de este animal. Entonces recordé a Felix y a su primer encuentro con los lobos. Allá por su tierra, que es mi tierra, la de Burgos. Y muchos han sido los que se quedaron prendados de la mirada del lobo salvaje. Esa experiencia llegó a lo más profundo de mis entrañas. Y así hasta hoy.

Ahora se está llevando a cabo una guerra entre los partidarios de que el lobo siga estando con nosotros o por el contrario le perdamos para siempre. Yo creo que esa batalla es la que se está saldando en el ser humano. Son tantas cosas las que simboliza el lobo…

Muchos bienpensantes harán un análisis de su ventajas e inconvenientes y sacarán sus propias conclusiones. Pero aquí no estamos sólo en un conflicto de intereses. Sino en un cruce de caminos qué nos indica qué relación queremos tomar con nuestra madre tierra. Muchas batallas se están lidiando pero sólo una es importante.  La que tiene el ser humano consigo mismo.¿Sabremos vencer sin que nos sigamos devorando?.

Imagen:
Antonio Ojea Gallegos
http://www.ojeailustraciones.es/es/

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Hermano Lobo.

Hace unos días Felix Rodriguez de la Fuente hubiese cumplido ochenta y tres años. Si viviese tendríamos a un anciano. No sabemos en que facultades. Pero sabemos lo que opinaba cuando nos dejó. Hace ya la friolera de treinta y cinco años. Y opinaba que el lobo debía vivir. La España cuando el vivía era muy distinta a la de hoy. Pero muchos de aquellos niños que escuchábamos a Felix estamos vivos y seguimos enamorados de la Naturaleza y no olvidamos a quién nos la mostró con tanta profundidad y claridad . El eco de su voz profunda está en nuestra impronta. Y aunque es odioso comparar esas dos Españas tan lejanas en el tiempo. Es odioso que en pleno siglo veintiuno estemos con el debate de eliminar a los lobos de nuestra Iberia o vivir con ellos de forma pacífica. Yo, desde que salgo al campo a disfrutar de la Naturaleza, a estudiarla, a contemplarla, no había tenido nunca el contacto con  lobos. Pero hace escasamente cuatro meses se me cruzó en mi vida una loba y dos de sus cachorros. No fue una visión fugaz. Si no que fueron muchos segundos de observación donde la loba adulta clavó sus ojos en mi. Desde ese día su mirada a transformado mi visión de este animal. Entonces recordé a Felix y a su primer encuentro con los lobos. Allá por su tierra, que es mi tierra, la de Burgos. Y muchos han sido los que se quedaron prendados de la mirada del lobo salvaje. Esa experiencia llegó a lo más profundo de mis entrañas. Y así hasta hoy.

Ahora se está llevando a cabo una guerra entre los partidarios de que el lobo siga estando con nosotros o por el contrario le perdamos para siempre. Yo creo que esa batalla es la que se está saldando en el ser humano. Son tantas cosas las que simboliza el lobo…

Muchos bienpensantes harán un análisis de su ventajas e inconvenientes y sacarán sus propias conclusiones. Pero aquí no estamos sólo en un conflicto de intereses. Sino en un cruce de caminos qué nos indica qué relación queremos tomar con nuestra madre tierra. Muchas batallas se están lidiando pero sólo una es importante.  La que tiene el ser humano consigo mismo.¿Sabremos vencer sin que nos sigamos devorando?.

Imagen:
Antonio Ojea Gallegos
http://www.ojeailustraciones.es/es/

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