Va siendo hora

Little Ana no es tan little como lo era en su momento y ya va para 6 años aunque, por fortuna, sigue con el recipiente de la inocencia a rebosar. 

Little Dani suma, y suma mucho más de lo que todos esperábamos. Es un tipo tozudo, con la personalidad propia de los hermanos pequeños y el cariño y afecto de las grandes personas.

Un servidor se ha hecho más viejo, más impaciente (si cabe) y más feliz.

Y Gretzky sigue deambulando por nuestras vidas, igual de joven y cascarrabias que siempre – Creo que va siendo hora de volver – me escribió un día en el espejo del baño.

– Si, va siendo hora.

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Curiosidades sobre el balón de fútbol.

Hoy os vamos a hablar del balón de fútbol y unas pequeñas curiosidades en cuanto a él… Esperamos que os gusten…

Antes de que se inventaran los materiales sintéticos, los amantes de los juegos de balón debían hacerse ellos mismos la pelota… Con qué?
Piel de cerdo y otras cosas…
Los egipcios, los aztecas, los chinos, los esquimales. los japoneses, los europeos… Muchos pueblos juegan al balón desde la Antigüedad.
Al principio, las pelotas se hacían con materiales naturales: pieles de cerdo o de perro rellenas de plumas o de pelos, pieles de foca rellenas de espuma, bolas de hojas enroscadas dentro de un trapo…  ¡ Había para todos los gustos ! Incluso se han encontrado restos de pelotas de madera o de piedra recubiertas de látex ( el natural, no el sintético… ).

Balón de lino encontrado en una tumba egípcia

Por fin un balón que bota… ( un poco ).

En la Edad Media, los jugadores de soule, un juego parecido al fútbol, inventaron una pelota que podía botar: una vejiga de buey o de cerdo rellena de aire – recordad que la vejiga es la » bolsa» que tenemos dentro del cuerpo para «almacenar» la orina- . 
Con el tiempo, este balón, que no era realmente redondo, fue mejorando.
Se le añadió una funda de cuero para hacerlo más resistente pero seguía teniendo un pequeño problema: cuando absorbía agua pesaba más de 1 kg. 
Este ligero inconveniente desapareció en el siblo XX, cuando el cuero se cubrió con una fina película de plástico estanco que pesa como máximo 500 gramos.
Un balón blanco y negro para verlo bien por la televisión…
Hasta mediados del siglo XX, los balones de fútbol eran marrones, el color natural del cuero que los recubría,  hasta el día que los partidos empezaron a retransmitirse por las primeras televisiones en blanco y negro. 
Para que los telespectadores distinguieran mejor el balón, lo pintaron de blanco. 
El negro se le añadió después, en 1970 con motivo del mundial de fútbol y la idea fue del fabricante de la marca Adidas.. 

* Fuente: El Gran Libro de los Inventos ( Larousse )

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San Valentin y hasta con hijos!

A veces lo aprendemos, a veces llega en forma de revelación. La vida nos lleva por lugares impensados, damas y caballeros y paternidad- maternidad puede ser uno de ellos.

Cuando aparecen en el calendario estas fechas tan amorosas, tan de recordar, vivir y reforzar amores como la del Viejo San Valentin se nos presentan en formas de avisos, de regalos y regalitos, de escapadas románticas, desayuno almuerzo cena romántico sin siquiera ponernos a pensar que ese sacerdote del siglo III opusiera su voluntad al regente de turno en Roma (emperador Claudio II) en la idea de seguir casando a los varones jóvenes que en vez de seguir sus decisiones personales de matrimonio todavía podían servir al ejercito y a la conquista romana.

Como era de esperarse, Valentin, que era Obispo por ese entonces, fue degollado, pagando por sus actos contrarios al emperador el 14 de Febrero del 270.

Como la historia y sus protagonistas siempre caminan en círculos, dos siglos después, el Papa Gelasio I toma la figura de  Valentín, la actualiza como patrono de los enamorados en su puntada con hilo para dar por tierra a la fiesta de Lupercalia, celebrada los 15 de Febrero donde los solteros escogían una pareja y le daban al amor libre y sin concesiones durante un año.

                                        Y donde terminamos con las vuelta de la visa? Ah, si! Llega el 14 de Febrero, amas a tu pareja, ella te ama y ahora el festejo incluye vida con hijos.
Cómo cambian los horizontes, verdad? Si hay abuelos, tíos pues tendrás los tan difíciles y deseados momentos de intimidad (en todo nivel).  Podrán verse a los ojos y re encontrarse apartando biberones, juguetes, escolaridades, horarios, comidas y toda la lista infinita.

Sino…a sumarlos!

Creo que el amor es tan delicado y potente a la vez que tienes la obligación de encontrar ese momento para potenciarlo y hacerlo crecer. En este caso vendrá de pareja e hijos pero puede hallarse en cualquier corazón dispuesto.

La celebración de San Valentín mutó a situaciones comerciales no porque el “maldito capitalismo” se apoderara de todos los iconos de la cristiandad y de la occidentalidad. No le echemos la culpa a la pobre Esther Howland que en 1847 tuvo la idea de hacer tarjetas para festejar el amor y hasta la amistad.

La cultura popular también adopta a sus figuras según sus necesidades, sus ganas de creer o de amar a los  que cada humanidad en nuestro planeta azul va creando para existir.

En mi pequeño San Valentín me siento inmenso con mi mujer y mi hijo. Me siento feliz por tenerlos. Tengo la suerte de la reciprocidad.

Mis mejores deseos a aquellos que se dan la oportunidad de amar.

A todos.

Incluso a uno mismo.

Si te gustaron mis palabras, por favor comparte en twt @bienvenidosok, Facebook bienvenidos a mis mañanas o visitándome en ésta pagina.

Gracias!

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San Valentin y hasta con hijos!

A veces lo aprendemos, a veces llega en forma de revelación. La vida nos lleva por lugares impensados, damas y caballeros y paternidad- maternidad puede ser uno de ellos.

Cuando aparecen en el calendario estas fechas tan amorosas, tan de recordar, vivir y reforzar amores como la del Viejo San Valentin se nos presentan en formas de avisos, de regalos y regalitos, de escapadas románticas, desayuno almuerzo cena romántico sin siquiera ponernos a pensar que ese sacerdote del siglo III opusiera su voluntad al regente de turno en Roma (emperador Claudio II) en la idea de seguir casando a los varones jóvenes que en vez de seguir sus decisiones personales de matrimonio todavía podían servir al ejercito y a la conquista romana.

Como era de esperarse, Valentin, que era Obispo por ese entonces, fue degollado, pagando por sus actos contrarios al emperador el 14 de Febrero del 270.

Como la historia y sus protagonistas siempre caminan en círculos, dos siglos después, el Papa Gelasio I toma la figura de  Valentín, la actualiza como patrono de los enamorados en su puntada con hilo para dar por tierra a la fiesta de Lupercalia, celebrada los 15 de Febrero donde los solteros escogían una pareja y le daban al amor libre y sin concesiones durante un año.

                                        Y donde terminamos con las vuelta de la visa? Ah, si! Llega el 14 de Febrero, amas a tu pareja, ella te ama y ahora el festejo incluye vida con hijos.
Cómo cambian los horizontes, verdad? Si hay abuelos, tíos pues tendrás los tan difíciles y deseados momentos de intimidad (en todo nivel).  Podrán verse a los ojos y re encontrarse apartando biberones, juguetes, escolaridades, horarios, comidas y toda la lista infinita.

Sino…a sumarlos!

Creo que el amor es tan delicado y potente a la vez que tienes la obligación de encontrar ese momento para potenciarlo y hacerlo crecer. En este caso vendrá de pareja e hijos pero puede hallarse en cualquier corazón dispuesto.

La celebración de San Valentín mutó a situaciones comerciales no porque el “maldito capitalismo” se apoderara de todos los iconos de la cristiandad y de la occidentalidad. No le echemos la culpa a la pobre Esther Howland que en 1847 tuvo la idea de hacer tarjetas para festejar el amor y hasta la amistad.

La cultura popular también adopta a sus figuras según sus necesidades, sus ganas de creer o de amar a los  que cada humanidad en nuestro planeta azul va creando para existir.

En mi pequeño San Valentín me siento inmenso con mi mujer y mi hijo. Me siento feliz por tenerlos. Tengo la suerte de la reciprocidad.

Mis mejores deseos a aquellos que se dan la oportunidad de amar.

A todos.

Incluso a uno mismo.

Si te gustaron mis palabras, por favor comparte en twt @bienvenidosok, Facebook bienvenidos a mis mañanas o visitándome en ésta pagina.

Gracias!

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Tostadas Francesas para Sofía

(Sí, se llaman así, no importa para quién sean, no es una receta, es un ritual)

Paso 1:

Romper los huevos, eso lo hace el niño o niña:

  • “Papá, Papá, Papá, Papá, Papá, Papá, Papá, Papá… ¿me haces tostadas francesas?”

Cuando te haya convencido, procede al siguiente paso.

Paso 2:

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Tostadas Francesas para Sofía

(Sí, se llaman así, no importa para quién sean, no es una receta, es un ritual)

Paso 1:

Romper los huevos, eso lo hace el niño o niña:

  • “Papá, Papá, Papá, Papá, Papá, Papá, Papá, Papá… ¿me haces tostadas francesas?”

Cuando te haya convencido, procede al siguiente paso.

Paso 2:

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Jabba Speed

Siempre he sido un tipo muy puntual. Me gusta llegar pronto a los sitios y me pone muy nervioso la gente que te dice una hora y aparece dos días más tarde o te dice lo típico de “¡Ya estoy llegando!” y todavía está tirado en el sofá jugando al God of War buscando un punto de guardado. […]

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Said

 Said

Aquella mañana era diferente, la casa estaba fría y vacía. Papá y Mamá habían vendido todo lo que pudieron, los muebles, los electrodomésticos, los recuerdos, todo. Únicamente quedaban dos bolsas de plástico con ropa junto a la puerta en el pasillo. La puerta de mi habitación se abrió y vi la figura de mi madre acercarse a mi cama, me susurró:



– Said, ángel mío, es hora de levantarse.



Ella no había dormido. Lo sabía por qué la escuché llorar durante toda la noche mientras mi padre la consolaba.



El desayuno fue rápido, no nos quedaba nada, ni comida ni nevera. Bebimos un vaso de leche cada uno mientras escuchábamos los estruendos de las explosiones, cada vez más fuertes y cada vez más cerca.  Los aviones se acercaban al centro de la ciudad y dejaban caer sus bombas sobre las casas.  Ya no quedaba casi ningún edificio en pie en la calle donde vivíamos, quizás tres o cuatro. Ya no era una ciudad.



No tenía muy claro que iba ser de nosotros, únicamente recuerdo a mi padre explicándome que debíamos salir de la ciudad y que nos marchábamos de viaje. Debíamos salir de la ciudad antes de que alguna bomba cayese sobre nuestra casa. No tenía claro a qué tipo de viaje se refería mi padre. ¿Nos íbamos al pueblo de la abuela? ¿Nos mudábamos a otra ciudad? No entendía nada de lo que pasaba a mi alrededor. ¿Qué era la guerra¿? ¿Por qué los aviones que antes me gustaban tanto cuando los veía pasar, ahora eran señal de destrucción y muerte?



Papá y mamá cogieron las dos bolsas con nuestra ropa y bajamos hasta la calle. Lo mismo de cada día, personas corriendo de un lado para otro, llantos, gritos y explosiones.



Mi tío Yasar nos esperaba en la esquina de la calle en su coche. Corrimos todo lo que pudimos pegados a las paredes de los edificios hasta que llegamos al coche y nos subimos. A pesar de que el coche tenía las ventanillas subidas, los ruidos de las explosiones y los gritos de la gente se escuchaban con claridad. Esquivando escombros y hombres armados, llegamos al límite de la ciudad, donde bajamos del coche.



– Hasta siempre, Yasar, hermano. Siempre te llevaré en mi corazón- Le dijo mi padre a mi tío con los ojos llenos de lágrimas.



Caminamos hasta las montañas. A medida que avanzábamos otras personas se unían a nuestra marcha. Éramos un grupo bastante grande cuando llegamos a la costa. Nunca había visto el mar, me pareció precioso, enorme y precioso. Por un estrecho camino bajamos hasta la playa. No pude resistir la tentación de correr a tocar el agua pero cuando estaba en la orilla, escuché a mi madre llamándome casi a gritos:



– Said, ven aquí ahora mismo- Me asusté y retrocedí. No acababa de entender por que mi madre se enfadaba tanto.



El día se hizo noche y seguíamos en aquella playa de rocas. Pequeños grupos de personas se reunían alrededor de fuegos improvisados. Hacía frío, mucho frío y me cobijé entre las piernas de mi padre, bajo su abrigo.



-¿Qué estamos esperando, Papá?- Le pregunté a mi padre mientras se me cerraban los ojos.



– Tranquilo, duerme- Me respondió.



Cuando desperté todavía era de noche. Mi padre me llevaba en brazos y me dejó en el suelo. Mis pies ya no notaban las duras rocas de la playa, ahora notaban algo blando, mojado y frío. Era una barca de plástico.



Papá, mamá y yo hicimos un ovillo bajo una manta en un rincón de aquella barca de plástico. Las personas de la playa continuaban subiendo a la barca y nuestro ovillo se hizo más pequeño. Algunos hombres empujaron la barca y notamos como se balanceaba en el agua. Recuerdo a mis padres rezar susurrando bajo la manta que nos cubría a los tres. Se escuchó un motor y notamos un fuerte impulso.

Pero esa noche el mar no quería amigos, embravecido, con mucha fuerza golpeaba la barca una y otra vez. Recuerdo que la barca de plástico llena de gente volcó y ya no recuerdo nada más.

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Said

 Said

Aquella mañana era diferente, la casa estaba fría y vacía. Papá y Mamá habían vendido todo lo que pudieron, los muebles, los electrodomésticos, los recuerdos, todo. Únicamente quedaban dos bolsas de plástico con ropa junto a la puerta en el pasillo. La puerta de mi habitación se abrió y vi la figura de mi madre acercarse a mi cama, me susurró:



– Said, ángel mío, es hora de levantarse.



Ella no había dormido. Lo sabía por qué la escuché llorar durante toda la noche mientras mi padre la consolaba.



El desayuno fue rápido, no nos quedaba nada, ni comida ni nevera. Bebimos un vaso de leche cada uno mientras escuchábamos los estruendos de las explosiones, cada vez más fuertes y cada vez más cerca.  Los aviones se acercaban al centro de la ciudad y dejaban caer sus bombas sobre las casas.  Ya no quedaba casi ningún edificio en pie en la calle donde vivíamos, quizás tres o cuatro. Ya no era una ciudad.



No tenía muy claro que iba ser de nosotros, únicamente recuerdo a mi padre explicándome que debíamos salir de la ciudad y que nos marchábamos de viaje. Debíamos salir de la ciudad antes de que alguna bomba cayese sobre nuestra casa. No tenía claro a qué tipo de viaje se refería mi padre. ¿Nos íbamos al pueblo de la abuela? ¿Nos mudábamos a otra ciudad? No entendía nada de lo que pasaba a mi alrededor. ¿Qué era la guerra¿? ¿Por qué los aviones que antes me gustaban tanto cuando los veía pasar, ahora eran señal de destrucción y muerte?



Papá y mamá cogieron las dos bolsas con nuestra ropa y bajamos hasta la calle. Lo mismo de cada día, personas corriendo de un lado para otro, llantos, gritos y explosiones.



Mi tío Yasar nos esperaba en la esquina de la calle en su coche. Corrimos todo lo que pudimos pegados a las paredes de los edificios hasta que llegamos al coche y nos subimos. A pesar de que el coche tenía las ventanillas subidas, los ruidos de las explosiones y los gritos de la gente se escuchaban con claridad. Esquivando escombros y hombres armados, llegamos al límite de la ciudad, donde bajamos del coche.



– Hasta siempre, Yasar, hermano. Siempre te llevaré en mi corazón- Le dijo mi padre a mi tío con los ojos llenos de lágrimas.



Caminamos hasta las montañas. A medida que avanzábamos otras personas se unían a nuestra marcha. Éramos un grupo bastante grande cuando llegamos a la costa. Nunca había visto el mar, me pareció precioso, enorme y precioso. Por un estrecho camino bajamos hasta la playa. No pude resistir la tentación de correr a tocar el agua pero cuando estaba en la orilla, escuché a mi madre llamándome casi a gritos:



– Said, ven aquí ahora mismo- Me asusté y retrocedí. No acababa de entender por que mi madre se enfadaba tanto.



El día se hizo noche y seguíamos en aquella playa de rocas. Pequeños grupos de personas se reunían alrededor de fuegos improvisados. Hacía frío, mucho frío y me cobijé entre las piernas de mi padre, bajo su abrigo.



-¿Qué estamos esperando, Papá?- Le pregunté a mi padre mientras se me cerraban los ojos.



– Tranquilo, duerme- Me respondió.



Cuando desperté todavía era de noche. Mi padre me llevaba en brazos y me dejó en el suelo. Mis pies ya no notaban las duras rocas de la playa, ahora notaban algo blando, mojado y frío. Era una barca de plástico.



Papá, mamá y yo hicimos un ovillo bajo una manta en un rincón de aquella barca de plástico. Las personas de la playa continuaban subiendo a la barca y nuestro ovillo se hizo más pequeño. Algunos hombres empujaron la barca y notamos como se balanceaba en el agua. Recuerdo a mis padres rezar susurrando bajo la manta que nos cubría a los tres. Se escuchó un motor y notamos un fuerte impulso.

Pero esa noche el mar no quería amigos, embravecido, con mucha fuerza golpeaba la barca una y otra vez. Recuerdo que la barca de plástico llena de gente volcó y ya no recuerdo nada más.

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Primera visita al pediatra

Una escapada de fin de semana solos mi esposa y yo: traje de baño, cholitas, toalla y ganas de ir a gozar la vida; ese pensamiento no dejaba de reproducirse en mi mente la primera vez que tuvimos que salir con la bebé, por supuesto a conocer al único primer hombre que está autorizado por […]

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Condicionamiento friki

Soy un friki. Sí. Creo que ha quedado claro a lo largo de los post que he estado escribiendo desde que empezó mi andadura en Dad Vader. Pienso, la verdad, que no hay nada mejor en el mundo que dar rienda suelta a tus pasiones. Pero también es cierto que tiene un peligro muy grande: […]

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Mamitis, Papitis o salto sin red.

Han estado en una batalla?

La mayoría de la gente no, y yo tampoco.

Pero si mucha noches de mi vida, sobre la madrugada, en la cama, la charla típica con mi mujer mientras nuestro hijo rueda por encima nuestro y cambia de posición 525 veces en 2 minutos (no da la cuenta, verdad?). Eso, eso es una batalla.

Pies hacia la almohada

Caballito sobre las piernas de mi mujer

Codazo (prohibido) a los testículos de papá (todos los reclamos son insuficientes)

Tetas rehén (cuando se sirve cual expendedora)

Salto  palomita y rebote

Vuelta a rodar

Codazos y patadas a cara, torso y zonas pudendas (cualquier réferi hubiese detenido el combate inmediatamente)

Todo este remolino de movimientos matizado por la charla de pareja, con las frases entrecortadas por los golpes.


Julieta- Basta Benjamin , por favorrrr (con la r muy acentuada)- de paso se cubre la cara de un par de golpes


Benjamin frena como si hubiese recibido una orden de sargento de caballería.

Y pone en marcha uno de sus grandes trucos: La seña internacional de hambre.

Con su manita en montoncito golpea su pecho y la lleva a la boca repitiendo ñam ñam ñam. Después, puede esperar dos segundos a que yo lo levante en brazos y lo lleve rumbo a una manzana o alguna masita o…directamente baja apresurado de la cama y decide por el autoservice.

Ya te tomó el tiempo- sonríe mi mujer-. Pero lo hace con esa mueca que tienen las madres sobre los padres y significa: “Ves? Hace lo que quiere con vos y te levanta y te pasea por el comedor la cocina la compu la tele los dibujitos y no hay promesa que  funcione para hacerlo volver a la cama si no es chillando”

Gracias mi amor.

Entendí.

No obstante, el pequeñuelo va al sillón, se acuesta, cierra los ojos y ambos sabemos que no estas durmiendo queridodemialmanomepodesengañarporquemeengañastesuficientesveces

Y  ríe con su actuación. Buena actuación para sus 26 meses. Muy buena.

Pero ya no puedes con tu padre, niño- dicen mis pensamientos con vos de anuncio americano de los ´50.

También me sonrío y lo llevo al cuarto. Esto puede desencadenar innumerables reacciones.

Nunca sueño.

Pero en nuestros cerebros de adultos cansados, es la sustancia que predomina: sueño.

Mi hermosa  Julieta adquirió la velocidad y destreza de una luchadora rusa para batallar con el crio, sus movimientos, la futura modorra y el esperado descanso. Confieso que solo le falta arrojarse desde la esquina del ring como en las luchas de Hulk Hogan o The Undertaker.

                                                            Luchar con The Undertaker
En mayor o menor grado, todos los niños que cruzan los 2 años desarrollan variantes a lo que se conoce como “mamitis”  el apego excesivo a la madre,

O “papitis”, a su padre. A la par del aumento de su autonomía en el mundo que lo rodea, necesitan de, casi siempre, su mamá para apoyarse e impulsarse en sus acciones y descubrimientos.

En la forma más soft, desarrollan su mamitis y papitis e incluso abuelitis para llevar adelante todos sus deseos. Limites? Quién quiere límites?

Mudanzas, hermanitos nuevos, horarios laborales, inicio de etapa jardín, cualquier otra circunstancia que intente modificar su universo será respondida con esa clase de adaptación.

Algunos Sres. padres se descolocan cuando sus hijos solo quieren estar con su madre, pero no lo hacen por rechazo a su figura, sino porque llevan ese acostumbramiento, esa rutina diaria con su madre que con su padre.

La autonomía va lográndose de mejor manera si es gradual. Así se va ganando la confianza con el mundo y con sus protagonistas.

Benjo no tiene mamitis o papitis. Pone su cara dramática y extiende los brazos alternando el padre de acuerdo a conseguir lo que quiere.

Apuesto que muchísimos padres tienen estas puestas en escena y sepan, son pasajeras.

De mayorcitos


Cuando el adolescente, cuando el adulto y hasta cuando el adulto ya tiene su propia familia, la mamitis pudo haberse quedado con él. Pero este bastón, este soporte, la mayoría de las veces tiene su fundamento en la búsqueda de aprobación, de aceptación. Esos insignificantes momentos donde el ninito buscaba su incipiente independencia en el mundo, tal vez fueron contenidos por mamá, retenidos con la mejor buena voluntad de evitar un raspón

Y por lo que sabemos, existe un momento en esta vida donde la caminata se realiza sin red. Más allá del apoyo de familiares, amigos y favorecedores. Más allá del muy confortable, seguro, reparador sostén de mamá.

Tal vez Edipo haga su entrada y esas ansias de posesión terminen construyendo un complejo.

Cuantos delicados, frágiles, sutiles momentos trae la crianza!

Por momentos me siento Humphrey Bogart en La reina africanasurcando los peligros del rio Ulanga en su barquito. Por más que conozcas las aguas lo inesperado salta de la vida misma porque es parte.

                                              USA 1951  Dir John Houston
A veces es como dice mi mujer en las noches de batalla familiar: Bueno…rodará de aquí para allá y luego calmará y viviremos este momento y con suerte vendrán otros. No es para tanto.

Por eso nacieron todas mis palabras en éste blog.

Bienvenidos! Bienvenidos a mis mañanas!

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Mamitis, Papitis o salto sin red.

Han estado en una batalla?

La mayoría de la gente no, y yo tampoco.

Pero si mucha noches de mi vida, sobre la madrugada, en la cama, la charla típica con mi mujer mientras nuestro hijo rueda por encima nuestro y cambia de posición 525 veces en 2 minutos (no da la cuenta, verdad?). Eso, eso es una batalla.

Pies hacia la almohada

Caballito sobre las piernas de mi mujer

Codazo (prohibido) a los testículos de papá (todos los reclamos son insuficientes)

Tetas rehén (cuando se sirve cual expendedora)

Salto  palomita y rebote

Vuelta a rodar

Codazos y patadas a cara, torso y zonas pudendas (cualquier réferi hubiese detenido el combate inmediatamente)

Todo este remolino de movimientos matizado por la charla de pareja, con las frases entrecortadas por los golpes.


Julieta- Basta Benjamin , por favorrrr (con la r muy acentuada)- de paso se cubre la cara de un par de golpes


Benjamin frena como si hubiese recibido una orden de sargento de caballería.

Y pone en marcha uno de sus grandes trucos: La seña internacional de hambre.

Con su manita en montoncito golpea su pecho y la lleva a la boca repitiendo ñam ñam ñam. Después, puede esperar dos segundos a que yo lo levante en brazos y lo lleve rumbo a una manzana o alguna masita o…directamente baja apresurado de la cama y decide por el autoservice.

Ya te tomó el tiempo- sonríe mi mujer-. Pero lo hace con esa mueca que tienen las madres sobre los padres y significa: “Ves? Hace lo que quiere con vos y te levanta y te pasea por el comedor la cocina la compu la tele los dibujitos y no hay promesa que  funcione para hacerlo volver a la cama si no es chillando”

Gracias mi amor.

Entendí.

No obstante, el pequeñuelo va al sillón, se acuesta, cierra los ojos y ambos sabemos que no estas durmiendo queridodemialmanomepodesengañarporquemeengañastesuficientesveces

Y  ríe con su actuación. Buena actuación para sus 26 meses. Muy buena.

Pero ya no puedes con tu padre, niño- dicen mis pensamientos con vos de anuncio americano de los ´50.

También me sonrío y lo llevo al cuarto. Esto puede desencadenar innumerables reacciones.

Nunca sueño.

Pero en nuestros cerebros de adultos cansados, es la sustancia que predomina: sueño.

Mi hermosa  Julieta adquirió la velocidad y destreza de una luchadora rusa para batallar con el crio, sus movimientos, la futura modorra y el esperado descanso. Confieso que solo le falta arrojarse desde la esquina del ring como en las luchas de Hulk Hogan o The Undertaker.

                                                            Luchar con The Undertaker
En mayor o menor grado, todos los niños que cruzan los 2 años desarrollan variantes a lo que se conoce como “mamitis”  el apego excesivo a la madre,

O “papitis”, a su padre. A la par del aumento de su autonomía en el mundo que lo rodea, necesitan de, casi siempre, su mamá para apoyarse e impulsarse en sus acciones y descubrimientos.

En la forma más soft, desarrollan su mamitis y papitis e incluso abuelitis para llevar adelante todos sus deseos. Limites? Quién quiere límites?

Mudanzas, hermanitos nuevos, horarios laborales, inicio de etapa jardín, cualquier otra circunstancia que intente modificar su universo será respondida con esa clase de adaptación.

Algunos Sres. padres se descolocan cuando sus hijos solo quieren estar con su madre, pero no lo hacen por rechazo a su figura, sino porque llevan ese acostumbramiento, esa rutina diaria con su madre que con su padre.

La autonomía va lográndose de mejor manera si es gradual. Así se va ganando la confianza con el mundo y con sus protagonistas.

Benjo no tiene mamitis o papitis. Pone su cara dramática y extiende los brazos alternando el padre de acuerdo a conseguir lo que quiere.

Apuesto que muchísimos padres tienen estas puestas en escena y sepan, son pasajeras.

De mayorcitos


Cuando el adolescente, cuando el adulto y hasta cuando el adulto ya tiene su propia familia, la mamitis pudo haberse quedado con él. Pero este bastón, este soporte, la mayoría de las veces tiene su fundamento en la búsqueda de aprobación, de aceptación. Esos insignificantes momentos donde el ninito buscaba su incipiente independencia en el mundo, tal vez fueron contenidos por mamá, retenidos con la mejor buena voluntad de evitar un raspón

Y por lo que sabemos, existe un momento en esta vida donde la caminata se realiza sin red. Más allá del apoyo de familiares, amigos y favorecedores. Más allá del muy confortable, seguro, reparador sostén de mamá.

Tal vez Edipo haga su entrada y esas ansias de posesión terminen construyendo un complejo.

Cuantos delicados, frágiles, sutiles momentos trae la crianza!

Por momentos me siento Humphrey Bogart en La reina africanasurcando los peligros del rio Ulanga en su barquito. Por más que conozcas las aguas lo inesperado salta de la vida misma porque es parte.

                                              USA 1951  Dir John Houston
A veces es como dice mi mujer en las noches de batalla familiar: Bueno…rodará de aquí para allá y luego calmará y viviremos este momento y con suerte vendrán otros. No es para tanto.

Por eso nacieron todas mis palabras en éste blog.

Bienvenidos! Bienvenidos a mis mañanas!

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Es cosa de hombres: necesitamos más hombres por la igualdad.

Tenemos novedades en #papanoara !

¿Pudiste ver ayer el programa de Salvados? ¿crees que hay desigualdades en la vida diaria? Me refiero a desigualdades entre sexos, entre géneros,… ¿has oído hablar de los hombres por la igualdad? Si tu respuesta es no… te sugiero que le eches un vistazo [o también a toda la conversación que generó el programa bajo la etiqueta #machismomata] Si quieres recuperar el Salvados sobre machismo, ya está disponible en Atresplayer: t.co/jcmggYHoKC — SALVADOS (Oficial) (@salvadostv) febrero 8, 2016 Si tu respuesta es si… seguramente estés de acuerdo en que nos queda mucha faena por hacer para acabar con esta situación. Lo primero que…

#dalegas

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Masculino, femenino

Hace unas semanas di un seminario intensivo sobre la trilogía de películas Antes del… de Richard Linklater. Hablando sobre las influencias cinematográficas de su última entrega, Antes del anochecer, le mostré a mis alumnos las últimas secuencias de Te querré siempre, de Roberto Rossellini, para contrastar el pesimismo del italiano con la esperanza del estadounidense. Pero en esa confrontación me saltó a la vista un detalle fundamental: el contraste entre la actitud machista y nada conciliadora del protagonista de Rossellini, George Sanders, y la inteligencia emocional y la ternura del de Linklater, Ethan Hawke. Uno representando al hombre clásico, a esa visión egoísta y patriarcal de la paternidad con la que nos hemos criado, y otro al hombre contemporáneo, que se cuestiona su lugar y/o función social y, dentro de sus limitaciones personales, intenta reajustarlas al contexto de cambio en el que vivimos.
Lo cual me recordó algo con lo que me he topado cada vez que he querido cuestionar, de alguna manera, el papel digamos instituido del hombre dentro de la crianza: el miedo a la castración. Camuflado, claro está, bajo reflexiones que, de no rascar demasiado, parecen perfectamente lógicas, pero que en realidad son puro sesgo cognitivo que esconde pura y dura inseguridad.
Por supuesto que es maravilloso defender públicamente la crianza respetuosa. Apostar por un enfoque de la paternidad distinto al de nuestros progenitores con la esperanza de establecer una relación más estrecha, más emocional, con nuestros propios hijos. Pero, ¿dónde queda esa intención si nos acabamos parapetando detrás de murallas emocionales heredadas? ¿Qué clase de cambio esperamos legar a las nuevas generaciones, si en realidad estamos perpeturando estereotipos heterocéntricos, aunque sea filtrándolos a través del humor –reinterpretándolos así como algo simpático, perdonable: se trata de una herramienta clásica para ganarse la simpatía de los demás–? Los niños, recordemos, aprenden por imitación, y si nosotros seguimos perpetuando micromachismos, aunque sean camuflados, vamos a seguir alimentando un bucle insostenible para una sociedad que necesita evolucionar.
Nos gusta pensar que nos cuestionamos cosas. Que profundizamos. Que escarbamos. Pero la realidad es que sólo lo hacemos en la superficie. Sin que nos haga demasiado daño, porque, en ese aspecto, seguimos arrastrando la gran mayoría de nuestros complejos infantiles. Es difícil, soy plenamente consciente, ponerse delante de uno mismo y plantearse de verdad, con toda la gravedad posible, si somos quienes de verdad nos gustaría ser. Hasta qué punto somos coherentes. Constructivos. Y fieles a nosotros mismos y a los que nos rodean. Lo sé, es mucho más sencillo, más cómodo, eludir ese autoanálisis y limitarse a mirar siempre hacia adelante. Pero también es mucho más empobrecedor.
Cuando apuntamos a M. en el registro civil, mi mujer y yo decidimos invertir el orden de nuestros apellidos como símbolo de igualdad entre nosotros. Como una forma de romper con lo establecido, de poner sobre la mesa nuestra visión crítica sobre los roles hombre/mujer. Pero también como gesto de amor hacia mi mujer, y, por qué no decirlo, una demostración pública de seguridad y de confianza en mí mismo. Mi identidad masculina no reside en las reglas y los condicionantes que la sociedad quiera imponerme, sino en mi propia certeza de la misma. Y, creedme, yo estoy profundamente seguro de ella.
Ésa es la imagen de masculinidad que quiero transmitirle a mi hijo. Es el ejemplo con el que quiero que crezca y se desarrolle. Y, espero, también mi granito de arena para transformar esta sociedad tan llenas de miedos y de limitaciones autoimpuestos en la que, parece ser, salirse de los esquemas marcados para los papás –¿de verdad hace falta que vuelva a aludir al absurdo de la figura del cazador-recolector en una sociedad en la que, en la mayoría de familias, tienen que trabajar los dos miembros de la pareja para llegar a fin de mes?– significa querer asumir el comportamiento de las mamás.
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Masculino, femenino

Hace unas semanas di un seminario intensivo sobre la trilogía de películas Antes del… de Richard Linklater. Hablando sobre las influencias cinematográficas de su última entrega, Antes del anochecer, le mostré a mis alumnos las últimas secuencias de Te querré siempre, de Roberto Rossellini, para contrastar el pesimismo del italiano con la esperanza del estadounidense. Pero en esa confrontación me saltó a la vista un detalle fundamental: el contraste entre la actitud machista y nada conciliadora del protagonista de Rossellini, George Sanders, y la inteligencia emocional y la ternura del de Linklater, Ethan Hawke. Uno representando al hombre clásico, a esa visión egoísta y patriarcal de la paternidad con la que nos hemos criado, y otro al hombre contemporáneo, que se cuestiona su lugar y/o función social y, dentro de sus limitaciones personales, intenta reajustarlas al contexto de cambio en el que vivimos.
Lo cual me recordó algo con lo que me he topado cada vez que he querido cuestionar, de alguna manera, el papel digamos instituido del hombre dentro de la crianza: el miedo a la castración. Camuflado, claro está, bajo reflexiones que, de no rascar demasiado, parecen perfectamente lógicas, pero que en realidad son puro sesgo cognitivo que esconde pura y dura inseguridad.
Por supuesto que es maravilloso defender públicamente la crianza respetuosa. Apostar por un enfoque de la paternidad distinto al de nuestros progenitores con la esperanza de establecer una relación más estrecha, más emocional, con nuestros propios hijos. Pero, ¿dónde queda esa intención si nos acabamos parapetando detrás de murallas emocionales heredadas? ¿Qué clase de cambio esperamos legar a las nuevas generaciones, si en realidad estamos perpeturando estereotipos heterocéntricos, aunque sea filtrándolos a través del humor –reinterpretándolos así como algo simpático, perdonable: se trata de una herramienta clásica para ganarse la simpatía de los demás–? Los niños, recordemos, aprenden por imitación, y si nosotros seguimos perpetuando micromachismos, aunque sean camuflados, vamos a seguir alimentando un bucle insostenible para una sociedad que necesita evolucionar.
Nos gusta pensar que nos cuestionamos cosas. Que profundizamos. Que escarbamos. Pero la realidad es que sólo lo hacemos en la superficie. Sin que nos haga demasiado daño, porque, en ese aspecto, seguimos arrastrando la gran mayoría de nuestros complejos infantiles. Es difícil, soy plenamente consciente, ponerse delante de uno mismo y plantearse de verdad, con toda la gravedad posible, si somos quienes de verdad nos gustaría ser. Hasta qué punto somos coherentes. Constructivos. Y fieles a nosotros mismos y a los que nos rodean. Lo sé, es mucho más sencillo, más cómodo, eludir ese autoanálisis y limitarse a mirar siempre hacia adelante. Pero también es mucho más empobrecedor.
Cuando apuntamos a M. en el registro civil, mi mujer y yo decidimos invertir el orden de nuestros apellidos como símbolo de igualdad entre nosotros. Como una forma de romper con lo establecido, de poner sobre la mesa nuestra visión crítica sobre los roles hombre/mujer. Pero también como gesto de amor hacia mi mujer, y, por qué no decirlo, una demostración pública de seguridad y de confianza en mí mismo. Mi identidad masculina no reside en las reglas y los condicionantes que la sociedad quiera imponerme, sino en mi propia certeza de la misma. Y, creedme, yo estoy profundamente seguro de ella.
Ésa es la imagen de masculinidad que quiero transmitirle a mi hijo. Es el ejemplo con el que quiero que crezca y se desarrolle. Y, espero, también mi granito de arena para transformar esta sociedad tan llenas de miedos y de limitaciones autoimpuestos en la que, parece ser, salirse de los esquemas marcados para los papás –¿de verdad hace falta que vuelva a aludir al absurdo de la figura del cazador-recolector en una sociedad en la que, en la mayoría de familias, tienen que trabajar los dos miembros de la pareja para llegar a fin de mes?– significa querer asumir el comportamiento de las mamás.
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Ha habido un despertar… ¿Lo has sentido?

Yo sí. Yo sí que lo he sentido, pero tengo claro que el titular va con retraso o tiene lag, ya que el despertar tuvo lugar hace tiempo ¡Mi pequeña Piedra Pómez tiene ya tres meses! Recuerdo el 7 de noviembre con total nitidez. Fue un día maravilloso. La sensación fue superior a cuando reservé el Zelda […]

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Vuelan tus años

¡Cumples 5 años! Son muchos días aprendiendo, cambiando, evolucionando, preguntando, jugando, enfadándote, alegrándote, llorando y riendo. Yo cumplo cinco años siendo tu padre, que son cinco años de magia, de […]

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CO-Lecho ¿si o no?

Una de las cosas que más he disfrutado en este proceso ha sido lo que los expertos denominan “CO-Lecho” y no es más que compartir el lugar donde papá y mamá duermen, con el bebé. Debo decir que el hecho de que mi Sofi haya nacido antes de tiempo es una ventaja, pues habrán notado […]

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SER SEGON/A

[Puedes leerlo en castellano aquí] Fa poc l’Arlet va fer 18 mesos (1 any i mig, encara està en aquella edat que es diuen els mesos…), 18 mesos que han passat volant, però no només aquests mesos, l’Arlet en si està passant molt ràpid. I amb això no vull dir que ella sigui ràpida (de…
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La sinopsis…valor y al toro.

El escarnio publico es algo que da mucho miedo a la mayoría, y supongo que con razón, que te saquen las tiras de pellejo públicamente, ensalzando justo lo que tu preferirías ocultar, no debe molar mucho, la verdad. Yo tengo la suerte de que los selectos lectores de este humilde blog nunca, hasta la fecha, me han tirado de las orejas, solo un poco, hace mucho tiempo (y con cariño) la Sta. Desblogger
Por eso, lo de subir una sinopsis de lo que estoy escribiendo, en principio me pareció buena idea, y por ahora me lo sigue pareciendo, espero pensar igual dentro de unos días, Sin mas dilación, allá va.

Tras conseguir, por fin, un papel protagonista en una serie televisiva histórica, que alcanza bastante éxito, El actor malagueño Lucas E. decide cumplir el sueño de su vida, se embarca en un viaje que consiste en dar la vuelta al mundo a lomos de su moto, un viaje que planea, duraría casi 2 años.

Poco tiempo después, un excéntrico millonario y su bien pagado equipo de científicos, encuentran en unas catacumbas, bajo un campo de concentración nazi, un individuo que sufrió unos terribles experimentos para convertirlo en un super-soldado indestructible del Tercer Reich. Por desgracia los efectos conseguidos son muy diferentes, y aunque el individuo, inexplicablemente vivo tras hibernar aletargado mas de 70 años, tiene una agresividad extrema, y una resistencia sobrehumana, carece de cualquier tipo de raciocinio, atacándolos, y contagiándoles su destructivo «virus». Esto desarrolla una epidemia que se extiende globalmente, con la ayuda de un grupo de fanáticos de la subcultura zombie, que ven su oportunidad de ser alguien por fin, en un nuevo orden mundial.

Cuando Lucas desembarca con su moto en Brasil, tras una semana de navegación, el caos es generalizado, el mundo se derrumba ante sus ojos, y la única opción que contempla es volver a casa con su familia, aunque para ello tenga que terminar su viaje alrededor del mundo, un mundo infestado de criaturas enloquecidas, despiadadas y asesinas.

Su amigo y vecino,
El padrestresado.

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La sinopsis…valor y al toro.

El escarnio publico es algo que da mucho miedo a la mayoría, y supongo que con razón, que te saquen las tiras de pellejo públicamente, ensalzando justo lo que tu preferirías ocultar, no debe molar mucho, la verdad. Yo tengo la suerte de que los selectos lectores de este humilde blog nunca, hasta la fecha, me han tirado de las orejas, solo un poco, hace mucho tiempo (y con cariño) la Sta. Desblogger
Por eso, lo de subir una sinopsis de lo que estoy escribiendo, en principio me pareció buena idea, y por ahora me lo sigue pareciendo, espero pensar igual dentro de unos días, Sin mas dilación, allá va.

Tras conseguir, por fin, un papel protagonista en una serie televisiva histórica, que alcanza bastante éxito, El actor malagueño Lucas E. decide cumplir el sueño de su vida, se embarca en un viaje que consiste en dar la vuelta al mundo a lomos de su moto, un viaje que planea, duraría casi 2 años.

Poco tiempo después, un excéntrico millonario y su bien pagado equipo de científicos, encuentran en unas catacumbas, bajo un campo de concentración nazi, un individuo que sufrió unos terribles experimentos para convertirlo en un super-soldado indestructible del Tercer Reich. Por desgracia los efectos conseguidos son muy diferentes, y aunque el individuo, inexplicablemente vivo tras hibernar aletargado mas de 70 años, tiene una agresividad extrema, y una resistencia sobrehumana, carece de cualquier tipo de raciocinio, atacándolos, y contagiándoles su destructivo «virus». Esto desarrolla una epidemia que se extiende globalmente, con la ayuda de un grupo de fanáticos de la subcultura zombie, que ven su oportunidad de ser alguien por fin, en un nuevo orden mundial.

Cuando Lucas desembarca con su moto en Brasil, tras una semana de navegación, el caos es generalizado, el mundo se derrumba ante sus ojos, y la única opción que contempla es volver a casa con su familia, aunque para ello tenga que terminar su viaje alrededor del mundo, un mundo infestado de criaturas enloquecidas, despiadadas y asesinas.

Su amigo y vecino,
El padrestresado.

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