Síntomas del embarazo en el hombre o Síndrome de la Covada

Sí sí, como os lo cuento. Resulta que los hombres también padecemos síntomas relacionados con el embarazo. Cuando creíais que vuestro único (e impagable) padecimiento era aguantarlas a ellas, resulta que a todo lo que eso conlleva (que no es poco, y lo digo, féminas, desde el más absoluto respeto al calvario hormonal que tenéis que sufrir) hay que añadir el llamado “Síndromede la Covada”. ¿A que suena a coña? Pues es real amigos míos.

Os dejo aquí un enlace a un artículode ‘Bebés y Más’ donde lo explican mejor que yo. Por resumir, resulta que la empatía con nuestra pareja nos lleva a sufrir en nuestras carnes seis síntomas durante este “maravilloso” proceso previo al alumbramiento: ansiedad, náuseas, aumento de peso, cambios de humor, modificación del apetito sexual y dolores varios. Ahí es ná. Y atentos, que también existe la depresión postparto en hombres.

Con todo esto, a mí personalmente se me plantean varias cuestiones. ¿Somos los hombres tan sumamente calzonazos que hasta somos capaces de convertir en nuestros estos padecimientos? ¿Quién se ha preocupado o se preocupa hasta la fecha de lo mal que lo pasamos nosotros durante el embarazo (y después del parto)? ¿Para cuándo una asociación de padres afectados por los embarazos en diferido?

Vale que la mayor parte de la carga la soportan ellas, que son las que sufren en primera persona los devastadores efectos de esto del embarazo (podéis encontrar referencias a ello en cualquier blog o página de estas características).

Pero ojo, que si nos ponemos tiquismiquis y empezamos a sumar antojos, el desgaste psicológico de esos 9 meses, las preguntas trampa que amenazan tu relación del tipo “¿me ves más gorda?” o “¿sigo estando guapa?”, los síntomas descritos en el artículo, la depresión postparto masculina, la cuarentena sexual (¿son 40 meses, verdad?) etc etc etc…  igual las fuerzas se igualan un poco y resulta que en esta “apasionante” aventura de la procreación, estamos ambas partes a un nivel parecido.


Y espérate a que nazca la criatura, que entonces todo lo anterior te parecerá una nimiedad, a los hechos me remito.




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Síntomas del embarazo en el hombre o Síndrome de la Covada

Sí sí, como os lo cuento. Resulta que los hombres también padecemos síntomas relacionados con el embarazo. Cuando creíais que vuestro único (e impagable) padecimiento era aguantarlas a ellas, resulta que a todo lo que eso conlleva (que no es poco, y lo digo, féminas, desde el más absoluto respeto al calvario hormonal que tenéis que sufrir) hay que añadir el llamado “Síndromede la Covada”. ¿A que suena a coña? Pues es real amigos míos.

Os dejo aquí un enlace a un artículode ‘Bebés y Más’ donde lo explican mejor que yo. Por resumir, resulta que la empatía con nuestra pareja nos lleva a sufrir en nuestras carnes seis síntomas durante este “maravilloso” proceso previo al alumbramiento: ansiedad, náuseas, aumento de peso, cambios de humor, modificación del apetito sexual y dolores varios. Ahí es ná. Y atentos, que también existe la depresión postparto en hombres.

Con todo esto, a mí personalmente se me plantean varias cuestiones. ¿Somos los hombres tan sumamente calzonazos que hasta somos capaces de convertir en nuestros estos padecimientos? ¿Quién se ha preocupado o se preocupa hasta la fecha de lo mal que lo pasamos nosotros durante el embarazo (y después del parto)? ¿Para cuándo una asociación de padres afectados por los embarazos en diferido?

Vale que la mayor parte de la carga la soportan ellas, que son las que sufren en primera persona los devastadores efectos de esto del embarazo (podéis encontrar referencias a ello en cualquier blog o página de estas características).

Pero ojo, que si nos ponemos tiquismiquis y empezamos a sumar antojos, el desgaste psicológico de esos 9 meses, las preguntas trampa que amenazan tu relación del tipo “¿me ves más gorda?” o “¿sigo estando guapa?”, los síntomas descritos en el artículo, la depresión postparto masculina, la cuarentena sexual (¿son 40 meses, verdad?) etc etc etc…  igual las fuerzas se igualan un poco y resulta que en esta “apasionante” aventura de la procreación, estamos ambas partes a un nivel parecido.


Y espérate a que nazca la criatura, que entonces todo lo anterior te parecerá una nimiedad, a los hechos me remito.




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La madre del año

Paternidad con Apego
Paternidad con Apego – Crianza con apego, paternidad y disciplina positiva. Reflexiones, ideas y conclusiones sobre la crianza basada en el respeto y el cariño.

Hace días que quería haber escrito esta entrada, exactamente desde el mismo 30 de abril, cuando todos pudimos ver en periódicos, televisiones, etc., una noticia titulada en la mayoría de los casos como “La madre del año“, que narraba el caso de una madre que sacaba a golpes a su hijo de una manifestación de […]

La entrada La madre del año se publicó originalmente en Paternidad con Apego.

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Mellizos en diferido (post patrocinado)

Hola, soy el Señor Lobo. Soluciono problemas.
¿Tu problema es que tienes dos Lö-Båby se llevan menos de 2 años? Bienvenido al mundo de los mellizos en diferido.

Parece mentira que Le Petit Terrorist esté a punto de hacer dos años. No puedo decir que parece que fuera ayer que empezaba a andar o a comer él solo con las manos. No puedo decirlo, porque no fue ayer. Ni antes de ayer. El tiempo en la Galaxia Padremeda pasa siete veces más lento que en la Galaxia Solteaurus, y por cada Lö-Båby que añades a la ecuación el tiempo se incrementa exponencialmente. En nuestro caso en concreto, el tener dos Lö-Båbies que se llevan 15 meses, lo hemos definido como “Tener mellizos en diferido“. Durante los 8 meses de vida de Penny he perdido 10kg, 16 años de expectativa de vida y una cantidad considerable de pelo. Y no es que vea demasiado cerca la luz al final del túnel. Es que todavía está todo muy oscuro en el agujero negro.

A veces, hablando con Dory nos hemos planteado que tener dos mellizos o gemelos debe ser relativamente más fácil que tenerlos en diferido: Básicamente porque tienen las mismas necesidades. En casa estamos con Le Petit Terrorist de 23 meses y un ‘No‘ por bandera, y Penny de 8, empieza a gatear y “comer” de cuchara.

Recientemente explicaba esa maravillosa experiencia que pone al límite la templanza de tus nervios, que es tener un Lö-Baby de 2 años, que hace que se te pasa por la cabeza buscar el ticket de compra o hacerte una vasectomía de Urgencias para evitar (nuevos) penalties. La primera adolescencia de los “Terribles” dos años se define porque los Lö-Båbies quieren ser independientes y tu como padre debes estar ahí para dejarle hacer pero ponerle unos límites. Ok. Una vez planteada la teoría vamos con un ejemplo práctico:

Le Petit Terrorist está empezando a controlar sus esfínteres. Y claro, “Un gran poder, conlleva una gran responsabilidad“. Así que cada vez que dice “Pipi” o “Caca” hay que sentarle en el orinal, sacar el periódico, esperar si hay premio, y hacer una gran fiesta. Le Petit Terrorist ya casi lo tiene, y tan consciente es de sus nuevos poderes que el otro día mientras estábamos Dory y yo jugando con Penny en el comedor, Le Petit Terrorist decidió que no quería interrumpir tan bucólico momento. Así que se fue a su trono para plantar un pino. El problema de la nueva independencia es que ni él controla los esfínteres ni el orden adecuado del protocolo a seguir. Por  lo que en realidad lo que sucedió fue que Le Petit Terrorist se cagó, identificaría que tenía ganas (un poco tarde), se quitó el pañal en su habitación y se fue al Trono a ver si quedaba algo que plantar. Obviamente, paseó el pañal abierto por toda la casa hasta el Trono. Entonces, estando yo jugando en el comedor empecé a sospechar si el vecino se había pasado con el fertilizante de guano, pero rápidamente caí en la cuenta de que me faltaba un Lö-Båby. Por lo que mi Sentido Pateracnido me dijo esa máxima de “Demasiado silencio… Algo pasa!” Me levanté buscando a Le Petit Terrorist y, ¡Cual fue mi sorpresa cuando me encontré todo un Pollock por toda la pared del pasillo hasta el baño! Lo primero que hice fue llorar, no de emoción, si no porque había comido garbanzos.

Pero ahí estaba Le Petit Terrorist. Sentado en su trono orgulloso por haber(la) cagado.

Pues todos los que tenéis un Lö-Båby de dos años en esta situación, añadirle ahora una de 8 meses que empieza a gatear y con la que te tienes que pelear para comer. Dory siempre ha sido muy madraza y le ha gustado preparar ella misma todos los potitos. Pues cual ha sido su frustración en descubrir que su pequeña Lö-Båby no sólo repudiaba los potitos caseros si no que encima prefería los preparados. 
Desde Madresfera nos hicieron llegar unas muestras de Hipp Bio para que las probásemos y he de reconocer que la Naturalidad de los Hipp Bio es bastante buena (3/5), huelen y saben que alimentan (4/5) lo cual hace que a Penny le apetezcan muchísimo (5/5). El que ahora abra la boca para comer cuando nos estábamos peleando con los potitos caseros debe ser porqué los Hipp Bio van bastante más equilibrados de gustos, y con consumidoras tan exigentes como Penny agradecen los sabores equilibrados. Además, el hecho de que dispongan de un surtido de productos variado como para que no se aburra (5/5) también evita que tengamos aburrimiento de potitos por monotonía. De los potitos que encontramos en el mercado, realmente Hipp Bio es de las marcas que se ven más naturales y nos han ayudado a que Penny empiece a comer bien, por lo que tienen mi voto de confianza (5/5 ¡Sobre todo porqué han conseguido que una mala comedora haya recuperado percentil!)

Por lo que en casa, entre Le Petit Pollockist y Penny, La niña del Exorcista haciendo pedorretas con la boca llena de potitos, tengo las cortinas y las paredes de casa que parece la Cúpula orgánica de Barceló.

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Mellizos en diferido (post patrocinado)

Hola, soy el Señor Lobo. Soluciono problemas.
¿Tu problema es que tienes dos Lö-Båby se llevan menos de 2 años? Bienvenido al mundo de los mellizos en diferido.

Parece mentira que Le Petit Terrorist esté a punto de hacer dos años. No puedo decir que parece que fuera ayer que empezaba a andar o a comer él solo con las manos. No puedo decirlo, porque no fue ayer. Ni antes de ayer. El tiempo en la Galaxia Padremeda pasa siete veces más lento que en la Galaxia Solteaurus, y por cada Lö-Båby que añades a la ecuación el tiempo se incrementa exponencialmente. En nuestro caso en concreto, el tener dos Lö-Båbies que se llevan 15 meses, lo hemos definido como “Tener mellizos en diferido“. Durante los 8 meses de vida de Penny he perdido 10kg, 16 años de expectativa de vida y una cantidad considerable de pelo. Y no es que vea demasiado cerca la luz al final del túnel. Es que todavía está todo muy oscuro en el agujero negro.

A veces, hablando con Dory nos hemos planteado que tener dos mellizos o gemelos debe ser relativamente más fácil que tenerlos en diferido: Básicamente porque tienen las mismas necesidades. En casa estamos con Le Petit Terrorist de 23 meses y un ‘No‘ por bandera, y Penny de 8, empieza a gatear y “comer” de cuchara.

Recientemente explicaba esa maravillosa experiencia que pone al límite la templanza de tus nervios, que es tener un Lö-Baby de 2 años, que hace que se te pasa por la cabeza buscar el ticket de compra o hacerte una vasectomía de Urgencias para evitar (nuevos) penalties. La primera adolescencia de los “Terribles” dos años se define porque los Lö-Båbies quieren ser independientes y tu como padre debes estar ahí para dejarle hacer pero ponerle unos límites. Ok. Una vez planteada la teoría vamos con un ejemplo práctico:

Le Petit Terrorist está empezando a controlar sus esfínteres. Y claro, “Un gran poder, conlleva una gran responsabilidad“. Así que cada vez que dice “Pipi” o “Caca” hay que sentarle en el orinal, sacar el periódico, esperar si hay premio, y hacer una gran fiesta. Le Petit Terrorist ya casi lo tiene, y tan consciente es de sus nuevos poderes que el otro día mientras estábamos Dory y yo jugando con Penny en el comedor, Le Petit Terrorist decidió que no quería interrumpir tan bucólico momento. Así que se fue a su trono para plantar un pino. El problema de la nueva independencia es que ni él controla los esfínteres ni el orden adecuado del protocolo a seguir. Por  lo que en realidad lo que sucedió fue que Le Petit Terrorist se cagó, identificaría que tenía ganas (un poco tarde), se quitó el pañal en su habitación y se fue al Trono a ver si quedaba algo que plantar. Obviamente, paseó el pañal abierto por toda la casa hasta el Trono. Entonces, estando yo jugando en el comedor empecé a sospechar si el vecino se había pasado con el fertilizante de guano, pero rápidamente caí en la cuenta de que me faltaba un Lö-Båby. Por lo que mi Sentido Pateracnido me dijo esa máxima de “Demasiado silencio… Algo pasa!” Me levanté buscando a Le Petit Terrorist y, ¡Cual fue mi sorpresa cuando me encontré todo un Pollock por toda la pared del pasillo hasta el baño! Lo primero que hice fue llorar, no de emoción, si no porque había comido garbanzos.

Pero ahí estaba Le Petit Terrorist. Sentado en su trono orgulloso por haber(la) cagado.

Pues todos los que tenéis un Lö-Båby de dos años en esta situación, añadirle ahora una de 8 meses que empieza a gatear y con la que te tienes que pelear para comer. Dory siempre ha sido muy madraza y le ha gustado preparar ella misma todos los potitos. Pues cual ha sido su frustración en descubrir que su pequeña Lö-Båby no sólo repudiaba los potitos caseros si no que encima prefería los preparados. 
Desde Madresfera nos hicieron llegar unas muestras de Hipp Bio para que las probásemos y he de reconocer que la Naturalidad de los Hipp Bio es bastante buena (3/5), huelen y saben que alimentan (4/5) lo cual hace que a Penny le apetezcan muchísimo (5/5). El que ahora abra la boca para comer cuando nos estábamos peleando con los potitos caseros debe ser porqué los Hipp Bio van bastante más equilibrados de gustos, y con consumidoras tan exigentes como Penny agradecen los sabores equilibrados. Además, el hecho de que dispongan de un surtido de productos variado como para que no se aburra (5/5) también evita que tengamos aburrimiento de potitos por monotonía. De los potitos que encontramos en el mercado, realmente Hipp Bio es de las marcas que se ven más naturales y nos han ayudado a que Penny empiece a comer bien, por lo que tienen mi voto de confianza (5/5 ¡Sobre todo porqué han conseguido que una mala comedora haya recuperado percentil!)

Por lo que en casa, entre Le Petit Pollockist y Penny, La niña del Exorcista haciendo pedorretas con la boca llena de potitos, tengo las cortinas y las paredes de casa que parece la Cúpula orgánica de Barceló.

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Mellizos en diferido (post patrocinado)

Hola, soy el Señor Lobo. Soluciono problemas.
¿Tu problema es que tienes dos Lö-Båby se llevan menos de 2 años? Bienvenido al mundo de los mellizos en diferido.

Parece mentira que Le Petit Terrorist esté a punto de hacer dos años. No puedo decir que parece que fuera ayer que empezaba a andar o a comer él solo con las manos. No puedo decirlo, porque no fue ayer. Ni antes de ayer. El tiempo en la Galaxia Padremeda pasa siete veces más lento que en la Galaxia Solteaurus, y por cada Lö-Båby que añades a la ecuación el tiempo se incrementa exponencialmente. En nuestro caso en concreto, el tener dos Lö-Båbies que se llevan 15 meses, lo hemos definido como “Tener mellizos en diferido“. Durante los 8 meses de vida de Penny he perdido 10kg, 16 años de expectativa de vida y una cantidad considerable de pelo. Y no es que vea demasiado cerca la luz al final del túnel. Es que todavía está todo muy oscuro en el agujero negro.

A veces, hablando con Dory nos hemos planteado que tener dos mellizos o gemelos debe ser relativamente más fácil que tenerlos en diferido: Básicamente porque tienen las mismas necesidades. En casa estamos con Le Petit Terrorist de 23 meses y un ‘No‘ por bandera, y Penny de 8, empieza a gatear y “comer” de cuchara.

Recientemente explicaba esa maravillosa experiencia que pone al límite la templanza de tus nervios, que es tener un Lö-Baby de 2 años, que hace que se te pasa por la cabeza buscar el ticket de compra o hacerte una vasectomía de Urgencias para evitar (nuevos) penalties. La primera adolescencia de los “Terribles” dos años se define porque los Lö-Båbies quieren ser independientes y tu como padre debes estar ahí para dejarle hacer pero ponerle unos límites. Ok. Una vez planteada la teoría vamos con un ejemplo práctico:

Le Petit Terrorist está empezando a controlar sus esfínteres. Y claro, “Un gran poder, conlleva una gran responsabilidad“. Así que cada vez que dice “Pipi” o “Caca” hay que sentarle en el orinal, sacar el periódico, esperar si hay premio, y hacer una gran fiesta. Le Petit Terrorist ya casi lo tiene, y tan consciente es de sus nuevos poderes que el otro día mientras estábamos Dory y yo jugando con Penny en el comedor, Le Petit Terrorist decidió que no quería interrumpir tan bucólico momento. Así que se fue a su trono para plantar un pino. El problema de la nueva independencia es que ni él controla los esfínteres ni el orden adecuado del protocolo a seguir. Por  lo que en realidad lo que sucedió fue que Le Petit Terrorist se cagó, identificaría que tenía ganas (un poco tarde), se quitó el pañal en su habitación y se fue al Trono a ver si quedaba algo que plantar. Obviamente, paseó el pañal abierto por toda la casa hasta el Trono. Entonces, estando yo jugando en el comedor empecé a sospechar si el vecino se había pasado con el fertilizante de guano, pero rápidamente caí en la cuenta de que me faltaba un Lö-Båby. Por lo que mi Sentido Pateracnido me dijo esa máxima de “Demasiado silencio… Algo pasa!” Me levanté buscando a Le Petit Terrorist y, ¡Cual fue mi sorpresa cuando me encontré todo un Pollock por toda la pared del pasillo hasta el baño! Lo primero que hice fue llorar, no de emoción, si no porque había comido garbanzos.

Pero ahí estaba Le Petit Terrorist. Sentado en su trono orgulloso por haber(la) cagado.

Pues todos los que tenéis un Lö-Båby de dos años en esta situación, añadirle ahora una de 8 meses que empieza a gatear y con la que te tienes que pelear para comer. Dory siempre ha sido muy madraza y le ha gustado preparar ella misma todos los potitos. Pues cual ha sido su frustración en descubrir que su pequeña Lö-Båby no sólo repudiaba los potitos caseros si no que encima prefería los preparados. 
Desde Madresfera nos hicieron llegar unas muestras de Hipp Bio para que las probásemos y he de reconocer que la Naturalidad de los Hipp Bio es bastante buena (3/5), huelen y saben que alimentan (4/5) lo cual hace que a Penny le apetezcan muchísimo (5/5). El que ahora abra la boca para comer cuando nos estábamos peleando con los potitos caseros debe ser porqué los Hipp Bio van bastante más equilibrados de gustos, y con consumidoras tan exigentes como Penny agradecen los sabores equilibrados. Además, el hecho de que dispongan de un surtido de productos variado como para que no se aburra (5/5) también evita que tengamos aburrimiento de potitos por monotonía. De los potitos que encontramos en el mercado, realmente Hipp Bio es de las marcas que se ven más naturales y nos han ayudado a que Penny empiece a comer bien, por lo que tienen mi voto de confianza (5/5 ¡Sobre todo porqué han conseguido que una mala comedora haya recuperado percentil!)

Por lo que en casa, entre Le Petit Pollockist y Penny, La niña del Exorcista haciendo pedorretas con la boca llena de potitos, tengo las cortinas y las paredes de casa que parece la Cúpula orgánica de Barceló.

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Que mirar al comprar una bici

Hoy vamos a hablar de otro tema que hay que tener en cuenta,  aunque muchos de nosotros usabamos antiguas bicicletas destartaladas que habían pasado por media familia, cada vez es mas habitual que sean los propios niños los que estrenen su bici. Y de eso quiero tratar hoy, ya que aunque todas las bicis puedan […]

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Los niños y los abuelos

Hoy en día si alguien ha tomado protagonismo en el día a día de nuestr@s hij@s,  esos son sin duda los abuelos. Los cambios que se han producido en nuestra sociedad hacen que para la mayoría de las familias sea imprescindible tener que trabajar los dos padres para salir adelante y tengamos que recurrir  para […]

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Decir adios al chupete

Hoy quiero hablar del momento en que nuestr@ hij@ tiene que despedirse del que ha sido su compañero inseparable durante sus primeros meses,el chupete. Aunque en las primeras etapas de nuestro hijo, tiene !muchas bondades respondiendo a su reflejo de succión, lo alivia en la dentición, le ayuda a dormir y le cama en los […]

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Una hora de tu tiempo

Muchas veces como padres, nuestro afán por conseguir más cosas para nuestra familia, hace que nos volquemos más y más en nuestro mundo laboral. Esto no es malo, pues como personas, debemos conseguir desarrollarnos personal y profesionalmente. El problema aparece cuando el mundo laboral y el afán por conseguir más y más se convierte en […]

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Niños e internet seguro

Internet,  una de las herramientas mas importantes que ha creado el ser humano. Hace 15-20 años era un privilegiado el que podía permitirse internet, una herramienta que estaba a medio crear y que para arrancarlo teniamos que tirar de la línea de teléfono haciendo ese sonido tan particular que muchos recordareis, además para cargar una […]

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enseñarles a ayudar en el hogar

    Una muy buena forma que como padres podemos hacer para enseñarles a ayudar, ser responsables  y prepararla para la vida adulta,  es potenciar que nuestr@s hij@s colaboren en las labores del hogar.       Con la realización de las tareas del hogar, nuestro hijo puede disfrutar, ya que para él será como […]

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¿Como ser mejores padres?

Muchas veces, como padres, nos preguntamos que podemos hacer  para ser mejores padres. Y os aseguro que tod@s podemos ser mejores, pero de momento no se ha fabricado ningún invento milagroso que lo consiga por el solo, sino que se consigue a base de cariño, paciencia,  comprensión, tiempo y dedicación. Pero para facilitarnos las cosas,  […]

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Un sitio vacío

Ya ha pasado más de medio año desde que el bisabuelo Paco decidió abandonarnos para ir en busca de sus seres queridos. Muchos años antes pasaron por el mismo camino otros seres queridos,  en especial abuelos y tíos. Aún recuerdo cuando Paquillo lloraba porque no llegaría a la boda de su nieta o no conocería […]

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Maldita sanidad pública

Bueno, en realidad, malditos los politicastros sinvergüenzas que no hacen más que recortar en lo más necesario, la salud de nuestros niños.

Resulta que llevo dos meses con la cita para la vacunación de los cuatro meses. He pedido un par de días en el trabajo para poder llevar a mi pequeña a vacunar junto con mi mujer y no dejarle a ella el marrón y… ¡dos días antes me llama la enfermera para indicarme que ella no estará ninguno de esos días y que hay que reprogramar la vacuna para el día que vuelvo al trabajo!

La verdad es que me sentó muy mal el cambio, pero la pobre enfermera no tiene la culpa de que los recortes dejen su puesto sin cubrir cuando ella no está por alguna causa, así que a fastidiarse tocan.

Afortunadamente, entre mi mujer y mi suegra pudieron encargarse de las niñas y llevar a la peque a que la vacunen. El problemilla casi sin importancia, es que si a la peque le da la algún tipo de reacción la vacuna, que puede pasar en los tres días siguientes, la que tiene que apañárselas sin ayuda es mi mujer.

Si no le da reacción, o la cosa no pasa de unas décimas de fiebre, mi mujer tendrá que estar todo el día con la peque en brazos, porque evidentemente, los tres lancetazos revuelven a cualquiera y más si ese cualquiera tiene cuatro meses. Lo siento cielo, toca hacer brazos (aún mas)

Y si la cosa pasa a mayores, toca coger a las niñas, pagar un taxi y salir corriendo. Lo cual no sería mucho problema si fuera solo la peque, pero es que como no vamos a dejar encerrada a su hermana en un armario, tocaría llevársela a urgencias, a ver si coge lo que no tiene.

Y yo que había cogido unos días de vacaciones para conseguir brazacos. Pero tranquilos señores políticos, que en las elecciones ya me acordare yo de ustedes y de los 80 euritos de la vacuna que no cubre el seguro y de la madre que no debió haberlos parido.

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Maldita sanidad pública

Bueno, en realidad, malditos los politicastros sinvergüenzas que no hacen más que recortar en lo más necesario, la salud de nuestros niños.

Resulta que llevo dos meses con la cita para la vacunación de los cuatro meses. He pedido un par de días en el trabajo para poder llevar a mi pequeña a vacunar junto con mi mujer y no dejarle a ella el marrón y… ¡dos días antes me llama la enfermera para indicarme que ella no estará ninguno de esos días y que hay que reprogramar la vacuna para el día que vuelvo al trabajo!

La verdad es que me sentó muy mal el cambio, pero la pobre enfermera no tiene la culpa de que los recortes dejen su puesto sin cubrir cuando ella no está por alguna causa, así que a fastidiarse tocan.

Afortunadamente, entre mi mujer y mi suegra pudieron encargarse de las niñas y llevar a la peque a que la vacunen. El problemilla casi sin importancia, es que si a la peque le da la algún tipo de reacción la vacuna, que puede pasar en los tres días siguientes, la que tiene que apañárselas sin ayuda es mi mujer.

Si no le da reacción, o la cosa no pasa de unas décimas de fiebre, mi mujer tendrá que estar todo el día con la peque en brazos, porque evidentemente, los tres lancetazos revuelven a cualquiera y más si ese cualquiera tiene cuatro meses. Lo siento cielo, toca hacer brazos (aún mas)

Y si la cosa pasa a mayores, toca coger a las niñas, pagar un taxi y salir corriendo. Lo cual no sería mucho problema si fuera solo la peque, pero es que como no vamos a dejar encerrada a su hermana en un armario, tocaría llevársela a urgencias, a ver si coge lo que no tiene.

Y yo que había cogido unos días de vacaciones para conseguir brazacos. Pero tranquilos señores políticos, que en las elecciones ya me acordare yo de ustedes y de los 80 euritos de la vacuna que no cubre el seguro y de la madre que no debió haberlos parido.

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La habitación del bebé

Una de las cosas que más ilusión hace ante la llegada de un bebé es el preparar su habitación y aunque al principio dormirá en nuestra habitación,  será el lugar donde juegue,  tenga sus cosas y pase a dormir al crecer. En nuestro caso,  empezamos a prepararla al saber el sexo del bebé y aunque […]

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Como dormir a nuestro bebé

¿Como dormir a nuestro bebé? Articulo muy interesante ser la Doctora Marisa Gandsas publicado en la web http://www.planeta bebé.con.arg El bebé, no nace sabiendo dormir, ya que este es un hábito que va a ir aprendiendo desde sus primeros días de vida. Existe un alto porcentaje de niños que tienen problemas para dormir. Esto se […]

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Mamá con artritis…

Imagen de dsigning

No hace mucho encontré el libro Mujer y artritis reumatoide: El valor de una vida. Este libro es parte de una campaña llevada a cabo por la Sociedad Española de Reumatología y la fundación Abbott para concienciar a la población sobre la enfermedad. El libro recoge diez casos reales vistos desde tres perspectivas: las pacientes, las especialistas en reumatología y famosas en diversos ámbitos (actrices, deportistas, …)

Me pareció una iniciativa muy interesante, porque probablemente haya muchas personas que no conozcan esta enfermedad. Y también creo que hay muchas personas que aún conociéndola, si no la han vivido de cerca, no la entienden. Yo la he vivido de cerca, y creo que hoy es un buen día, el día de la madre, para hablar un poco de ella.

Para una persona, sobre todo si es joven, se hace muy duro que haya algún periodo (brotes) en los que tienen que pedir ayuda para tareas cotidianas como hacerse una coleta, abrir una botella de agua, cambiarse de ropa, … Se trata de una enfermedad crónica para la que no hay cura. Los tratamientos tratan de evitar las consecuencias degenerativas o los síntomas, pero no curan la enfermedad, por lo que el dolor será siempre un compañero de viaje para quienes la sufren. Se trata de una enfermedad discapacitante, así que siempre habrá días en los que necesiten ayuda… y esto es duro.

Pero la parte física no lo es todo. Como decía, muchas personas no entienden lo que significa convivir con esta enfermedad. Y quienes lo entendemos, a veces se nos olvida… y esto les afecta. Porque les exigimos un poco más… que acaben sus estudios, que mejoren en su profesión, que avance unos kilómetros más en un camino… Nos obsesionamos con el tramo que les queda por recorrer sin pensar en lo que les ha costado andar el que ya han recorrido. Y sin quererlo, generamos frustración, vergüenza, …

Y mucho más… porque hay mucho más. Pero esta no es la parte que quería contar. Lo que realmente me gustaría contar hoy es que también hay una parte positiva. Porque siempre hay que buscar el lado positivo de las cosas.

En el caso de mi mujer, la enfermedad le ha obligado a aprender a sobreponerse. Ha entrenado su capacidad de sacrificio por así decirlo. Cuando estaba estudiando, llegué a ver como tenía que soltar el bolígrafo al escribir dos o tres líneas porque no soportaba el dolor en las manos. Pero no se levantaba, no se compadecía, no renunciaba… estiraba un poco los dedos, respiraba hondo e iba a por las dos o tres líneas siguientes. Este es sólo un ejemplo de cómo ha afrontado ella su enfermedad y su vida.

Con ella aprendí que en la vida lo realmente importante no es lo rápido que hagas el camino, sino lo claro que tengas el destino. Y podría hacer mía una frase que escribió Dani Rovira en un libro de Jesús Callejas: He aprendido con él (ella) que las toallas son para secarse el sudor, pero nunca para tirarlas.

Varias personas me han dicho que lo que más les gusta de ella es que siempre tiene una sonrisa en la cara. Hay que tener unos HUEVOS muy grandes para sonreír también cuando pasas por un brote. Hay que tenerlos bien puesto para no abandonar cuando las cosas van cuesta arriba. Y ella lo consigue.

Porque ha ido consiguiendo lo que se ha ido proponiendo. Sus dos grandes logros han sido ser madre, para lo que estuvo más de un año dejando sus tratamientos y aguantando las consecuencias. Y terminar la carrera de medicina y poder elegir plaza para especializarse.

Y lo que me hace realmente feliz. Lo que hace que me sienta un tipo afortunado… no es que los médicos la llamen colega. O los pacientes doctora. Para mí lo realmente maravilloso es que mi hija la llamará MAMÁ.

¡FELICIDADES!

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Mamá con artritis…

Imagen de dsigning

No hace mucho encontré el libro Mujer y artritis reumatoide: El valor de una vida. Este libro es parte de una campaña llevada a cabo por la Sociedad Española de Reumatología y la fundación Abbott para concienciar a la población sobre la enfermedad. El libro recoge diez casos reales vistos desde tres perspectivas: las pacientes, las especialistas en reumatología y famosas en diversos ámbitos (actrices, deportistas, …)

Me pareció una iniciativa muy interesante, porque probablemente haya muchas personas que no conozcan esta enfermedad. Y también creo que hay muchas personas que aún conociéndola, si no la han vivido de cerca, no la entienden. Yo la he vivido de cerca, y creo que hoy es un buen día, el día de la madre, para hablar un poco de ella.

Para una persona, sobre todo si es joven, se hace muy duro que haya algún periodo (brotes) en los que tienen que pedir ayuda para tareas cotidianas como hacerse una coleta, abrir una botella de agua, cambiarse de ropa, … Se trata de una enfermedad crónica para la que no hay cura. Los tratamientos tratan de evitar las consecuencias degenerativas o los síntomas, pero no curan la enfermedad, por lo que el dolor será siempre un compañero de viaje para quienes la sufren. Se trata de una enfermedad discapacitante, así que siempre habrá días en los que necesiten ayuda… y esto es duro.

Pero la parte física no lo es todo. Como decía, muchas personas no entienden lo que significa convivir con esta enfermedad. Y quienes lo entendemos, a veces se nos olvida… y esto les afecta. Porque les exigimos un poco más… que acaben sus estudios, que mejoren en su profesión, que avance unos kilómetros más en un camino… Nos obsesionamos con el tramo que les queda por recorrer sin pensar en lo que les ha costado andar el que ya han recorrido. Y sin quererlo, generamos frustración, vergüenza, …

Y mucho más… porque hay mucho más. Pero esta no es la parte que quería contar. Lo que realmente me gustaría contar hoy es que también hay una parte positiva. Porque siempre hay que buscar el lado positivo de las cosas.

En el caso de mi mujer, la enfermedad le ha obligado a aprender a sobreponerse. Ha entrenado su capacidad de sacrificio por así decirlo. Cuando estaba estudiando, llegué a ver como tenía que soltar el bolígrafo al escribir dos o tres líneas porque no soportaba el dolor en las manos. Pero no se levantaba, no se compadecía, no renunciaba… estiraba un poco los dedos, respiraba hondo e iba a por las dos o tres líneas siguientes. Este es sólo un ejemplo de cómo ha afrontado ella su enfermedad y su vida.

Con ella aprendí que en la vida lo realmente importante no es lo rápido que hagas el camino, sino lo claro que tengas el destino. Y podría hacer mía una frase que escribió Dani Rovira en un libro de Jesús Callejas: He aprendido con él (ella) que las toallas son para secarse el sudor, pero nunca para tirarlas.

Varias personas me han dicho que lo que más les gusta de ella es que siempre tiene una sonrisa en la cara. Hay que tener unos HUEVOS muy grandes para sonreír también cuando pasas por un brote. Hay que tenerlos bien puesto para no abandonar cuando las cosas van cuesta arriba. Y ella lo consigue.

Porque ha ido consiguiendo lo que se ha ido proponiendo. Sus dos grandes logros han sido ser madre, para lo que estuvo más de un año dejando sus tratamientos y aguantando las consecuencias. Y terminar la carrera de medicina y poder elegir plaza para especializarse.

Y lo que me hace realmente feliz. Lo que hace que me sienta un tipo afortunado… no es que los médicos la llamen colega. O los pacientes doctora. Para mí lo realmente maravilloso es que mi hija la llamará MAMÁ.

¡FELICIDADES!

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Un trocito de nosotros

Son como son, cada uno con sus cosas, muy diferentes entre ellos, y aun mas diferentes de nosotros, nuestros hijos, a pesar de llevar el posesivo ” nuestros” no lo son realmente, quiero decir, que no nos pertenecen, que mas allá de eso, lo que tenemos es una obligación, un deber moral con ellos, de darles, no solo cariño, alimentos, ropa, formación, etc. sino que también es nuestra obligación, olvidada mas veces de la cuenta, darles valores, unas reglas básicas a las que agarrarse en cada situación de su vida para saber si están actuando bien o mal…nada mas, y nada menos, nadie dijo que ser padres  fuese fácil. Esto, por si mismo, no da solo para enrrollarme en este post todo lo que quiera, sino que daría para escribir un libro, que no es mi intención ahora, mi intención es hablar sobre esos pequeños ” troyanos” que se cuelan cuando intentamos inculcar valores positivos, es inevitable, y necesario, poner parte de nosotros mismos, que parte de lo que somos se transmita también a ellos, lo difícil, al final, es saber que parte se la hemos transferido, y cual es innata, qué ha aprendido a amar y qué hubiese desarrollado por si mismo, si lo hubiese criado otra familia, por ejemplo…
Me planteaba esto mismo ayer, cuando, al traer a casa un sofá nuevo, bueno, no era nuevo, era ” recogido” de mi hermano (esto tendrá sentido luego) llego el momento de tirar el viejo sillón orejero, mi Hijo Lucas, ha heredado de mi ( o aprendido, pero me inclino por lo primero) ese apego por algunos objetos, ese algo que te hace difícil tirar las cosas, y, aunque me lo estoy tratando y cada vez tiro mas cosas, no lo hago alegremente, me cuesta, es lo que mi madre pasó a llamar ” espíritu de recogimiento” , para las personas hiper practicas, esas de usar y tirar, debo ser una pesadilla. El tema es que, fue comentarle que nos deshacíamos del viejo sofá, y se lanzó hacia él, se sentó, y empezó a acariciarlo con verdadero cariño, al tiempo que hacia unos muy lastimosos pucheros, y se negaba a tirarlo, yo, como es natural, lo entendí perfectamente, yo también le tengo mucho cariño…

El caso es que, inculcado o innato, nuestros hijos tienen un trocito nuestro, mas pequeño o mas grande, y que, por puro ego, nos encanta, admitamoslo.

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Un trocito de nosotros

Son como son, cada uno con sus cosas, muy diferentes entre ellos, y aun mas diferentes de nosotros, nuestros hijos, a pesar de llevar el posesivo ” nuestros” no lo son realmente, quiero decir, que no nos pertenecen, que mas allá de eso, lo que tenemos es una obligación, un deber moral con ellos, de darles, no solo cariño, alimentos, ropa, formación, etc. sino que también es nuestra obligación, olvidada mas veces de la cuenta, darles valores, unas reglas básicas a las que agarrarse en cada situación de su vida para saber si están actuando bien o mal…nada mas, y nada menos, nadie dijo que ser padres  fuese fácil. Esto, por si mismo, no da solo para enrrollarme en este post todo lo que quiera, sino que daría para escribir un libro, que no es mi intención ahora, mi intención es hablar sobre esos pequeños ” troyanos” que se cuelan cuando intentamos inculcar valores positivos, es inevitable, y necesario, poner parte de nosotros mismos, que parte de lo que somos se transmita también a ellos, lo difícil, al final, es saber que parte se la hemos transferido, y cual es innata, qué ha aprendido a amar y qué hubiese desarrollado por si mismo, si lo hubiese criado otra familia, por ejemplo…
Me planteaba esto mismo ayer, cuando, al traer a casa un sofá nuevo, bueno, no era nuevo, era ” recogido” de mi hermano (esto tendrá sentido luego) llego el momento de tirar el viejo sillón orejero, mi Hijo Lucas, ha heredado de mi ( o aprendido, pero me inclino por lo primero) ese apego por algunos objetos, ese algo que te hace difícil tirar las cosas, y, aunque me lo estoy tratando y cada vez tiro mas cosas, no lo hago alegremente, me cuesta, es lo que mi madre pasó a llamar ” espíritu de recogimiento” , para las personas hiper practicas, esas de usar y tirar, debo ser una pesadilla. El tema es que, fue comentarle que nos deshacíamos del viejo sofá, y se lanzó hacia él, se sentó, y empezó a acariciarlo con verdadero cariño, al tiempo que hacia unos muy lastimosos pucheros, y se negaba a tirarlo, yo, como es natural, lo entendí perfectamente, yo también le tengo mucho cariño…

El caso es que, inculcado o innato, nuestros hijos tienen un trocito nuestro, mas pequeño o mas grande, y que, por puro ego, nos encanta, admitamoslo.

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Solo en casa: como evitar una crisis de reputación

En posts anteriores hemos visto que ser padre no es un trabajo fácil. Por mucho que nos esforcemos, siempre hay cosas que escapan a nuestro control… Y casi siempre hay alguien dispuesto a hacer de menos o cuestionar nuestras capacidades… Y puede que no les falte razón. Desde luego hay aspectos en los que por Continue Reading

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Las cosas claras y el chocolate espeso

Hay veces en las que los niños, por su inocencia, su falta de maldad y de ver las cosas de una forma muy simple, hacen que los adultos nos preocupemos de lo que han dicho, sobre todo si hay alguien delante, por si se van a ofender. Pero realmente es culpa nuestra, o más bien culpa del ambiente en que nos movemos.

Por ejemplo, Hugo, que es el que habla con coherencia (por decir algo), tiene un amigo café con leche. Es decir, madre española blanca nuclear, padre africano negro noche. Y tan negro noche que cuando lo ves de lejos, como no le da ninguna sombra, muchas veces yo no sé quién es hasta que está muy muy cerca, y eso que lo veo prácticamente cada día.
A lo que iba. En unos carnavales:

HugoM, de qué te vas a disfrazar?
MDe Spiderman
HugoNo, no puede ser
MPor qué?
HugoPorque Spiderman no es negro. Tú te tienes que disfrazar de caca o de rey mago

Toma ya, menuda conversación… Lo llega a escuchar algún zumbado y al niño nos lo envían al psicólogo y a nosotros nos retiran la custodia. Pero él lo dijo con toda la normalidad del mundo.
Es más, en otra conversación con el mismo niño:

MYo no quiero ser negro!
HugoPor qué?
MPorque no se me ven los tatuajes!

Los de la bolsa de cheetos, por supuesto.

Otro ejemplo es un tuit que colgué hace unos días:

Hijo bien enseñado: – Hola, soy el alcalde, y tú? – Yo Hugo. – Muy bien. Que lo pases bien, Hugo. Adiós. – Mamá! Éste ha robado? – …
— mis2monstruitos (@mis2monstruitos) abril 17, 2015

Porque a ver, en casa se habla de todo, y no sólo se ve el Boing o el Clan. Hay que hablar las cosas con naturalidad. Usamos tantos eufemismos y hablamos dando vueltas a las cosas que los niños no se enteran.

Hugo hace un tiempo tenía curiosidad, imagino, por saber de dónde venían los niños. Se lo preguntó a su madre, y bueno, la respuesta exacta no la recuerdo, pero vino a ser: cuando una mamá y un papá se quieren mucho, ponen una semillita y con un poco de suerte, al cabo de un tiempo la barriga de mamá se hace grande hasta que sale el niño.
Bien, una respuesta que creo que muchos habrían dado. Pero claro, yo soy bastante más simple (y bruto). También me preguntó a mi y mi respuesta fue: Hugo, no hace falta que sean un papá ni una mamá, no hace falta que se quieran mucho, hay que introducir el pene en la vagina, se mueven y con suerte, o mala suerte, al cabo de unos meses sí puede nacer un niño.
Respuesta: ah!

No digo que las cosas haya que hacerlas como lo hago yo. Ni mucho menos. Tú las haces como tú veas, el otro las hace como el otro vea y así. Pero bueno, que tampoco hay que tratarlos como tontos, que no lo son, de verdad. Lo somos más nosotros pensando eso, que ellos.

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