“Click”…

Click “. En un mundo donde, cada vez más, se premia el hacer, la acción, el moverse, el salir de zonas de confort…el movimiento, en resumen; yo, cada vez más, estoy a favor de parar y pensar. Debemos crear nuestros espacios de pensamiento, (Re) Thinking spaces. Dejar de hacer, a veces, parar y pensar, para […]

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“Click”…

“Click”. En un món on, cada vegada més, es premia el fer, l’acció, el moure’s, el sortir de zones de comfort…el moviment, en resum; jo, cada vegada més, estic a favor de parar i pensar. Hem de crear els nostres espais de pensament, (Re)Thinking spaces. Deixar de fer, de vegades, parar i pensar, per després […]

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Mi primera vez fue en Londres

Hoy quiero hablaros de mi primera vez, y aunque es poco habitual y no me avergüenzo de ello, tuve que esperar a un viaje a Londres en 1994, cuando tenía 22 años. Guardo un recuerdo muy bonito de aquel momento, endulzado porque al final, aquella chica, no me quiso cobrar.

Era la Semana Santa del 94 y una amiga y yo fuimos a ver a otra amiga que estaba trabajando en Londres mientras estudiaba inglés. Mientras nuestra amiga trabajaba nosotros nos dedicamos a conocer la gran ciudad.

Lo cierto es que en esa época, en la que aquí ya empezamos a ir en manga corta, allí todavía hace frío, y el clima cambia varias veces al día. No es extraño que en una mañana lloviera, hiciera sol e incluso se pusiera a nevar. Afortunadamente, allí hay tantos pubs como aquí bares y siempre puedes refugiarte en uno para entrar en calor, y ese día fue justo lo que hice, entrar en calor.

Después de cruzar el Towers Bridge con un frío tremendo, llegamos hasta Queen Elizabeth St. donde encontramos uno de tantos pubs ingleses, o al menos eso pensábamos nosotros.

Yo miré hacia la barra y ya no pude apartar los ojos de ella. Me acerqué nervioso a pedir dos pintas de cerveza (en aquella época todavía no había desarrollado la alergia al alcohol). La camarera no dejaba de mirarme, lo que me lo ponía más difícil todavía. Pedí las dos cervezas y señalándola con el dedo y en mi mejor inglés (osea que no me entendió) la señale intentado que me entendiera y aceptara.

Al final la chica lo entendió y con una sonrisa me puso en la mano una bolsa de cacahuetes fritos con miel y sal. Nunca los había probado, de hecho no los había visto tampoco y me pareció algo exótico que sólo podía encontrar en aquella mega city.

Cuando fui a pagar me di cuenta de que no llevaba suficiente e iba a girarme para pedirle a mi acompañante, la camarera hizo un gesto que aún hoy recuerdo. Puso su mano sobre la mía y dijo : “Don’t worry, it’s ok”.

Los nervios tardaron un rato en abandonarme, lo que tarde en acabarme la pinta y la bolsa de aquel manjar exquisito. En ese mismo viaje volví a repetir varias veces en lugares distintos, eso si, pagando.

Os cuento esto porque a mis pequeños cangrejos les traje el otro día una bolsa y les han encantado, normal. Por suerte ellos no han tenido que esperar a los 22 años.

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Mi primera vez fue en Londres

Hoy quiero hablaros de mi primera vez, y aunque es poco habitual y no me avergüenzo de ello, tuve que esperar a un viaje a Londres en 1994, cuando tenía 22 años. Guardo un recuerdo muy bonito de aquel momento, endulzado porque al final, aquella chica, no me quiso cobrar.

Era la Semana Santa del 94 y una amiga y yo fuimos a ver a otra amiga que estaba trabajando en Londres mientras estudiaba inglés. Mientras nuestra amiga trabajaba nosotros nos dedicamos a conocer la gran ciudad.

Lo cierto es que en esa época, en la que aquí ya empezamos a ir en manga corta, allí todavía hace frío, y el clima cambia varias veces al día. No es extraño que en una mañana lloviera, hiciera sol e incluso se pusiera a nevar. Afortunadamente, allí hay tantos pubs como aquí bares y siempre puedes refugiarte en uno para entrar en calor, y ese día fue justo lo que hice, entrar en calor.

Después de cruzar el Towers Bridge con un frío tremendo, llegamos hasta Queen Elizabeth St. donde encontramos uno de tantos pubs ingleses, o al menos eso pensábamos nosotros.

Yo miré hacia la barra y ya no pude apartar los ojos de ella. Me acerqué nervioso a pedir dos pintas de cerveza (en aquella época todavía no había desarrollado la alergia al alcohol). La camarera no dejaba de mirarme, lo que me lo ponía más difícil todavía. Pedí las dos cervezas y señalándola con el dedo y en mi mejor inglés (osea que no me entendió) la señale intentado que me entendiera y aceptara.

Al final la chica lo entendió y con una sonrisa me puso en la mano una bolsa de cacahuetes fritos con miel y sal. Nunca los había probado, de hecho no los había visto tampoco y me pareció algo exótico que sólo podía encontrar en aquella mega city.

Cuando fui a pagar me di cuenta de que no llevaba suficiente e iba a girarme para pedirle a mi acompañante, la camarera hizo un gesto que aún hoy recuerdo. Puso su mano sobre la mía y dijo : “Don’t worry, it’s ok”.

Los nervios tardaron un rato en abandonarme, lo que tarde en acabarme la pinta y la bolsa de aquel manjar exquisito. En ese mismo viaje volví a repetir varias veces en lugares distintos, eso si, pagando.

Os cuento esto porque a mis pequeños cangrejos les traje el otro día una bolsa y les han encantado, normal. Por suerte ellos no han tenido que esperar a los 22 años.

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SuperDad…Vader

Ser el primero en algo es sin duda un gran privilegio, pero también una enorme responsabilidad. Me remito a las palabras de uno de los tipos más sabios del mundo: el tío Ben. “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Es cierto que al principio todo son ayudas, favores, regalos y un sinfín de extras […]

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#YoSoyDe

Quizás seas de comer croquetas de la abuela, de esas recién hechas con las sobras del cocido, o igual eres más de algo modernillo y urbanita, rollo sushi. A lo mejor eres de esos a los que todavía le embriaga el … Sigue leyendo

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