Señores que sueñan con que la mujer ideal…

Señores que sueñan con que la mujer ideal aparezca un día tras una esquina y ¡zas! se enamore perdidamente de ellos al instante. Porque tienen un corazón que les late con fuerza en el pecho y nadie a su lado que repose la cabeza en su panza peluda para escucharlo. Y, bueno, también por que están […]

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Microfotorrelato. Hoy: Traumas

Un día más, Paco perdería el tren y llegaría tarde al trabajo. ¡Maldito trauma! Era ver un suelo húmedo y reluciente y quedarse petrificado, esperando una colleja o un zapatillazo volador, que nunca llegaba. Y todo por culpa de su madre, una mujer adorable, que se transmutaba en Saturno cuando él, un crío inocente, le […]

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Primeras palabras

—Odé —¡Joder, joder Paco ven, el nene ha dicho su primera palabra, joder qué emoción, joder! —No me jodas, joder, joder, y me lo he perdido…¡Joder! ¿Y qué ha dicho, joder?¿papá o mamá?

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6 paseos para aprender y disfrutar: “Para la Naturaleza”

Nos gusta la aventura, conocer la historia de los lugares que visitamos y ayudar en la conservación del ambiente. Estas tres cosas nos han acercado a una gran organización que promueve estos mismos ideales entre los puertorriqueños. Hablamos del Fideicomiso de Conservación de Puerto Rico y de su unidad denominada “Para la Naturaleza”. En la misma se reconoce … Sigue leyendo

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DESEOS MASCULINOS

Fui uno de los muchos espectadores que en su día quedaron tocados por la hermosísima Los juncos salvajes (1994). En aquel relato de adolescencias, deseos callados e identidades en tránsito, André Techiné ofreció lo mejor de sí y nos dio una lección sobre lo complejo que es liberarse del infinitivo para instalarse en el gerundio. Décadas después, el director francés vuelve a regalarnos una imperfecta pero bella historia sobre chicos que se están haciendo y sobre cómo pelean en esa etapa de la vida en que los hombres, sobre todo los hombres, nos vemos compelidos a cumplir fielmente con unas determinadas expectativas de género. La hermosa historia de amor que nos cuenta esta película, porque al final no es sino una historia de amor,  nos muestra como la virilidad, entendida en el sentido hegemónico del término, nos ata y en muchos casos nos conduce a subrayar el patrón que los otros diseñan para nosotros. La tensión existente entre los dos chicos protagonistas, Tom y Damien, que se plasma literalmente en violencia en la primera parte de la película, es la muestra más clara de cómo la represión del deseo, ese sobre el que los dos hablan cuando preparan una tarea de clase, produce monstruos y mucha infelicidad. Una represión en la que los hombres hemos sido y somos educados desde el momento en que asumimos la homofobia como parte esencial de la identidad masculina.

La misma referencia de los padres de la película – el padre ausente y proveedor de Tom, el padre presente a intervalos, y heroico militar, de Damien – nos muestran el espejo en el que se miran (aunque solo sea de reojo) los dos adolescentes que viven entre la soledad de la rareza, sobre todo en el caso de Tom, y el confortable útero materno (Damien). Un complejo equilibrio al que por cierto parecen desafiar Bowie y el cartel de al película CRAZY en el caso del hijo del militar y que se vuelve huida imposible en los baños solitarios de Tom en el lago de las montañas.

Y entre medias, las madres. La madre de Tom, que es cuidada por el hijo adoptivo , el cual por tanto no continúa el linaje juramentado del padre, y a la que finalmente vemos concibiendo descendencia, pero no un varón sino una hija a la que el hijo coge en sus brazos con miedo primero y ternura después.  Junto a ella, o más bien frente a ella, la madre de Damien, la doctora que extiende sus cuidados más allá de lo privado, una mujer inteligente y autónoma, aunque solo a medias, que tiene la capacidad de saber gestionar los conflictos y de buscar espacios in between. Todo ello mientras el marido ausente y en la guerra no deja de ser el bello héroe sin el que ella se siente a medias, la eterna Penélope que espera al pluscuamperfecto soldado que no sabemos si el hijo admira o esquiva.  (atención SPOILER!!!) Su muerte bien podría ser toda una metáfora de lo que Techiné pretende dar por muerto en su película y un final de capítulo que nos permite vislumbrar un nuevo mundo el que, ojalá, ya nadie tenga que frenar sus deseos. En el que los varones hayamos dejado de vivir en la cárcel del boxeo y los silencios. Un mundo en el que sobren medallas y honores militares, y en el que la Madre Naturaleza, tan presente en la película, nos evidencie que somos nosotros los que creamos monstruos ante nuestra incapacidad para sentir las llamadas liberadoras del cuerpo, la necesidad del otro, la frescura sanadora del agua en la que deberíamos tener la valentía de sumergirnos. Fuertes desde la fragilidad. Como juncos salvajes.

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DESEOS MASCULINOS

Fui uno de los muchos espectadores que en su día quedaron tocados por la hermosísima Los juncos salvajes (1994). En aquel relato de adolescencias, deseos callados e identidades en tránsito, André Techiné ofreció lo mejor de sí y nos dio una lección sobre lo complejo que es liberarse del infinitivo para instalarse en el gerundio. Décadas después, el director francés vuelve a regalarnos una imperfecta pero bella historia sobre chicos que se están haciendo y sobre cómo pelean en esa etapa de la vida en que los hombres, sobre todo los hombres, nos vemos compelidos a cumplir fielmente con unas determinadas expectativas de género. La hermosa historia de amor que nos cuenta esta película, porque al final no es sino una historia de amor,  nos muestra como la virilidad, entendida en el sentido hegemónico del término, nos ata y en muchos casos nos conduce a subrayar el patrón que los otros diseñan para nosotros. La tensión existente entre los dos chicos protagonistas, Tom y Damien, que se plasma literalmente en violencia en la primera parte de la película, es la muestra más clara de cómo la represión del deseo, ese sobre el que los dos hablan cuando preparan una tarea de clase, produce monstruos y mucha infelicidad. Una represión en la que los hombres hemos sido y somos educados desde el momento en que asumimos la homofobia como parte esencial de la identidad masculina.

La misma referencia de los padres de la película – el padre ausente y proveedor de Tom, el padre presente a intervalos, y heroico militar, de Damien – nos muestran el espejo en el que se miran (aunque solo sea de reojo) los dos adolescentes que viven entre la soledad de la rareza, sobre todo en el caso de Tom, y el confortable útero materno (Damien). Un complejo equilibrio al que por cierto parecen desafiar Bowie y el cartel de al película CRAZY en el caso del hijo del militar y que se vuelve huida imposible en los baños solitarios de Tom en el lago de las montañas.

Y entre medias, las madres. La madre de Tom, que es cuidada por el hijo adoptivo , el cual por tanto no continúa el linaje juramentado del padre, y a la que finalmente vemos concibiendo descendencia, pero no un varón sino una hija a la que el hijo coge en sus brazos con miedo primero y ternura después.  Junto a ella, o más bien frente a ella, la madre de Damien, la doctora que extiende sus cuidados más allá de lo privado, una mujer inteligente y autónoma, aunque solo a medias, que tiene la capacidad de saber gestionar los conflictos y de buscar espacios in between. Todo ello mientras el marido ausente y en la guerra no deja de ser el bello héroe sin el que ella se siente a medias, la eterna Penélope que espera al pluscuamperfecto soldado que no sabemos si el hijo admira o esquiva.  (atención SPOILER!!!) Su muerte bien podría ser toda una metáfora de lo que Techiné pretende dar por muerto en su película y un final de capítulo que nos permite vislumbrar un nuevo mundo el que, ojalá, ya nadie tenga que frenar sus deseos. En el que los varones hayamos dejado de vivir en la cárcel del boxeo y los silencios. Un mundo en el que sobren medallas y honores militares, y en el que la Madre Naturaleza, tan presente en la película, nos evidencie que somos nosotros los que creamos monstruos ante nuestra incapacidad para sentir las llamadas liberadoras del cuerpo, la necesidad del otro, la frescura sanadora del agua en la que deberíamos tener la valentía de sumergirnos. Fuertes desde la fragilidad. Como juncos salvajes.

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#VDLN: “Apagueu el món i encendrem els somnis” (“Apagad el mundo y encenderemos los sueños”)

Como siempre llegamos tarde al #VDLN, pero no ha podido ser antes. Ahí van las dos canciones, muy distintas una de la otra. La primera es de un grupo catalán llamado Txarango, y se llama “benvinguts al llarg viatge” (“bienvenidos al largo viaje”). El vídeo nos encanta a todos en casa, y la música pachanguera… Sigue leyendo #VDLN: “Apagueu el món i encendrem els somnis” (“Apagad el mundo y encenderemos los sueños”)

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