Pesto de palta

Los fines de semana, Grace y yo cuidamos a Giulia. Normalmente en las mañanas desayudamos y alrededor de las 10am Giu hace su siesta de por lo menos 2 horas. En ese momento aprovechamos en hacer cosas del depa. Casi siempre yo voy de compras al súper o al mercado mientras Grace se queda en el departamento y le cocina y hace algunas otras cosas más. Pero estos últimos días, se nos hacía más pesado cocinar pues yo llegaba tarde de entrenar y debía salir volando a hacer las compras. Hasta que

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Sello de Calidad Madresfera: Sistema de Limpieza Kobold VK200

Hay veces que me sorprendo a mi mismo con algunas pasiones, por así llamarlas. Me pasa, por ejemplo, con las aspiradores. Ando como loco por pillar una que ‘me mole’, con la que sea fácil a la par que efectiva en el uso diario de la casa. Y no hay manera. Se me juntan varias cosas, principalmente es una casa no muy grande y con mucho mueble y esquinazo, sin contar con el desorden de tener dos mellizos de 15 meses y todos los gadgets para bebé en estéreo, es decir, por partida doble.

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Cansancio

Cansancio. Cansancio extremo. Y no me refiero a ese que sientes cuando has salido a correr y has tenido que parar porque no podías más, aunque quisieras más. Ni al que puedes sentir cuando has estado trabajando sin parar y aún así no has acabado el trabajo (aunque el trabajo nunca se acaba). Ni a…

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El gatito Misifús

Solo ceniza -un montoncito con forma de volcán encima de la cama- había quedado del señor y de la señora López tras ser fulminados por el rayo calórico de Misifús, su querido gatito. El minino recogió los restos de los humanos con los que había convivido durante tantos años y, mientras los esparcía por su […]

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¡Que te comas los garbanzos!

Uno de los problemas más comunes en la infancia son los rifirrafes a la hora de comer. Por ejemplo: en mi casa se comía mucho potaje. Y a mí no me gustaba NADA, pero nada, nada el potaje de garbanzos. Y a mi madre no le gustaba nada, pero nada que yo no comiera lo […]

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Ya estoy a la última

Me he comprado una ‘phablet’ (tablet con teléfono) de últimisimisimimísima generación. Pasadme vuestros guasaps, que con la Tarifa Zarigüeya tengo tarifa plana. Tiene poca o ninguna cobertura y aún no he podido entrar en internet, pero… ¿A que es chula? PD: ¿Os acordáis de cuando lo que más se valoraba de un teléfono móvil es que […]

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Tiempo al tiempo

-Camarero, por favor, póngame un gintonic. -¿Muy hecho, poco hecho o al punto? -Vuelta y vuelta. Y de guarnición añádale sal rosada del Himalaya, naranjas de las praderas de Manitú, pimienta absurda y una pizca de chi, ya sabe, la energía vital ancestral. No se pase con esto último que en exceso, deja un retrogusto […]

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Viaje a Noruega: Glaciares Bøyabreen y Supphellebreen con niños

Durante años, el formidable Jostedalsbreen, el glaciar más extenso de la Europa continental se desplazaba a contracorriente porque mientras los glaciares del resto del mundo retrocedían, él avanzaba despacio. Sin embargo, en la actualidad también ha sucumbido y está en retroceso (como la gran mayoría de glaciares en el mundo). Con una superficie de 487 km2 y un espesor de hasta 600 metros preside las tierras altas de Sogn on Fjordane.

Tal y como hicimos días atrás visitando uno de los brazos más conocidos (el Glaciar Nigardsbreen) de esa imponente masa de hielo, en esta ocasión íbamos a intentar tocar el hielo en otros dos glaciares de fácil acceso: Bøyabreen y Supphellebreen.

Llegar a ellos es muy sencillo: Se encuentran ubicados muy cerca del pueblo de Fjaerland, que pese a su pequeño tamaño recibe la nada despreciable cifra de más de 300.000 visitantes al año; muchos de ellos con la intención de visitar estos glaciares.

El glaciar Bøyabreen

Bøyabreen
Fue el primero que visitamos camino a Fjaerland. En este caso no es posible acceder a la zona de hielo porque hay un lago que separa de la zona del restaurante y del aparcamiento (gratuito), pero si se tiene suerte es posible ver desprenderse algún bloque de hielo que acabará cayendo al agua. Con este espectacular paisaje pasamos un buen rato jugando con las piedras en el lago y haciendo algunas fotos.

Es totalmente recomendable disfrutar de las vistas que ofrecen las ventanas panorámicas que hay en la cafetería a la orilla del lago. Nosotros aprovechamos para comer allí mismo viendo que los precios eran razonables, las hamburguesas tenían buena pinta y tampoco teníamos claro que pudiéramos encontrar un lugar por los alrededores. 

Supphellebreen
En otro desvío de la carretera se encontraba nuestro segunda parada del día. Es menos espectacular que Bøyabreen pero a priori más accesible para llegar a la base. Se encuentra en la parte inferior del valle Supphelledalen y es el que se encuentra a una altitud más baja de todos los glaciares del sur de Noruega; se mantiene vivo por el hielo que cae del glaciar Flatbreen ubicado sobre él. Como curiosidad, destacar que el hielo de los podios de los JJOO de Lillehammer de 1994 se sacó de este glaciar.
Nuestro objetivo, como en la mayoría de glaciares que visitamos, era que los peques pudieran llegar hasta la base del glaciar y jugar un rato con el hielo. Estos planes, sin embargo, parecía que de nuevo no se iban a cumplir: Al llegar llovía bastante, así que nos quedamos en el coche a la espera que amainara; cuando por fin lo hizo, nos equipamos y emprendimos la marcha hacia el glaciar…

Lamentablemente después de tanta lluvia, de la ladera de la montaña bajaba un río que hacía impracticable el camino que pudiera llevar hasta la base del glaciar. Intentamos acercarnos por alguno de los bordes pero nada, no fue posible. Al menos los peques pudieron jugar un rato con algunos trozos de hielo que la corriente había arrastrado hasta donde estábamos…

Pese a que no pudimos llegar a tocarlo en vivo, no tengo ninguna duda de que en otras épocas habríamos podido llegar sin problemas. Aparentemente es un recorrido sencillo y no muy largo.

Jugando con hielo
Acabamos el día en un camping de Fjaerland ubicado muy cerca del Museo Noruego del Glaciar, que tampoco pudimos visitar porque ya estaba cerrado al llegar. Nos instalamos en nuestra cabaña y estuvimos jugando un rato en familia, que tampoco vino mal 😀

Diario de viaje a Noruega: Inicio
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Viaje a Noruega: Glaciares Bøyabreen y Supphellebreen con niños

Durante años, el formidable jostedalsbreen, el glaciar más extenso de la Europa continental se desplazaba a contracorriente, porque mientras los glaciares del resto del mundo retrocedían, él avanzaba despacio. En la actualidad también ha sucumbido y está en retroceso. Con una superficie de 487 km2 y un espesor de hasta 600 m preside las tierras altas de Sogn on Fjordane. Al igual que en su día visitamos uno de sus brazos más conocidos (Nigardsbreen), hoy íbamos a intentar tocar hielo en otros dos de fácil acceso: Boyabreen y Suppellebreen.

Estos dos glaciares se ubican muy cerca del pueblo de Fjaerland, que recibe la nada despreciable cifra de más de 300.000 visitantes al año; muchos de ellos con visitar estos glaciares.

Bøyabreen
Fue el primero que visitamos camino a Fjaerland. En este caso no es posible acceder a la zona de hielo porque hay un lago que separa de la zona del restaurante y del aparcamiento (gratuito), pero si se tiene suerte es posible ver desprenderse algún bloque de hielo que acabará cayendo al agua. Es muy fácil de acceder desde la carretera principal y es totalmente recomendable disfrutar de las vistas desde las ventanas panorámicas que hay en la cafetería que hay a los pies. Aprovechamos para comer allí mismo viendo que los precios eran razonables y las hamburguesas tenían buena pinta. Pasamos un buen rato jugando con las piedras en el lago y haciendo algunas fotos.
Supphellebreen
Es menos espectacular pero a priori más accesible que el anterior. Como curiosidad, destacar que el hielo de los podios de los JJOO de Lillehammer de 1994 se sacó de este glaciar. Se encuentra en la parte inferior del valle Supphelledalen y es el que se encuentra a una altitud más baja de todos los glaciares del sur de Noruega; se mantiene vivo por el hielo que cae del glaciar Flatbreen ubicado sobre él.
Nuestro objetivo, y en este lo teníamos que conseguir, era que los peques pudieran llegar hasta la zona del glaciar y jugar un rato con el hielo. Nuestros planes, sin embargo, parecía que no se iban a cumplir: Al llegar llovía bastante, así que nos quedamos en el coche a la espera que amainara; cuando por fin amainó, nos equipamos y emprendimos la marcha hacia el glaciar… Lamentablemente después de tanta lluvia de la base del glaciar bajaba un río que hacía impracticable el ‘camino’ que pudiera llevar hasta la base. Intentamos acercarnos por alguno de los bordes, pero nada, no fue posible porque estaba todo impracticable. Al menos los peques pudieron jugar un rato con bloques de hielo que la corriente había arrastrado hasta donde estábamos… no tengo ninguna duda de que en otras épocas habríamos podido llegar sin problemas. Es un recorrido muy sencillo.
Acabamos el día en un camping ubicado muy cerca del Museo Noruego del Glaciar, que tampoco pudimos visitar porque ya estaba cerrado al llegar.
Nos instalamos en nuestra cabaña y estuvimos jugando un rato en familia, que tampoco vino mal 😀

Diario de viaje a Noruega: Inicio
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Nueva obsesión: Escribiendo entre dinosaurios

Dinosaurios por todas partes. Están siendo los meses del Jurásico, el Triásico y el Cretácico en la Academia-Jedi. En el cole de los padawanes trabajan por proyectos, y no hay día que no tengamos un nuevo saurio en la familia, en la libreta, en la estantería, o en la bañera…

No salimos al parque o a comer sin la mochila llena de bichos. Luke pasa la mitad de la tarde sentado en una mesa

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Nueva obsesión: Escribiendo entre dinosaurios

Dinosaurios por todas partes. Están siendo los meses del Jurásico, el Triásico y el Cretácico en la Academia-Jedi. En el cole de los padawanes trabajan por proyectos, y no hay día que no tengamos un nuevo saurio en la familia, en la libreta, en la estantería, o en la bañera…

No salimos al parque o a comer sin la mochila llena de bichos. Luke pasa la mitad de la tarde sentado en una mesa jugando con sus muñecos, en vez de trepando por los toboganes. En una escapada reciente a Granada no hubo forma de hacerle fotos en las que no enseñara su libro de dinosaurios. Agotador. Carnotauro, archeopteris, parasaurolophus, micropachycephalosaurus, oviraptor… Os aseguro que hay muchos de los que no había oído hablar en mi vida.

Pues resulta que Luke –y Leia– sí los conoce y reconoce a todos. Y lo que me maravilla más: ha aprendido a leer y escribir solo por leer y escribir sus nombres. Su hermana ya lee y escribe desde hace meses –incluso en inglés– pero a Luke no le había cambiado el chip y se había arrancado a leer todo lo que pasa por sus manos y ojos hasta que ha descubierto su obsesión por los dinosaurios.

La fiebre jurásica da para mil anécdotas e historias, pero me quedo con el hito del mes: ver a Luke leer de todo cada vez con más soltura, escribir una y otra vez en sus libretas, usar por sí mismo el iPad buscando las fotos de sus bichos. Ha sido por los dinosaurios, pero podría haber sido por cualquier otra cosa. El caso es verlo alcanzar nuevos hitos y hacerlo con este entusiasmo. Benditos proyectos del cole.

¡Que la Fuerza os acompañe!
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