Cambio de prioridades

Habréis oído hasta la saciedad esa de que cuando tienes hijos, cambian tus prioridades. Es un hecho que cuando vienen al mundo esas criaturitas endemoniadas tan dependientes de ti automáticamente se genera un efecto reactivo que te hace convertirte en protector. 
Dejas de ahorrar para tu viaje a Varadero y empiezas a pensar en la universidad de los niños. Eliges destino de vacaciones en función de su ocio y no del tuyo. Te compras un monovolumen y desechas la idea del descapotable, que retomarás seguramente cuando cumplas los 60 y se hayan ido de casa. Empiezas a vestir como tu abuelo porque la ropa que hay que renovar es la suya. Ya no vas al bar de la esquina, sino al parque que está enfrente del bar de la esquina. Los fines de semana los planificas en función del centro comercial al que vaya Peppa Pig, o en su defecto en base al cine que proyecte la última de Disney. Los domingos de fútbol y cerveza en el sofá han dado paso a domingos de Frozen y palomitas dulces, ellos en el sofá y tú en una silla. El concierto más emocionante al que irás será el de Cantajuegos en las fiestas patronales, y la fiesta más loca que te espera en Navidad es la Cabalgata de Reyes.
Trasnochar ahora es acostarte a las 3:00 montando el castillo de Pin y Pon; las bajas laborales no se deben a la resaca del sábado sino al virus que te ha pegado el niño; las cenas con amigos te las pasas de pie vigilando al crío que juega en el parque de bolas… En fin, cambian las prioridades, ya lo creo que cambian. Cambian tanto que en estos días, cuando todos tenemos el miedo en el cuerpo por la amenaza yihadista, uno no piensa en que pueda morir a los 40, sino en que les pueda ocurrir algo a nuestros críos. Cambian tanto las prioridades que nuestra vida ya no importa porque tenemos otro objetivo por el que luchar, otra meta que cumplir, y no es otra que garantizar que nuestros pequeños endemoniados tengan un futuro y puedan disfrutar de la vida, al menos hasta que tengan hijos.
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Cambio de prioridades

Habréis oído hasta la saciedad esa de que cuando tienes hijos, cambian tus prioridades. Es un hecho que cuando vienen al mundo esas criaturitas endemoniadas tan dependientes de ti automáticamente se genera un efecto reactivo que te hace convertirte en protector. 
Dejas de ahorrar para tu viaje a Varadero y empiezas a pensar en la universidad de los niños. Eliges destino de vacaciones en función de su ocio y no del tuyo. Te compras un monovolumen y desechas la idea del descapotable, que retomarás seguramente cuando cumplas los 60 y se hayan ido de casa. Empiezas a vestir como tu abuelo porque la ropa que hay que renovar es la suya. Ya no vas al bar de la esquina, sino al parque que está enfrente del bar de la esquina. Los fines de semana los planificas en función del centro comercial al que vaya Peppa Pig, o en su defecto en base al cine que proyecte la última de Disney. Los domingos de fútbol y cerveza en el sofá han dado paso a domingos de Frozen y palomitas dulces, ellos en el sofá y tú en una silla. El concierto más emocionante al que irás será el de Cantajuegos en las fiestas patronales, y la fiesta más loca que te espera en Navidad es la Cabalgata de Reyes.
Trasnochar ahora es acostarte a las 3:00 montando el castillo de Pin y Pon; las bajas laborales no se deben a la resaca del sábado sino al virus que te ha pegado el niño; las cenas con amigos te las pasas de pie vigilando al crío que juega en el parque de bolas… En fin, cambian las prioridades, ya lo creo que cambian. Cambian tanto que en estos días, cuando todos tenemos el miedo en el cuerpo por la amenaza yihadista, uno no piensa en que pueda morir a los 40, sino en que les pueda ocurrir algo a nuestros críos. Cambian tanto las prioridades que nuestra vida ya no importa porque tenemos otro objetivo por el que luchar, otra meta que cumplir, y no es otra que garantizar que nuestros pequeños endemoniados tengan un futuro y puedan disfrutar de la vida, al menos hasta que tengan hijos.
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El jardín

El jardín es ese lugar en Argentina donde la inflación es 6 veces más alta que en cualquier otro lado. El jardín tiene la comida más cara de Buenos Aires. El jardín sostiene reglas que nadie entiende, ni siquiera la gente que elaboró esas reglas. El jardín es un espacio donde la conjuntivitis y el […]

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Babylag: las primeras noches

“Duerman ahorita todo lo que puedan, porque cuando nazca la nena ya no van a poder y van a extrañarlo mucho”. Durante el embarazo fuimos “receptores” de consejos y opiniones sobre varios temas –algunas personas por bien intencionados, otros por […

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Una noche diferente

Ayer a las 4am me desperté, como uno lo hace normalmente algunas noches. Sólo que esta noche era diferente, empecé a ver unas luces dando vueltas en la casa. Me hizo acordar mucho a alguna película de Spielberg y pensé que finalmente habían venido los aliens por mi. «Muérete de

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Una noche diferente

Ayer a las 4am me desperté, como uno lo hace normalmente algunas noches. Sólo que esta noche era diferente, empecé a ver unas luces dando vueltas en la casa. Me hizo acordar mucho a alguna película de Spielberg y pensé que finalmente habían venido los aliens por mi. «Muérete de

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Primer encuentro provincial de Familias Numerosas: Sevilla, 14.11.2015

Tenemos novedades en #papanoara !

Te adjunto la información del Primer encuentro provincial de Familias Numerosas que han organizado desde Fanuse para este sábado. Charlas de interés para nuestras familias y muuuuuchas actividades para peques.   Serán en el Colegio Claret, en Sevilla ciudad, horario de mañana. Este sábado.   Toda la información de este evento.   Ier Encuentro Provincial #Sevilla de #FamiliasNumerosas de @fanuandalucia: info en t.co/BrHN2kxHMZ 14.11.2015 pic.twitter.com/EUiJrhzcm1 — joaquim montaner (@2y6son8) noviembre 11, 2015 Información sobre el encuentro provincial de familias numerosas de Sevilla Aquí tienes un mapa para poder llegar con facilidad al sitio:

#dalegas

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Let’s talk about sex

Hola, soy el Señor Lobo. Soluciono problemas.
¿Tu problema es que vas a ser padre o eres padre y no sabes si tu vida sexual se verá afectada? Let’s talk about sex, baby. Let’s talk about you and me. Let’s talk about all the good things and the bad things that may be.

Sí, vamos a hablar de ese gran tabú: El sexo de los padres. Que no es el sexo como el de los ángeles, ya que como mínimo, como mínimo, una vez hemos practicado para llegar hasta aquí.


Para organizarnos mejor hay que diferenciar dos grandes momentos: El sexo pre-parto y el sexo post-parto.


Sexo pre-parto: 

Sin entrar en todas las categorías lujuriosas, fetichismos varios o prácticas sexuales de cada uno, nos centraremos en el sexo del momento a partir en que se dice: “Vamos a buscar” (que es con premeditación y alevosía). Otras categorías como “No vigilamos” o “Si, viene… viene” como circular en moto sin casco: En caso de accidente se necesitará atención médica seguro, y, vivirás pendiente de que te hayan pillado y te llegue una multa con retraso.

Pero volviendo a los hechos con alevosía. En el momento “Vamos a buscar” se pueden dar las siguientes categorías:
  • Conejero: El objetivo es fertilizar por repetición, prima la cantidad a la calidad. Es un toma y daca, y daca y toma, y venga, y dale, y qué tiempos tan maravillosos. Recuperando ese ritmo frenético adolescente como si se fuera a acabar el día de mañana. ¡Necesitas hasta hielo! Y cuando uno necesita hielo, es que el tema mola.
  • Gran Reserva: Seguramente pasado el primer mes y tras haber perdido 3Kg con la dieta del cucurucho (el único momento en tu vida que la harás), se pasa al Plan B: Prima la calidad a la cantidad. Así que hay que poner el cava a almacenar para tener un buen producto. Este momento empieza a ser delicado, ya que sin ser padre ya te están poniendo trabas burocráticas y reduciendo el consumo.
  • ¿Quién me iba a decir a mí?: Otra de las fases suele ser cuando entra en escena un test o calendario de ovulación. En ese momento descubrirás que “Quién te iba a decir a ti” que algún día en tu vida dirías: “Soy un hombre, pero tengo sentimientos. Me siento como un trozo de carne utilizado”. Por primera vez, descubrirás que no estás tan salido como pensabas y existe el sexo sin tener ganas.
Una vez que todo tu sacrificio sexual ha llegado a su fin, empieza la segunda fase del pre-parto: El sexo con una embarazada. Donde podemos distinguir las siguientes categorías:
  • Hormones-Up: Es bien. Consiste en que tu un día llegas a casa y de repente te encuentras a tu mujer embarazada que es poseída por el ritmo ragatanga, y tú que lo conoces tocas el himno de las 12, para ti la canción más deseada. Y tu mujer la baila y la goza y la canta.  Y no sabes muy bien qué ha pasado,ni cuándo, ni cómo, pero descubres que esta fase del embarazo donde se van restregando por las paredes, tiene su punto.
  • Hormones-Down: Es mal. Esto es debido al principio de la montaña rusa hormonal: “Todo lo que sube baja”, pasando de la selva amazónica al desierto del Gobi. Pensad que el cuerpo es muy sabio, y todo lo que sucede es para ir entrenando a la madre y al bebé (y en este caso, al padre también).
  • Ballena varada: Llega un momento en el embarazo en que el sexo descubre una nueva posición (y prácticamente la única) en el Kamasutra: La ballena varada. Aunque a las puertas del estreno del episodio VII podíamos también llamarla: “jabba esta hot”. Los que lo habéis vivido ya sabéis a que me refiero, y los que no, lo entenderéis. Lo importante es que en acabar no le cantéis eso de: “Duerme un poco más, los párpados no aguantan ya (…) Ballena, vuelve al mar, varada por la realidad”
  • El octavo pasajero: Tu capacidad de concentración se pondrá a prueba cuando estando practicando con Jabba está hot tengas un cross-over de franquicias con “Alien” y veas como “algo” recorre transversalmente toooda la barriga de punta a punta. Pares para meditar que está pasando, y te diga “No pares”. Concentración, amigo: Hemos venido a jugar este partido, y lo vamos a ganar.
  • Mario Bros: A partir del nivel 40 (aprox) pueden recomendar tres conceptos para desatascar las tuberías: Caminar, tomar chocolate caliente y/o llamar al fontanero. Y como decía el clásico: “El fontanero, su mujer y otras cosas del meter” cedes tu desatascador en un último acto de servicio como “soltero”.
Sexo post-parto: 

Después del lanzamiento, entramos en la fase post-parto. Lo primero que nos encontramos es “La cuarentena” (suenan truenos apocalípticos de fondo). Cuarentena viene del término bíblico, la versión femenina habla de los 40 días que Jesús estuvo por el desierto, pero la masculina cita los 40 años de éxodo por el desierto de Moisés (según el punto de vista), en que NO podías pecar. Durante “La cuarentena” los padres pasamos por 5 fases:
  • Negación: Al principio no te atreves a acercarte a tu mujer. Hace relativamente poco pudiste asistir al nacimiento de tu hij@, y estando en quirófano miraste a los ojos a Kthulu.
  • Ira: Entras en una fase donde te da rabia que tu experiencia Lovecraftiana con criaturas primigenias pueda afectar a tu vida sexual.
  • Negociación: Así que una vez superada la ira negocias alguna “desviación del protocolo de seguridad”.
  • Depresión: Pero ante la negativa entras en la siguiente fase de depresión. 
  • Aceptación: Hasta que finalmente aceptas tu nueva condición (a)sexual como padre
Pero Jesús volvió del desierto (y los hebreos llegaron a la tierra prometida), y un día te vuelves a acercar a lo que antaño era tu mujer. Descubriendo el sexo post-parto y sus tres vertientes:
  • Necrofilia: También denominado como The Fucking Dead. Sucede sobre todo al inicio, cuando llevas 3 meses sin dormir y tu cuerpo sólo reacciona ante las necesidades primarias como son comer, hidratarse y tener sexo. Así, que SIN apetecer absolutamente nada, llega un día que te preguntas cuándo fue la última vez y como por vergüenza ajena pactas con tu pareja tener tema, momento en el que descubres la necrofilia.
  • Ninja: Consistente en dejar al bebé dormido en su cuna (en su habitación mejor o si se queda en la misma habitación, mirando opuestamente a Cuenca), ir de puntillas a la cama, colarse por debajo de las sábanas y ejecutar a la víctima, TODO, sin hacer ni un ruido. 
  • Chun Li: Es el sexo programado. Cuando POR FIN dejas a tu bebé con un canguro, quiere decir que tienes planes y SABES a qué planes me refiero. Entras en un nuevo plano consistente en que tus preliminares mentales pueden ser de varias semanas, o incluso meses, por lo que llegas al día X con un caletón mental que casi te da fiebre. Así que en el momento de entrar en combate, tu rival, Chun Li de Street Fighter te grita su famosa frase de “Yatta!”. Y efectivamente, yatta. Pero como hay tiempo, te levantas y a pesar de que has perdido este round el campeonato será tuyo. 

Pero de todas las prácticas sexuales, pre y post parto, hay una que nunca te abandonará. Aquella que todos los padres, siempre negaremos: La del mono adolescente soltero.

d
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Let’s talk about sex

Hola, soy el Señor Lobo. Soluciono problemas.
¿Tu problema es que vas a ser padre o eres padre y no sabes si tu vida sexual se verá afectada? Let’s talk about sex, baby. Let’s talk about you and me. Let’s talk about all the good things and the bad things that may be.

Sí, vamos a hablar de ese gran tabú: El sexo de los padres. Que no es el sexo como el de los ángeles, ya que como mínimo, como mínimo, una vez hemos practicado para llegar hasta aquí.


Para organizarnos mejor hay que diferenciar dos grandes momentos: El sexo pre-parto y el sexo post-parto.


Sexo pre-parto: 

Sin entrar en todas las categorías lujuriosas, fetichismos varios o prácticas sexuales de cada uno, nos centraremos en el sexo del momento a partir en que se dice: “Vamos a buscar” (que es con premeditación y alevosía). Otras categorías como “No vigilamos” o “Si, viene… viene” como circular en moto sin casco: En caso de accidente se necesitará atención médica seguro, y, vivirás pendiente de que te hayan pillado y te llegue una multa con retraso.

Pero volviendo a los hechos con alevosía. En el momento “Vamos a buscar” se pueden dar las siguientes categorías:
  • Conejero: El objetivo es fertilizar por repetición, prima la cantidad a la calidad. Es un toma y daca, y daca y toma, y venga, y dale, y qué tiempos tan maravillosos. Recuperando ese ritmo frenético adolescente como si se fuera a acabar el día de mañana. ¡Necesitas hasta hielo! Y cuando uno necesita hielo, es que el tema mola.
  • Gran Reserva: Seguramente pasado el primer mes y tras haber perdido 3Kg con la dieta del cucurucho (el único momento en tu vida que la harás), se pasa al Plan B: Prima la calidad a la cantidad. Así que hay que poner el cava a almacenar para tener un buen producto. Este momento empieza a ser delicado, ya que sin ser padre ya te están poniendo trabas burocráticas y reduciendo el consumo.
  • ¿Quién me iba a decir a mí?: Otra de las fases suele ser cuando entra en escena un test o calendario de ovulación. En ese momento descubrirás que “Quién te iba a decir a ti” que algún día en tu vida dirías: “Soy un hombre, pero tengo sentimientos. Me siento como un trozo de carne utilizado”. Por primera vez, descubrirás que no estás tan salido como pensabas y existe el sexo sin tener ganas.
Una vez que todo tu sacrificio sexual ha llegado a su fin, empieza la segunda fase del pre-parto: El sexo con una embarazada. Donde podemos distinguir las siguientes categorías:
  • Hormones-Up: Es bien. Consiste en que tu un día llegas a casa y de repente te encuentras a tu mujer embarazada que es poseída por el ritmo ragatanga, y tú que lo conoces tocas el himno de las 12, para ti la canción más deseada. Y tu mujer la baila y la goza y la canta.  Y no sabes muy bien qué ha pasado,ni cuándo, ni cómo, pero descubres que esta fase del embarazo donde se van restregando por las paredes, tiene su punto.
  • Hormones-Down: Es mal. Esto es debido al principio de la montaña rusa hormonal: “Todo lo que sube baja”, pasando de la selva amazónica al desierto del Gobi. Pensad que el cuerpo es muy sabio, y todo lo que sucede es para ir entrenando a la madre y al bebé (y en este caso, al padre también).
  • Ballena varada: Llega un momento en el embarazo en que el sexo descubre una nueva posición (y prácticamente la única) en el Kamasutra: La ballena varada. Aunque a las puertas del estreno del episodio VII podíamos también llamarla: “jabba esta hot”. Los que lo habéis vivido ya sabéis a que me refiero, y los que no, lo entenderéis. Lo importante es que en acabar no le cantéis eso de: “Duerme un poco más, los párpados no aguantan ya (…) Ballena, vuelve al mar, varada por la realidad”
  • El octavo pasajero: Tu capacidad de concentración se pondrá a prueba cuando estando practicando con Jabba está hot tengas un cross-over de franquicias con “Alien” y veas como “algo” recorre transversalmente toooda la barriga de punta a punta. Pares para meditar que está pasando, y te diga “No pares”. Concentración, amigo: Hemos venido a jugar este partido, y lo vamos a ganar.
  • Mario Bros: A partir del nivel 40 (aprox) pueden recomendar tres conceptos para desatascar las tuberías: Caminar, tomar chocolate caliente y/o llamar al fontanero. Y como decía el clásico: “El fontanero, su mujer y otras cosas del meter” cedes tu desatascador en un último acto de servicio como “soltero”.
Sexo post-parto: 

Después del lanzamiento, entramos en la fase post-parto. Lo primero que nos encontramos es “La cuarentena” (suenan truenos apocalípticos de fondo). Cuarentena viene del término bíblico, la versión femenina habla de los 40 días que Jesús estuvo por el desierto, pero la masculina cita los 40 años de éxodo por el desierto de Moisés (según el punto de vista), en que NO podías pecar. Durante “La cuarentena” los padres pasamos por 5 fases:
  • Negación: Al principio no te atreves a acercarte a tu mujer. Hace relativamente poco pudiste asistir al nacimiento de tu hij@, y estando en quirófano miraste a los ojos a Kthulu.
  • Ira: Entras en una fase donde te da rabia que tu experiencia Lovecraftiana con criaturas primigenias pueda afectar a tu vida sexual.
  • Negociación: Así que una vez superada la ira negocias alguna “desviación del protocolo de seguridad”.
  • Depresión: Pero ante la negativa entras en la siguiente fase de depresión. 
  • Aceptación: Hasta que finalmente aceptas tu nueva condición (a)sexual como padre
Pero Jesús volvió del desierto (y los hebreos llegaron a la tierra prometida), y un día te vuelves a acercar a lo que antaño era tu mujer. Descubriendo el sexo post-parto y sus tres vertientes:
  • Necrofilia: También denominado como The Fucking Dead. Sucede sobre todo al inicio, cuando llevas 3 meses sin dormir y tu cuerpo sólo reacciona ante las necesidades primarias como son comer, hidratarse y tener sexo. Así, que SIN apetecer absolutamente nada, llega un día que te preguntas cuándo fue la última vez y como por vergüenza ajena pactas con tu pareja tener tema, momento en el que descubres la necrofilia.
  • Ninja: Consistente en dejar al bebé dormido en su cuna (en su habitación mejor o si se queda en la misma habitación, mirando opuestamente a Cuenca), ir de puntillas a la cama, colarse por debajo de las sábanas y ejecutar a la víctima, TODO, sin hacer ni un ruido. 
  • Chun Li: Es el sexo programado. Cuando POR FIN dejas a tu bebé con un canguro, quiere decir que tienes planes y SABES a qué planes me refiero. Entras en un nuevo plano consistente en que tus preliminares mentales pueden ser de varias semanas, o incluso meses, por lo que llegas al día X con un caletón mental que casi te da fiebre. Así que en el momento de entrar en combate, tu rival, Chun Li de Street Fighter te grita su famosa frase de “Yatta!”. Y efectivamente, yatta. Pero como hay tiempo, te levantas y a pesar de que has perdido este round el campeonato será tuyo. 

Pero de todas las prácticas sexuales, pre y post parto, hay una que nunca te abandonará. Aquella que todos los padres, siempre negaremos: La del mono adolescente soltero.

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Let’s talk about sex

Hola, soy el Señor Lobo. Soluciono problemas.
¿Tu problema es que vas a ser padre o eres padre y no sabes si tu vida sexual se verá afectada? Let’s talk about sex, baby. Let’s talk about you and me. Let’s talk about all the good things and the bad things that may be.

Sí, vamos a hablar de ese gran tabú: El sexo de los padres. Que no es el sexo como el de los ángeles, ya que como mínimo, como mínimo, una vez hemos practicado para llegar hasta aquí.


Para organizarnos mejor hay que diferenciar dos grandes momentos: El sexo pre-parto y el sexo post-parto.


Sexo pre-parto: 

Sin entrar en todas las categorías lujuriosas, fetichismos varios o prácticas sexuales de cada uno, nos centraremos en el sexo del momento a partir en que se dice: “Vamos a buscar” (que es con premeditación y alevosía). Otras categorías como “No vigilamos” o “Si, viene… viene” como circular en moto sin casco: En caso de accidente se necesitará atención médica seguro, y, vivirás pendiente de que te hayan pillado y te llegue una multa con retraso.

Pero volviendo a los hechos con alevosía. En el momento “Vamos a buscar” se pueden dar las siguientes categorías:
  • Conejero: El objetivo es fertilizar por repetición, prima la cantidad a la calidad. Es un toma y daca, y daca y toma, y venga, y dale, y qué tiempos tan maravillosos. Recuperando ese ritmo frenético adolescente como si se fuera a acabar el día de mañana. ¡Necesitas hasta hielo! Y cuando uno necesita hielo, es que el tema mola.
  • Gran Reserva: Seguramente pasado el primer mes y tras haber perdido 3Kg con la dieta del cucurucho (el único momento en tu vida que la harás), se pasa al Plan B: Prima la calidad a la cantidad. Así que hay que poner el cava a almacenar para tener un buen producto. Este momento empieza a ser delicado, ya que sin ser padre ya te están poniendo trabas burocráticas y reduciendo el consumo.
  • ¿Quién me iba a decir a mí?: Otra de las fases suele ser cuando entra en escena un test o calendario de ovulación. En ese momento descubrirás que “Quién te iba a decir a ti” que algún día en tu vida dirías: “Soy un hombre, pero tengo sentimientos. Me siento como un trozo de carne utilizado”. Por primera vez, descubrirás que no estás tan salido como pensabas y existe el sexo sin tener ganas.
Una vez que todo tu sacrificio sexual ha llegado a su fin, empieza la segunda fase del pre-parto: El sexo con una embarazada. Donde podemos distinguir las siguientes categorías:
  • Hormones-Up: Es bien. Consiste en que tu un día llegas a casa y de repente te encuentras a tu mujer embarazada que es poseída por el ritmo ragatanga, y tú que lo conoces tocas el himno de las 12, para ti la canción más deseada. Y tu mujer la baila y la goza y la canta.  Y no sabes muy bien qué ha pasado,ni cuándo, ni cómo, pero descubres que esta fase del embarazo donde se van restregando por las paredes, tiene su punto.
  • Hormones-Down: Es mal. Esto es debido al principio de la montaña rusa hormonal: “Todo lo que sube baja”, pasando de la selva amazónica al desierto del Gobi. Pensad que el cuerpo es muy sabio, y todo lo que sucede es para ir entrenando a la madre y al bebé (y en este caso, al padre también).
  • Ballena varada: Llega un momento en el embarazo en que el sexo descubre una nueva posición (y prácticamente la única) en el Kamasutra: La ballena varada. Aunque a las puertas del estreno del episodio VII podíamos también llamarla: “jabba esta hot”. Los que lo habéis vivido ya sabéis a que me refiero, y los que no, lo entenderéis. Lo importante es que en acabar no le cantéis eso de: “Duerme un poco más, los párpados no aguantan ya (…) Ballena, vuelve al mar, varada por la realidad”
  • El octavo pasajero: Tu capacidad de concentración se pondrá a prueba cuando estando practicando con Jabba está hot tengas un cross-over de franquicias con “Alien” y veas como “algo” recorre transversalmente toooda la barriga de punta a punta. Pares para meditar que está pasando, y te diga “No pares”. Concentración, amigo: Hemos venido a jugar este partido, y lo vamos a ganar.
  • Mario Bros: A partir del nivel 40 (aprox) pueden recomendar tres conceptos para desatascar las tuberías: Caminar, tomar chocolate caliente y/o llamar al fontanero. Y como decía el clásico: “El fontanero, su mujer y otras cosas del meter” cedes tu desatascador en un último acto de servicio como “soltero”.
Sexo post-parto: 

Después del lanzamiento, entramos en la fase post-parto. Lo primero que nos encontramos es “La cuarentena” (suenan truenos apocalípticos de fondo). Cuarentena viene del término bíblico, la versión femenina habla de los 40 días que Jesús estuvo por el desierto, pero la masculina cita los 40 años de éxodo por el desierto de Moisés (según el punto de vista), en que NO podías pecar. Durante “La cuarentena” los padres pasamos por 5 fases:
  • Negación: Al principio no te atreves a acercarte a tu mujer. Hace relativamente poco pudiste asistir al nacimiento de tu hij@, y estando en quirófano miraste a los ojos a Kthulu.
  • Ira: Entras en una fase donde te da rabia que tu experiencia Lovecraftiana con criaturas primigenias pueda afectar a tu vida sexual.
  • Negociación: Así que una vez superada la ira negocias alguna “desviación del protocolo de seguridad”.
  • Depresión: Pero ante la negativa entras en la siguiente fase de depresión. 
  • Aceptación: Hasta que finalmente aceptas tu nueva condición (a)sexual como padre
Pero Jesús volvió del desierto (y los hebreos llegaron a la tierra prometida), y un día te vuelves a acercar a lo que antaño era tu mujer. Descubriendo el sexo post-parto y sus tres vertientes:
  • Necrofilia: También denominado como The Fucking Dead. Sucede sobre todo al inicio, cuando llevas 3 meses sin dormir y tu cuerpo sólo reacciona ante las necesidades primarias como son comer, hidratarse y tener sexo. Así, que SIN apetecer absolutamente nada, llega un día que te preguntas cuándo fue la última vez y como por vergüenza ajena pactas con tu pareja tener tema, momento en el que descubres la necrofilia.
  • Ninja: Consistente en dejar al bebé dormido en su cuna (en su habitación mejor o si se queda en la misma habitación, mirando opuestamente a Cuenca), ir de puntillas a la cama, colarse por debajo de las sábanas y ejecutar a la víctima, TODO, sin hacer ni un ruido. 
  • Chun Li: Es el sexo programado. Cuando POR FIN dejas a tu bebé con un canguro, quiere decir que tienes planes y SABES a qué planes me refiero. Entras en un nuevo plano consistente en que tus preliminares mentales pueden ser de varias semanas, o incluso meses, por lo que llegas al día X con un caletón mental que casi te da fiebre. Así que en el momento de entrar en combate, tu rival, Chun Li de Street Fighter te grita su famosa frase de “Yatta!”. Y efectivamente, yatta. Pero como hay tiempo, te levantas y a pesar de que has perdido este round el campeonato será tuyo. 

Pero de todas las prácticas sexuales, pre y post parto, hay una que nunca te abandonará. Aquella que todos los padres, siempre negaremos: La del mono adolescente soltero.

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¡Papá, no corras!

Supongo que me define como persona el hecho de que, hasta que tuvimos a M., no sentí una especial premura por sacarme el carnet de conducir. Nunca he sentido un especial interés por los coches, así que no lo hice cuando todo el mundo se lanza a ello, con la mayoría de edad (ni sentí la necesidad ni la curiosidad), y cuando uno se acostumbra a buscar otros recursos, a apoyarse en otras formas de transporte (o se casa con alguien que sepa conducir), acaba relativizando la necesidad de apuntarse a una autoescuela.
Hasta que, como ocurre con tantas cosas de la vida, un hijo pone patas abajo tu concepción del mundo.
Siempre me había considerado un buen copiloto, un complemento perfecto para mi mujer, con la que (creo) formaba un equipo bien engrasado que nos permitía desplazarnos en coche prácticamente a cualquier sitio, con eficacia. Algo que, lógicamente, se hizo imprescindible cuando nació M., y nos encontramos con la realidad de que viajar en transporte público cargados con todo lo necesario para el día a día de un bebé puede ser una locura.
Que me lo digan a mí, cuando tenía que atravesar Barcelona en transporte público para ir a visitar a mis padres (ya tenía calculada una ruta de transbordos que me llevaba por estaciones de metro con ascensor, por más que me hiciera perder algo de tiempo)…
Estaba claro que tenía que sacarme de una vez el carnet. A mis treinta y muchos años.
No tuve problema alguno con la teoría. Aprobé a la primera. Mi tortura empezó cuando empecé a hacer exámenes prácticos. La cuestión es que tengo un problema a la hora de controlar los nervios ante situaciones tensas. Se me disparan con mucha facilidad.
Cada vez me sentía peor. Más inseguro. Menos capaz de aprobar. Varias veces me planteé abandonar, si realmente estaba capacitado para conducir, pero todas y cada una de ellas mi mujer me animó a seguir adelante, a continuar luchando, a no dejarme vencer. Sobre todo, debido a una sencilla (y por entonces, aún pequeñita) razón: M.
Y aunque parecía imposible, llegó el día en que lo conseguí. Aprobé. Logré superar mis limitaciones, mis miedos, por puro amor hacia mi hijo… Y por el apoyo incondicional de su mamá.
La paternidad nos hace (o, al menos, debería hacernos) mejores de lo que somos. Nos obliga a enfrentarnos a nosotros mismos, a vernos en perspectiva, a crecer, y a superarnos a cada paso. A ser, como he dicho en alguna ocasión, una versión mejor, más madura y más centrada, de nosotros mismos.
Han pasado dos años y medio desde que me dieron el carnet, y he aprendido a disfrutar de la conducción. Pero de lo que más disfruto, sin lugar a dudas, es de poder llevar a M. arriba y abajo. Como un papi más, aunque eso suponga renunciar a una cierta parcela de excepcionalidad. ¿Acaso mi hijo no lo merece?
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¡Papá, no corras!

Supongo que me define como persona el hecho de que, hasta que tuvimos a M., no sentí una especial premura por sacarme el carnet de conducir. Nunca he sentido un especial interés por los coches, así que no lo hice cuando todo el mundo se lanza a ello, con la mayoría de edad (ni sentí la necesidad ni la curiosidad), y cuando uno se acostumbra a buscar otros recursos, a apoyarse en otras formas de transporte (o se casa con alguien que sepa conducir), acaba relativizando la necesidad de apuntarse a una autoescuela.
Hasta que, como ocurre con tantas cosas de la vida, un hijo pone patas abajo tu concepción del mundo.
Siempre me había considerado un buen copiloto, un complemento perfecto para mi mujer, con la que (creo) formaba un equipo bien engrasado que nos permitía desplazarnos en coche prácticamente a cualquier sitio, con eficacia. Algo que, lógicamente, se hizo imprescindible cuando nació M., y nos encontramos con la realidad de que viajar en transporte público cargados con todo lo necesario para el día a día de un bebé puede ser una locura.
Que me lo digan a mí, cuando tenía que atravesar Barcelona en transporte público para ir a visitar a mis padres (ya tenía calculada una ruta de transbordos que me llevaba por estaciones de metro con ascensor, por más que me hiciera perder algo de tiempo)…
Estaba claro que tenía que sacarme de una vez el carnet. A mis treinta y muchos años.
No tuve problema alguno con la teoría. Aprobé a la primera. Mi tortura empezó cuando empecé a hacer exámenes prácticos. La cuestión es que tengo un problema a la hora de controlar los nervios ante situaciones tensas. Se me disparan con mucha facilidad.
Cada vez me sentía peor. Más inseguro. Menos capaz de aprobar. Varias veces me planteé abandonar, si realmente estaba capacitado para conducir, pero todas y cada una de ellas mi mujer me animó a seguir adelante, a continuar luchando, a no dejarme vencer. Sobre todo, debido a una sencilla (y por entonces, aún pequeñita) razón: M.
Y aunque parecía imposible, llegó el día en que lo conseguí. Aprobé. Logré superar mis limitaciones, mis miedos, por puro amor hacia mi hijo… Y por el apoyo incondicional de su mamá.
La paternidad nos hace (o, al menos, debería hacernos) mejores de lo que somos. Nos obliga a enfrentarnos a nosotros mismos, a vernos en perspectiva, a crecer, y a superarnos a cada paso. A ser, como he dicho en alguna ocasión, una versión mejor, más madura y más centrada, de nosotros mismos.
Han pasado dos años y medio desde que me dieron el carnet, y he aprendido a disfrutar de la conducción. Pero de lo que más disfruto, sin lugar a dudas, es de poder llevar a M. arriba y abajo. Como un papi más, aunque eso suponga renunciar a una cierta parcela de excepcionalidad. ¿Acaso mi hijo no lo merece?
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Wallapop

Este fin de semana nos hemos ido con D. y J. y Je y M. a una casa rural de la provincia de Girona, una población de la Cataluña profunda, ya sabéis, alejada de Barcelona, con pocos habitantes, con su niebla y sus estelades colgadas de los balcones. Donde viven los que con sus votos (gracias a nuestra ley electoral, los suyos valen mucho más que los de cualquier habitante de una gran urbe) han conseguido una sociedad totalmente dividida. Pues eso, que nos hemos ido a descansar … ¿qué?, ¿que no lo he dicho? … Ah, sí, nos hemos ido sin niños.

Pero la entrada no va de eso y el párrafo anterior no era más que una introducción, porque D (el irlandés) aprovechó su estancia para acercarse a una población lejana cercana (cercana a la frontera francesa) para recoger las piezas que le faltaban a una moto que se compró hace poco. Había quedado allí con un tipo con el que previamente había contactado a través de Wallapop. Ya, pero ¿qué es Wallapop?

Wallapop es una aplicación de compra y venta de todo tipo de artículos (la mayoría de segunda mano) que tiene la ventaja de contar con geolocalizador. Es decir, una vez te das de alta (es muy sencillo) te pide tu localización y cuando encuentra el producto que buscas, lo ordena de más cerca a más lejos. Es cierto, está muy bien, pero lo que nadie dice es que puede crear adicción.

La primera vez que oí hablar de esta aplicación fue a través de R., uno de los psicópatas con los que quedo para jugar a la PlayStation. El tío se compró unos sofás la mar de chulos. Buscó en esa aplicación, encontró a una pareja de su misma población que vendía dos sofás, se fue a verlos, comprobó que estaban en buen estado, los pagó y se los llevó para casa. Creo que lo ha usado en más ocasiones, no solo para comprar, sino también para vender.

Pero bueno, el que se ha vuelto forofo de esta aplicación es D. El tío ha comprado y vendido de todo. Con deciros que se ha comprado un monovolumen y ha vendido la furgoneta que tenía. Cuando tiene trastos por casa, esos que todo el mundo tira, pone un anuncio ahí y encuentra alguien que le ofrece algo por eso. No para de darle vueltas a la cabeza sobre su próxima compra o venta en Wallapop. Me reí mucho con una ocurrencia de A. cuando le preguntamos a D. dónde tenía las gafas que se había comprado el sábado en una farmacia de Girona y contestó que seguramente ya las había vendido en Wallapop.

La verdad es que si os dais un paseo por ahí podréis comprobar que se vende/compra todo lo imaginable … y lo inimaginable. Hay apartados (Muebles, Electrónica, Moda y Accesorios, Coches y Motos, Deporte y Ocio, Casa y Hogar …) que facilitan la búsqueda del producto.

He visto gente que vende una caja de un Samsung Galaxy S4 … de verdad, no sé para qué o a quién le puede interesar una caja de cartón vacía que en su día sirvió para transportar un teléfono móvil, pero lo cierto es que se vende por 2 €. Otro vende cabezas de caballero dragón de Playmobil … Como detecto caras de incredulidad, ahí va el documento gráfico: clica aquí
Y mientras en Wallapop puedes encontrar todo aquello que necesitas (o no), yo sigo dándole vueltas a ese plan B consistente en ganar espacio en casa … humm, estoy pensando que quizá Wallapop pueda ayudarme … ¿habrá algún anuncio de alguien intentando colocar un niño?
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Wallapop

Este fin de semana nos hemos ido con D. y J. y Je y M. a una casa rural de la provincia de Girona, una población de la Cataluña profunda, ya sabéis, alejada de Barcelona, con pocos habitantes, con su niebla y sus estelades colgadas de los balcones. Donde viven los que con sus votos (gracias a nuestra ley electoral, los suyos valen mucho más que los de cualquier habitante de una gran urbe) han conseguido una sociedad totalmente dividida. Pues eso, que nos hemos ido a descansar … ¿qué?, ¿que no lo he dicho? … Ah, sí, nos hemos ido sin niños.

Pero la entrada no va de eso y el párrafo anterior no era más que una introducción, porque D (el irlandés) aprovechó su estancia para acercarse a una población lejana cercana (cercana a la frontera francesa) para recoger las piezas que le faltaban a una moto que se compró hace poco. Había quedado allí con un tipo con el que previamente había contactado a través de Wallapop. Ya, pero ¿qué es Wallapop?

Wallapop es una aplicación de compra y venta de todo tipo de artículos (la mayoría de segunda mano) que tiene la ventaja de contar con geolocalizador. Es decir, una vez te das de alta (es muy sencillo) te pide tu localización y cuando encuentra el producto que buscas, lo ordena de más cerca a más lejos. Es cierto, está muy bien, pero lo que nadie dice es que puede crear adicción.

La primera vez que oí hablar de esta aplicación fue a través de R., uno de los psicópatas con los que quedo para jugar a la PlayStation. El tío se compró unos sofás la mar de chulos. Buscó en esa aplicación, encontró a una pareja de su misma población que vendía dos sofás, se fue a verlos, comprobó que estaban en buen estado, los pagó y se los llevó para casa. Creo que lo ha usado en más ocasiones, no solo para comprar, sino también para vender.

Pero bueno, el que se ha vuelto forofo de esta aplicación es D. El tío ha comprado y vendido de todo. Con deciros que se ha comprado un monovolumen y ha vendido la furgoneta que tenía. Cuando tiene trastos por casa, esos que todo el mundo tira, pone un anuncio ahí y encuentra alguien que le ofrece algo por eso. No para de darle vueltas a la cabeza sobre su próxima compra o venta en Wallapop. Me reí mucho con una ocurrencia de A. cuando le preguntamos a D. dónde tenía las gafas que se había comprado el sábado en una farmacia de Girona y contestó que seguramente ya las había vendido en Wallapop.

La verdad es que si os dais un paseo por ahí podréis comprobar que se vende/compra todo lo imaginable … y lo inimaginable. Hay apartados (Muebles, Electrónica, Moda y Accesorios, Coches y Motos, Deporte y Ocio, Casa y Hogar …) que facilitan la búsqueda del producto.

He visto gente que vende una caja de un Samsung Galaxy S4 … de verdad, no sé para qué o a quién le puede interesar una caja de cartón vacía que en su día sirvió para transportar un teléfono móvil, pero lo cierto es que se vende por 2 €. Otro vende cabezas de caballero dragón de Playmobil … Como detecto caras de incredulidad, ahí va el documento gráfico: clica aquí
Y mientras en Wallapop puedes encontrar todo aquello que necesitas (o no), yo sigo dándole vueltas a ese plan B consistente en ganar espacio en casa … humm, estoy pensando que quizá Wallapop pueda ayudarme … ¿habrá algún anuncio de alguien intentando colocar un niño?
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Papiconcilia: Un año ya ;)

Tenemos novedades en #papanoara !

aquí tienes la entrevista sobre papiconcilia que nos hicieron en grupo joly y que salió publicada en Diario de Sevilla y en Granada Hoy con @laparejadegolpe y con @jorge88b.   Hoy desde mamiconcilia han lanzado un recordatorio al respecto 🙂 Felicidades papiconcilia!!  

#dalegas

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El Embarazo Ectópico: Un Riesgo Que Debes Conocer

​A pesar de no ser muy conocido, el embarazo ectópico es una condición que presenta altos riesgos para la salud del bebé y la madre. Actualmente, se presenta en 1 de cada 50 embarazos, por lo que es un riesgo que debes conocer y anticipar lo antes posible mediante el reconocimiento de los primeros síntomas y señales.¿Qué es el embarazo ectópico o extrauterino?De manera resumida, es una gestación que se produce fuera del útero. En condiciones normales, el óvulo fecundado viaja por la […]

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Sofía y los números

Hace tiempo que Sofía ya sabe contar. Hace años de hecho. Pero ella no sabría decirte hace cuántos. Por alguna extraña razón, cuando se emociona o se siente bajo presión, se acuerda de los números, pero parece que perdieran todo el sentido para ella. Es un poco como cuando le

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Sofía y los números

Hace tiempo que Sofía ya sabe contar. Hace años de hecho. Pero ella no sabría decirte hace cuántos. Por alguna extraña razón, cuando se emociona o se siente bajo presión, se acuerda de los números, pero parece que perdieran todo el sentido para ella. Es un poco como cuando le

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