La familia crece

Por fin llegó el día. Ana Isabel me despertaba de madrugada con la sugerente frase: “ha llegado la hora” Y así fue, nos preparamos rápidamente, avisé a los abuelos y cogí a Sara para meterla en el coche – Papá, ¿es de noche? – preguntaba la pequeña – sí, cariño, duerme un poquito más. Ya en el coche, Sara nos volvía a preguntar – ¿dónde vamos? – y entonces entonamos la cantinela que habíamos practicado los meses anteriores: ¡Que vieeene Cristina! ¡Que vieeene Cristina! Todo fue muy rápido: parto natural, sin epidural y a las 3:45 de la noche llegó Cristina, chiquitita, con 2.660 kg, apenas 2 horas después de haberme despertado.


La familia crece, la familia cambia. Empezamos una nueva etapa, una nueva familia de cuatro, nuevos proyectos y nuevas ilusiones; también nuevos miedos, nuevas dudas: ¿cogerá bien el pecho? ¿engordará y crecerá rápido? ¿le prestaremos la misma atención que tuvo Sara? ¿y el mismo cariño? ¿tendrá Sara celos del bebé?


Cristina nació el 4 de mayo. Han pasado ya más de dos meses y crece sana y feliz; dos meses también que llevamos sin escribir en el blog, pero volvemos de nuevo para contar nuestros cambios, nuestras alegrías y todo lo que vamos aprendiendo de los niños con nuestra nueva maestra.

Read more

m’ijo, el fulanito 2011-07-26 20:12:00

De dar vueltas al bailongo…

Al fulanito le ha gustado bailar desde siempre, desde que estaba en la panza de Má. Una vez de plano la susodicha nos censuró…íbamos los dos bailando muy a gusto en el carro mientras escuchábamos Van Halen, pero de plano Má quitó la canción porque el fulanito andaba brincoteando harto en la panza y creo que eso no le resultó muy cómodo.

Desde chiquitito la música le gusta al chamaco, desde que estaba en la panza ha escuchado de todo tipo, ya que nació le poníamos música tranquila para dormir y relajarlo antes del baño. La mayoría de las veces, al escuchar lo que le poníamos el fulanito movía piernas y brazos cuando aun o podía enderezarse, después comenzó a hacer un movimiento de cadera medio chistosito cuando ya se sentaba o si la canción le encantaba se sacudía todo.

Más adelante comenzó a coordinar mejor y pudo mover la cabeza, o los brazos o las piernas. Pero lo mero bueno llegó cuando el chamaco comenzó a pararse y en su brincolin giraba como loco sin miedo alguno a marearse, se impulsaba con tal fuerza que al final solo levantaba los pies y echaba la cabeza para atrás viendo como todo se movía a su alrededor al compás de la música. Ya que pudo sostenerse el chamaco se inventó su propia forma de “perreo” y movía la cadera de adelante hacia atrás con movimientos chiquitos y rápidos, eso sí, sin soltarse ya fuera de la mesa o una silla o sillón. Cuando el chamaco pudo caminar, la técnica de las vueltas se hizo presente de nuevo pero esta vez fue más selectivo con la música y el mariachi se convirtió en su preferido, nomás lo escuchaba y se ponía a brincar y a dar vueltas por toda la habitación y si se nos ocurría quitarla uff! Cuidado!

Justamente aprovechando el gusto por este tipo de música que también le gusta a su abuela materna, el fulanito aprendió a bailar de “cachetito” así que el ritual siempre era el mismo: llegaba a casa de los abuelos, pedía la música, corría hacia su abuela para sacarla a bailar, la abuela lo cargaba y extendía la mano mientras el fulanito le sostenía el dedo y se le repegaba al cachete, así podían estar horas a pesar de que la abuela se cansara.

Después el fulanito comenzó a bailar casi con cualquier cosa que escuchaba en la tele, música de las novelas, de película, comerciales y demás programas, con todo se emocionaba, daba vueltas e incluso zapateaba. El problema era cuando la canción terminaba…el drama se hacía presente porque no teníamos como repetirla y había que esperar a que otro ritmo llamara su atención.

Ahora el chamaco baila moviendo o la cabeza, o los pies, o gira dependiendo del ritmo y como lo siente, tiene un chorro de pasos para presumir, pero eso sí, el decide la música que quiere bailar, el lugar y la hora así sean las 7 de la mañana o las 9 de la noche. El fulanito corre hacia donde tenemos el CD, lo prende, le sube el volumen a todo lo que da y se pone a dar vueltas ya sea alrededor de la mesa, o se avienta contra el sillón si la música está de plano muy pesada o me pida la mano mientras gira a mi alrededor.

Ahora, los fines de semana le ha dado por poner la música, buscar una canción lenta y pedirme que lo cargue mientas me abraza y se recarga en mi hombro y yo me muevo de un lado a otro, es como una variación de lo que en su momento definí lo que era bailar con Má: abrazarnos y dar vueltas… Incluso a veces estamos los tres abrazados dando vueltas bien temprano mientras el fulanito cierra los ojitos y disfruta el momento junto a nosotros…re-bonito…

Ha sido rico ver como mi chamaco ha ido perfeccionando sus técnicas de baile, se ha vuelto más selectivo y siento que cada vez disfruta más el moverse al ritmo de la música mientras comparte el momento con la gente que lo quiere.

Read more

m’ijo, el fulanito 2011-07-26 20:12:00

De dar vueltas al bailongo…

Al fulanito le ha gustado bailar desde siempre, desde que estaba en la panza de Má. Una vez de plano la susodicha nos censuró…íbamos los dos bailando muy a gusto en el carro mientras escuchábamos Van Halen, pero de plano Má quitó la canción porque el fulanito andaba brincoteando harto en la panza y creo que eso no le resultó muy cómodo.

Desde chiquitito la música le gusta al chamaco, desde que estaba en la panza ha escuchado de todo tipo, ya que nació le poníamos música tranquila para dormir y relajarlo antes del baño. La mayoría de las veces, al escuchar lo que le poníamos el fulanito movía piernas y brazos cuando aun o podía enderezarse, después comenzó a hacer un movimiento de cadera medio chistosito cuando ya se sentaba o si la canción le encantaba se sacudía todo.

Más adelante comenzó a coordinar mejor y pudo mover la cabeza, o los brazos o las piernas. Pero lo mero bueno llegó cuando el chamaco comenzó a pararse y en su brincolin giraba como loco sin miedo alguno a marearse, se impulsaba con tal fuerza que al final solo levantaba los pies y echaba la cabeza para atrás viendo como todo se movía a su alrededor al compás de la música. Ya que pudo sostenerse el chamaco se inventó su propia forma de “perreo” y movía la cadera de adelante hacia atrás con movimientos chiquitos y rápidos, eso sí, sin soltarse ya fuera de la mesa o una silla o sillón. Cuando el chamaco pudo caminar, la técnica de las vueltas se hizo presente de nuevo pero esta vez fue más selectivo con la música y el mariachi se convirtió en su preferido, nomás lo escuchaba y se ponía a brincar y a dar vueltas por toda la habitación y si se nos ocurría quitarla uff! Cuidado!

Justamente aprovechando el gusto por este tipo de música que también le gusta a su abuela materna, el fulanito aprendió a bailar de “cachetito” así que el ritual siempre era el mismo: llegaba a casa de los abuelos, pedía la música, corría hacia su abuela para sacarla a bailar, la abuela lo cargaba y extendía la mano mientras el fulanito le sostenía el dedo y se le repegaba al cachete, así podían estar horas a pesar de que la abuela se cansara.

Después el fulanito comenzó a bailar casi con cualquier cosa que escuchaba en la tele, música de las novelas, de película, comerciales y demás programas, con todo se emocionaba, daba vueltas e incluso zapateaba. El problema era cuando la canción terminaba…el drama se hacía presente porque no teníamos como repetirla y había que esperar a que otro ritmo llamara su atención.

Ahora el chamaco baila moviendo o la cabeza, o los pies, o gira dependiendo del ritmo y como lo siente, tiene un chorro de pasos para presumir, pero eso sí, el decide la música que quiere bailar, el lugar y la hora así sean las 7 de la mañana o las 9 de la noche. El fulanito corre hacia donde tenemos el CD, lo prende, le sube el volumen a todo lo que da y se pone a dar vueltas ya sea alrededor de la mesa, o se avienta contra el sillón si la música está de plano muy pesada o me pida la mano mientras gira a mi alrededor.

Ahora, los fines de semana le ha dado por poner la música, buscar una canción lenta y pedirme que lo cargue mientas me abraza y se recarga en mi hombro y yo me muevo de un lado a otro, es como una variación de lo que en su momento definí lo que era bailar con Má: abrazarnos y dar vueltas… Incluso a veces estamos los tres abrazados dando vueltas bien temprano mientras el fulanito cierra los ojitos y disfruta el momento junto a nosotros…re-bonito…

Ha sido rico ver como mi chamaco ha ido perfeccionando sus técnicas de baile, se ha vuelto más selectivo y siento que cada vez disfruta más el moverse al ritmo de la música mientras comparte el momento con la gente que lo quiere.

Read more

El Comeniños

Sí, señor, el comeniños. Mamá le ha comprado a Nico una baraja de cartas de animales, de esas de emparejar, un poco anticuada, y nos hemos encontrado con delicias como las siguientes: El león y el cazador que le mata. El toro con banderillas y el torero que le mata. Los perros de circo y […]

Read more

m’ijo, el fulanito 2011-07-21 22:22:00


Los terribles “casi” dos años

El fulanito lleva dos días en ser el terror en casa. Se ha vuelto súper inquieto, escala todo y después nos grita para que veamos que está en el respaldo del sillón recargado de la ventana, tira todo, no hace caso y quiere que a toda hora se haga su santa voluntad, sin duda cree que puede hacer lo que se le dé la gana. Creo que estamos entrando a los terribles dos años aunque aun no los cumpla.

Ahora sí tenemos harto para pensar que ya entramos en esa etapa porque el fulanito anda de un chipil-necio-retador que nomás nos dan ganas de ponernos a llorar con él. Y por más que Má y yo hemos leído sobre el tema y en todos lados dicen que tenemos que entender que no se porta mal porque quiere hacerlo sino que actúa según sus impulsos los cuales tiene que aprender a controlar, entendemos que la practica no es lo mismo que la teoría y de verdad creo que es un reto a nuestra paciencia.

Supongo que los terribles dos años es la edad más temida por los papás porque no sabemos cómo reaccionar ante sus impulsos o berrinches o pataletas, es decir, a su frustración por no hacer lo que se le antoja a placer. Aquí encontré algunos consejos, igual que con todo algunas cosas se podrán aplicar si es que están viviendo lo mismo que nosotros y va de acuerdo a la forma en la cual están educando a su chamaco.

-Marcar límites. Todos los niños necesitan seguir una serie de reglas para sentirse seguros. No puedes permitir que haga lo que se le antoje en algunos casos por seguridad. Antes de ir al parque por ejemplo explícale 3 o 4 normas sencillas que deberá cumplir: no pegar a otros niños, no colarse en la fila del tobogán, no quitar ningún juguete y no separarse mucho de sus papá por ejemplo

Nunca olvides llevar al parque alguno de sus juguetes preferidos, así habrá menos opciones de que quiera los de los demás. (Aunque ya se sabe cómo son los niños, siempre quieren lo que ellos no tienen.) y podrá ayudarte mucho si es que hace berrinche o de plano quiere correr en dirección contraria a la que tú estás

Intenta ponerte en su lugar cuando le veas enfadado o descontento porque no ha logrado lo que quería. Si le ves llorar porque no se ha podido subir al columpio, consuélale y busca una alternativa. El tratar de ponerte en su lugar podrá hacer más fácil el entender por lo que está pasando y también ayudarte a encontrar la mejor solución en ese momento.

Nunca le grites ni le castigues o le hagas lo mismo que él ha hecho (empujarle, quitarle un juguete suyo…). A pesar de los progresos que tu pequeño ha hecho desde que nació, no debes olvidar que aún es un bebé y, por lo tanto, necesita aprender a comportarse correctamente.

Si a pesar de todo comienza con uno de sus berrinches y no hay forma de calmarlo, vuelve a casa o sal de ese lugar con él hasta que se tranquilice.

Supongo que mientras vayamos viviendo esta etapa con el fulanito podremos irles contando cómo nos va, porque no todo es malo, el fulanito es un chamaco lindo, bien cariñoso y pasamos muy buenos ratos con nuestros rounds de cariño.

Read more

m’ijo, el fulanito 2011-07-21 22:22:00


Los terribles “casi” dos años

El fulanito lleva dos días en ser el terror en casa. Se ha vuelto súper inquieto, escala todo y después nos grita para que veamos que está en el respaldo del sillón recargado de la ventana, tira todo, no hace caso y quiere que a toda hora se haga su santa voluntad, sin duda cree que puede hacer lo que se le dé la gana. Creo que estamos entrando a los terribles dos años aunque aun no los cumpla.

Ahora sí tenemos harto para pensar que ya entramos en esa etapa porque el fulanito anda de un chipil-necio-retador que nomás nos dan ganas de ponernos a llorar con él. Y por más que Má y yo hemos leído sobre el tema y en todos lados dicen que tenemos que entender que no se porta mal porque quiere hacerlo sino que actúa según sus impulsos los cuales tiene que aprender a controlar, entendemos que la practica no es lo mismo que la teoría y de verdad creo que es un reto a nuestra paciencia.

Supongo que los terribles dos años es la edad más temida por los papás porque no sabemos cómo reaccionar ante sus impulsos o berrinches o pataletas, es decir, a su frustración por no hacer lo que se le antoja a placer. Aquí encontré algunos consejos, igual que con todo algunas cosas se podrán aplicar si es que están viviendo lo mismo que nosotros y va de acuerdo a la forma en la cual están educando a su chamaco.

-Marcar límites. Todos los niños necesitan seguir una serie de reglas para sentirse seguros. No puedes permitir que haga lo que se le antoje en algunos casos por seguridad. Antes de ir al parque por ejemplo explícale 3 o 4 normas sencillas que deberá cumplir: no pegar a otros niños, no colarse en la fila del tobogán, no quitar ningún juguete y no separarse mucho de sus papá por ejemplo

Nunca olvides llevar al parque alguno de sus juguetes preferidos, así habrá menos opciones de que quiera los de los demás. (Aunque ya se sabe cómo son los niños, siempre quieren lo que ellos no tienen.) y podrá ayudarte mucho si es que hace berrinche o de plano quiere correr en dirección contraria a la que tú estás

Intenta ponerte en su lugar cuando le veas enfadado o descontento porque no ha logrado lo que quería. Si le ves llorar porque no se ha podido subir al columpio, consuélale y busca una alternativa. El tratar de ponerte en su lugar podrá hacer más fácil el entender por lo que está pasando y también ayudarte a encontrar la mejor solución en ese momento.

Nunca le grites ni le castigues o le hagas lo mismo que él ha hecho (empujarle, quitarle un juguete suyo…). A pesar de los progresos que tu pequeño ha hecho desde que nació, no debes olvidar que aún es un bebé y, por lo tanto, necesita aprender a comportarse correctamente.

Si a pesar de todo comienza con uno de sus berrinches y no hay forma de calmarlo, vuelve a casa o sal de ese lugar con él hasta que se tranquilice.

Supongo que mientras vayamos viviendo esta etapa con el fulanito podremos irles contando cómo nos va, porque no todo es malo, el fulanito es un chamaco lindo, bien cariñoso y pasamos muy buenos ratos con nuestros rounds de cariño.

Read more

m’ijo, el fulanito 2011-07-21 22:22:00


Los terribles “casi” dos años

El fulanito lleva dos días en ser el terror en casa. Se ha vuelto súper inquieto, escala todo y después nos grita para que veamos que está en el respaldo del sillón recargado de la ventana, tira todo, no hace caso y quiere que a toda hora se haga su santa voluntad, sin duda cree que puede hacer lo que se le dé la gana. Creo que estamos entrando a los terribles dos años aunque aun no los cumpla.

Ahora sí tenemos harto para pensar que ya entramos en esa etapa porque el fulanito anda de un chipil-necio-retador que nomás nos dan ganas de ponernos a llorar con él. Y por más que Má y yo hemos leído sobre el tema y en todos lados dicen que tenemos que entender que no se porta mal porque quiere hacerlo sino que actúa según sus impulsos los cuales tiene que aprender a controlar, entendemos que la practica no es lo mismo que la teoría y de verdad creo que es un reto a nuestra paciencia.

Supongo que los terribles dos años es la edad más temida por los papás porque no sabemos cómo reaccionar ante sus impulsos o berrinches o pataletas, es decir, a su frustración por no hacer lo que se le antoja a placer. Aquí encontré algunos consejos, igual que con todo algunas cosas se podrán aplicar si es que están viviendo lo mismo que nosotros y va de acuerdo a la forma en la cual están educando a su chamaco.

-Marcar límites. Todos los niños necesitan seguir una serie de reglas para sentirse seguros. No puedes permitir que haga lo que se le antoje en algunos casos por seguridad. Antes de ir al parque por ejemplo explícale 3 o 4 normas sencillas que deberá cumplir: no pegar a otros niños, no colarse en la fila del tobogán, no quitar ningún juguete y no separarse mucho de sus papá por ejemplo

Nunca olvides llevar al parque alguno de sus juguetes preferidos, así habrá menos opciones de que quiera los de los demás. (Aunque ya se sabe cómo son los niños, siempre quieren lo que ellos no tienen.) y podrá ayudarte mucho si es que hace berrinche o de plano quiere correr en dirección contraria a la que tú estás

Intenta ponerte en su lugar cuando le veas enfadado o descontento porque no ha logrado lo que quería. Si le ves llorar porque no se ha podido subir al columpio, consuélale y busca una alternativa. El tratar de ponerte en su lugar podrá hacer más fácil el entender por lo que está pasando y también ayudarte a encontrar la mejor solución en ese momento.

Nunca le grites ni le castigues o le hagas lo mismo que él ha hecho (empujarle, quitarle un juguete suyo…). A pesar de los progresos que tu pequeño ha hecho desde que nació, no debes olvidar que aún es un bebé y, por lo tanto, necesita aprender a comportarse correctamente.

Si a pesar de todo comienza con uno de sus berrinches y no hay forma de calmarlo, vuelve a casa o sal de ese lugar con él hasta que se tranquilice.

Supongo que mientras vayamos viviendo esta etapa con el fulanito podremos irles contando cómo nos va, porque no todo es malo, el fulanito es un chamaco lindo, bien cariñoso y pasamos muy buenos ratos con nuestros rounds de cariño.

Read more

Debatiendo en "Banda Ampla" acerca de las Terapias Naturales

Hace poco más de una semana tuve la oportunidad de ir al programa de debate Banda Ampla de TV3. Es un programa de debate pensado para el ciudadano en el que tanto pueden hablar profesionales y personas expertas en una materia como los mismos ciudadanos.

Ese día se hablaba de las terapias naturales y de su posible regulación o no. Yo fui en calidad de invitado para hablar un poco de dichas terapias, de la sanidad actual y entre otras cosas para tratar de decir cosas acerca de la homeopatía.

Si lo queréis ver: Banda Ampla – Teràpies Alternatives

PD: Aviso que está en catalán.

Read more

Debatiendo en "Banda Ampla" acerca de las Terapias Naturales

Hace poco más de una semana tuve la oportunidad de ir al programa de debate Banda Ampla de TV3. Es un programa de debate pensado para el ciudadano en el que tanto pueden hablar profesionales y personas expertas en una materia como los mismos ciudadanos.

Ese día se hablaba de las terapias naturales y de su posible regulación o no. Yo fui en calidad de invitado para hablar un poco de dichas terapias, de la sanidad actual y entre otras cosas para tratar de decir cosas acerca de la homeopatía.

Si lo queréis ver: Banda Ampla – Teràpies Alternatives

PD: Aviso que está en catalán.

Read more

m’ijo, el fulanito 2011-07-14 20:04:00

Silla para auto con ¿caducidad?

Ahora con la llegada de zutanito@ comenzaremos de nuevo con todo este relajo para elegir algunas cosas que son indispensables, como la sillita del auto.

Ayer leí en el Publimetro que las sillas de auto para bebé tienen caducidad, y eso me causó mucha curiosidad porque nunca lo consideré, y aunque creo que la palabra caducidad está mal empleada ya que una silla no se echa a perder con el tiempo, si es segurísimo que ya no sirva tras un accidente.

Lo que me llamó la atención del articulo es que la silla de auto se debe elegir en función del peso del niño y no de su edad es en este sentido en el cual se “caduca” el producto ya que las sillas sirven hasta cierto peso, después ya no serán lo suficientemente seguras para llevar al chamaco en el auto. Casi siempre se indica la edad en los manuales pero como los niños difieren de peso, la edad es lo que debe de servir de orientación y el peso es lo que debe de dar la base de uso para todos los demás productos.

C

omo ya lo hemos comentado, si queremos seguridad es mejor comprar una silla nueva para nuestro chamaco ya que no sabemos cómo se han utilizado, o si han estado implicadas en un accidente, o no vienen con instrucciones o falta alguna pieza de la silla. De esta manera no podremos garantizar la seguridad que requerimos para viajar con nuestros niños y al final, las ventajas económicas no compensan los riesgos para la seguridad. Por todo esto lo más seguro es comprar una silla nueva donde le puedan asesorar sobre el uso correcto además de garantizar la calidad.

Estudios realizados demuestran que el 80%[1] de los propietarios de vehículos con niños pequeños instala la silla de auto incorrectamente. Esto se debe, por ejemplo, a errores en la fijación o en la colocación en el sentido equivocado. Es importante exigir siempre al comprar una silla que le asesoren sobre la instalación y elección de la adecuada al peso y talla del chamaco.

Los tipos de sillas que hay son los siguientes:


SILLAS DE AUTO GUPO 0+: de 0 a 13 kg hasta aprox. 12 meses

El grupo 0+ es para bebes recién nacidos hasta que tienen trece kilos (aproximadamente 12 meses) siempre estas sillas deben colocarse en sentido contrario a la marcha y para mayor comodidad y seguridad algunas tienen la opción de utilizarse en combinación de una base que facilita su instalación. La mayoría de las sillas de este grupo se adaptan a la carriola lo cual es muy cómodo porque se puede trasladar al chamaco de la carriola al automóvil en un solo movimiento y sin molestarlo. Si el viaje es más de dos horas es recomendable hacer paradas de descanso para que no sufra la columna. Algunas sillas de este grupo se pueden utilizar hasta que el bebe alcanza los 18 kilos de peso por lo cual son más rentables aunque no permiten adaptarse a la carriola.


SILLAS DE AUTO GUPO I: de 9 a 18 kg hasta aprox. 3,5 años

Abarcan bebes a partir de que alcanzan los 9 Kg de peso hasta los 18 Kg (aproximadamente tres años y medio) aunque en el grupo anterior el bebe puede estar hasta los 13 Kg se le suele cambiar antes a esta silla porque ya le permite ir en sentido de la marcha en contacto visual con los padres y en general al chamaco le gusta observar todo lo que le rodea.



SILLAS DE AUTO GUPO II/III: de 15 a 36 kg hasta aprox. 12 años

Este es el último grupo de silla, lo fundamental de este grupo es la protección en la zona cervical que es la parte más vulnerable en caso de colisión además que permite que, aunque se quede dormido, mantenga la columna recta. A la hora de elegir la silla asegúrate de que cumpla con estos requisitos incluso te recomendamos que tu chamaco la pruebe para asegurarte de que se adapte bien.



Nosotros recomendamos ahorrar y comprar un solo producto, por ello comenzaremos a buscar sillita que pueda ser utilizada hasta que el zutanit@ tenga, si no los 12 años al menos si que aguante un poco menos.

Hemos buscado por internet y encontramos que todas las sillas de la marca The First Years son para niños desde 5 hasta 57 libras en algunas y 100 en otras, es decir de 2.26 kg a hasta 29.5 kg en algunas y 45 kg en otras (lo que pesaba Má antes del embarazo!) Por lo que solo realizaremos una compra que durará mucho tiempo evitando que la silla de nuestro zutanit@ “caduque”…cosa que no pasó con el fulanito a quien también le tendremos que comprar una silla nueva…



[1] Fuente: The Automobile Association

Read more

m’ijo, el fulanito 2011-07-14 20:04:00

Silla para auto con ¿caducidad?

Ahora con la llegada de zutanito@ comenzaremos de nuevo con todo este relajo para elegir algunas cosas que son indispensables, como la sillita del auto.

Ayer leí en el Publimetro que las sillas de auto para bebé tienen caducidad, y eso me causó mucha curiosidad porque nunca lo consideré, y aunque creo que la palabra caducidad está mal empleada ya que una silla no se echa a perder con el tiempo, si es segurísimo que ya no sirva tras un accidente.

Lo que me llamó la atención del articulo es que la silla de auto se debe elegir en función del peso del niño y no de su edad es en este sentido en el cual se “caduca” el producto ya que las sillas sirven hasta cierto peso, después ya no serán lo suficientemente seguras para llevar al chamaco en el auto. Casi siempre se indica la edad en los manuales pero como los niños difieren de peso, la edad es lo que debe de servir de orientación y el peso es lo que debe de dar la base de uso para todos los demás productos.

C

omo ya lo hemos comentado, si queremos seguridad es mejor comprar una silla nueva para nuestro chamaco ya que no sabemos cómo se han utilizado, o si han estado implicadas en un accidente, o no vienen con instrucciones o falta alguna pieza de la silla. De esta manera no podremos garantizar la seguridad que requerimos para viajar con nuestros niños y al final, las ventajas económicas no compensan los riesgos para la seguridad. Por todo esto lo más seguro es comprar una silla nueva donde le puedan asesorar sobre el uso correcto además de garantizar la calidad.

Estudios realizados demuestran que el 80%[1] de los propietarios de vehículos con niños pequeños instala la silla de auto incorrectamente. Esto se debe, por ejemplo, a errores en la fijación o en la colocación en el sentido equivocado. Es importante exigir siempre al comprar una silla que le asesoren sobre la instalación y elección de la adecuada al peso y talla del chamaco.

Los tipos de sillas que hay son los siguientes:


SILLAS DE AUTO GUPO 0+: de 0 a 13 kg hasta aprox. 12 meses

El grupo 0+ es para bebes recién nacidos hasta que tienen trece kilos (aproximadamente 12 meses) siempre estas sillas deben colocarse en sentido contrario a la marcha y para mayor comodidad y seguridad algunas tienen la opción de utilizarse en combinación de una base que facilita su instalación. La mayoría de las sillas de este grupo se adaptan a la carriola lo cual es muy cómodo porque se puede trasladar al chamaco de la carriola al automóvil en un solo movimiento y sin molestarlo. Si el viaje es más de dos horas es recomendable hacer paradas de descanso para que no sufra la columna. Algunas sillas de este grupo se pueden utilizar hasta que el bebe alcanza los 18 kilos de peso por lo cual son más rentables aunque no permiten adaptarse a la carriola.


SILLAS DE AUTO GUPO I: de 9 a 18 kg hasta aprox. 3,5 años

Abarcan bebes a partir de que alcanzan los 9 Kg de peso hasta los 18 Kg (aproximadamente tres años y medio) aunque en el grupo anterior el bebe puede estar hasta los 13 Kg se le suele cambiar antes a esta silla porque ya le permite ir en sentido de la marcha en contacto visual con los padres y en general al chamaco le gusta observar todo lo que le rodea.



SILLAS DE AUTO GUPO II/III: de 15 a 36 kg hasta aprox. 12 años

Este es el último grupo de silla, lo fundamental de este grupo es la protección en la zona cervical que es la parte más vulnerable en caso de colisión además que permite que, aunque se quede dormido, mantenga la columna recta. A la hora de elegir la silla asegúrate de que cumpla con estos requisitos incluso te recomendamos que tu chamaco la pruebe para asegurarte de que se adapte bien.



Nosotros recomendamos ahorrar y comprar un solo producto, por ello comenzaremos a buscar sillita que pueda ser utilizada hasta que el zutanit@ tenga, si no los 12 años al menos si que aguante un poco menos.

Hemos buscado por internet y encontramos que todas las sillas de la marca The First Years son para niños desde 5 hasta 57 libras en algunas y 100 en otras, es decir de 2.26 kg a hasta 29.5 kg en algunas y 45 kg en otras (lo que pesaba Má antes del embarazo!) Por lo que solo realizaremos una compra que durará mucho tiempo evitando que la silla de nuestro zutanit@ “caduque”…cosa que no pasó con el fulanito a quien también le tendremos que comprar una silla nueva…



[1] Fuente: The Automobile Association

Read more

m’ijo, el fulanito 2011-07-14 20:04:00

Silla para auto con ¿caducidad?

Ahora con la llegada de zutanito@ comenzaremos de nuevo con todo este relajo para elegir algunas cosas que son indispensables, como la sillita del auto.

Ayer leí en el Publimetro que las sillas de auto para bebé tienen caducidad, y eso me causó mucha curiosidad porque nunca lo consideré, y aunque creo que la palabra caducidad está mal empleada ya que una silla no se echa a perder con el tiempo, si es segurísimo que ya no sirva tras un accidente.

Lo que me llamó la atención del articulo es que la silla de auto se debe elegir en función del peso del niño y no de su edad es en este sentido en el cual se “caduca” el producto ya que las sillas sirven hasta cierto peso, después ya no serán lo suficientemente seguras para llevar al chamaco en el auto. Casi siempre se indica la edad en los manuales pero como los niños difieren de peso, la edad es lo que debe de servir de orientación y el peso es lo que debe de dar la base de uso para todos los demás productos.

C

omo ya lo hemos comentado, si queremos seguridad es mejor comprar una silla nueva para nuestro chamaco ya que no sabemos cómo se han utilizado, o si han estado implicadas en un accidente, o no vienen con instrucciones o falta alguna pieza de la silla. De esta manera no podremos garantizar la seguridad que requerimos para viajar con nuestros niños y al final, las ventajas económicas no compensan los riesgos para la seguridad. Por todo esto lo más seguro es comprar una silla nueva donde le puedan asesorar sobre el uso correcto además de garantizar la calidad.

Estudios realizados demuestran que el 80%[1] de los propietarios de vehículos con niños pequeños instala la silla de auto incorrectamente. Esto se debe, por ejemplo, a errores en la fijación o en la colocación en el sentido equivocado. Es importante exigir siempre al comprar una silla que le asesoren sobre la instalación y elección de la adecuada al peso y talla del chamaco.

Los tipos de sillas que hay son los siguientes:


SILLAS DE AUTO GUPO 0+: de 0 a 13 kg hasta aprox. 12 meses

El grupo 0+ es para bebes recién nacidos hasta que tienen trece kilos (aproximadamente 12 meses) siempre estas sillas deben colocarse en sentido contrario a la marcha y para mayor comodidad y seguridad algunas tienen la opción de utilizarse en combinación de una base que facilita su instalación. La mayoría de las sillas de este grupo se adaptan a la carriola lo cual es muy cómodo porque se puede trasladar al chamaco de la carriola al automóvil en un solo movimiento y sin molestarlo. Si el viaje es más de dos horas es recomendable hacer paradas de descanso para que no sufra la columna. Algunas sillas de este grupo se pueden utilizar hasta que el bebe alcanza los 18 kilos de peso por lo cual son más rentables aunque no permiten adaptarse a la carriola.


SILLAS DE AUTO GUPO I: de 9 a 18 kg hasta aprox. 3,5 años

Abarcan bebes a partir de que alcanzan los 9 Kg de peso hasta los 18 Kg (aproximadamente tres años y medio) aunque en el grupo anterior el bebe puede estar hasta los 13 Kg se le suele cambiar antes a esta silla porque ya le permite ir en sentido de la marcha en contacto visual con los padres y en general al chamaco le gusta observar todo lo que le rodea.



SILLAS DE AUTO GUPO II/III: de 15 a 36 kg hasta aprox. 12 años

Este es el último grupo de silla, lo fundamental de este grupo es la protección en la zona cervical que es la parte más vulnerable en caso de colisión además que permite que, aunque se quede dormido, mantenga la columna recta. A la hora de elegir la silla asegúrate de que cumpla con estos requisitos incluso te recomendamos que tu chamaco la pruebe para asegurarte de que se adapte bien.



Nosotros recomendamos ahorrar y comprar un solo producto, por ello comenzaremos a buscar sillita que pueda ser utilizada hasta que el zutanit@ tenga, si no los 12 años al menos si que aguante un poco menos.

Hemos buscado por internet y encontramos que todas las sillas de la marca The First Years son para niños desde 5 hasta 57 libras en algunas y 100 en otras, es decir de 2.26 kg a hasta 29.5 kg en algunas y 45 kg en otras (lo que pesaba Má antes del embarazo!) Por lo que solo realizaremos una compra que durará mucho tiempo evitando que la silla de nuestro zutanit@ “caduque”…cosa que no pasó con el fulanito a quien también le tendremos que comprar una silla nueva…



[1] Fuente: The Automobile Association

Read more

Homeopatía para bebés, ¿estamos seguros?

Después de tres días de hablar de todo lo relacionado con la homeopatía para bebés y, de hecho, con la homeopatía en general, hoy quiero dar una vuelta más a la tuerca con un vídeo para mostrar que las diluciones homeopáticas acaban siendo agua y nada más que agua.

Seguro que más de uno habéis oído hablar de esos “taraos” que un día decidieron realizar un suicidio homeopático, tomándose no sé cuántas bolitas y preparados sin notar efecto alguno. Pues bien, yo he querido jugar con lo mismo pero no con un preparado homeopático comprado, sino con uno que hice yo mismo.

Como escribí esta entrada para Bebés y más y el objetivo es siempre hablar de bebés hasta los seis años o de las madres y padres, pensé en darle el preparado a uno de mis hijos, pero enseguida me arrepentí. Sólo le iba a dar agua del grifo, que es lo queda cuando diluyes algo hasta la saciedad, pero no me pareció ético preparar un “veneno” homeopático y mostrar al mundo entero cómo se lo bebe uno de mis hijos, que no tiene ni idea de qué va el tema. Así que para evitar tener que dar explicaciones a nadie decidí que me lo bebería yo mismo.

En el vídeo está todo más o menos explicado, pero hago un resumen:

Compré un veneno para cucarachas, hormigas y otros insectos y lo fui diluyendo hasta llegar a la concentración 20 CH, que me bebí. Luego seguí hasta 30 CH, que según los homeópatas hace más efecto en el cuerpo, y me la bebí también. No me pasó nada, lógicamente, porque un preparado a partir de 12 CH es sólo agua. Agua y nada más.

Dirán los que defienden la homeopatía que si lo que me tomé provoca inconsciencia, dolor abdominal, problemas respiratorios, diarreas y vómitos tomándolo sin diluir, diluido hasta 30 CH debería ser algo así como un tratamiento para síntomas como el dolor abdominal, problemas respiratorios, diarreas y vómitos. Pero, ¿cómo me va a tratar algo que es sólo agua? ¿Cómo es posible que algo que no hace ningún efecto cure? Pues de ningún modo, porque el agua no cura.

Si creyéramos que lo que preparé es un remedio homeopático realmente para todo lo comentado deberíamos creer cosas tan absurdas como que a una persona con ardor de estómago le tenemos que dar algo que produzca aún más ardor, pero diluido, que a un niño con una bronquitis de caballo con una saturación de oxígeno baja, en vez de darle a respirar oxígeno, le tenemos que dar a respirar un poquito de dióxido de carbono (o alguna sustancia que provoque problemas respiratorios diluida), que hay que tomar café diluido para dormir (bueno, esto es cierto, existe la coffea como remedio homeopático) o que si nuestro hijo es alérgico a algo y por alguna razón entra en contacto con el alérgeno y hace una reacción bestial, en la que su cuerpo está liberando histamina a mansalva, hay que darle histamina (aunque ahora que lo pienso esto también es cierto, existe la histamina como remedio homeopático para los alérgicos).

No quiero imaginar la cara que se les pondría a los del servicio de Urgencias de un hospital si ante una reacción de ese tipo voy y saco el kit de rescate para alérgicos. Ellos preparando antihistamínicos, corticoides o adrenalina, si es una reacción severa, y yo sacando mi tubito de Histaminum 30 CH:

La homeopatía es mentira. Ya dije el primer día que el primer apenado era yo, porque una medicina sin efectos secundarios era una maravilla. El problema es que tampoco tiene efectos primarios más allá del placebo, como vimos en las anteriores entradas, donde cientos de estudios bien hechos no han sido capaces de demostrar ningún efecto.

Foto: Boiron

Read more

Homeopatía para bebés, ¿estamos seguros?

Después de tres días de hablar de todo lo relacionado con la homeopatía para bebés y, de hecho, con la homeopatía en general, hoy quiero dar una vuelta más a la tuerca con un vídeo para mostrar que las diluciones homeopáticas acaban siendo agua y nada más que agua.

Seguro que más de uno habéis oído hablar de esos “taraos” que un día decidieron realizar un suicidio homeopático, tomándose no sé cuántas bolitas y preparados sin notar efecto alguno. Pues bien, yo he querido jugar con lo mismo pero no con un preparado homeopático comprado, sino con uno que hice yo mismo.

Como escribí esta entrada para Bebés y más y el objetivo es siempre hablar de bebés hasta los seis años o de las madres y padres, pensé en darle el preparado a uno de mis hijos, pero enseguida me arrepentí. Sólo le iba a dar agua del grifo, que es lo queda cuando diluyes algo hasta la saciedad, pero no me pareció ético preparar un “veneno” homeopático y mostrar al mundo entero cómo se lo bebe uno de mis hijos, que no tiene ni idea de qué va el tema. Así que para evitar tener que dar explicaciones a nadie decidí que me lo bebería yo mismo.

En el vídeo está todo más o menos explicado, pero hago un resumen:

Compré un veneno para cucarachas, hormigas y otros insectos y lo fui diluyendo hasta llegar a la concentración 20 CH, que me bebí. Luego seguí hasta 30 CH, que según los homeópatas hace más efecto en el cuerpo, y me la bebí también. No me pasó nada, lógicamente, porque un preparado a partir de 12 CH es sólo agua. Agua y nada más.

Dirán los que defienden la homeopatía que si lo que me tomé provoca inconsciencia, dolor abdominal, problemas respiratorios, diarreas y vómitos tomándolo sin diluir, diluido hasta 30 CH debería ser algo así como un tratamiento para síntomas como el dolor abdominal, problemas respiratorios, diarreas y vómitos. Pero, ¿cómo me va a tratar algo que es sólo agua? ¿Cómo es posible que algo que no hace ningún efecto cure? Pues de ningún modo, porque el agua no cura.

Si creyéramos que lo que preparé es un remedio homeopático realmente para todo lo comentado deberíamos creer cosas tan absurdas como que a una persona con ardor de estómago le tenemos que dar algo que produzca aún más ardor, pero diluido, que a un niño con una bronquitis de caballo con una saturación de oxígeno baja, en vez de darle a respirar oxígeno, le tenemos que dar a respirar un poquito de dióxido de carbono (o alguna sustancia que provoque problemas respiratorios diluida), que hay que tomar café diluido para dormir (bueno, esto es cierto, existe la coffea como remedio homeopático) o que si nuestro hijo es alérgico a algo y por alguna razón entra en contacto con el alérgeno y hace una reacción bestial, en la que su cuerpo está liberando histamina a mansalva, hay que darle histamina (aunque ahora que lo pienso esto también es cierto, existe la histamina como remedio homeopático para los alérgicos).

No quiero imaginar la cara que se les pondría a los del servicio de Urgencias de un hospital si ante una reacción de ese tipo voy y saco el kit de rescate para alérgicos. Ellos preparando antihistamínicos, corticoides o adrenalina, si es una reacción severa, y yo sacando mi tubito de Histaminum 30 CH:

La homeopatía es mentira. Ya dije el primer día que el primer apenado era yo, porque una medicina sin efectos secundarios era una maravilla. El problema es que tampoco tiene efectos primarios más allá del placebo, como vimos en las anteriores entradas, donde cientos de estudios bien hechos no han sido capaces de demostrar ningún efecto.

Foto: Boiron

Read more

Homeopatía: por qué no funciona incluso cuando “a mi me funciona” (II)

Tras una entrada en la que explicamos los principios de la homeopatía para saber qué es y qué no es ayer iniciamos el tema de la homeopatía y el efecto placebo, que es lo mismo que decir que no hace nada, mostrando los estudios científicos relacionados.

Hoy, siguiendo con este tema, vamos a hablar un poco más del efecto placebo y de bebés y niños, porque aunque parezca mentira, ellos también “sufren” el efecto placebo. Por eso debemos decir que la homeopatía no funciona incluso cuando la gente explica que “a mi hijo le funciona”.

La homeopatía podría funcionar más allá del placebo

Algunos estudios sugieren que la homeopatía funciona más allá del placebo y en algunos casos es cierto que se produce esta diferencia. La explicación no es otra que la atención recibida por parte del homeópata.

Dice la teoría que un buen homeópata debe conocer a la persona, sus costumbres, sus necesidades, su manera de ver la vida, de vivir la salud y vivir la enfermedad, etc. Vamos, que antes de dar un remedio tiene que conocer a la persona en diversos ámbitos de la vida, cosa que equivale a hablar poco y escuchar mucho.

Acostumbrados como estamos a que los médicos nos escuchen 30 segundos, nos diagnostiquen en dos minutos y nos receten algo en los 3 minutos que quedan de consulta, ir a la consulta de un homeópata debe ser una gozada. Te pregunta cosas de tu vida, te escucha, te habla tranquilamente, te transmite paz y buenas vibraciones y encima, al final, te da algo que prepara especialmente para ti.

Es normal entonces que dicho remedio actúe mejor que un placebo entregado en mano sin atención ni escucha activa de los padecimientos y problemas de cada persona.

Pero los niños también mejoran

Muchas madres explican que sus hijos han mejorado desde que están tomando homeopatía. Puede ser, no digo que no, pero esa mejoría no puede deberse a la homeopatía (porque no hace nada, repito), como puede verse en esta revisión sistemática de estudios relacionados en la que se analizaron 91 estudios con homeopatía en niños de 0 a 19 años, cuya conclusión dice que “La evidencia de los estudios clínicos rigurosos relacionados con el tratamiento o la prevención de enfermedades en la infancia y la adolescencia con homeopatía no es lo suficientemente convincente como para recomendarla en ningún supuesto”.

El efecto placebo existe también en los niños
, aunque parezca mentira. Sabiendo que el efecto placebo se basa en la autosugestión de una persona, que cree que con algo que está tomando se va a curar, los niños parecen ser capaces también de sugestionarse pensando que se van a curar.

Creo que todos como padres hemos curado heridas y dolores con agua, soplando o incluso cantando una canción o recitando un “cura, sana, cura, sana, si no te curas hoy te curarás mañana”. No les hacemos nada, es absurdo, pero los niños “se curan”.

Con esto quiero decir que sí, son sugestionables como los adultos y no sólo eso, sino que ellos lo son más que los adultos (a mí el “cura, sana” no me cura nada). Por eso a veces les decimos “bebe un poco de agua y te encontrarás mejor” y se lo creen o “tómate este jarabe que te encontrarás mejor”, siendo quizás cierto si es jarabe de verdad y encontrándose mejor igualmente si es homeopatía.

Este efecto es tan conocido en los niños que hasta se han inventado unas pastillas falsas para niños, cuyo nombre es Obecalp (Placebo al revés), que no son más que caramelitos de fresa, muy útiles cuando dicen que están malitos o les duele algo y les queremos curar con nada.

Por otra parte las enfermedades agudas, tarde o temprano, sufren lo que se conoce como regresión a la media, que es lo que sucede cuando algo está en un lugar casi extremo. Estadísticamente, cuando algo va muy mal, muy mal, lo más probable es que poco a poco vaya a mejor, porque a peor es difícil que vaya. De igual modo, cuando algo va muy bien, muy bien, lo más lógico es que en algún momento la cosa vaya a peor, porque a mejor es difícil que vaya.

Por eso se suele decir que “después de la tormenta llega la calma” o que “no llueve eternamente”. Cuando un niño o un adulto está enfermo y se encuentra mal (hablo de enfermedades leves) lo más lógico es que vaya a mejor, ya tome homeopatía, ya tome medicina convencional. Esto sucede casi siempre porque la mayoría de enfermedades de los niños son más o menos banales… vamos, que con poca cosa o con nada, se curan (como la gripe o los resfriados, que si tomas homeopatía se curan en una semana y si no tomas nada se curan en 7 días).

Concluyendo

No hay estudio científico serio que demuestre que la homeopatía funciona y la lógica dice que lo más absurdo del asunto es que se lleguen a hacer estudios al respecto. Si la homeopatía no es más que un soluto diluido hasta la saciedad, quedando sólo agua, ¿qué sentido tiene hacer estudios sabiendo que los resultados serán negativos?

La homeopatía no hace ningún bien más allá del placebo y si se toma como medicamento alternativo, sumado al de verdad, pues tampoco hace ningún mal. Ahora bien, si unos padres deciden tratar a su hijo sólo con homeopatía el riesgo es mayor. Será un riesgo bajo si se trata de dolencias leves, pero muy alto si las enfermedades son más graves o si son crónicas.

Por favor, si te importa la salud de tus hijos, nunca les des homeopatía. Si además te importa tu bolsillo, no compres homeopatía, que es más cara que la medicina convencional y también responde a los intereses económicos de unos laboratorios que, además de ganar mucho dinero, venden algo que no hace nada (hasta yo podría empezar a producir medicamentos homeopáticos: son seguros, no tienen efectos secundarios – bueno, ni primarios -, el gasto de producción es mínimo y los beneficios increíbles).

Foto: Fotomontaje realizado con fotos de Torsten Mangner y distillated en Flickr

Read more

Homeopatía: por qué no funciona incluso cuando “a mi me funciona” (II)

Tras una entrada en la que explicamos los principios de la homeopatía para saber qué es y qué no es ayer iniciamos el tema de la homeopatía y el efecto placebo, que es lo mismo que decir que no hace nada, mostrando los estudios científicos relacionados.

Hoy, siguiendo con este tema, vamos a hablar un poco más del efecto placebo y de bebés y niños, porque aunque parezca mentira, ellos también “sufren” el efecto placebo. Por eso debemos decir que la homeopatía no funciona incluso cuando la gente explica que “a mi hijo le funciona”.

La homeopatía podría funcionar más allá del placebo

Algunos estudios sugieren que la homeopatía funciona más allá del placebo y en algunos casos es cierto que se produce esta diferencia. La explicación no es otra que la atención recibida por parte del homeópata.

Dice la teoría que un buen homeópata debe conocer a la persona, sus costumbres, sus necesidades, su manera de ver la vida, de vivir la salud y vivir la enfermedad, etc. Vamos, que antes de dar un remedio tiene que conocer a la persona en diversos ámbitos de la vida, cosa que equivale a hablar poco y escuchar mucho.

Acostumbrados como estamos a que los médicos nos escuchen 30 segundos, nos diagnostiquen en dos minutos y nos receten algo en los 3 minutos que quedan de consulta, ir a la consulta de un homeópata debe ser una gozada. Te pregunta cosas de tu vida, te escucha, te habla tranquilamente, te transmite paz y buenas vibraciones y encima, al final, te da algo que prepara especialmente para ti.

Es normal entonces que dicho remedio actúe mejor que un placebo entregado en mano sin atención ni escucha activa de los padecimientos y problemas de cada persona.

Pero los niños también mejoran

Muchas madres explican que sus hijos han mejorado desde que están tomando homeopatía. Puede ser, no digo que no, pero esa mejoría no puede deberse a la homeopatía (porque no hace nada, repito), como puede verse en esta revisión sistemática de estudios relacionados en la que se analizaron 91 estudios con homeopatía en niños de 0 a 19 años, cuya conclusión dice que “La evidencia de los estudios clínicos rigurosos relacionados con el tratamiento o la prevención de enfermedades en la infancia y la adolescencia con homeopatía no es lo suficientemente convincente como para recomendarla en ningún supuesto”.

El efecto placebo existe también en los niños
, aunque parezca mentira. Sabiendo que el efecto placebo se basa en la autosugestión de una persona, que cree que con algo que está tomando se va a curar, los niños parecen ser capaces también de sugestionarse pensando que se van a curar.

Creo que todos como padres hemos curado heridas y dolores con agua, soplando o incluso cantando una canción o recitando un “cura, sana, cura, sana, si no te curas hoy te curarás mañana”. No les hacemos nada, es absurdo, pero los niños “se curan”.

Con esto quiero decir que sí, son sugestionables como los adultos y no sólo eso, sino que ellos lo son más que los adultos (a mí el “cura, sana” no me cura nada). Por eso a veces les decimos “bebe un poco de agua y te encontrarás mejor” y se lo creen o “tómate este jarabe que te encontrarás mejor”, siendo quizás cierto si es jarabe de verdad y encontrándose mejor igualmente si es homeopatía.

Este efecto es tan conocido en los niños que hasta se han inventado unas pastillas falsas para niños, cuyo nombre es Obecalp (Placebo al revés), que no son más que caramelitos de fresa, muy útiles cuando dicen que están malitos o les duele algo y les queremos curar con nada.

Por otra parte las enfermedades agudas, tarde o temprano, sufren lo que se conoce como regresión a la media, que es lo que sucede cuando algo está en un lugar casi extremo. Estadísticamente, cuando algo va muy mal, muy mal, lo más probable es que poco a poco vaya a mejor, porque a peor es difícil que vaya. De igual modo, cuando algo va muy bien, muy bien, lo más lógico es que en algún momento la cosa vaya a peor, porque a mejor es difícil que vaya.

Por eso se suele decir que “después de la tormenta llega la calma” o que “no llueve eternamente”. Cuando un niño o un adulto está enfermo y se encuentra mal (hablo de enfermedades leves) lo más lógico es que vaya a mejor, ya tome homeopatía, ya tome medicina convencional. Esto sucede casi siempre porque la mayoría de enfermedades de los niños son más o menos banales… vamos, que con poca cosa o con nada, se curan (como la gripe o los resfriados, que si tomas homeopatía se curan en una semana y si no tomas nada se curan en 7 días).

Concluyendo

No hay estudio científico serio que demuestre que la homeopatía funciona y la lógica dice que lo más absurdo del asunto es que se lleguen a hacer estudios al respecto. Si la homeopatía no es más que un soluto diluido hasta la saciedad, quedando sólo agua, ¿qué sentido tiene hacer estudios sabiendo que los resultados serán negativos?

La homeopatía no hace ningún bien más allá del placebo y si se toma como medicamento alternativo, sumado al de verdad, pues tampoco hace ningún mal. Ahora bien, si unos padres deciden tratar a su hijo sólo con homeopatía el riesgo es mayor. Será un riesgo bajo si se trata de dolencias leves, pero muy alto si las enfermedades son más graves o si son crónicas.

Por favor, si te importa la salud de tus hijos, nunca les des homeopatía. Si además te importa tu bolsillo, no compres homeopatía, que es más cara que la medicina convencional y también responde a los intereses económicos de unos laboratorios que, además de ganar mucho dinero, venden algo que no hace nada (hasta yo podría empezar a producir medicamentos homeopáticos: son seguros, no tienen efectos secundarios – bueno, ni primarios -, el gasto de producción es mínimo y los beneficios increíbles).

Foto: Fotomontaje realizado con fotos de Torsten Mangner y distillated en Flickr

Read more

Homeopatía: por qué no funciona incluso cuando “a mi me funciona” (I)

Tras explicar en una entrada nada breve (lo siento, las cosas importantes requieren algo de extensión) cómo funciona la homeopatía y en qué se basa, tras ver cómo se crean los remedios homeopáticos y por qué es imposible que funcionen (los remedios homeopáticos más “potentes” son agua, como la del grifo o la embotellada) hoy vamos a explicar cómo puede ser que a pesar de saber esto la gente diga que “a mí me funciona” porque a mi hijo se le curaron las otitis, o los resfriados, o dejó de tener bronquitis o vete tú a saber qué.

A continuación lo explico todo, pero para el que no tenga muchas ganas de leer: funciona porque la homeopatía trabaja como un placebo.

Qué es un placebo

El efecto placebo es el fenómeno que sucede cuando un paciente recibe una sustancia inocua (sustancia sin efectos relacionados con el tratamiento de síntomas o enfermedades) como tratamiento, mejorando sus síntomas.

Esto sucede porque las personas somos capaces de autosugestionarnos, llegando a mejorar por el simple hecho de estar tomando algo que creemos que va a curarnos (evidentemente hay enfermedades con las que no funciona… si no se curaría todo con placebos).

Nadie duda de la existencia del efecto placebo y se sabe que si se compararan a cien personas enfermas a las que no se les da ningún tratamiento con cien personas con la misma enfermedad a las que se les da un placebo, las del segundo grupo mejoran con respecto a las del primero.

Como nadie duda de la existencia del efecto placebo, cuando alguien quiere saber si un medicamento real o una sustancia tiene algún efecto no puede hacer un estudio entre personas que toman el medicamento y personas que no lo toman, porque siempre logrará buenos resultados, sino que tiene que hacer un estudio comparando personas que toman la sustancia a estudiar y personas que toman un placebo, para ver si el efecto positivo de la medicación tiene efecto más allá del efecto placebo.

En caso de que un medicamento no funcione significativamente mejor que el placebo se considera ineficaz e inadecuado para tratar la enfermedad y entonces no puede salir al mercado.

¿Qué dicen los estudios científicos de la homeopatía?

Estudios sobre homeopatía hay muchos, muchísimos, básicamente porque la gracia de una nueva manera de hacer medicina es que haya evidencia científica que diga que funciona. Si no, cualquiera se puede poner a inventar medicinas (yo podría inventar la “armandoterapia”) y decir que con eso curas cualquier cosa.

El problema de los estudios es que los hay bien hechos y los hay mal hechos (sin tener en cuenta variables que pueden influir en el resultado), como sucedió con el conocidísimo estudio de Benveniste, publicado en la revista Nature en 1988 en el que se observó que el agua tenía memoria y que a pesar de estar extremadamente diluida afectaba a ciertas células con las que entraba en contacto.

La prestigiosa revista Nature lo publicó diciendo en un rinconcito que tenía sus reservas y que trataría de dilucidar si los datos se podían volver a producir. Dos meses después, cuidando todas las variables posibles, los resultados demostraron que la memoria del agua no existía. Lo que sucedió en el primer estudio fue que los investigadores sabían qué muestras habían sido tratadas con agua normal y cuáles con el agua que debería tener memoria. No es que hubiera mala intención (digo yo…), sino que estaban condicionados por la ilusión o las ganas de obtener resultados favorables y las muestras celulares que habían estado en contacto con el agua “milagrosa” se comportaban, a ojos de los investigadores, de otra manera.

Para conocer el resto de estudios y poder valorarlos sin miedo a que haya errores en la planificación o ejecución de los mismos es buena idea buscar las revisiones realizadas por la Cochrane Collaboration, que analiza los estudios sobre un tema sin tener en cuenta aquellos que no están bien realizados.

Veamos qué dicen dichas revisiones acerca de la homeopatía:

O sea, que no hay evidencia ninguna

Exacto, no hay ninguna evidencia de que funcione y ni siquiera es porque no haya sido estudiado, sino que nadie hasta la fecha ha podido demostrar que la homeopatía funciona mejor que un placebo. Algo totalmente lógico, si tenemos en cuenta que en resumidas cuentas es agua y punto (como mucho agua con azúcar, si la añaden).

Continuará

Mañana seguimos con esta entrada y nos centramos más en el efecto de la homeopatía en niños. O mejor dicho, en el efecto placebo en los niños, porque la homeopatía, efecto, ninguno.

Más información: Qué es la homeopatía (pruebas científicas)
Foto: Fotomontaje realizado con fotos de Upsilon Andromedae y distillated en Flickr

Read more

Homeopatía: por qué no funciona incluso cuando “a mi me funciona” (I)

Tras explicar en una entrada nada breve (lo siento, las cosas importantes requieren algo de extensión) cómo funciona la homeopatía y en qué se basa, tras ver cómo se crean los remedios homeopáticos y por qué es imposible que funcionen (los remedios homeopáticos más “potentes” son agua, como la del grifo o la embotellada) hoy vamos a explicar cómo puede ser que a pesar de saber esto la gente diga que “a mí me funciona” porque a mi hijo se le curaron las otitis, o los resfriados, o dejó de tener bronquitis o vete tú a saber qué.

A continuación lo explico todo, pero para el que no tenga muchas ganas de leer: funciona porque la homeopatía trabaja como un placebo.

Qué es un placebo

El efecto placebo es el fenómeno que sucede cuando un paciente recibe una sustancia inocua (sustancia sin efectos relacionados con el tratamiento de síntomas o enfermedades) como tratamiento, mejorando sus síntomas.

Esto sucede porque las personas somos capaces de autosugestionarnos, llegando a mejorar por el simple hecho de estar tomando algo que creemos que va a curarnos (evidentemente hay enfermedades con las que no funciona… si no se curaría todo con placebos).

Nadie duda de la existencia del efecto placebo y se sabe que si se compararan a cien personas enfermas a las que no se les da ningún tratamiento con cien personas con la misma enfermedad a las que se les da un placebo, las del segundo grupo mejoran con respecto a las del primero.

Como nadie duda de la existencia del efecto placebo, cuando alguien quiere saber si un medicamento real o una sustancia tiene algún efecto no puede hacer un estudio entre personas que toman el medicamento y personas que no lo toman, porque siempre logrará buenos resultados, sino que tiene que hacer un estudio comparando personas que toman la sustancia a estudiar y personas que toman un placebo, para ver si el efecto positivo de la medicación tiene efecto más allá del efecto placebo.

En caso de que un medicamento no funcione significativamente mejor que el placebo se considera ineficaz e inadecuado para tratar la enfermedad y entonces no puede salir al mercado.

¿Qué dicen los estudios científicos de la homeopatía?

Estudios sobre homeopatía hay muchos, muchísimos, básicamente porque la gracia de una nueva manera de hacer medicina es que haya evidencia científica que diga que funciona. Si no, cualquiera se puede poner a inventar medicinas (yo podría inventar la “armandoterapia”) y decir que con eso curas cualquier cosa.

El problema de los estudios es que los hay bien hechos y los hay mal hechos (sin tener en cuenta variables que pueden influir en el resultado), como sucedió con el conocidísimo estudio de Benveniste, publicado en la revista Nature en 1988 en el que se observó que el agua tenía memoria y que a pesar de estar extremadamente diluida afectaba a ciertas células con las que entraba en contacto.

La prestigiosa revista Nature lo publicó diciendo en un rinconcito que tenía sus reservas y que trataría de dilucidar si los datos se podían volver a producir. Dos meses después, cuidando todas las variables posibles, los resultados demostraron que la memoria del agua no existía. Lo que sucedió en el primer estudio fue que los investigadores sabían qué muestras habían sido tratadas con agua normal y cuáles con el agua que debería tener memoria. No es que hubiera mala intención (digo yo…), sino que estaban condicionados por la ilusión o las ganas de obtener resultados favorables y las muestras celulares que habían estado en contacto con el agua “milagrosa” se comportaban, a ojos de los investigadores, de otra manera.

Para conocer el resto de estudios y poder valorarlos sin miedo a que haya errores en la planificación o ejecución de los mismos es buena idea buscar las revisiones realizadas por la Cochrane Collaboration, que analiza los estudios sobre un tema sin tener en cuenta aquellos que no están bien realizados.

Veamos qué dicen dichas revisiones acerca de la homeopatía:

O sea, que no hay evidencia ninguna

Exacto, no hay ninguna evidencia de que funcione y ni siquiera es porque no haya sido estudiado, sino que nadie hasta la fecha ha podido demostrar que la homeopatía funciona mejor que un placebo. Algo totalmente lógico, si tenemos en cuenta que en resumidas cuentas es agua y punto (como mucho agua con azúcar, si la añaden).

Continuará

Mañana seguimos con esta entrada y nos centramos más en el efecto de la homeopatía en niños. O mejor dicho, en el efecto placebo en los niños, porque la homeopatía, efecto, ninguno.

Más información: Qué es la homeopatía (pruebas científicas)
Foto: Fotomontaje realizado con fotos de Upsilon Andromedae y distillated en Flickr

Read more

Por qué la homeopatía no funciona con bebés, con niños ni con adultos

Llevo varios días hablando de homeopatía en Bebés y más y como creo que es un tema interesante e importante me lo traigo aquí al blog:

Hace cosa de un año vinieron al Centro de Atención Primaria en el que trabajo como enfermero un representante de los laboratorios Boiron, líder en fabricación de medicamentos homeopáticos, y una pediatra de atención primaria que nos explicó que llevaba un tiempo trabajando con homeopatía, diciendo nombres rarísimos con dosificaciones imposibles de memorizar y contándonos cómo gracias a la homeopatía una niña con múltiples bronquitis había dejado de padecerlas y otros casos que nos dejaron bastante perplejos.

El hecho de que una pediatra utilizara homeopatía nos hizo pensar que podía ser una buena opción, aunque confieso que era desconcertante saber que la homeopatía no tiene ningún efecto secundario y que un bebé o un niño podría tomarse un preparado entero sin intoxicarse. Desconcertante porque como profesionales sanitarios no lográbamos entender que algo curara sin ser tóxico si se tomaba en exceso y porque nos preguntábamos cómo es posible que una sustancia cure y no tenga efectos secundarios y que la medicina tradicional, llena de química, no adopte dicha sustancia o trabaje en base a los mismos sistemas de curación.

Pues bien, meses después quise conocer las respuestas a estas preguntas y después de investigar un poco y de buscar estudios científicos que apoyen a la homeopatía o que demuestren que funciona más allá del efecto placebo he llegado por fin a una conclusión que me apena: la homeopatía no funciona con los niños ni con los adultos y, de hecho, no funcionará jamás.

Me apena

Lo confieso, pese a las dudas salí de aquella sesión relativamente ilusionado con la homeopatía. Imaginad un montón de medicamentos sin efectos secundarios que curan un montón de cosas y que además parecen no tener detrás a las grandes compañías farmacéuticas que tantas cosas raras han hecho para obtener cuantiosos beneficios. Imaginad el bien que puede hacer algo así para la salud de todas las personas.

Suena precioso, fabuloso. Pero es mentira. Cuando fui deshojando la margarita me quedé con un tallo chuchurrío que ni era bonito ni olía bien. Por eso me apenó saber la verdad, por eso me apené, porque la homeopatía no tiene más efecto que el de un placebo y no podrá utilizarse para curar a nadie, porque detrás hay otras multinacionales farmacéuticas que siguen otros intereses y, lo que es peor, la gente que la está utilizando con patologías graves está jugando seriamente con su salud, más todavía si el hecho de tomar estos remedios supone dejar de tomar los que se indican desde la medicina alopática (“paso de darle inhaladores a mi hijo con bronquitis… le daré homeopatía”).

Qué no es la homeopatía

Muchas personas creen que la homeopatía es una medicina alternativa que se basa en el poder curativo de los extractos de las plantas o las hierbas. De hecho se asocia mucho homeopatía con herboristería, quizás porque allí se pueden conseguir algunos remedios homeopáticos, haciendo que realmente la gente crea que está tomando infusiones de plantas o cosas similares.

La realidad es diferente, porque la ciencia que estudia las hierbas y las plantas para tratar o prevenir enfermedades no es la homeopatía, sino la fitoterapia, que en muchas ocasiones sí tiene efectos verdaderos y sí puede provocar efectos secundarios, porque de hecho muchos de los tratamientos de la medicina convencional proceden de principios activos que se hallan en las plantas.

Qué es la homeopatía

Una vez hemos dejado de lado las plantas y las hierbas es necesario definir entonces qué es la homeopatía.

La homeopatía fue inventada por Christian Friedrich Samuel Hahnemann (1775-1843), quien tras dejar la medicina en 1794, cansado porque decía que la medicina causaba más sufrimiento que beneficio al paciente, decidió utilizar nuevas técnicas para tratar a los enfermos.

Hahnemann explicó que para curar una enfermedad había que centrarse en los síntomas y dijo que para tratar un síntoma era necesario buscar una sustancia que lo provocara y dársela al paciente en cantidades diminutas para activar al cuerpo y promover la resolución del síntoma y en consecuencia de la enfermedad (una vez se han tratado todos los síntomas).

Como a menos dosis de una sustancia los efectos secundarios de la misma eran menores, Hahnemann postuló que a menor cantidad de una sustancia, más rápida sería la curación (menos síntomas padecería el paciente).

Entonces, recapitulando, la homeopatía se basa en la utilización de una sustancia, que se conoce como “tintura madre”, diluida en agua. Cuanto más diluida esté, al ser menores los síntomas, mayor será el efecto (dicen).

Cómo se diluye una tintura madre

La tintura madre puede ser casi cualquier sustancia. Puede ser una hierba, el mismo café (que utilizando la lógica homeopática sirve para aquellas personas que no pueden dormir), caca de perro, cucarachas, humo de cigarro, caspa y cientos de sustancias más que luego se diluyen para conseguir el preparado homeopático.

Para hacer una dilución se coge 1 unidad de la tintura, por ejemplo 1 ml y se diluye en 99 unidades de agua, en este caso ml. De este modo se consigue una concentración 1:100, que se conoce como 1 CH (Centesimal de Hahnemann).

Esta concentración obtenida es, según las “leyes” homeopáticas, demasiado débil, poco curativa. Por eso hay que seguir diluyendo para que sea un mejor “medicamento”.

Entonces se coge 1 ml de la dilución 1 CH y se mezcla con 99 ml de agua otra vez, mezclándolo enérgicamente (acción que recibe el nombre de sucusión) para obtener un concentrado 1:10000, conocido como 2 CH.

En el mercado se pueden encontrar fácilmente productos homeopáticos con concentraciones 30 CH. Para que os hagáis una idea de la cantidad de agua que supone dicha dilución decir solamente que una disolución 30 CH es algo así como una molécula de un principio activo diluida en una cantidad de agua equivalente a una esfera de agua de 150 millones de km de diámetro, que es la distancia entre la luna y el sol.

Según esto está claro que la probabilidad de tomarse una sola molécula de principio activo en un producto con concentración 30 CH es cero. De hecho, según el principio de Avogadro, a partir de 12 CH cualquier molécula está tan diluida que lo único que encontramos es agua.

¿Avogadro?

Amadeo Avogadro descubrió cómo averiguar cuántas moléculas de una sustancia determinada hay en una determinada cantidad de dicha sustancia según su peso molecular. Lo que conocemos comúnmente como “mol”. El número de Avogadro, redondeado, es 6,02 × 10^23.

Según esta ley (ya demostrada hasta la saciedad), cualquier preparado con una dilución 12 CH o mayor es agua, porque ya no queda ni una sola molécula de lo que se supone que te estás tomando.

La memoria del agua

Por si acaso a alguien se le ocurre pensar que tomándose algo muy diluido no va a curarse existe lo que se conoce como la memoria del agua.

Hahnemann explicó que el efecto curativo no se produce por la sustancia disuelta, sino porque de alguna manera, en el proceso de dilución y agitación la sustancia transmite al agua su espíritu curativo. Esto se conoce como la memoria del agua, que viene a decir que el agua recuerda la sustancia con la que ha estado en contacto y por eso cura.

¿Y las demás sustancias que entran en contacto con el agua?

Que levante la mano el que nunca se ha meado en el mar. ¿Nadie? Vale, ahora que levante la mano el que nunca ha tragado un poco de agua en el mar sin querer. ¿Nadie?

Pues eso, según la homeopatía, cuando alguien da un trago de agua del mar, debe de estar tomando orina humana en concentraciones muy bajas, por lo que debe tener un efecto potentísimo sobre nuestro cuerpo. Por no hablar de cuando te encuentras un trocito de caca de algún niño (o de algún adulto con pocos escrúpulos) que no ha podido aguantarse, o incluso del petróleo que vierten los barcos de tanto en cuanto.

Resumiendo

La homeopatía no puede tener efecto alguno porque las sustancias homeopáticas son agua con azúcar. De hecho existen remedios homeopáticos en pastillas, como si la memoria del agua se hubiera transmitido al concentrado de azúcar que compone la pastilla.

De todas maneras, como sé que hay mucha gente que explica que “a mí me funciona”, hablaré del efecto placebo, que es el efecto que tiene este tipo de productos.

Foto: Fotomontaje realizado con fotos de Boa-sorte&Careca y distillated en Flickr

Read more

Por qué la homeopatía no funciona con bebés, con niños ni con adultos

Llevo varios días hablando de homeopatía en Bebés y más y como creo que es un tema interesante e importante me lo traigo aquí al blog:

Hace cosa de un año vinieron al Centro de Atención Primaria en el que trabajo como enfermero un representante de los laboratorios Boiron, líder en fabricación de medicamentos homeopáticos, y una pediatra de atención primaria que nos explicó que llevaba un tiempo trabajando con homeopatía, diciendo nombres rarísimos con dosificaciones imposibles de memorizar y contándonos cómo gracias a la homeopatía una niña con múltiples bronquitis había dejado de padecerlas y otros casos que nos dejaron bastante perplejos.

El hecho de que una pediatra utilizara homeopatía nos hizo pensar que podía ser una buena opción, aunque confieso que era desconcertante saber que la homeopatía no tiene ningún efecto secundario y que un bebé o un niño podría tomarse un preparado entero sin intoxicarse. Desconcertante porque como profesionales sanitarios no lográbamos entender que algo curara sin ser tóxico si se tomaba en exceso y porque nos preguntábamos cómo es posible que una sustancia cure y no tenga efectos secundarios y que la medicina tradicional, llena de química, no adopte dicha sustancia o trabaje en base a los mismos sistemas de curación.

Pues bien, meses después quise conocer las respuestas a estas preguntas y después de investigar un poco y de buscar estudios científicos que apoyen a la homeopatía o que demuestren que funciona más allá del efecto placebo he llegado por fin a una conclusión que me apena: la homeopatía no funciona con los niños ni con los adultos y, de hecho, no funcionará jamás.

Me apena

Lo confieso, pese a las dudas salí de aquella sesión relativamente ilusionado con la homeopatía. Imaginad un montón de medicamentos sin efectos secundarios que curan un montón de cosas y que además parecen no tener detrás a las grandes compañías farmacéuticas que tantas cosas raras han hecho para obtener cuantiosos beneficios. Imaginad el bien que puede hacer algo así para la salud de todas las personas.

Suena precioso, fabuloso. Pero es mentira. Cuando fui deshojando la margarita me quedé con un tallo chuchurrío que ni era bonito ni olía bien. Por eso me apenó saber la verdad, por eso me apené, porque la homeopatía no tiene más efecto que el de un placebo y no podrá utilizarse para curar a nadie, porque detrás hay otras multinacionales farmacéuticas que siguen otros intereses y, lo que es peor, la gente que la está utilizando con patologías graves está jugando seriamente con su salud, más todavía si el hecho de tomar estos remedios supone dejar de tomar los que se indican desde la medicina alopática (“paso de darle inhaladores a mi hijo con bronquitis… le daré homeopatía”).

Qué no es la homeopatía

Muchas personas creen que la homeopatía es una medicina alternativa que se basa en el poder curativo de los extractos de las plantas o las hierbas. De hecho se asocia mucho homeopatía con herboristería, quizás porque allí se pueden conseguir algunos remedios homeopáticos, haciendo que realmente la gente crea que está tomando infusiones de plantas o cosas similares.

La realidad es diferente, porque la ciencia que estudia las hierbas y las plantas para tratar o prevenir enfermedades no es la homeopatía, sino la fitoterapia, que en muchas ocasiones sí tiene efectos verdaderos y sí puede provocar efectos secundarios, porque de hecho muchos de los tratamientos de la medicina convencional proceden de principios activos que se hallan en las plantas.

Qué es la homeopatía

Una vez hemos dejado de lado las plantas y las hierbas es necesario definir entonces qué es la homeopatía.

La homeopatía fue inventada por Christian Friedrich Samuel Hahnemann (1775-1843), quien tras dejar la medicina en 1794, cansado porque decía que la medicina causaba más sufrimiento que beneficio al paciente, decidió utilizar nuevas técnicas para tratar a los enfermos.

Hahnemann explicó que para curar una enfermedad había que centrarse en los síntomas y dijo que para tratar un síntoma era necesario buscar una sustancia que lo provocara y dársela al paciente en cantidades diminutas para activar al cuerpo y promover la resolución del síntoma y en consecuencia de la enfermedad (una vez se han tratado todos los síntomas).

Como a menos dosis de una sustancia los efectos secundarios de la misma eran menores, Hahnemann postuló que a menor cantidad de una sustancia, más rápida sería la curación (menos síntomas padecería el paciente).

Entonces, recapitulando, la homeopatía se basa en la utilización de una sustancia, que se conoce como “tintura madre”, diluida en agua. Cuanto más diluida esté, al ser menores los síntomas, mayor será el efecto (dicen).

Cómo se diluye una tintura madre

La tintura madre puede ser casi cualquier sustancia. Puede ser una hierba, el mismo café (que utilizando la lógica homeopática sirve para aquellas personas que no pueden dormir), caca de perro, cucarachas, humo de cigarro, caspa y cientos de sustancias más que luego se diluyen para conseguir el preparado homeopático.

Para hacer una dilución se coge 1 unidad de la tintura, por ejemplo 1 ml y se diluye en 99 unidades de agua, en este caso ml. De este modo se consigue una concentración 1:100, que se conoce como 1 CH (Centesimal de Hahnemann).

Esta concentración obtenida es, según las “leyes” homeopáticas, demasiado débil, poco curativa. Por eso hay que seguir diluyendo para que sea un mejor “medicamento”.

Entonces se coge 1 ml de la dilución 1 CH y se mezcla con 99 ml de agua otra vez, mezclándolo enérgicamente (acción que recibe el nombre de sucusión) para obtener un concentrado 1:10000, conocido como 2 CH.

En el mercado se pueden encontrar fácilmente productos homeopáticos con concentraciones 30 CH. Para que os hagáis una idea de la cantidad de agua que supone dicha dilución decir solamente que una disolución 30 CH es algo así como una molécula de un principio activo diluida en una cantidad de agua equivalente a una esfera de agua de 150 millones de km de diámetro, que es la distancia entre la luna y el sol.

Según esto está claro que la probabilidad de tomarse una sola molécula de principio activo en un producto con concentración 30 CH es cero. De hecho, según el principio de Avogadro, a partir de 12 CH cualquier molécula está tan diluida que lo único que encontramos es agua.

¿Avogadro?

Amadeo Avogadro descubrió cómo averiguar cuántas moléculas de una sustancia determinada hay en una determinada cantidad de dicha sustancia según su peso molecular. Lo que conocemos comúnmente como “mol”. El número de Avogadro, redondeado, es 6,02 × 10^23.

Según esta ley (ya demostrada hasta la saciedad), cualquier preparado con una dilución 12 CH o mayor es agua, porque ya no queda ni una sola molécula de lo que se supone que te estás tomando.

La memoria del agua

Por si acaso a alguien se le ocurre pensar que tomándose algo muy diluido no va a curarse existe lo que se conoce como la memoria del agua.

Hahnemann explicó que el efecto curativo no se produce por la sustancia disuelta, sino porque de alguna manera, en el proceso de dilución y agitación la sustancia transmite al agua su espíritu curativo. Esto se conoce como la memoria del agua, que viene a decir que el agua recuerda la sustancia con la que ha estado en contacto y por eso cura.

¿Y las demás sustancias que entran en contacto con el agua?

Que levante la mano el que nunca se ha meado en el mar. ¿Nadie? Vale, ahora que levante la mano el que nunca ha tragado un poco de agua en el mar sin querer. ¿Nadie?

Pues eso, según la homeopatía, cuando alguien da un trago de agua del mar, debe de estar tomando orina humana en concentraciones muy bajas, por lo que debe tener un efecto potentísimo sobre nuestro cuerpo. Por no hablar de cuando te encuentras un trocito de caca de algún niño (o de algún adulto con pocos escrúpulos) que no ha podido aguantarse, o incluso del petróleo que vierten los barcos de tanto en cuanto.

Resumiendo

La homeopatía no puede tener efecto alguno porque las sustancias homeopáticas son agua con azúcar. De hecho existen remedios homeopáticos en pastillas, como si la memoria del agua se hubiera transmitido al concentrado de azúcar que compone la pastilla.

De todas maneras, como sé que hay mucha gente que explica que “a mí me funciona”, hablaré del efecto placebo, que es el efecto que tiene este tipo de productos.

Foto: Fotomontaje realizado con fotos de Boa-sorte&Careca y distillated en Flickr

Read more

HASTA SIEMPRE

El 6 de septiembre de 2008 nos dieron la noticia de que Raúl tenía leucemia; hoy es un niño sano.
Estoy seguro que faltan muchas fotos en el vídeo que cierra este blog, pero siempre estarán esas fotos en nuestra memoria.
Una vez más quiero dar las gracias a todos los que habéis tenido un pensamiento positivo hacia nosotros. Y a todos los que os estáis enfrentando a esta enfermedad, sabed que se le puede ganar. Desde aquí todos mis buenos pensamientos para todos ustedes.
Read more

HASTA SIEMPRE

El 6 de septiembre de 2008 nos dieron la noticia de que Raúl tenía leucemia; hoy es un niño sano.
Estoy seguro que faltan muchas fotos en el vídeo que cierra este blog, pero siempre estarán esas fotos en nuestra memoria.
Una vez más quiero dar las gracias a todos los que habéis tenido un pensamiento positivo hacia nosotros. Y a todos los que os estáis enfrentando a esta enfermedad, sabed que se le puede ganar. Desde aquí todos mis buenos pensamientos para todos ustedes.
Read more

m’ijo, el fulanito 2011-07-04 22:53:00

Maltrato infantil: ¿Cómo reconocer si existe algún problema?

Ayer nos llegó un artículo de una de las páginas que Má consulta mucho, seguro la conocen, es Baby Center. Se me hizo muy importante por lo que quiero compartírselos a sabiendas de que no es la única fuente pero puede ayudarnos mucho sobre todo a aquellos papás que estamos en proceso de iniciar con la guardería y tememos que le pueda pasar algo a nuestros chamacos.

Como una primera parte puede guiarnos, aunque a lo largo de la semana trataré de subir toda la información que pueda para conocer al respecto y estar bien informados, sin el afán de ser pesimista y pensar que a mi chamaco le puede pasar algo así pero es justamente estando bien informados que podemos prevenir cualquier tipo de accidentes o eventos que pueden afectar la salud de nuestros hijos.


Aprobado por la Junta de Asesores Médicos de BabyCenter

¿Cómo puedo reconocer si mi bebé ha sido víctima de maltrato infantil?

Si tu bebé pasa cualquier cantidad de tiempo lejos de ti — ya sea con una niñera, un familiar o en una guardería — es normal que te preocupes por su seguridad. Y al igual que cualquier padre, probablemente te preguntarás si eres capaz de notar si tu bebé ha sido maltratado.

Algunos padres pasan por alto las señales de abuso porque no quieren enfrentar lo que está sucediendo. Por otra parte, aún cuando se mantengan atentos a síntomas físicos y cambios de comportamiento que pudieran indicar malos tratos, a veces es difícil descubrir qué sucedió exactamente cuando tú no estás presente.

“Uno siempre está jugando un juego de adivinanzas”, dice Kathy Baxter, directora del Consejo de Abuso Infantil de San Francisco. “Un bebé puede tener muchas otras razones para estar quisquilloso o volverse retraído. Pero los padres conocen muy bien a sus hijos, así que déjate guiar por tu instinto”.

Como tu bebé o niño pequeño no puede decirte lo que está pasando, descubrir si lo han maltratado puede ser aún más difícil que en el caso de un niño mayor. Lo que puedes hacer es observarlo detenidamente en busca de señales que te muestren si algo no está bien. Algunos padres descubren signos de abuso — tales como hemorragias internas y lesiones — sólo cuando llevan a su bebé al médico porque no deja de llorar o está demasiado irritable.

Señales a tener en cuenta .

Un niño que ha recibido malos tratos físicos puede:

-Llorar y batallar cuando tenga que ir a la guardería, o parecer asustado alrededor de quien lo cuida o de otros adultos.

-Llegar a casa con inexplicables moretones, rasguños, quemaduras, huesos rotos, ojos negros, cortaduras, mordeduras u otras lesiones. Las lesiones repetitivas de cualquier tipo pueden ser una señal de peligro.

-Ten en cuenta que las señales del síndrome del bebé sacudido (SBS), el cual ocurre con mayor frecuencia en bebés que han sido sacudidos en momentos de rabia, pueden ser leves o severas.

-Las lesiones ocasionadas por sacudir a un bebé generalmente ocurren en los niños menores de 2 años, aunque a veces el síndrome se manifiesta en niños de hasta 5 años.

-Un bebé con SBS puede tener los ojos vidriosos, estar rígido, letárgico, irritable, tener una disminución de apetito, dificultad para alimentarse o vómitos. Puede costarle trabajo enfocar la mirada en un objeto o levantar la cabeza. En casos severos, puede tener dificultad para respirar, o puede tener convulsiones, insuficiencia cardiaca, coma y pérdida del conocimiento.

-Si sospechas que tu bebé está sufriendo del síndrome del bebé sacudido, llama inmediatamente al servicio de urgencias (911 en EE.UU.) Cada minuto cuenta en términos del daño que un bebé con síndrome del bebé sacudido puede sufrir.

Un bebé que ha sido víctima de abuso emocional puede:

-Mostrar problemas de comportamiento o cambios tales como rechazar el afecto de los padres o, alternativamente, volverse excesivamente apegado.

– Perder el apetito.

– Tener pesadillas o dificultad para dormir.

Un bebé que ha sido víctima de abuso sexual puede:

– Tener sangrado o moretones en o alrededor del área genital.

– Tener dificultad para sentarse, posiblemente a causa del dolor genital o anal.

– Sufrir de infecciones de las vías urinarias.

Si tienes alguna preocupación sobre la posibilidad de abuso, actúa de inmediato. Cuanto antes resuelvas el problema, mejor será para tu hijo. Habla con la persona que cuida a tu hijo para observar sus reacciones. Si esa conversación no te saca de dudas o calma tu preocupación, busca en la guía telefónica el número de contacto de algún organismo dedicado a prevenir o acabar con el maltrato infantil. Lo encontrarás bajo las palabras “Maltrato infantil”, “Abuso infantil” o, en inglés, “Child abuse”. También puedes llamar al Departamento de Recursos Humanos de tu ciudad, si existe uno, o incluso directamente a las autoridades o la policía.

BabyCenter en Español:

http://espanol.babycenter.com/baby/seguridad/como-detectar-abuso-infantil/#ixzz1RAw39lWy

Read more

m’ijo, el fulanito 2011-07-04 22:53:00

Maltrato infantil: ¿Cómo reconocer si existe algún problema?

Ayer nos llegó un artículo de una de las páginas que Má consulta mucho, seguro la conocen, es Baby Center. Se me hizo muy importante por lo que quiero compartírselos a sabiendas de que no es la única fuente pero puede ayudarnos mucho sobre todo a aquellos papás que estamos en proceso de iniciar con la guardería y tememos que le pueda pasar algo a nuestros chamacos.

Como una primera parte puede guiarnos, aunque a lo largo de la semana trataré de subir toda la información que pueda para conocer al respecto y estar bien informados, sin el afán de ser pesimista y pensar que a mi chamaco le puede pasar algo así pero es justamente estando bien informados que podemos prevenir cualquier tipo de accidentes o eventos que pueden afectar la salud de nuestros hijos.


Aprobado por la Junta de Asesores Médicos de BabyCenter

¿Cómo puedo reconocer si mi bebé ha sido víctima de maltrato infantil?

Si tu bebé pasa cualquier cantidad de tiempo lejos de ti — ya sea con una niñera, un familiar o en una guardería — es normal que te preocupes por su seguridad. Y al igual que cualquier padre, probablemente te preguntarás si eres capaz de notar si tu bebé ha sido maltratado.

Algunos padres pasan por alto las señales de abuso porque no quieren enfrentar lo que está sucediendo. Por otra parte, aún cuando se mantengan atentos a síntomas físicos y cambios de comportamiento que pudieran indicar malos tratos, a veces es difícil descubrir qué sucedió exactamente cuando tú no estás presente.

“Uno siempre está jugando un juego de adivinanzas”, dice Kathy Baxter, directora del Consejo de Abuso Infantil de San Francisco. “Un bebé puede tener muchas otras razones para estar quisquilloso o volverse retraído. Pero los padres conocen muy bien a sus hijos, así que déjate guiar por tu instinto”.

Como tu bebé o niño pequeño no puede decirte lo que está pasando, descubrir si lo han maltratado puede ser aún más difícil que en el caso de un niño mayor. Lo que puedes hacer es observarlo detenidamente en busca de señales que te muestren si algo no está bien. Algunos padres descubren signos de abuso — tales como hemorragias internas y lesiones — sólo cuando llevan a su bebé al médico porque no deja de llorar o está demasiado irritable.

Señales a tener en cuenta .

Un niño que ha recibido malos tratos físicos puede:

-Llorar y batallar cuando tenga que ir a la guardería, o parecer asustado alrededor de quien lo cuida o de otros adultos.

-Llegar a casa con inexplicables moretones, rasguños, quemaduras, huesos rotos, ojos negros, cortaduras, mordeduras u otras lesiones. Las lesiones repetitivas de cualquier tipo pueden ser una señal de peligro.

-Ten en cuenta que las señales del síndrome del bebé sacudido (SBS), el cual ocurre con mayor frecuencia en bebés que han sido sacudidos en momentos de rabia, pueden ser leves o severas.

-Las lesiones ocasionadas por sacudir a un bebé generalmente ocurren en los niños menores de 2 años, aunque a veces el síndrome se manifiesta en niños de hasta 5 años.

-Un bebé con SBS puede tener los ojos vidriosos, estar rígido, letárgico, irritable, tener una disminución de apetito, dificultad para alimentarse o vómitos. Puede costarle trabajo enfocar la mirada en un objeto o levantar la cabeza. En casos severos, puede tener dificultad para respirar, o puede tener convulsiones, insuficiencia cardiaca, coma y pérdida del conocimiento.

-Si sospechas que tu bebé está sufriendo del síndrome del bebé sacudido, llama inmediatamente al servicio de urgencias (911 en EE.UU.) Cada minuto cuenta en términos del daño que un bebé con síndrome del bebé sacudido puede sufrir.

Un bebé que ha sido víctima de abuso emocional puede:

-Mostrar problemas de comportamiento o cambios tales como rechazar el afecto de los padres o, alternativamente, volverse excesivamente apegado.

– Perder el apetito.

– Tener pesadillas o dificultad para dormir.

Un bebé que ha sido víctima de abuso sexual puede:

– Tener sangrado o moretones en o alrededor del área genital.

– Tener dificultad para sentarse, posiblemente a causa del dolor genital o anal.

– Sufrir de infecciones de las vías urinarias.

Si tienes alguna preocupación sobre la posibilidad de abuso, actúa de inmediato. Cuanto antes resuelvas el problema, mejor será para tu hijo. Habla con la persona que cuida a tu hijo para observar sus reacciones. Si esa conversación no te saca de dudas o calma tu preocupación, busca en la guía telefónica el número de contacto de algún organismo dedicado a prevenir o acabar con el maltrato infantil. Lo encontrarás bajo las palabras “Maltrato infantil”, “Abuso infantil” o, en inglés, “Child abuse”. También puedes llamar al Departamento de Recursos Humanos de tu ciudad, si existe uno, o incluso directamente a las autoridades o la policía.

BabyCenter en Español:

http://espanol.babycenter.com/baby/seguridad/como-detectar-abuso-infantil/#ixzz1RAw39lWy

Read more

CAMINO DEL NORTE I.

Este pequeño viaje surgió como muchos otros por el interés de unos amigos de recuperar aquello que en otro tiempo fué natural (el contacto, la charla, las preocupaciones..) y que ahora todos tan ocupados y dispersos apenas cuidamos con unas pequeñas cenas y escapadas nocturnas. Al principio fué una excusa para vernos como antaño, sin interferencias, y ahora se ha convertido en una cita anual de descubrimiento mutuo.

En fin que planeamos marchar en bici desde San Sebastian hasta Santiago, teniendo apenas 8 días hábiles y con sentimientos encontrados en cuanto al como y de que manera llevarlo a buen fin.
Primera noche, Sidreria, reencuentro y sueños aun embotellados. Dudas, pesos…meteo, gps y no sé cuantas cosas más.
Sábado 21 de Mayo
Salimos de San Sebastian y llegaremos a Markina
La ilusión nos inunda, comenzamos subiendo para purificarnos y desconectar de todo lo que nos preocupa. El mar surge aquí y allá hipnotizando en este primer día las miradas de aquellos que vivimos tierra adentro.

Vamos muy bien de forma, pero la etapa se las trae y las continuas subidas y bajadas hacen imposible el avanzar tantos quilómetros como quisieramos.
Ya en este primer día surgen los problemas mecánicos con un radio de Luis, sábado por la tarde, mañana domingo…pero la suerte nos viene a favor y encontramos a un mecánico de los de toda la vida que incluso nos hace de guia turístico enseñándonos Markina y alrededores.

Buenas sensaciones…la ruta ha comenzado

Read more

CAMINO DEL NORTE I.

Este pequeño viaje surgió como muchos otros por el interés de unos amigos de recuperar aquello que en otro tiempo fué natural (el contacto, la charla, las preocupaciones..) y que ahora todos tan ocupados y dispersos apenas cuidamos con unas pequeñas cenas y escapadas nocturnas. Al principio fué una excusa para vernos como antaño, sin interferencias, y ahora se ha convertido en una cita anual de descubrimiento mutuo.

En fin que planeamos marchar en bici desde San Sebastian hasta Santiago, teniendo apenas 8 días hábiles y con sentimientos encontrados en cuanto al como y de que manera llevarlo a buen fin.
Primera noche, Sidreria, reencuentro y sueños aun embotellados. Dudas, pesos…meteo, gps y no sé cuantas cosas más.
Sábado 21 de Mayo
Salimos de San Sebastian y llegaremos a Markina
La ilusión nos inunda, comenzamos subiendo para purificarnos y desconectar de todo lo que nos preocupa. El mar surge aquí y allá hipnotizando en este primer día las miradas de aquellos que vivimos tierra adentro.

Vamos muy bien de forma, pero la etapa se las trae y las continuas subidas y bajadas hacen imposible el avanzar tantos quilómetros como quisieramos.
Ya en este primer día surgen los problemas mecánicos con un radio de Luis, sábado por la tarde, mañana domingo…pero la suerte nos viene a favor y encontramos a un mecánico de los de toda la vida que incluso nos hace de guia turístico enseñándonos Markina y alrededores.

Buenas sensaciones…la ruta ha comenzado

Read more

m’ijo, el fulanito 2011-06-30 17:39:00

El hermano mayor

Ahora que estamos esperando a zutanit@ Má y yo nos sentimos algo preocupados por la reacción del fulanito.

Según he estado leyendo, muchos, ahora ya hermanos mayores, muestran un retroceso a comportamientos anteriores, es decir si ya habían dejado de realizar alguna actividad regresan a ella como el chuparse el dedo, toma el biberón o hablar como niños chiquitos.

Otros chamacos en una acción desesperada les piden a sus papás que se deshagan del nuevo bebé ya sea lo lleve de nuevo al hospital o al pediatra o de plano que lo tire a la basura. Esto le sucedió a la ginecóloga de Má. Otros se retraen y dejan de jugar. En cambio hay chamacos se sienten orgullosos de ser los “hermanos mayores” ayudan a cuidar al bebé.

Antes de que nazca el nuevo chamaquito, los padres suelen dedicar mucha atención y energía a los preparativos para su recibimiento, después del parto, la mayor parte de la atención de toda la familia se centra en el recién nacido haciendo difícil que el hijo mayor se adapte a esa nueva situación por ello no es raro que los hermanos mayores sientan resentimiento contra el nuevo bebé por desplazarle del centro de atención y reacciona portándose mal.

¿Qué hacer?

Durante el embarazo

No hay una forma correcta o incorrecta de explicarle a los chamacos que tendrán un hermanito. A la hora de informarle sobre el embarazo hay que hacerlo de tal manera que ambos se sientan cómodos.

Es una buena idea adaptar las explicaciones al lenguaje del chamaco e incluso puede ser útil explicarle que el bebé llegará en determinada época del año, como cuando haga frío o calor.

En lo que refiere a lo detalladas y específicas que deben ser las explicaciones lo mejor es dejarse guiar por las preguntas que les haga el futuro hermano mayor.

Si el chamaco muestra interés por aprender más cosas sobre su hermanito, pueden realizar juntos diversas actividades como:

ver fotografías de cuando él era un bebé

leer libros sobre cómo nacen los bebés

visitar amigos que tengan bebés

preparar juntos la bolsa para el hospital

pensar en posibles nombres para el bebé

dejarle que le acompañe al médico para escuchar el latido del corazón de su futuro hermanito/a

Conforme se vaya acercando la fecha del parto es importante organizar con suficiente tiempo quién va a cuidar al chamaco mientras ustedes están en el hospital. De igual manera puede ser útil compartir esos planes con él para que sepa qué esperar cuando llegue el día.

Después del nacimiento

Durante los siguientes días puede funcionar el mantener la rutina lo más que se pueda. Si piensan hacer cambios ya sea en el cuarto es recomendable hacerlos unas semanas antes de la llegada del pequeño.

Si el hermano mayor está en edad de algún cambio importante como dejar el pañal, el cambio debería de realizarse antes de la fecha de llegada del bebé o bien aplazarlo hasta que el recién nacido lleve algún tiempo en casa.

Es bien importante Incluir a al hermano mayor en todas las actividades diarias relacionadas con el cuidado del bebé para que no se sienta excluido. Si el chamaco no muestra ningún interés por el bebé, no hay que preocuparse , seguramente necesita más tiempo.

Hay que aprovechar todas las oportunidades que tenga para relacionarse individualmente con el ahora hermano mayor, dedicándole toda su atención para que sienta que sigue siendo parte importante de la familia.

También puede ayudar el pedirle a familiares y amigos que el chamaco mayor puede hablar o interesarse por otras cosas aparte del nuevo bebé.

Fuentes:

http://kidshealth.org/parent/en_espanol/padres/sibling_prep_esp.html#

http://www.cepvi.com/psicologia-infantil/hermanos.shtml

Read more

m’ijo, el fulanito 2011-06-30 17:39:00

El hermano mayor

Ahora que estamos esperando a zutanit@ Má y yo nos sentimos algo preocupados por la reacción del fulanito.

Según he estado leyendo, muchos, ahora ya hermanos mayores, muestran un retroceso a comportamientos anteriores, es decir si ya habían dejado de realizar alguna actividad regresan a ella como el chuparse el dedo, toma el biberón o hablar como niños chiquitos.

Otros chamacos en una acción desesperada les piden a sus papás que se deshagan del nuevo bebé ya sea lo lleve de nuevo al hospital o al pediatra o de plano que lo tire a la basura. Esto le sucedió a la ginecóloga de Má. Otros se retraen y dejan de jugar. En cambio hay chamacos se sienten orgullosos de ser los “hermanos mayores” ayudan a cuidar al bebé.

Antes de que nazca el nuevo chamaquito, los padres suelen dedicar mucha atención y energía a los preparativos para su recibimiento, después del parto, la mayor parte de la atención de toda la familia se centra en el recién nacido haciendo difícil que el hijo mayor se adapte a esa nueva situación por ello no es raro que los hermanos mayores sientan resentimiento contra el nuevo bebé por desplazarle del centro de atención y reacciona portándose mal.

¿Qué hacer?

Durante el embarazo

No hay una forma correcta o incorrecta de explicarle a los chamacos que tendrán un hermanito. A la hora de informarle sobre el embarazo hay que hacerlo de tal manera que ambos se sientan cómodos.

Es una buena idea adaptar las explicaciones al lenguaje del chamaco e incluso puede ser útil explicarle que el bebé llegará en determinada época del año, como cuando haga frío o calor.

En lo que refiere a lo detalladas y específicas que deben ser las explicaciones lo mejor es dejarse guiar por las preguntas que les haga el futuro hermano mayor.

Si el chamaco muestra interés por aprender más cosas sobre su hermanito, pueden realizar juntos diversas actividades como:

ver fotografías de cuando él era un bebé

leer libros sobre cómo nacen los bebés

visitar amigos que tengan bebés

preparar juntos la bolsa para el hospital

pensar en posibles nombres para el bebé

dejarle que le acompañe al médico para escuchar el latido del corazón de su futuro hermanito/a

Conforme se vaya acercando la fecha del parto es importante organizar con suficiente tiempo quién va a cuidar al chamaco mientras ustedes están en el hospital. De igual manera puede ser útil compartir esos planes con él para que sepa qué esperar cuando llegue el día.

Después del nacimiento

Durante los siguientes días puede funcionar el mantener la rutina lo más que se pueda. Si piensan hacer cambios ya sea en el cuarto es recomendable hacerlos unas semanas antes de la llegada del pequeño.

Si el hermano mayor está en edad de algún cambio importante como dejar el pañal, el cambio debería de realizarse antes de la fecha de llegada del bebé o bien aplazarlo hasta que el recién nacido lleve algún tiempo en casa.

Es bien importante Incluir a al hermano mayor en todas las actividades diarias relacionadas con el cuidado del bebé para que no se sienta excluido. Si el chamaco no muestra ningún interés por el bebé, no hay que preocuparse , seguramente necesita más tiempo.

Hay que aprovechar todas las oportunidades que tenga para relacionarse individualmente con el ahora hermano mayor, dedicándole toda su atención para que sienta que sigue siendo parte importante de la familia.

También puede ayudar el pedirle a familiares y amigos que el chamaco mayor puede hablar o interesarse por otras cosas aparte del nuevo bebé.

Fuentes:

http://kidshealth.org/parent/en_espanol/padres/sibling_prep_esp.html#

http://www.cepvi.com/psicologia-infantil/hermanos.shtml

Read more