Cuentacuentos que les encantarán a tus hijos

¿Sabes dónde escuchar a los mejores contadores de historias? La CDMX tiene muchos espacios para que tus pequeños disfruten toda clase de narraciones   ¿Cómo prefieres que se diviertan tus hijos? Además de mostrarles películas para niños, puedes llevarlos a los diversos lugares en la ciudad que tienen funciones de cuentacuentos. Aquí te presentamos algunos […]

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Microfotorrelato. Hoy: La mala suerte.

Y, tumbada en medio de la carretera, “un sitio tan bueno como cualquier otro”, se puso a reflexionar acerca de la mala suerte que asolaba a su familia desde hacía generaciones y que provocaba que todos murieran jóvenes: “Mamá, arrollada por un avión mientras hacía pis en la lista de aterrizaje del puente aéreo. Papá, […]

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Ansiedad y fobias

Los trastornos de ansiedad son los trastornos psiquiátricos más frecuentes en la infancia (entre un 9 a un 21%). Sin tratamiento puede desencadenar problemas tanto a nivel académico, social como familiar en los niños haciéndoles pasar una infancia dura y llena de sufrimiento. Tengamos en cuenta que los humanos estamos dotados de un sistema que nos …leer más

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El fantabuloso misterio del logo de Carrefour

Esto, es el logo del CARREFOUR, antes PRYCA, que para los que no lo sepan es el acrónimo de ‘PRecio Y CAlidad’ que queda mucho mejor que si hubieran cogido las partes del final, ya que entonces el híper se hubiera llamado ‘ECIOLIDAD’ y todo habría sido distinto, menos fluído, más raro. Pero no acaban […]

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Padres hartos de Peppa Pig

La verdad que ahora la tele para los pequeños es una gozada y es que cuentan con muchos canales gratuitos con dibujos animados las 24 horas para poder divertirse. Existen muchas series de moda como El Pequeño Reino de Ben y Holly, Shimmer y Shine, Pocoyó, Super Wings, La Patrulla Canina y un largo etcétera, pero mi hija eso no lo tiene claro. Ella solo se queda quieta y embobada viendo a la dichosa cerda Peppa Pig y es que un ratito está bien pero toda la tarde, día tras día, hace que la odies muchísimo.

Ahora  en la televisión no la encontramos mucho pero en la tablet se la pone a todas horas, también tenemos contratado Netflix y en su apartado Kids tienes varias temporadas de la serie. En la mañana puede verse en bucle hasta 3 veces todas las temporadas disponible y si le das la tablet se pone el mismo capítulo una y otra vez. Así que esa cerda está todo el día en mi casa, me falta alimentarla a ella también. 
Creo que el cansancio me hubiera pasado con cualquier serie pero esta encima es sobre una cerda insoportable, contestona y malencarada que llama a su padre a cada instante gordo, además de que el padre en la serie le faltan 3 o 4 veranos. No puedo dejar de mencionar a la profesora de la guardería que en cada capítulo nos deleita con su canción del Bing Bong y encima, en un capítulo, le piden que la cante y dice: “No sé si me acordaré”. Hija mía como no te vas a acordar si eres lo más pesado que hay encima de la tierra con la canción del demonio, si te aprendieras otra yo te lo agradecería en el alma.
Ya no vamos a hablar de la Señora Rabbit que te la encuentras en todas partes. Igual te cobra el pan en el supermercado, que te vende un helado en un puesto o te está conduciendo el autobús del colegio. Yo no sé en el mundo de Peppa Pig pero aquí eso es explotación, ¿Es la única que trabaja en esa ciudad? Vamos he tenido que buscar en google como se llamaba la coneja esta y en sugerencias me ha salido “pluriempleada”. Señora Rabbit lo suyo no es normal, será usted la más rica del cementerio.
Ahora echo de menos a Los Twirlywoos que era lo que veía antes aunque solo había 4 episodios en la aplicación del Clan y también los veía en bucle. La verdad que jamás pude aprenderme los nombres de esos personajes, no lo entiendo yo así que no me quiero imaginar un bebé. Al menos los personajes no hablaban para resultar cansino y la canción del inicio era muy pegadiza.
Señores padres cansados de la Peppa Pig, deberíamos reunirnos y tomar medidas legales contra los productores de esta serie. Primero para enseñar educación a la niña cerda ya que a sus papás ya se les ha escapado de las manos, una especie de Hermano Mayor pero sería Pedro García Pig u algo similar. Segundo, para pedir respeto por ese Papá Pig que es ninguneado hasta pro su propia hija. Tercero, y último, para pedir una jornada laboral digna para la Señora Rabbit y que se repartan los empleos de esa ciudad que hay mucho animal tocándose las bolas.  
Ya me he desahogado contra esta serie que me pone nerviosito y que tengo que aguantar a diario, no solo una vez sino tantas como a mi pequeña le plazca. Eso sí, tengo que agradecer que si esta niña se está quieta un rato es viendo a la Peppa. Comenta aquí abajo si eres uno de esos padres que sufre este horripilante dibujo animado y si eres feliz viéndolo (aunque ya te digo que necesitas un psicólogo), o lo que quieras. 
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Padres hartos de Peppa Pig

La verdad que ahora la tele para los pequeños es una gozada y es que cuentan con muchos canales gratuitos con dibujos animados las 24 horas para poder divertirse. Existen muchas series de moda como El Pequeño Reino de Ben y Holly, Shimmer y Shine, Pocoyó, Super Wings, La Patrulla Canina y un largo etcétera, pero mi hija eso no lo tiene claro. Ella solo se queda quieta y embobada viendo a la dichosa cerda Peppa Pig y es que un ratito está bien pero toda la tarde, día tras día, hace que la odies muchísimo.

Ahora  en la televisión no la encontramos mucho pero en la tablet se la pone a todas horas, también tenemos contratado Netflix y en su apartado Kids tienes varias temporadas de la serie. En la mañana puede verse en bucle hasta 3 veces todas las temporadas disponible y si le das la tablet se pone el mismo capítulo una y otra vez. Así que esa cerda está todo el día en mi casa, me falta alimentarla a ella también. 
Creo que el cansancio me hubiera pasado con cualquier serie pero esta encima es sobre una cerda insoportable, contestona y malencarada que llama a su padre a cada instante gordo, además de que el padre en la serie le faltan 3 o 4 veranos. No puedo dejar de mencionar a la profesora de la guardería que en cada capítulo nos deleita con su canción del Bing Bong y encima, en un capítulo, le piden que la cante y dice: “No sé si me acordaré”. Hija mía como no te vas a acordar si eres lo más pesado que hay encima de la tierra con la canción del demonio, si te aprendieras otra yo te lo agradecería en el alma.
Ya no vamos a hablar de la Señora Rabbit que te la encuentras en todas partes. Igual te cobra el pan en el supermercado, que te vende un helado en un puesto o te está conduciendo el autobús del colegio. Yo no sé en el mundo de Peppa Pig pero aquí eso es explotación, ¿Es la única que trabaja en esa ciudad? Vamos he tenido que buscar en google como se llamaba la coneja esta y en sugerencias me ha salido “pluriempleada”. Señora Rabbit lo suyo no es normal, será usted la más rica del cementerio.
Ahora echo de menos a Los Twirlywoos que era lo que veía antes aunque solo había 4 episodios en la aplicación del Clan y también los veía en bucle. La verdad que jamás pude aprenderme los nombres de esos personajes, no lo entiendo yo así que no me quiero imaginar un bebé. Al menos los personajes no hablaban para resultar cansino y la canción del inicio era muy pegadiza.
Señores padres cansados de la Peppa Pig, deberíamos reunirnos y tomar medidas legales contra los productores de esta serie. Primero para enseñar educación a la niña cerda ya que a sus papás ya se les ha escapado de las manos, una especie de Hermano Mayor pero sería Pedro García Pig u algo similar. Segundo, para pedir respeto por ese Papá Pig que es ninguneado hasta pro su propia hija. Tercero, y último, para pedir una jornada laboral digna para la Señora Rabbit y que se repartan los empleos de esa ciudad que hay mucho animal tocándose las bolas.  
Ya me he desahogado contra esta serie que me pone nerviosito y que tengo que aguantar a diario, no solo una vez sino tantas como a mi pequeña le plazca. Eso sí, tengo que agradecer que si esta niña se está quieta un rato es viendo a la Peppa. Comenta aquí abajo si eres uno de esos padres que sufre este horripilante dibujo animado y si eres feliz viéndolo (aunque ya te digo que necesitas un psicólogo), o lo que quieras. 
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No te pierdas en tu viaje. ¿Cómo usar Google Maps sin conexión?

Una de mis preocupaciones al saber que iba a un país que no conozco, con una red vial enorme, donde tendría que guiarme para no perderme buscando los lugares que quería visitar, era cómo iba a ubicarme en ir de un lugar a otro, más aún, si iba a manejar y en el carro iban a estar mi esposa y mi hija. Me rehusaba a alquilar un GPS ni comprar un chip de celular que nunca más iba a usar, prefería usar los clásicos mapas, como alguna vez lo hicimos en otro viaje, pero Grace un día me dijo “me han

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Top 5 Juegos Favoritos

En el post de hoy vamos a añadir una actualización al apartado gamer de mi web y lo haremos con mi Top5 de videojuegos favoritos. Este top no tiene orden y os contaré los 5 juegos con los que más he disfrutado, tanto antiguos como de esta nueva generación. Sin más, aquí mi top con mis juegos favoritos de toda la vida.

Mario Bros

Cualquiera de los juegos de Mario Bros podrían insertarse en este puesto del top. No hay juego más entretenido y que pueda sacarte más de tus casillas a la vez. Los últimos que he jugado son los Mario Bros para WII U, entre los que destaco el Súper Mario Maker, un juego que te da la oportunidad de un juego ilimitado porque siempre están haciendo nuevos niveles la gente. Es alucinante ver las fases que crean algunos, los chinos y japoneses son verdaderos expertos. Retros o de ahora, los juegos de Mario Bros deben de ser un básico de todo gamer.

Crash Bandicoot

Existen dos sagas de PlayStation que me han acompañado durante mi infancia y esta es una de ellas. Desde el primer Crash Bandicoot hasta el último es un auténtico disfrute y si eres un purista de los juegos tendrás que completarlos al 100%. Ni dudar que cuando salió la remasterización de PS4 estuve allí el primero para comprarla y empezar a viciarme de nuevo a esta gran saga. Es cuando me he dado cuenta que el Crash Bandicoot original no es nada fácil, los dos siguientes bajan la dificultad, pero el primero ha logrado que apague la PlayStation harto de algún nivel. Simplemente fantástica la saga y si nunca la jugaste… ¡SAL DE MI BLOG!

Spyro

Spyro es la otra gran saga con la que he crecido y si tengo que elegir una de las dos me quedo con esta. Cornear enemigos, volar, escupir fuego, los minijuegos con el monopatín, perseguir al ladrón de huevos, recoger las gemas y toda la gran aventura que tienes que llevar a cabo junto al dragón. De este si que espero una remasterización con urgencia para poder seguir disfrutando del gran Spyro, aunque sea rememorando sus historias antiguas.

Grand Theft Auto 5 

En mi vida adulta el juego al que más tiempo le he echado sentado jugando a la PlayStation es al GTA 5. Me lo compré para la PS3 y fue donde me pasé el modo historia, donde se nos cuenta la historia de Michael, Franklin y Trevor y en la que puedes elegir 3 finales alternativos diferentes. Lo mejor del juego es el modo Online que está en constante actualización y trayendo cosas nuevas como el Club de Moteros, el contrabando, las misiones online en cooperativo, carreras, partidas a muerte y muchas cosas más. Y no te preocupes porque añaden DLC’s gratutitos, no como el resto de juegos que te los venden a media y luego te van añadiendo cosas para que sigas dejándote la pasta, después de ya haberte gastado 60 o 70 euros en su juego.

Far Cry Primal

Cuando me compré mi PlayStation 3 me venía de reglao Far Cry 4 y reconozco que no tuve ánimo ni ganas de echarle más de una partida al juego. No soy muy fan de los juegos en primera persona en general pero de este menos en particular. Todo cambió al llegar Far Cry Primal, con un argumento basado en la prehistoria que me llamó desde el primer momento. Acabé totalmente enamorado del juego, lo único que los minijuegos pueden ser un poco repetitivos, pero la historia en general es fantástica. Domesticar animales, usarlos para atacar a tus rivales, ir mejorando las habilidades y tus armas, etc. Todo en el juego está perfecto y solo le faltaba un mundo online para que no lo hubiese vendido antes de que perdiese más valor. Si no lo has jugado tienes que hacerlo, te lo digo yo que no soy nada fan de los Far Cry.
Y éstos son mis 5 videojuegos favoritos de todos los tiempos aunque podría añadirle muchos otros más. Soy muy fan de Los Sims, Battlefield (más que de Call of Duty), Rocket League, pero sobretodo de la saga Uncharted. Quizás pronto vuelva con un nuevo post contando más de mis videojuegos favoritos y recomendando algunos otros. ¡Hasta el próximo blog!
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Top 5 Juegos Favoritos

En el post de hoy vamos a añadir una actualización al apartado gamer de mi web y lo haremos con mi Top5 de videojuegos favoritos. Este top no tiene orden y os contaré los 5 juegos con los que más he disfrutado, tanto antiguos como de esta nueva generación. Sin más, aquí mi top con mis juegos favoritos de toda la vida.

Mario Bros

Cualquiera de los juegos de Mario Bros podrían insertarse en este puesto del top. No hay juego más entretenido y que pueda sacarte más de tus casillas a la vez. Los últimos que he jugado son los Mario Bros para WII U, entre los que destaco el Súper Mario Maker, un juego que te da la oportunidad de un juego ilimitado porque siempre están haciendo nuevos niveles la gente. Es alucinante ver las fases que crean algunos, los chinos y japoneses son verdaderos expertos. Retros o de ahora, los juegos de Mario Bros deben de ser un básico de todo gamer.

Crash Bandicoot

Existen dos sagas de PlayStation que me han acompañado durante mi infancia y esta es una de ellas. Desde el primer Crash Bandicoot hasta el último es un auténtico disfrute y si eres un purista de los juegos tendrás que completarlos al 100%. Ni dudar que cuando salió la remasterización de PS4 estuve allí el primero para comprarla y empezar a viciarme de nuevo a esta gran saga. Es cuando me he dado cuenta que el Crash Bandicoot original no es nada fácil, los dos siguientes bajan la dificultad, pero el primero ha logrado que apague la PlayStation harto de algún nivel. Simplemente fantástica la saga y si nunca la jugaste… ¡SAL DE MI BLOG!

Spyro

Spyro es la otra gran saga con la que he crecido y si tengo que elegir una de las dos me quedo con esta. Cornear enemigos, volar, escupir fuego, los minijuegos con el monopatín, perseguir al ladrón de huevos, recoger las gemas y toda la gran aventura que tienes que llevar a cabo junto al dragón. De este si que espero una remasterización con urgencia para poder seguir disfrutando del gran Spyro, aunque sea rememorando sus historias antiguas.

Grand Theft Auto 5 

En mi vida adulta el juego al que más tiempo le he echado sentado jugando a la PlayStation es al GTA 5. Me lo compré para la PS3 y fue donde me pasé el modo historia, donde se nos cuenta la historia de Michael, Franklin y Trevor y en la que puedes elegir 3 finales alternativos diferentes. Lo mejor del juego es el modo Online que está en constante actualización y trayendo cosas nuevas como el Club de Moteros, el contrabando, las misiones online en cooperativo, carreras, partidas a muerte y muchas cosas más. Y no te preocupes porque añaden DLC’s gratutitos, no como el resto de juegos que te los venden a media y luego te van añadiendo cosas para que sigas dejándote la pasta, después de ya haberte gastado 60 o 70 euros en su juego.

Far Cry Primal

Cuando me compré mi PlayStation 3 me venía de reglao Far Cry 4 y reconozco que no tuve ánimo ni ganas de echarle más de una partida al juego. No soy muy fan de los juegos en primera persona en general pero de este menos en particular. Todo cambió al llegar Far Cry Primal, con un argumento basado en la prehistoria que me llamó desde el primer momento. Acabé totalmente enamorado del juego, lo único que los minijuegos pueden ser un poco repetitivos, pero la historia en general es fantástica. Domesticar animales, usarlos para atacar a tus rivales, ir mejorando las habilidades y tus armas, etc. Todo en el juego está perfecto y solo le faltaba un mundo online para que no lo hubiese vendido antes de que perdiese más valor. Si no lo has jugado tienes que hacerlo, te lo digo yo que no soy nada fan de los Far Cry.
Y éstos son mis 5 videojuegos favoritos de todos los tiempos aunque podría añadirle muchos otros más. Soy muy fan de Los Sims, Battlefield (más que de Call of Duty), Rocket League, pero sobretodo de la saga Uncharted. Quizás pronto vuelva con un nuevo post contando más de mis videojuegos favoritos y recomendando algunos otros. ¡Hasta el próximo blog!
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Recomendaciones para cuidar los pies de los más pequeños

Para las personas de todas las edades, especialmente niños, pueden llegar a desarrollar algunos problemas en los pies. De lesiones a problemas de crecimiento y uñas encarnadas, los niños son propensos a estos dilemas. Es en esa etapa que suelen están activamente involucrados en diferentes deportes y actividades, por lo que son propensos a lesiones. […]

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Ir a la Playa sin Niño VS con Niño

Como ya muchos sabéis soy padre desde hace poquito tiempo, mi pequeña tiene 16 meses y nació el último día de marzo. Estaba muy reciente su nacimiento para ir mucho a la playa pero si que pudo disfrutar algún día, aunque ,evidentemente, no se enteraba de mucho. Este año, con sus 14 meses ha podido empezar a descubrir un mundo nuevo y es que le encanta el mar y la playa. Según el día le gusta más la arena o el agua pero siempre se lo pasa muy bien y disfruta mucho.

Ahora es cuando he podido conocer las diferencias de ir a la playa con niños VS sin niños y te las voy a comentar.

Antes mi mujer y yo íbamos con mucha asiduidad y es que vivimos en un lugar de costa y tenemos la playa a un tris de coche. Era preparar un par de bocadillos, coger una toalla para cada uno, nuestro par de hamacas, la sombrilla y algún juego tipo cartas o crucigramas. Ese era nuestro día a día, con un bolsito poco cargado y nuestros tres tiestos nos íbamos tan ricamente a la playa y echábamos el tiempo que nos apetecía, que si leyendo, que si yendo al agua, que si jugando a las cartas.

Pero todo eso se ha acabado, lo primero que tendrás que hacer es ir al chino o al bazar más cercano a tu casa y comprarte un buen bolso, el de Mary Poppins es el ideal, con un buen fondo. Prepárate para empezar a meter pañales, un bañador de repuesto, una muda limpia, las toallitas, la comida, la merienda, bronceador especial de farmacia (para esto prepara un riñón), una piscinita, un sombrero para que no le de mucho el sol en la cabeza, un cepillo para el pelo, la típica toalla graciosa con capucha, etc. etc. y seguro que me dejo algo. Todo esto irá bien comprimido en ese gran bolso que habremos comprado, a lo que hay que añadirle pues las cuatro o cinco cosas que llevamos también nosotros, además que ahora el bocadillo se cambia por tortilla y filetes empanados (como una buena familia que se precie).

¿Crees qué todo acaba aquí? JÁ, habrá que llevarle algún juguetito a la niña. Empieza a coger un cubo pequeño, otro más grande, los moldes para hacer figuras de arena, el rastrillo, la pala, una pelota… Lo mejor es cuando te das cuenta de que la niña no ha tocado todos los juguetes en toda la tarde (miento, mi hija si usa su pala como cuchara para comerse la arena). Se ha pasado el día paseándose de la sombrilla a la orilla y viceversa, y tú turnándote con tu mujer para ir detrás de ella. Porque sí, olvídate de estar tranquilo sentado en la hamaca y más si tienes una niña tan inquieta como la mía. Acabas andando más que todas aquellas señoras, musculitos y caballeros de avanzada edad que van por la orilla luciendo sus tipos al sol.

Como anécdota os contaré que la primera vez que fuimos este verano a la playa tuvimos la genial idea de bajar el carro de la niña hasta la arena, por si se echaba la siesta. El panorama era desolador, empujando el carro mientras de un brazo me colgaba la bolsa de 10 kilos y medio y del otro la sombrilla. Obviamente el carro no andaba por la arena así que lo cargaba como podía rezando porque a mi mujer no le diera por querer ponerse en la misma orilla. ¿Adivinad quién no tuvo ni la menor intención de dormir la siesta? Exacto, cargué con ese carro para nada y es una lección que aprendimos bien para no volverla a repetir. Padres del mundo: carritos y playas son incompatibles.

Pero sin duda lo peor es el momento de irte. Uno en casa hace la maleta tranquilamente y lo ordena todo a la perfección, hasta cierra la bolsa, pero en la playa todo cambia. Lo que antes cabía ya no cabe, es como una magia oscura que vive en la playa y viene a joderte a la hora de recoger. Así que terminas metiendo todo como puedes y lo que sobra te lo enganchas de cualquier manera. El factor basura te acompañará (no hay que ser puerco, recoged siempre la basura que la playa es de todos y nos gusta tenerla limpia cuando llegamos) así que se suma una bolsa más a las que ya llevas. El camino al coche es el más largo de tu vida y por más que aceleres el paso parece que no avanzas.

Mi conclusión es que ir con niños a la playa es un auténtico coñazo en el sentido de que parecerás un mulo de carga bajando tantos objetos hasta la arena, pero compensa. Ver a tu hija disfrutar tanto y descubrir, cada vez que va, algo nuevo no tiene precio. Un día llora porque la quieres meter en el agua y al día siguiente llora porque no se quiere salir. Ver como se tira la arena encima, ir a los típicos charquitos que se forman en la arena cuando está bajando el mar y dejarla a sus anchas chapotear en el agua, que se coma la arena, que se chupe sus dedillos salados… Es cierto que no vas a relajarte, pero desde que eres papá tu quedas en un segundo plano y lo más importante es que tu hijo sea lo más feliz posible.

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Ir a la Playa sin Niño VS con Niño

Como ya muchos sabéis soy padre desde hace poquito tiempo, mi pequeña tiene 16 meses y nació el último día de marzo. Estaba muy reciente su nacimiento para ir mucho a la playa pero si que pudo disfrutar algún día, aunque ,evidentemente, no se enteraba de mucho. Este año, con sus 14 meses ha podido empezar a descubrir un mundo nuevo y es que le encanta el mar y la playa. Según el día le gusta más la arena o el agua pero siempre se lo pasa muy bien y disfruta mucho.

Ahora es cuando he podido conocer las diferencias de ir a la playa con niños VS sin niños y te las voy a comentar.

Antes mi mujer y yo íbamos con mucha asiduidad y es que vivimos en un lugar de costa y tenemos la playa a un tris de coche. Era preparar un par de bocadillos, coger una toalla para cada uno, nuestro par de hamacas, la sombrilla y algún juego tipo cartas o crucigramas. Ese era nuestro día a día, con un bolsito poco cargado y nuestros tres tiestos nos íbamos tan ricamente a la playa y echábamos el tiempo que nos apetecía, que si leyendo, que si yendo al agua, que si jugando a las cartas.

Pero todo eso se ha acabado, lo primero que tendrás que hacer es ir al chino o al bazar más cercano a tu casa y comprarte un buen bolso, el de Mary Poppins es el ideal, con un buen fondo. Prepárate para empezar a meter pañales, un bañador de repuesto, una muda limpia, las toallitas, la comida, la merienda, bronceador especial de farmacia (para esto prepara un riñón), una piscinita, un sombrero para que no le de mucho el sol en la cabeza, un cepillo para el pelo, la típica toalla graciosa con capucha, etc. etc. y seguro que me dejo algo. Todo esto irá bien comprimido en ese gran bolso que habremos comprado, a lo que hay que añadirle pues las cuatro o cinco cosas que llevamos también nosotros, además que ahora el bocadillo se cambia por tortilla y filetes empanados (como una buena familia que se precie).

¿Crees qué todo acaba aquí? JÁ, habrá que llevarle algún juguetito a la niña. Empieza a coger un cubo pequeño, otro más grande, los moldes para hacer figuras de arena, el rastrillo, la pala, una pelota… Lo mejor es cuando te das cuenta de que la niña no ha tocado todos los juguetes en toda la tarde (miento, mi hija si usa su pala como cuchara para comerse la arena). Se ha pasado el día paseándose de la sombrilla a la orilla y viceversa, y tú turnándote con tu mujer para ir detrás de ella. Porque sí, olvídate de estar tranquilo sentado en la hamaca y más si tienes una niña tan inquieta como la mía. Acabas andando más que todas aquellas señoras, musculitos y caballeros de avanzada edad que van por la orilla luciendo sus tipos al sol.

Como anécdota os contaré que la primera vez que fuimos este verano a la playa tuvimos la genial idea de bajar el carro de la niña hasta la arena, por si se echaba la siesta. El panorama era desolador, empujando el carro mientras de un brazo me colgaba la bolsa de 10 kilos y medio y del otro la sombrilla. Obviamente el carro no andaba por la arena así que lo cargaba como podía rezando porque a mi mujer no le diera por querer ponerse en la misma orilla. ¿Adivinad quién no tuvo ni la menor intención de dormir la siesta? Exacto, cargué con ese carro para nada y es una lección que aprendimos bien para no volverla a repetir. Padres del mundo: carritos y playas son incompatibles.

Pero sin duda lo peor es el momento de irte. Uno en casa hace la maleta tranquilamente y lo ordena todo a la perfección, hasta cierra la bolsa, pero en la playa todo cambia. Lo que antes cabía ya no cabe, es como una magia oscura que vive en la playa y viene a joderte a la hora de recoger. Así que terminas metiendo todo como puedes y lo que sobra te lo enganchas de cualquier manera. El factor basura te acompañará (no hay que ser puerco, recoged siempre la basura que la playa es de todos y nos gusta tenerla limpia cuando llegamos) así que se suma una bolsa más a las que ya llevas. El camino al coche es el más largo de tu vida y por más que aceleres el paso parece que no avanzas.

Mi conclusión es que ir con niños a la playa es un auténtico coñazo en el sentido de que parecerás un mulo de carga bajando tantos objetos hasta la arena, pero compensa. Ver a tu hija disfrutar tanto y descubrir, cada vez que va, algo nuevo no tiene precio. Un día llora porque la quieres meter en el agua y al día siguiente llora porque no se quiere salir. Ver como se tira la arena encima, ir a los típicos charquitos que se forman en la arena cuando está bajando el mar y dejarla a sus anchas chapotear en el agua, que se coma la arena, que se chupe sus dedillos salados… Es cierto que no vas a relajarte, pero desde que eres papá tu quedas en un segundo plano y lo más importante es que tu hijo sea lo más feliz posible.

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#VDLN: Desamor y euforia

Hola. Ya estamos de nuevo aquí con el #VDLN. Empezamos con Modelo de Respuesta Polar y su tema “Dos amigos”, o lo que es lo mismo, una historia de amor y desamor perfectamente contada con final ¿feliz o no?. Escuchadla y lo descubriréis: La segunda, va dedicada a toda la gente que perdió la vida […]

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JUANA RIVAS: EL DERECHO TAMBIÉN TIENE GÉNERO

Durante las últimas semanas he seguido con mucha atención, no solo por su importancia social y humana sino también por su complejidad jurídica, el caso de Juana Rivas. He constatado cómo en las redes sociales todas y todos nos convertíamos en apenas horas en expertos juristas, sin tener más conocimiento de los procedimientos en curso que lo que nos llegaba a través de las  medios de comunicación y de los ecos, con frecuencia tan poco fundados, de quienes en Twitter o Facebook parecían tener más claro que nadie cuándo es posible interponer un recurso de amparo o de qué manera se debe actuar judicialmente para proteger los intereses de un menor. Todo ello en muchos casos con un nivel de vehemencia que parecía, cualquiera que fuera la posición que se estuviera defendiendo, que en Derecho no fueran posibles las divergencias, cuando la primera lección que yo le enseño a mi alumnado es que en el ámbito jurídico dos y dos casi nunca suman cuatro.
No voy a entrar por lo tanto a valorar aspectos concretos de las dos líneas procesales abiertas en el caso, la penal y la civil, para lo que, insisto, me faltaría manejar la que supongo prolija documentación que se ha generado en los últimos meses. No puedo más que adherirme al sensato y bien argumentado documento que hace unos días hizo pública la Asociación de Mujeres Juezas de España. Simplemente me voy a limitar a subrayar algunas de las sombras que ha puesto al descubierto el drama de Juana Rivas, justo además cuando nuestros representantes acaban de firmar un rimbombante pacto de Estado contra la violencia de género que, como ya puse de manifiesto  hace unas semanas, me parece un documento formalmente muy valioso pero del que dudo de su eficacia real.
Desde mi punto de vista, el caso de Juana Rivas ha venido a subrayar, otorgándoles una atención mediática que no han tenido otros muchos supuestos casos de madres que han vivido situaciones similares, dos factores que hoy por hoy continúan siendo grandes lastres para la urgente necesidad de acabar con una lacra que pone en duda que nos podamos calificar como sociedad democrática.
De una parte, es evidente, pese a que el laberinto judicial a veces no nos deja ver bien las realidades últimas, que nuestros mecanismos procesales, y por supuesto los meramente preventivos, necesitan de reformas legislativas que los hagan más eficaces, además de una correlativa dotación de recursos que hagan posible en cualquier circunstancia la protección de las y los más vulnerables. En este sentido, también creo que ha llegado el momento de replantearse determinados instrumentos internacionales, como el tan citado Convenio de La Haya, que me da la impresión que resulta poco eficaz cuando hay que afrontar un asunto tan dramático como el de los hijos de Juana.
De otra parte, e incluso creo que este factor habría de ser el de atención prioritaria por parte de todas las instancias públicas, lo que nos ha certificado el caso de Juana Rivas es el peso brutal que la visión androcéntrica y machista del Derecho sigue teniendo en la aplicación e interpretación de las normas. Es decir, nuestros jueces y tribunales, como también una gran mayoría de abogados y de abogadas, y no digamos el Ministerio Fiscal, continúan haciendo oídos sordos al mandato establecido por la LO 3/2007 según la cual todos los poderes públicos deben aplicar en sus actuaciones la perspectiva de género.
Una perspectiva que, por lo tanto, habría de estar de manera principal y no solo transversal –ese es el sentido del mainstreaming de género– en la actuación de todos los operadores jurídicos. Una obligación que implica tener presentes: a)  las relaciones de poder asimétricas que se dan entre hombres y mujeres, y que tiene unas singulares manifestaciones en el ámbito de las relaciones familiares y afectivas; b) la extrema vulnerabilidad de las mujeres, y con ellas de los menores de edad, que se hallan en una posición de subordiscriminación que hace que carezcan de equivalentes recursos para actuar con autonomía y, por lo tanto, con auténtica libertad.
Mientras que en este país no nos tomemos la igualdad de género en serio, también en las Facultades de Derecho, en la formación de todos los operadores jurídicos y en general de todos los profesionales que intervienen directa o indirectamente en la protección y atención de las mujeres maltratadas y de sus hijos, nos vamos a seguir encontrando con casos como el de Juana. Porque no basta con tener leyes que efectivamente protejan a los y a las más vulnerables, sino que es preciso incorporar a las pautas de interpretación del Derecho una dimensión, la del género, sin la que es imposible garantizar los derechos de quienes se hallan en posición de subordinación.
Porque, insisto, las leyes, por más perfectas que nos creamos que son, siempre son objeto de interpretaciones varias, necesitan de aplicadores que las moldean en función de los casos concretos, y en esos procesos es donde necesitamos mujeres y hombres que sean capaces de mirar más allá de la letra de la ley y, por tanto, de hacer reales valores constitucionales como la igualdad o la justicia. Una justicia que, de momento, sigue dando buenas muestras de continuar respondiendo mayoritariamente a los dictados del patriarca que es el que sigue dominando los púlpitos y las puñetas.
Mientras que el mundo del Derecho, tan reaccionario, tan cómplice del orden patriarcal, tan liberal, no sufra una transformación que permita al fin descoser lo que los varones hemos tejido durante siglos, mucho me temo que seguirá habiendo mujeres como Juana que se verán obligadas a desafiar la ley. Es nuestra responsabilidad por lo tanto evitar que esto suceda garantizando que ninguna de ellas se sienta más perdida que protegida ante un sistema que en muchos casos no hace sino multiplicar su proceso de victimización.
Publicado en www.eldiario.es, 25 de agosto de 2017:
http://www.eldiario.es/tribunaabierta/Juana-Rivas-derecho-genero_6_679342071.html
Fotografía: AGENCIA EFE.
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¿Cómo fue la primera noche con el bebé?

En este nuevo post toca narrar la primera noche que pasé con el bebé y cómo nos enfrentamos a esta prueba de fuego. Como os conté en Mi Experiencia en el Parto (si no la has leído puedes ir a ella pulsando en el link) estuvimos unas 32/33 horas esperando a la llegada de nuestra hija Valeria y yo a después de todo no era persona. Por ello, la primera noche la pasó mi suegra con mi mujer, ya que yo iba a ser más un estorbo que una ayuda porque no podía ni con mi alma. Así que la segunda noche de hospital fue la que primera vez que estuvimos los dos solos con la pequeña, dos primerizos ante el peligro.

Hasta bien entrada la noche continuamos recibiendo algunas visitas, entre amigos y tíos estuvimos acompañados y todo iba bien. Al fin nos quedamos solos, nuestra única compañía era la chica de la cama de al lado y su hermana que sería su acompañante de esa noche. Cambiamos a la niña, le dimos su biberón y la acostamos en el moisés donde se quedó dormida pero no todo sería tan sencillo. No había pasado ni media hora cuando la niña se despierta con un llanto tremendo y acudí a cogerla rápido e intenté calmarla pero no había manera. Mi mujer me se levantó, la cogió ella e igualmente intento tranquilizar a la pequeña, pero seguía llorando muchísimo.
En ese momento me dijo mi mujer que llamara al timbre y que viniera una de las “simpáticas” enfermeras y así lo hice. 

– ¿Si? Me contestó una voz seca por el interfono.
– ¿Puede venir alguien? La niña está llorando mucho.
– ¿Qué le pasa? Me espetó esa misma voz desagradable.
–  Pues no lo sé, que está llorando muchísimo.
– Ahora vamos.

Esperamos y esperamos hasta que ese ahora nunca llegó. Mi mujer me vuelve a insistir que llame al interfono pero harto decidí ir yo mismo y personarme en la zona de las enfermeras. Allí llame a una puerta pero en el fondo estaba escuchando como debatían en tertulia la intervención de Belén Esteban en el Sálvame Deluxe. Me hallaba flipando al saber que esas señoritas no habían acudido a la llamada porque estaban entretenidas viendo la tele y encima ni escucharon que había llamado a la puerta. Volví a llamar hasta que apareció una tipa con cara de amargada y le volví a repetir que la niña estaba llorando muchísimo y no sabíamos que le pasaba. Me acompañó hasta la habitación y mire a la niña y su sentencia fue: “Tiene hambre” y le dio uno de los biberones que nos había dejado allí para la noche. Nosotros le acabábamos de dar el biberón pero mi niña ya venía anunciando que iba a comer por 7. Tampoco le dimos más porque nos dijeron claramente que le diéramos el biberón cada 3 horas y que no el diésemos más de lo que nos habían dicho.
Creíamos que ya todo había pasado pero no, los dichosos gases hicieron acto de presencia y la niña estaba incómoda y volvía a llorar. La enfermera me dijo que la acostara en mi brazo y que su barriga cayera en mi mano para masajearla con dos dedos. Y así fue como se fue calmando y quedando dormida, quedándonos más tranquilos nosotros después de la angustiosa situación de tener a un bebé llorando como si lo estuvieran matando y no saber que le pasa. Todo sea dicho, la enfermera tenía cara de no haber cagado en un mes, pero luego con la niña fue muy cuidadosa y en la habitación nos trató bien.
Esa fue nuestra primera noche como papás primerizos en el hospital, un poco angustiosa pero con un final feliz y en la que nos dimos cuenta que acabábamos de tener a una auténtica devoradora de biberones sin control.
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¿Cómo fue la primera noche con el bebé?

En este nuevo post toca narrar la primera noche que pasé con el bebé y cómo nos enfrentamos a esta prueba de fuego. Como os conté en Mi Experiencia en el Parto (si no la has leído puedes ir a ella pulsando en el link) estuvimos unas 32/33 horas esperando a la llegada de nuestra hija Valeria y yo a después de todo no era persona. Por ello, la primera noche la pasó mi suegra con mi mujer, ya que yo iba a ser más un estorbo que una ayuda porque no podía ni con mi alma. Así que la segunda noche de hospital fue la que primera vez que estuvimos los dos solos con la pequeña, dos primerizos ante el peligro.

Hasta bien entrada la noche continuamos recibiendo algunas visitas, entre amigos y tíos estuvimos acompañados y todo iba bien. Al fin nos quedamos solos, nuestra única compañía era la chica de la cama de al lado y su hermana que sería su acompañante de esa noche. Cambiamos a la niña, le dimos su biberón y la acostamos en el moisés donde se quedó dormida pero no todo sería tan sencillo. No había pasado ni media hora cuando la niña se despierta con un llanto tremendo y acudí a cogerla rápido e intenté calmarla pero no había manera. Mi mujer me se levantó, la cogió ella e igualmente intento tranquilizar a la pequeña, pero seguía llorando muchísimo.
En ese momento me dijo mi mujer que llamara al timbre y que viniera una de las “simpáticas” enfermeras y así lo hice. 

– ¿Si? Me contestó una voz seca por el interfono.
– ¿Puede venir alguien? La niña está llorando mucho.
– ¿Qué le pasa? Me espetó esa misma voz desagradable.
–  Pues no lo sé, que está llorando muchísimo.
– Ahora vamos.

Esperamos y esperamos hasta que ese ahora nunca llegó. Mi mujer me vuelve a insistir que llame al interfono pero harto decidí ir yo mismo y personarme en la zona de las enfermeras. Allí llame a una puerta pero en el fondo estaba escuchando como debatían en tertulia la intervención de Belén Esteban en el Sálvame Deluxe. Me hallaba flipando al saber que esas señoritas no habían acudido a la llamada porque estaban entretenidas viendo la tele y encima ni escucharon que había llamado a la puerta. Volví a llamar hasta que apareció una tipa con cara de amargada y le volví a repetir que la niña estaba llorando muchísimo y no sabíamos que le pasaba. Me acompañó hasta la habitación y mire a la niña y su sentencia fue: “Tiene hambre” y le dio uno de los biberones que nos había dejado allí para la noche. Nosotros le acabábamos de dar el biberón pero mi niña ya venía anunciando que iba a comer por 7. Tampoco le dimos más porque nos dijeron claramente que le diéramos el biberón cada 3 horas y que no el diésemos más de lo que nos habían dicho.
Creíamos que ya todo había pasado pero no, los dichosos gases hicieron acto de presencia y la niña estaba incómoda y volvía a llorar. La enfermera me dijo que la acostara en mi brazo y que su barriga cayera en mi mano para masajearla con dos dedos. Y así fue como se fue calmando y quedando dormida, quedándonos más tranquilos nosotros después de la angustiosa situación de tener a un bebé llorando como si lo estuvieran matando y no saber que le pasa. Todo sea dicho, la enfermera tenía cara de no haber cagado en un mes, pero luego con la niña fue muy cuidadosa y en la habitación nos trató bien.
Esa fue nuestra primera noche como papás primerizos en el hospital, un poco angustiosa pero con un final feliz y en la que nos dimos cuenta que acabábamos de tener a una auténtica devoradora de biberones sin control.
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