PREMIER PEPPA PIG. LAS BOTAS DE ORO

En casa de Los Ángeles de Papi somos muy fan de Peppa Pig. Bueno, básicamente, la peque de la casa es la que es fanática de la serie. Así que cuando desde papás blogueros se nos habló de la posibilidad de ir a la premiere de un capítulo especial al cine, no dudamos en apuntarnos.

LA PREVIA

Como el día anterior tuvimos sarao familiar, nos costó salir de casa, así que llegamos unos minutos antes de empezar la proyección y no pudimos disfrutar de todo lo que habían montado. Mi Santa tuvo la brillante idea de entrar directamente en la sala para coger sitio y yo me puse en la cola para hacernos una foto con la familia Pig al completo.

Tuvimos suerte porque como iba a empezar la película, no había casi nadie en la fila, así que no tardamos nada en hacernos la foto. Teníamos la esperanza de que nos reconocieran porque a finales de verano también estuvimos con ellos en el Centro Comercial La Vaguada, pero claro, con tanto flash, seguro que les costaba fijarse.

El sitio que cogió mi Santa era perfecto. Y no por lo bien situado que estaba, si no porque nos tocó cerca de una de esas personas que solo conoces por las redes sociales y que tienes unas ganas locas de conocer, Pablo Lorenzo, el Vlogger que está detrás de FamilyManVlog.

Y si eso no era ya la leche, Pablo estaba hablando con Iván Santacruz, al que le he visto (y estoy pensando hacerle la competencia, pero solo en mi casa así que tranquilo) y disfrutado muchas veces en su canal de YouTube de Un Papá Mago haciendo MAGIA. Fue algo increíble. Además se nos unió (a este ya tenía el placer de conocerle) Raúl aka El Papá Cavernícola por lo que fue una previa casi perfecta (me hubiese gustado disfrutar más de ellos).

LA PROYECCIÓN

Consta de dos capítulos más largos de lo habitual (quince minutos cada uno) y siete capítulos inéditos en televisión. El primero es el de Las Botas de Oro que todos hemos visto anunciado. Sin hacer spoilers, mamá Pato le roba las botas a Peppa y empieza una persecución muy loca y disparatada de la familia y amigos de Peppa en busca de las botas desaparecidas. Los demás capítulos siguen la línea de siempre, la señora Rabbit y sus múltiples empleos, las disputas entre Peppa y su mejor amiga Suzy, la llegada de un nuevo compañero al cole…

He de decir que dependiendo de la edad del peque se puede hacer pesado. La mía, a sus cuatro años ya está acostumbrada a ir al cine (su mayor hito es haber visto el Episodio VII de Star Wars como una campeona) y aguanta bien pero había niños más pequeños que según iban avanzando los capítulos se les veía moverse, levantarse y distraerse.

LA POST PELÍCULA

He de confesar, que no corrimos para llegar porque sabíamos que las actividades que habían montado iban a seguir funcionando después de la película. Así que cuando salimos pudimos disfrutar de una gymkana deportiva de Mr Potato, lanzarnos por un enorme Dinosaurio de George y jugar un ratito en la Clase de Madame Gazelle. Se nos quedó en el tintero pasarnos por el mural de reciclaje.

CONCLUSIÓN

Para mí la mañana estuvo genial porque pude desvirtualizar a Pablo e Iván y por volver a ver a Raúl. Y estuvo perfecta para mi peque porque disfrutó de Peppa en vivo y en pantalla grande. Además se llevo un botín en forma de revista (aunque como fan ya la tenía) y de muñeco (una Peppa con botas de oro).

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VIERNES DANDO LA NOTA #62: CADA NUEVE DE NOVIEMBRE

Sí, amigos de los #VDLN, esta semana hemos pasado el nueve de noviembre y ya sabéis que pasa ese día, ¿no?. Efectivamente que ella recibe versos, flores y siempre sin tarjeta.

Esta canción que todos conocemos la cantó Cecilia

La popularizó Manzanita

Y la elevó al humor Académica Palanca

Y como siempre yo os pido que votéis por vuestra favorita en esta batalla de Versiones de Canciones.

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VIERNES DANDO LA NOTA #62: CADA NUEVE DE NOVIEMBRE

Sí, amigos de los #VDLN, esta semana hemos pasado el nueve de noviembre y ya sabéis que pasa ese día, ¿no?. Efectivamente que ella recibe versos, flores y siempre sin tarjeta.

Esta canción que todos conocemos la cantó Cecilia

La popularizó Manzanita

Y la elevó al humor Académica Palanca

Y como siempre yo os pido que votéis por vuestra favorita en esta batalla de Versiones de Canciones.

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Viernes dando la nota #175: La Máquina

Rage Against The Machine – Sleep now in the fire / Calm like a bomb

Cortito y al pie. Semana de baño de realidad y de asombro colectivo. De mucha gente que piensa que la democracia sigue siendo aquello que nos contaban hace tanto tiempo. Incluso que la tan cacareada democracia es algo parecido a esto de elegir de entre lo malo, lo peor. Al final, gana siempre la banca, apuestes por lo que apuestes. Y los perdedores están, estamos, condenados de antemano, desde antes siquiera de empezar la partida. Ningún dios juega a los dados. Memos aún los que manejan las reglas a su antojo, y nos dejan vivir, consumir y votar a golpe de telediario y concursos, en nuestra propia cámara de eco. Según Tom Morello, guitarra y uno de los líderes de Rage Against The Machine, la «Máquina» –el «sistema»– representa la globalización, el neoliberalismo, la alienación, el racismo, la brutalidad, la élite, la ignorancia…

Michel Moore fue detenido durante una hora cuando dirigía la grabación de este vídeoclip de Rage Against The Machine, que fueron tachados de antisemitas y proterroristas. La bolsa de Wall Street tuvo que ser cerrada aquel día, no fuera que por un concierto se perdiera el dinero de alguien. El tema del año 99 trata temas como el belicismo, la esclavitud y la codicia del establishment estadounidense. Muy a cuento. De ahí que os ponga el vídeo en vez de un directo como suelo hacer. Ya pensaba traer esta semana –o alguna de las próximas, ya tocaba– a los RATM, pero no podía dejar pasar que precisamente en este clip aparece un personaje con una pancarta pidiendo el voto para Donald Trump en el 2000. (minuto 1:04)

Hay una masa de gente sin techo.
Un prisión por llenar.
Está el alma de una tierra que lee «No pegar carteles».
Hay una huelga, y un cordón de policías afuera de esta fábrica.
Hay un derecho a obedecer.
Y un derecho a matar.

Lo dicho. Este mundo es cada vez más raro. Espero que la semana que viene, más. Sed libres.

¡Feliz #VDLN! ¡Y que la Fuerza os acompañe!
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Gracias a todos por participar. ¡Y a dar la nota!

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Elecciones en EEUU: Gary Barker: “Pensábamos que estábamos ganando, pero es hora de volver al trabajo, la lucha por la igualdad debe continuar”

Quiero compartir la reflexión que nos ha enviado mi colega Gary Barker sobre la victoria de Trump en las elecciones en los Estados Unidos. Tal vez pecamos de optimismo, y nos excedimos en las luchas intestinas, idealismos estériles, desconfianzas, sectarismos…Tal … Seguir leyendo

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Crear nuevo Usuario SQL y añadirlo a la Base de Datos Azure

Últimamente estoy trabajando mucho con bases de datos SQL en AZURE como Servicio. Es decir, contratamos a Microsoft el Servicio de Base de Datos SQL hospedado en Azure. Nos ahorramos la necesidad de tener un Servidor SQL y sus respectivas licencias (servidor y SQL) https://azure.microsoft.com/es-es/pricing/details/sql-database/ Una vez tengáis configurado el Servicio (lo veremos en un […]

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LA MASCULINIDAD SEGÚN TRUMP

Durante la campaña electoral, el New York Times dedicó varios artículos a reflexionar sobre qué modelo de masculinidad suponía el entonces candidato Donald Trump. Por ejemplo, Claire Cain Miller se preguntaba “¿Qué están aprendiendo nuestros hijos de Donald Trump?” (http://www.nytimes.com/2016/10/18/upshot/what-our-sons-are-learning-from-donald-trump.html?_r=1), Peggy Orestein describía “Cómo ser un hombre en la era de Trump” (http://www.nytimes.com/2016/10/16/opinion/sunday/how-to-be-a-man-in-the-age-of-trump.html?_r=1) o Susan Chira analizaba la visión del candidato sobre la masculinidad (http://www.nytimes.com/interactive/projects/cp/opinion/clinton-trump-second-debate-election-2016/donald-trumps-faulty-vision-of-manhood). Esta última periodista concluía que las elecciones del día 8 determinarían, entre otras muchas cuestiones, en qué versión de la masculinidad creemos o bien cuál elegimos para inventar el futuro. 
Vistos los resultados parece evidente qué modelo ha sido el triunfante y, por lo tanto, qué referente se está ofreciendo al planeta en cuanto a la subjetividad masculina y a los caracteres que pueden hacerla exitosa. Tal vez sería demasiado osado afirmar que todos los hombres llevamos un Trump dentro, como en su día pensé que todos los italianos llevaban en sus adentros  un Berlusconi, pero no creo que sea exagerado decir que casi todos los hombres seguimos respondiendo a unas determinadas expectativas de género que coinciden con las que llevadas a su extremo más caricaturesco representa el presidente electo norteamericano. Es decir, el sujeto depredador, competitivo, ambicioso, individualista, necesitado de demostrar su hombría exitosa ante sí mismo y ante sus pares, conquistador en lo económico y en lo sexual, hecho a sí mismo para elevarse hacia la verticalidad. Un sujeto que, en paralelo, tiende a cosificar a las mujeres, las convierte con frecuencia en meros objetos sexuales, las exhibe como logros  heroicos y, last but non least, las domestica en los espacios donde tradicionalmente ellas se ocupan de mantener el contrato que nos permite a nosotros actuar como la parte privilegiada del pacto.
El triunfo de Trump ha sido, entre otras muchas cosas, el de una subjetividad masculina que en la última década no deja de alimentarse de un rearme patriarcal y que es la perfecta aliada de un neoliberalismo que entiende que la ley de la selva es la que mejor puede regular las oportunidades de cada cual. Por lo tanto, nuestra sorpresa no debería haber sido tan mayúscula, porque junto a otros complejos factores  – la crisis de legitimidad del sistema,  la incapacidad de las fuerzas progresistas para construir proyectos ilusionantes, el miedo que nos hace  más vulnerables, la espectacularización de la vida política – , Trump es la representación más fiel, evidentemente llevada al extremo, del modelo androcéntrico que hoy por hoy sigue siendo hegemónico. Tal y como comprobamos cada día en las películas que se consumen masivamente en todo el mundo, en las imágenes que difunden los medios de comunicación o en las actitudes y valores que vemos cómo los y las adolescentes reproducen como si no hubiera otra alternativa. Es decir, Trump es la máxima y mejor expresión de estos tiempos de neoliberalismo sexual que con tanta precisión ha analizado Ana de Miguel en su último libro. Y nos equivocamos si creemos que es una rara avis, una excepción o una singularidad de un país que es capaz de lo mejor pero también de lo peor. El presidente electo norteamericano es la prueba más evidente de una enfermedad que corroe las democracias, todas las democracias, y que tiene uno de sus virus esenciales en la prórroga de un sistema sexo/género que provoca desigualdades brutales desde el punto de vista político, económico, social y cultural. Y ese sistema, que se traduce, insisto, en toda una serie de privilegios de los que gozamos mayoritariamente los hombres que formamos el stablishment del patriarcado, es el núcleo de todas las situaciones de vulnerabilidad que recorren el planeta, ya que la brecha de género es la que continúa dividiendo jerárquicamente la Humanidad en dos mitades.
Las periodistas del New York Times se preguntaban por el modelo que los niños americanos, y por supuesto las niñas en paralelo, estaban recibiendo a través de las actuaciones públicas de Trump. Las respuestas se han amplificado desde el momento en que dicho individuo ha arrasado en las urnas y se ha convertido en el presidente de la nación más poderosa del mundo, lo cual conlleva un mensaje perverso desde el punto de vista de la  prolongación de una masculinidad hegemónica que invisibiliza no solo las reivindicaciones de las mujeres feministas sino también las formas alternativas de ser hombre en pleno siglo XXI. Un triunfo que se ha visto alentado además por una mujer candidata que no ha sido precisamente a lo largo de su trayectoria un ejemplo de mujer feminista y rompedora con los débitos patriarcales, más bien al contrario, y que durante décadas ha sido cómplice de las peores expresiones que implica el ejercicio masculino y violento del poder. Algo que por ejemplo una mujer tan poco sospechosa de ser republicana como Susan Sarandon explicó con rotundidad durante la campaña electoral. 
Frente a este asedio a las bases mismas de la democracia, la respuesta no puede ser otra que más 
feminismo entendido desde la triple exigencia que plantea Nancy Fraser. Es decir, un feminismo que atienda a las cuestiones de identidad, de participación y de redistribución de bienes y recursos. O lo que es lo mismo, un feminismo que baje de las púlpitos elitistas y se conjugue en plural, que se nutra de lo socialmente diverso y que no olvide la intersección de discriminaciones que azotan  a las mujeres más vulnerables del planeta. Un reto que ha de ir de la mano de la deconstrucción de una masculinidad estilo Trump que solo nos puede llevar al fracaso como género humano.  Solo desde la suma de estos objetivos podremos inventar el futuro, y con él reinventar una izquierda que hoy por hoy se lo pone tan fácil a señores como el marido de Melania.

Publicado en THE HUFFINGTON POST, 10-11-2016:
http://www.huffingtonpost.es/octavio-salazar/la-masculinidad-segun-tru_b_12879822.html

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Trumpsformers

  Presidente Trump. Hecatombe dicen muchos. Aquí todo el mundo se queja. Y me da en la nariz que lo que hay es mucha hipocresía. ¡Cómo va a salir el PP después de tanta corrupción! ¡Tranquilo que el Breixit no será una realidad! ¿Trump? ¡Qué va! ¡Ni de coña! Y todo esto lo dicen en […]

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26. Empieza a Gatear

Hasta ahora el bollete era como una mopa con ojos, se pasaba el día en el suelo jugando y cuando quería desplazarse parecía Rambo arrastrando las piernas. Poco a poco le fuimos incentivando para que empezara a gatear, le poníamos juguetes casi a su alcance para que intentara llegar, le movíamos las piernitas y las…
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Solo un Hijo

Primero que nada, quiero comentar que no tengo nada en contra de las familias numerosas, las que tienen más de dos, tres, cuatro y hasta más hijos, a mí me encantaría tener un hijo más y si es mujer mucho mejor. Ahora que ya dije esto puedo contarles lo que sigue.
En lo que va de estos tres años en el que somos padres nos habrán preguntado unas cuchumil quinientas treinta y dos veces «¿y para cuando el segundo?» y nos hacen comentarios de que siempre es bueno que mi hija tenga un hermanito para poder jugar o para que puedan protegerse y ayudarse cuando sean grandes y nosotros los viejos ya no estemos. Nosotros, que ya no somos tan jóvenes como hace 20 años, y les respondemos con una sonrisa explicando de forma sencilla que lamentablemente no está dentro de nuestros planes, es una respuesta simple pero contundente a la vez. Ahora si consideramos todas las variables, tener un segundo hijo involucra muchas más cosas de las que uno realmente ve en primera instancia. Considerando que mi hija tiene más de tres años ahora vemos las cosas con mucha más claridad.
Primero mi caso, yo soy hijo único, fui criado únicamente por mi mamá, quien hizo el papel de ambos padres durante toda mi etapa de crecimiento y desarrollo, mi papá nunca formó parte de mi vida, así que de hermanos, cero, no caen de los árboles como las manzanas, pero primos si tengo y varios, aunque no cumplen con el perfil de un hermano se acercan bastante. Yo crecí casi solo, jugaba solo, hacia mis tareas solo y así fui creciendo, casi solo. Mi familia siempre estuvo presente todo el tiempo, por eso mis abuelos son como mis papás y los hermanos de mi mamá son como mis hermanos, la palabra «tío» sólo se aplica más a las amistades de mis abuelos, todos los demás tienen nombres propios. Pero regresando al hecho de no tener hermanos con quienes jugar, no se me complico para nada, no me causo ningún tipo de problema o estrago en mi niñez, aunque tal vez podría considerar que el ser introvertido fue una etapa más crecimiento y aprendizaje, hoy soy todo lo contrario.
De mi esposa, Mary, ella si tiene varios hermanos, uff, son como 6, ahí si he visto durante todo el tiempo que llevamos juntos situaciones de alegría y de lucha sin cuartel, porque no todo es color de rosa entre hermanos, siempre hay situaciones de roce que pasan desde cosas tan tontas, como por ejemplo, ¿dónde está mi cartera?, ¿quién agarro X cosa? y la clásica ¿porque te pusiste eso si es mío y lo acabo de comprar?, cosas que pasan cuando todas son mujeres, porque los hermanos de Mary ya son mayores y para cuando llegué a su vida ya eran independientes, pero las hermanas menores aún estaban en la misma casa, así que ya se imaginaran.
Es cierto que antiguamente la cantidad de hijos por familia era numerosa, sino pregúntenle a sus abuelos, no había familias de un solo hijo, esos eran casos extraños, mi mamá tiene 4 hermanos más y otras familias cercanas con las que he crecido tienen como mínimo dos y he visto hasta familias de 7, 8 y 12 hermanos, ¿será porque no había televisión por cable en esa época?, sin embargo, las familias numerosas llenaban el hogar de vida, siempre se apoyaban y solo les importaba jugar, trabajar y vivir, no había la presión laboral que existe hoy en día, no habían tantos estudiosos universitarios como los hay ahora, las labores eran heredadas de generación en generación y así se pasaban los años. Ahora tienes que estudiar una carrera, una maestría y un doctorado y eso quita mucho tiempo.

Regresando al tema en cuestión, yo soy consciente que no podría darle la vida que merece a un segundo hijo, económicamente hablando y también de tiempo, además que el físico no rendiría lo suficiente al tratar de corretear a dos pequeños a la vez. Considerando que la experiencia vivida durante el embarazo anterior, las «n» complicaciones que tuvimos que pasar durante siete de los nueve meses fueron terribles, desde un internamiento de tres días, náuseas, vómitos y alto riesgo, no pondría nuevamente a mi esposa entre la vida y la muerte, menos aún si ya tenemos alguien que depende de nosotros, así me digan lo que sea y que tengamos realmente todas las ganas del mundo de tener un segundo hijo, es algo muy complicado, tal vez podríamos, de repente, quien sabe, adoptar más adelante, es una alternativa que ha estado dando vueltas en nuestras cabezas, pero por ahora nada de nada.

Estamos bastante tranquilos con lo que tenemos y con lo que somos, vamos un paso a la vez, con paciencia y buen humor estamos aprendiendo miles de cosas sobre nuestras nuevas responsabilidades, felices y contentos.

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Solo un Hijo

Primero que nada, quiero comentar que no tengo nada en contra de las familias numerosas, las que tienen más de dos, tres, cuatro y hasta más hijos, a mí me encantaría tener un hijo más y si es mujer mucho mejor. Ahora que ya dije esto puedo contarles lo que sigue.
En lo que va de estos tres años en el que somos padres nos habrán preguntado unas cuchumil quinientas treinta y dos veces «¿y para cuando el segundo?» y nos hacen comentarios de que siempre es bueno que mi hija tenga un hermanito para poder jugar o para que puedan protegerse y ayudarse cuando sean grandes y nosotros los viejos ya no estemos. Nosotros, que ya no somos tan jóvenes como hace 20 años, y les respondemos con una sonrisa explicando de forma sencilla que lamentablemente no está dentro de nuestros planes, es una respuesta simple pero contundente a la vez. Ahora si consideramos todas las variables, tener un segundo hijo involucra muchas más cosas de las que uno realmente ve en primera instancia. Considerando que mi hija tiene más de tres años ahora vemos las cosas con mucha más claridad.
Primero mi caso, yo soy hijo único, fui criado únicamente por mi mamá, quien hizo el papel de ambos padres durante toda mi etapa de crecimiento y desarrollo, mi papá nunca formó parte de mi vida, así que de hermanos, cero, no caen de los árboles como las manzanas, pero primos si tengo y varios, aunque no cumplen con el perfil de un hermano se acercan bastante. Yo crecí casi solo, jugaba solo, hacia mis tareas solo y así fui creciendo, casi solo. Mi familia siempre estuvo presente todo el tiempo, por eso mis abuelos son como mis papás y los hermanos de mi mamá son como mis hermanos, la palabra «tío» sólo se aplica más a las amistades de mis abuelos, todos los demás tienen nombres propios. Pero regresando al hecho de no tener hermanos con quienes jugar, no se me complico para nada, no me causo ningún tipo de problema o estrago en mi niñez, aunque tal vez podría considerar que el ser introvertido fue una etapa más crecimiento y aprendizaje, hoy soy todo lo contrario.
De mi esposa, Mary, ella si tiene varios hermanos, uff, son como 6, ahí si he visto durante todo el tiempo que llevamos juntos situaciones de alegría y de lucha sin cuartel, porque no todo es color de rosa entre hermanos, siempre hay situaciones de roce que pasan desde cosas tan tontas, como por ejemplo, ¿dónde está mi cartera?, ¿quién agarro X cosa? y la clásica ¿porque te pusiste eso si es mío y lo acabo de comprar?, cosas que pasan cuando todas son mujeres, porque los hermanos de Mary ya son mayores y para cuando llegué a su vida ya eran independientes, pero las hermanas menores aún estaban en la misma casa, así que ya se imaginaran.
Es cierto que antiguamente la cantidad de hijos por familia era numerosa, sino pregúntenle a sus abuelos, no había familias de un solo hijo, esos eran casos extraños, mi mamá tiene 4 hermanos más y otras familias cercanas con las que he crecido tienen como mínimo dos y he visto hasta familias de 7, 8 y 12 hermanos, ¿será porque no había televisión por cable en esa época?, sin embargo, las familias numerosas llenaban el hogar de vida, siempre se apoyaban y solo les importaba jugar, trabajar y vivir, no había la presión laboral que existe hoy en día, no habían tantos estudiosos universitarios como los hay ahora, las labores eran heredadas de generación en generación y así se pasaban los años. Ahora tienes que estudiar una carrera, una maestría y un doctorado y eso quita mucho tiempo.

Regresando al tema en cuestión, yo soy consciente que no podría darle la vida que merece a un segundo hijo, económicamente hablando y también de tiempo, además que el físico no rendiría lo suficiente al tratar de corretear a dos pequeños a la vez. Considerando que la experiencia vivida durante el embarazo anterior, las «n» complicaciones que tuvimos que pasar durante siete de los nueve meses fueron terribles, desde un internamiento de tres días, náuseas, vómitos y alto riesgo, no pondría nuevamente a mi esposa entre la vida y la muerte, menos aún si ya tenemos alguien que depende de nosotros, así me digan lo que sea y que tengamos realmente todas las ganas del mundo de tener un segundo hijo, es algo muy complicado, tal vez podríamos, de repente, quien sabe, adoptar más adelante, es una alternativa que ha estado dando vueltas en nuestras cabezas, pero por ahora nada de nada.

Estamos bastante tranquilos con lo que tenemos y con lo que somos, vamos un paso a la vez, con paciencia y buen humor estamos aprendiendo miles de cosas sobre nuestras nuevas responsabilidades, felices y contentos.

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¡Que te pillo!

Cuando digo esas 3 palabras lo más normal es que el HermanoMenor estalle en risas. Da igual el momento del día, da igual su estado de ánimo, da igual lo que está haciendo, da igual el tono en el que se lo diga, da igual en el volumen en el que lo diga. El resultado siempre es similar.
Eso sí, no os penséis que estoy todo el día diciéndoselo aunque sea algo muy divertido porque no quiero desgastar la magia del momento… Es una sorpresa, un cambio de ritmo, una válvula de escape, un momento de descargar tensiones.
Hay un momento del día en el que parece que esta situación se está volviendo algo más habitual pero no por ello menos divertida: cuando hay que ir a la cama; tras lavarse los dientes emprendemos el camino hacia la habitación, solo o acompañado de su hermana y/o su madre… es ahí cuando empieza mi particular acoso diciéndole ¡Que te pillo! una y otra vez haciendo que le dé una risa floja. Como mucho será capaz de articular un ‘Pillo no’ (que te pillo no) entre carcajadas mientras va subiendo las escaleras a su ritmo.
Cuando llegamos a nuestra habitación, donde toma su última ración de leche materna, el juego cambia mientras la supermami se prepara… Toca esconderse y, cuando menos se lo espera, saltar a la cama para desencadenar unas risas nerviosas altamente contagiosas…
No son más de 5 minutos, pero son uno de los mejores ratos del día, es un momento de complicidad entre nosotros dos, en los que nadie más participa. Como ya dije en su día, la sonrisa de un niño es un bálsamo que deberíamos tomar cada día, y muchas veces nos viene bien tras algunos momentos horribles tensos.
Muchos pensarán que no es una buena idea revolucionar así al HermanoMenor justo antes de irse a dormir. De hecho, yo también lo pensaba, pero resulta que no hay ningún problema. El pequeñajo sabe que cuando le digo Bona Nit se acaba el juego y es momento de irse a dormir. Y es algo que está muy claro. Nunca ha habido ningún problema con ello… es curioso.
Sólo de pensar en el momento, ya se me escapa la sonrisa, jeje.
Y vosotros ¿Tenéis algún momento desestresante como el que os acabo de contar?
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¡Que te pillo!

Cuando digo esas 3 palabras lo más normal es que el HermanoMenor estalle en risas. Da igual el momento del día, da igual su estado de ánimo, da igual lo que está haciendo, da igual el tono en el que se lo diga, da igual en el volumen en el que lo diga. El resultado siempre es similar.
Eso sí, no os penséis que estoy todo el día diciéndoselo aunque sea algo muy divertido porque no quiero desgastar la magia del momento… Es una sorpresa, un cambio de ritmo, una válvula de escape, un momento de descargar tensiones.
Hay un momento del día en el que parece que esta situación se está volviendo algo más habitual pero no por ello menos divertida: cuando hay que ir a la cama; tras lavarse los dientes emprendemos el camino hacia la habitación, solo o acompañado de su hermana y/o su madre… es ahí cuando empieza mi particular acoso diciéndole ¡Que te pillo! una y otra vez haciendo que le dé una risa floja. Como mucho será capaz de articular un ‘Pillo no’ (que te pillo no) entre carcajadas mientras va subiendo las escaleras a su ritmo.
Cuando llegamos a nuestra habitación, donde toma su última ración de leche materna, el juego cambia mientras la supermami se prepara… Toca esconderse y, cuando menos se lo espera, saltar a la cama para desencadenar unas risas nerviosas altamente contagiosas…
No son más de 5 minutos, pero son uno de los mejores ratos del día, es un momento de complicidad entre nosotros dos, en los que nadie más participa. Como ya dije en su día, la sonrisa de un niño es un bálsamo que deberíamos tomar cada día, y muchas veces nos viene bien tras algunos momentos horribles tensos.
Muchos pensarán que no es una buena idea revolucionar así al HermanoMenor justo antes de irse a dormir. De hecho, yo también lo pensaba, pero resulta que no hay ningún problema. El pequeñajo sabe que cuando le digo Bona Nit se acaba el juego y es momento de irse a dormir. Y es algo que está muy claro. Nunca ha habido ningún problema con ello… es curioso.
Sólo de pensar en el momento, ya se me escapa la sonrisa, jeje.
Y vosotros ¿Tenéis algún momento desestresante como el que os acabo de contar?
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Cines Yelmo y los Trolls

¿Sabes que hoy en día cuesta un ojo de la cara ir al cine? ¿Y que ir con niños pequeños es casi una locura? Pues la gente de Cines Yelmo lo saben también y han montado dos salas en Madrid para que ese salto al vacío esté lleno de risas y buen rollo.

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CLND 29 Acoso escolar, no al bullyng

Acoso escolar, bullyng Un tema que nos preocupa mucho a todos los padres es el acoso escolar y es muy difícil de identificar y de llegar al problema. Esperamos que este podcast os ayude a despejar dudas y a tener sitios dónde consultar y recursos para el bullyng. Este podcast está patrocinado por “Entre trabajadores“, el…

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