” Nos gusta el fútbol “, un gran libro para nuestros peques porteros

Hoy os venimos a hablar de un libro que ha triunfado en casa estas navidades, un libro que ha gustado mucho a Pau y que creemos que está muy bien para nuestros porteros más pequeños.
Os hablamos del libro ” Nos gusta el fútbol “ de Larousse.
En casa está en catalán porque no quedaban en castellano pero podeis encontrarlo en los dos idiomas sin problemas. 

El libro toca bastantes temas sobre fútbol, con bonitas ilustraciones y explicaciones muy sencillas por lo que a los peques seguro que les encanta tenerlo en casa.

Para más información, os dejamos la reseña de La Opinión de Mamá y así conoceis el libro en profundidad. 
Esperamos que os guste y os decidais a incluirlo en la biblioteca de vuestros porteros!!
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” Nos gusta el fútbol “, un gran libro para nuestros peques porteros

Hoy os venimos a hablar de un libro que ha triunfado en casa estas navidades, un libro que ha gustado mucho a Pau y que creemos que está muy bien para nuestros porteros más pequeños.
Os hablamos del libro ” Nos gusta el fútbol “ de Larousse.
En casa está en catalán porque no quedaban en castellano pero podeis encontrarlo en los dos idiomas sin problemas. 

El libro toca bastantes temas sobre fútbol, con bonitas ilustraciones y explicaciones muy sencillas por lo que a los peques seguro que les encanta tenerlo en casa.

Para más información, os dejamos la reseña de La Opinión de Mamá y así conoceis el libro en profundidad. 
Esperamos que os guste y os decidais a incluirlo en la biblioteca de vuestros porteros!!
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Murphy y el Karma – Una conspiración contra los padres

Murphy y el Karma – Una conspiración contra los padres

Papá y mamá se esfuerzan por ser unos buenos padres. Quien dice papá y mamá dice mamá y mamá o papá y papá o mamá o papá o cualquiera de las combinaciones válidas, pero el relato es sobre un padre en estéreo y una madre totalmente anónimos, queridos lectores. Y el caso es que se esfuerzan. Mucho.

Es una pareja comprometida con la crianza de sus hijos. Tan aplicados que cometen errores cada dos por tres.

Continue reading Murphy y el Karma – Una conspiración contra los padres at Padre en Estéreo.

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Yo no soy quien.

 Que quede claro de antemano, yo no soy quien para decirte qué debes hacer o que no debes hacer. Yo no escribo para demostrarle a nadie que soy un padrazo o que soy mejor padre que tal o que cual. No.

 Entonces ¿por qué escribo? Depende de la sección por unas cosas u otras pero partiendo de la idea inicial del blog, que como puedes leer en la cabecera es "Paternidad desde la caverna",  pues

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Terrores nocturnos: a propósito de una conversación con Rosa Jové

Un terror nocturno, según me lo definió Rosa Jové, es lo mismo que el sonambulismo. Es decir, “es un niño que está profundamente dormido y durante ese sueño a su cuerpo le da por alterarse”. Si el niño anda por la casa se llama sonámbulo. “Si el niño grita como un poseso, empieza a patalear y a apartar todo lo que se le acerca, no admite el contacto, te mira pero no te mira, eso se llama terror.

La entrada Terrores nocturnos: a propósito de una conversación con Rosa Jové aparece primero en Un papá en prácticas.

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RISK edición El Señor de los Anillos

Con las fiestas todavía coleando vengo a hablaros de regalos, no voy a contaros lo que han dejado por aquí porque cangrejito quiere contarlo el en un vídeo que haremos e algún momento.

Lo que si que os puedo contar es que este ha sido el  primer año en el que cangrejito decidió que su carta a Santa Claus iba a ser sencilla. En un primer momento escribió una con las cosas que quería, la cambió un par de veces sustituyendo unas cosas por otras, pero al final, la rompió y dijo:

-Este año que me traiga lo que el quiera.

Esa actitud nos ponía en un pequeño aprieto porque ¿y si Papa Noel no acertaba?

Pero lo cierto, es que ha sido la primera vez que hemos visto cara de sorpresa en cangrejito al abrir los regalos. Cuando hacía carta se le veía contento, pero en realidad el esperaba lo que recibía. En esta ocasión no lo sabía y se a sorprendido y mucho.

Nosotros también, porque uno de los regalos que ha llegado ha sido el RISK edición El Señor de los Anillos. Jugamos en noche vieja y después otras dos partidas. Sí, solo hemos jugado tres partidas, pero es que la media por partida es de cuatro horas, la media. 

Empezamos una y tuvimos la mesa del comedor ocupada con el tablero montado dos días, en los que comimos en lo sofá como pudimos, porque era imposible desmontar y volver a montar.

Hemos visto batallas épicas entre orcos, elfos y enanos, en las que los continuos intentos por conquistar minas tirith por las fuerzas oscuras eran repelidas una y otra vez al grito “por el poder de los Elfos!!”.

Batallas en las que 4 batallones repelían los ataques de 15 o 20 batallones espoleados por la suerte de los dados.

Con toda esta tensión era imposible no acabar las partidas, así que dejarlo todo puesto hasta el final era lo más lógico. Creo que ha sido un regalo muy acertado porque podemos jugar los tres, bebécangrejo todavía no y eso le enfada, pero aún es pequeño aunque él no lo vea así.

Así que los fines de semana a comer y a cenar al sofá.

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29. Segundo viaje en avión

Segundo y ultimo… como el primer viaje fue tan bien hasta Cadiz, pensamos en porque no irnos de nuevo con el bollete de viaje y unos amigos a Málaga… Lo dicho, decidimos irnos de nuevo de vacaciones a Málaga  en avión a finales de septiembre (voy con retraso, lo se…), pensando que todo iria como la seda… seda? fue peor que una tortura china…
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Recapitulando 2016.

 Lo primero que se suele hacer cuando se inicia un año es hacer balance de retos y logros conseguidos, el año pasado no hice nada de esto y los retos que me propuse tan solo los hice públicos por las redes sociales. No obstante yo soy un tío qu…

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CUANDO MUERE UN POETA

Cuando muere un poeta se suelen escribir muchas obviedades y hasta alguna que otra tontería: él ha muerto pero su obra perdurará; no morirá mientras que alguien recuerde sus versos. Incluso es posible que la prensa local le reserve el rincón de alguna portada que le negó en vida. Todo ello por no hablar de quienes lo observaron con envidia y que sin reparos no dudan en convertirse en lamentable coro de plañideras. Cuando muere un poeta, es normal que busquemos sus libros en las estanterías, o sus versos en google o que rastreemos sus últimas huellas en las redes sociales. Ahora los espacios virtuales nos engañan y es como si negaran la muerte: ahí siguen sus cuentas abiertas, sus fotos sonrientes, el nombre desafiando el tiempo. Cuando muere un poeta, imagino que todos los que necesitamos la literatura para vivir nos damos cuenta de que realmente la usamos para esquivar inútilmente el ir muriendo. Cuando muere un poeta, por unos instantes, mientras que dura el impacto de la noticia, somos capaces de mirarnos en el espejo y llorar ante la silueta de arena que se deshace. Y comprobamos cómo el dolor se expande y aún compartido no deja de doler menos: se disfraza de puzzle que enloquecido busca sus trozos dispersos. Ese dolor, esa rabia de quien choca brutalmente con su propia fragilidad, no tiene medida ni nombre cuando el que muere, además de poeta, era amigo.
El domingo pasado intenté de todas las maneras posibles subirme al tobogán que un día mi amigo poeta me descubrió pero ni mis pies ni mi pecho me obedecieron. Desde que en la pantalla de mi ordenador me enfrenté a la muerte de Nacho Montoto, quise volver a las escaleras en las que hace ya más de 15 años me encontré con un casi adolescente de mirada que penetraba mucho más allá de la superficie de las cosas. Aquel veinteañero del que leí sus primeros versos como el profesor que lee un examen, al que subrayé verbos y borré adjetivos, al que solo pude ofrecerle entonces la escurridiza sabiduría que otorga la edad. Bastaba con que él llegara a mi despacho, se quitara sus habituales gafas de sol, se dejara la bufanda puesta y se sentara frente a mí para que el campo de batalla se transformara en huerto de limones. Los dos, en el fondo, aprendices de casi todo, insatisfechos siempre con una ciudad que nos solía dejar con la resaca triste de aquél que nunca ha disfrutado por completo de la fiesta.
Cuando muere un amigo, el ovillo se desparrama por el patio y los hilos se hacen enredadera. Aprietan el pecho y la garganta de tal manera que cuesta pronunciar palabra, incluso emitir un leve sonido. Cuando muere un amigo, los cuadernos se desordenan y las vísceras hacen del cuerpo un territorio hostil. Cuando muere un amigo, que además era poeta, la prosa parece mirarnos burlona como si fuera la amante que ha conseguido al fin el cuerpo del enemigo.

Cuando el pasado domingo comprobé que la muerte de Nacho Montoto era cierta, se abrieron ante mí en canal el peso de los binarios que yo un día no entendí del todo. Quise entonces perderme en las playas de Cádiz, su Cádiz, para allí convencerme de que el mar donde se baña un amigo es por siempre el mar donde eterno se le encuentra. Iluso de mí al no entender, como él mismo había advertido el día antes de morir, que el dolor que sentía era justamente el que me hacía sentir vivo. Tal y como a él le gustaba sentirme: disidente, inquieto, burlón. Fue entonces cuando busqué sus libros y acaricié sus lomos como quien se abraza al ser querido después de mucho tiempo sin verlo. Y entendí que sus palabras eran la llave que ya para siempre me permitiría abrir el secreto de su generosa sonrisa. Fue así como comprendí, conmovido-herido-desolado, por qué amo tanto las horas.
Publicado en Diario Córdoba, 9 de enero de 2017:
http://www.diariocordoba.com/noticias/cultura/cuando-muere-poeta_1113030.html
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SOLO EL VACÍO

He de confesar que fui uno de los deslumbrados por los excesos de Xavier Dolan, si bien me cautivaron más sus primeras películas – Los amores imaginarios, Tom en la granja – que aquéllas en las que posteriormente fue enrevesando su estilo – o la falta de él, podríamos debatirlo – y perdiendo la luminosidad que transmitían sus inicios. Laurence anyways me interesó mucho pero no me impactó tanto como las anteriores. Mommy me dejó a medias.  Los peores presagios se adelantaban pues al estreno de su última película y, efectivamente, creo que es la obra menos lograda de este joven que desata pasiones encontradas y que no es tan “enfant terrible” como él mismo pretende vender. Solo el fin del mundo, en la que Dolan vuelve a sus temas de siempre (la familia, la madre, la culpa, los silencios, la homosexualidad), acaba siendo un artefacto en el que ni siquiera las formas son capaces de deslumbrar y, por tanto, de enmascarar el  más o menos endeble contenido. La opción por contarnos la historia de una familia histérica a través de primerísimos planos de los protagonistas acaba siendo un experimento fallido, al que le falta al aliento poético de otras obras de Dolan y en el que no se cumplen los objetivos esenciales de un relato cinematográfico. De una parte, nos cuenta una historia mínima – la vuelta a casa después de doce años de un treinteañero para anunciar que va a morir – pero sin que el espectador acaba entendiendo el porqué de las actuaciones de los personajes – los cuatro miembros de la familia que lo reciben – y sin que por tanto seamos capaces de trenzar los hilos que nos podrían dar las claves del relato. De otra, la opción del director, y también la de un guión más que flojo, resta emoción y credibilidad, apenas logra transmitirnos el volcán de sentimientos que se supone que deben anidar en los pechos de los protagonistas. Todo se limita a una sucesión de silencios y de gritos, de enfrentamientos que no nos dicen apenas nada y de rostros de actrices y actores que parecen estar haciendo un tremendo esfuerzo – de método – por revelarnos lo que se supone que está sintiendo su personaje.  Ni siquiera una actriz del enorme talento de Marion Cottillard salva la función ya que su personaje parece más un boceto que un ser de carne y hueso. Los otros tres miembros de la familia – interpretados de manera muy esquemática por Léa Seydoux, Nathalie Baye y Vincent Cassel – apenas son el eco de un grito cuyos orígenes no entendemos bien del todo.
Nos queda, eso sí, la mirada clara de Gaspard Ulliel, el joven escritor del que solo adivinamos parte de sus infiernos, de sus miedos y de sus luchas. Del que tampoco logramos comprender con exactitud su bondad o, mejor dicho, la pasividad ante las explosiones de quienes dicen quererlo bien. Queda apenas apuntados la relación tensa con su madre – “yo no te comprendo pero te quiero” -;  el duelo con el hermano que bien podría ser, aunque solo lo intuimos, ese macho hegemónico y fracasado que convierte el rencor en silencios o puñetazos; la memoria de una infancia de campos y música  (ni siquiera en este caso la magia de Dolan en la utilización de canciones inesperadas salva el naufragio); el amor incondicional de una hermana pequeña que parece la siguiente dispuesta a abandonar el nido. No nos cansamos, obviamente, de mirar y admirar su bello rostro, pero esa cara acaba por no decir nada, o al menos por no decir lo que uno espera cuando empieza la película.
Tal vez esta película venga a confirmar lo que muchos insistían en probar: que el genio de Dolan no es tal y que tan solo ha sido un espabilado constructor de imágenes seductoras en estos tiempos que van más allá del posmodernismo. Sin duda, este relato de, una vez más, las dramáticas relaciones familiares, le ha quedado muy por debajo del listón de otras producciones anteriores. No sabemos si su salto a Hollywood confirmará el vacío o le permitirá transitar por otros territorios. De momento, este Solo el fin del mundo solo ha dejado en mí el retazo de un bellísimo Louis y apenas las notas a pie de página de una historia a la que le sobran rostros y le falta alma.
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¿Tu hijo mayor se incomoda al verte dar el pecho a su hermano?

-¿Podemos hablar?- Dijo Sergi. Estaba esperando que me lo dijera desde hacía varios días. Sabía que algo le quemaba en su interior y que necesitaba contármelo pero le costaba encontrar el momento y el modo de decírmelo.Eva y yo habíamos observado que Sergi se sentía incómodo cada vez que Jaume mamaba delante de él. Evitaba […]

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#ElTemaDeLaSemana Juegos de mi infancia

Aunque parece que fue hace muchísimo tiempo, toda una vida, si lo pienso, no hace tanto tiempo que corría por las calles jugando libre y sin preocupaciones.

En realidad, que son unos pocos años en la inmensidad del tiempo, nada, tan solo un suspiro. Recuerdo infinidad de juegos en diferentes etapas de mi vida. Desde las miniaturas de coches, los clicks de Famobil o los juegos de mesa con En busca del Imperio Cobra.

Pero también, los juegos en la calle coleccionando cromos, y ganándolos y perdiéndolos lanzando piedras contra el montón, las canicas y los improvisados agujeros en el asfalto que teníamos que hacer. 

También recuerdo las batallas reviviendo los episodios de “V. Recorrer las calles con los brazos abiertos imaginando que sobre vuelas el cielo en épicas batallas aéreas, el fútbol, los toros, las peleas reviviendo las películas de artes marciales que nos ponía el padre de un amigo, tras la cuales todos éramos Bruce Lee, Chuck Norris o el chino del mono borracho. 

Ya un poco más mayor las escapadas en bicicleta a la Magdalena y a la cantera, las guerras de piedras en viejas fábricas y en carreteras en obras, de las que guardo más de un recuerdo físico.

Y tantos, y tantos juegos que me dejo en el tintero pero que estoy seguro que irán surgiendo con las aportaciones de los demás.


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Colaboraciones: Lulyla de la luz en la lluvia

Me paso por aquí para saludaros gracias a la iniciativa de Papa Agonías, que ha sido tan amable de cedernos espacio para que nos presentemos.

Soy Lourdes Pinelo, sevillana de treinta y algo, y bimadre. Hace casi dos años me propuse escribir un blog sobre todo lo que acontecía en mi maternidad (entonces monomadre), y a fecha de hoy aún sigo escribiendo y espero que por muchos años más.
En Lulyla de la luz en la lluvia podéis encontrar post sobre temas de crianza respetuosa, embarazo, lactancia materna, blw, porteo, lecturas, belleza, y pruebas de productos para bebés, niños y algún que otro para padres/madres.
Soy sincera cuando escribo y si algún tema no me gusta lo digo, he hecho colaboraciones que no volveré a repetir solo por como me han querido dirigir los post y yo no quise, escribiendo así lo que me parecía ese producto realmente.
Colaboro con una gran marca de alimentación infantil que si bien me parece muy azucarada, no me obliga a decir nada que no quiera y respeta mis gustos tal como son. (Les suelo poner en todos los post algo referente a las recomendaciones de la OMS sobre lactancia materna y alguna que otra cosa más para no confundir a nadie), por lo que podéis leer sin miedo de que os intente vender nada jeje.
También regento las cuentas de Lulyla Collares en Twitter y Facebook donde muestro mis creaciones de collares de lactancia y porteo, mordedores y llaveros personalizados.
Y ahora que ya nos conocemos os voy a contar algo en primicia:
EL DÍA 6 ES MI SEGUNDO CUMPLEBLOG Y POR SUPUESTÍSIMO HABRÁ FIESTA Y SORTEO(S), SI NO QUEREIS PERDEROS NADA PODEIS SEGUIRME EN HTTP://LULYLADELALUZENLALLUVIA.WORDPRESS.COM DONDE ESTAIS TODOS INVITADOS!!
En redes me encontráis como @LourPinelo en Twitter, @Lulyladelaluzenlalluvia en Instagram y @Lulyladelaluzenlalluvia en mi Fanpage de Facebook (podéis entrar haciendo click en los iconos de la imagen inferior).

Espero veros por las redes!!

Lulyla
Lourdes-Pinelo

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Si quieres colaborar para llegar a más gente, puedes apuntarte tras leer ~> este post <~ . Muchísimas Gracias!
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EL CIERRE DE UTOPÍA

Me había acostumbrado a que entre los escaparates de mi barrio hubiera uno lleno siempre de libros: una isla entre tanto bar y tanta franquicia, la excepción ante la que cada día merecía la pena detenerse. Una de las sorpresas más tristes de este principio de año ha sido descubrir que ese espacio ya no existe, que como tantos otros en la ciudad luce un cartel de «se alquila». Una vez más mi alma de lector romántico ha quedado malherida y he sentido que arrancaban un trocito no solo de ella sino de la misma ciudad. Porque cada vez que se cierra una librería es como si amputaran un nervio al organismo, el cual por supuesto seguirá viviendo, pero con menos inquietud ante el presente y con frustradas ganas de mirar el futuro.
Se acabó 2016, ese año con el que un día soñamos en esta ciudad, y apenas nadie recordó que hubo un momento en el que no solo todas las instituciones sino también y sobre todo la ciudadanía se entusiasmaron con un proyecto colectivo. Un proyecto que, más allá de la competición absurda y de los fuegos de artificio, podría haber sido el pretexto para construir un relato esperanzador. Sin embargo, y como en la peor de las fábulas, el fracaso no se aprovechó para remontar el vuelo desde todo lo bueno que había empezado a fraguarse. Las instituciones optaron por la respuesta más cómoda y habitual en esta ciudad, en la que sobran los silencios y faltan los compromisos, en la que parecemos siempre empeñados en dejar morir las oportunidades al tiempo que nos dejamos deslumbrar por el brillo de lo inmediato. Y la ciudadanía, una vez más, les siguió el juego, replegándose en sus laberintos cómodos y placenteros, cosidos con el hilo de la queja permanente y con la aguja de la indolencia que solemos confundir con la serenidad o incluso el senequismo.
Recién nacido el 2017 continuamos sin tener claro qué modelo de ciudad queremos y mucho menos cómo hacer compatible el ilustre pasado con un fututo en el que el ayer debería ser una oportunidad y no una losa. Seguimos enfrascados en los debates eternos, como si estuviéramos empeñados en copiar las estrategias de los grupos políticos de La vida de Brian, y no renunciamos a ser nuestro peor enemigo. De ahí que no debería extrañarnos que los talentos huyan y los visitantes no pernocten. Nos hemos convertido en una larga sucesión de veladores que otorgan a la ciudad un brillo tan fugaz como el del calor de un café en una terraza.
Eso sí, al fin tenemos abierto el impresionante C3A, que evidentemente no ha sido asaltado en estos días festivos por las mismas colas de cordobeses y cordobesas a los que no importa el frío con tal de conseguir gratis un trozo de pastel, que se ha convertido en la gran metáfora de lo que Córdoba da de sí. La apertura de ese espacio mastodóntico y tan vacío y el cierre en paralelo de la librería Utopía resumen a la perfección la prisión en la que estamos, sobre todo en lo que tiene que ver con el desarrollo cultural de la ciudad. Ambos acontecimientos nos demuestran que el disco duro continúa sin reiniciarse. Continuamos siendo esclavos de eventos grandilocuentes y de grandes pistas en las que no aterrizan aviones o bien permanecen varados como el que está cubierto de telarañas frente al río. Nos sigue faltando un plan estratégico que sirva para crear industria, públicos y redes. Y que al mismo tiempo nos permita superar la esclavitud del turismo y la negación inmisericorde de nuestras potencialidades. Todo ello sin renunciar a la utopía porque, como bien dice Boaventura de Sousa Santos, ya que «muchos de nuestros sueños fueron reducidos a lo que existe, ser utópico es la manera más consistente de ser realista a comienzos del siglo XXI».
Las fronteras indecisas, Diario Córdoba, 9-1-2017:
http://www.diariocordoba.com/noticias/opinion/cierre-utopia_1112851.html
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Después de fiestas…

Pues sí. Se acabaron las fiestas. Regalos. Comidas. Más comidas. Muchas más comidas. Algunos dolores de estómago. Sal de frutas Eno. Ibuprofeno. Y finalmente, después de Reyes, los niños vuelven a la escuela…ohhhhhhhhh (sarcástico)…. En serio, Martí y Nil son encantadores, pero necesito(an) la escuela…y yo(ellos) encantados… Feliz 2017 a todos y a todas! 

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Després de festes…

Doncs sí. S’han acabat les festes. Regals. Menjars. Més menjars. Molts més menjars. Alguns mals de panxa. Sal de frutas Eno. Ibuprofens. I finalment, després de Reis, els nens tornen a l’escola…ohhhhhhhhh (sarcàstic)…. De debò, el Martí i el Nil són encantadors, però necessito(en) l’escola…i jo(ells) encantats… Feliç 2017 a tothom! 

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Ser anfitrión en las Navidades con mellizos de un año y no morir en el intento

Ser anfitrión en las Navidades con mellizos de un año y no morir en el intento

Yo… he visto cosas que vosotros no creeríais: celebrar el primer cumpleaños de los mellizos con más de 8 personas (y otro bebé) en un pequeño salón. He visto organizar Nochebuena y Navidad y no querer huir cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se quedarán grabados en mi memoria, no se perderán… en el tiempo… como lágrimas en la lluvia. Es hora de que os lo cuente.

Así es amigos, estas navidades han sido una locura, pero hemos sobrevivido, y no solo eso, sino que lo hemos hecho triunfantes.

Continue reading Ser anfitrión en las Navidades con mellizos de un año y no morir en el intento at Padre en Estéreo.

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Descubriendo Bergen: Montes Fløyen y Ulriken

Bergen es una ciudad muy vistosa; vayas por donde vayas vale la pena prestar atención y observar todo lo que nos rodea. Está muy bien fijarse en los detalles, pero… y qué decir de una vista desde lo más alto? Comprobarlo tiene fácil solución: Subir a uno de los dos miradores por excelencia de la ciudad: El monte Fløyen o el Monte Ulriken.¿Cuál de ellos es mejor? ¿Cuál visitar? La respuesta es fácil: Ambos.
El monte Ulriken
Es la más alta de las 7 colinas que rodean la ciudad. Su cima está a 643 metros sobre el nivel del mar y la forma más rápida para acceder a su cima es mediante el teleférico Ulriken643, dos cabinas que nos llevarán desde la base, ubicada en el barrio de Landas (a 5 kilómetros del centro), a la cima… siempre que no haga demasiado viento. Desde el centro de la ciudad (muy cerquita de la oficina de turismo) salen autobuses lanzadera en los que se puede comprar el billete del teleférico; son muy fáciles de identificar porque son azules y de dos plantas.

La experiencia de subir en un teleférico no se puede disfrutar de forma muy habitual, así que los más pequeños de la familia lo pasarán en grande viendo cómo esas cestas colgantes nos llevan a la cima. Si además hemos llegado en un autobús azul de dos plantas, la experiencia para ellos aún será más interesante.
Si tenemos suerte y hace buen día, las vistas son espectaculares. Lamentablemente en nuestro caso no fue así y nos costó bastante poder sacar alguna foto de provecho; además, hacía bastante frío.

Esto era lo que veíamos cuando llegamos arriba…

… y esto lo que pudimos ver mientras bajábamos

Desde la cima, en la que hay un restaurante y una pequeña tienda, salen 15 diferentes paseos circulares por los que disfrutar de la naturaleza; si somos experimentados incluso es posible ir de Ulriken a Fløyen caminando en unas 5 horas.

El ‘alucine’ de subir en teleférico no te lo quita nadie…

El precio del billete de ida y vuelta es de 170 NOK para adultos y 100 NOK para niños, aunque si se coge el bus desde el centro (Ulriken Express Bus), el coste es de 270 NOK para adultos y 160 NOK para niños. Existen bonos familiares (2 adultos y 2 niños por 450 NOK, con bus 700 NOK). Se pueden comprar los tickets en la parada del bus o en el mismo teleférico y con la Bergen Card es posible tener un 10% de descuento.
El monte Fløyen
Este monte compite en espectacularidad de vistas con Ulriken, y tiene la ventaja que es mucho más accesible (con sus ventajas e inconvenientes): el acceso más popular se encuentra a escasos 150 metros del mercado de pescado y del icónico barrio de Briggen.
El hecho que sea tan accesible hace que sea muy popular entre lugareños y visitantes, así que, si el tiempo acompaña, es muy habitual que haya largas colas para acceder al funicular que lleva a la cima.
El funicular Fløibanen es la forma más habitual de subir; con frecuencias cada 15 minutos y en poco más de 7 minutos de trayecto se alcanzan los 320 metros sobre el nivel del mar y desde donde se pueden disfrutar de multitud de actividades.

La entrada al funicular (y la cola!)

Igual que en el caso anterior con el teleférico, el subirse a un funicular no es algo muy habitual, así que el ascenso mismo ya es un espectáculo para los más pequeños…
Una vez arriba lo más habitual es asomarse al fantástico mirador escalonado. Cualquiera se podría estar horas allí disfrutando de las maravillosas vistas, aunque se pueden hacer muchas otras cosas: desde disfrutar del gran parque infantil presidido por un enorme troll, pasando por realizar excursiones y, a poco más de 500 metros de la estación, incluso disfrutar de un paseo en canoa (gratuito), pesca…

Las espectaculares vistas

Con todas estas alternativas es fácil entender cómo el monte Fløyen es uno de los lugares preferidos por los ciudadanos de Bergen en el que disfrutar del tiempo libre…
Un billete de ida y vuelta en el funicular cuesta 90 NOKs por adulto y 45 por niño (de 4 a 12 años, menores de 4 no pagan). Sin embargo, si sois poseedores de la Bergen Card, es posible subir de forma gratuita (si no es temporada alta) o de disfrutar de un 50% de descuento en temporada estival. Se pueden comprar los billetes tanto on-line como directamente en las taquillas del funicular.

El traslado en sí mismo ya vale la pena

Sin duda, es imprescindible conocer al menos uno de estos dos lugares para disfrutar de fantásticas vistas.

Diario de viaje a Noruega: Inicio

Gracias a Turismo de Noruega y a la oficina de Turismo de Bergen por permitirnos disfrutar de estas fantásticas atracciones.
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Descubriendo Bergen: Montes Fløyen y Ulriken

Bergen es una ciudad muy vistosa; vayas por donde vayas vale la pena prestar atención y observar todo lo que nos rodea. Está muy bien fijarse en los detalles, pero… y qué decir de una vista desde lo más alto? Comprobarlo tiene fácil solución: Subir a uno de los dos miradores por excelencia de la ciudad: El monte Fløyen o el Monte Ulriken.¿Cuál de ellos es mejor? ¿Cuál visitar? La respuesta es fácil: Ambos.
El monte Ulriken
Es la más alta de las 7 colinas que rodean la ciudad. Su cima está a 643 metros sobre el nivel del mar y la forma más rápida para acceder a su cima es mediante el teleférico Ulriken643, dos cabinas que nos llevarán desde la base, ubicada en el barrio de Landas (a 5 kilómetros del centro), a la cima… siempre que no haga demasiado viento. Desde el centro de la ciudad (muy cerquita de la oficina de turismo) salen autobuses lanzadera en los que se puede comprar el billete del teleférico; son muy fáciles de identificar porque son azules y de dos plantas.

La experiencia de subir en un teleférico no se puede disfrutar de forma muy habitual, así que los más pequeños de la familia lo pasarán en grande viendo cómo esas cestas colgantes nos llevan a la cima. Si además hemos llegado en un autobús azul de dos plantas, la experiencia para ellos aún será más interesante.
Si tenemos suerte y hace buen día, las vistas son espectaculares. Lamentablemente en nuestro caso no fue así y nos costó bastante poder sacar alguna foto de provecho; además, hacía bastante frío.

Esto era lo que veíamos cuando llegamos arriba…

… y esto lo que pudimos ver mientras bajábamos

Desde la cima, en la que hay un restaurante y una pequeña tienda, salen 15 diferentes paseos circulares por los que disfrutar de la naturaleza; si somos experimentados incluso es posible ir de Ulriken a Fløyen caminando en unas 5 horas.

El ‘alucine’ de subir en teleférico no te lo quita nadie…

El precio del billete de ida y vuelta es de 170 NOK para adultos y 100 NOK para niños, aunque si se coge el bus desde el centro (Ulriken Express Bus), el coste es de 270 NOK para adultos y 160 NOK para niños. Existen bonos familiares (2 adultos y 2 niños por 450 NOK, con bus 700 NOK). Se pueden comprar los tickets en la parada del bus o en el mismo teleférico y con la Bergen Card es posible tener un 10% de descuento.
El monte Fløyen
Este monte compite en espectacularidad de vistas con Ulriken, y tiene la ventaja que es mucho más accesible (con sus ventajas e inconvenientes): el acceso más popular se encuentra a escasos 150 metros del mercado de pescado y del icónico barrio de Briggen.
El hecho que sea tan accesible hace que sea muy popular entre lugareños y visitantes, así que, si el tiempo acompaña, es muy habitual que haya largas colas para acceder al funicular que lleva a la cima.
El funicular Fløibanen es la forma más habitual de subir; con frecuencias cada 15 minutos y en poco más de 7 minutos de trayecto se alcanzan los 320 metros sobre el nivel del mar y desde donde se pueden disfrutar de multitud de actividades.

La entrada al funicular (y la cola!)

Igual que en el caso anterior con el teleférico, el subirse a un funicular no es algo muy habitual, así que el ascenso mismo ya es un espectáculo para los más pequeños…
Una vez arriba lo más habitual es asomarse al fantástico mirador escalonado. Cualquiera se podría estar horas allí disfrutando de las maravillosas vistas, aunque se pueden hacer muchas otras cosas: desde disfrutar del gran parque infantil presidido por un enorme troll, pasando por realizar excursiones y, a poco más de 500 metros de la estación, incluso disfrutar de un paseo en canoa (gratuito), pesca…

Las espectaculares vistas

Con todas estas alternativas es fácil entender cómo el monte Fløyen es uno de los lugares preferidos por los ciudadanos de Bergen en el que disfrutar del tiempo libre…
Un billete de ida y vuelta en el funicular cuesta 90 NOKs por adulto y 45 por niño (de 4 a 12 años, menores de 4 no pagan). Sin embargo, si sois poseedores de la Bergen Card, es posible subir de forma gratuita (si no es temporada alta) o de disfrutar de un 50% de descuento en temporada estival. Se pueden comprar los billetes tanto on-line como directamente en las taquillas del funicular.

El traslado en sí mismo ya vale la pena

Sin duda, es imprescindible conocer al menos uno de estos dos lugares para disfrutar de fantásticas vistas.

Diario de viaje a Noruega: Inicio

Gracias a Turismo de Noruega y a la oficina de Turismo de Bergen por permitirnos disfrutar de estas fantásticas atracciones.
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Historia de una rabieta: “no aceptas un no por respuesta” | Vídeo

Laura tiene 3 años y está en el parque con su padre. De repente ve a un amigo ir tiene un juguete que quiere pero al no dejárselo estalla en una rabieta. Es entonces cuando su padre le dice una frase que ya conoce muy bien: “es que no aceptas un no por respuesta” Lo …

El artículo Historia de una rabieta: “no aceptas un no por respuesta” | Vídeo se publicó originalmente en Psicólogo Valencia, Alberto Soler · Consulta y psicoterapia Online.

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